Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 19 de mayo de 2018

Philip Kerr, In memoriam

Philip Kerr

Empiezo a leer la undécima entrega de Bernie Gunther y empiezo a indagar en los distintos momentos en que están ambientadas las novelas de la serie. Quiero saber si esta, en la que Bernie trabaja de conserje en un hotel de la Riviera Francesa y está ambientada en 1956, es la que transcurre en época más reciente. El asunto es que la serie da saltos en el tiempo hacia adelante y hacia atrás que hacen que me entre la duda. Para ello voy al blog de Alice Silver, "Mis detectives favoritos". Es un blog que sigo desde antes de saber qué era un blog, desde antes de saber que aquello que yo consultaba a menudo era un blog. Me imagino que todos los que amáis la novela negra y policíaca y las series de detectives, policías, abogados investigadores y demás, conocéis de sobra este blog. Es la guía ideal para saberlo todo acerca de las series policíacas y negras.
Pues lo dicho, empiezo a consultar "Mis detectives favoritos" y, cuando habla del autor, me encuentro con una frase que me deja triste y sorprendida: "Ha fallecido en marzo de 2018 de cáncer, con 62 años recién cumplidos". Exactamente, el 23 de marzo.
De ahí  mi retraso en publicar este In memoriam. He tardado dos meses en enterarme.
Conocí a Philip Kerr hace ya varios años. En la tertulia del instituto, alguien habló de una trilogía policíaca muy buena ambientada alrededor de la Segunda Guerra Mundial: "Berlín negro". Para entonces, 2010, la "trilogía" llevaba ya publicadas seis entregas y estaba a punto de salir la séptima.
Poco a poco, las he ido leyendo todas y he de decir que su interés está fuera de toda duda. 
Recrean hechos históricos más que interesantes acaecidos al calor de la Segunda Guerra Mundial, y que acontecen antes, durante o después de dicha guerra: el auge de los nazis y el fin de la República de Weimar, la masacre del bosque de Katyn, el asesinato en Praga de Reinhard Heydrich, la huida de criminales de guerra a Sudamérica, las crueldades de la Ustacha croata sobre los serbios, tan bestiales que tenían asqueados a los propios nazis...
Hay otras dos entregas escritas que aún no están publicadas en español, aunque la duodécima lo será en junio. No creo que la decimotercera tarde demasiado.

Portadas de la trilogía original de "Berlín negro"

Philip Kerr es autor también de una trilogía, esta sí de tres entregas (puede que no le haya dado tiempo a escribir más), protagonizada por un entrenador de fútbol, Scott Manson, que al parecer resuelve también crímenes. Digo "al parecer" porque no he leído ninguna de estas novelas. Mi escaso interés por el fútbol me disuade de hacerlo. Aunque...
Tiene además novelas que nada tienen que ver con estas series. La más conocida es "Una investigación filosófica" donde se mete en un mundo futurista de ciencia ficción. Tampoco la he leído. 
Ha escrito una serie de libros juveniles "Los hijos de la lámpara". Obvio es decir que tampoco la he leído. La literatura juvenil tampoco me atrae.
Philip Kerr, contra lo que yo creía al principio, es escocés nacido en Edimburgo. Con un conocimiento tan profundo de la historia alemana, lo hacía más bien de esa nacionalidad, pero se ve que no hace falta ser alemán para interesarse por la historia de un pueblo que ha alcanzado las más excelsas manifestaciones de cultura, arte y sensibilidad y las más altas cotas de barbarie, crueldad y genocidio en serie y programado. Tal vez él quiso también entender y, en vez de limitarse a leer, como hago yo, decidió escribir.
Sus aportaciones a mi pobre (aunque cada vez menos) entendimiento de los hechos, son grandes e impagables.
Leeré las dos novelas que quedan de Bernie Gunther y recordaré a Philip Kerr, otro autor que nos dejó demasiado pronto, aunque con una obra extensa y muy importante, al menos dentro del género negro que es lo que le he leído.
Sit tibi terra levis.


