Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 20 de octubre de 2018

Sin reseña XI


Me he dado cuenta de que hace ya varios meses que se cumplió un año de esta sección de mi blog. Concretamente, el 19 de abril de 2017, se publicó "Sin reseña I". No pensé que en menos de año y medio iban a ser ya once las entradas con las que cuenta.
Pasa el tiempo, pasan las lecturas y sin más preámbulo vamos a abordar esta nueva y undécima entrega.


"La desaparición de Stephanie Mailer". Joël Dicker.
Hace ya varios años que leí "La verdad sobre el caso de Harry Quebert". Aún no tenía blog por lo que no hay reseña de esta novela. Recuerdo que la leí a gusto, me entretuvo... y poco más, porque soy incapaz de recordar nada acerca de lo que trataba.
Tiempo después intenté leer "Los últimos días de nuestros padres", pero me estaba resultando tan aburrida que la dejé a poco de empezarla. No me pasó lo mismo con "El libro de los Baltimore", una novela en la que la pequeña intriga que tiene es un misterio más familiar que policíaco. Ya adelanto que, de momento, es la que más me ha gustado.
Porque, ¿qué decir de "La desaparición de Stephanie Mailer"? Nada que no sepáis acerca de su éxito en redes sociales y blogs literarios. No he visto a nadie ponerle la más mínima pega (tampoco es que yo lea todos los blogs del mundo) y ya me fastidia hacerlo yo, pero desde luego no ha cumplido las expectativas que podía tener.
Hay que reconocerle al libro que entretenido, es muy entretenido; que tiene unas características que me atraen mucho y que me hicieron empezar a leerlo a pesar de tantas alabanzas (suelo huir de los libros muy mediáticos o muy famosos): saltos en el tiempo para contar el presente y acontecimientos ocurridos con veinte años de diferencia, narración por parte de distintos personajes, una sinopsis muy intrigante, una ambientación entre Nueva York y los Hamptons que me resulta muy atractiva...
Y todo eso es cierto, y además tiene su cuota de crítica, por ejemplo a la cultura popular y a los críticos prepotentes ("Ya sabe que solo una ínfima parte de la población puede darse cuenta por sí sola de qué es bueno de verdad. Por desgracia, como actualmente todo el mundo quiere opinar de todo y hemos visto cómo ensalzaban auténticas birrias, a nosotros, los críticos, no nos queda más remedio que poner un poco de orden en ese circo. Somos la policía de la verdad intelectual"); a la comida basura y el trato discriminatorio hacia las clases desfavorecidas ("Hace unos años, acusaron a Grassinos de cebar a los niños en el comedor escolar y, para compensar, costeó el reparto de manzanas [...] la fruta estaba llena de pesticidas y los niños desarrollaron cáncer. [...] tuvieron suerte dentro de lo malo; eran niños de barrios pobres y, afortunadamente, los padres no tenían recursos para meterse en juicios"). Pero como se puede ver por las citas que me permito poner como ejemplo, se trata de una crítica simplona, evidente y bastante poco sutil.
Por si fuera poco, la resolución del caso es una mala copia de un clásico del género negro. No lo puedo considerar homenaje porque entonces tendría que haber algo que lo indicara y nada aparece para así manifestarlo. Entonces ¿cómo diferenciar entre homenaje y simple copia?
Es cierto que el autor es muy joven y puede que su evolución le lleve a adquirir una calidad de la que, hoy por hoy, carece. Aunque teniendo en cuenta que es su cuarta novela y con tanta fama acumulada, esa calidad debería venir ya de oficio. No es así. Aunque, por supuesto, solo desde mi punto de vista.


