Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

jueves, 13 de diciembre de 2018

"Te veré esta noche" Susana Rodríguez Lezaun

Portada para la reseña en MoonMagazine de David de la Torre.

"«Te veré esta noche» es la tercera entrega de la serie protagonizada por el Inspector de policía de Pamplona, David Vázquez.
Contrariamente a lo que es mi costumbre, no he leído las dos anteriores, pero cuando se me ofreció la oportunidad de hacer la reseña de esta novela, no lo dudé. Me apetecía mucho leer una novela ambientada en Pamplona, ciudad con la que he tenido en el pasado vínculos profesionales y sentimentales"
Así empieza mi reseña de "Te veré esta noche" en la revista MoonMagazine. 
Después de leer la novela me he dado cuenta de que no importa leer esta novela sin haber leído antes las otras dos; me he dado cuenta de que sí importa no haber leído las otras dos cuando se aborda la lectura de esta novela. Y no, no estoy desvariando. Me explico: no importa leer esta novela la primera porque en ella comienza y termina una trama policial que deberá resolver David Vázquez, de la Policía Nacional de Pamplona. Pero sí importa, porque la vida personal del propio David también se nos cuenta en estas novelas y esa vida personal viene de atrás... Pero no quiero adelantar nada sobre la novela.

Susana Rodríguez Lezaun
Susana Rodríguez es una periodista navarra, nacida en Pamplona. En 2015 publicó su primera novela que es también la primera entrega de la serie protagonizada por David Vázquez, "Sin retorno". La segunda, "Deudas del frío", apareció en 2017, y en 2018 se ha publicado la tercera, "Te veré esta noche".
Si quieres saber más sobre esta novela y sobre mi opinión acerca de ella, acércate a la Revista MoonMagazine y podrás leer la reseña entera.

Allí os estaremos esperando.

lunes, 10 de diciembre de 2018

"Después de la caída". Dennis Lehane.

