"El oscuro adiós de Teresa Lanza" Toni Hill
«Hace casi un año que contemplo el mundo asomada a una ventana invisible. Como si anduviera envuelta en una especie de capa mágica, observo sin ser vista, oigo sin participar y me muevo sin que nadie me preste atención alguna. Hace casi un año que recorro las mismas casas, los mismos interiores, ya que al parecer lo único que me está permitido es permanecer encerrada entre cuatro paredes. [...] Durante toda mi vida había oído que los muertos debían descansar en paz. Que la muerte era una especie de sueño profundo en el que, por fin, nos acercábamos a la gran verdad, y que eso, de alguna manera, nos llenaba. Que con ella terminaban los sufrimientos, las preguntas, las dudas, y empezaba otra realidad más tranquila, más sabia. Y eso que, si les digo la verdad, nunca llegué a entender del todo lo de la vida eterna tal y como nos la explicaban en el catecismo» . Teresa Lanza está muerta. No desvelo nada. Ella misma nos lo dice en estas primeras palabras de la novela. Murió hace casi un...