Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

viernes, 26 de agosto de 2016

"El aniversario" Imma Monsó.

Esta es una de las novelas más inquietantes con las que me he encontrado en los últimos tiempos. De Imma Monsó sólo he leído otras dos novelas y hace ya muchos años. "Nunca se sabe" la leí en 1998 y al año siguiente leí "Como unas vacaciones". Esas son sus dos primeras novelas y por lo que recuerdo, me gustaron. Después vinieron otras lecturas y otros autores y Imma Monsó quedó relegada hasta que, hace unos días, en el blog de Irunesa, "En tus libros me colé", me encontré con una reseña de esta novela que me resultó especialmente atractiva. Tal vez ahora, vuelva a esta autora que en estos años ha escrito unas cuantas novelas y a la que posiblemente no debí dejar tan olvidada.
"El aniversario" trata de una relación de pareja un poco deteriorada por la costumbre y los años que "han pasado deprisa y [ella] ha perdido la cuenta exacta: todos ellos más bien indoloros, todos ellos agradablemente felices". Los hijos se han ido de casa, ella está a punto de poder liberarse del trabajo y su prosaico y pragmático marido ha comenzado a aburrirla. Ese pragmatismo acompañado de una total falta de imaginación de él, que en su juventud le pareció la herramienta perfecta para compensar la poesía e imaginación que la desbordaba a ella, esa imaginación que le hacía inventar y traducir versos en silencio, ahora le resulta demasiado aburrido y previsible. Por eso cuando en una de sus múltiples discusiones ella le espeta: "¡Sorpréndeme de una puñetera vez! ¡Pregúntame algo nuevo de una puñetera vez! ¡Hazme una pregunta distinta! ¡Dame una respuesta distinta! ¡Di algo diferente de una puta vez! ¡Demuestra que eres capaz!", él decide sorprenderla con una peculiar celebración de aniversario con regalo-sorpresa incluido. 
Esa sorpresa es lo que la autora desarrolla en los capítulos impares de la novela; esa sorpresa que se va volviendo cada vez más inquietante y perturbadora, mientras sus protagonistas, marido y mujer, van analizando sus vidas y sus disparidades de carácter ante nuestros ojos.
"El aniversario" trata de la historia de Carmina, la sirvienta de los señores N, la madre que ha hecho de su hijo un lector empedernido porque Carmina, que aunque sabe leer las palabras es incapaz de entender las ideas que encierran, es "de ese tipo de personas convencidas de haber nacido para ser completadas en la generación siguiente. Era de ese tipo de madres que desean para los hijos lo que ellas no han logrado. Deseaba que su hijo pudiera nadar entre libros como quien se sumerge en una piscina y aguanta horas sin salir a respirar". De manera que Guillén ha vivido sin salir del bosque, en la casa de los señores N, rodeado de libros y de historias que conforman todo su pequeño gran mundo. Guillén solo tiene por compañeros a su madre, obsesionada con la seguridad del niño, y a los personajes de los libros que lee, aprende de memoria y escenifica en el bosque con toda la fidelidad que su soledad a la hora de interpretar todos los personajes le permite. Hasta que conoce a Mateu, un amigo sacado de la Realidad Real, con el que, a partir de entonces, sus recreaciones de novelas ganarán un nuevo actor en las vacaciones que los dos niños pasan ya siempre juntos en casa de Guillén. 
Esa amistad cimentada con la interpretación ("no lo llames interpretar") de los diferentes papeles ("no lo llames papel"), es lo que la autora nos va contando en los capítulos pares.
Dos historias totalmente independientes en apariencia, pero que sabemos, porque ya es mucho lo que tenemos leído y siempre es así, que se van a encontrar. Sabemos que ambas historias van a confluir en una, pero lo que no sabemos es cómo ni cuándo, aunque continuamente estamos esperando que suceda y
Imma Monsó
cuando ya creemos saber el cuándo y el cómo; cuando ya creemos haber aprehendido el momento culminante del encuentro, resulta que se nos escapa y tenemos que seguir esperando.

