Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

"La maniobra de la tortuga" Benito Olmo

Esta es la novela con la que sigo la iniciativa "Libros encadenados" a la que fui propuesta por Leslie en su blog "Señora Búho". En los dos enlaces que os dejo podéis ver de qué va esta iniciativa.

Manuel Bianquetti es un policía sepultado en los archivos de la Comisaría Provincial de Cádiz. Un lugar tranquilo, tal vez el lugar más tranquilo y oscuro en el que "después del incidente, sus superiores habían decidido sepultarle"; un "destino discreto y aburrido donde era poco probable que se metiera en líos". Y es que Manuel Bianquetti es especialista en meterse en problemas, en decidir cuál es la justicia adecuada a cada caso y aplicarla. Por si acaso es la única oportunidad que hay de que se aplique. Hace un año tuvo un problema en Madrid, donde vivía con su mujer y su hija. Se extralimitó en sus atribuciones de guardián del orden y terminó en esta hermosa punta del mundo rodeada de agua y de cielos resplandecientes. Su mujer se negó a acompañarle y ahora está solo, sin familia ni amigos, ni siquiera un compañero con el que simpatice.
La novela empieza a saco en un puticlub de Jerez de la Frontera donde Manuel está a punto de recibir una paliza por parte de cuatro tipos malencarados y de aspecto patibulario. "Manuel se desplazó hasta el grupo con una rapidez que nunca habrían atribuido a alguien de su tamaño. Se plantó ante el más gracioso de los cuatro y le soltó un manotazo en la mejilla que sonó como si una corriente de aire hubiera cerrado de golpe las puertas del infierno. Blam". En ese momento Manuel se da cuenta de que cada vez está más cerca de dar con el asesino de Clara Vidal "«Si salgo de esta, claro», pensó".
Clara Vidal, colombiana de dieciséis años, había aparecido muerta dos días antes tras ser golpeada, violada y estrangulada. En ese momento, todo lo vivido en Madrid vuelve a tomar forma en su recuerdo y siente que tiene que implicarse porque "Cádiz no era Madrid y un homicidio no era algo con lo que estuvieran precisamente acostumbrados a lidiar en comisaría". Así es que contra todo pronóstico y contra las órdenes de su jefe y la opinión de sus compañeros, se mete de lleno en la investigación, por cuenta propia y abandonando sus labores de archivo en manos de Morgado su compañero entre los papeles.
Cristina vive cerca de Cádiz, en Puerto Real, allí ha llegado procedente de Granada, víctima de la violencia machista de un marido que a punto estuvo de matarla justo antes de que se decidiera a denunciarlo. Él ahora está en la cárcel y ella se oculta, protegida su identidad y su destino tras pasar más de tres años en un casa de acogida. "Gracias a la formación que había recibido durante su estancia en la casa de acogida había logrado un empleo como auxiliar de enfermería en el hospital de Puerto Real" y así vive, tranquila por primera vez en mucho tiempo. 
Pero la tranquilidad puede durar poco cuando no depende exclusivamente de uno mismo y, aunque eso es lo que los terapeutas intentan enseñarla, a ser auto suficiente, no siempre el serlo es algo que uno
Benito Olmo
pueda conseguir cuando circunstancias externas se confabulan para impedirlo.

Cristina y Manuel se van a encontrar. Ella huyendo de un maltratador violento y asesino en potencia; él persiguiendo a un violador y asesino que, tras las investigaciones pertinentes, no parece ser la primera vez que actúa.
No se trata de una novela muy original. Los temas son recurrentes: las altas jerarquías policiales corruptas, los ricos que se libran de la justicia a base de dinero e influencias, los pobres y extranjeros injustamente acusados, el policía incorruptible y justiciero que se enfrenta a todo y a todos para conseguir que se haga justicia. No es muy original, pero está bien escrita y guarda alguna sorpresa para el final, la información se va dando en las dosis adecuadas y Manuel Bianquetti es un hombre alto, muy alto y fuerte, que nos hace sentir como, cuando de niños, en el cine, llegaba el Séptimo de Caballería y espantaba (más bien masacraba) a los indios. Manuel no es tan infalible y corre el peligro de acabar como el general Custer, pero reparte mandobles adecuados a sus dos metros de estatura y a sus manos como palas y, en algunos momentos, nos reconcilia con la maravillosa idea de que ganen los buenos porque, a veces, ya lo vamos necesitando. 
No es muy original, pero se moja en algunos temas de importancia - el maltrato machista, la impunidad de los poderosos con la aquiescencia de los que, por interés, por miedo o por ambas cosas, se pliegan a ellos y a sus chequeras - y lo hace bien.
Se trata de una novela policíaca clásica - tal vez con la falta de originalidad que tienen algunos clásicos - y, en resumen, he de decir que me ha gustado. No es lo mejor que he leído del género, pero la he disfrutado y seguiré la trayectoria del autor y de Manuel Bianquetti si se vuelve a cruzar en mi camino. 
Ah, para quien le pueda interesar, la historia viene precedida por un prólogo muy hermoso y literario de César Pérez Gellida en el que apadrina autor y novela y se deshace en alabanzas. 