"El verano del comisario Ricciardi". Maurizio de Giovanni.
El comisario Ricciardi es una de esas series que tenía abandonadas hace casi cuatro años. Esta es la tercera novela que leo y las otras dos lo fueron antes de abrir el blog por lo que nunca han aparecido en él. El protagonista es Luigi Alfredo Ricciardi, uno de los personajes más entrañables, a la vez que inquietantes, de los que pueblan las series policíacas. Ricciardi es comisario en la Jefatura de Policía de Nápoles y lo es en los recién estrenados años treinta del pasado siglo, cuando el fascismo estaba en todo su apogeo. 
Ricciardi, que nació con el siglo, tiene treinta años cuando empieza la serie. Entre una novela y otra pasa tan solo una estación de ahí los títulos. Las otras dos son "El invierno del comisario Ricciardi" y "La primavera del comisario Ricciardi". 
Y si interesante es el contexto social (Nápoles es todo un contexto social en cualquier época), político e histórico, no menos interesante es el contexto personal del comisario. Porque en su vida existe algo que le impide ser feliz, algo que lo mantiene solo y alejado del amor. Él lo llama "el Asunto" y es algo que no se siente con derecho a compartir con nadie, y mucho menos con una hipotética mujer: es capaz de ver los espíritus de gente que ha muerto de forma violenta y de escuchar sus últimos pensamientos, justo lo que se les estaba pasando por la cabeza en el momento de morir.
Es "el Asunto" lo que le mantiene solo, compartiendo su vida únicamente con la tata Rosa que le cuida desde que se quedó huérfano siendo niño y contemplando desde la ventana de su dormitorio la ventana del edificio de enfrente donde la joven Enrica pasa las noches bordando.
En esta novela de la serie una joven duquesa ha sido asesinada y lo que sobran son los sospechosos: su hijastro, su amante y hasta su marido, el viejo duque postrado en cama esperando una muerte próxima. Pero nada es lo que parece y, cuando descubra por fin al asesino, no podrá dejar de pensar que a veces, "la solución es muchísimo peor que el daño. Y nunca hay solución para la solución"
Se trata de una serie de novelas con profundas reflexiones, certeros y perfectamente dibujados personajes y descripciones absolutamente cautivadoras del Nápoles de la época. De estas últimas quiero dejar constancia con un par de citas:
"El viernes por la tarde la ciudad no quiere saber nada de pobreza y hambre. En los callejones las gallinas escarban en la basura y los séquitos de niños persiguen al pazzariello, el pregonero que suda dentro del pesado uniforme mientras hace girar el bastón, tocando el tambor e invitando a todos a la apertura de alguna tienda. Las comadres se cuentan sus secretos aullando de un balcón a otro, mientras tienden las sábanas en el alambre que une edificios situados a pocos metros de distancia".
"El domingo es una fiesta. Pero parece una guerra. Los ejércitos acuden convocados por las campanas, que anuncian la misa de siete con tonos de reproche por no acordarse en primer lugar de Dios y demorarse en los jergones con las ventanas abiertas de par en par para dejar entrar un soplo de aire".


"Volar en círculos". John Le Carré.
Este es el penúltimo libro escrito por John Le Carré. Se trata de un ensayo autobiográfico escrito en 2016. Tras leer hace unas semanas su novela "Llamada para el muerto", como siempre hago, sobre todo desde que tengo el blog, indagué un poco acerca de sus últimas obras, vida, etc. Y me encontré con este libro. Tal y como se describe en la propia editorial Planeta ("En este apasionante relato, el autor comparte con el lector la historia de su vida, la historia de la segunda mitad del siglo XX"), pensé que era un libro autobiográfico y me apresuré a hacerme con él, pues la vida de este hombre, que dejó los Servicios de Inteligencia británicos para dedicarse a la escritura y cuya infancia siempre se ha descrito como poco afortunada, me resultaba de lo más atrayente.
No es exactamente una autobiografía. No empieza con su nacimiento o infancia; los hechos no están contados siguiendo un orden cronológico, no habla (apenas) de matrimonios, hijos, etc. No, definitivamente, no es una autobiografía al uso.
El título le va de maravilla porque, en efecto, lo que hace el autor con los episodios de su vida que nos cuenta es volar en círculos alrededor de las ideas y los hechos: de un tiempo a otro más pretérito, y de nuevo a un pasado menos remoto para adelantarse casi hasta el presente; de una zona del mundo a otra (África, Israel, Rusia, Panamá, Suiza, Inglaterra, como no, Alemania, tanto oriental como occidental...); de unos acontecimientos a otros (genocidio de Ruanda, caída del muro de Berlín, la Rusia soviética, la un poco menos soviética de la glásnost y la perestroika, la Rusia posterior con sus mafias y el desmantelamiento de todo un poderoso estado, el conflicto palestino-israelí...); de unos temas a otros (los hechos o personajes que inspiraron sus libros, las películas que sobre ellos se realizaron o las que se frustraron, el espionaje, como no...).
Me ha resultado mucho más interesante que si hubiera sido una biografía al uso. 
Para amantes del autor y su obra, imprescindible.


