Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

lunes, 25 de junio de 2018

Sin reseña IX



Ya estamos en la novena entrega de Sin reseña. Otros cinco libros a los que, por motivos diversos, he decidido dedicar un comentario algo menos extenso que mis reseñas habituales. Esta vez, como ya ha pasado en otras entradas de esta sección, todo es novela policíaca y, sobre todo, series. Vamos allá.

"Silencios inconfesables". Michael Hjorth & Hans Rosenfeldt. 
Cuarto libro de la serie de Sebastian Bergman. Una familia es asesinada a tiros en Torsby, una pequeña localidad sueca próxima a la frontera con Noruega. Ante la complicación que presenta el caso, el responsable de la policía del pueblo, nombrado recientemente, avisa a la Unidad de Homicidios de Torkel Hölgrund en Estocolmo.
Hacia Torsby se dirige la Brigada a la que esta vez le falta un miembro. Úrsula no estará presente por razones derivadas de la novela anterior que no quiero desvelar. 
La investigación, y el caso en general, resulta menos interesante que las de libros anteriores. La novela en general, me ha gustado menos que las otras tres. Sebastian se debate entre el mal bicho que ha sido siempre y el hombre cariñoso y sensible que vemos aparecer con sorpresa.
Podría decir que esta entrega me ha defraudado ligeramente, aunque sin quitarme las ganas de leer la siguiente y es que si algo bueno tiene es que lo que le puede faltar a lo largo de la trama, lo compensa con creces al final. Un final que nos deja un poco sobrecogidos por lo que descubrimos y expectantes por lo que un miembro de la Brigada está a punto de descubrir.

"El otro lado del silencio". Philip Kerr.
Leyendo esta undécima entrega de la serie de Bernie Gunther, me entero de que su autor ha muerto el pasado 23 de marzo. No tenía ni idea. A veces estas noticias se nos escapan. Tan solo tenía 62 años. Este comentario es por tanto un In memoriam que viene a sumarse al que le hice en una entrada del blog que puedes leer aquí si te interesa y no la leíste en su día.
En esta entrega, Bernie ha sido abandonado por su tercera mujer y trabaja de conserje en el Grand Hôtel de Saint-Jean-Cap-Ferrat, en la Riviera francesa. Allí se mezclará con algún personaje histórico de los que al único que conozco es al escritor inglés William Somerset Maugham. El resto son espías de MI5, el MI6, la KGB, la Stasi... Y es que el tema histórico que trata esta novela  es el del espionaje entre las potencias en la Guerra Fría.
Estamos en 1956 y Bernie es solicitado por el escritor inglés para que le ayude a mediar en un chantaje que está sufriendo por su condición de homosexual. El chantaje por la orientación sexual se complicará con una trama de espionaje y un asesinato ocurrido en la zona.
Es la novela que menos me ha gustado hasta ahora. La parte central se me ha hecho pesada y un tanto increíble. Es cierto que vuelve a ganar en el final, donde la trama de espionaje cobra fuerza y complejidad y salva la novela.
Tras la muerte del autor, aún quedan dos entregas por publicar en español: "Azul de Prusia", que termina de ser publicada en este mes de junio, y "Greeks Bearing Gifts" que se publicará en abril de 2019 en Reino Unido. Después nos tendremos que despedir de Bernie Gunther para siempre... o releer sus novelas.


