Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

lunes, 20 de enero de 2020

"El eco de los disparos" Edurne Portela

"Pertenezco a una generación nacida durante los últimos coletazos de la dictadura franquista y que vive su niñez y adolescencia durante la época más dura tanto de ETA como de la represión por parte de las fuerzas de seguridad españolas, incluyendo el terrorismo de Estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación o GAL. Es una generación que se educó en la cotidianeidad y la convivencia con la violencia, si no directa, sí por lo menos con el discurso de la violencia: los juegos de niños muchas veces reproducían la violencia de los mayores; la música con la que entramos en la adolescencia —el «rock radical vasco»— defendía la lucha armada y en sus conciertos coreábamos, aunque no nos lo creyéramos «gora ETA militarra»; nuestros pueblos estaban plagados de pintadas en las paredes con mensajes políticos y amenazadores porque la política, en Euskadi, era siempre amenaza". Un inicio un poco extenso, pero que nos sitúa de manera inmejorable en lo que Edurne Portela nos quiere contar. Como también nos sitúa la primera frase que se cita en el prólogo debida a George Steiner: "Somos cómplices de lo que nos deja indiferentes". No sé de quién es ese prólogo. No aparece firmado y tampoco debe de ser de Edurne Portela porque habla de ella en tercera persona. Las búsquedas en la red me remiten al prólogo de la autora a la edición de 2018 que nada tiene que ver con la que yo manejo de 2016. No le doy más vueltas al asunto.

"Somos cómplices de lo que nos deja indiferentes". No sé quién escogió esa frase de George Steiner para abrir el libro, pero es el mejor resumen con menos palabras que se podía hacer de este ensayo. Un ensayo en el que Edurne Portela se dispone a entonar un mea culpa en nombre de la sociedad vasca. Muy pocos entre los vascos fueron capaces de matar, un porcentaje mínimo, pero una gran mayoría miraba alrededor y no reaccionaba a lo que veía, o no reaccionaba de la manera sana y adecuada. "Cuando el testigo del abuso y la violencia mira hacia otro lado, cuando prefiere no ver ni saber, cuando esgrime el «algo habrá hecho», cuando una vez pasada la violencia exige el olvido, y cuando este testigo representa a una mayoría, nos encontramos ante una sociedad enferma". Así continúa el prólogo y ya se me empezaron a poner los pelos de punta y, aunque hace ya unas semanas que terminé el libro, se me siguen poniendo (se me paran los vellos que decía una amiga mía andaluza).

Es difícil hablar de este libro sin levantar ampollas. Ha tenido que ser muy difícil escribirlo desde el posicionamiento de una mujer vasca porque sus opiniones, análisis y reflexiones huyen del blanco y negro, buscan todos los matices de grises y eso termina por ponerte en contra a tirios y troyanos y ya por eso mismo algunos destacados políticos y no políticos pagaron con su vida. Ella tiene muy claro a favor de quién está, tiene muy claro en contra de qué o de quién está, pero huye de la simpleza en sus análisis y huir de la simpleza es meterse en terreno pantanoso, un terreno que, por desgracia, en este país es poco frecuentado, porque en este país solo sabemos movernos en tierra firme, seca, asentada; en el blanco y el negro, o conmigo o contra mí, o buenos o malos.Y yo, que estoy convencida de que hay malos malísimos y buenos, pocos y no mucho, la entiendo perfectamente. Lo que me pone en camino de no ser entendida por nadie.

Edurne Portela es una autora valiente y con una capacidad de análisis fuera de lo común. En el "Eco de los disparos" mezcla lo que es puro ensayo y prospección de la realidad con pasajes que no sé si son autobiográficos o autobiografía ficcionada o pura ficción. Encuentro vivencias que ya aparecían en su novela "Mejor la ausencia", como los viajes familiares a Francia (Iparralde) a visitar a un tío y a sus amigos huidos. "Lo que todavía no entiende es que con los atentados en Francia contra los barbudos sus padres fueran allá tan a menudo y les llevaran a ellos. ¿No tenían miedo de que un día estallara una bomba en una de sus casas o entraran los matones con sus pistolas y metralletas y los acribillaran a todos?"