"Maldita verdad". Empar Fernández.
Esta es la última entrega de la "Trilogía de la culpa" de Empar Fernández. La primera entrega, "La mujer que no bajó del avión", fue la que más interesante me resultó. Creo que es la más elaborada. La segunda, "La última llamada", entró en la primera entrada de mi serie "Sin reseña". Me pareció más floja, aunque la razón para meterla en esa sección no fue tanto que no me hubiera gustado, como el hecho de tener mucho leído y poco tiempo para hacer reseñas. Ello unido a la dificultad de explayarme con las situaciones de la novela, para no revelar más de la cuenta, la llevaron a recibir tan solo un breve comentario en dicha sección.
Ya allí dije que leería la tercera de la serie porque realmente "La última llamada" no fue disuasoria ni mucho menos.
Con "Maldita verdad" me ha sucedido algo extraño. Lo que trata es interesante; la culpa, la casualidad, lo inoportuno de ciertos momentos, pero que tiene la importancia suficiente como para desencadenar una tragedia; todo ello hace que la novela resulte atractiva, pero no me ha gustado su protagonista, no he conseguido creérmelo. Ese jovencito que estudia criminología, que limpia el piso de su abuela para instalarse en él mientras su madre y sus tías consiguen venderlo, que se enamora a primera vista de la primera compañera de facultad que le pregunta por la copistería, que sale de casa de sus padre con los tupper de comida para la semana, que sigue dependiendo del dinero que le sueltan sus progenitores para poder subsistir. Ese joven Raúl Forcano me ha resultado un personaje con el que no he conseguido simpatizar. Inmaduro, eterno adolescente dependiente al que todo le viene sin esfuerzo. Hasta el trabajo que investiga en esta novela se lo ha proporcionado su tía. Parece uno de esos jovencitos acostumbrados a recibirlo todo sin dar mucho (o nada) a cambio. Hasta las reformas de la casa de la abuela se las resuelve, a medias es cierto, otra persona.
Cuando Olga le contrata para que investigue las causas que han podido llevar a su hijo de dieciséis años a suicidarse, poco puede imaginar que el caso le va a poner en peligro, le va a romper el corazón y le va a enseñar que, a pesar del código deontológico que le enseñan en sus clases, hay veces en que lo mejor es ocultar la verdad tras la sonrisa amable y consoladora de una buena mentira.


"Un mal nombre". Elena Ferrante.
Esta es la segunda entrega de la serie "Dos amigas" de Elena Ferrante, que si ha venido a la sección "Sin reseña" es porque no tengo mucho que decir de ella; mejor dicho, no puedo decir mucho porque no quiero ni destripar esta novela ni la anterior. Continúa la narración que Lenù, Elena, comenzó en "La amiga estupenda" al enterarse de que Lila había desaparecido. Elena y Lila continúan donde las dejamos al terminar la novela anterior. Ahora tienen dieciséis años y la vida empieza a complicarse. La camaradería y los días eternos que las dos niñas pasaban en juegos y lecturas se irán diluyendo en un mundo de estudios, trabajo y obligaciones variadas que harán que ya no puedan pasar tanto tiempo juntas, que se pasen incluso meses o años sin verse, pero Lenù puede seguir contando la historia de ambas. Lo que no conoce de primera mano lo sabe porque "en la primavera de 1966, en un estado de gran agitación, Lila me confió una caja metálica con ocho cuadernos"
De esos cuadernos irá sacando Lenuccia la información para poder contarnos todo lo sucedido durante unos años cruciales en la vida de ambas amigas; esos años en los que la adolescencia se transforma en juventud y la gente lucha por sus ilusiones o se resigna a que las ilusiones no son más que ilusiones y se conforma con la vida; en los que los sentimientos buscan los grandes amores que parece que llegarán sin remedio o se agarran a lo que va llegando por si acaso no viene otra cosa. 
Seguiré con estas novelas. Los personajes ya me han enganchado y necesito saber lo que les sucede y por qué desaparece Lila con más de sesenta años. Además quiero ver cómo evoluciona el ambiente en el que se desenvuelve la historia. Espero ver en las novelas cómo va cambiando ese barrio trabajador de Nápoles a medida que pasan los años. Aunque tampoco sé si el resto se seguirá ambientando en esa ciudad, pero en la que sea, seguro que el ambiente y la historia me siguen enganchando.