"La ciudad de la lluvia". Alfonso del Río.
Esta es una de esas novelas que veía en los blogs y de tanto verla, me había empezado a mosquear. Pero me atraía tanto la sinopsis, la mezcla de tiempos y espacios, la ambientación de gran parte de la novela en Bilbao... En fin, que no me pude resistir y me alegro porque la novela me ha resultado muy agradable de leer.
Tres hilos narrativos se van alternando para dar cuerpo a la historia; tres situaciones, en momentos distintos, y aparentemente sin relación entre ellas, al menos en un principio.
En Bilbao en 1983 está Alain Lara, un jugador de fútbol que vive con su abuelo desde que siendo niño murieron sus padres en un accidente de tráfico.
En Berlín en 1941 está el extranjero, intentando hacer negocios con los nazis y sin escrúpulos de ningún tipo a la hora de salirse con la suya.
A la vez, tenemos a David Schaffer, el mejor abogado del mundo o uno de los cien mejores según la prensa especializada. Él nos irá relatando su vida en la única parte escrita en primera persona.
Tres historias sin relación aparente hasta que una foto empieza a poner el denominador común; pero tres historias con tanto interés cada una por su parte, que la falta de conexión inicial ni se nota. Al menos yo no la noté. Empecé a leer este libro una noche en la cama (es donde leo lo negro y policíaco) y menos mal que era fin de semana porque me leí de un tirón ciento cincuenta páginas sin poder parar. Bien escrita, bien ambientada (me encantó la narración de la gota fría en Bilbao y las inundaciones de agosto de 1983 que recordaba perfectamente por los telediarios de la época); con personajes interesantes y bien perfilados.


"La tragedia del girasol". Benito Olmo.
Esta es la segunda entrega de Manuel Bianquetti, un policía ahora suspendido de empleo y sueldo, que deambula por Cádiz haciendo trabajos por encargo, mientras recupera su placa y su trabajo. 
Manuel Bianquetti no puede dejar de meterse en problemas. Cuando lo conocimos en la entrega anterior, "La maniobra de la tortuga", estaba sepultado en los archivos de la Comisaría Provincial de Cádiz. Allí lo había llevado un incidente con sus superiores de Madrid. Allí, hace un año, consiguió salir de los archivos solo para meterse en un nuevo lío que lo ha traído a su actual situación.
En esta novela lo vemos inmerso en dos casos. Cuando empieza la historia él busca a una prostituta que responde al nombre de Regina. Alguien se lo ha encargado y a lo largo de toda la novela aparecerá intermitentemente Regina, hasta que por fin sepamos quién es y el porqué de su búsqueda.
El caso principal comienza cuando Silva, un antiguo compañero de la policía no muy apreciado por Bianquetti, le ofrece un trabajo para servir de guardaespaldas a alguien importante que va a visitar Cádiz. Bianquetti, en un principio, piensa rechazar el trabajo, y más le hubiera valido, porque a partir del momento en que acepta, pone en peligro su vida y la de personas inocentes que están a su alrededor.
"La maniobra de la tortuga" me había gustado y cuando vi que salía otra entrega, me apeteció leerla. Los libros están bien escritos y son entretenidos; los personajes son buenos y las tramas interesantes. Pero hay mucho libro similar por ahí y a esta serie le falta ese toque especial que llegue a atraparme.


"Tres funerales para Eladio Monroy". Alexis Ravelo.
Curiosamente, esta novela, cuando la estaba leyendo, me recordaba a la anterior. También se desencadenan los hechos cuando a Eladio Monroy le encargan proteger a alguien importante que va a visitar Las Palmas. 
Eladio Monroy fue jefe de máquinas en la marina mercante de donde está jubilado. Para completar la exigua pensión trabaja en lo que le sale: guardaespaldas, chófer, cobrador de deudas... 
Hacía tiempo que tenía la novela entre mis pendientes y por fin me decidí a leerla. De nuevo lo hice sin saber que era el inicio de una serie y de nuevo me sorprendo inmersa en ¡una más! cuando aún tengo tantas a medias y tantas por empezar. Pero esta no será la única novela que lea de esta serie porque Eladio Monroy me ha sorprendido muy agradablemente. Se trata de un personaje que no se corta a la hora de resolver lo que la Justicia no puede arreglar. Y es que en esta historia, la Justicia brilla por su ausencia. "Tres funerales para Eladio Monroy" es una historia dura, sorprendente, perfectamente contada, con un personaje nada convencional. Lo políticamente correcto, lo justo, lo que es debido,  se deja para historias más complacientes. La justicia, si es que la hay, la poca que hay, no viene como hemos dicho de manos de la Justicia, sino de la voluntad inquebrantable de Eladio que no se deja amilanar por lo legal cuando lo legal no le parece ético.
Más detalles me han recordado a "La tragedia del girasol": aspectos de la biografía del protagonista, de su carácter, de su atracción hacia los líos y su capacidad para meter en problemas a todos los que les rodean.  Pero si la novela de Benito del Olmo está publicada en 2018, la serie sobre Eladio Monroy comenzó en 2006. Además, está mucho mejor escrita, es mucho más dura y, vistas las fechas, me resulta más genuina.
Con esta serie sí seguiré. Y mira que no quería...