Edurne Portela
Mezclado con esa especie de ficción o parte más novelada que viene ocupando el principio de algunos capítulos y/o partes de las cuatro que componen el libro, aparece, como decía, ese interesante análisis acerca de la responsabilidad, por silencio, de la mayoría de la sociedad vasca, de los testigos de lo que estaba ocurriendo que prefirieron callar a dar testimonio de lo que veían. "Yo soy parte de esta historia y mi punto de vista para contarla es el del testigo; un testigo que, por muchos años, si no indiferente al problema de la violencia en el País Vasco, sí le dio la espalda, eligió no querer entender porque hacerlo resultaba demasiado complicado y emocionalmente agotador". Nos cuenta cómo no fue capaz de escribir sobre este conflicto durante mucho tiempo. Escribía sobre otras violencias como la de las torturas y desaparecidos en Argentina,  sobre lo que otras mujeres, víctimas de esos terribles sucesos habían escrito y solo se planteó escribir sobre ETA y el conflicto vasco cuando un periodista le hizo ver que escribía sobre violencias ajenas y extranjeras porque no se atrevía a enfrentarse a la que realmente la afectaba y conocía de primera mano. 

Le habría sido muy fácil escribir del mal y del bien, o mejor dicho, del Mal y del Bien, pero eso ya se ha hecho. Los análisis de dónde está el bien y dónde se ubica el mal en cualquier conflicto, no dan para escribir un ensayo de más de doscientas páginas, no dan para pensar y reflexionar y saber lo que verdaderamente ha sucedido o sucede. "Por Mal así escrito, con mayúsculas, me refiero a una concepción del mal primordial, esencial, por la cual éste aparece deshistorizado, despolitizado y descontextualizado. Es decir, la maldad no se contextualiza dentro de unas circunstancias histórico-sociales o económicas específicas, sino que aparece representado como esencia misma de aquellos que lo ejercen o lo infligen sobre un otro inocente"

Pero no solo (como si no fuera suficiente) consta el libro de ese análisis que contextualiza y analiza histórica, social y políticamente el problema de la violencia y los asesinatos de ETA (sin olvidar los llevados a cabo por el aparato del Estado personificado en los GAL), sino que además hace un pormenorizado estudio de las novelas, relatos, películas, documentales, etc, que han tratado el tema. Obras que cada uno lee o visiona, pretendiendo hallar su propia opinión reflejada y si no la encuentra, tacha el producto de malo o tendencioso. Por supuesto, las obras que, como este relato, profundizan en el tema tienen como destino no gustar a nadie. O gustar a unos pocos. La mayoría no quiere sentirse cuestionada en sus convicciones, no quiere que le incomoden los libros ni las películas. Prefiere ver reflejado blanco sobre negro su propio punto de vista y poder pensar, "claro, ya lo decía yo", pero como bien dice Edurne Portela que decía Kafka, "Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente […]. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro" [citado por George Steiner en Lenguaje y silencio: Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano, Barcelona, Gedisa, 2013, pg 85]

Este libro puede golpear como un puño en el cráneo de muchos lectores. Hay que estar dispuesto a dejarse noquear, a no perder de vista donde están las víctimas y dónde los victimarios, pero también a saber que nada es del todo negro o del todo blanco, que la víctima puede convertirse en victimario y viceversa cuando algunos muy convencidos de dónde está lo bueno y dónde está lo malo deciden erigirse en jueces vengadores. Hay que estar acostumbrado a manejarse con los grises, a caminar por lodos resbaladizos, a dejarse sorprender y contradecir. En definitiva a no tener nada absolutamente claro, porque como dice Serrat, "Bienaventurados los que lo tienen claro, porque de ellos es el reino de los ciegos".

Título del libro: El eco de los disparos
Autora: Edurne Portela
Nacionalidad: España
Editorial: Galaxia Gutemberg
Año de publicación: 2016
Año de publicación original: 2016
Nº de páginas: 224

sábado, 18 de enero de 2020

Cabalgando entre clásicos 2020

Este es el segundo año que se convoca este reto en el blog "Cabalgando entre libros" de Clara Rivas. 
Consiste en leer y reseñar, al menos, seis obras publicadas antes de 1970. En 2019 cumplí el reto con creces pues leí once obras que cumplen el requisito. Si queréis ver cuáles son aquí dejo el enlace a mi entrada de Cabalgando entre clásicos 2019

Se pide también recomendar novelas que entren en las condiciones del reto y comentar las que se piensa leer. Vamos a ello.