lunes, 26 de septiembre de 2016

"Tarde para la ira" Raúl Arévalo

No sé qué decir de esta película. Bueno, saber sí lo sé. Lo que pasa es que destriparía el guión. No sé qué es lo que puedo contar de esta película para dejar el guión a salvo y mantener las sorpresas que esconde.
Estamos ante una película negra que empieza con un robo y termina... como termina que es lo que no puedo contar.
Hace ocho años, Curro participó como conductor en un robo a una joyería del que resultó el único encarcelado. Mantuvo la boca cerrada y sus cómplices pudieron continuar con sus vidas más o menos acertadas. 
Hace ocho años que Ana espera a que Curro, su novio, salga de la cárcel trabajando en el bar que su hermano tiene en un barrio de Madrid. Mientras tanto ha tenido un hijo concebido en un vis a vis.
No sabemos qué hacía Jose hace ocho años, pero ahora es un participante asíduo de charlas y partidas de mus en el bar de Juanjo, donde se come con los ojos a Ana y casi se ha convertido en un miembro más de la familia.
Y Curro sale de la cárcel y comienza la historia. Una historia de determinación y venganza; una historia de mucha ira. Y no es que yo tenga nada en contra de la venganza, ni de la ira, pero es que, como nos dice el título de la película, hay venganzas que llegan muy tarde, hay iras que no deberían prolongarse tanto tiempo porque cuando se materializan ya nada es lo que fue y nadie es el que era.
Jose es un hombre con una misión. Desde el principio, sabemos que esconde más de lo que aparenta, pero no sabemos lo que es y tardaremos en saberlo.
Curro también tiene una misión y un carácter endiablado que nos asusta y nos hace temer la tragedia que puede provocar.
Ellos son los protagonistas principales de la película, ellos y su antagonismo centrado alrededor de Ana.
Antonio de la Torre (José) y Luis Callejo (Curro)
Ana es una mujer dividida. Dividida entre su supuesto amor por Curro, al que lleva años esperando, y su atracción por Jose, más cálido, más reciente, con un carácter más asequible; que la halaga con sus atenciones y la cuida y la protege.
Se trata de una historia que va evolucionando ante nuestros ojos y nos va cambiando la percepción de todo lo que en un principio habíamos prejuzgado. Es una película para romper con los prejuicios y los esquemas y es que los personajes van evolucionando ante nuestros ojos y cuando la película termina parece que nos los han cambiado.
Siempre me ha gustado Antonio de la Torre y en esta película hace un papel excelente porque dota al personaje de una impasibilidad asombrosa. Habla más con sus silencios que con sus palabras, se expresa con la mirada sin expresarse porque nunca se sabe lo que está pensando Jose, pero actúa con una determinación apabullante; cumple su empeño con la ineludible obstinación de una tragedia griega. Me han fascinado tanto el personaje como su identificación con el actor.
A Luis Callejo debí de verlo en "Las aventuras del Capitán Alatriste", única película de su filmografía que he visto, pero no lo recuerdo. Da vida a un Curro tan violento y con tan mala leche que realmente da miedo... pero, a veces, con su fea cara llena de cicatrices o marcas de viruela o lo que sea, tan feo él, transmite ternura, y empatía y espanto ante lo que acontece y entonces te reconcilias con él y le quieres un poco.
Ruth Díaz (Ana)
Ruth Díaz es Ana y nos muestra toda la vulnerabilidad de una mujer que quiere ser feliz de una vez y no sabe muy bien cómo conseguirlo. Tampoco habla mucho, pero sus gestos nos transmiten toda su indecisión, su dolor, su ilusión por unos sueños que no sabemos si se van a cumplir. Una actriz no demasiado conocida pero con mucho bagaje tras ella en televisión, cine y teatro.
Con esta su opera prima, Raúl Arévalo ha añadido una página a la historia del cine negro español. Escribió una como actor con "La isla mínima", de Alberto Rodríguez, y ahora, como director, añade un hito más. Y no pequeño. Y con la humildad que caracteriza a los hombres que realmente saben hacer grandes obras, en los títulos de crédito agradece a todos los directores con los que ha trabajado por lo que le han enseñado. Elegancia natural.
Una película imprescindible para los amantes del cine español. Una película imprescindible para que los que no aman el cine español aprendan a hacerlo.


sábado, 24 de septiembre de 2016

Lecciones para escribir una novela. Segunda. Las tres unidades dramáticas, Estructura clásica de la novela.


Hace ya bastantes días que publiqué la introducción de este Curso On line de planificación de novela impartido por Ana Bólox en la Revista MoonMagazine.
Hoy comparto con vosotros la primera lección:
En ella se nos habla de "la estructura clásica de la novela, que viene utilizándose desde que Aristóteles la fijara en su Poética, 400 años a.C."; esa estructura que consta de los tres elementos clásicos: planteamiento, nudo y desenlace.
De esos tres elementos y de cómo deben abordarse por el autor para, respectivamente, "atrapar la atención, mantener la tensión e impactar con el final"  es de lo que Ana Bolox nos habla en su artículo.
También podéis visitar la página web de Ana, "Ateneo literario" donde encontraréis talleres literarios para distintos géneros de novela.
Espero que os resulte tan interesante como a mí y de nuevo, quiero agradecer a Txaro Cárdenas, directora de la Revista MoonMagazine, su amabilidad al darme permiso para publicar en mi blog estas entradas. Muchas gracias, Txaro.


jueves, 22 de septiembre de 2016

"Una bala para Riley" Marto Pariente

"Después de Lucía, atravesé nuevos umbrales y lo que me esperó tras ellos era, en esencia, pura maldad".
Dicen los testigos que rebotó más de un metro, pero él no estaba allí cuando Lucía se lanzó desde la ventana del hotel de Lisboa a donde habían ido a ver su ultima puesta de sol y a vivir sus últimos momentos juntos. No estaba allí porque ella le había mandado a comprar flores.  A partir de ese momento, Riley nunca volverá a ser el mismo. De regentar una librería en San Blas junto a Lucía, pasó a perderse solo en un mundo de alcohol en el que cada vez caía más bajo. Tan bajo cayó que terminó en la cárcel por una agresión de la que era inocente, pero como "cuando una puerta se cierra, una nueva se abre", la estancia en la cárcel y el juicio le darán a conocer a las personas que le proporcionarán un nuevo modo de vida. 
Un par de abogados le contratarán para trabajos de búsqueda de personas y así, Riley entrará en otra etapa de su vida, aunque nada sea tan fácil como parece porque las puertas que se abren comunican con "otro mundo. Pero todos son este. La misma mierda de diferentes perros"
Cuando recibe el encargo de buscar a Venecia Gayo empieza a haber una bala con su nombre en alguna (puede que en varias) recámara de algún arma automática. Y es que a Venecia Gayo la buscan muchas personas con intereses contrapuestos. La buscan los mejicanos del cártel que hicieron volar al ruso Vólkov y que saben que el sicario dejó una testigo incómoda a la que no vio. La buscan los rusos amigos de Vólkov porque piensan que tiene algo que les pertenece. Ahora la busca también Rylei por cuenta de "una de las más prestigiosas aseguradoras que operaban en Europa, América y Oriente Medio", la misma aseguradora que pretende ahorrarse las pólizas de seguros de Vólkov si consigue demostrar que su muerte fue un suicidio, y para eso necesita el testimonio de Venecia Gayo.
Por otra parte, tenemos a Salazar. Es un inspector de policía al que le gusta encargarse personalmente de los casos en que aparecen yonquis implicados. Su hijo murió hace
Marto Pariente
dos años, "había apostado su vida a un caballo. Un caballo que solo traía consigo promesas de muerte y destrucción. Típica historia. Típico final". Así es que cuando Richi, antiguo amigo de Quini, su hijo, aparece muerto con la tráquea rota, comenzará a tirar de sus confidentes para esclarecer lo que le pudo pasar. Y no lo hará de la manera más ortodoxa porque Salazar es un poco de hacer de su capa un sayo o como decimos en mi pueblo: hacer lo que le sale de los h...

