Ristretto 2


Pues llega el segundo Ristretto bien concentrado. Dos novelas con muy poco que ver. Unos con tan poco que subsisten con lo que les llega de fuera; otros con tanto que terminan aburridos y encontrando el sentido de la vida en la escasez y la sencillez. Y es que al final, el verdadero bienestar (de felicidad ni hablamos) se encuentra en las relaciones humanas, en las actividades que nos enriquecen y nos deleitan, siempre manteniendo un bienestar material correcto. Dos novelas muy recomendables. 



"Morir en la arena". Leonardo Padura.  

«Rodolfo Santiago Bermúdez Páez había conocido a Nora Lara Herrera medio siglo atrás, cuando coincidieron como compañeros de aula al comenzar el onceno grado en el instituto preuniversitario de La Víbora, el concentrado estudiantil de ese nivel escolar más cercano a sus respectivas casas. Rodolfo tenía dieciséis años, uno y pico más que Nora, y estaban en el mismo grado académico porque él había repetido un curso en la primaria [...] Desde entonces, quizás también por ser los más aventajados alumnos del aula en matemáticas y física, hubo entre ellos una fluida afinidad, en cierto sentido competitiva. [...] Nora comenzó a llamarle Rodillo y él, que todavía era un joven sensible y ella una muchacha hermosa, se enamoró de Nora de un modo intenso, casi adulto. En cualquier caso, una pasión diferente de los varios enamoramientos adolescentes que había padecido, con o sin correspondencia».

Cincuenta años han pasado desde entonces y muchas cosas han cambiado. El amor entre Norah y Rodolfo nunca llegó a materializarse, Norah se casó con Geni, el hermano de Rodolfo, que purga en la cárcel el haber matado al padre de ambos de ocho martillazos. Nunca ha contado su versión de los hechos, hay una especie de misterio que rodea la muerte del viejo, por lo demás, no voy a decir que merecida, pero sí que con muchas papeletas para que así fuera, papeletas que había ido coleccionando en forma de palizas y maltrato a su hijo mayor y a su mujer. Rodolfo se libró. Sus abuelos decidieron que se quedara a vivir con ellos en la casa vecina. Algo que Geni no ha llegado a digerir ¿por qué liberaron a su hermano y a él lo dejaron a merced de sus padres?

Ahora Geni va a salir de la cárcel. Su estado de salud así lo requiere.  Lleva treinta años encerrado sin recibir visitas de la familia. La madre lo visitó hasta que murió hace ya muchos años. Solo su amigo, Raymundo Fumero, ha sido una presencia constante en la vida de Geni. Es Fumero quien anuncia la próxima salida del hombre a Norah y Rodolfo que se lo toman con mucho recelo, precaución y temor. Aunque por otra parte, la próxima presencia de Geni entre ellos hace que Norah y Rodolfo se replanteen muchas cosas y que Aitana, la hija de Rodolfo, se presente en la isla procedente de Barcelona, donde vive. 

Pero más allá de la historia pasada y presente de estos personajes, la novela es un friso de la historia de Cuba desde la Revolución. Nos cuenta la bonanza económica de finales de los setenta y los ochenta, cuando el país empezaba a despegar, estabilizándose y dejando atrás los inciertos inicios revolucionaros

«El país progresaba, según nos decían, y a paso seguro nos encaminábamos hacia el desarrollo, pues incluso hacía diez años éramos miembros del CAME, el solidario y socialista Consejo de Ayuda Mutua Económica, y, por ejemplo, se estaba construyendo ya, justo en el medio de la isla y con financiación soviética, una central termonuclear que garantizaría no solo la independencia energética nacional, sino que [...] hasta podríamos exportar electricidad por todo el Caribe. Además, en las tiendas, por años casi vacías, ahora se vendían camisas polacas, jeans húngaros, zapatos checos, y con el salario podías comer de vez en cuando en un buen restaurante, como El Moscú, El Sofía, El Praga y otras capitales socialistas».

Y también nos cuenta el declive que llegó con la caída del Muro y que sumergió la isla en una debacle que hasta 2023, momento de los hechos, no había hecho más que aumentar hasta dejar la isla en una situación tan precaria que sólo de lo que les mandan sus hijas desde España y Estados Unidos respectivamente, pueden sobrevivir Rodolfo y Norah.

Y habla de las personas que siempre, sea cual sea la situación, saben nadar y salir de cualquier escollo que se presente e incluso ponerlo a su favor para seguir engordando las arcas. 

La novela está narrada en tercera persona por un narrador omnisciente, salvo los capítulos contados en primera persona por Raymundo Fumero, el amigo que nos dice que ya a los catorce años tuvo «la alarmante certeza de que ese amigo y compañero iba a ser un parricida cuando, con la aterradora frialdad de lo inapelable, lo escuché jurar que un día iba a matar al hijo de puta de su padre».

Poco que añadir, Leonardo Padura es una apuesta segura. Si te gustó Como polvo en el viento, Morir en la arena te gustará tanto o más.


  
"Amor libre". Tessa Hadley.