miércoles, 17 de octubre de 2018

"La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

"De Dawsey Adams, Guernsey, islas del Canal, a Juliet 
12 de enero de 1946 
Señorita Juliet Ashton 
81 Oakley Street Chelsea 
Londres SW3 
Estimada señorita Ashton:
Me llamo Dawsey Adams y vivo en una granja en la parroquia de St. Martin's Parish en Guernsey. La conozco porque tengo un viejo libro que una vez le perteneció, Ensayos escogidos de Elia, de un autor que en la vida real se llamaba Charles Lamb. Encontré su nombre y dirección escritos en la cubierta interior del libro"
Como a cualquiera de nosotros le sucedería, a Juliet Ashton le hizo muy feliz recibir esta carta. Saber que un libro que se había visto obligada a vender (lo tenía repetido y necesitaba con desesperación más espacio) ha encontrado un nuevo propietario es como un acto de compensación hacia el volumen desechado. Nos quedamos tranquilos, la culpa se relaja y el ánimo se esponja. El objeto querido, a pesar de exiliado, ha encontrado un exilio dorado. Lo que Juliet no entiende es como ha llegado el libro a una de las islas del canal de la Mancha para hacerle la vida feliz durante la ocupación alemana a uno de sus habitantes.
"La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" es un libro que está escrito en forma epistolar (¿forma epistolar? ¿habla de literatura? ¿a qué me recuerda?). Todo lo que conocemos lo hacemos a través de las cartas que los personajes se van enviando uno a otro. 
Juliet es una escritora en horas bajas aunque aún le quedan remanentes de su pasado éxito. Durante la guerra adquirió notoriedad escribiendo, bajo el seudónimo de Izzy Bickerstaff, una serie de columnas en el Spectator. Con el título de Izzy Bickerstaff va a la guerra, se han recopilado en un solo volumen que se está vendiendo muy bien. Pero su biografía de Anne Brontë resultó un desastre y el nuevo libro en el que está metida, "Debilidades inglesas", no consigue avanzar.
Lo que ella no sabe es que la carta de Dawsey Adams, que acaba de recibir desde Guernsey, está a punto de ponerla en la estela de una nueva y exitosa historia.
Dawsey Adams, en su primera carta, insinúa además algo que Juliet no puede por menos de pedirle que le explique con todo detalle. "Charles Lamb me hizo reír durante la Ocupación alemana, sobre todo cuando escribió eso del cerdo asado. La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey nació por un cerdo asado que tuvimos que esconder de los soldados alemanes"
Tras tan curiosa revelación, Juliet no puede evitar preguntarse y preguntarle a Dawsey a vuelta de correo, acerca de un cerdo asado, su importancia como causante de la creación de un círculo literario, una cena que debe mantenerse en secreto, un pastel de piel de patata y su imposible participación en el nombre del citado club literario.
Comienza así un intercambio de cartas entre Juliet y distintas personas de Guernsey, participantes en el club unas, y ajenas a él otras. Poco a poco, mientras Juliet mantiene correspondencia con otros personajes (su editor, Sidney; la hermana de Sidney, Sophie; amigos y pretendientes) se va cerrando un círculo de simpatía y amistad entre la autora y algunos de los habitantes de la isla.
Carta a carta iremos conociendo el pasado de Juliet; su infancia de huérfana díscola educada por un tío abuelo que se vio obligado a mandarla a un internado; cómo el internado y la gente que allí conoció abrió las puertas a lo que es Juliet en la actualidad; las circunstancias que la llevaron a perder todos sus libros por no dejar que un antiguo novio los metiera en cajas y los relegara al sótano; el acoso floral al que la somete Markham V. Reynolds hijo, un hombre enamorado de ella a cuyas pretensiones matrimoniales tendrá enormes tentaciones de acceder porque es norteamericano, apuesto, millonario y editor. 
Carta a carta iremos sabiendo la historia de "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey"; su origen, sus pequeñas anécdotas: "Una vez, cuando me tocaba a mí hablar, lo hice sobre las hermanas Bronté. Siento no poder mandarle mis apuntes sobre Charlotte y Emily; los usé para encender el fuego de la cocina, no había más papeles en la casa. Ya he quemado las tablas de mareas, el Apocalipsis y la historia de Job"; las relaciones de amistad, recelos, amor, lealtad que se establecieron entre los miembros de la Sociedad y entre estos y personas ajenas.
Y sabremos de la Guerra y de Guernsey durante la Guerra, de la ocupación alemana, del hambre que afectó por igual a ocupantes y ocupados; de la entrega y amistad que no fueron patrimonio solo de los isleños, porque el enemigo está formado por personas y a veces esas personas están más cerca que las que comparten origen y bando en litigio; se tiene con ellas una comunidad de intereses mayor que con los que se compartió banco en la escuela durante años. Y así nos encontramos con soldados que tiraban al suelo patatas de los camiones que escoltaban para que los niños que los perseguían se fueran un poco menos frustrados. Y encontramos vecinos delatores que con sus palabras consiguieron la detención y deportación de algunos otros. Lo mejor y lo peor del ser humano donde menos se espera encontrar.