viernes, 22 de junio de 2018

"Zuckerman encadenado" Philip Roth. II

Continúa la reseña sobre esta obra de Philip Roth.
Si en la entrada anterior comenté las dos primeras novelas de la "Trilogía (?) de Zuckerman": "La visita al maestro" (The ghost writer) y "Zuckerman desencadenado" (Zuckerman Unbound), en esta segunda trataré de "La lección de anatomía" (The Anatomy Lesson) y "La orgía de Praga" (The Prague Orgy).
Aunque , en principio, esta última, no forma parte de la trilogía, se suelen publicar las cuatro juntas o, de publicarlas por separado, "La orgía de Praga" se añade normalmente al tercer volumen junto a "La lección de anatomía".


"La lección de anatomía" (1983).
En 1973, Nathan sufre de intensos dolores en el cuello y los hombros. Hace dieciocho meses que no consigue espantar el dolor. Hace tres años que murió su madre, justo un año después de su padre, de manera repentina y mucho más rápida de lo que se podía esperar por el diagnóstico. "El neurólogo comunicó a Zuckerman por teléfono que el tumor cerebral podía tardar de dos a cuatro semanas en matarla, pero cuando el hijo entró en la habitación, recién llegado del aeropuerto, la cama ya estaba vacía". Era el 21 de diciembre de 1970. Hacía poco más de un año que había muerto su padre justo después de soltar la palabra maldita. Ahora, Zuckerman había perdido a su madre y, muerta ella, tampoco se mantiene la relación con su hermano, deteriorada sin remedio desde la muerte del padre. Pero la muerte de su madre le deja una orfandad que no había sentido un año antes al morir su padre. Ahora todas las culpas se materializan, porque después de tantas mujeres, esposas y amantes, Nathan se da cuenta de que su madre ha sido el amor de su vida. Y ese ansia de madre que le sigue acometiendo tres años después de su muerte, le sumerge en una duda acuciante ¿se debe dicha ansiedad a la debilidad en que lo tiene sometido su falta de salud y de inspiración literaria? ¿existiría la falta de salud de no ser por la ansiedad que le surge al no poder traer de nuevo a su vida a una madre a la que tanto necesita?
"En diciembre de 1973 ya había perdido toda esperanza de encontrar tratamiento, medicina, médico o cura. Por no encontrar, no encontraba ni siquiera una enfermedad como Dios manda". Además se le cae el pelo. Busca la solución a tanto dolor, tan sostenido en el tiempo. Acude a toda clase de remedios más o menos científicos. Nada le sirve a largo plazo. Sus médicos y su psicoanalista, tras vanos intentos de dar con la solución, lo achacan a un castigo autoinfligido. Tal vez, año y medio después de morir su madre, ha decidido por fin purgar por todas sus culpas: por el triunfo de Carnovsky y su enriquecimiento consecuente que le llevó a vivir a la mejor zona de Manhattan; por haber ofendido a millones de norteamericanos con su mal gusto; por haber avergonzado a su propio pueblo con su desvergüenza. "Si tu mano (escritora) te ofende, córtatela. Bajo el irónico caparazón de un espíritu tolerante, él era, entre todos los Yahvés, el más despiadado. ¿Quién podría haber escrito de un modo tan blasfemo sobre el sofoco moral de los judíos, si no un judío sofocado de sí mismo, como Nathan?".
Y para purgar los pecados cometidos mediante la escritura, Zuckerman se impide a sí mismo seguir escribiendo. O se lo prohíben las circunstancias. O él cree que las circunstancias ya no dan para seguir escribiendo y siente que, además de la salud y el pelo, ha perdido el tema: ni Newark es la ciudad que conoció, invadida por todo tipo de razas; ni existen padres judíos como aquellos padres judíos llenos de prejuicios, tabúes y dolores padecidos vicariamente en Europa más de treinta años antes. A lo largo de los tiempos ha perdido padre, madre, hermano, salud, pelo... "Y también su talento, según el crítico Milton Appel —y tampoco es que nunca hubiera tenido mucho que perder en ese aspecto, siempre según Appel"
Para enfrentarse a su decadencia como escritor y a la decadencia de su salud a los cuarenta años, decide hacerse médico y solicita la admisión en la Universidad de Chicago. Pero antes asistiremos a su enfrentamiento con Appel, el crítico que le consideró un niño prodigio cuando publicó sus primeros relatos y que tras el éxito de "Carnovsky" se ha vuelto contra él con toda la saña de su pluma judía y ofendida.
Y asistiremos a su encuentro con un viejo amigo de la universidad y su padre (de nuevo el padre) recientemente viudo.
"La lección de anatomía" ha sido considerada la novela más floja de la trilogía, sin embargo, no soy capaz de imaginar las otras dos sin las reflexiones que se hacen en esta y que vienen a cerrar la culpa con la expiación. Sentimientos muy judíos, pero también muy cristianos.


