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"La analfabeta" Agota Kristof

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"Leo. Es como una enfermedad. Leo todo lo que me cae en las manos, bajo los ojos: diarios, libros escolares, carteles, pedazos de papel encontrados por la calle, recetas de cocina, libros infantiles. Cualquier cosa impresa. Tengo cuatro años. La guerra acaba de empezar. Vivimos en un pueblecito que no tiene ni estación, ni electricidad, ni agua corriente, ni teléfono" . Cuando una novela empieza así, una persona como yo empieza a preguntarse si alguien ha escrito su propia vida y no se ha enterado. Así es que se engancha a la lectura y aunque pronto lo contado se va alejando de su (mi) vida, no puedo parar hasta terminar el libro. Son apenas ochenta páginas poco densas. Creo que no me lleva más allá de una hora leer " La analfabeta ". Me planteo hacer una reseña y pienso que me va a salir más larga que la novela por lo que decido leer también " Ayer " y hacer una entrada conjunta con ambas obras de Agota Kristof, pero se van torciendo las cosas. Por un...

"Las lealtades" Delphine de Vigan

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"Las lealtades. Son lazos invisibles que nos vinculan a los demás –lo mismo a los muertos que a los vivos–, son promesas que hemos murmurado y cuya repercusión ignoramos, fidelidades silenciosas, son contratos pactados las más de las veces con nosotros mismos, consignas aceptadas sin haberlas oído, deudas que albergamos en los entresijos de nuestras memorias.  Son las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos.  Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños. No he podido resistirme a citar entero esta especie de preámbulo con el que Delphine de Vigan empieza su última novela, " Las lealtades ". Voy leyendo y voy sonriendo de puro placer. No solo el placer que causan las bellas palabras que ...

Diciembre 2019

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Mi nombre es Martín Romaña y ésta es la historia de mi crisis positiva. Y la historia también de mi cuaderno azul. Y la historia además de cómo un día necesité de un cuaderno rojo para continuar la historia del cuaderno azul. Todo, en un sillón Voltaire. En efecto, el día siete de junio de 1978, entré en crisis, como suele decirse por ahí, aunque positiva, en mi caso, pues logré por fin salir de la melancolía  blue blue blue  como solía llamarla Octavia, que fue primero Octavia de Cádiz a secas, porque durante largo tiempo la conocí sólo en estado o calidad de aparición, sí, lo cual me impedía, como es lógico, bañarla en ternura con miles de apodos que prácticamente no vendrán al caso en el cuaderno azul, pero que en cambio justificarán plenamente la adquisición del cuaderno rojo. Plenamente, Octavia . Cabe advertir, también, que el parecido con la realidad de la que han sido tomados los hechos no será a menudo una simple coincidencia, y qu...

"Palabras y suspiros en el aire" José María García Plata

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Hace mucho que no leo poesía. Podría leerla y disfrutarla, seguramente,  como ya lo hice en mi juventud y adolescencia, pero la novela y algún que otro ensayo se llevan todo mi tiempo y mis "esfuerzos" lectores. Lo que nunca podría hacer, me siento totalmente incapaz, es escribir una reseña sobre un libro de poesía. No obstante, pensaba desde hace tiempo que estaría bien traer al blog algún poemario. Pero lo he ido dejando. La pereza que me da la poesía y la incapacidad que me reconozco para hablar de ella con un mínimo de rigor, me han ido disuadiendo. Por eso ha sido casi milagrosa la llegada de esta oportunidad.  Se trata de publicar una reseña escrita por alguien que entiende de poesía mucho más que yo, que gusta no solo de su lectura sino también de su escritura y que sabe comentarla de una forma cautivadora.  Me explico. Lo que hoy publico es una reseña de Yolanda Felicita Rodríguez Toledo, poeta cubana, sobre el libro " Palabras y suspiros en el aire "...

"Terra Alta" Javier Cercas

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"En realidad, no hay dos novelas iguales ni dos personas que hayan leído la misma novela. Ni siquiera Los miserables es igual que Los miserables . Vuelve a leerla y verás" . Si Melchor Marín se hizo policía fue gracias a " Los Miserables ", la novela que descubrió en la cárcel, la novela que ha leído innumerables veces, la novela que nunca ha podido ser superada, ni tan siquiera igualada, por ninguna otra, por más que desde entonces haya leído sin freno. Pero siempre vuelve a "Los Miserables" y si en un principio se sintió identificado con Jean Valjean, un hombre golpeado por la sociedad, que tan solo por su madre ha sido querido y apreciado, que busca refugio sin encontrarlo cuando sale del presidio, que decide hacer suyo el odio que ha recibido y utilizarlo contra otros como otros lo han utilizado contra él, enseguida se ve decepcionado por el personaje convertido en el señor Magdalena y vuelve sus ojos hacia otro personaje, el "malo" de la...

"El final del ave fénix" Marta Querol

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"¡Tú tienes la culpa de todo! ¡Maldita niña! ¡Tú! ¿Por qué tuviste que nacer? Yo era tan joven…, tan bonita…" . No son estas palabras, al fin y al cabo no son más que palabras y en momentos de enfado todos hemos pronunciado palabras injustas, palabras que no se ajustaban a la realidad; no son las palabras digo, sino los sentimientos que transmiten, lo que ha determinado la vida de Elena. Y es que en ese caso, las palabras no son fruto de un momento de ofuscación o de ira, sino de los verdaderos sentimientos de su madre desde que ella nació. ¿Que puede anidar en el interior de una persona que se ha visto olvidada, cuando no rechazada, por la persona que primero y en mayor medida se debe ocupar de ella? ¿Cómo se desarrolla la personalidad de quien así se ve agredido por la vida desde que abre los ojos a ella? ¿Predomina la genética o el abandono y el resentimiento? Todas esas preguntas me voy haciendo a medida que me introduzco en la vida de Elena, ya un poco avanzada la nove...