Guernsey es una de las islas del Canal de la Mancha. Más próxima a la Normandía francesa que a las costas británicas, fue lo que los alemanes supusieron el trampolín ideal desde el que saltar y conquistar Reino Unido. Poco pensaron que sus planes quedarían frustrados en ese trampolín en el que permanecieron desde que llegaron, poco después de comenzar la guerra, hasta que pudieron regresar una vez concluida. "Llegaron aquí el domingo 30 de junio de 1940, después de habernos bombardeado durante dos días seguidos. [...] Nos bombardearon, y mataron a unos treinta hombres, mujeres y niños, [...] Cuando ya nadie les disparó a ellos, comprobaron que los británicos nos habían abandonado, indefensos. Siguieron sobrevolándonos pacíficamente durante dos días, y nos ocuparon durante cinco años"
Pero cinco años son muchos años. La convivencia y el compartir penurias acercó a algunas buenas personas de ambos bandos, a las que tenían intereses literarios o de cualquier otro tipo en común, despertó amores y amistades, pero también celos y resentimientos. 
Cuando Juliet decide visitar la isla para conocer en persona a las personas con las que ya había establecido amistad por carta, poco podía imaginar que su vida iba a cambiar para siempre. A pesar del ambiente, tan diferente del bullicio de Londres, en la isla encuentra un modo de vivir sencillo, gentes cálidas y acogedoras, remedios insospechados e improbables para curar casi todos los males. Encuentra unas personas heridas por la guerra que curan sus males con amistad y optimismo; se enamora del lugar y de sus gentes.
Aún en Londres, cuando solo eran cartas lo que la unían a la Sociedad Literaria, ya le contaba a Sydney su enamoramiento con las personas y los hechos. "Aparte de mi interés en su «interés» por la lectura, me he enamorado de dos hombres: Eben Ramsey y Dawsey Adams. También me gustan Clovis Fossey y John Booker. Quiero que Amelia Maugery me adopte, y yo quiero adoptar a Isola Pribby". Cuando ahora los conozca a todos, su enamoramiento será total, sobre todo porque aún le faltaba conocer a Kit y todo lo que esta tenía para regalarle: el cariño incondicional de una niña de cuatro años que atienden por turno los miembros de la Sociedad y que irá quedando cada vez más al cuidado exclusivo de Juliet. 
Y a pesar de todo lo dicho, aún no he hablado de quien, para mí, es la protagonista total del libro. Se llama Elizabeth, no llega a aparecer en persona, pero a ella es a quien se debe el origen de la Sociedad Literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, a ella se deben las nostalgias de los tertulianos;  su rastro sobrevuela los relatos de los isleños, representa las heroicidades de los ocupados. Sin ser de la isla, su recuerdo ha quedado imborrable en quienes fueron amigos y compañeros de lecturas. Ahora, terminada la guerra, esperan que regrese.