Yo espero leer algunas novelas de las hermanas Brontë. Ya me lo propuse el año pasado, pero luego no leí ni una. Tampoco cumplí mis intenciones de estrenarme con Edna O'Brien, ni leí nada de Jane Austen.

De todos mis propósitos del año pasado el único cumplido ha sido el de leer a Louisa May Alcott de la que leí "Mujercitas" y "Tras la máscara".

A ver si este año cumplo aluno de los propósitos incumplidos del año pasado como Edna O'Brien, Faulkner, Scott Fitgerald o Henry James. Pero si no son esos, serán otros.

Respecto a lo que recomiendo, aparte de los autores que señalo más arriba, voy a mencionar alguno de los libros que este año han contribuido a cumplir el reto: "Dura la lluvia que cae"de Don Carpenter,  "La hoja plegada" de William Maxwell, "Tras la máscara" de Louisa May Alcott, "Las hermanas Bunner"de Edith Wharton, "Nosotros, los Rivero". Dolores Medio. 

Y estos son los libros leídos para el reto "Cabalgando entre clásicos 2020" (iré actualizando a medida que vaya leyendo libros):




miércoles, 15 de enero de 2020

"De otro lugar" Óscar Montoya

"En el Levante, el agua del grifo es intragable, no se puede beber. Menos mal que casi nunca bebo agua.Hace un calor insoportable. Me miro al espejo del recibidor. Todo el mundo me dice que me parezco a un policía. Será porque mi padre fue guardia civil dos veces, primero en el bando republicano, luego en el franquista; las dos en Carballiño, provincia de Ourense[...] También dicen que soy igualito al doctor Jiménez del Oso pero en joven". Y sin embargo, a pesar del calor y del agua imbebible, Antonio Tojeira, perteneciente en efecto al Cuerpo Superior de Policía, ha encontrado en Alicante la tranquilidad que buscaba cuando salió huyendo del exceso de animación de Madrid. Además ha conocido a Cruz, con la que mantiene una relación y con la que consulta los movimientos del vaso en una ouija y el destino que le deparan las cartas. Intenta contactar con muertos recientes como Félix Rodríguez de la Fuente o Sartre, aunque lo que de verdad le gustaría es contactar con los ummitas. También ha conocido a Sempere que comparte con él su afición a todo lo esotérico porque lo que de verdad le gustaría a Antonio Tojeira sería participar en el debate entre J. J. Benítez, Rafael Farriols, José Luis Jordán Peña o José Luis Marhuenda acerca de Ummo, el exoplaneta del que se supone que proceden los ummitas. "Siento que estoy en el lugar equivocado. Yo debería estar ahí, con ellos, hablando de lo que me interesa, pensando en lo que me gusta".

Pero la tranquilidad un poco aburrida de que goza Tojeira está a punto de terminar. Desde la Dirección General de Seguridad se ha decidido que cada comisaría aporte uno o dos inspectores al País Vasco. Irían voluntarios en Comisión de Servicios. Lo malo es que no hay voluntarios para acercarse a la carnicería que está teniendo lugar en el Norte y que ya lleva cincuenta asesinatos en lo que va del año 1980, uno cada cincuenta horas. Ante la falta de voluntarios se hará un sorteo. Y como nadie quiere ser señalado por la (mala) fortuna empiezan a presionar a Antonio, por ser el último en llegar, para que se ofrezca a viajar al Norte donde ya murió asesinada una inspectora de la comisaría hace unos meses. Antonio no tiene la menor intención de moverse de Alicante porque aunque piensa que "España no tiene un problema con ETA y los militares, sino con la gestión del agua", de momento prefiere seguir tomando agua embotellada en Alicante antes que enfrentarse al lobo en su propia madriguera.

