Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

miércoles, 30 de enero de 2019

III Reto Nos gustan los clásicos


Por tercer año consecutivo, participo en esta iniciativa del blog "Un lector indiscreto" de Francisco Jesús Portela. 
Este año hay alguna novedad. Para empezar, los libros deben haber sido publicados originalmente antes de 1980 y no antes de 1990 como hasta ahora. Además, cada participante deberá escoger si se pone la meta de siete u ocho libros para cumplir el reto.
El año pasado eran siete los libros que había que leer. Cumplí el reto con creces pues leí 16 libros publicados antes de 1990. Si quieres saber cuales fueron, puedes verlos aquí.
Por si te interesa participar, te dejo aquí el enlace a la convocatoria de Francisco para la tercera edición del reto:


Mis lecturas para este tercer reto, que me autoimpongo en ocho libros, son (faltan enlaces a las reseñas que aún no están publicadas; actualizaré cuando las publique):
  1. "Asesinato de calidad". John le Carré. 1962. Leer
  2. "Dura la lluvia que cae". Don Carpenter. 1966. Leer
  3. "El asesino dentro de mí". Jim Thompson. 1952. Leer
  4. "La hoja plegada". William Maxwell. 1945. Leer
  5. "Tras la máscara". Louisa may Alcott. 1866. Leer.
  6. "Mujercitas". Louisa May Alcott. 1868. Leer.
  7. "Las hermanas Bunner". Edith Wharton. 1916. Leer.
  8. "Querido Miguel". Natalia Ginzburg. 1973. Leer.
  9. "Una habitación propia". Virginia Woolf. 1929. Leer.

domingo, 27 de enero de 2019

"Dura la lluvia que cae" Don Carpenter

Este es un libro del que no sabía nada. El autor me sonaba ligeramente. Alguna vez habría leído acerca de él o habría oído su nombre en algún programa de televisión o radio. Nada más allá de un leve rasguño en el vasto territorio del subconsciente.
La noticia de "Dura la lluvia que cae" me llegó, como tantas otras, leyendo un blog. En este caso, "Libros en estéreo", de Marcelo Zuccotti, y no me pude resistir. Sobre todo cuando vi que estaba en la biblioteca de una amiga encantada de prestarlo.
Empieza el libro con un prólogo de George Pelecanos. Por si alguien no le conoce, George Pelecanos es un autor de novela negra de los más interesantes que hay hoy en Estados Unidos. Por si fuera poco, ha intervenido como guionista en series de la talla de "The Wire" y "Treme". Su prólogo es muy bueno, pero debería haber sido un epílogo porque en él se resume toda la trama de la novela. En cuanto me di cuenta, lo salté y volví sobre él al terminar la lectura.
Continúa con otro prólogo que ya forma parte de la acción de la novela y nos pone en antecedentes para entender la situación del personaje principal. Estamos en 1929. "Esa mañana, había tres indios de pie ante la oficina de Correos cuando la motocicleta atravesó la calle Walnut a toda pastilla, haciendo que Mel Weatherwax retrocediera en su camioneta y atropellara al vaquero que estaba cargando sacos de cal. Probablemente, el hombre y la mujer que iban en la moto ni se percataron del accidente que habían causado, de lo rápido que circulaban. Ambos llevaban gafas protectoras, y todo lo que Mel vio fue la motocicleta roja, las gafas y dos matas de pelo, negra la de él y rubia la de ella".
En esa zona del este de Oregón ya hacía dos años que se dejaba sentir la Depresión y los jóvenes que llegaron en la moto, Harmon y Annemarie, iban a determinar su propio destino y el destino de varias personas en el presente y en el futuro sin ellos saberlo. 
Poco podían llegar a saber, porque unos años después ambos estarían muertos y tan solo habrían dejado tras de sí un niño huérfano que nunca llegó a conocer a sus padres a pesar de los enormes intentos de Harmon por encontrarlo.
Pero eso es solo el prólogo. Después saltaremos a 1947 y nos encontraremos con el joven Jack Levitt recién escapado del orfanato con diecisiete años y sabiendo perfectamente lo que quiere: "Quería echar un buen polvo. Quería cenar bien, a todo lujo. Quería una botella de whisky. Quería un coche, para ponerlo a casi doscientos por hora[...] O sea, que lo que realmente necesitaba era un montón de pasta. Diez mil dólares, pongamos".
Quería todo aquello que nunca había tenido, aquello con lo que todo chico de diecisiete años que empieza a vivir se siente capaz de soñar; aquello que es peligroso desear cuando se es un huérfano y la vida se presenta carente de privilegios y escasa en oportunidades. Cuando la vida se presenta, más bien, con aires de cobrarse una deuda que uno ni siquiera sabe que tiene contraída.
Así es que nos encontramos a Jack ante el escaparate de una tienda de objetos de broma preguntándose cual es la mejor forma de no estar sin blanca. Lo que Jack no sabe es que en Portland hay un montón de gente buscando lo mismo que él, la manera de ganarse la vida, porque todos esos hombres que hacían cola en la oficina de empleo y que Jack pensó que eran vagabundos y borrachos "sólo eran trabajadores en paro. Pescadores, estibadores, carpinteros, pinches de cocina, tíos que habían estudiado para barbero y tan sólo unos pocos beodos".
Cuando Billy Lancing bajó del autobús procedente de Seatle no sabía que iba a conocer a Jack y que esa amistad iba también a determinar su futuro. Billy Lancing "tenía la piel de color amarillo malaria, pero resultaba evidente, pese a eso y a su alborotado pelo castaño rojizo, que era un Negro".
La misma noche que llega a Portland, Billy conoce a Jack y a Denny Mellon, el tercer personaje que vertebra la historia. Billy pretende ganarse la vida como jugador de billar, Jack y Denny como buenamente puedan, lo que supone estafar a Billy o robar en donde se tercie. 
La moral no está impresa en los genes de Jack. Tal vez la moral no está en los genes de nadie y no es más que uno de esos aprendizajes que se hacen en la infancia, algo que enseñan los padres, los colegios, las circunstancias; algo para lo que Jack no tuvo maestros. Él solo quiere apropiarse de lo que necesita, sin más planteamientos ni reflexiones "Contempló los billetes verdes que desaparecían en el bolsillo de Billy Lancing al final de casi todas las partidas. [...] Jack le tenía ganas a todo ese dinero. Deseaba acercarse a Billy y quitárselo, sin más. ¿Por qué no? ¿Por qué no esperar a que se vaya, pillarlo en algún lugar solitario, atizarle, quitarle todo el dinero y a tomar por culo?".
Siguiendo a Jack en su azarosa trayectoria paralela a la ley, aunque a veces se cruce con ella y ambas coincidan, nos iremos encontrando con sus dos amigos. Irán pasando los años y Jack pasará por el reformatorio donde vivirá una experiencia aterradora contada con una eficacia tal por parte del autor que sentiremos su angustia y su sensación de no valer nada; visitará un psiquiátrico, volverá a coincidir con Denny y terminará en San Quintín donde se encontrará de frente con su propia realidad y tendrá tiempo de reflexionar sobre su situación y para sorprenderse con reacciones y sentimientos que nunca hubiera pensado tener. Allí conocerá a gente de todo tipo. El autor nos hace una dura crítica del sistema penitenciario por su hipocresía - "¿Juego ilegal? Todos los putos jueces y abogados de este puto país juegan al póquer en su club para pijos, ¡y luego se van al juzgado y le endiñan dos años a algún infeliz por jugar a lo mismo!" - o por su carácter opresor y alienante de toda iniciativa individual - "He perdido mi privacidad y mi orgullo, carezco de estatus social, algo que, por otra parte, es imposible obtener aquí. Mis necesidades sexuales, por débiles que sean, no tienen ninguna posibilidad de satisfacción. Mis otros apetitos se han visto reducidos hasta el punto de que como, bebo, duermo, cago, meo, me rasco y bostezo por el mismo motivo: la mera satisfacción o, más bien, reducción de un picor primigenio que más me valdría no experimentar".
Cuando Jack salga de la cárcel a los veintiséis años habrá terminado el instituto y hecho un par de cursos a distancia de la Universidad de California. Empezará atrabajar y conocerá gente importante, se enamorará y creerá que su vida puede enderezarse y purgar sus propios pecados y hasta los de sus padres. No queda muy claro si lo va a conseguir, pero al menos vemos abrirse una posibilidad. 
Tal vez el autor ha decidido perdonarle porque entre las muchas cosas que Jack quería "había otra cosa que nunca llegaste a hacer, ¿verdad? Nunca mataste a nadie. Y eso es algo que siempre quisiste hacer, machacarle los sesos a alguien, triturarlo hasta que no quedase nada que maltratar. Pero nunca lo hiciste".