Ambas historias, la de Riley y la de Salazar, acaban confluyendo en una misma historia. Ambas están determinadas por un testigo que quedó suelto y que ahora, el Gringo, el sicario del cártel, un asesino psicópata, tiene que encontrar. En su búsqueda, el Gringo hará confluir, para su desgracia, a algunos personajes que nada tenían que ver y que nunca hubieran debido relacionarse; dejará a su paso un macabro sendero pintado por la sangre de las víctimas que va dejando tras su paso como otros dejan migas de pan o, simplemente, malos recuerdos. Riley, como Salazar,  "No tenía nada que perder. Esa era su ventaja". Al menos no lo tuvo hasta que lo encontró. 
"Una bala para Riley" es una novela negra con el aroma de la novela negra americana; y es una novela policíaca con esa desesperanza y poco glamour de los policías tristes y condenados al fracaso de novela policíaca española; y es una novela sobre la más absoluta opulencia, la que proporciona el narcotráfico en muchos países de América latina, una opulencia ajena al dolor del que se nutre, asistida por sicarios que la cuidan y la mantienen pero que también son ajenos a ella y acaban siendo sus víctimas. Una opulencia que se construye destruyendo otras porque en ese mundo de riqueza desmesurada y violencia sin límites, tan pronto se está arriba como abajo y quien "una vez asaltó los muros del mundo que otro había construido", quien intenta "mantener la farsa el mayor tiempo posible", es consciente de que ese tiempo tiene su fin en sí mismo y terminará mas pronto que tarde.
"Una bala para Riley" es la opera prima de Marto Pariente. No es la mejor novela del género, pero nos cuenta todas estas cosas y por eso, entre otros motivos, la recomiendo. Una novela sin concesiones, también sin pretensiones veleidosas; una novela para disfrutar.
 

martes, 20 de septiembre de 2016

"Yonki" Paco Gómez Escribano



"Yonki", de Paco Gómez Escribano, es la primera parte de la "Trilogía de Canilllejas". Es una novela tierna ambientada en una época de cambios de todo tipo. Uno de esos cambios fue el de la caída en la heroína de muchos jóvenes y adolescentes, algunos casi niños, con pocos estímulos en el presente y sin muchas esperanzas en el futuro. Jóvenes y adolescentes a los que calcular el tiempo que podía quedarles de vida los sumía en un tedio profundo "Ocho de mayo de 1978. Anda que no me quedaba vida por delante. Qué pereza". Eso dice El Botas a sus dieciséis años al imaginarse un montón de tiempo por delante bebiendo litros de cerveza, dando "palos" para aprovisionarse de todo lo que necesita, jaco principalmente, y contando las ratas que se pasean ante sus ojos por los descampados del barrio.
Paco Gómez Escribano nos cuenta la historia del Botas en una novela salida de sus recuerdos de infancia, de lo más profundo de sus ganas o su necesidad de dar testimonio de lo que fueron aquellos años en aquellos barrios.
La Revista MoonMagazine publica mi reseña de "Yonqui". Es la segunda que dejo salir de mi blog para ir a aposentarse en ese lugar cálido y acogedor donde Txaro Cárdenas, directora y alma de la revista, las recibe con amor y las trata con mucho mimo; donde se encuentran arropadas por un montón de buena literatura, cine, pintura, fotografía, poesía, relatos, gastronomía... CULTURA.
Si quieres saber algo más acerca de "Yonki", no te pierdas la reseña aquí, en MoonMagazine, una revista para lunáticos amantes de la belleza.


domingo, 18 de septiembre de 2016

"Cafe Society" Woody Allen

Este año Woody Allen vuelve a no regalarnos su obra maestra con "Café Society". Puede que su obra maestra ya nos la haya regalado hace años, puede que aún esté por rodarse o puede que su obra maestra sea la sucesión de estas pequeñas obras humildes, sin pretensiones, pero maravillosas en su afán por contarnos la vida como es en realidad, más que como nos gustaría que fuera.
Como todas las suyas, gusten más o menos, en lo que "Café Society" sí es una obra maestra es en la técnica. Embriaga la luz (dorada como puesta de sol o reflejo de arena del desierto, en Los Ángeles; gris y marrón como de night club con negocios turbios, en Nueva York), enamora la fotografía, seducen los colores, los ambientes, el vestuario, la música que acompaña sin que apenas se note. Pero además, en esta película acompaña la historia y acompaña el guión; "de las películas más bonitas que he visto últimamente de Woody Allen" ha dicho Carlos Boyero, y tiene razón. 
"Café Society" es una historia sencilla y muy bien contada, con unos diálogos inteligentes y creíbles para dar cuerpo a la educación sentimental de Bobby Dorfman, un muchacho judío de Nueva York que llega al Hollywood romántico y glamuroso de los años treinta huyendo de una vida que no le satisface y con la idea de triunfar como actor. 
No lo tiene difícil en principio pues allí su tío Phil, hermano de su madre, es un influyente personaje del mundo del cine. Bobby empieza a trabajar como chico de los recados, llevando y trayendo mensajes de su tío, aunque este pronto empieza a confiar en él y lo va ascendiendo. Bobby se enamora de Vonnie y, desencantado y asqueado de la banalidad cansina y el glamour superficial del mundo que le rodea, le propone casarse y volver a Manhattan. Pero ella, ante la disyuntiva de un amante rico y bien establecido, casado pero que acaba de dejar a su mujer, y su novio sin un futuro muy claro y con poco peculio que lo recomiende, elige lo más fácil (o lo más seguro o lo más cómodo que no tiene por que ser siempre lo más fácil).
Bobby regresa a Nueva York solo y comienza a hacerse cargo del club de su hermano, donde su simpatía le hará triunfar. Bobby rehace su vida y es feliz y encuentra el equilibrio y tal vez es más feliz de lo que hubiera sido con Vonnie, o se adapta para serlo, pero siempre se preguntará cómo habría sido...
Bobby es Woody Allen; es el Woody Allen de "Sueños de un seductor" o de "Manhattan" o de aquellas películas en las que él era el jovencito ingenuo y entusiasta al que dejaban las mujeres.
Jesse Eisenberg
Jesse Eisenberg lo interpreta con una maestría que, aparte de requerir un director de actores de la talla de Woody Allen, es seguro que ha requerido horas y horas de verle trabajar en todas sus películas de juventud. Su forma de hablar y de moverse; la ropa que lleva y como le queda; su tartamudeo y su forma atropellada de hablar. A nadie le puede pasar inadvertido que el personaje de Woody Allen interpretado por Jesse Eisenberg, es el verdadero protagonista de esta película y es que Woody Allen ha trascendido su condición de persona  real, de director y guionista cinematográfico, para pasar a ser su propio personaje interpretado por actores que lo hacen mejor o peor, y este ante el que estamos lo borda.