"Un martes de mayo, a los treinta y cinco años de edad, Rachel mató a su marido de un disparo. Él retrocedió tambaleándose con un extraño semblante de aceptación, como si en el fondo siempre hubiera sabido que Rachel acabaría matándolo. Su rostro también reflejaba sorpresa. Rachel dio por hecho que el de ella también. La madre de Rachel no se habría sorprendido. La madre de Rachel, que nunca estuvo casada, era autora de un célebre manual sobre cómo mantener vivo el matrimonio"
Este es el prometedor comienzo de "Después de la caída", la última novela de Dennis Lehane. Después retrocede en el tiempo y nos lleva a la primera parte de la novela en la que se aleja de lo que es el género negro al que el autor nos tiene acostumbrados. En ella trata sobre todo de la infancia y primera juventud de Rachel, y como en la infancia lo más importante son los progenitores también nos hablará de ellos. De la madre, siempre presente, y con gran peso e influencia en la Rachel niña, pero también del padre que, tal vez por ausente y anhelado, termina por ser más presente de lo que cupiera imaginar. Elizabeth Childs, tuvo fama como se ha visto, a raíz de publicar su libro, "La escalera". El manual tuvo dos secuelas, cada una de las cuales con menos éxito que la anterior. Elizabeth, convencida de que sus libros eran pura «charlatanería emocionalmente adolescente», era la primera en no creer en lo que allí contaba. Era escéptica en lo que al amor y al matrimonio se refiere, tal vez haciendo de la necesidad virtud. 
"«Un hombre no es más que la suma de las historias que cuenta sobre sí mismo, y la mayor parte de esas historias son falsas. Nunca hurgues demasiado, porque si sacas a la luz sus mentiras, será humillante para ambos. Más vale vivir con el cuento.»". Dando estos consejos a su hija cuando tenía diez años y tras leer el resto de "Después de la caída" entendemos que su madre no se hubiera extrañado de que Rachel le pegara un tiro a su marido.
Otro de los hilos argumentales de esta primera parte nos muestra el empeño de Rachel por saber quién era su padre, un hombre del que tiene ligeros recuerdos, todos agradables, y que las abandonó cuando la niña era pequeña. Si grande es el deseo de Rachel por saber de su padre, más fuerte aún es el interés de la madre en que dicha identidad se mantenga oculta. Siempre dando largas, siempre prometiendo que se lo contará cuando tenga la madurez necesaria para asimilarlo, pero ese momento se fue demorando hasta que ya todo fue imposible y Rachel se quedó sin saber quién era su padre. Al menos por boca de Elizabeth Childs..
Cuando vio que nada se podía sacar ya de su madre, recurrió a los investigadores privados, pero era como si James, uno de los datos que de él tenía, se empeñara en esconderse entre todos los James que eran profesores, segundo dato conocido, en alguna de las universidades de la "zona al oeste de Massachusetts conocida también como la Región de las Cinco Universidades —Amherst, Hampshire, Mount Holyoke, Smith y la Universidad de Massachusetts— que empleaba a dos mil docentes para impartir clases a veinticinco mil alumnos".
En su búsqueda llegará a encontrar, si no a un padre, al menos un amigo.
Las vivencias de una Rachel ya adulta como periodista, cubriendo los sucesivos desastres de Haití en 2010, primero el terremoto, enseguida la epidemia de cólera, finalmente, antes de que pasara un año, el huracán Tomás, en lugar de suponer su definitiva proyección como periodista, están a punto de terminar con ella y, probablemente, terminen con su carrera.
Asistir a la violencia de la naturaleza ensañándose con los más necesitados fue duro, pero enfrentarse a la brutalidad de los que, dentro de la miseria acumulan un poquito más de poder, aunque solo sea el de portar un arma en la mano, y sentir que tal vez tuviera la culpa de las consecuencias de esa brutalidad, sumió a Rachel en un estado de desequilibrio del que fue testigo medio Estados Unidos. "Su miedo a ciertas personas determinadas, es decir, a las que habían presenciado su desatado ataque de pánico en el informativo de las seis, le había impedido ver el terror que le inspiraba la gente en general, una fobia creciente cuyas dimensiones sólo entonces empezaba a barruntar".
A su vuelta a casa, se va metiendo en una serie de trastornos psicológicos que la impiden conducir, tratar con la gente, tomar un ascensor y, finalmente, salir de casa. Una mezcla de agorafobia, claustrofobia, enoclofobia y puede que alguna fobia más que yo ignoro. 
Con esta situación entramos en la segunda parte de "Después de la caída", la que nos llevará de vuelta al inicio y a ese disparo que ya casi se nos ha olvidado. Si en Haití tuvo que luchar contra sus propios demonios y descubrir con horror que no era ninguna heroína, ahora será su propia vida la que de pronto, sin que nada lo anuncie, se vuelva del revés; tendrá que luchar por saber, por entender, por recuperar; tendrá que ponerse de nuevo a investigar. De hecho, toda su vida la ha pasado investigando. Primero, para descubrir la identidad de su padre, ahora para saber qué es lo que de su vida pude mantener a flote y qué es lo que irremediablemente debe dejar que se hunda. Hasta donde debe luchar y en qué momento debe resignarse a que su vida la vuelva a poner al borde del desastre. Tiene que averiguar donde están los monstruos que la acechan porque "los monstruos, como bien le había dicho su madre y ella misma había aprendido con los años, no van vestidos de monstruos, sino de seres humanos. Y lo que es más curioso, no suelen saber que son monstruos".

Dennis Lehane
Sigo a Dennis Lehane desde que lo conocí tras ver la película basada en su libro, "Mystic River", y dirigida por Clint Eastwood. Desde entonces, he ido leyendo todas sus novelas pasadas y futuras. Algunas de las últimas han aparecido en este blog. "Vivir de noche" y  "La entrega" aparecieron como películas, aunque también se mencionó al autor y su obra. De su penúltima novela, "Ese mundo desaparecido", se publicó mi reseña en la Revista MoonMagazine. 
Ahora termino de leer su obra más reciente, "Después de la caída", y he de decir que me ha gustado, a pesar de no estar a la altura, o eso me ha parecido, de otras obras suyas, no desde luego de obras tan redondas y maravillosas como la mencionada "Mystic River" o "Shutter Island". 
Puesto que a nadie se le puede exigir que en cada nueva historia se supere a sí mismo y entregue una obra maestra, esto no debe extrañarnos. Por supuesto que le seguiré leyendo y espero que en el futuro vuelva a sorprenderme con alguna de esas historias a las que nos tiene acostumbrados; esas historias en las que los buenos tienen sus miserias y los malos sus grandezas; en las que los delitos quedan sin condena, pero se hace justicia. O no.