Mary Ann Shaffer (sentada) y Annie Barrows
La novela aparece firmada por dos mujeres. Mary Anne Shaffer es una escritora norteamericana que con motivo de un viaje a las islas del Canal, supo que habían estado ocupadas por los alemanes y entonces "Sentí la imperiosa necesidad de volar a Guernsey y quedé fascinada por la breve visión que tuve de la historia y de la belleza de la isla. De esa visita nació este libro, aunque muchos años después". Annie Barrows es su sobrina, también escritora, quien ante ciertos problemas de salud de su tía se ocupó de trabajar en el manuscrito que ya estaba comprometido. 
No he podido dejar de ver, planeando sobre esta novela, la sombra alargada de "84, Charing Cross Road" (1970), de Helene Hanff, también sobre literatura y también elaborada a base de cartas, y aunque "La sociedad literaria..." me ha gustado, tiene detalles realmente interesantes y lo he leído con mucho agrado, la novela de Hanff tiene una magia difícil de superar y como digo sobrevuela, a gran altura, "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey". Que, no obstante, recomiendo.

Título del libro: "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey"
Título original: "The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society".
Autor: Mary Ann Shaffer y Annie Barrows
Traducción: Sandra Campos
Editorial: RBA 
Año de publicación: 2010
Año de publicación original: 2008
Nº de páginas: 303

domingo, 14 de octubre de 2018

"El fin de los buenos tiempos" Ignacio Martínez de Pisón

"El fin de los buenos tiempos" es uno de los primeros libros de Ignacio Martínez de Pisón. Sigo al autor desde que leí su novela "Enterrar a los muertos". Me gustó tanto que desde entonces, he leído todas las novelas que ha publicado y alguna de las anteriores que, de tiempo en tiempo, rescato de entre mis lecturas pendientes. 
Aunque antes de leer sus libros, lo conocía por ser el autor de "Carreteras secundarias", una película que vi una tarde de Navidad y que me gustó mucho.
Este libro que hoy me ocupa no es una novela, sino tres relatos un poco largos o puede que tres novelas cortas. Las tres, unidas por las relaciones entre padres e hijos y por la culpa. La culpa siempre presente entre padres e hijos. ¿Quién no se ha sentido culpable como hijo? Culpable de no haber sido suficientemente cariñoso con los padres, de no haberles reconocido lo mucho que nos entregaron, de no haberles tratado con la debida consideración, de no... Y ¿quién no se ha sentido culpable como padre? culpable de no haber dado más, de haber exigido demasiado, de haber escatimado aquel capricho tan demandado...
Como siempre digo, las relaciones familiares, sobre todo las que van de padres a hijos, mezclan de manera sorprendente el amor con el resentimiento, el egoísmo con la más absoluta entrega, el deseo de morir y el deseo de matar.
En este libro tenemos tres historias, tres padres, alguna madre, dos hijos, una hija, un perro, culpa, resentimiento, dolor.
"Siempre hay un perro al acecho" es la primera historia. Los padres de una niña que padecía una grave enfermedad reciben la feliz noticia de su curación total. "Aún no han pasado tres meses desde el día en que la doctora Rubio nos dijo que Marta estaba totalmente curada. Recuerdo que nos miró a través de sus gafas de montura de carey y nosotros contuvimos el aliento, temiendo que fuera a anunciarnos la posibilidad de una recaída. Pero se quitó las gafas, las sostuvo un instante ante la cara como en un movimiento congelado por una cámara fotográfica y sonrió con una sonrisa que lo decía todo: «Está totalmente curada.» Giovanna me cogió una mano y exhaló un largo suspiro". Así empieza este primer relato. Una entrada en la que ya se nos transmite todo el dolor y la desesperación pasados, todo el inmenso alivio que esos padres sienten. Les oímos soltar el aire que llevaban meses, tal vez años, conteniendo en el interior de sus pulmones. Sentimos la ligereza que el enorme peso del que terminan de despojarse ha dejado sobre sus hombros físicos y mentales.
Para celebrar la buena noticia, el padre decide realizar el viaje a Lisboa que le había prometido a su mujer desde antes de casarse. Ahora podrán ir los tres y comenzar a retomar proyectos que la enfermedad de la niña había hecho posponer. Pero Gandul, el perro de la familia, no puede acompañarlos.
El viaje se verá enturbiado por la ausencia de Gandul y por los perros que, como una premonición del desastre, aparecerán atropellados en distintos puntos de la carretera.
Estos hechos, intrascendentes en apariencia, desencadenan unos acontecimientos insospechados que recaen sobre la conciencia del padre en forma de una culpa ni buscada ni merecida, pero de la que ya nunca podrá desprenderse.