Tampoco quiere prescindir de las turistas y los gin-tonics y los helados que toma en las terrazas a la orilla del mar. Y, por supuesto, no piensa dejar a Cruz. "La chica me gusta mucho, no lo puedo negar. Es una mezcla de todo. Cruz. Alicante. Los gin-tonics. Cruz. El cielo azul. El agua no (lo único). Cruz. Las copas de helado. Cruz. Cruz". Así es que no. Por nada del mundo se piensa marchar de Alicante y sin embargo... Porque no todo es relax y hedonismo en la vida de Antonio. Tiene una madre y un hermano, amén de algún que otro tío. Con la familia hemos topado. La madre en una residencia en Galicia. El hermano, profesor de instituto allá por La Mancha y casado con una facha, lo que Antonio no ha podido digerir. Recientemente se ha enterado de que su madre le ha prestado dinero al hermano para construir un bungaló sin decirle nada a él. No son celos (aunque puede que sí lo sean), es más bien la sensación de estar de sobra, de que nadie le consulte ni le cuente y eso que su madre ya lo rescató de varios malos rollos cuando le dio por recorrer mundo; "me envió dinero cuando me largué a París a trabajar en el taller de reparación de vehículos que un familiar había montado en el barrio de Saint Denis. Por supuesto no me pasé ni un día por el taller". Ahora la familia está a punto de inmiscuirse en su vida hasta el punto de hacer tambalear todo lo que creía tener demasiado claro.

"De otro lugar" es una especie de parodia de la Transición si es que algo como la Transición admite la parodia. Es una novela en clave cómica acerca de unos tiempos que nada tuvieron de graciosos, pero que solo a través de la ironía se pueden digerir a no ser que se empiecen a corregir los detalles que entonces se dejaron pasar por la gracia del momento y de la necesidad de paz y de correr un tupido velo. Los velos tupidos se corren puntualmente, de manera provisional, pero antes o después hay que apartarlos y empezar a limpiar el polvo, antes o después hay que abrir las heridas y dejar que supuren y cerrarlas, por fin y para siempre, de verdad. Mientras eso no se haga, la ironía y la comicidad nos ayudan a enfrentarnos al momento sin que se nos atragante. Pero que nadie piense que solo hay sonrisas y comicidad en esta novela. Antonio Tojeira (¿por qué será que este nombre se me parece mucho a Antonio Tejero?) es capaz de darnos una visión muy crítica con la sociedad de la época y con el franquismo. "Franco ha hecho un daño terrible en el aspecto lingüístico, ha acomplejado innecesariamente a mucha gente".

En "De otro lugar" vemos policías corruptos en connivencia con grupos de jóvenes de extrema derecha. Hay policías que prefieren abrir la puerta al nuevo país que se vislumbra para no quedarse fuera del reparto de lo que puede venir. Y hay policías que no se sabe si van o vienen (y no, no son gallegos), esperando a ver por dónde se termina decantando la situación. Vemos acercarse el golpe de estado del 23 F. Vemos una sociedad en la que todo está empezando a cambiar a pesar de aquellos que están empeñados en que nada cambie. Y me recuerdo formando parte de aquella sociedad expectante ante lo que se le venía encima sin terminar de saber si sería una involución o un paso hacia adelante. Y voy recordando por qué renunciamos a algunas cosas.

Antonio Tojeira es capaz de analizar la realidad con un ojo certero como un escalpelo y, a la vez, es capaz de estar enamorado de Alien o de pensar que Juan José Benítez "dice sin complejos lo que muchos llevamos años pensando: que Cristo fue uno de ellos, un astronauta llegado de otro planeta, un misionero". Aunque las aficiones ufológicas le sirven a Tojeira no solo para distender la situación sino para usar la ironía más afilada con el país que le ha tocado en suerte. "Felipe González, Santiago Carrillo, los ummitas, todos ellos entraron de incógnito en España por la misma época. ¿No es un signo de que nuestro país goza de una enorme importancia estratégica, no ya en el mundo, sino en el Cosmos?".