Título del libro: Después de la caída
Título original: Since We Fell
Autor: Dennis Lehane
Traducción: Victoria Alonso Blanco
Editorial: Salamandra
Año de publicación: 1918
Año de publicación original: 1917
Nº de páginas: 464

viernes, 7 de diciembre de 2018

"Las posesiones" Llucia Ramis

"El psicólogo analiza almas humanas y el periodista le busca el alma al mundo. Suele ser un alma en pena que arrastra los pies, agarrada a la sombra de la historia o la desmemoria. La vida en sí nos parece poca cosa, si no es para desentrañar vidas ajenas, enseñar los engranajes que harán un poco más comprensible el mecanismo de casi todo. Por eso nos cuesta entender a los desinteresados, a los apáticos, a los que no tienen sed ni olfato, los que se conforman con el reducido espacio de conocimiento que les ofrece la comodidad de un sofá frente a la tele, en la que los informativos ya no saben qué hacer para acaparar su atención.
Hasta que una noticia lo cambia todo".
Una noticia que le llegó mientras veía la televisión con su madre, le cambió la vida a la narradora de "Las posesiones" y la sacó definitivamente de la infancia. Cuando el socio de su abuelo mató a su mujer y a su hijo adolescente y luego se suicidó, nuestra protagonista no sabía que se iniciaba la madurez con todas las pérdidas que supone, una de ellas, aunque diferida en el tiempo, la de una de sus posesiones más queridas, Can Meixura, la casa de sus abuelos belgas, en la que ha vivido los momentos más inolvidables de la infancia: las navidades y los veranos.
Han pasado los años. Ya es adulta con todas las consecuencias, y las pérdidas se han ido sucediendo desde aquella expulsión de la infancia a los dieciséis años. Es adulta porque ya no tiene a donde volver y a donde podría volver, no le apetece demasiado. Y es que, como le dirá su madre, crecer es no tener a donde volver. Otra pérdida inevitable que consiste, sencillamente, en crecer.
Perdió a Marcel, su gran amor, perdió a su abuelo belga, perdió la casa de sus veranos de infancia, está a punto de perder a su padre entre los recovecos de la locura.
Sus padres viven en Mallorca de donde ella salió huyendo con el pretexto de estudiar una carrera inexistente en la isla. Su padre es el hombre de su vida. "Quería jubilarse para hacer todo eso que le apetecía y no podía hacer, y que consistía básicamente en salvar la fauna y flora de Mallorca y dedicarse a su blog. Un blog muy político en el que critica al Partido Popular y el capitalismo norteamericano". El blog de su padre recibía miles de visitas, tenía muchos comentarios y era valorado por reconocidos periodistas. Hasta que publicó aquella entrada titulada "El muro". La publicación a raíz de la cual, ni su padre ni el blog volvieron a ser los mismos.
Hace unos meses, justo después de vender Can Meixura sus abuelos maternos (hasta ahora se ha demorado la pérdida que empezó a fraguarse hace años), su padre heredó Son Cors y, entre las actividades de su jubilación, decidió ponerla de nuevo en situación de ser habitada, pero la corrupción se cruzó en su camino y lo que pensaba que iba a ser una posesión venida de su pasado ("no en vano, Son significa «açò d’en», «esto de», una possessió"), se está convirtiendo en una pesadilla que le obsesiona y le está haciendo perder la cordura hasta el punto de que su hija se preguntará si no tiene alguna enfermedad, algún tipo de demencia, que también podría ser.
Es 2007, la protagonista tiene treinta años y trabaja en un periódico en Barcelona. La crisis sobrevuela la actualidad aunque todavía no asusta demasiado "Las amenazas de crisis suenan a las típicas peroratas apocalípticas de gurús económicos que sin duda están en lo cierto, pero tienen la misma eficacia que los ecologistas cuando alertan sobre los efectos del agujero de la capa de ozono, [...] «De momento, todo va bien», se dice un tipo mientras cae al vacío. Es un chiste de la película La Haine"
Ahora, tras recibir una llamada de su tía, "«A ti te hará caso, siempre te hace caso», insistía mi tía, «tu padre tiene que ir a un especialista»", acaba de llegar a Mallorca sin equipaje, dejando a Iván solo en su piso de Barcelona y encontrando una situación mucho más complicada de lo que pensaba, porque no reconoce a su padre en el hombre que ha ido a recibirla al aeropuerto y al que percibe como un desconocido.
"Las posesiones" es una novela en la que se tratan muchos temas, pero el más importante es el de la pérdida. Se pierden casas, pero con ellas se pierde más, porque con las casas se pierde el pasado y el recuerdo de quienes las habitaron, "¿a quién pertenecen las casas? Siempre siempre, al pasado y sus fantasmas"; no exactamente se pierde el recuerdo, pero sí el escenario en el que tanto nos gusta (o no) situar esos fantasmas.
Se pierden amores que dejarán su huella para siempre, aunque estas pérdidas pueden suponer también ganancias, "estaré enamorada de Marcel hasta la muerte. Ahora lo sé. Pero no por ello —ni por él— sacrificaré mi vida".
A Marcel vino a sustituirle Ivan, periodista como ella, trabaja en el mismo periódico y comparte con ella las investigaciones en las que anda metido, aunque no todas porque algunas podrían ponerla en peligro. Iván la quiere, ella confía en él como nunca pudo confiar en Marcel, a pesar de que este también es periodista, y uno importante en Mallorca, a pesar de que los miembros de la especie de los periodistas están unidos por una profesión que vive para la verdad y "la verdad es maravillosa y repugnante. Nuestra pasión es el trabajo, por eso nos amamos entre nosotros, porque no hacemos más que hablar de ello, nos desvivimos por él. Sin la excusa del periodismo, no nos aguantaríamos. Somos despreciables. Yo lo sé. Marcel lo sabía. El único que lo ignora es Iván, y me ocuparé de que no lo descubra". Aunque quizás Iván sabe más de su profesión de lo que ella cree. O termina descubriéndolo a pesar del empeño de la narradora por evitarlo.
También habla de otras cosas esta novela: la corrupción, el periodismo, las redes sociales... aunque tal vez todo se pueda resumir en lo que se pierde: con la corrupción se pierde la honestidad y la confianza, además de recursos que bien vendrían para resolver una crisis que recién quiere empezar (y no se sabía entonces lo que la corrupción traería consigo en los años más críticos de la crisis que se avecinaba, lo que sigue trayendo consigo); con el cambio del modelo tradicional de periodismo se pierde la garantía de veracidad en noticias que se producen muy rápido, se difunden aún más rápido y desaparecen antes de que lleguemos a digerirlas y asimilarlas; con las redes sociales perdemos intimidad, tolerancia, pudor (es tan fácil decir cualquier cosa, borrar o insultar o amenazar al que no piensa como nosotros, sentirnos borrados, insultados o amenazados por quien no piensa como nosotros).

