Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 28 de febrero de 2015

"Blonde" Joyce Carol Oates


En el año 2000, la escritora norteamericana Joyce Carol Oates publicó esta novela sobre la vida de Marilyn Monroe. Según dice la propia autora, quien busque datos biográficos de la actriz deberá consultar alguna de las biografías que se han escrito al efecto porque esto no es una biografía. Esto es una novela y, como tal, solo es fiel a la verdad hasta un cierto punto y se toma muchas licencias. Se han resumido algunos de los episodios de su vida porque probablemente enumerarlos todos habría añadido poco interés y hubiera lastrado una obra extensa (tiene más de ochocientas páginas) sin añadir nada nuevo al retrato que nos hace del personaje. Y eso es lo que verdaderamente importa, el retrato de una mujer que era, por una parte, como aparecía en las películas: tierna, vulnerable, ingenua, buena... pero, por otra parte, era todo lo contrario: no era la tontita guapa e ignorante; rubia y sin cerebro; alocada y un poco casquivana que nos mostraban la mayoría de sus personajes.

Era una mujer sensible que leía y escribía poesía, ansiosa por aprender y saber; que asistía a cursos de Poesía Renacentista en la Escuela nocturna de la Universidad de Los Ángeles; que leía a Schopenhauer, a Darwin y a Freud; a Dostoievski y a Chejov; una actriz entregada, con un enorme talento, que intentaba entender a los personajes que interpretaba y siempre estaba dispuesta a repetir las escenas porque "Estoy segura de que lo puedo hacer mejor".
No voy a tratar aquí de la biografía de Marilyn, ni de lo que hay de verídico o de inventado en la novela. Esto es un comentario acerca de un libro y, por lo tanto, del libro sea o no verídico va a tratar.
Norma Jeane había nacido con las cartas marcadas en contra y fue incapaz de cambiarlas a lo largo de su corta vida: su madre era una mujer inestable y enferma; alocada, fantasiosa e irresponsable; que pasó la mitad de su vida en hospitales psiquiátricos. Ni tenía recursos para mantenerla ni tuvo fuerzas para enfrentarse a los problemas sociales de una madre sola en 1926 por lo que dejó a la niña al cuidado de su propia madre, la abuela Della. Solo unos meses vivirían juntas madre e hija. Al tener la primera casa propia, quiso, por fin, hacerse cargo de la niña, pero una crisis nerviosa terminó con ella en el psiquiátrico y con Norma Jeane al cuidado de unos amigos. La abuela había muerto y, ante lo que se presentaba como una ausencia prolongada de la madre, deciden dejarla en un orfanato. Allí pasará varios años hasta pasar a una familia de acogida (sus reiterados sueños de ser adoptada se vieron siempre frustrados ante la negativa de la madre a ceder su custodia).
Aparentemente, comienza una vida normalizada  para la niña: va al colegio y al instituto, hace deporte, sale con amigas y con chicos... hasta que la madre de acogida, temerosa de las intenciones de su marido hacia la adolescente, la convence para que se case lo que hace a los dieciseis años profundamente enamorada. El matrimonio es feliz hasta que el marido se alista para luchar en la Segunda Guerra Mundial.
Hasta aquí, la vida de Norma Jeane ha sido la crónica de un abandono proporcionado en pequeñas dosis: abandono por parte de su padre al que nunca conoció ni llegó a saber quien era; el abandono de su madre que deserta de la niña, de sí misma y de la cordura; la dejación, en forma de orfanato, de los amigos que se quedan a su cargo; la expulsión, en forma de matrimonio, de la casa de acogida en la que había conseguido, casi, ser feliz; la huida de su marido, que siente la necesidad de aportar su granito de patriotismo y heroicidad contra los japoneses, pero también, de huir de una mujer que lo asfixia con su exceso de amor y su necesidad de atención y cariño. Demasiados abandonos en diecisiete años de vida.
A partir de la marcha del marido, por primera vez, Norma Jeane toma las riendas de su vida y empieza a ser dueña de su presente y de su futuro.
Vive sola y empieza a trabajar en la cadena de montaje de una fábrica. Por primera vez "¡Era libre! ¡Estaba sola!... No como huérfana. No como hija adoptiva. No como la hija, la nuera o la esposa de alguien". Y Norma Jeane ama la guerra porque "...era tan constante y fiable como el hambre o el sueño. La guerra siempre estaba ahí". Para una joven que ha sido dejada de lado tantas veces, algo inmutable, predecible, tiene que resultar un asidero lo suficientemente deseable como para no desear soltarse jamás.
Se sorprende deseando que la guerra dure eternamente ya que su trabajo depende de la escasez de mano de obra masculina: a la guerra le debe su trabajo y su libertad. A su trabajo le deberá todo su futuro cuando aparezca un hombre que la observa desde la puerta, con una cámara de fotos en la mano, mientras vestida con mono trabaja en la cadena de montaje. Y una de las fotos se convierte en portada de un artículo sobre la mujer que trabaja por su patria. La foto llamó la atención y la futura actriz empezó a trabajar como modelo para la Agencia Preene. Era el año 1945 y Norma Jeane tenía 19 años. 
Por aquella época, de la aspirina Bayer que tomaba para aliviar las molestias de sus dolorosas menstruaciones pasó   a tomar codeína que le recetaba el médico de la Agencia. Así se inicia su idilio con las pastillas. Primero para el dolor; más tarde, para dormir, para tranquilizarse, para estimularse y trabajar más horas y en mejor forma. Un círculo de sensaciones químicas, auspiciado siempre por los médicos de Agencias y Productoras, que la llevaría, intencionadamente o por error, al final que todos conocemos (o puede que no).