La pareja que celebra su aniversario busca recuperarse como pareja; más bien el hombre busca volver a sorprender a su mujer, que no sabe ni a dónde van, ni siquiera qué aniversario se celebra. Sólo sabe que desde que se casó y mientras sus hijos la necesitaron, dejó de traducir versos en su imaginación, pero desde hace un tiempo ha vuelto a hacerlo porque algo en su vida ha dejado de estar en su sitio. Su marido, que no quiere perderla y que no consigue con ella un diálogo esclarecedor "lo de «hablando se entiende la gente» es una memez. La gente no se entiende hablando, se entiende pensando, cosa que nos da mucha pereza. Desengáñate: tratar de dialogar es una catástrofe", ha decidido sorprenderla y sorprendernos a todos de una manera que no tiene vuelta atrás, al menos, no desde que su torpeza ha hecho imposible el camino de retorno.
Guillén y Mateu pasan los mejores años de su infancia jugando a revivir las escenas de los libros que leen, memorizan y preparan entre visita y visita de Mateu. Pero esa infancia idílica, vivida como un escenario para sus aventuras literarias, se interrumpirá bruscamente y Mateu se encontrará expulsado del paraíso sin saber si debe sentirse culpable o víctima de su inesperado exilio.
Una novela que indaga, como tema principal, en la diferencia entre mentira y ficción "ficción y mentira son dos cosas distintas por completo. En la ficción participas de una convención establecida, mientras que en la mentira no hay consenso: es una tiranía unilateral". Los personajes viven en un mundo de ficción real (!) o recreada; huyen de la ficción para encontrar en la realidad el escudo con el que conjurar sus temores; convierten la ficción en realidad más allá de todo lo que puede ser razonable. 
Una novela curiosa en la que he encontrado un fallo: la actitud del matrimonio resulta excesivamente serena, relajada y dialogante teniendo en cuenta la inquietante situación en la que se encuentran. Aunque tal vez el  error es mío y lo que me pasa es que carezco de imaginación y de la suficiente fe como para creer en la inverosimilitud de la realidad; de esa realidad que se empeña en superar a la ficción y encima se puede permitir el lujo de no tener que ser verosímil porque para eso es realidad.


miércoles, 24 de agosto de 2016

Las diez entrada menos leídas de mi blog



Hace unos días publiqué un post con "Las diez entradas más leídas de mi blog". Le había copiado la idea a María Campra de su blog "Escritora mamá". Pues bien, unos días después, la propia María, en su blog, publicó "Mis diez entradas menos leídas" y decidí copiársela también porque me pareció incluso más interesante y divertida que la primera. Además es una manera de refrescar entradas que casi nadie ha visto.
Las entradas menos leídas, no es porque sean peores. En mi blog, y me imagino que en casi todos, son de las primeras publicadas, cuando aún nadie me conocía ni me seguía y sospecho que la mayoría de las pocas visitas que tienen son visualizaciones mías.
Las pongo en orden decreciente. La última es la menos vista de todo mi blog y la primera, un poquito más. Entre paréntesis pongo el número de visitas.