Don Carpenter
"Dura la lluvia que cae" es la primera novela, y una gran novela, de Don Carpenter, un autor que nunca tuvo el éxito suficiente como para poder dedicarse exclusivamente a escribir, lo que le supuso trabajar como guionista para Hollywood, donde ambientó algunas de sus novelas. Para ser una opera prima carece de los vicios que suelen acompañar a estas y como George Pelecanos comenta en su prólogo "Muchas primeras novelas se resienten de una voz tan vehemente que las sitúa cerca del manifiesto; es muy extraño dar con una que acierte de pleno con la seguridad, la madurez y la autoridad de Dura la lluvia que cae".
Se suicidó en 1995, a los 64 años. No pudo superar el suicidio en 1984 de su amigo Richard Brautigam, el autor de "La pesca de la trucha en América", ni las enfermedades que se le fueron declarando en poco tiempo, una de las cuales, el glaucoma, amenazaba con dejarle ciego. 

Esta novela entra en el III reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1980. "Dura la lluvia que cae" está publicada en 1966.

Esta novela entra también en el I reto "Cabalgando entre clasicospor estar publicada antes de 1970. 

Título del libro: Dura la lluvia que cae
Autor: Don Carpenter
Título original: HardRain Falling
Traducción: Ramón de España
Editorial: Duomo
Año de publicación: 2012
Año de publicación original: 1966
Nº de páginas: 360

viernes, 25 de enero de 2019

Reto Cabalgando entre clásicos 2019

Este es el primer año que se convoca este reto en el blog "Cabalgando entre libros" de Clara Rivas. 
Consiste en leer y reseñar, al menos, seis obras publicadas antes de 1970. No me ha parecido demasiado difícil. El año pasado leí ocho obras que cumplen esa condición y malo será que este año, con retos o sin ellos, no se repita. Además este año, casualmente, he empezado muy clásica y ya llevo tres.
Se pide recomendar novelas que entren en las condiciones del reto y comentar las que se piensa leer. Vamos a ello.
Yo espero leer algunas novelas de Elizabeth Gaskell y de las hermanas Brontë que tengo en mi lista o en mi estantería de pendientes. Quiero estrenarme con Edna O'Brien, una escritora irlandesa que hace tiempo que tengo apuntada. También quiero releer algunas cosas de Jane Austen.
También tengo en esa lista y/o estantería de pendientes algunas novelas de escritores norteamericanos de los que he leído muy poco, como Joseph Roth, o nada, como Thomas Wolfe y algunos de los que he leído varias cosas, pero de los que aún me queda mucho, como William Faulkner, Henry James, Edith Wharton, o Francis Scott Fitgerald, del que aún no he leído "A este lado del paraíso" y hace tiempo que espera su turno. 
Otra autora a la que quiero leer es a Louisa May Alcott porque me han dicho que las "Mujercitas" que yo leí de niña en la colección Historias Selección no tiene nada que ver con el original. Además llevo viendo varias reseñas de su novela "Tras la máscara" que me la hacen muy atractiva.
No aparecen en esta lista escritores españoles porque a esos los machaqué entre los dieciséis y los treinta años, aunque podría darse el caso de que releyera alguna novela de Galdós, Valera, Pardo Bazán, Blasco Ibáñez o algún otro, pero no es algo que entre dentro de mis planes.
Y me imagino que habrá novelas o autores de los que ahora no me acuerdo, o ni siquiera conozco, que irán llamando mi atención a lo largo del año.
Como se puede ver, más propósitos que tiempo para cumplirlos. Son solo ideas de las que algunas se materializarán y otras no, pero espero llegar a los seis requeridos.
Respecto a lo que recomiendo, aparte de los autores que señalo más arriba, voy a mencionar alguno de los libros que este año hubieran cumplido el reto: "Vinieron como golondrinas". William Maxwell. (1937); "La chica de Kyushu". Seicho Matsumoto (1961); "Siempre hemos vivido en el castillo". Shirley Jackson (1962); "Retrato de una dama". Henry James (1881); "¡Así de grande!". Edna Ferber (1924). De todos ellos tengo reseñas en el blog, por si a alguien le interesa saber algo más.
Y estos son los libros leídos para el reto "Cabalgando entre clásicos 2019" (faltan enlaces a las reseñas que aún no están publicadas; actualizaré cuando las publique):
  1. "Asesinato de calidad". John le Carré. 1962. Leer
  2. "Dura la lluvia que cae". Don Carpenter. 1966. Leer
  3. "El asesino dentro de mí". Jim Thompson. 1952. Leer
  4. "La hoja plegada". William Maxwell. 1945. Leer
  5. "Tras la máscara". Louisa May Alcott. 1866. Leer
  6. "Mujercitas". Louisa May Alcott. 1868. Leer
  7. "Las hermanas Bunner". Edith Wharton. 1916. Leer.
  8. "Una habitación propia". Virginia Woolf. 1929. Leer.