miércoles, 16 de mayo de 2018

"El revés de la trama" Graham Greene

Llegué a esta novela de manera inesperada. A raíz de la lectura, para la tertulia del instituto, de "Americanah", de Chimamanda Ngozi Adichie, llamó la atención que uno de los personajes  recomendaba siempre a su hijo la lectura de "El revés de la trama" de Graham Greene. Como unas lecturas llevan a otras, se pensó que no estaría mal leer esta novela. 
Conocía al autor de otros cinco libros de los que recuerdo sobre todo "El tercer hombre". Y lo recuerdo especialmente porque, además de la mítica película de Carol Reed de 1949, fue lo último que leí de Greene. Hasta ahora.
No obstante, hacía ya bastantes años que no volvía sobre el autor por lo que "El revés de la trama", del que además no conocía ni el título, me ha vuelto a sorprender como si fuera la primera vez; como aquel "Nuestro hombre en la Habana" que leí hace dieciocho años y me fascinó por su originalidad, su sentido del humor (todo él es como una broma) y el ambiente que rodea la historia.
Y es que Greene es un autor de ambientes. Si en "Nuestro hombre en la Habana" nos introduce en la Habana de Batista, con sus casinos, su mafia, la corrupción del gobierno, la prostitución (lo que, en una palabra, dio en llamarse el prostíbulo de Estados Unidos y que daría lugar poco después a la revolución castrista), en "El revés de la trama" nos asfixia en una colonia británica del África Atlántica, un país que no se menciona, pero que bien podría ser Nigeria (hay varias alusiones a Lagos). Y digo nos asfixia porque entre el calor y el sol implacables mientras esperamos que vengan las lluvias, y el lodazal y la atmósfera húmeda que todo lo ensopa un día sí y otro también en la estación húmeda, el ambiente físico que rodea la novela nos oprime y nos satura y se convierte en una amenaza real a la que se suman los accesos de fiebre que sufren algunos de los personajes. La aldea, el puerto, el calor, la lluvia, el sudor, la fiebre, la malaria se convierten en personajes que juegan su papel en la trama y en su revés. 
Scobie es un policía que trabaja en la colonia. Sobre él corren toda clase de rumores, aunque todos son falsos. Se dice que se acuesta con las negras de la ciudad. "Quizá yo también me acostaría con las negras, si tuviera una mujer como ésa"; que está pagado por los sirios... 
"—¿Los sirios?
—Esta es la verdadera torre de Babel- dijo Harris-; hay hindúes del este, sudafricanos, hindúes verdaderos, sirios, ingleses, escoceses en la Oficina de Obras Públicas. Curas irlandeses, curas franceses, curas alsacianos.
—¿Qué hacen los sirios?
—Se enriquecen. Son dueños de todos los almacenes del interior, y de casi todos los de la costa. Hacen pasar diamantes de contrabando, además".
Lo cierto es que Scobie nunca le ha sido infiel a su mujer y jamás ha aceptado un soborno. Al menos al inicio de la novela. 
Scobie es un personaje peculiar y tal vez eso es lo que atrae hacia él todo tipo de sospechas. Está a gusto en la colonia. No quiere irse a ningún otro sitio. Valora la capacidad del lugar para mostrar la naturaleza humana sin tapujos; allí nadie pretende estar en un paraíso y, de hecho, la mayoría de los funcionarios y sus familias preferirían estar en otro sitio, pero él ama aquello precisamente porque allí se manifiestan todas las lacras de la sociedad que en otros lugares se ocultan con una pátina de civilización. Allí uno "podía amar a los seres humanos como los amaba Dios".
Scobie ama a Luisa, su mujer, al menos la ama a su manera, al menos con ese sentimiento le miente o le camufla la verdad (no cree que la verdad sea oportuna si hace sufrir a la gente), porque lo cierto es que añora la libertad que tendría de estar solo. Luisa aspira a que su marido sea nombrado comisario y cuando sus esperanzas se frustran, la vida en la colonia se le hace insoportable y quiere marchar a Sudáfrica. Confiaba en que la nueva situación del marido le granjearía una posición, fiestas, amigos, pero desechado el nombramiento (que será para alguien más joven) se ve irremediablemente atrapada en una situación de soledad y desvalimiento que es mayor aún al haber muerto su única hija unos años antes. 