  • "Regreso a Ítaca" de Laurent Cantet (25). Una película cubana que vi el verano pasado y que me encantó. Un grupo de amigos reunidos en
    una cena que hablan de su pasado y van revelando secretos y resentimientos. Con guión de Leonardo Padura, es una película muy recomendable con momentos muy emotivos.
  • El libro que me cambió la vida o Cómo empezó todo II (25). Esta es la segunda parte de una entrada en la que publiqué un relato con el que me presenté a un concurso de la Universidad de León. El concurso se titulaba El libro que me cambió la vida y, como no, mi escrito versaba sobre "Matar un ruiseñor". Esa primera entrada tuvo algunas visitas más y no entra entre las diez menos vistas. Esta segunda parte era para dar cuenta de que no había ganado el concurso y para compartir en mi blog el relato ganador que, además, me había parecido precioso y que espero que disfrutéis tanto como yo los que os acerquéis a leerlo.
  • Feliz y literario 2015 (24). No me extraña que esté entre las diez menos vistas porque... hasta a mí me da vergüenza haber felicitado 2015 con esta entrada tan birriosa. Mi blog sólo tenía dos meses. Para 2016, me esmeré mucho más.
  • "Boyhood" de Richard Linklater (22). Esta, sin embargo, solo puede deber su escaso número de visitas al hecho de que mi blog era poco conocido y seguido porque es una película muy buena y tuvo mucha repercusión en su día por toda la historia que la acompaña: el hecho de estar rodada a lo largo de doce años, contando la vida de un niño que es el mismo actor a lo largo de toda la película, al estilo de lo que ya había en su trilogía "Antes de..."
  • "Magia a la luz de la luna" de Woody Allen (22). La reseña de esta película de Woody Allen es también muy temprana en mi blog. Me gustó como todas las del director, aunque hay que reconocer que no es su mejor obra.
  • "Ramiro Pinilla In memoriam" (22).  Poco más de una semana tenía mi blog cuando murió Ramiro Pinilla. Fue la primera entrada que hice con la etiqueta "In memoriam". Luego se han unido tres más. Sólo se las hago a autores que para mí son muy importantes y este era uno de ellos. Su mundo, el mundo creado con sus novelas y sobre todo con su trilogía "Verdes valles, colinas rojas", es comparable al Macondo de García Márquez o a Comala de Juan Rulfo.
  • "Seguimos en París" (18). Esta es otra de esas entradas que me da un poco de vergüenza. Cuatro días después de crear mi blog, pasé unos días en París y, desde allí, hice un par de entradas que se puede decir que sólo llevan fotos. La primera "En París", ha tenido bastantes entradas, no sé por qué, pero esta, que no es en absoluto peor que la anterior (son las dos bastante mediocres, por no decir malas), se ha quedado casi sin visitas.
  • "Oscar 2015" (16). Esta entrada la hice cuando se entregaron los Oscar del año pasado.Como había reseñado algunas de las películas que estaban nominadas, quise comentar en esta entrada los resultados de las distintas películas y dar mi opinión. Este año no lo he hecho, aunque no ha sido premeditado. Sencillamente no me cuadró.
  • "Goya 2015" (15). Lo mismo que la anterior, pero con motivo de la entrega de los Goya.
  • "El asesino de la regañá" de Julio Muñoz Gijón (14). Esta es la entrada menos vista de todo
    Regañás
    mi blog que cuando la publiqué tenía poco más de un mes. Es una novela que no es una maravilla, pero a mí, me resultó muy divertida porque se trata de un asesino que utiliza un arma mortal muy curiosa, una regañá que, por si no sabéis lo que es, os dejo fotografíada. Desde luego, no se le puede tachar de falta de originalidad en la elección de armas. Por cierto que el autor tiene una segunda novela, que no he llegado a leer, titulada "El crimen del palodú", en la que el arma homicida es, lógicamente, un palo de regaliz.


lunes, 22 de agosto de 2016

"Así es como se mata" Mirko Zilahy

Esta es una novela ambientada en Roma. En una Roma gris, sucia y lluviosa; en las orillas fangosas y ensopadas del Tíber; en edificios abandonados como el matadero de ganado de Testaccio, o el Gasómetro, antigua fábrica de gas para el alumbrado público en el barrio de Ostiense, al sur de Roma.
En estos y otros escenarios de la capital italiana, bajo esa lluvia inmisericorde y ese cielo gris y triste como las vidas de algunos condenados a la indiferencia del universo, aparecen unos cadáveres con curiosas señales y curiosas formas de morir. Curiosas por terribles y por extrañas.
"Enrico Mancini, funcionario de la brigada de investigación del destacamento de policía de Montesacro" no está en su mejor momento. Desde que su mujer, Marisa, murió hace unos meses de un cáncer de mama, no logra superar su desgana. Sólo los furtivos tragos de una botella de cerveza le proporcionan la fuerza y la motivación para seguir trabajando. 
Cuando aparece muerta Nora O’Donnell en San Paolo Extramuros, Manzini está inmerso en la desaparición del Doctor Mauro Carnevali, un cirujano y oncólogo del que no se sabe nada desde que una mañana de hace varios días, faltó a una intervención quirúrgica que debía llevar a cabo. Este caso además ha sido capaz de sacar a Enrico de su apatía porque "Carnevali era el médico que había atendido… No, el médico que había intentado curar el cáncer de Marisa". Por eso cuando el superintendente Gugliotti le encarga que forme una brigada para investigar el caso del cadáver encontrado en San Paolo, no es precisamente entusiasmo la emoción que toma cuerpo en el ánimo del comisario. Para entonces ya han aparecido otros dos cadáveres en lugares abandonados de la ciudad y Enrico, licenciado en Psicología aplicada al análisis criminal, formado en Quantico, Virginia, en los cuarteles del FBI como especialista en perfiles criminales, es el hombre ideal para investigar lo que se presenta como uno de los casos más extraños de asesino en serie que se han encontrado en Roma... y en las
El Gasómetro
novelas del género.