Pero no es cuestión de adelantarse a lo que tiene que venir. Estábamos en 1945. La guerra termina y el marido regresa, pero ya no volverán a vivir juntos. Ella ha comenzado su carrera de modelo y no está dispuesta a ser de nuevo la perfecta ama de casa. De la Agencia de modelos, pasa a trabajar para la Productora (curiosamente la misma para la que había trabajado su madre como montadora, cortando y ensamblando negativos) y se pone en manos de un agente: I. E. Shinn.
Se tiñe el pelo y se convierte en Marilyn Monroe (tomando el apellido de soltera de su madre), un personaje más, un personaje del que casi nunca estuvo satisfecha: siempre reivindicó su propia identidad de Norma Jeane; siempre se sintió poseída y un poco fagocitada por el personaje de Marilyn ("Marilyn no es más que una carrera. No tiene bienestar" le dice en una ocasión a Shinn cuando éste le recuerda que él se preocupa por la carrera y el bienestar de Marilyn). Siempre... hasta que, en sus últimas películas, reivindica el personaje; busca a Marilyn en el espejo a medida que su maquillador va intentando el milagro; quiere ser Marilyn porque Marilyn es hermosa y alegre y querida; Marilyn es, en realidad, lo que ella está dejando se ser.
Con todos sus personajes se sintió identificada, de todos ellos pretendió conocer las motivaciones de sus actos, su más profunda psicología; a todos intentó darles un toque personal; con todos se implicó más allá de la pura interpretación de un papel. Y todos la fueron poseyendo; poco a poco fue siendo devorada por cada uno de ellos hasta que de ella ya no quedó nada.
A todos sus personajes se entrega: las jóvenes simplonas y  alegres; tontitas y superficiales; ingenuas y vulnerables que destilan bondad y ternura, sensibilidad y un enorme y frágil corazón; la mujer adúltera, que desprecia a su marido (un héroe de Guerra al que intuimos impotente) y planea matarlo para huir con su amante; la loca niñera; la enternecedora intérprete de ukelele; la corista de viaje en autobús; la maravillosa Roslyn Tabor, su último papel en Vidas rebeldes, escrita por su marido (el Dramaturgo) y que es ella misma... hasta cierto punto; ("¡No una cosa rubia! Una mujer, por fin").
Cuando interpretó a  Lorelei Lee en"Los caballeros las prefieren rubias" (1953), tras leer el guión, insinuó que se le diera más profundidad a su personaje al que veía banal y poco elaborado. No le hicieron caso "...tú eres la rubia, Marilyn. Tú eres Lorelei".  
Y es que la gran desgracia de Marilyn fue ser rubia y tener un cuerpo escultural (el título de la más célebre canción de la película, "Diamonds are a girl's best friends", puede resumir el personaje); su ignorancia (la de sus personajes) era el motivo cómico de sus comedias. Su belleza fue una cortina demasiado brillante que impidió que se viera lo que había detrás: un enorme talento y una intuición excepcional para entender las dimensiones de sus personajes.
Y qué decir de su vida privada. En la novela se le atribuyen, explícitamente varios amantes, tres maridos y dos abortos, pero se insinúa un sinfín de relaciones y varios abortos. Cada uno de estos episodios la fue dejando más magullada, vulnerable e indefensa. Sus amores a tres bandas en el grupo de los Dióscuros, como se llamaban a sí mismos, con Cass Chaplin y Edward G. Robinson Jr. (otros dos hijos abandonados y resentidos contra sus padres), pareja a su vez, de los que acaba separándose cuando decide abortar al hijo de uno de ellos (no se sabe cuál); sus siguientes maridos, "el ex Deportista" y el "Dramaturgo" (evidentemente Joe DiMaggio y Arthur Miller, aunque en ningún momento se les nombre). El primero la maltrataba físicamente y su matrimonio no dura ni un año. El segundo, un hombre pacífico, casi veinte años mayor que ella, la adoraba y ella a él, pero no pudieron superar la pérdida del hijo que esperaban y se terminan divorciando en 1961, apenas un año y medio antes de la muerte de Marilyn. 
A partir de ahí, la trayectoria de la actriz comienza la caída en picado. Sus amores con el "Presidente" (J. F. Kennedy?) y el trato que recibe de él (vejatorio y humillante hasta escocer el alma del que lo lee), no parecen ser ajenos a su declive psíquico.
El final de la novela es sensacional. Se van dando claves, pinceladas, nada se asegura, pero todo queda abierto: ¿tiene realmente un nuevo aborto de un hijo del Presidente o es solo un sueño? ¿su muerte corre a cargo del Francotirador? de ser así, ¿lo contrató el Ex Deportista, aún enamorado de ella y celoso? ¿lo contrató la Agencia (CIA) para proteger al Presidente? ¿tal vez lo contrató para hacer daño al Presidente una vez se hiciera pública toda la historia? ("Porque el Presidente y la Agencia no siempre eran aliados; la Presidencia era un poder efímero y la Agencia un poder permanente")
O sencillamente se suicidó al no poder soportar la última pérdida, la última traición: Cass Chaplin muere ahogado en su vómito de borracho y ella descubre, en medio del dolor, que ha sido él quién, durante años, se ha hecho pasar por el padre que le escribe cariñosas cartas y al que, aunque nunca le ha visto, sueña con llevar a vivir a su casa con ella y con su madre a la que sacará del psiquiátrico y, por fin, podrán vivir juntos como la familia que nunca llegaron ser.
Aunque puede que todo sea más simple y que en un descuido de alcohol y una sombra de fármacos, se confundiera con la cantidad de Nembutal necesario para conciliar el sueño una noche más.