Pero a pesar de que parece que Antonio vive en un plano de irrealidad lleno de ummitas, aliens y jesucristos extraterrestres tiene muy clara su visión de la realidad, sabe perfectamente por qué no quiere ir al País Vasco un porqué que trasciende la posibilidad de volver en una caja de pino con una condecoración póstuma. "Sinceramente, no quiero ir a un sitio habitado por gente que desprecia de ese modo la vida, ni tratar con cerebros carcomidos por abstracciones tribales. No hay nada que me aterrorice más que la tribu". No se le escapa lo que significa esa Transición que cuarenta años después nos siguen pretendiendo vender como modélica aunque ya solo esté dispuesto a comprar la idea alguien muy ignorante o muy interesado. "Cuando un bruto de estos apalea a un comunista, lo que está haciendo es confirmarle a la opinión pública de izquierdas que la Transición es el único camino posible [...] si todo fuese como la seda en nuestro país, la gente no entendería la necesidad de un pacto, ni por qué renunciamos a ciertas cosas". Y yo añado que tampoco lo hubiéramos entendido si nos hubieran dicho que cuarenta años después íbamos a seguir renunciando a ciertas cosas y tratando de poner en práctica una Ley de Memoria Histórica a la que no se le hace más que poner palos en las ruedas.

Óscar Montoya
Hace exactamente un mes que terminé de leer la novela (llevo bastante retraso en mis reseñas) y si entonces me pareció buena, ahora creo que no tiene desperdicio. Es de esos libros que ganan en el recuerdo. Conocía al autor de su novela "Últimos días de maternidad" que firmaba como Montoya Jackson. Me sorprendió ya en ella su sentido del humor, lo bien escrita que estaba, su frescura y originalidad tanto en la forma como en el contenido, su capacidad de hacer crítica, y crítica profunda, de la época (2016) en la que estaba escrita sin dejar de provocar la risa e incluso la carcajada. 

Pues bien, en "De otro lugar" el autor vuelve a utilizar la ironía para analizar otra época, la Transición, y lo vuelve a hacer con una novela muy bien escrita, con un personaje que como no sabe nadar ni chapotear prefiere hacerse el muerto para atravesar las aguas procelosas de la España que le ha tocado vivir, un personaje al que la vida traiciona. "Me lavo las manos y meto la coronilla debajo del grifo. Todo son traiciones, pienso una y otra vez. La familia, la policía, Cruz, el sorteo esquivo de la ONCE... Me miro al espejo. Ese tipo gris y acabado tiene toda la pinta de ser yo".

Y termino ya. pero no me puedo resistir a dejar dos citas, como dos joyas pequeñitas y brillantes. Una acerca de la policía y Alien: "Como la Santísima Trinidad, Alien se componía de tres elementos esenciales: el bicho, la heroína y el tripulante que paría al bicho. Pues bien. En la policía me he sentido a menudo como la protagonista de la nave de Nostromo, tratando de huir de un enemigo implacable que aparentemente es externo aunque en realidad surge de dentro, de los miedos interiores de cada uno, de las tripas del tripulante que lo gesta, de mis intestinos. Así, me siento a la vez heroína y el hombre que tiene algo en su interior, en su estómago. Pero para completar esta especie de hipóstasis de la ciencia ficción debo convertirme en Alien, en monstruo despiadado, en criatura que se nutre de nuestros miedos íntimos para salir a la superficie y hacer lo que se espera de ella. Esto no lo he pensado yo solo. O yo sobrio. Me han ayudado el alcohol y el tabaco, y el paso de las horas".

Otra, muy adelantada a su época, sobre los avances de los tiempos y la democracia y la desilusión: "Todo el mundo se congratula de que las mujeres puedan enseñar las tetas, y a mí me parece bien siempre que Suárez, Fraga y Felipe muestren sus respectivos penes en el Interviú. No sé. Todo va tan rápido que es difícil asimilarlo. Lo bueno, que sin duda viene, arrastra lo malo. Lo de siempre. A veces pienso que la democracia es como el anzuelo de un pescador que lleva horas pescando y finalmente se decide a sacarlo del agua. El sabroso y colorido pescado que esperaba se parece demasiado al gusano que le sirvió de cebo".

Una novela para no perderse y una autor al que seguir muy de cerca.