«El atardecer de aquel viernes de finales de verano era tan hermoso que Phyllis Fischer se sentó ante el tocador con la ventana del jardín abierta de par en par. Y por esa ventana la vida de las afueras penetró en la habitación con su sosegado fluir vespertino:[...] Cuando la luz oblicua del sol cegó repentinamente parte del espejo, Phyllis lo ajustó y la luz se trasladó a sus artículos de aseo de cristal tallado, sus frascos de L’Air du Temps, su tónico y su leche limpiadora. [...] Tenía cuarenta años, pero conservaba un atractivo animado y expectante [...] En realidad era fácil, una persona fácil; resultaba fácil hacerla feliz y le alegraba hacer felices a los demás. Estaba satisfecha con su vida. Corría el año 1967».

Lo que Phyllis no sabía es que esa tarde de viernes de 1967 iba a poner su vida patas arriba. Y todo por la invitación a cenar de Nicholas Knight, el hijo de unos amigos de su marido. «Phyllis recordaba vagamente que de niño era aburrido. Lo había conocido mucho tiempo atrás, cuando ella ya estaba casada con Roger y su hija Colette era un bebé con cólicos». Ahora Colette tiene quince años y un hermano, Hugh, de nueve, y el aburrido Nicholas es un joven de unos veinticinco, rebelde, cuyas ideas contra todo lo establecido van a poner una nota chirriante en la cena y es que su visión del mundo, tras haber vivido con sus padres en Irán y Afganistán, se aleja mucho de la de Roger, alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores. 

«[...] es cierto que escribí una novela el año pasado, cuando vivía con ellos en Teherán. Pero luego la quemé.
[...]
–Tuvo que ser espantoso.
–Fue liberador. Después me sentí más libre. Teóricamente trataba de los habitantes de lugares de Irán y Afganistán que había visitado, pero lo cierto es que yo no sabía qué pensaban esas personas. Por lo que en cada página solo estaba yo, pensando sobre ellos: era nauseabundo. Luego, cuando volví a Inglaterra para encontrar material que pudiera ver desde dentro, descubrí que no quería escribir novelas. Es un formato muerto».

Así es que sí, la visita de Nick fue todo un revulsivo para la familia, pero sobre todo para Phyllis. De un beso casual de aquella noche saca la conclusión de que está enamorada por lo que buscará a Nick en Londres y empezará una aventura con él. Lo malo es que la vida de Nick transcurre en uno de los barrios de Londres más alejados de la comodidad burguesa en la que Phillys ha vivido hasta entonces. 
Ladbroke Grove es un barrio lleno de inmigrantes, artistas, hippies, gente que huye de la vida tradicional y vive con lo justo, que trabaja lo justo para colaborar lo menos posible con la sociedad en la que viven y a la que desprecian. Nada más alejado de la vida de burguesa cómoda y sumamente dependiente de las apariencias que vivía Phyllis en su barrio residencial de los alrededores de Londres. Muy alejado sí, pero que le abrirá los ojos a una realidad más gratificante, más... real. Y le hará tener unas necesidades también más reales.

La historia avanzará y hasta la joven Colette se verá arrastrada por la extraña vida que lleva su madre, mientras Hugh sentirá tal rechazo que dirá que su madre ha muerto. También sabremos algún que otro secreto del pasado de Roger, que ha permanecido oculto y que tendrá su trascendencia. 

Tercera novela que leo de Tessa Hadley tras Lo que queda de luz y El pasado, y tercera novela que me convence totalmente y que me hace recomendar a la autora sin dudarlo.

Comentarios

  1. ¡Hola Rosa!
    Como polvo en el viento me gustó mucho, lo leí hace ya y nunca he regresado a Padura, pero me encanta todo lo que cuentas sobre esta novela que has leído, esa historia de Cuba que siempre es interesante y esos personajes con ese trío de dos hermanos y una mujer. Te diré que si el padre era un capullo integral y maltrataba a la familia, pues puede que merecido sí se lo tuviera, me encanta los crímenes justicieros en la ficción. Me intriga mucho saber qué ocurre cuando sale de la cárcel, es muy probable que lo lea, porque ademas recuerdo del autor que escribía muy bien
    La segunda novela que reseñas también me resulta atractiva, algo menos, pero también sería una opción válida de lectura. Curioso que por un simple beso del ahora supongo no tan aburrido Nicholas, ella ya crea que está enamorada, imagino que su matrimonio no estaba yendo demasiado bien, pero claro, la vida de lujos y comodidades que tiene junto a él pues se ve muy distinta a la que lleva el joven Nick, habrá que ver si lo que sintió en ese beso fue amor del verdadero o el vértigo por un posible escarceo amoroso.
    Buenas recomendaciones ambas, pero me llevo el de Padura para lectura inminente.
    Un beso.

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    1. Leí a Padura por primera vez en 2010 con El hombre que amaba a los perros y me dejó tan cautivada que, desde entonces, lo he leído mucho. He ido combinando sus novelas de la serie de Mario Conde con estas otras novelas independientes. En todas se nos narra la particular situación en Cuba en los diferentes momentos y se destila una crítica muy inteligente, propia de un hombre desencantado de la revolución y del camino que ha seguido, a la vez que un amor inmenso por el país. Seguro que disfrutas con esta novela.
      A Tessa Hadley la descubrí en 2020 y he de confesar que lo que me llevó a ella, aparte de alguna reseña, fue la maravillosa portada de sus libros. Me parecen portadas preciosas y de la misma manera que pueden disuadirme, pueden animarme a leer un libro. Fue un gran descubrimiento.
      Un beso.