viernes, 27 de febrero de 2015

"Magical Girl" Carlos Vermut

Me esperaba más de esta película tan nominada (siete nominaciones a los Goya), tan premiada (hasta cierto punto, pues de las siete nominaciones, solo consiguió el Goya a mejor actriz protagonista para Barbara Lennie. Además se llevó la Concha de oro en San Sebastián),  y tan bien calificada y criticada, pero he de reconocer que me ha decepcionado en parte. la culpa es mía por haberme creado vanas expectativas. De no ser así, la hubiera juzgado con más benevolencia. 
Es una película rara, que, en principio, no se llega a saber muy bien que es lo que quiere contar. Mezcla, episodios de una trágica dureza (la niña con leucemia terminal, la mujer demente y aparentemente sojuzgada y casi abandonada por su marido), con retazos de la actual situación de crisis (el maestro en el paro, vendiendo su biblioteca por unos míseros euros), la prostitución y el sexo de lujo, traspasando los límites de la legalidad, con sadismo y a saber qué más.
Y quizás eso sea lo mejor de la película (a saber qué más) porque en ella se calla más de lo que se dice; se deja que el espectador sea cómplice y ponga su parte de fantasía en la historia. Y eso, que tan bien hacen los americanos en sus películas y sobre todo en sus series, es muy de agradecer porque en nuestro país es algo que a veces se echa en falta. No hay nada que me cause más hastío, a la par que desazón, que ese empeño de algunos directores de cine y series y también ciertos escritores de explicarnos cada palabra que se dice o cada acto que se ejecuta en sus obras.
Pues bien, esta película es interesante en ese aspecto. Deja un montón de preguntas en el aire que, de ser reveladas, no añadirían interés a la historia (más allá  de la pura satisfacción morbosa) y nos privarían de un edificante ejercicio de imaginación. ¿Dónde está la madre de la criatura? ¿Cómo han llegado a casarse Bárbara y Alfredo, ella con demencia y él psiquiatra? ¿Qué pasó entre Bárbara y Damián para que éste pasara diez años en la cárcel?
¿Cómo puede Luis ir vestido como va, en una ciudad sin playa, por mucho calor que haga? (esta última pregunta es una banalidad, lo reconozco, pero en serio, que me la hago) 
Todas esas cosas, y alguna más, quedan elididas en la película y eso le da una profundidad y un toque sobrio, que de otra manera hubiera mermado mucho el atractivo de la película.
Me gustó mucho, como no, la interpretación de José Sacristán. Es genial. De lo mejor que nos queda de las viejas glorias del cine español (tal vez, el único que nos queda aunque es lógico porque es el más joven). Parco en gestos y palabras. Los justos, unos y otras, para transmitirnos toda la dimensión, grande o miserable y, a veces, las dos a la vez, de los personajes que interpreta. Camaleónico, mimetizándose a sí mismo; convirtiéndose de profesor que anda entre los cincuenta y los sesenta, un poco patético, en anciano jubilado con los cerca de ochenta que tiene en realidad, y con la dureza y la seguridad que ha adquirido en la cárcel. Y en ambos casos resultando creíble. Que nos dure mucho.
También me ha gustado Bárbara Lennie. Otro ejemplo de interpretación tranquila, sin grandes gestos ni aspavientos en su papel de mujer trastornada, medicada a la fuerza por un marido que la domina con su mente sana y su actitud indiferente. Transmite dolor, indefensión, miedo a la soledad, pero también una voluntad sin fisuras, una enorme capacidad de sufrir y aguantar para conseguir lo que desea. Un personaje ambiguo, desconcertante, que comienza provocando ternura y empatía en un espectador cómplice que, finalmente, viendo como se van desarrollando los acontecimientos, se acaba convirtiendo en un espectador perplejo que llega a la conclusión de que es mala. No se sabe si además está loca, pero de lo que no cabe duda es de que es mala. Y uno acaba compadeciendo o, al menos, entendiendo al marido porque ¿qué ha hecho él para merecer eso? Pues seguro que algo ha hecho, pero con todo y con eso, a mi me da pena.
Lo que menos me ha gustado es lo que en realidad constituye el núcleo central de la acción, al menos en apariencia. No consigo creerme al padre chantajista; que planea el chantaje; que repite el chantaje. No consigo creérmelo, por muy enferma que esté la niña y por mucho que desee el vestido de su serie favorita. Hay algo que chirría en ese personaje, faltan las claves que nos permitan verlo en ese papel de delincuente de manera creíble. Ahí sí falta algo que no debería faltar. Y no estoy criticando la interpretación, que también me gustó mucho. Luis Bermejo está estupendo, también muy medido y escueto, con unos gestos que lo dicen todo (y encima con las pintas que me lo ponen al pobre). El fallo es de guión, es un personaje que no está suficientemente perfilado. Al menos yo no lo veo.
El final, espeluznante, es bastante bueno, especialmente la última escena, llena de tensión, con un cruce de miradas sostenido que no se sabe en qué va a parar y acaba como menos nos imaginamos (o justo como nos imaginamos, y puede que las dos cosas a la vez). Estremece pensar en los errores que se pueden cometer cuando solo se sabe una parte de la historia, cuando se ignora otra parte (cuando se quiere en parte ignorar), porque hay veces en que media verdad es peor que una mentira y entonces los errores pueden ser atroces y, por supuesto, siempre irreparables.
Interesante también el juego con los tiempos en escenas que se superponen y se funden dando continuidad y sentido a lo narrado hasta entonces.
En resumen, una película interesante, pero que gana interés con el paso del metraje y el transcurrir de las escenas y si alguien, en la primera media hora, confuso y desorientado, tiene la tentación de salir del cine o, lo que es más fácil, apagar el vídeo, que resista, es una tentación que merece la pena vencer. Después viene la recompensa.

lunes, 23 de febrero de 2015

Óscar 2015


La gala de los Óscar tampoco la he visto. No porque se me olvidara, como la de los Goya, sino por la obvia cuestión de una diferencia horaria de nueve horas. Cuando empezó el acto a eso de la una de la madrugada, yo estaba ya en el tercer sueño, pero nada más levantarme, he corrido a las web más madrugadoras y he obtenido estos resultados:

MEJOR PELÍCULA
Birdman
MEJOR ACTOR 
Eddie Redmayne, La teoría del todo 
MEJOR ACTRIZ 
Julianne Moore, Siempre Alice 
MEJOR ACTOR DE REPARTO 
J.K. Simmons, Whiplash 
MEJOR ACTRIZ DE REPARTO 
Patricia Arquette, Boyhood 
MEJOR DIRECTOR 
Alejandro González Iñárritu, Birdman 
MEJOR GUIÓN ORIGINAL 
Birdman 
MEJOR GUIÓN ADAPTADO 
The Imitation Game 
MEJOR CANCIÓN ORIGINAL 
Glory, SelmaM
MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL 
El Gran Hotel Budapest 
MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA 
Ida (Polonia) 
MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN 
Big Hero 6 
VESTUARIO 
El gran hotel Budapest 
MEJOR DOCUMENTAL 
Citizenfour
MEJOR CORTOMETRAJE 
The Phone Call
MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN 
Feast 
MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL 
Crisis hotline: veteran press 
MEJOR FOTOGRAFÍA 
Birdman 
MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA 
El gran hotel Budapest 
MEJOR MONTAJE 
Whiplash 
MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN 
El gran hotel Budapest 
MEJOR EDICIÓN DE SONIDO 
El Francotirador 
MEJOR MONTAJE DE SONIDO 
Whiplash 
MEJORES EFECTOS VISUALES 
Interstellar 
Empatan "Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia" (me encanta ese subtítulo, es tan poético...) y "Grand Hotel Budapest" ambas con cuatro premios, aunque no sé si son comparables porque los de  "Grand Hotel..." son todos técnicos y no nos engañemos: no es lo mismo que te den el Óscar a Mejor película o que te lo den a Mejor maquillaje y peluquería.
Pues bien: "Birdman" se lleva Mejor película, Mejor director (Alejandro González Iñárritu), Mejor guión original y Mejor fotografía. Por segundo año consecutivo los premios más importantes, Mejor película y Mejor director, se los lleva un mejicano. El año pasado, el director fue Alfonso Cuarón por "Gravity"
Por su parte a "Grand Hotel..." le han tocado Mejor banda sonora original, Mejor vestuario, Mejor maquillaje y peluquería y Mejor diseño de producción. Vamos, nada que comparar.
De la primera película ya hablé en el blog. Me pareció muy buena y merece estar entre las primeras. Respecto a la segunda, si no he dicho nada aquí antes, es porque no me entusiasmó.
Grand Hotel Budapest
 Cuidado, no le quito su mérito, y todos los Óscar que le han caído, incluso alguno más, son plenamente merecidos, pero esas historias entre fantasía y realidad; entre cuento de hadas y relato de terror; con personajes disparatados y situaciones delirantes, nunca han sido de mis preferidas. Pero, sin más. El problema es mío y la película es, cuando menos original y sorprendente. Y realizada con notable gusto. Desde luego, por lo que se refiere a aspectos  técnicos, no se le puede pedir más.
Les sigue "Whiplash", una película que no he visto y de la que, por lo tanto, nada tengo que decir. Ha obtenido los siguientes premios: Mejor actor de reparto, J. K. Simmons; Mejor montaje y Mejor mezcla de sonido.
El resto de los premios, como se ve, se han repartido a uno por película.
No voy a hablar de Documentales, Cortos, ni Películas de animación. Ni los he visto, ni es probable que los vea y no es que desprecie ningún género, pero como todos tengo mis gustos y menos tiempo disponible que preferencias para satisfacer.
De las otras películas, he visto pocas. "Boyhood" es una película original, bien hecha y a propósito de la cual me equivoqué en este blog pues pensé que se llevaría algún Óscar más de los seis a los que estaba nominada. Al final, solo Patricia Arquette ha conseguido el de actriz de reparto: muy merecido. Pero igual se lo podía haber llevado Emma Stone con su genial interpretación en "Birdman".
Keira Knightley no está mal en "The imitation game", pero me gusta más en "Begin Again" por la que no estaba nominada y de estarlo, habría sido para actriz principal.
Begin Again
 