martes, 22 de enero de 2019

"Asesinato de calidad" John Le Carré

"Asesinato de calidad" es la segunda novela de John Le Carré y la segunda que tiene como protagonista a George Smiley, un personaje que recorre gran parte de la obra del autor, a veces como personaje principal y otras muchas como secundario.
Según Carlos Pujol, en el magnífico prólogo de la edición que he leído, esta novela "fue posiblemente para John le Carré una tentativa de conquistar un éxito fulminante que no le había proporcionado su primera obra". No sé si la afirmación es cierta o solo se queda en el posiblemente, pero lo que no puedo negar después de dieciséis libros leídos del autor es que esta novela se sale de casi todo aquello a lo que John Le Carré me tiene acostumbrada. 
Tal vez queriendo atraerse al gran público, huye de la historia de espías que había protagonizado Smiley en su anterior y primera novela, "Llamada para el muerto", y nos ofrece una novela de detectives en el más estricto estilo británico, digna de la Golden Age más golden del género. Con su asesinato, el té de las cinco, el detective aficionado, la resolución en las últimas páginas perfectamente explicada, una localización concreta que, en este caso, constituye también un ambiente cerrado y exclusivo, un colegio típicamente inglés, aferrado a las tradiciones más acendradas y en el que todo es tan exclusivo que hasta los asesinatos tienen una calidad especial. 
"Es una opinión generalizada el que la grandeza y esplendor del Carne School procede de Eduardo VI, cuyo celo docente —según la historia— procede a su vez del duque de Somerset. Sin embargo, Carne se siente más inclinado hacia la respetabilidad del monarca que hacia la discutible política de su consejero. Además, no hay que olvidar que los grandes colegios, al igual que los reyes Tudor, se ordenan en el cielo".
Carne es una típica Public School inglesa, pero no confundirse. Si alguien pretende traducirlo literalmente por escuela pública, con el significado que le damos en España, se estará alejando mucho del concepto que de tal cosa tienen en el Reino Unido. Las Public School inglesas son criaderos de jóvenes ricos y poderosos; "viveros del poder" se las llama en la revista digital Fronterad, una de las páginas web en las que mejor he visto explicado lo que son estas escuelas. Por si alguien quiere hacerse una idea, colegios tan prestigiosos como Eton, Harrow, Saint Paul's o Westminster pertenecen a esta categoría de colegios que alimenta con sus polluelos la Cámara de los Lores desde hace siglos.
Carne es uno de estos colegios, "Carne posee pergaminos en latín, distinguidos sellos en cera [...] Carne posee, además, una hacienda en propiedad, claustros, carcoma, una plataforma donde recibir los latigazos, amén de un renglón completo en el libro de Guillermo el Conquistador... Así que..., ¿qué más puede exigirse de un colegio encargado de la educación de los ricos?". Pues en este colegio aparece asesinada la esposa de uno de los profesores y como su padre era uno de los suscriptores más antiguos de La Voz Cristiana, la señorita Brimley, redactora-jefe de la revista, pide ayuda a George Smiley, uno de sus compañeros de espionaje en la pasada guerra. Smiley está retirado y se dedica a su afición de investigar sobre los poetas barrocos de la Alemania del siglo XVII. 
A petición de la señorita Brimley y por propia curiosidad y afán de esclarecer la verdad, Smiley irá a investigar el suceso. Allí se encontrará con un ambiente cerrado y opresivo, un ambiente que se retroalimenta para no sucumbir a la propia auto destrucción, un ambiente de envidias, rivalidades, mentiras y resentimientos; con unos profesores que tienen que mantener un nivel social para el que no se les paga; con unas esposas que distraen el aburrimiento con la caridad y hacen desesperados intentos por aparentar que son lo que no son y que tienen lo que no tienen.

Alec Guinness, el actor que mejor ha sabido interpretar a George Smiley
Allí Smiley tendrá que disimular su rechazo al ambiente mientras mantiene conversaciones que solo su necesidad de averiguar la verdad le obliga a soportar:
"—Nunca se pueden hacer experimentos, ni innovaciones, ni jugar con la tradición.
—Desde luego que no.
—Eso es lo malo de nuestra época. Igual que en África. Nadie quiere aceptar que una civilización no se improvisa de un día a otro. Se necesitan siglos para fabricar a un gentleman".
Conocerá policías, profesores, reverendos, esposas de profesores, locas del pueblo y aristócratas del lugar, y a la vez que él los conoce, el autor nos los irá dando a conocer a nosotros e irá profundizando en personajes complejos, perfectamente retratados en sus, a veces, sofisticados comportamientos y en sus muchas caras ocultas. A través de ellos llegaremos a descubrir muchas de las miserias que se esconden en el colegio, en las iglesias, en los hoteles y en el alma humana en general, pero particularmente en esos ambientes en los que el disimulo, la opresión y la hipocresía pueden desencadenar una tragedia. Porque si bien el verdadero culpable es siempre el que maneja el arma, no se debe menospreciar la influencia que algunos entornos tienen como desencadenantes de tragedias que en otras circunstancias nunca se habrían llegado a producir.
Smiley aporta su sagacidad para averiguar la verdad de los hechos, pero también aporta toda su humanidad para entender y respetar la estabilidad de un mundo en el que muchas vidas están atrapadas, pero del que también depende que esas vidas no se desplomen bajo el peso de evidencias que, a veces, es mejor no sacar a la luz. 
John Le Carré
Esta es la novela más lineal y sencilla de John Le Carré, la que quizá pensó que estaría más al alcance del gran público y le daría la fama, pero, curiosamente, tuvo que volver a las historias complejas y nada lineales de espías para alcanzar el éxito y ganar lo suficiente como para poder dedicarse en exclusiva a la literatura. Lo consiguió con su tercera novela en la que también aparece George Smiley, aunque como personaje secundario. "El espía que surgió del frío" sigue siendo para mí su mejor novela y la mejor novela de espías que nunca he leído por lo que le daré una segunda lectura en esta revisión que me he propuesto de John Le Carré y de George Smiley. 

Esta novela entra en el III reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1980. "Asesinato de calidad" está publicada en 1962.

Esta novela entre en el I reto "Cabalgando entre clasicospor estar publicada antes de 1970. "Asesinato de calidad" está publicada en 1962.

Título del libro: Asesinato de calidad
Título original: A murder of quality
Autor: John Le Carré
Traducción: María Borrás
Editorial: Debolsillo
Año de publicación: 2011
Año de publicación original: 1962
Nº de páginas: 224

sábado, 19 de enero de 2019

"Días memorables" Michael Cunningham

"Cerró el libro y lo sostuvo en alto, contemplando el retrato de Walt, la cara pequeña y barbuda que miraba desde el papel. Aunque era perverso pensarlo, no podía evitar creer que Dios debía de parecerse a Walt, con sus ojos astutos, benévolos, con la barba enmarañada y de aspecto comestible.
Walt es, no podría ser otro, Walt Withman y el libro es "Hojas de hierba". Si "Las horas", más famosa por la película que por la novela de Michael Cunningham, tenía como hilo conductor la obra de Virginia Woolf, "Señora Dalloway", "Días memorables" gira en torno a "Hojas de hierba".
Ambas novelas de Cunningham tienen en común que constan de tres historias cada una que se relacionan únicamente por la obra respectiva,"Señora Dalloway" y "Hojas de hierba", que las recorre y está presente en cada una de ellas.
"Días memorables" consta pues de tres historias que transcurren en Nueva York en diferentes épocas; protagonizadas por personajes que lo único que comparten de una historia a otra, de una época a otra, son  nombres más o menos parecidos o incluso idénticos. Alguna cosa más tienen en común las tres historias aparte de Whitman y sus hojas de hierba: un cuenco blanco de porcelana con una franja de flores azules en el borde; un taller de costura incendiado; un Central Park donde lo peor y lo mejor puede pasar en cualquier momento.
"Días memorables", "Specimen days" en el original, repite el título de una obra en prosa de Walt Whitman de 1882 que se ha traducido habitualmente como "Días ejemplares".
Si en "Las horas" las tres historias se entremezclaban y el autor saltaba de una a otra, intercalándolas a lo largo de toda la novela, en "Días memorables", las tres mantienen su autonomía y cada una constituye uno de los extensos capítulos del libro, por lo que se puede considerar que más que una novela, la presente obra consiste en tres novelas cortas.