Llucia Ramis
Llucia Ramis construye una novela con muchas caras. Tal vez demasiadas, pienso. Toca muchos temas distintos. Tal vez alguno sobra, me digo. Pero luego analizo un poco más y veo que todas las caras se imbrican perfectamente en sus respectivas aristas y todo cuadra y el poliedro formado es sutil y armonioso. Y me pregunto, pero enseguida me doy cuenta de que no me importa, cuánto habrá de autobiográfico en esta novela escrita por una periodista mallorquina, que trabaja en Barcelona, que tenía 30 años en 2007, que se parece mucho a la narradora sin nombre de "Las posesiones".
Y me doy cuenta de que en su novela también habla de mí porque yo también siento esas pérdidas que se acumulan, y habla de todos porque nadie puede sustraerse a la tragedia de ir dejando jirones de vida, pedazos de posesiones a lo largo del camino. Y lo dice con frases tan rotundas y hermosas que, sin ser una obra maestra, tiene mucho de universal en el contenido y mucho de poesía en la forma. 
Y si no, sirvan estas muestras por si con lo ya mostrado no es suficiente.
"La culpa es el dolor de la memoria".
"Escribir es despertar el miedo a nuestro futuro".
"También somos lo que perdimos. O quizá somos sobre todo eso".

Título del libro: Las posesiones
Autor: Llucia Ramis
Editorial: Libros El Asteroide
Año de publicación: 2018
Nº de páginas: 240

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...