"Begin Again" es una película agradable de ver. Destila optimismo, pero también toda la ñoñería que a veces lo acompaña. Sólo estaba nominada para el premio a Mejor canción. Lo ganó "Selma", película que no he visto.
"The imitation game: descifrando Enigma" ha conseguido el Óscar al Mejor Guión adaptado. Es la única que he visto de las nominadas en esta categoría y ya hablé sobre ella de manera extensa y muy favorable.
El Óscar para Julianne Moore ("Siempre Alice"), sin haber visto la película (me muero de ganas), me imagino que es sobradamente ganado. Es una actriz esplendorosa. Allí donde va brilla con la luz de la blancura pecosa de su cutis, su sonrisa cautivadora y sus actuaciones sobrecogedoras.
Julianne Moore en el papel de Alice
 Es de lo mejor que anda por ahí jugándose el prestigio delante de una cámara. Las otras dos actrices, cuyas películas he visto, nominadas a este premio son Marion Cottillard ("Dos días, una noche") y Rosamund Pike ("Perdida"). La primera, como ya expliqué aquí, hace un papel  extraordinario. La segunda, no me impresionó especialmente.
Por lo que se refiere al premio a actor protagonista, y teniendo en cuenta que me quedan películas por ver, creo que el Óscar a Eddie Redmayne por la "Teoría del todo" responde más al afán de Hollywood por premiar papeles de personas con enfermedades o minusvalías, que a la realidad de la actuación. No he visto la película (otra a la que le tengo muchas ganas), pero después de varios avances, alguno de los cuales es de los que casi te destripan la trama (menos mal que esta trama no tiene mucho que destripar), estoy en condiciones de decir que tanto Michael Keaton ("Birdman"), como Benedict Cumberbacht ("The imitation game"), lo hubieran merecido mucho más.
"Ida" como Mejor película de habla no inglesa, es perfecta. Sólo he visto, además, otra de las nominadas: "Timbuktu", una película de un director mauritano, Abderrahmane Sissako, que arrasó en lo Premios Cesar de la Academia Francesa, donde se llevó siete de los ocho premios a los que estaba nominada.
Timbuktu
A
unque es una buena película, trata un tema muy de actualidad, se ambienta en unos parajes exóticos de radiante belleza y presenta a unos personajes (como los tuaregs, entre otros) enormemente interesantes, no puede competir con la sobriedad y la rara perfección de "Ida", para mi, de lo mejor que he visto este año.
Quizás la perdedora en la gala fue "El francotirador". No la he visto, pero su director, Clint Eastwood, es de los que más respeto y admiro. Solo ha conseguido un premio por la Mejor edición de sonido. Habiendo estado nominada a Mejor película entre otras cinco nominaciones (no estaba nominado en esta ocasión su director), no parece haber salido muy airosa. Espero a verla para opinar.

viernes, 20 de febrero de 2015

"Boyhood (Momentos de una vida)" Richard Linklater

Decir que Richard Linklater ha hecho en el cine cosas que nadie antes había hecho es una obviedad por ser algo archisabido, pero no  puede dejar de decirse porque es su característica más sobresaliente. 
Primero fue capaz de seguir las peripecias de dos personajes a lo largo de dieciocho años y tres películas: En 1995 ("Antes del amanecer") nos plantea la situación de Jesse, un joven norteamericano (Ethan Hawke) y Celine, una estudiante francesa (Julie Delpy) que se conocen en un tren y por ciertos avatares, que no es preciso relatar, terminan pasando una noche en Viena. Durante esa noche apenas pasa nada más allá de las conversaciones de ambos acerca de el amor, el sexo, la vida, la muerte... Al final, en el momento de la separación, conciertan una cita para seis meses después, a la misma hora, en la estación de Viena.
La película ganó el Oso de Plata al Mejor Director en el Festival de Berlín en 1995.
Antes del amanecer
En 2004 ("Antes del atardecer"), nos volvemos a encontrar con los mismos personajes. Hasta aquí, nada que comentar. Son muchas las películas que retoman personajes e historias. Lo curioso es que la historia continúa nueve años después de la primera (el tiempo pasado entre una y otra película) y con los mismos actores por los que han pasado los mismos nueve años que por los personajes. No se han encontrado en la cita concertada por lo que no han vuelto a saber uno de otro. Ahora se encuentran en París donde él está promocionando una novela y ella asiste a la presentación. Ambos han seguido con sus vidas. Ella vive con un reportero de guerra y él está casado y tiene un hijo. Disponen de poco tiempo para compartir, por lo que casi en tiempo real asistimos a su conversación paseando por París, recobrando poco a poco la naturalidad perdida con la distancia y el paso del tiempo y recobrando un amor que nunca llegaron a tener. Al final, de nuevo una promesa: Jesse lo dejará todo para vivir con Celine.
El tiempo no ha pasado en balde, ni para los personajes, ni, lo que es más importante, para los actores, la moda, o los ambientes. Realmente han pasado nueve años por todos ellos.
Antes del atardecer
Los actores han evolucionado a la vez que los personajes: sus arrugas son reales, sin necesidad de maquillaje o caracterización; sus kilos de más o de menos, están ahí, adquiridos de manera natural; sus ideas, más maduras, son, más que trabajo de guión, trabajo del tiempo. 