Kristen Stewart es Vonnie, la que elige el camino más cómodo o más seguro y se adapta a él para sobrevivir en él y no sabemos con cual de las dos alternativas habría sido más feliz aunque también se pregunte por lo que podría haber sido.
Kristen Stewart
Para enmarcar y dar cuerpo a la historia de Bobby y Vonnie pululan por la película una serie de personajes absolutamente conmovedores, interpretando unos diálogos de una inteligencia y un humor típicos del mejor Woody Allen. La conversación sobre la muerte entre los padres de Bobby o la charla sobre religión entre Bobby y su hermano Ben son de lo mejor que nunca he oído o leído; son de una profundidad que, si no te fijas, puede pasar inadvertida ante las risas que provoca (hacía mucho que no me reía tanto en una película)
Toda "Café Society" puede pasar inadvertida y engañarnos haciéndonos creer que se trata de una historia simple y con poca sustancia. Nada más lejos de la realidad. Tiene la profundidad de lo que es real; de las vidas más o menos aburridas que todos llevamos, porque por muy apasionante que sea cualquier vida, no se ha llevado a cabo sin dejar muchas esperanzas e ilusiones por el camino.
"Vive cada día como si fuera el último; algún día acertarás" es una de las geniales frases de la película. Yo la transformo para recomendar: "mira cada escena como si fuera la última porque ésta llegará y no te darás cuenta". Y te parecerá el broche perfecto para una película maravillosa.

viernes, 16 de septiembre de 2016

"Sanditon" Jane Austen

Cuando está cerca de cumplirse el bicentenario de la muerte de Jane Austen (1775-1817), Carmen Forján, del blog "Carmen y amig@s", propuso, a principios de verano, una lectura conjunta de esta novela, cuya tertulia tuvo lugar en facebook el pasado día 13 de septiembre.
Saber que una novela está sin terminar es algo que me produce siempre una cierta sensación de desasosiego. Esta lo está. Consta tan solo de doce capítulos y termina de forma brusca. 
Y esa sensación de desasosiego por saber que está inconclusa se va incrementando a medida que avanzamos en la historia y vamos apreciando sus matices y conociendo personajes y situaciones y nos damos cuenta de la profundidad y de la crueldad sarcástica de la crítica que la autora podría haber hecho con todo ello. Su afilado bisturí, el que utilizaba con tanta maestría para diseccionar a la alta sociedad de su época, empezaba a hundirse en el pueblecito costero de Sanditon, en sus habitantes y sus relaciones de interés, en sus visitantes, protagonistas de un incipiente turismo en busca de los beneficiosos aires marinos, cuando bruscamente la novela queda interrumpida. La salud de la autora estaba ya muy deteriorada por la enfermedad que la llevaría a morir, con 41 años, unos meses después, en julio de 1817, y tal vez fue eso lo que la llevó a dejar inconclusa esta novela. 
El señor Parker "podría estar hablando de Sanditon eternamente". Sanditon es el pueblo costero en el que vive, y tiene "la brisa más agradable y pura de la costa (está reconocido que lo es), con unos baños excelentes, una arena fina y firme, unas aguas profundas a diez metros de la orilla, sin barro, sin algas, sin rocas cubiertas de limo...". Ninguno de los pueblos cercanos, e igual de costeros, reúne tantas características positivas para convertirse en el lugar de veraneo ideal. El que no tiene caminos intransitables y agua salobre, está rodeado de marismas o se encuentra dos kilómetros y medio más lejos de Londres. Sanditon es, tal vez, una recreación de Sidmouth, un pueblecito en la costa sur de Inglaterra, visitado y amado por la escritora.
Aunque según otros estudiosos podría estar también inspirado en Worthing o tal vez en Eastbourne. 
Sanditon, con su pretendida transformación en un balneario para disfrute de veraneantes y mayor gloria de promotores e inversores locales, es la protagonista real de la parte de la novela escrita, pero yo creo que, de haber continuado la historia, habría pasado a ser más bien el escenario en el que se desarrollase una trama mucho más inspirada en las peripecias de sus personajes y un pretexto para mostrarnos las características de alguno de ellos.
Cuando el señor y la señora Parker, buscando un médico con el que mejorar las ya inmejorables condiciones de Sanditon, así como la comodidad y salud de los futuros veraneantes, tienen un accidente y se ven obligados a pasar catorce días en casa de la familia Heywood, deciden agradecer los cuidados recibidos invitando a su casa a la mayor de las hijas de la numerosa familia, Charlotte "una joven muy agradable de veintidós años"
Lo que Charlotte se va a encontrar en la pequeña localidad costera es, cuando menos, asombroso. Los personajes que empiezan a desfilar ante los perplejos ojos de la joven van a suponer toda una curiosa revelación para ella, una muchacha sana, juiciosa y educada en un ambiente de serena sensatez. La falta de voluntad de la señora Parker, una mujer que siempre responde con un "Sí cariño [...] ¡Oh!, sí... querido... [...] Sí, claro, por supuesto [...] Sí, sí; es muy probable", contrasta con la ridícula seguridad en sí mismo de su marido y sus sueños de prosperar que se perciben como totalmente infundados.
Lady Denham, la gran dama que le corresponde a Sanditon ("Toda vecindad debe tener una gran dama"), dedicada a la especulación igual que el señor Parker, es una anciana que se nos va revelando como déspota, tacaña y mezquina; una mujer autoritaria que busca algún pariente, propio o de alguno de los dos maridos que ha enterrado, que le baile el agua y se someta a su voluntad lo suficiente como para merecer que le deje su fortuna. La señorita Clara Brerenton, escogida en casa de unos primos de Londres para hacerla compañía, es de momento quien más boletos acumula para hacerse con la codiciada herencia. También Sir Edward Denham, sobrino del segundo marido de Lady Denham aspira a la herencia y ve un atractivo atajo en cortejar a la señorita Clara. Esta no piensa dejarse seducir, pero soporta sus atenciones "para confirmar la clase de afecto que sus encantos personales habían despertado".
Pero los personajes que realmente superarán toda la capacidad de sorpresa de Charlotte Heywood y la de los lectores son los hermanos del señor Parker. Diana es una persona obstinadamente enferma que cultiva sus dolencias con una tenacidad asombrosa y ha conseguido hacer de Susan y Arthur, los dos hermanos que viven con ella en Londres, dos seres débiles y tan enfermos como ella. Diana es feliz entrometiéndose en todos los asuntos que se cruzan en su camino. Se siente satisfecha "haciendo favores" a pesar de sus debilidades y
Jane Austen
dolores porque "
en la medida en que podemos esforzarnos en ser útiles a otros, estoy convencida de que el cuerpo se siente mejor en virtud del refresco que el espíritu recibe al cumplir con su deber". Y es que entrometerse y encargarse de cuestiones que ni le van ni le vienen, le produce tal placer que es lo único que puede superar sus imaginarias enfermedades. El otro hermano, Sidney, se burla de ellos, pero apenas aparece en la novela y, aunque se presiente que podría llegar a ser un personaje importante, enredado en algún tipo de amorío con Charlotte o tal vez con Clara, no llegamos a conocerlo más que por alguna referencia del señor Parker.
En este mundo de seres peculiares ha caído la señorita Charlotte Heywood. Ella es el arma de la que se sirve la autora para analizar y poner de manifiesto las lacras de un cierto tipo de gente. A través de sus ojos vamos conociendo los intrincados lazos que se van anudando alrededor de estos personajes; unos personajes cuya situación se va complicando; cuyos secretos apenas empiezan a salir a la luz cuando la novela se interrumpe de manera cruel e inesperada. Y es triste ver cómo la que habría podido ser una de las mejores novelas de Jane Austen, se ha quedado a medias, interrumpida como unos meses después se interrumpiría la vida de la propia autora, privándonos de conocer la evolución de una historia que prometía estar a la altura de las mejores. No pudo ser.