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  2. Estupendas las dos recomendaciones, Rosa, pero me llama especialmente la atención la novela de Padura que es un autor que tengo pendiente todavía. Me ha gustado lo que cuentas sobre la historia de los personajes y la del país. También el momento histórico, desde la Revolución hasta casi la actualidad. Genial este ristretto concentrado ;)

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    1. No deberías dejar pendiente a Padura ni un día más. estoy segura de que si lees El hombre que amaba a los perros quedarás prendada de él para siempre, pero estas dos que menciono aquí también son de lo más recomendable.
      Un beso.

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  3. ¡Hola Rosa!, de Padura hace tiempo que no leo nada y ¡mira que me gustó lo que leí!,pero por unas cosas y otras se fue quedando atrás, no leí ni Como polvo en el viento ni Morir en la arena así que me llevo las dos. En cuanto a Tessa Hadley no la conozco pero si está es la tercera de sus novelas que lees por algo será. La apunto. Besos.

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    1. Padura es un autor sobre el que siempre vuelvo a sus novelas antiguas de Mario Conde que aún me queda alguna por leer, y del que no me pierdo nada de lo que va publicando, pero es cierto que muchos autores se quedan atrás por todo lo que va viniendo.
      A Tessa Hadley la empecé a leer porque me cautivó su portada de Lo que queda de luz (y alguna reseña que me la daría a conocer). El caso es que me gustó muchísimo y ahora leo todo lo suyo que cae en mis manos. Tengo un cuarto esperando.
      Un beso.

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  4. Para decirlo corto y claro: me quedo definitivamnete con Morir en la arena, pues le veo intriga por doquier; en cambio, el tema de Amor libre no me seduce en absoluto. Seguramente sea una opinión precipitada, pero no me ha atraído, ni mucho menos como la anteior.
    Un beso.

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    1. Son dos novelas tan diferentes que es difícil compararlas. Morir en la arena es más dinámica y entretenida, además de tener su intriga. Amor libre es una historia más reflexiva y reposada. Como no se puede leer todo, entiendo que elijas una de ellas y leonardo Padura es siempre una muy buena apuesta.
      Un beso.

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  5. No conocía estos libros. Gracias por la reseña, tienen pinta de ser entretenidos.
    Te invito a pasar por mi blog. Buen fin de semana!

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  6. De Leonardo Padura he leído una sola novela. Me costó, voy a reconocerlo. No terminé de conectar con su prosa. No sé si darle otra oportunidad. Con la segunda novela me tientas. Me atrae el argumento y viendo que te ha convencido, la buscaré en la biblioteca.
    Besotes!!!

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    1. Qué curioso porque la prosa de Padura es sencilla y sus novelas son muy entretenidas. Igual te pilló en mal momento. Para salir de dudas sí que sería buena idea darle otra oportunidad. Tessa Hadley es una autora que me convenció desde el principio. A ver si te gusta. En Cantabria la tienen en ebiblio.
      Un beso.

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  7. Hola, Rosa.
    Pues sí que venía cargadito hoy el café. Dos autores pendientes.
    De Padura ya me han recomendado unos cuantos. El problema ahora es que me parece que toca un tema que es demasiado actual hoy en día, prefiero esperar a que pase un poco todo y se calmen las cosas.
    Me llama mucho la atención la parte de la bonanza, de cuando todo parecía que iba a ir bien.
    De Tessa tengo apuntados más. Creo que me gustaría mucho, soy muy fan de estos dramas vitales y personajes que cambian de vida radicalmente y les sale bien.
    Besos

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    1. Padura siempre habla de la actualidad cubana. En la serie de Mario Conde se va viendo cómo esa actualidad avanza a medida que se van escribiendo los libros. En éste y, sobre todo, en Como polvo en el viento hace un recorrido por la historia del país desde la Revolución. Es un autor de no perderse.
      Tessa Hadley en un plano totalmente distinto también nos muestra la sociedad de Reino Unido en toda su crudeza, con novelas que tienen varios niveles de profundización.
      Un beso.

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  8. Hola Rosa.
    De Padura tengo varios libros en mi lista de lecturas pendientes. Las tengo desde hace tiempo, pero hasta el momento se me han cruzado otros libros y aún no he empezado con él. Le pondré remedio en breve, pues es un autor del que vi una entrevista en televisión (no recuerdo si fue en La Casa de América en el canal 24h de TVE) y me gustó lo que vi, de ahí que me animase a apuntar en mi agenda algunos títulos de libros suyos.
    De Tessa Hadley no he leído nada. Ni siquiera la conocía. Pero lo que cuentas en tu post me ha gustado y me la apunto. Tiene buena pinta.
    Gracias por las recomendaciones, Rosa.
    Un beso.

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