"Walt dijo que los muertos se convierten en hierba, pero no había hierba donde enterraron a Simón. Estaba con el resto de los irlandeses en la otra orilla del río, donde solo había tierra suelta y grava y nombres en las lápidas". Así empieza la primera de las historias, "En la máquina". Estamos en algún momento de la segunda mitad del siglo XIX y Simón ha muerto atrapado por una máquina de la fábrica en la que trabajaba. Su hermano Lucas, de apenas doce años, empezará a trabajar en la misma máquina que mató a su hermano. Mientras, a pesar de su corta edad (los tiempos duros hacen crecer y madurar muy deprisa), debe cuidar de sus padres enfermos, destrozados y medio enloquecidos por el dolor. 
Catherine, la novia de Simón, con la que se iba a casar pocos días después, es el tercer personaje y tratará de superar su soledad ocupándose de Lucas y de los que estuvieron a punto de ser sus suegros.
Simón, aun muerto, estará presente a lo largo de toda la novela. En casa habla a través de la caja de música; en la fábrica habla a través de la máquina; en las noches de todos habla a través de los sueños. 
Walt Whitman, paseando por Central Park y hablando por boca de Lucas, y la máquina se unen a Catherine, Lucas y Simón  como personajes omnipresentes en la historia. La máquina es un personaje más, al que se dota de intención y voluntad. La máquina, que representa todas las máquinas, tal vez es el personaje más importante, el que se levanta sobre el destino de todos como el dios que determina los acontecimientos. "Dios es una máquina sagrada que nos ama de un modo tan abrasador y tan perfecto que nos devora a todos nosotros. Para eso estamos aquí, para ser amados y devorados".  No en vano se ambienta la historia en el comienzo del auge de las máquinas y la Revolución Industrial. 
Y por encima de todo, el libro. Es un libro que Lucas cogió prestado de la escuela antes de tener que abandonarla. Es un libro que, en ocasiones, habla por su boca sin que él lo pueda evitar "He oído —dijo Lucas— lo que hablan los que hablan, lo que se habla del principio y del fin. Pero yo no hablo del principio ni hablo del fin.
No había sido su intención hablar como el libro. Nunca deseaba hablar así, pero cuando estaba excitado no podía evitarlo". Es "el libro de Walt". 

"A ella se le había pasado. Nadie le echaba la culpa, pero no debería habérsele pasado. Presuntamente, era una de las pocas que tenían el toque mágico, una de las pocas que sabían discernir, al oído, el ping de la intención inequívoca, [...] Pero se le había pasado". "La cruzada de los niños" es la segunda historia. Seguimos en Nueva York, pero ya en el siglo XXI. El 11-S ha pasado y Cat es una psicóloga que trabaja para la policía contestando llamadas telefónicas y tratando de discernir aquellas tras las que se puede esconder un terrorista en potencia. 
Cuando se produce una explosión con dos muertos cerca de la Zona Cero, el terrorista y un hombre al que se abrazó antes de detonar la bomba, Cat sabe que el asesino es uno de los niños con los que habló por teléfono. Y recordará que el niño mencionó palabras escondidas entre los versos de "Hojas de hierba", un libro que ella conoce y ama.
Cat también está enamorada de un Simón, un hombre bello, blanco y rubio. Si el Simón de Catherine murió antes de la boda, el Simon de Cat, sospecha la mujer, tampoco llegará a casarse con ella. Cat cree que se casará con una mujer blanca y que ella, una negra algo mayor que él, habrá sido el tributo al liberalismo juvenil. "Ella quería —¿de qué manera podría decírselo?— refugiarse en Simón, vivir en paz a su lado, gozar de su erizada y descuidada belleza, de su contento electrizante. Deseaba abandonarse a él, atenerse a él. Claro que él jamás la querría de esa manera".
Esta es una historia con tintes de novela negra. Hay un caso que resolver, unos crímenes que evitar, un complot que emplea niños a los que se adiestra y pervierte con los versos de "Hojas de hierba". Y hay un niño llamado Luke que empapela su habitación con las páginas del libro; y un ser maligno, dotado de las "mejores intenciones" y de voluntad redentora (cuánto daño hacen en el mundo los redentores), que mueve los hilos de la trama al ritmo de los versos de Whitman.

"Según criterios terrestres era un reptil de casi metro y medio de largo, con prominentes fosas nasales y los ojos algo más pequeños que dos pelotas de golf. Pero Simón creía que podía haber sido gloriosa en su propio planeta. Allí podía haber sido bastante mejor que lo tan solo provechoso". "Cual belleza" es la tercera historia. Se ambienta en un futuro impreciso. Ha habido un desastre que se menciona como la fusión del reactor y gran parte de la población de Estados Unidos ha sido evacuada hacia el oeste. Nueva York se ha convertido en un parque temático al que van los turistas a sentir las emociones que se vivían en el pasado. 
Central Park es un lugar al que se puede acudir, mediante cita concertada y el pago de los honorarios correspondientes, para sentir lo que es ser víctima de un robo, con mayor o menor violencia según lo solicitado y pagado por el cliente. Simón es un androide que trabaja para la empresa que organiza estas visitas, Encuentros Peligrosos, S.L.
Pero además se puede ir a Central Park para pasear a los niños de los amos si una proviene del planeta Nadia y tiene aspecto de reptil, como todos los nadianos. Simón la encontraba todas las tardes cuando iba a Central Park a su trabajo de cada noche. Ella, Catareen, cada día cuando él llegaba estaba a punto de marcharse a casa con los niños.
En esta tercera historia, la ambientación sale de Nueva York en un viaje hacia el Oeste, hacia Denver, donde Simón espera encontrase Emory, el hombre que lo fabricó. También desea encontrase con los secretos de su origen. Quiere saber la causa de esos sentimientos que le acometen de tarde en tarde, de esos recuerdos que como humanoide no debería tener, de esos versos que, sin darse cuenta, recita de vez en cuando. 
Viajará con Catareen y por el camino se encontrarán con Luka, un niño humano, y los tres, nadiana, androide y humano, viajarán a través de un mundo desolado habitado por los humanos que no quisieron ser evacuados en el momento del desastre. Encontrarán amigos y seres violentos, y, finalmente, cada uno de ellos se encontrará con un futuro a la medida de cada cual y que cada cual elegirá  a su gusto. Dentro de lo posible.
Una curiosa intervención del autor en el mundo de la ciencia ficción, aunque él siempre ha metido ciertos elementos de fantástica irrealidad en sus novelas.

Michael Cunningham
Historia tras historia, se van deshumanizando los personajes y el mundo que habitan hasta ser meras copias cuya humanidad está programada en sus circuitos. El libro de Whitman va pasando de inspiración literaria a herramienta con la que modelar mentes asesinas y, finalmente, a un chip insertado en un androide.
Michael Cunnigham no es un escritor muy prolífico. Varios años suelen pasar entre la publicación de sus novelas. Yo he leído varias de sus obras traducidas al castellano. De algunas tengo reseña: "La reina de las nieves" y "De carne y hueso". De "Las horas", aunque la leí mucho antes de tener el blog, hice una entrada en julio en mi sección del mes literario. También antes de tener el blog, he leído,  "Cuando cae la noche". 
No se puede decir que "Días memorables" sea de lo mejor del autor, pero tampoco desaconsejo su lectura. La prosa precisa y preciosa sigue resultándome de lo más sugerente. Las historias, tanto por separado, como en la relación que se les puede encontrar más allá de las coincidencias objetivas, resultan muy ilustrativas de distintas épocas, del devenir de las mismas y de cómo se resuelven unas en otras. 
Creo que es una novela para quienes ya conocen al autor y quieren seguir profundizando en su obra. Si lo que se pretende es un acercamiento inicial, lo más recomendable es empezar por alguna otra de sus obras.