Graham Greene
Scobie no soporta verla sufrir, pero además la tentación de verse libre de ella, en paz, es demasiado tentadora, porque si ella no tiene nada, él lo tiene todo excepto paz. 
Para evitar que ella padezca y conseguir él la ansiada paz, aceptará lo que nunca pensó que llegara a aceptar porque de alguna manera tiene que conseguir el dinero para el viaje de Luisa a Sudáfrica. Si a la mayoría les corrompe la riqueza, a él le corrompen los sentimientos. "Los sentimientos eran más peligrosos, porque no tenían precio. En un hombre sobornable se puede confiar hasta el límite de cierta suma de dinero; pero el sentimiento podía entregarse entero ante un simple nombre, una fotografía, aun el recuerdo de un olor".
Caerá en la corrupción (una corrupción que en principio no parece tal) y caerá en el adulterio. Se debatirá con su conciencia entre lo que le exigen el deber y su naturaleza honrada, y lo que le reclama su necesidad de que los seres a los que aprecia no sufran.
"El revés de la trama" es una novela de dicotomías. La historia se debate entre el deber y los deseos, entre la fidelidad a la esposa y la pasión por la amante, entre la honradez innata y la caída en el mundo de la mentira.
Y todo ello se verá complicado con la cuestión religiosa, porque Grahan Greene, que se definió a sí mismo como católico agnóstico (se convirtió al catolicismo en 1927 por amor a una mujer), practicaba una religión sui generis, pero religión al fin y al cabo. Esa religión tan personal del autor la he encontrado en un artículo de el diario "El País" de 1989. Allí se cita su siguiente declaración: "Nunca he creído en el infierno. Creo que es contradictorio. Dicen que Dios es piedad... así que es contradictorio. Creo que puede que haya nulidad. No creo en el infierno, y el purgatorio puede ocurrir en esta vida, no en una vida futura". De ese artículo son además estas palabras del periodista que materializan la contradicción: "Escucha misa cada domingo, y siempre que es posible la oficiada en latín por su amigo español Leopoldo Durán, quien le confiesa, "aunque no tengo mucho que confesar a los 85 años", y de quien recibe la comunión "porque le satisface a él". Greene estima que la comunión es una conmemoración de la Última Cena, que no debe considerarse literalmente como el recibir el cuerpo de Cristo".
A tenor de esta vida religiosa, curiosamente alejada de la ortodoxia (en la teoría más que en la práctica) y en todo caso de tintes contradictorios, no es de extrañar que los temas religiosos sean constantes en su obra. Los tormentos de la conciencia ante los que se ve Scobie le llevan a renunciar a la esperanza de la salvación eterna, lo que para él representa la mayor muestra de generosidad que se puede pedir a un personaje, porque él se condena para evitar males mayores, males que no serían para él sino para otras personas. "Uno debería buscar la salvación de su alma, cueste lo que cueste a los demás; y eso es lo que no puedo hacer, lo que nunca podré hacer".
Graham Greene fue otro de esos autores a loa que siempre se espera que lesconcedan el Premio Nobel, pero nunca lo consiguió. Tal vez su religiosidad (como católico) o la temática de sus novelas, siempre encuadradas dentro del género negro, lo impidieron. Yo opino que por complejidad y calidad, lo hubiera merecido más que otros muchos que sí lo han logrado.
Termino con unas palabras de Vila Matas que ponen de manifiesto esas contradicciones que el autor adjudica a su personaje y que son reflejo de las que padecía él mismo: "Graham Greene, como buen católico, se excitaba en los prostíbulos más espesos. A uno de ellos, en París, llevó a su nueva amante Yvonne. La dejó en la barra frente a una copa y él se adentró en el laberinto abrazado a una prostituta. Su amante era una mujer casada a la que había rescatado de un marido ejecutivo en la selva del Camerún, una francesa ordenada, con cada pasión en su sitio, pero después de aquella aventura comenzó a pensar que el alma de Graham era más oscura de lo que aparentaba su diseño de apacible burgués. Se enamoró de aquel hombre hasta el fondo donde nadan los peces negros que nunca ven la luz".