Philip Roth

"La orgía de Praga" (1985)
Esta es una novela corta que, en principio, no formaría parte de la "Trilogía de Zuckerman". Se trata de fragmentos de los cuadernos-diario de Zuckerman, concretamente los comprendidos entre el 11 de enero y el 5 de febrero de 1976. 
La novela cierra perfectamente la trilogía con guiños a la primera novela, "La visita al maestro". Como ella está escrita en primera persona, al contrario que las otras dos que lo están en tercera. Además, Nathan, que ahora tiene tiene cuarenta y dos años, a modo de un nuevo E. I. Lonoff, es el anfitrión que recibe en su casa a un joven escritor checo que lo admira y que ha tenido que huir de Praga donde tiene prohibido publicar sus obras desde la invasión de los rusos en 1968.
Hasta Praga viajará Zuckerman en busca de unos relatos escritos en yiddish por el padre del joven checo. Su estancia en Praga es la parte más disparatada y divertida. La situaciones son cómicas, esperpénticas algunas, rayanas en el surrealismo y la sátira que ya le hemos visto en alguna otra novela al autor. Una sátira surrealista que puede que sea el estilo crítico que más se adapta a aquellos tiempos, en aquellos lugares, bajo aquel régimen esperpéntico. 
Así, en boca de Nathan encontramos el sarcasmo cruel e irónico con que se reflejan las circunstancias (la falta de libertad, las triquiñuelas para saltarse las prohibiciones, las trampas con las que se consigue sobrevivir cada día, el espionajes por parte de vecinos, amigos, amantes...); la sinceridad con la que se critica también la condescendencia paternalista y teñida de superioridad de los escritores estadounidenses frente a sus colegas de más allá del telón de acero.
Un cierre perfecto de ciclo, con un Zuckerman ya maduro que, tratando de congraciarse con el padre, aunque sea reivindicando a otro padre, al padre de otro, vuelve a la Europa donde todo sucedió hace más de treinta años, a una Europa alejada de la cosmopolita, occidental y muy libre Europa; a una Europa donde "la cultura literaria es rehén del Estado, pero florece el arte de la narración oral. En Praga, las historias no son sencillamente historias: es lo que la gente posee en vez de la vida. Aquí, la gente se ha convertido en historias, ya que no tienen permitido ser otra cosa. Contar historias es la forma que ha adoptado su resistencia contra la coerción del poder existente".