Título del libro: Días memorables
Título original: Specimen days
Autor: Michael Cunningham
Traducción: Miguel Martínez-Lage
Editorial: El Aleph
Año de publicación: 2007
Año de publicación original: 2005
Nº de páginas: 386

miércoles, 16 de enero de 2019

Iniciativa Tarro-Libros 2019


Este es el tercer año que participo en esta iniciativa de Carmen Forján, del blog "Los libros de Carmen y amig@s".
Yo siempre he tenido algunas actividades vinculadas al final de cada libro. Una de ellas es apuntarlo en las listas correspondientes, una a mano y otra, en word; otra, cuando los libros son en papel, es poner la fecha de lectura en la ficha del libro (tengo fichas de cartón de todos los libros en papel que hay en casa). 
Durante estos dos últimos años, una nueva actividad ha venido a sumarse a las anteriores y se ha convertido ya en una adicción: cada vez que termino un libro, lo comparto en el grupo de facebook Tarro-Libros, haciendo un pequeño comentario del mismo y poniendo una foto de la portada que descargo de la red.
También voy añadiendo la portada a una imagen que voy preparando para hacer el resumen de cada mes que también publico en el grupo de facebook. Todo ello y, por supuesto, meter el euro correspondiente en el tarro.
Este es mi tarro para 2019 en la misma foto que he publicado en el grupo para que se me admita, porque es requisito indispensable para formar parte del grupo publicar la foto del tarro que se va a utilizar durante el año.


En 2017 fueron 104 los euros acumulados que he ido gastando en libros poco a poco, porque aunque gasto mucho más, este dinero del Tarro-Libro me gusta que sea para libros especiales; bien libros escritos por amigos blogueros o de las redes sociales, o bien recomendaciones que leo en algunos blogs que sigo y que, por alguna razón, me parecen especiales.
Estos son los libros comprados con el dinero de 2017. Por cierto, desde que la publiqué en el grupo de Facebook, otros tres libros se han unido a los anteriores, completando el gasto de 104... y un poquito más. 


En 2018, he conseguido 113 euros que iré gastando a lo largo de este año. 
Hay gente en el grupo que cuando el libro es muy extenso pone dos euros. Yo pongo siempre uno y así compenso los largos con los cortos, o sea que 113 euros son 113 libros leídos. Esta es la foto del Tarro-Libros 2018 (caja, más bien) con los euros correspondientes.


Por si queréis apuntaros al reto, aquí os dejo el enlace a la entrada de Carmen Forján en su blog. Ella lo explica todo y os enlaza al grupo de facebook. Tenéis hasta el 31 de enero.


domingo, 13 de enero de 2019

"Eva" Arturo Pérez-Reverte.

"Eva" es la última novela que leí en 2018. Si he tardado tanto en publicar la reseña es porque pensaba ponerlo en mi sección "Sin reseña", pero cuando empecé a escribir para esa sección, me di cuenta de que la novel daba para  mucho más y cuando quise percatarme, había pasado con mucho la extensión que les dedico allí a los libros, que no quiero que sea demasiada puesto que en cada entrada hablo de cinco libros. 
Visto lo visto, decidí hacerle la reseña a "Eva" sola para que no se pusiera celosa de "Falcó" que ya la tiene.
"No quiero que me maten esta noche, pensó Lorenzo Falcó.
No de esta manera.
Sin embargo, estaba a punto de ocurrir. [...] Había escuchado el grito del enlace al caer en la oscuridad, a su espalda, desde el mirador de Santa Luzia, y el golpe del cuerpo al estrellarse contra el suelo quince o veinte metros más abajo, en una callejuela oscura del barrio de Alfama. Y ahora iban a por él, en busca del trabajo completo. De rematar la faena".
Trepidante, como debe ser, empieza la segunda entrega de la serie sobre Lorenzo Falcó en la que Arturo Pérez-Reverte nos sigue contando las aventuras de este espía y agente del bando rebelde en nuestra Guerra Civil. 
Estamos en 1937, en Lisboa y "a pocos cientos de kilómetros de allí, al otro lado de la frontera, una guerra atroz llenaba de refugiados los caminos, de infelices las prisiones y de cadáveres las trincheras, las cunetas y las tapias de los cementerios". Creo que están claras las simpatías del autor en el conflicto español. A pesar de las críticas que lanza a diestra y a siniestra, cualquiera las compartiría, creo que le va más la siniestra. Aunque bien podría equivocarme y confundir sus simpatías con las mías. "En otras guerras se mata, desde luego; pero en ésta se asesina. Lo hacemos tanto los de un lado como los del otro, y el verdugo puede convertirse en víctima en un abrir y cerrar de ojos. O a la inversa. Por eso resulta una guerra [...] perfecta para criminales sin conciencia, sin decencia y sin gloria".
Cuando Falcó vuelva a Salamanca (afortunadamente, no murió esa noche en Lisboa, aunque dejó tras de sí algún cadáver), le estará esperando una nueva misión. Tendrá que viajar a Tánger para intentar hacerse con una cierta cantidad de oro que los republicanos intentan hacer llegar a Moscú. 
No se trata del famoso oro de Moscú que tantas alegrías propagandísticas le dio al régimen, o al menos, no de su totalidad. Según la novela (que no deja de ser ficción como bien nos recuerda el autor al principio), era tan solo una pequeña parte que quedaba del monto total, cuya mayor parte estaba ya en tierras soviéticas.  
El oro había salido hacia el Mar Negro en un barco que, tras una escaramuza con un barco rebelde, tuvo que huir y refugiarse en Tanger, ciudad que por entonces estaba bajo mandato internacional. 
En ese barco, el Mount Castle, viaja además una vieja amiga nuestra y de Falcó. Una mujer rusa por la que Falcó se jugó la vida y la reputación en la novela anterior. Se trata de Eva Neretva con quien vivió una serie de peripecias que no menciono por no destripar la primera entrega de la serie a quien no la haya leído.
La trama es sencilla y típica de una novela negra y de espías. Falcó debe viajar a Tánger y hacerse con el oro por las buenas (tratar de sobornar al capitán del Mount Castle para que le entregue el barco y su cargamento mientras él se pone a salvo con su familia fuera de España) o por las malas (ahí ya no hay más indicaciones que las que uno se pueda imaginar a bote pronto).
Falcó tratará de cumplir el encargo con la eficacia y la frialdad que lo caracterizan, dando la razón a las palabras de su jefe, el Almirante, quien "eres, le había dicho en cierta ocasión, mientras tomaban un hupa-hupa y un escocés en el bar del Gran Hotel de Salamanca, una pistola metida en una barra de hielo". Aunque a veces las barras de hielo se derriten y sospecho que Falcó esconde sentimientos suficientes como para, al menos, agrietarla un tanto.
Como dice Pérez-Reverte, sus héroes no desertan, son fieles a sí mismos y a su autor. Falcó jamás pensará ni en desertar ni en traicionar. Por muy peligrosas que se presenten las situaciones, se enfrenta a ellas con el ánimo del vencedor y la esperanza de sobrevivir. En su vida el azar no existe más que como consuelo de idiotas y cada día es "un día difícil; y en su mundo, los días difíciles solían ser días peligrosos. En este oficio, pensó con una cínica mueca interior, el único día fácil es cuando estás muerto".
La novela tiene todos los ingredientes del género contados y descritos con la enorme maestría con la que el autor lo domina: violentas reyertas y muertos; héroes y villanos, héroes que son villanos y hasta villanos que son héroes; amor y traición condimentados con sus gotitas de sexo; emboscadas, golpes de efecto y un final en el que, como en toda novela que se precie, no hay ganadores, pero siempre hay perdedores.