Esta novela entra además en el II reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1990, concretamente, "El revés de la trama" es de 1948.



domingo, 13 de mayo de 2018

"Años de sequía" Jane Harper

"Ese verano, la sequía había tratado a las moscas a cuerpo de rey. Se lanzaban en busca de los ojos abiertos y las heridas viscosas en cuanto los granjeros de Kiewarra apuntaban con los rifles a sus famélicas reses. Sin lluvia, no había comida. Sin comida, había que tomar decisiones difíciles mientras el pueblo centelleaba un día tras otro bajo el cielo ardiente y despejado".
En la granja de los Hadler las moscardas no distinguían entre los restos de animales y los de seres humanos, y un buen día de febrero, en pleno verano austral, se encontraron con tres cadáveres frescos de los que alimentarse: Luke había matado a Karen, su mujer, y a su hijo de seis años, Billy, y luego se había volado la cabeza en la caja de su furgoneta, a pocos kilómetros de la casa. Solo se salvó Charlotte, la pequeña de la familia de tan solo trece meses.
Los hechos conmocionaron a los habitantes de Kiewarra, en el sur de Australia, unos habitantes conmocionados ya por la sequía que llevaba años secando la tierra, el ganado y los ahorros de las familias. 
Los hechos obligaron a Aaron Falk a volver a Kiewarra para asistir al entierro de su mejor amigo y de su familia. Vuelve para pasar una  noche, asistir al funeral y escapar de nuevo hacia Melbourne como ya escapó una vez, con diecisiete años, siguiendo a su padre cuando la vida en la ciudad se les volvió a los dos insoportable. Desde entonces han pasado veinte años, su padre ha muerto, él es un policía dedicado a investigar asuntos financieros y nunca ha regresado a la ciudad. 
Han pasado "veinte años, pero Falk reconoció al padre de Luke de inmediato. Gerry Hadler tenía el rostro gris y los ojos hundidos". Gerry Hadler y Barb, los padres de Luke, le harán una petición a la que no podrá negarse porque Luke era su mejor amigo y porque en su casa, con sus padres, Aaron encontró el hogar que siempre le faltó, el que su padre, a pesar de su empeño, no supo crear para él tras morir la madre en el postparto, tan solo una hora después de que él naciera. "Toda la ternura maternal que Falk había recibido de pequeño, todas las tartas recién salidas del horno, todos los abrazos perfumados, los había recibido de Barb Hadler".
No podrá negarse a la petición de que investigue las muertes, porque Gerry y Barb no pueden creer que su hijo haya sido capaz de matar a su familia, porque además hay aspectos que no encajan, porque él mismo es incapaz de creer unos hechos tan espantosos. Porque Luke no era así... aunque ¿cómo era Luke en realidad?
Su estancia en la ciudad le pondrá también ante sus recuerdos, los más dolorosos, los que, de golpe, cuando tienes diecisiete años, te meten en la edad adulta y te expulsan del paraíso de tus ilusiones y hasta del lugar en el que has pasado lo mejor de tu vida.
Hace veinte años, su amiga Ellie apareció ahogada en el río. "Ellie, Luke y él pasaban más tiempo en casa de los Hadler que en cualquier otra". Si la madre de Aaron murió tras el parto, la de Ellie huyó de casa y de los malos tratos del marido, dejando a la niña con un padre que jamás se preocupó de sus verdaderas necesidades. Cuando Ellie aparece muerta, las sospechas se disparan y suceden cosas que, años después, a raíz de la muerte de Luke y su familia, instalarán más dudas, traerán a la memoria de ciertas personas aquellos hechos y todos nos preguntaremos si no habrá entre ellos más relación de la que se podría suponer.
Aaron empezará a investigar ayudado por el sargento Raco, un policía tan forastero casi como él mismo en Kiewarra. Los días irán pasando y se verá metido en una historia de la que no puede escapar. Retomará viejas amistades, entablará otras nuevas, exacerbará viejos rencores, despertará ansias de venganza, descubrirá que las cosas no son exactamente como se recuerdan y terminará descubriendo todo el estúpido horror que a veces causa sus más recónditos recuerdos y pesadillas.


Jane Harper

"Años de sequía" es una opera prima que, por serlo, tiene un valor añadido. Está muy bien escrita, con frases tan rotundas como hermosas; la trama es interesante y atrapa desde el principio; la relación que se va estableciendo entre los hechos del pasado y los actuales está muy bien hilada; el pasado se vuelve presente por la forma de narrarlo, y  el empleo de letra cursiva, en esos casos, ayuda a no perderse (tampoco nos perderíamos teniendo en cuenta el contexto, pero así resulta más fácil); el ambiente árido y asfixiante del sur de Australia maltratado por esos "años de sequía" se hace omnipresente y casi sentimos el sudor rodar por nuestra espalda y el polvo embarrarse en cada una de nuestras arrugas...
Pero... sí, también hay peros, aunque no demasiado importantes, no hasta el punto de molestar y hacer tentadora la idea de abandonar. Algunos diálogos me han resultado un tanto increíbles y/o forzados. El final, tal vez queda un poco por debajo de las expectativas creadas. Desde luego, sorprender, sorprende, pero ya estoy muy mayor como para que en un final policíaco aspire únicamente a que me sorprendan. También pretendo que me emocionen con su calidad. No es el caso, aunque eso solo está a la altura de los más grandes. Pero al menos pido que ese final esté a la altura de la calidad que ha predominado a lo largo de la novela. Creo, como he dicho, que se queda por debajo. Pero eso también sucede en "Perdidos" y "Twin Peaks" y siguen siendo iconos en el mundo de las series.
Será interesante ver por dónde tira la autora, aunque me temo que en eso no nos sorprenda y Aarón Falk termine siendo el protagonista de una serie ambientada, esta vez, en el sur de Australia. De momento, "Años de sequía" es una novela muy recomendable, si tenemos en cuenta que es obra de una autora novel a la que se le deben perdonar sus (pequeños, desde luego) fallos. A la que, de hecho, se le han perdonado, pues su novela ha sido un rotundo éxito de ventas y críticas tanto en Australia como en Estados Unidos y ya ha recibido algunos premios, entre ellos el Gold Dagger 2017 que entrega en Reino Unido la Crime Writers' Association.

*Esta novela la he leído como recomendación de Nynia Nitha del blog "Libro olvidado". Dicha recomendación me llegó a través de el Reto Serendipia Recomienda 2018. Esta es la primera novela que leo de las tres que supone el reto. Si queréis saber cuáles serán las otras dos podéis verlo en esta entrada de mi blog.



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