Esta novela entra además en el II reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1990, concretamente, las novelas que constituyen "Zuckerman encadenado" están escritas entre 1979 y 1985.



lunes, 18 de junio de 2018

"Zuckerman encadenado" Philip Roth. I

A ver si me explico. Nathan Zuckerman es el protagonista de dos relatos con los que empieza el libro de Philip Roth "Mi vida como un hombre" (1974), concretamente, la primera parte del libro empieza con esos relatos. La segunda parte, titulada "Mi verdadera historia", está contada por un escritor judío llamado Peter Tarnopol que confiesa ser el autor de esos dos relatos iniciales. Por lo tanto, Tarnopol es el autor que creó a Nathan Zuckerman, pero Philip Roth es el autor que creó a Tarnopol por lo que estamos en un laberinto en que un autor crea un personaje que a su vez crea un personaje que a su vez... ¿No es maravilloso?
Sí, el mundo de Natahn Zuckerman es maravilloso, pero el mundo de Zuckerman es el maravilloso mundo creado por Philip Roth en todas y cada una de sus novelas (al menos las que he leído), aparezca en ellas o no aparezca Nathan Zuckerman.
Nathan aparece no obstante en muchas de las novelas de Roth. En la "Trilogía Americana" ("Pastoral Americana" [1997], "Me casé con un  comunista" [1998] y "La mancha humana" [2000]) es un personaje secundario que nos cuenta diferentes historias, pero manteniéndose más al margen que los personajes centrales a los que cede el protagonismo.  
No es el caso de la "Trilogía de Nathan Zuckerman"  en la que Nathan es el total y absoluto protagonista. Tampoco es el caso de la última obra en la que aparece Nathan Zuckerman, "Sale el espectro" de 2007, donde es un hombre de 71 años que vuelve a Nueva York tras vivir más de diez años en Nueva Inglaterra y recupera el protagonismo que ya había tenido en la trilogía que lleva su nombre.
Aunque se la llame trilogía, en realidad consta de tres novelas principales ("La visita al maestro", "Zuckerman desdencadenado" y "La lección de anatomía") y una novela corta que en español casi siempre se ha publicado con la tercera mencionada, y que funciona como epílogo de toda la serie, "La orgía de Praga". 
En 1985 las cuatro novelas se publicaron en un solo volumen con el título de "Zuckerman encadenado" y ese es el libro que yo he leído en una edición de Galaxia Guttemberg, concretamente, la que hizo en 2012 para Círculo de Lectores. 
Empecé la obra con la idea de ir alternando las novelas con otras lecturas. No voy a engañar a nadie: me costó un poco entrarle a la primera, hacerme con ella, empezar a disfrutarla. Desde luego, mi estado de ánimo no era el más adecuado; hay veces en que la incertidumbre de la tristeza presentida agobia más que la propia tristeza cuando llega. Ahora bien, en cuanto la hube asimilado y me hice con la historia, me arrastró de tal manera que he leído las cuatro novelas de un tirón. 
No son novelas que se puedan leer independientemente. Cada una viene de las otras, cada historia sale de la anterior y en realidad, todas las novelas forman una sola historia, la de un escritor judío, crítico con aquellos aspectos de su cultura y su religión que cree que debe criticar, que no es entendido por nadie, y menos aún por su propia familia.