miércoles, 14 de septiembre de 2016

"La mujer que no bajó del avión" Empar Fernández

Cuando Alex cogió aquella maleta roja que giraba y giraba en la cinta de recogida de equipajes del aeropuerto del Prat, abandonada por algún pasajero despistado o, por alguna causa imposibilitado para recogerla, no sabía que aquel acto poco reflexionado y sin mucho sentido le iba a cambiar la vida para siempre.
En aquella maleta, Alex se encontró con una parte de su pasado que descubrió que no era como él había pensado y que imprevisiblemente iba a cambiar su futuro. 
Alex es un hombre abúlico, "falto de voluntad y totalmente carente de entusiasmo, ese soy yo". Una falta de voluntad heredada de su padre, un buen hombre que nunca protestaba, conformista, silencioso... apático como él. Era especialista en pinturas por lo que tenía lo que él llamaba la capacidad de hablar con "propiedad cromática". Podía distinguir entre dieciséis tonalidades de blanco y para él la maleta encontrada por Alex nunca hubiera sido roja sino "rojo Burdeos virando a rojo carruaje". Esta característica es lo otro que Alex heredó de su padre. "Otros heredan tierras, fortunas, complexiones atléticas, calvicies, propensión al sobrepeso... Yo, a falta de otras opciones más provechosas, me quedé con su manía, la condenada propiedad cromática".
Cuando Alex encontró la maleta volvía de Roma tras un fracaso laboral y sentimental que le había dejado con la ineludible necesidad de acogerse, de nuevo, a la hospitalidad resignada de su hermano Raúl y a la tolerancia inconforme de su cuñada Rosa. El sueldo de Raúl como albañil les da justo para pagar la hipoteca, llegar, no siempre, a final de mes y vivir atenazados por el miedo al despido y al paro. Con dos niños pequeños además. Por ello es comprensible (y Alex es el primero en entenderlo) que no reciban una boca más con especial alegría. Pero Raúl "es un hombre de una pieza y hace lo posible por no fallarle a nadie. Ni a Rosa, ni a sus dos hijos, ni a mamá que hace años que no nos reconoce, ni a mí que solo le he traído disgustos".
En la maleta rojo Burdeos virando a rojo carruaje, Alex encontrará otra decepción. Es una maleta de mujer por lo que nada de lo que contiene le va a
servir para mucho, pero entre las ropas y demás enseres femeninos se encuentra lo que parece ser una urna funeraria de esas que se usan para contener cenizas y "una libreta de tapas de cartón color mostaza, hojas cuadriculadas y casi completamente manuscrita en tinta azul".
En principio, Alex piensa que no le interesa nada ese cuaderno, pero cuando empieza a leerlo por aburrimiento, mientras mata el tiempo antes de poder salir de su habitación sin que nadie le vea, y a escondidas de la familia de su hermano, ya no podrá parar más que por obligación y se verá golpeado en todo su ser porque lo que encuentra es una mujer que escribe en la habitación de hospital donde su hija agoniza "Una caída desde un tercer piso acostumbra a ser mortal. Ni en eso tuvo suerte. Quiso suicidarse y no lo logró". La mujer escribe para su hija, para el hipotético e improbable caso de que su hija sobreviva. Quiere contarle su historia, una historia que es la de ambas, una historia de la que no se siente orgullosa porque cuando una ha destrozado la vida de varias personas por su capricho estúpido e interés egoísta, pocos motivos le quedan para el orgullo y muchos para la culpa.
A la vez que conocemos los esfuerzos de Alex por encontrar trabajo, por dejar de ser una carga para su hermano; a la vez que vemos como lo encuentra y empieza a enamorarse, vamos asistiendo a su lectura del cuaderno y vamos viendo como dicha lectura le va cambiando el carácter, ya no es "indiferente a la contrariedad", está "mutando la mente, abandonando a pasos de gigante el hombre apático que fui. No reconozco mis propios pensamientos. Ni mis repentinos intereses, ni mi súbita y desconocida moralidad, ni mis determinaciones a bote pronto. Sara, Bianca, Samuel, Rosa, mi madre... Todos parecen importarme, todos me preocupan". La lectura de las vivencias de la mujer, a la que llegará a poner nombre a partir de una noticia del periódico, le hace conectar con ella. La coincidencia en la capacidad para cometer errores, para sentir culpa, le hace dejar de lado su tradicional indiferencia y abulia y comenzar a preocuparse por saber más de aquella mujer a la que, además, descubre haber conocido en el pasado.
Empar Fernández
Con esta novela Empar Fernández comienza la "Trilogía de la culpa". Muchas razones para la culpa hay en esta novela, muchos personajes culpables en mayor o menor grado; con sus vidas destrozadas por la culpa en mayor o menor medida o nada en absoluto. 
Es un tratado sobre de la culpa el cuaderno encontrado en la maleta: "Devorada por una culpa que no podré purgar, condenada a perpetuidad por mí misma, muriendo también a mi manera al otro lado de un cristal"
Es culpa el sentimiento que se empieza a abrir camino en Alex por haber cogido una maleta que supone que le puede traer más problemas de los que desea ahora que ha encontrado un trabajo en el que se siente a gusto y puede que algo más; ahora que sabe que la policía busca a quien se haya podido llevar la maleta: "Incluso un apático como yo es capaz de intuir que pocas cosas hay peores que el sentimiento de culpa".
Alex y la mujer de la maleta se encuentran en un cuaderno con tapas color mostaza. Es ya un poco tarde para la mujer a la que la culpa, tal vez, ha terminado por aplastar "Y aquí estoy ahora, sola y culpable hasta los tuétanos, velando el coma de una hija a la que no he sabido querer". Pero aún es tiempo para Alex de dejar a un lado su abulia y emocionarse y arrepentirse y sentir dolor y asco y amor y odio y simpatía y aversión. "Siempre he detestado las emociones fuertes. De hecho recuerdo bien pocas y esta que se apodera de mí ahora es una de las más intensas. No es una emoción pura, es una extraña mezcla: repugnancia, autocompasión, culpabilidad, un principio de miedo, un algo de arrepentimiento...".
Tengo mucha curiosidad por ver cómo enfrenta la autora, en las otras dos novelas de la trilogía, "La última llamada" y "Maldita verdad", el tema de la culpa porque es uno de los sentimientos que más interesantes me resultan en una novela. 
Las distintas modalidades de culpa, las distintas maneras de enfrentarla de los personajes, el recurso argumental sobre el que se sustenta, la solución posible o imposible que se le otorga, su relación con el arrepentimiento que es similar, pero no es lo mismo y éste sí, para mí, es el peor sentimiento que se puede padecer; todos esos matices y sus variables, que hacen que merezca la pena leer una novela, es lo que espero encontrar en esta trilogía.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Libros encadenados