Arturo Pérez-Reverte
"Eva" es una novela digna representante de lo más clásico del género, y ese es uno de sus valores más apreciables. El otro, la precisa, pulida y hermosa prosa del autor, tanto en la forma como en el contenido; su visión de la condición humana hacia la que muestra esa mirada realista a la que ya estamos acostumbrados los que le seguimos desde hace tantos años: ni simpatía ni piedad, pero tampoco reproches ni acusaciones; esa visión un tanto cínica del que sabe que los humanos somos capaces de las mayores vilezas y de las mayores hazañas y, como él mismo nos ha recordado, en ocasiones en la misma persona; esa visión del ser humano adquirida en las situaciones más duras, esas en las que cada uno demuestra realmente lo que es, lo que le gustaría ser y de lo que puede ser capaz en un momento dado.
De esa forma de contemplar al animal humano que comparto plenamente, quiero dejar aquí algunas citas del libro que me han parecido muy ilustrativas: 
"Siempre que se cruzaba con un superviviente —de algo, de lo que fuera—, se preguntaba qué clase de bajeza habría cometido para sobrevivir".
"La sonrisa de quien poseía una confianza inquebrantable en la crueldad, la estupidez y la codicia de los seres humanos".
Me gusta Falcó como me gusta Alatriste y como me gustan D'Artagnan o el jorobado de Lagardére con su estocada de Nevers. Ellos hacen que el ser humano se vuelva un poco mejor y que el mundo se parezca, levemente, al escenario en que habitan los héroes. Y en gran parte por eso, pero no solo, me encanta la literatura de Pérez-Reverte. 

Título del libro: Eva
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2018
Año de publicación original: 2017
Nº de páginas: 400

jueves, 10 de enero de 2019

Serendipia Recomienda 2019


Por segundo año consecutivo participo en el reto Serendipia recomienda. La iniciativa parte de Mónica Gutiérrez Artero del blog Serendipia y consiste en que cada participante recomiende tres libros de los que haya leído y reseñado en su blog durante el año anterior. No deben ser libros muy famosos ya que se trata de dar a conocer autores y libros a otros lectores que pudieran estar interesados, cosa que no se consigue recomendando libros famosos.
El reto consta de dos fases:
  • En la primera fase, se hará una entrada como esta que estoy haciendo en la que se recomendarán tres libros que se hayan leído y reseñado durante 2018, y se pondrán los enlaces a las reseñas respectivas. 
  • En la segunda fase, se elegirán tres de los libros recomendados por los otros participantes del reto, se leerán y se reseñarán en el blog de cada uno. Esta fase supondrá actualizar esta entrada una vez Mónica publique la suya con los participantes y con todas las novelas recomendadas. En esa actualización se dará noticia de las tres novelas escogidas. A medida que se vayan leyendo, se actualizará la entrada añadiendo los enlaces a las reseñas.
Pero será mejor que leáis las bases en la propia iniciativa original de Serendipia.
Por si a alguien le interesa ver qué libros recomendé y qué libros escogí de los recomendados por otros participantes, aquí dejo la entrada a mi blog del reto de 2018.
De momento, en la primera fase, para el reto de 2019 yo recomiendo estas tres novelas leídas en 2018:
  • "Vinieron como golondrinas" de William Maxwell. Una novela ambientada en Estados Unidos, al final de la Gran Guerra, durante la epidemia de la mal llamada gripe española. Es en parte autobiográfica y me ha gustado tanto que me ha hecho seguir a su autor del que ya he leído más cosas.
  • "Agua salada" de Charles Simmons. Trata de un verano en la vida de un adolescente. Un verano para conocer el amor y la traición. Con un comienzo que promete mucho, lo mejor es que cumple todo lo que promete.
  • "El refugio de los canallas" de Juan Bas. La historia de los peores años de ETA y de la guerra sucia del Estado contra la banda criminal. Para quien esté interesado en la historia reciente de España, absolutamente recomendable. Es una novela que mezcla los hechos y personajes reales con la narración imaginada y personajes ficticios.
 Son tres de las novelas que más me han gustado este año. Espero que a alguien le sirvan para descubrir a un gran autor o una gran historia. Para mí las tres fueron ambas cosas.

Y las lecturas que he elegido leer de todas las recomendadas en el reto son:
A medida que vaya publicando las reseñas, iré actualizando esta entrada con los enlaces.

lunes, 7 de enero de 2019

"Elvira" Rubén Angulo Alba

"Abrí los ojos desmesuradamente.
Desorientación, la que sucede a una pesadilla retorcida.
Dolor.
Traté de girar la cabeza, involuntariamente, y al mismo tiempo me dolieron cuello y cráneo. Estaba aprisionado por un montón de palés, tumbado boca abajo como sobre un balancín, la cabeza a ras del suelo y los pies sobre elevados"
Así empieza "Elvira" de Rubén Angulo Alba, así se descubre el narrador cuando recupera el conocimiento: atrapado bajo una pila de palés, abandonado en un sótano en esa hora de la tarde en que ya todos han salido del trabajo y se han ido a sus casas. A partir de ahí, mientras intenta sacudirse de encima la pila de palés que lo aprisiona, irá relatando las peripecias que le han llevado a esa situación.
El narrador despierta en los sótanos del Archivo donde trabaja. Se trata del Archivo de Administración General. Allí trabaja con Elvira, la jefa, y con las sílfides, Minerva y Montse. Iremos sabiendo que el archivo se ubica en un ala de un hospital psiquiátrico que ha sido acondicionada al efecto. El ambiente agobiante de un trabajo rutinario del que el narrador intenta escaquearse con el menor esfuerzo posible, se mezcla a la condición de sanatorio mental del lugar por el que todavía se pasean los enfermos que ocupan las otras alas del edificio. "No hay que darle muchas vueltas, un pabellón acondicionado para acoger enfermos mentales no es el lugar más adecuado para montar un archivo general. Que yo sepa era algo coyuntural, como un par de añitos, aunque ya habían pasado de la media docena".
Todo ello sumado ha ido dejando en el ambiente una huella de opresión que envuelve al lector desde el principio. Una opresión entre cuyas causas no podemos olvidar el peso de los palés; los angustiosos intentos del narrador por quitárselos de encima consiguiendo únicamente aumentar el dolor; la sospecha de que no ha sido un accidente y de quién puede ser responsable de su situación, y la culpa que siente por los muchos errores cometidos desde que empezó a trabajar en el Archivo. "La culpa me devoraba por dentro. La culpa me hacía más daño que aquellos malditos palés".
Elvira y las sílfides se nos presentan desde el principio como el enemigo que se debe sortear cada día, pero no solo ellas. El trabajo tan rutinario y sin desafíos, con actividades especiales para días en que conviene esconderse de una jefa especialmente tensa (cambiar etiquetas viejas por nuevas en total soledad en la planta baja) no resulta muy enriquecedor. 
La vida social de nuestro narrador tampoco se muestra muy rica. Es una persona solitaria, no se le conocen amigos ni pareja. En su imaginario entierro, evocado bajo los palés, está solo, sin amigos, acompañado por sus desasosegados hermanos que están deseando que todo termine. Ni siquiera un Dios, en el que no cree, viene a dulcificar esas horas críticas en que se imagina "¡joder¡, ¡qué sonriente!, traje negro, afeitado y repeinado, descansando por fin en mi ataúd"
Tan solo su madre es una constante que permanece en su vida. La madre a la que imagina echándole de menos mientras él yace bajo los palés; la madre que piensa que aún tiene amigos a los que llamar para preguntar por él; la madre a la que le cuesta contarle el infierno que supone el trato con sus compañeras de trabajo, y sobre todo con Elvira, porque no quiere destrozar sus ilusiones y porque ni siquiera está seguro de no ser él, con su impericia, el culpable de la situación.
Elvira va cobrando cuerpo. Se va haciendo necesaria en la vida del autor, tal vez como el castigo con el que purga sus culpas y sus errores. Elvira con sus desequilibrios (en la solapa de la portada he leído acerca de su esquizofrenia, pero en la novela no se hace explícita esa situación) y sus cambios de humor se hace importante en la vida del narrador, se convierte en la otra presencia emotiva, junto a la madre, con unos sentimientos que pasan del odio al amor y vuelven al odio. "Lástima no estuviera tan desequilibrada. Habría cargado con sus problemas de habérmelo pedido. Sólo necesitaba que lo intentara, que luchara contra sus arrebatos psicóticos".

