"La doble víctima" Pablo Alaña
«—Ya estamos en la escena del crimen. Fue un vecino el que lo encontró. Todo apunta a que el chico murió apuñalado, pero a ver qué opina el forense. —Está avisado, ¿no? —inquirió tras dar un trago. —Sí. De hecho, acaba de aparcar el coche. Lo estoy viendo desde aquí. —Bien. Yo enseguida voy —zanjó Santiago, que no entendía para qué lo llamaba el inspector. —Señoría —prosiguió el policía con tono serio—, el hombre que lo encontró dice saber quién es. No hemos registrado el cuerpo ni buscado el DNI sin que usted esté presente, pero… —Se detuvo unos segundos, como si estuviera eligiendo las palabras adecuadas—. Se supone que es el hijo de una compañera suya, señoría. —¿Cómo dice? —Me refiero a que es el hijo de una jueza». Cuando el joven Nacho Guerra, de diecisiete años, apareció muerto junto a un banco de madera en la zona de El Sardinero de Santander, las vidas de muchas personas se pusieron patas arriba. Para empezar, las de sus padres que no podían dejar de sentirse culpab...