Título del libro: De otro lugar 
Autor: Óscar Montoya 
Nacionalidad: España 
Editorial: AdN (Alianza de Novelas)
Año de publicación: 2019
Año de publicación original: 2019
Nº de páginas: 344

domingo, 12 de enero de 2020

Sin reseña XVIII



Con esta entrada la sección Sin reseña nos cumple la mayoría de edad. Sí, ya van dieciocho entregas. A cinco novelas por entrega son... cinco por ocho cuarenta, cinco por una cinco y cuatro que me llevo nueve... ¡¡¡noventa!!! ¡¡¡90!!! Ni una menos. Aquí os dejo las cinco últimas.


"La niña perdida". Elena Ferrante.
Con "La niña perdida" doy fin a la tetralogía de Las dos amigas. Termina la historia de Elena Greco, Lenù, y Raffaella Cerullo, Lila. Después de dejar atrás la infancia y la juventud, en esta cuarta entrega encontramos a las dos protagonistas en plena madurez y avanzando hacia la vejez que será donde las dejemos tras haber desaparecido Lila a los sesenta y seis años. Con esa desaparición comenzaba en realidad la tetralogía. Fue esa desaparición anunciada por el hijo de Lila, lo que hizo que Elena empezara a recordar y a contarnos su historia al comienzo de la primera novela, "La amiga estupenda". 
Este cuarto volumen narra la mayor parte de la vida de las dos amigas y del barrio, donde finalmente terminan por reunirse de nuevo tras tantos años de separación, años en los que el mundo de Lenù se ha ido expandiendo mientras el de Lila quedaba reducido a Nápoles y más concretamente, al barrio en el que nacieron. 
Lenù irá olvidando sus resentimientos y rencores, sus perplejidades ante el dolor que Lila es capaz de causarle en nombre de la amistad. "Esa era, en realidad, la Lila a la que yo le tenía cariño. Sabía asomar de repente del interior de su propia maldad para sorprenderme". Una maldad que la propia Lila reconoce y deplora, pero a la que no puede sustraerse. Una maldad envuelta en una pátina de cariño y bondad que se manifiesta hasta el final, hasta el momento mismo en que da señales de vida, o de muerte tal vez. Una maldad en la que no llegamos a saber, como nos ha pasado a lo largo de toda la historia, donde termina, si es que termina, para dejar paso a la amistad, el amor y la bondad. "A diferencia de lo que narran los cuentos, la vida real, cuando ha pasado, no se asoma a la claridad sino a la oscuridad. Pensé: ahora que Lila se ha dejado ver así de clara, debo resignarme a no verla nunca más"
Y Nápoles, una ciudad que acabo de conocer y que me ha fascinado, como personaje primordial de la historia, aunque más que Nápoles, es el barrio, pero un barrio que sería impensable fuera de Nápoles. 

"No hay luz bajo la nieve". Jordi Llobregat.
La subinspectora Alex Sierra tiene un pasado bastante accidentado. En lo más reciente tiene una suspensión de empleo y sueldo por haber disparado a su compañero de manera inexplicable. En el pasado más remoto, la desaparición de su hermana de la que jamás se volvió a saber cuando ambas eran unas niñas. Ahora, a pesar de la suspensión, se la requiere para investigar un caso que tiene lugar en el entorno en el que vivió su infancia y en el que desapareció su hermana. 
La historia mezcla dos espacios temporales. En el pasado, las peripecias de una grupo de judíos que huyen de los nazis intentando llegar a España. Se cuenta esta parte mediante el diario de una niña que ha perdido a toda su familia en París y, acogida por otra familia, se enfrenta a la dura aventura de atravesar los Pirineos y pasar a este lado de la frontera. Era enero de 1944.
En la actualidad tiene lugar un asesinato en la zona de los Pirineos en que Alex vivió su infancia. Alex tendrá que investigar los hechos junto a un compañero francés. El asunto es que "En ese valle se está construyendo una estación de esquí [...] La llaman Vall de Beau, dicen que va a ser la nueva Saint Moritz. España y Francia presentaron una candidatura conjunta hace dos años para optar a los próximos Juegos Olímpicos de Invierno". Puesto que el crimen afecta a los intereses de los dos países, ambos colaborarán en el intento de resolverlo.
El diario de Raquel, una antigua Colonia Industrial cuya existencia ha permanecido oculta hasta para la gente que vivió muy cerca como Alejandra, la situación de los judíos en su huida a España, el recibimiento no siempre hospitalario que se les prodigó y hasta la Divina Comedia; todo ello se mezcla en una investigación policial para dar lugar a una novela que resulta entretenida. Sin más. 
Me animé a leer este libro por la referencia a la época de la Segunda Guerra Mundial y a la fuga de judíos de Francia hacia nuestro país. No me ha defraudado porque las expectativas puestas en el libro tampoco eran excesivas. Lo que creo que es excesivo es el número de alabanzas que se le dispensa. Como digo, entretenida.