Ignacio Martínez de Pisón
"El fin de los buenos tiempos" es el segundo relato y el que da título al libro. Un equipo de fútbol local, de una ciudad pequeña, está pasando por sus mejores momentos. "El pueblo no había tenido un equipo tan brillante y luchador desde hacía muchos años, desde aquella temporada gloriosa en que se alcanzaron los octavos de final en la Copa. Había algunos jugadores que destacaban sobre los demás —el portero, uno o dos de los defensas y, desde luego, Bellido, el goleador—, pero lo que de verdad funcionaba era el conjunto". Sí, desde hace dieciocho años, cuando el club local hizo la mejor temporada de su historia, no había vuelto el pueblo a gozar de los triunfos continuados de su equipo. 
Cuando el entrenador sufre un accidente y tiene que ser sustituido, nadie mejor que Silvestre,  uno de aquellos jugadores de aquella otra alineación histórica de hace tantos años.
La euforia en el pueblo se desata y el ascenso, al final de la temporada, se contempla como algo incuestionable. El segundo mejor equipo de la historia (cronológicamente hablando) entrenado por un jugador del primer mejor equipo.
Pero en el pueblo no contaban con lo impensable. Asuntos sin resolver que dejó Silvestre cuando se fue del pueblo hace ya muchos años, están esperando su vuelta para cobrarse la deuda que dejó impagada. Y el pago de la deuda pasa por Bellido, el goleador del equipo, que dejará de jugar presionado por su madre. Todo se trastoca y lo que parecía que iba a ser una época de gloria deportiva para el pueblo y para el club se convierte, de nuevo, en el fin de los buenos tiempos, porque los buenos tiempos vienen cuando vienen, nunca muy a menudo, pero siempre tienen su fin más cercano de lo que a todos nos gustaría.
"La ley de la gravedad" pone el final a este libro de relatos. Si en el primero nos encontramos a una niña y en el segundo a un adolescente en sus complicadas relaciones paternofiliales, en este caso es ya un hombre maduro quien toma la palabra para hablarnos del regreso. El regreso a la casa familiar (aunque ya no sea la misma casa) y al padre enfermo, y el regreso a los escenarios y amistades de la juventud. Y también el regreso a los recuerdos, a lo que estableció la distancia que lo ha mantenido alejado hasta recibir una carta de su tío que le anuncia la enfermedad del padre.
La madre murió hace veintiún años, cuando el hijo tenía doce. El padre fue militar, y fue el centro de la vida familiar la ley de la gravedad hacia la que todo convergía. "Durante mi adolescencia creí firmemente que la ausencia de mi madre no había dejado ninguna huella en mí. Y en el fondo, no era tan ilógico que pensara así: en todos los recuerdos de mis primeros doce años me veo como el astro principal que gira en torno a mi padre, y ella queda siempre relegada a esa amplísima zona de sombra que ha de compartir con otras figuras igualmente borrosas y secundarias, prescindibles casi. De carácter apocado y salud quebradiza, su influencia en la vida doméstica era poco menos que nula"
Pero de eso hace ya mucho tiempo y los desencuentros vinieron a crear distancias entre padre e hijo. Unas distancias que ahora deberán ser acortadas para volver a recuperar, antes de que sea tarde, el pulso de los afectos, la cercanía final que conjura la culpa y el tiempo perdido. A base de cafés, partidas de ajedrez y fotos familiares, irán dando de lado los años de separación y resentimiento... aunque nada es tan fácil al fin y al cabo.
Un relato, el mejor desde mi punto de vista, con un final espeluznante, que nos inquieta y nos deja un regusto a frustración ante la idea de no poder dar marcha atrás, de que la vida no da segundas oportunidades y las marcas de lo que hicimos y de lo que nos faltó quedan indelebles como huellas de ave en el cemento.


Por si alguien quiere leer mis otras reseñas sobre libros de Martínez de Pisón, dejo los enlaces.
"Derecho natural"
"Filek: El estafador que engañó a Franco"

Título del libro: El fin de los buenos tiempos

Autor: Ignacio Martínez de Pisón
Editorial: Anagrama
Año de publicación: 1994
Año de publicación original: 1994
Nº de páginas: 160



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