Esta es una iniciativa a la que he sido nominada por Leslie del blog "Señora Búho". Quiero agradecer a Leslie el que haya pensado en mí para esta iniciativa que me parece de esas ocurrencias curiosas y divertidas en las que gusta participar.
Se trata de leer y reseñar un libro que empiece por la sílaba con que terminaba el libro de quien te nominó. Leslie fue nominada por una persona que leyó "Esa no soy yo" por lo que Leslie va a leer "Yo soy Malala". Es genial porque las personas a las que Leslie ha nominado tenemos que leer un libro que empiece por "La" y nada más sencillo. Tengo tantos que no sabía por cuál decantarme. Estuve a punto de escoger "La dama de Zagreb", la décima parte de la serie "Berlín negro" de Philip Kerr. Es un libro que acaba de llegar a mi estantería y que tengo muchas ganas de leer, pero me di cuenta de que igual me cargaba la cadena porque a ver quien es el majo que tiene un libro que empiece por "Greb".
Con todo eso, y tras descartar algunos otros que me parecieron complicados de seguir encadenando, me he decidido por un libro de los que tenía pendientes. Se trata de "La maniobra de la tortuga" de Benito Olmo. Por lo tanto, el siguiente libro debe empezar por "ga". No es tan fácil como lo que me ha tocado a mí, pero creo que tampoco es imposible
Espero no habérselo dejado muy difícil a mis nominados que son:
Si algún otro blog se quiere apuntar a partir de mi título, puede hacerlo pues queda invitado junto con los seis que menciono.

Las reglas para esta iniciativa son las siguientes:
  1. Subir un post como este sobre la iniciativa.
  2. Agradecer la nominación y seguir a quien te nominó.
  3. Añadir el logo en tu post y/o ponerlo en cualquier lugar de tu blog.
  4. Nominar seis blogueros.
  5. Avisarles en su entrada más reciente de que han sido nominados o de alguna otra manera.
  6. Tras leer el libro, publicar en tu blog una reseña del mismo. Sin prisas.

En caso de tener problemas para encontrar el título se permite:
  1. Ignorar el artículo del principio del título. Por ejemplo: "El Principito" 
  2. Ignorar la H. Por ejemplo, "Harry Potter y la piedra filosofal"


jueves, 8 de septiembre de 2016

"Suave caricia; las muchas vidas de Amory Clay" William Boyd

Amory Clay en 1928
Hace muchos años que sigo al autor británico, nacido en Ghana, William Boyd; exactamente desde que lo descubrí con una novela de esas que compras por intuición, porque te gusta el título, sin saber nada del autor y que te enamora nada más empezarla. Corría el año 1991 y el libro era "Como nieve al sol". Allí quedaba inaugurado el idilio que continúa a día de hoy, aunque he de decir que el poco tiempo y lo mucho para leer ha hecho que aún tenga dos o tres novelas suyas pendientes. 
En "Suave caricia", el autor nos cuenta la vida de la fotógrafa Amory Clay, y lo hace en primera persona como si de una autobiografía se tratara.
"Ahora que lo pienso, hubo un error el día que nací"Amory Clay nació el 7 de Marzo de 1908 y el error consistió en que el anuncio que su padre insertó en el Times de Londres por indicación de su mujer, rezaba: "«El 7 de marzo de 1908, Beverley y Wilfreda Clay tuvieron un hijo varón, Amory.»". Amory se ha preguntado muchas veces a qué se debió ese error; si tal vez su padre deseaba un primogénito varón y si "fue por eso que más tarde intentó matarme".
Pero eso fue más tarde, aunque se nos anuncie desde el principio. Antes vivirá su infancia en la casa familiar de Beckburrow, llegarán otros dos hermanos; su padre, B. V. Clay, escritor de relatos cortos citado en Oxford Companion to English Literature, alcanzará el éxito con (en palabras de
Amory Clay con su padre
la citada publicación) 
"«La bendición de la belladona». La dramatizó Eric Maude (vid.) en 1906 y se representó durante más de tres años, llegando a las mil representaciones en el West End londinense". Su madre, Wilfreda Clay (de soltera Reade-Hill), no se caracterizaba por ser especialmente cariñosa ni maternal, y no parece haber jugado un papel excesivamente importante en la vida de Amory.  
Una vida que se puede decir que empieza realmente el día de su séptimo cumpleaños, cuando su tío Greville, hermano de su madre, fotógrafo de sociedad, le regala una cámara. Ese día hizo su primera foto y sintió que "tenía en mis manos el poder de detener el tiempo, o eso imaginaba". (Pero nadie
Primera foto de Amory,
7 de marzo de 1915
puede detener el tiempo, tan solo engañarse con esa vana ilusión, como bien podrá comprobar por sí misma a lo largo de su vida).