"La visita al maestro" (1979).
(título original "El escritor fantasma") Zuckerman es un muchacho de 23 años que viaja a conocer a un escritor al que admira y que le ha invitado a su casa. Se trata de E. I. Lonoff, y Nathan ha ido a visitarle "para presentarle mi candidatura a hijo espiritual suyo [...]. Ni que decir tiene que ya tenía padre, y bien devoto que era, y bien que podía pedirle cualquier cosa en cualquier momento; pero era podólogo, no artista, y últimamente estábamos teniendo bastantes problemas familiares por culpa de un nuevo relato mío".
Efectivamente, en esta novela aparecen los primeros enfrentamientos entre Nathan y su padre por culpa de un relato, "Enseñanza superior", en el que el joven escritor cuenta una anécdota familiar que a su padre le parece que no deja en muy buen lugar a los judíos que serán vistos por los goyin (gentiles) como perros judíos con su amor al dinero. Lo que Nathan realizó como un homenaje a su familia, su padre lo ve como una afrenta al pueblo judío. Pero es que su padre aún vive lamentando algo que para Nathan ya queda lejano, algo que les ocurrió a los judíos "¡En Europa! ¡No en Newark! Nosotros no somos los condenados de Belsen. Nosotros no somos las víctimas de aquel crimen".
En casa de Lonoff, Zuckerman conoce a una joven que pasa allí unos días, se trata de Amy Bellette, cuya historia nos va dejando alucinados a la vez que la vamos conociendo y nos entra la duda de si está loca y todo se lo ha imaginado, si estamos locos nosotros y todo será cierto, o si todo es un producto de la imaginación de Nathan. No quiero desvelar nada, pero lo que esconde la vida de Amy y las reflexiones a que da lugar, son de lo mejor de toda la novela. Reflexiones que la llevan al punto de darse cuenta de que vale más muerta que viva y es mejor dejarlo estar. "Muerta, en cambio, bien podía ofrecer algo más que sano esparcimiento para jóvenes comprendidos entre los diez y los quince años; muerta había escrito, sin intención o sin proponérselo, un libro con la fuerza de una obra maestra para abrirle por fin los ojos a la gente".
Otra de las derivas argumentales de esta novela es la relación entre Lonoff y su mujer, genialmente expresada en un capítulo cuyo título, "La mujer de Tolstoi", lo dice todo.

"Zuckerman desencadenado" (1981).
Han pasado varios años y estamos en 1969. "Vietnam se había convertido en un matadero, y muchos norteamericanos, tanto en el campo de batalla como fuera de él, se habían vuelto completamente locos. Haría cosa de un año que Martin Luther King y Robert Kennedy habían sido muertos a tiros por asesinos". Nathan tiene ya treinta y seis años, tres divorcios en su biografía y se ha hecho célebre y millonario tras escribir una novela, "Carnovsky", que lo ha catapultado a la fama sin casi tener tiempo a asimilarlo. 
La experiencia se basa en lo que le ocurrió al propio Roth en 1969 a raíz de la publicación de "El lamento de Portnoy". Ambas novelas además son similares pues tratan de la adolescencia de un muchacho judío y sus problemas con el sexo, la culpa y una madre demasiado posesiva. No sé si los problemas posteriores al éxito fueron los mismos en Roth y en Zuckerman o si tan solo comparten la fama que les dieron sus novelas respectivas.


Philip Roth

A Nathan, "Carnovsky" le dio la fama y le permitió mudarse a un caro apartamento en el Upper East Side, tras separarse de Laura, su última mujer, gentil y WASP. Pero no a todo el mundo le ha gustado el libro de Zuckerman. "Ya eran muchos los que le habían escrito echándole la bronca. «Por pintar a los judíos en un ambiente de peep-show de total perversión, por pintar a los judíos cometiendo actos de adulterio, exhibicionismo, masturbación, sodomía, fetichismo y proxenetismo», alguien con más membrete en el papel de cartas que el mismísimo Presidente había llegado a sugerir que «habría que pegarle un tiro». Y eso, en la primavera de 1969, ya no era hablar por hablar".
Nathan se ve perseguido por Alvin Pepler, un hombre sin sentido de la discreción, incontinente verbal y obsesionado por su pasado de campeón de concursos televisivos, de los que tuvo que prescindir para dar paso a concursantes a los que se les daban las respuestas por parte de los productores. Aunque llegamos a dudar de si él no se benefició también de tales prácticas contra las que despotrica pues entre tanta vana palabra cualquier cosa puede ser posible. Tal vez alguien recuerde el caso. A mi me sonaba de una película vista hace unos años e investigando, descubrí que se trata de "Quiz Show" (Robert Redford, 1994).
Por si algo faltaba, el padre de Nathan muere en Florida, a donde se había trasladado el matrimonio tras jubilarse, y al morir dice una última palabra que perseguirá a Nathan durante muchos años y le supondrá la rotura de relaciones con su hermano Henry.
(continuará)

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