La brigada que se ve forzado a formar está compuesta por personas de su confianza muy distintas.  
"Caterina De Marchi, inspectora y fotógrafa en prácticas del destacamento", una mujer con problemas que se remontan a un pasado remoto que ha preferido olvidar. Para ella la fotografía es "su propio intento de poner orden, de disparar con el toque de un dedo una, diez, cien imágenes. Detener el movimiento, paralizar la caótica pluralidad de las cosas".
Walter Comello es el inspector más joven de la Brigada anticriminal y, tras haber admirado y seguido desde muy pronto la carrera internacional de Manzini, finalmente ha conseguido trabajar con él.
Carlo Biga, profesor de criminología jubilado. Con setenta años y un sobrepeso de más de quince kilos, asiste a las reuniones desde su chalet por videoconferencia cuando no se convocan directamente en la propia casa.
Antonio Rocchi, el forense que intentará descubrir las similitudes entre los cadáveres, el modus operandi, los lugares de aparición de los cuerpos... cualquier cosa que pueda relacionar los crímenes más allá de la propia rareza, brutalidad y sordidez que parece ser lo único que, en principio, tienen en común.
La fiscal Foderá, una mujer seria, impecable, impaciente, pero con más secretos, sentimientos y vulnerabilidad de lo que aparenta, coordinará toda la operación.
Todos ellos intentarán olvidar sus situaciones personales y dejar de lado sus problemas para impedir que sigan apareciendo los cadáveres y sembrando de terror las orillas del Tíber que crecen por momentos ante la incesante lluvia, amenazando con inundar la ciudad con agua sucia, lodo y sangre. Todos excepto Manzini que no puede relegar a un rincón la deuda que considera que tiene con Marisa y, por medio de ella, con Carnevali cuya desaparición seguirá investigando en los pocos momentos que le deja libre la sucesiva secuencia de muerte y horror que un asesino en serie está sembrando por el sur de Roma.
Y entre las peripecias de la investigación policial, como Nico, el gitano adolescente, asiste en contra de su voluntad, asistimos nosotros atónitos y en cursiva, a los asesinatos que investiga la brigada. Somos testigos no sé si privilegiados, pero sí
Mirko Zilahy
perplejos, de la crueldad de las muertes, de la sorpresa ante la captura, del desastre que se desencadena inesperado; testigos mudos, aterrorizados e incapaces de contar lo que estamos viendo.

Mirko Zilahy, un escritor italiano de cuarenta y dos años, debuta con una novela sobre el dolor y las distintas maneras en que somos incapaces de superarlo; o las distintas maneras en que acabamos superándolo aun en contra de nuestra voluntad exhausta y de nuestra capacidad limitada; una novela sobre la venganza o la justicia por medio de la venganza o lo que una mente trastornada de sufrimiento puede confundir con la justicia, incluso con la justicia divina.
Una novela sin héroes y con un solo villano que está donde no se lo espera; donde los personajes son víctimas de sus circunstancias y de las ajenas; de sus errores y de los ajenos. Donde los cadáveres responden a la imaginación y la fantasía perturbada de un asesino en serie que se miente a sí mismo "y cuando su mentira gana a la realidad, la transforma, la domestica según su imaginación, la víctima se convierte automáticamente en un objeto, inútil. Un juguete roto. Para tirar. Y el juego tiene que empezar de nuevo con otro objeto".



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