"Blanca como la espuma". Ana Madrigal Muñoz.
Me llamó la atención esta novela ambientada a finales del siglo XIX y principios del XX. En realidad mantiene dos hilos temporales. Empieza la novela en 1902, cuando Genoveva recibe un telegrama de su prima Virtudes: "Genoveva, vuelve. Rafael se muere y quiere veros". Esa línea temporal de 1902 no se limita a esa época sino que, pasajeros del recuerdo de Genoveva, seremos llevados a recorrer los últimos dieciocho años, desde que nació su hija Celia y la desgracia se abatió sobre ambas haciendo que tuvieran que abandonar la casa y el pueblo en el que vivían para establecerse lejos. 
La otra linea temporal nos cuenta los años felices de Genoveva. Es 1880 y en París, el afán del gobierno por conseguir un país laico hace que se cierre el colegio de monjas en el que se educaba y que su padre se encuentre en casa con una joven de dieciséis años a la que no puede atender a la vez que a sus negocios. Decide entonces enviarla a vivir a España en casa una prima de la que estuvo enamorado de joven y que ahora tiene su propia familia. 
Comienzan en casa de sus tíos y primos los años más felices de Genoveva. Una vida sin preocupaciones y llena de amistad y afecto que se verá bruscamente interrumpida por unos hechos que la autora intenta ocultarnos de forma pertinaz, tal vez con el afán de darnos una sorpresa que nunca llegará porque el lector imagina enseguida lo que hay. No quiero destripar la historia por si alguien no se da cuenta desde el principio y aún tiene la oportunidad de la sorpresa, pero, desde mi punto de vista, el querer ocultar lo obvio y pretender transformar en novela de intriga una historia que no lo es ni debe serlo, le resta muchos puntos. Eso y el hecho de que el planteamiento que hace es científicamente imposible fuera de algunas novelas románticas y mal documentadas. 
Una pena porque por lo demás, está muy bien ambientada, bien escrita y la historia resulta entretenida y se lee con agrado.

"El otoño del comisario Ricciardi". Maurizio de Giovanni.
Siguen los casos de Ricciardi en Nápoles y sigue su vida personal condicionada por el Asunto. Así llama al menos el comisario a "la dolorosa condena por la que percibía el último pensamiento de los que sufrían una muerte violenta". Esa condena que lo ha mantenido alejado de las mujeres, porque no quiere compartir con ninguna algo tan terrible como el Asunto. Aunque en esta entrega, se va sintiendo algo más liberado y decide intentar un acercamiento a la mujer que desde hace tiempo ocupa sus observaciones nocturnas.
Por primera vez desde que conocemos a Ricciardi, echa de menos el Asunto y la visión de un muerto en circunstancias violentas. No entiende por qué no ve al niño, el último pensamiento del niño cuyo cadáver ha aparecido en la escalinata monumental del Tondo di Capodimonte. Algo no es como debería ser. 
Ante la falta de visión y, por tanto de certezas, se empeña en que se le haga la autopsia y aunque esta revela que ha muerto envenenado de forma accidental por ingerir un pastel aliñado con matarratas, él no se queda tranquilo y decide investigar por su cuenta.
Estamos en otoño de 1931, en vísperas de una visita del Duce a Nápoles que tiene a toda la comisaría revuelta y Ricciardi se tomará unas vacaciones para meterse en un mundo de niños huérfanos y/o abandonados que sirven a toda clase de pícaros y desalmados para hacer dinero. 
Una serie cuyas entregas nunca defraudan y que recomiendo a todo amante del género, pero no solo.