En 2013 disfrutamos de la, por ahora, última entrega ("Antes del anochecer"). Jesse y Celine llevan años casados y tienen dos hijas. La película comienza cuando despiden en el aeropuerto al hijo que Jesse tiene de su primer matrimonio y que ha pasado unas vacaciones con ellos en Grecia, donde viven. Se acabaron las sorpresas de ensueño del conocimiento de la primera parte y del reencuentro de la segunda. Después de acabar juntos y ser felices, parece que se acabó el tiempo de comer perdices: ahora se enfrentan a la realidad, los problemas de las parejas al cabo de unos años de convivencia y sus diálogos se transforman a veces en agrias discusiones, reproches y resentimientos. De nuevo, la naturalidad de los diálogos, unos diálogos en los que se sienten especialmente a gusto pues desde la segunda película han sido coautores del guión junto a Richard Linklater.
Antes del anochecer
De nuevo, la naturalidad de los gestos y de los movimientos; la sensación de estar espiando el transcurrir de la vida de dos personas que, más que actuar, viven ignorantes de la expectación que suscitan en el patio de butacas.

Pues en "Boyhood (Momentos de una vida)", el director hace el más difícil todavía y mete doce años en una misma película. Con su propia hija y el hijo de unos amigos, rueda la película en distintos momentos entre 2002 y 2014 (de hecho en todos esos años, hubo 39 días de rodaje). 
La película cuenta la historia de una familia normal hasta el prototipo: madre separada, padre cariñoso y divertido, pero irresponsable y ausente, y dos hermanos que van creciendo en un mundo que cambia: cambian de ciudad, de colegios, de amigos, de actividades, de novio de mamá; cambia la ropa, la moda, la música, los entretenimientos, la situación mundial. No hay grandes acontecimientos, episodios escabrosos o tan siquiera sorprendentes; solo hay unas vidas que van transcurriendo con la naturalidad a que el director nos tiene acostumbrados. 
Otra vez cambian los actores a la vez que los personajes, pero si en la trilogía los cambios se daban en adultos, ahora se dan también en niños que, ante nuestra atónita mirada, en dos horas y media, pasan de la infancia a la adolescencia y de ésta a la mayoría de edad sin solución de continuidad.
El padre vuelve a ser el irrepetible, aunque repetido, Ethan Hawke, espléndido como siempre.
Los niños con los padres
La madre es Patricia Arquette, que, quizás por ser mujer, es a la que más se le nota el paso del tiempo: no cambia a peor progresivamente (en el aspecto físico, me refiero) ya que si empieza joven, pasa luego por una etapa en que gana peso y se la ve más mayor, pero más adelante vuelve a adelgazar y, tal vez al adoptar una moda más cercana a la actual, la volvemos a ver joven.
Los niños están interpretados por Ellar Coltrane que da vida a Mason y Loreley Linklater, hija del director y que da vida a Samantha, la hermana de Mason.
Ellar Coltrane ya había trabajado en otras tres películas. Una de ellas, en 2006, también a las órdenes de Richard Linklater: "Fast food nation".
Ellar Coltrane en la película

Todo cambia en esta película con una naturalidad sobrecogedora y es que crecen los niños, maduran los adultos, evolucionan la moda y las ideas y hasta los temas de actualidad de los que hablan los personajes son los que están vigentes y/o candentes mientras se habla de ellos.
Una interesante experiencia con un notable resultado. Ya ha ganado tres Globos de Oro: mejor película (drama), mejor director y mejor actriz secundaria (Patricia Arquette)
Veremos lo que pasa el domingo en la entrega de los Óscar, pero no me extrañaría que arrasara y se llevara casi todo a lo que aspira.


Óscar a los que está nominada:
Mejor película
Mejor director                   Richard Linklater
Mejor actor de reparto      Ethan Hawke
Mejor actriz de reparto     Patricia Arquette
Mejor guión original          Richard Linklater
Mejor montaje