A partir de entonces, Amory tendrá dos amores, la fotografía y su tío Greville. El amor por la fotografía le durará siempre. De desengañarla de su amor por él se encargará Greville años más tarde.
Tras una infancia pasada en un internado, a pesar de que le proponen una beca para Oxford, decide dejar de estudiar y dedicarse a la fotografía. No encuentra mucha oposición en la familia. Su padre ha vuelto demasiado trastornado de la Gran Guerra, como para preocuparse por los gustos profesionales de Amory, y su madre muestra el desapego habitual y no pone trabas a sus deseos. 
Empieza a trabajar de ayudante de su tío fotografiando fiestas y eventos sociales, y se traslada a vivir a Londres.
A partir de entonces la vida de Amory se precipita a velocidad de vértigo. Como fotógrafa recorrerá un camino que la llevará a lugares a los que nunca pensó que pudiera llegar. Estará en el Berlín de finales de los años veinte y conocerá el mundo de los cabarets y la prostitución, el auge del nazismo y las relaciones de pareja poco convencionales, totalmente alejadas de la estirada y encorsetada sociedad londinense. Vivirá en Nueva York a principio de los treinta y trabajará para la revista Global-Photo-Watch. Un revés amoroso la llevará a Méjico. Volverá a Londres como directora de la sección inglesa de la revista y asistirá a las marchas de los camisas negras de la BUF (Unión Británica Fascista). Cubriendo una de estas marchas, participará en la Batalla de Cable Street, donde sufrirá un percance que marcará en gran medida su futuro. Volverá a Nueva York; regresará a Inglaterra para asistir al escenario de la Segunda Guerra Mundial en la que participará como corresponsal en Londres y, como fotógrafa, recorrerá los frentes del continente. El final de la Guerra y los primeros años de la posguerra la encontrarán en París donde conocerá el amor y la decepción. 
Tras un paréntesis en el que se dedica a su vida privada y abandona la fotografía, retomará su trabajo, ya con cincuenta y nueve años para cubrir, de nuevo como fotógrafa, la Guerra de Vietnam. Allí se encontrará de nuevo con los combates y con secretos de Estado de los que sale bien librada por su prestigio y su linaje. "Cada vez estoy más convencida de que [...], en alguno de mis viajes habría entrado misteriosamente a formar parte de la categoría de Desaparecidos en Combate [...]. Otro fotógrafo imprudente que cae buscando una primicia [...]. Mi título y el hecho de que Frank Dunn me conociera y hubiera servido con Sholto en la guerra me salvaron la vida"
"Piloto en su hamaca". Portada
en tres revistas
Pero de su aventura en Vietnam sacó algo más aparte de poner en peligro su vida de varias maneras: sacó una fotografía que "fue portada en tres revistas, y se publicó  en más de cuarenta periódicos y revistas de todo el mundo"; otra cuyos derechos vendió para decorar camisetas por mil dólares y un dos por ciento de las ventas, y que salía sobre una leyenda que decía «Never Too Young To...» y una tercera, "La Confrontación", que ganó el premio Matthew B. Brady de fotografía de guerra y que según su autora "es una foto mala, mal encuadrada". Además de ello, publicó un libro, "Vietnam mon amour" (Frankel & Silverman, 1968) con fotografías de la vida cotidiana de los soldados en sus campamentos y cuarteles, en los momentos de descanso entre combate y combate.
Never Too Young To...
 
La Confrontación.







A la vez que Amory nos cuenta su pasado, va relatándonos su presente mediante un diario escrito en la isla de Barrandale, Escocia, donde vive en 1977, con sesenta y nueve años y con la única compañía de su perro, Flam. Y a medida que avanza, su pasado se terminará encontrando con su presente, avanzando ya juntos hacia el futuro para darnos una imagen completa de la vida de esta mujer valiente que fue pionera en muchas de las actividades que emprendió. No solo fue fotógrafa en un momento en que ese era un trabajo puramente masculino, sino que también fue una de las primeras periodistas de guerra, una de las primeras en recorrer los frentes y en ser herida en una misión. Su vida amorosa tampoco tiene nada de convencional. Tuvo varios amantes a lo largo de su vida lo que para una mujer inglesa nacida en 1908 es, cuando menos, poco habitual.
Esta es la interesante "autobiografía" que nos relata William Boyd, pero cuando se acude a Google para saber algo más acerca de Amory Clay porque su vida nos tiene fascinados y queremos conocerlo todo de ella, de los episodios que vivió y de cómo los vivió ella en particular, nos encontramos con que todas las páginas que aparecen nos remiten a esta novela de William Boyd porque Amory Clay no es más que un personaje en una novela, un personaje magistralmente relatado, una biografía perfectamente documentada; y nos preguntamos de quién son las fotografías que hemos ido viendo a lo largo de todo el libro y que nos cuesta creer que sean de alguien distinto de Amory Clay.
William Boyd es un mago de la narración que ha hecho su magia ante nuestros asombrados ojos. Como la hace con cada novela. Es uno de los autores con más registros que he conocido; cada una de sus novelas tiene muy poco que ver con las demás. La anterior a esta se titula "Solo. Una novela de James Bond" y, como su título indica, es sencillamente, una aventura de James Bond que podría haber escrito el mismísimo Ian Fleming.
Recomiendo mucho este autor a quien no lo conozca; recomiendo cualquiera de sus novelas, y recomiendo esta su última novela porque, aunque Amory Clay es sólo un personaje más, es una mujer que vivió la vida intensamente; tal vez su deseo de demostrarle a su padre que para nada necesitaba un hijo primogénito varón porque ella podía hacer cualquier cosa que hiciera un hombre y, posiblemente, mejor, la llevó a vivir la vida con una intensidad que pocas personas, hombres o mujeres, han llegado a experimentar porque si la vida "no te ofrece el más mínimo consuelo, si no saboreas nada, ni siquiera lo más insignificante que el planeta y tus semejantes te pueden ofrecer, entonces mi opinión es que no tiene sentido continuar. Como me dijo una vez Charbonneau: es el momento de tomarte la pastilla de cianuro", aunque a veces...