"La ceguera del cangrejo". Alexis Ravelo.
Había leído las dos primeras novelas de la serie sobre Eladio Monroy, ambientada en las Palmas de Gran Canaria. Es una de las series policíacas españolas que más me gustan. Ahora, en su última novela, el escritor canario nos traslada a Lanzarote; al Lanzarote de César Manrique con sus intervenciones a favor de mantener la isla con su sabor tradicional y lejos de las ansias de los especuladores, y al Lanzarote que no se pudo someter a tales ansias y terminó llenándose de hoteles, edificios de apartamentos y resorts.
Esta novela está protagonizada por Ángel Fuentes, un militar que se encuentra en misión en el Líbano cuando su novia muere al despeñarse por un acantilado de Lanzarote mientras hacía fotografías. La mujer, Olga Herrera, historiadora de arte, estaba terminando un libro sobre César Manrique cuando sufrió el absurdo accidente. Dos meses después de la muerte de su novia, Ángel, recién llegado de su misión, decide pasear por Lanzarote para hacer su propio duelo visitando los últimos lugares que había visto su pareja y leyendo el borrador de su libro. Empezará a descubrir cosas que hacen pensar que no todo es como se lo han contado.
La novela es además una pequeña guía que nos pasea por los lugares más bellos y emblemáticos de la isla. Convierte a César Manrique en un personaje más aun después de su muerte veinticinco años antes, en otro accidente que reescribe esta novela. Me ha gustado menos que las novelas protagonizadas por Eladio Monroy, pero igual creo que es interesante y que merece la pena leerse.


viernes, 10 de enero de 2020

Serendipia recomienda 2020


De nuevo y por tercer año consecutivo participo en el reto Serendipia recomienda. La iniciativa parte de Mónica Gutiérrez Artero la administradora del blog Serendipia y escritora a su vez con varias novelas publicadas. 

El reto, como ya es habitual, consiste en que cada participante recomiende tres libros de los que haya leído y reseñado en su blog durante el año anterior, en este caso, durante 2019. No deben ser libros muy famosos ya que se trata de dar a conocer autores y libros a otros lectores que pudieran estar interesados, cosa que no se consigue recomendando libros famosos.
El reto consta de dos fases:
  • En la primera fase, se hará una entrada como esta que estoy haciendo en la que se recomendarán tres libros que se hayan leído y reseñado durante 2019, y se pondrán los enlaces a las reseñas respectivas. 
  • En la segunda fase, se elegirán tres de los libros recomendados por los otros participantes del reto, se leerán y se reseñarán en el blog de cada uno. Esta fase supondrá actualizar esta entrada una vez Mónica publique la suya con los participantes y con todas las novelas recomendadas. En esa actualización se dará noticia de las tres novelas escogidas. A medida que se vayan leyendo, se actualizará la entrada añadiendo los enlaces a las reseñas.
Pero será mejor que leáis las bases en la propia iniciativa original de Serendipia.

Por si a alguien le interesa ver qué libros recomendé y qué libros escogí de los recomendados por otros participantes, aquí dejo la entrada a mi blog del reto de 2019.

De momento, en la primera fase, para el reto de 2020 yo recomiendo estos tres libros leídos en 2019:
  • "El informe Brodeck" de Philippe Claudel, una novela que trata sobre el peligro que suponen las masas cuando están convencidas de lo que está bien y lo que está mal y, amparadas en el anonimato de la multitud, son capaces de las mayores aberraciones.
  • "La maleta". Serguei Dovlàtov, la vida de un hombre que escapó de la URSS con una maleta en la que había ocho objetos intrascendentes. a través de esos ocho objetos, se cuenta la historia del hombre y el sinsentido del régimen soviético.
  • "Las lealtades". Delphine de Vigan, esas lealtades que nos creamos y que nos creemos y que nos esclavizan, esos silencios que nos destruyen, pero que no rompemos por lealtad a un padre, una madre, un marido, un amigo. La última novela traducida de Delphine de Vigan, estremece y no defrauda a sus seguidores.

Son tres de los libros que más me han gustado este año. Espero que a alguien le sirvan para descubrir a un gran autor o una gran historia. Para mí las tres lecturas fueron ambas cosas.

Y los libros que he elegido leer de todos los recomendados en el reto son:





A medida que vaya publicando las reseñas, iré actualizando esta entrada con los enlaces vinculados a los títulos.

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