miércoles, 18 de febrero de 2015

"El juez" de David Dobkin


No es una gran película, pero se deja ver con mucho agrado. Y es que las interpretaciones son espléndidas. Las de todos los actores, pero sobre todo las de los dos protagonistas: Robert Duval y Robert Downey Jr. El primero estaba nominado para el Globo de Oro a mejor actor de reparto. No pudo ser. Está también nominado en la misma categoría para el Óscar. Veremos lo que pasa. Se enfrenta a Edward Norton por "Birdman" y a Ethan Hawke por "Boyhood", por nombrar solo películas que he visto, y todos ellos están maravillosos en sus diferentes papeles. 
Me costaría decidirme por uno de ellos, pero si tuviera que elegir, quizás lo haría por este Robert Duval de 84 años que interpreta a un anciano juez enfermo. El Robert Duval joven, fuerte, templado (lo que más me llamó la atención del personaje fue su serenidad) que descubrí en "El Padrino" y que ahora, más de cuarenta años después, se nos ha convertido en este viejo cascarrabias, enfermo, perplejo de sí mismo, sacando fuerzas y carácter de su propio miedo e inseguridad; el Robert Duval al que vemos venirse abajo y volverse a levantar y volver a sucumbir varias veces a lo largo de las dos horas y veinte minutos que dura la película.
La historia es interesante, pero nada original. Tiene ingredientes para hacer de ella un éxito: la rivalidad, casi aversión, entre un padre y un hijo; el pasado que por momentos se hace presente y exige su parte de protagonismo; una muerte con su parte de intriga que hay que ir desvelando y, como guinda del pastel, su poquito, o no tan poquito, de escenas de juicio. Añádase un poco de amor, alguna relación que se intuye algo truculenta, un hermano, más que discapacitado, peculiar, agítese y saldrá una película decente o un bodrio. 
Esta es más que decente, pero no una obra maestra, ni mucho menos.
Joseph Palmer es juez en una pequeña localidad de Indiana. Su hijo, Hank, es un abogado de éxito con no muchos problemas de conciencia en Chicago (declara con orgullo que todos sus clientes son culpables porque el resto no podría pagarle). Entre ambos hay un conflicto que se remonta a muchos años atrás y que los ha mantenido alejados hasta el punto de que el abuelo no conoce a la familia de su hijo. Vuelven a encontrarse con motivo de la muerte de la madre y entonces todos los rencores, las culpabilidades, las deudas del pasado volverán a surgir. Y no solo entre el padre y el hijo, sino también entre los tres hermanos: Glen, un brillante jugador de baseball que vio frustrada su carrera por un accidente; Dale, un joven que oculta su discapacidad (o peculiaridad) tras una cámara de vídeo con la que va atesorando escenas de todo tipo, y Hank.
Nada explica qué ha podido suceder entre el juez y su hijo para que, a partir de un determinado momento, el padre haya adoptado una actitud de intolerancia y rechazo hacia Hank; nada explica que el cariño y la complicidad entre ambos que muestran las viejas películas familiares se haya convertido en la tensión y el odio, a duras penas contenido, que a cada paso estalla entre ambos personajes. 
La misma noche del entierro el juez se ve envuelto en un accidente y precisará la ayuda de su hijo como abogado. A lo largo de la investigación y del posterior juicio, se van a ir descubriendo muchas de las claves escondidas en el pasado que han llevado a nuestros personajes hasta la situación actual. Iremos descubriendo las causas, más o menos aparentes, más o menos conscientes, del rechazo del juez al que fue su hijo favorito.
Veremos que la extraña benevolencia del juez con un delincuente hace más de veinte años fue la consecuencia del amor del juez por su hijo y, a la vez la causa (aunque no la única) de su futura aversión. 
Sí, a lo largo de la película se pueden percibir (no tanto entender) las extrañas relaciones que se establecen en la mente de las personas y que las pueden llevar a amar o a odiar, a determinar el futuro propio y de los demás, a hacer que la vida de los que les rodean discurra por unos caminos y no por otros que, quizás, habrían sido más adecuados.
El papel de Hank Palmer lo interpreta Robert Downey Jr de manera magnífica. No entiendo como no ha aparecido, al menos como nominado, en los Globos de Oro y en los Óscar. El actor da cuerpo y entidad a un personaje complejo al que consigue hacer sumamente creíble. Durante los primeros minutos, es la viva imagen del abogado caro y prepotente; del padre cariñoso, pero con frecuencia ausente; del marido indiferente, quizás por aburrido, tal vez por traicionado. Durante el resto de la película, toda la seguridad y la pericia del abogado, alterna con la perplejidad del hijo herido  que no acaba de entender tanta desafección por parte de su padre; del hermano sorprendido ante las acusaciones de huida de la situación familiar, difícil para todos.
En resumen, una película agradable de ver, con algún punto interesante en un guión correcto, bien hecha, con una buena fotografía, pero sobre todo con una soberbia interpretación.
Óscar a los que está nominada la película:
    Mejor actor de reparto       Robert Duval