sábado, 3 de septiembre de 2016

Lecciones para escribir una novela. Primera. Estructura de la novela: la eterna batalla

 


No, no creáis que me he vuelto loca y he decidido dar clases sobre el maravilloso arte de novelar. Tendría que aprender mucho y eso es lo que he decidido hacer, pero con todos vosotros. Si queréis acompañarme, claro.
En la Revista MoonMagazine (de la que ya hemos hablado en este blog porque publicó mi reseña sobre "El arrecife del escorpión") hace ya más de un año que comenzó a publicarse un Curso On line de planificación de novela impartido por Ana Bolox.
Ana Bolox es autora de la novela "Carter & West" de la que podéis encontrar una reseña en este blog. Además tiene una página web, "Ateneo literario", en la que imparte diversos talleres de novela, desde policíaca hasta feelgood, pasando por terror o erótica.
Me dispongo a rebloguear desde la Revista MoonMagazine, las lecciones de este curso on line impartido por Ana. 
Esta primera que os traigo hoy es la introducción:
Trata sobre un tema muy interesante: ¿Cuántas veces os habéis preguntado cómo enfrenta un novelista la tarea de escribir una novela? ¿Comienza su historia sin saber lo que va a escribir y se deja llevar? ¿planifica toda la historia previamente y cuando empieza ya sabe cómo va a terminar y todo lo que va a suceder? 
Ana Bolox
Todos sabemos que, en realidad, existen escritores de ambos tipos. Ana nos explica, en esta lección introductoria, las razones de cada uno de estos escritores y se decanta por uno de ellos para impartir su curso, dándonos sus propias razones.
Averigua por cuál de estos tipos se ha decidido Ana.
La próxima entrega "Las tres unidades temáticas: Estructura clásica de la novela"
Quiero agradecer a Txaro Cárdenas, directora de la Revista MoonMagazine, su amabilidad al darme permiso para publicar en mi blog estas entradas. Muchas gracias, Txaro.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Septiembre 2016


"El valle Salinas se halla en la California septentrional. Es una ca­ñada larga y estrecha que se extiende entre dos cordilleras montaño­sas. Por su centro serpentea y ondula el río Salinas, hasta desembocar en la bahía de Monterrey.
Recuerdo los nombres que de niño ponía a las hierbas y flores misteriosas. Recuerdo dónde puede vivir un sapo y a qué hora se des­piertan los pájaros en verano, incluso cómo olían los árboles y las es­taciones; y también cómo andaban las personas, qué aspecto tenían y su olor. El recuerdo de los olores es muy enriquecedor.

Yo recuerdo haber recorrido el Valle de Salinas, en coche, en el verano de 2011, para llegar a Monterrey y allí ser presentada al océano Pacífico; y recuerdo haber experimentado la emoción de saber que, cuando leí el libro (cada una de las veces que lo leí), jamás hubiera pensado que un día recorrería aquellos pasajes míticos para mí, pero los estaba recorriendo con la turbación nerviosa del que recorre un lugar sagrado (para mí lo era). 
También recuerdo la segunda vez que leí este libro, y la tercera. Soy incapaz, sin embargo de recordar la primera vez, aunque sé que existe, y a veces dudo de si las que recuerdo como segunda y tercera no serán en realidad tercera y cuarta y habré olvidado la segunda igual que olvidé la primera. Lo he leído varias veces. En realidad, me inclino más por la versión de que cuatro han sido las veces que he leído "Al este del edén" de John Seteinbeck. No descarto que haya más.
Se trata de una maravillosa y muy extensa novela que ha inspirado una película, del año 1955, dirigida por Elia Kazan, aunque sólo un episodio del libro se ha llevado a la pantalla, de manera que cuando, en palabras de Aute en su preciosa canción "Las cuatro y diez", James Dean tiraba piedras a una casa blanca, está empezando la película, pero para entonces el libro lleva ya recorridas más de las dos terceras partes de sus páginas y ha contado la historia del padre y de la madre de Caleb Trask, personaje que interpreta, efectivamente, el mítico James Dean.
La historia que nos cuenta la novela se basa, casi exclusivamente, en el mito de Cain y Abel, un tema que me resulta de lo más atractivo; un mito que en la novela se nos muestra en la historia de Adam Trask y su hermanastro, Charles, pero sobre todo en Caleb y Aaron, los dos hijos mellizos de Adam y Cathy. 
Una historia, la de Cain, en la que indagó y profundizó hace años un grupo de chinos de la familia de Lee, el criado de los Trask y quien realmente ha cuidado de los niños desde que desapareció la madre. Estos chinos comienzan a estudiar hebreo para poder interpretar el verdadero sentido de una palabra, "timshel"; una palabra que, traducida de distintas maneras en las distintas versiones de la Biblia, ha llenado de curiosidad a Lee y a sus estudiosos familiares. Las diversas interpretaciones la traducen como una orden dada por Dios a Caín tras matar a su hermano ("Domina al mal") o como una promesa ("Dominarás al mal"). Lo que descubren tras sus estudios del hebreo y su interpretación de la palabra ("Podrás dominar al mal") "hace al hombre grande, lo pone al lado de los dioses, porque a pesar de su debilidad, de su cieno y de haber dado muerte a su hermano, todavía le queda la gran libertad de escoger". No es una orden, no es una promesa, es el don de la libertad: podrás o no podrás, tú eliges.
Pero que nadie se asuste. No estamos ante una historia bíblica, sino ante las peripecias de dos familias (los Trask y los Hamilton) en el Valle de Salinas, a caballo entre los siglos XIX y XX, desde la Guerra de Secesión, hasta le Primera Guerra Mundial.
Una historia llena de personajes que anhelan el amor, que envidian a los que creen que se lo disputan, que sufren y se defienden como pueden o como saben y que intentan vencer al mal, aunque no siempre lo consigan.



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