Rubén Angulo Alba
Pero la novela no se limita a contar hechos. Cuenta sobre todo reflexiones, sensaciones, relaciones del narrador; su euforia al sacar la plaza de funcionario pensando que pronto, por méritos propios, ascendería en el escalafón hasta llegar a la cumbre; su desconfianza acerca de Sócrates y de Platón del que ha leído varios diálogos en la Biblioteca del Archivo, mientras se escaqueaba de trabajos más nocivos; sus dudas acerca de la necesidad, o no, de un Dios que le consuele y al que rendir cuentas, un Dios que viene a importunar cuando nadie le ha llamado y cuando menos se le espera. Comparte con nosotros su angustia ante la posibilidad de no sobrevivir, de terminar sus días olvidado de sus compañeros una tarde en que se van del trabajo a su asueto cotidiano sin saber que en el sótano, bajo un montón de palés, permanece él atrapado; terminar sus días esperado por su madre que tendrá que llamar a esos amigos a los que no sabe que ya no ve para preguntar si saben algo de él; y en su angustia, la preocupación por lo cotidiano, lo vulgar y miserable de la vida animal en lo que a nadie (al menos no a mí) se le hubiera ocurrido pensar "Así y con todo lo peor eran las ganas de orinar y defecar. La vejiga la tenía tan hinchada y aplastada que aquello por momentos era un sinvivir".
Y tras horas de angustia, recuerdos y reflexiones, una conclusión a la que sería mejor que todos llegásemos desde el principio. Una conclusión que disminuiría en gran medida parte de la angustia existencial del ser humano. "Quizás solo entonces, ¡ja!, bajo el peso de aquellos malditos palés, alcancé a liberarme por completo de aquella culpa criminal. Hoy no estoy seguro de nada. [...] Si acaso solamente conservo una impopular certeza, y es que no hay culpables. [...] La culpa no es más que una de las muchas herramientas que usan los unos para imponerse sobre los otros. En definitiva la libertad no es otra cosa que la entelequia del poder".
Tras leer algo de la vida del autor en la solapa de la portada del libro y en alguna página web, sabemos que la historia, al menos parcialmente, se basa en su propia experiencia profesional, pues el autor tiene desde 2003 una plaza fija de Administrativo en el Gobierno de La Rioja y ha trabajado en el Hospital Psiquiátrico Reina Sofía que durante un tiempo albergó el Archivo General de La Rioja.
"Elvira" consta de poco más de cien páginas, pero cunde como si tuviera bastantes más y no porque se haga pesada, nada más lejos de la realidad; cunde porque es intensa, porque en pocas páginas cuenta una historia dura, profunda, con personajes llenos de matices; una historia con aristas que dejan al lector espacio para la imaginación, para añadir lo que puede encontrarse a la vuelta de cada esquina, para completar la historia con las propias experiencias, anhelos y culpas. 
Una novela de la que la portada, luminosa como si de un cuento para niños un poco macabro (algo oscuro esconde la niña-mujer del dibujo) se tratara, no debe engañar. Ni es una historia luminosa ni, por supuesto, para niños. Me gustó la portada cuando recibí el libro; los colores, la luz, esa niña (?) inquietante que nos mira con enormes ojos y expresión enigmática, pero tras leerlo, me doy cuenta de que no da la idea de lo que realmente se trata en la novela. 
Recomiendo "Elvira" para quien huya de los best seller, de esas historias didácticas que no dejan cabo suelto, escritas para quien se siente seguro cuando el autor hace todo el trabajo y a él solo le deja la ilusión de que le han contado una historia entretenida; la recomiendo para quien busque historias que plantean muchas preguntas y dejan con dudas y bucean en lo que a todos nos preocupa sin dar soluciones que no existen por más que algunos se empeñen en buscarlas.
Y ya solo me queda dar las gracias a Rubén por hacerme llegar el libro que siento haber tardado tanto en leer, pero es tal la lista de lecturas pendientes que hay libros que, sin merecerlo (y este es de los que menos lo merecían), se van quedando un poco rezagados.

Título del libro: Elvira
Autor: Rubén Angulo Alba
Editorial: Lord Jim
Año de publicación: 2015
Año de publicación original: 2015
Nº de páginas: 107

viernes, 4 de enero de 2019

Amos Oz, In memoriam

Amos Oz
En la vorágine de los días navideños, he tardado en enterarme del fallecimiento de Amos Oz. Murió el 28 de diciembre. A veces la muerte gasta esas inocentadas macabras, aunque seguramente los judíos no celebran el día de los inocentes. Lo que sí celebran es el sabath, y acababa de comenzar el sabbath con la puesta de sol del viernes 27 cuando Amos Oz se despedía, dejando el mundo un poco más falto de hombres de buena voluntad, porque si algo era el escritor judío, era un hombre de paz y buena voluntad. 
Nació en Jerusalén en 1939 y ha muerto en Tel Aviv en 2018. 
Tras participar en su juventud en la Guerra de los Seis Días y en la de Yom Kipur, tal vez hastiado de violencia y conflicto y necesitado de paz, participó en la fundación del grupo Shalom Ajshav que significa Paz Ahora. Durante toda su vida buscó el entendimiento entre dos pueblos, israelíes y palestinos, condenados quieran o no a entenderse o a perecer en un sinsentido de dolor y muerte.  
Sus declaraciones contra los asentamientos israelíes en los territorios palestinos le valieron la animadversión de muchos de sus compatriotas. Como todos los que buscan un camino intermedio de entendimiento, se ganó la falta del mismo por parte de unos y de otros. En un mundo tendente a los extremismos y que no entiende de matices, es difícil hacer entender que nadie tiene toda la razón, nadie tiene toda la culpa y en las gamas de grises suele estar la verdad.
No he leído mucho de Amos Oz. Tan solo tres novelas, aunque una de ellas, dos veces. "Una historia de amor y oscuridad" es una deliciosa novela autobiográfica. Me gustó mucho y cuando, casi nueve años después, la propusieron para la tertulia del instituto estuve encantada de volver a leerla y la disfruté más si cabe.
Además, he leído "Un descanso verdadero", sobre la vida en los Kibutz y la necesidad de un joven de abandonarlo tras vivir en él toda su vida,  y "Mi querido Mijael", la historia de una ruptura matrimonial entre Jana, que es la que nos cuenta la historia, y Mijael, un hombre bueno, simple y aburrido. Se ha dicho de Jana que es la madame Bovary israelí. No sé si ella es Madame Bovary, pero, desde luego, Mijael sí es Charles Bovary.
Tan solo de esta última tengo reseña en el blog. Las otras fueron leídas antes de que existiera.
En 2007 obtuvo el Permio Prícipe de Asturias de las Letras y ha sido candidato varias veces al Premio Nobel de Literatura. Ahora se ha ido, dejando sus novelas de las que aún espero sacar muchas satisfacciones. 
Sit tibi terra levis.