martes, 10 de febrero de 2015

Goyas 2015

Este año no he visto la gala de los Goya. Y eso que me gusta y espero ese día con ilusión; y eso que todos los años maldecía porque la echaban en domingo y no podía quedarme hasta el final a no ser con serio quebranto para mis horas de sueño, ya bastante maltrechas. Pues este año, que por fin la hacen en sábado, voy y me olvido y me paso la noche viendo series, alguna mejor que otra, y no me acuerdo hasta que me levanto el domingo y digo ¡Coño, los Goya! y voy a internet y lo miro y me encuentro con que el Heraldo de Aragón lo publica así de bien:
Mejor película:
- 'La isla mínima', de Alberto Rodríguez
Mejor dirección:
- Alberto Rodríguez por 'La isla mínima'
Mejor interpretación femenina protagonista:
- Bárbara Lennie por 'Magical Girl'
Mejor interpretación masculina protagonista:
- Javier Gutiérrez por 'La isla mínima'
Mejor película documental:
- 'Paco de Lucía: la búsqueda'
Mejor película Iberoamericana
- 'Relatos salvajes' de Damián Szifron
Mejor dirección de producción:
- Edmon Roch, Toni Novella por 'El Niño'
Mejor película de animación:
- 'Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo'
Mejor guión original:
- Alberto Rodríguez, Rafael Cobos por 'La isla mínima'
Mejor guión adaptado:
- Clare García, Cristóbal Ruiz, Javier Fesser por 'Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo'
Mejor actor revelación:
- Dani Rovira por 'Ocho apellidos vascos'
Mejor canción original:
- 'Niño sin miedo' de David Santisteban, India Martínez, Riki Rivera por 'El Niño'
Mejor música original:
- Julio de la Rosa por 'La isla mínima'
Mejor interpretación femenina de reparto:
- Carmen Machi por 'Ocho apellidos vascos'
Mejores efectos especiales:
- Guillermo Orbe, Raúl Romanillos por 'El Niño'
Mejor dirección novel:
- Carlos Marques-Marcet por '10.000 Km'
Mejor interpretación masculina de reparto:
- Karra Elejalde por 'Ocho apellidos vascos'
Mejor cortometraje de ficción español:
- 'Café para llevar' de Patricia Font
Mejor cortometraje documental español:
- 'Walls (Si estas paredes hablasen)' de Miguel López Beraza
Mejor cortometraje de animación español:
- 'Juan y la nube' de Giovanni Maccelli
Mejor dirección de fotografía:
- Álex Catalán por 'La isla mínima'
Mejor sonido:
- Marc Orts, Oriol Tarrago, Sergio Bürmann por 'El Niño'
Mejor dirección artística:
- Pepe Domínguez por 'La isla mínima'
Mejor montaje:
- José M. G Moyano por 'La isla mínima'
Mejor actriz revelación:
- Nerea Barros por 'La isla mínima'
Mejor maquillaje y/o peluquería:
- Carmen Veinat, José Quetglas por 'Musarañas'
Mejor diseño de vestuario:
- Fernando García por 'La isla mínima'
Mejor película europea:
- 'Ida' de Pawel Pawlowsky
Pues así ha quedado la cosa. "La isla mínima" se ha llevado diez Goyas, entre ellos, tres de los más importantes: mejor película, mejor director y mejor actor protagonista. Le siguen "El Niño" con cuatro y "Ocho apellidos vascos"  con tres.
He visto las tres películas. Las dos primeras me gustaron mucho y las dejo con enlaces pues ya hablé de ellas en este blog. De la tercera no dije nada porque no me gustó. Creo que me hizo sonreír en un par de ocasiones. Se trata de una comedia previsible, fácil, con los enredos y gracias que todos esperamos y que estamos hartos de ver en un género que tan altas cotas de gracia, frescura y calidad alcanzó en los años 80 del pasado siglo y que, hace ya bastantes años, sólo en alguna serie consigue. 
Ni siquiera como comedia es notable (a mi, al menos, me causó más bien poca gracia), los estereotipos hacia lo vasco y lo andaluz son bastante poco sutiles y originales y, a lo mejor es ceguera por mi parte, pero tampoco veo un intento claro por romperlos y si para algo hay que tratar los estereotipos es para acabar con ellos: si sólo se trata de hacer reír, prefiero otros temas más inocentes.
Nada que decir de sus tres Goyas, pues las interpretaciones de los tres premiados son impecables.
Nada que decir tampoco de los diez Goyas de "La isla mínima". Me gustó mucho y su Goya a mejor película es merecido, aunque se me divide el corazón pues me hubiera gustado que lo compartiera con "El Niño". No puede ser y una se tuvo que quedar sin él. Yo hubiera tenido muy difícil la decisión; sobre ese Goya y sobre mejor guión original, fotografía, etc. Esas dos películas, sin duda, me tienen el corazón partío (nunca mejor dicho)
"El Niño" se ha llevado el que era obligado: el de efectos especiales. No podía ser de otra manera. Tiene muy poco que envidiar (si algo tiene, en ese aspecto) al mejor cine de acción de Hollywood. Echo de menos algún premio a los actores jóvenes de esta película. No voy a pedirlo para Luis Tosar, Sergi López o Eduard Fernández que se lo merecen, no hay duda, pero hay que dejar paso a caras nuevas que también quieren su oportunidad. Ellos no tienen rival, de momento, pero hay que repartir la gloria. Bárbara Lennie se ha llevado el de actriz protagonista por "Magical girl" (de la que no puedo decir nada, pues no la he visto) y hubiera sonado raro darle también el de actriz de reparto por "El Niño". 
"Mortadelo y Filemón" se lleva dos Goyas. Ni la he visto, ni la veré. Bueno, igual en DVD, una noche lluviosa en mi sofá. ¿Que qué tengo en contra de ella? nada especial, salvo que ni a los ocho años soportaba los "dibujos animados". Pero sé que el problema es mío y los cómics de los personajes me han producido muchas horas de entretenimiento y carcajadas en mi adolescencia. En fin, prefiero dejarlos a la hoja impresa.
Del resto de películas premiadas, todas con un solo Goya, ya escribí en el blog sobre "Relatos salvajes" e "Ida" mejor película iberoamericana y mejor película europea, respectivamente. Creo que no tengo más que añadir, salvo que tampoco he visto muchas de las otras nominadas. Respecto a las europeas, "El abuelo que saltó por la ventana y se largó" es una película que resulta mejor que la novela de la que parte (al menos han eliminado una buena parte de los disparates y excesos, supongo que por "exigencias del guión" y falta de tiempo), aun así, compararla con "Ida" es de una osadía que no merece comentarios. De las iberoamericanas, solo he visto la premiada.
Ingrid García Jonsson
Hay otras dos películas que quiero comentar, una premiada y otra que se quedó con la nominación. Esta última es una de las nominadas a actriz revelación (Ingrid García Jonsson). Me refiero a "Hermosa juventud" de Jaime Rosales, un director un tanto desigual desde mi punto de vista: alguna película suya me ha gustado bastante y otra no la he terminado de ver. Pero no es eso lo que ahora nos ocupa. 
"Hermosa juventud" es una película que trata de la realidad de muchos jóvenes en la España actual: sin estudios, con trabajos precarios y muy irregulares, con familias sin muchos recursos que además tienen que sacar adelante a sus hijos cercanos a la treintena; jóvenes parejas que ante un embarazo no buscado, pero deseado, se ven en la tesitura de seguir viviendo cada uno en su casa con sus familias respectivas. Una película bien contada, con recursos nuevos, que cada vez se ven más en cine, pero quizás no tanto como su uso en la vida real haría necesario. Me refiero a las nuevas tecnologías que aparecen como recurso narrativo, mediante el cual se va contando la historia (parte de la trama se nos muestra a través de mensaje de whatsapp con sus fotos, vídeos, etc)
La otra película, esta sí premiada, es "10.000 kilómetros" de Carlos Marqués-Marcet que se ha llevado el Goya a la mejor dirección novel. Esta es una película que cuenta una historia sencilla, humana y muy cotidiana: lo que la distancia hace con las parejas, al menos con algunas. Lo novedoso es la forma de contarla: también echa mano de las  nuevas tecnologías que hacen que las distancias se 

Natalia Tena en 10.000 Kilómetros
acorten, y podría pensarse que con tanto skipe y correo electrónico; cibersexo y brindis por internet, las ausencias no existen o, al menos, son más llevaderas, pero, al final, ni la comunicación más sofisticada es capaz de superar lo que 10. 000 kilómetros de distancia, durante varios meses, pueden hacer con una relación. Muy medida, con muy buen ritmo y con un desarrollo en las relaciones de pareja que resulta muy natural en las circunstancias en que suceden.
Y no puedo decir más. A medida que vaya viendo las películas que me faltan (no creo que vea ni los cortometrajes ni las películas de ficción; documentales, alguno), iré contando más cosas y, por supuesto, no faltaré a la cita de los Óscar.


sábado, 7 de febrero de 2015

"The imitation Game (Descifrando Enigma)" de Morten Tyldum


"The imitation game" es una película sobre la guerra, pero no es una película de guerra; en ella salen espías, pero no es una película de espías. Ni siquiera es una película de cómo se descifró la famosa máquina Enigma, aunque aparentemente, ese sea el tema. 
"The Imitation game" es una película de personajes y de sentimientos humanos y de duras decisiones ineludibles. Trata de cómo las personas diferentes (como si hubiera personas iguales) acaban siendo destruidas por los demás, por sociedades intolerantes y llenas de prejuicios; de esas de las que Machado decía que "desprecian cuanto ignoran" (él lo decía en singular porque se refería a Castilla que "envuelta en sus andrajos/desprecia cuanto ignora); trata de la soledad demoledora en la que se sumergen esas personas que tienen que ocultar sus diferencias y presentarse siempre como un personaje de ficción, alguien que se les parece, pero no acaba de ser ellos mismos, alguien que vive interpretándose y reinventándose continuamente porque dejar descubrir su realidad es condenarse.

Enigma fue una máquina que, aunque patentada poco después de la Primera Guerra Mundial (el ejército sublevado en la Guerra Civil española dispuso de una veintena aparatos), no se hizo famosa hasta que empezó a ser usada por el Ejército Alemán a partir de 1930. Durante la Segunda Guerra Mundial se consideraba una máquina imposible de descifrar pues cada noche a las doce en punto, los alemanes cambiaban su configuración invalidando así el trabajo de todo un día del equipo que intentaba develar los misterios del artefacto.
Fue por ello por lo que el Alto mando británico contrató un grupo de matemáticos, jugadores de ajedrez, expertos en resolver crucigramas, y otros especialistas para descifrar el código de Enigma.
Alan Turing fue uno de los componentes de este grupo y su director durante un tiempo. Se nos muestra al personaje como un hombre de notable inteligencia, pero escasas habilidades sociales, una persona cuya lógica puede sacar de quicio a cualquiera que tenga que relacionarse con ella (voluntariamente, pocos están dispuestos a hacerlo), totalmente desconocedora del concepto de modestia (sería falsa, en todo caso), que sabe lo que vale y lo admite y manifiesta sin ningún pudor (por momentos recuerda a Sheldon Cooper, el personaje de la serie "The Big Bang theory"). En fin, una de esas personas sin mucho interés o sin mucha capacidad para hacer amigos (era muy popular en el colegio, no? le dice con ironía un miembro del MI6). Pues no, no era popular en el colegio. Fue siempre víctima de las bromas más crueles y solo llegó a tener un amigo. Sólo uno, pero fue fundamental en su devenir futuro porque ese amigo le introdujo en los códigos y en el arte de descifrarlos; ese amigo fue su primer amor inconfesable e inconfesado (desapareció bruscamente cuando Alan se lo iba a revelar) y lo dejó marcado para siempre. 
Una máquina Enigma
Alan construye una máquina con la que, finalmente, descifran Enigma y, posiblemente, ese descubrimiento acortó la guerra, salvó la vida a millones de personas y evitó la destrucción de numerosas ciudades. Y, sin embargo, no sirvió para detener todos los ataques, todos los sabotajes, toda la destrucción que iban descubriendo en los mensajes cifrados porque si algo no podían permitir era que se supiera su éxito y los alemanes cambiaran la configuración de la máquina y todo el trabajo no hubiera servido para nada. 
Y es Alan Turing el primero en verlo y al que se le ocurre utilizar la estadística para tomar decisiones: qué se aborta y qué se permite; qué vidas, ciudades o convoyes se salvan y cuáles se deja destruir; un equilibrio entre utilizar las informaciones de Enigma lo suficiente para ganar la guerra, pero no tanto como para que se descubra que lo han descifrado. Y son, de nuevo las matemáticas las que deciden sobre la vida y la muerte. Lo malo es que las matemáticas las manejan personas que, a la postre, son las que cargan con la responsabilidad de las decisiones.
Su trabajo quedó en secreto y así se mantuvo una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y hasta finales de los años sesenta. No se sabía en qué guerras futuras, en qué conflictos, convendría utilizar sus conocimientos (de hecho, después de 1945, americanos y británicos vendieron máquinas sobrantes a países de todo el mundo que pensaban que estaban utilizando códigos seguros)
Los hombres que posibilitaron o adelantaron el triunfo de los aliados quedaron sin recompensa ni reconocimiento. 
Alan Turing fue detenido en 1952 y acusado de "indecencia grave y perversión sexual" debido a su homosexualidad. La misma acusación, en virtud de la misma ley, de la que fue víctima Oscar Wilde. Tuvo que elegir entre seguir una terapia hormonal de castración química que lo "curara" de sus inclinaciones, o ingresar en prisión. Ante la idea de no poder seguir con sus trabajos, optó por la terapia que le produjo alteraciones físicas y psíquicas que lo llevarían a suicidarse en Junio de 1954 (lo hizo ingiriendo una manzana contaminada con cianuro y, aunque oficialmente, se declaró como un suicidio, su madre siempre lo achacó a un envenenamiento accidental)). La homosexualidad fue ilegal en el Reino Unido hasta finales la década de los 60. Hubo que esperar a diciembre de 2013 para que la reina Isabel II le declarar libre de toda culpa. Hoy día se le considera uno de los padres de la informática moderna y su "máquina de Turing" como la precursora de los ordenadores.
Benedict Cumberbatch
El papel de Alan Turing está espléndidamente interpretado por Benedict Cumberbatch, que da vida con enorme credibilidad al matemático. Transmite soledad, tristeza, frustración, pero también seguridad en su capacidad, un poco de arrogancia y la cierta falta de empatía que es necesaria para tomar terribles decisiones. No sé lo que la película tiene de real con respecto a los hechos y la personalidad de los personajes (más allá de lo que está históricamente acreditado), pero el personaje de ficción de Alan Turing, tenga más o menos que ver con el real, no podría tener mejor transmisor que este actor que se quedó sin el Globo de oro. Esperemos a ver que pasa en los Óscar.
Pero la película tiene otros personajes y actores. El personaje interpretado por Keira Knightley, una mujer, matemática, que no puede, de manera oficial, trabajar con hombres y compartir con ellos, espacio, comida y alojamiento; que, a pesar de tener 25 años, depende de la voluntad de sus padres a la hora de tomar las más simples decisiones.
De eso trata también "The Imitation game" de unos hombres (y mujeres) que luchan contra los totalitarismos y acaban siendo ellos mismos víctimas de un pensamiento totalitario más oculto, más sutil, del que incluso ellos participan sin ser conscientes, y que sería más peligroso que el otro (por menos evidente) si no fuera porque el nazismo fue tan terrible, que, se compare con lo que se compare, siempre saldrá vencedor en puro espanto.
Alan Turing
Y trata también de los entresijos de los servicios secretos: el MI6 del que, por entonces, no se sabe nada porque ("solo hay cinco secciones de inteligencia militar. No hay MI6" dice uno de los personajes cuando le presentan a un agente como perteneciente a dicho grupo "Esa es la clave" es su escueta y reveladora contestación); los espías que pasan información a los soviéticos porque son aliados y que, sin ellos saberlo, son utilizados por el MI6 que decide lo que pasan y lo que no; el engaño del que parte de los servicios secretos hace víctima a toda la población y a las más altas instancias del Gobierno para disimular los aciertos derivados del ocultado desciframiento de Enigma ("Mantener una conspiración de mentiras en los estamentos más altos del Gobierno... es mi especialidad" contesta el agente del "inesxistente" MI6 cuando le proponen la estrategia).
Una película sin estridencias, sin pretensiones, con un buen guión que mantiene el ritmo y la intriga, aunque todos sepamos de qué va y cómo termina la historia (al menos, la de la máquina); una película sobre una persona "a la que nadie imagina capaz de nada, pero que hace cosas que nadie imagina"

Los Óscar a los que está nominada la película son: 

Mejor película 
Mejor director       Morten Tyldum 
Mejor actor           Benedict Cumberbatch
Mejor actriz de reparto        Keira Knightley
Mejor guión adaptado        Graham Moore
Mejor diseño de producción
Mejor montaje
Mejor banda sonora
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