martes, 1 de enero de 2019

Feliz y literario 2019

Por quinto año consecutivo, "Cuéntame una historia" quiere felicitaros el nuevo año. 
2018 ha sido un año muy próspero al menos en lecturas, porque los que me seguís ya sabéis que ha habido otros episodios que han hecho que, por otro lado, haya sido un año muy triste para mí. La lectura y la escritura me han ayudado a superar los malos momentos y a sacar hacia fuera parte de esos sentimientos que a veces se quedan atravesados en la garganta y nos impiden respirar.
He participado en dos retos: "Serendipia Recomienda 2018", convocado por Mónica Gutiérrez en su blog "Serendipia",  y la segunda edición de "Nos gustan los clásicos", convocado por Francisco en su blog "Un lector indiscreto". Ambos retos están superados.
También he cumplido, con más de un año de retraso, el reto que yo misma me puse a principios de 2017, "Mi particular año Chirbes". Lo que tenía que haber finalizado en noviembre de 2017, lo he hecho en diciembre de 2018, pero ya están todas las novelas del gran Rafael Chirbes leídas y reseñadas.
Por lo demás, si el año pasado superé por primera vez los cien libros leídos con 104, este año he superado al anterior con y han sido 113 libros.
Por segundo año consecutivo he participado en el grupo de Facebook Tarro-Libros administrado por Carmen Forján. Como se trata de leer y guardar un euro por cada libro leído, son 113 euros los que he guardado este año y deberé gastar en libros. Yo gasto bastante más y los euros de Tarro-Libros 2017 los guardé para algunos libros especiales que fui comprando a lo largo del año. Como la mayoría son digitales y baratos, da para mucho. Haré lo mismo con el dinero de Tarro-Libros 2018.
Os dejo a continuación la lista de los libros leídos a lo largo de 2018 con el enlace a la reseña correspondiente. Pongo dos asteriscos a los que considero muy muy buenos, imprescindibles si tal hubiera, y uno, a los que considero recomendables. El resto, lo dejo a la elección y a los gustos de cada cual.
Tres de las últimas novelas no tienen enlace porque no he tenido tiempo de hacer las reseñas. Cuando las publique, actualizaré esta entrada.



  1. *"Apegos Feroces". Vivian Gornick.
  2. "Martyrium". Nieves Abarca y Vicente Garrido.
  3. *"Aprender a terminar". Laurent Mauvignier.
  4. "Amigos en las altas esferas". Donna Leon.
  5. "La hondonada". Jhumpa Lahiri.
  6. "Muertos prescindibles". Michael Hjorth & Hans Rosenfeldt.
  7. "Alcohol de 99º". Manu López Marañón.
  8. "Tantos lobos". Lorenzo Silva.
  9. *"4 3 2 1". Paul Auster.
  10. "Bexonte, la aldea sin cobertura". Alicia Lakatos. 
  11. "El poeta". Michael Connelly.
  12. *"Madrid frontera". David Llorente.
  13. *"Americanah". Chimamanda Ngozi Adichie.
  14. "Los atormentados". John Connolly.
  15. "Una madre". Alejandro Palomas.
  16. "Media noche sobre las ruinas". Pablo José Barrecheguren.
  17. *"Cuando gritan los muertos". Paco Gómez Escribano.
  18. "Todos deberíamos ser feministas". Chimamanda Ngozi Adichie.
  19. **"Un libro de mártires americanos". Joyce Carol Oates.
  20. *"Ya no quedan junglas adonde regresar" Carlos Augusto Casas.
  21. "Muertes pequeñas".  Emma Flynt.
  22. *"Tú no eres como otras madres". Angelika Schrobsdorff.
  23. "Prudencio Calamidad". Manuel Cerdá.
  24. *"La vegetariana". Han Kang.
  25. "Querida Ijeawele". Chimamanda Ngozi Adichie.
  26. "Absolutamente Heather". Matthew Weiner.
  27. "Perros que duermen". Juan Madrid.
  28. "Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado". Eudald Carbonell y Rosa M. Tristán.
  29. **"Bartleby el escribiente". Herman Melville.
  30. "El silencio del bosque" Tana French
  31. *"1Q84; libros 1 y 2". Haruki Murakami.
  32. *"Instrumental".  James Rhodes.
  33. "Silencios inconfesables". Michael Hjorth & Hans Rosenfeldt.
  34. *"Lampedusa". Maylis de Kerangal.
  35. "Años de sequía". Jane Harper.
  36. *"1Q84; libro 3". Haruki Murakami.
  37. *"La reina de las nieves". Michael Cunnigham.
  38. *"El revés de la trama". Graham Greene.
  39. **"Vinieron como golondrinas".  William Maxwell.
  40. "Filek. El estafador que engañó a Franco". Ignacio Martínez de Pisón.
  41. "El otro lado del silencio". Philip Kerr.
  42. "Postales de invierno". Ann Beattie.
  43. "La ciudad de la lluvia". Alfonso del Río.
  44. "Frente al abismo". Lucas Berruezo.
  45. *"Babilonia". Yasmina Reza.
  46. "La tragedia del girasol". Benito Olmo
  47. *"La visita al maestro". Philip Roth.
  48. *"Zuckerman desencadenado". Philip Roth.
  49. "Tres funerales para Eladio Monroy". Alexix Ravelo.
  50. *"La lección de anatomía" y "La orgía de Praga". Philip Roth.
  51. "Primavera cruel". Luis Roso.
  52. "La mirada de los peces". Sergio del Molino.
  53. "Un mar de problemas". Donna Leon.
  54. "La hija del fotógrafo". Víctor Navajo.
  55. *"Agua salada". Charles Simmons.
  56. *"La chica de Kyushu". Seicho Matsumoto.
  57. *"Un amor imposible". Christine Angot.
  58. "El beso de Tosca". Nieves Abarca y Vicente Garrido.
  59. **"Adiós, hasta mañana". William Maxwell.
  60. "Operación Picasso". Pedro Saugar Segarra.
  61. *"En cinco minutos levántate María". Pablo Ramos.
  62. *"El fin de la soledad". Benedict Wells.
  63. "Tres minutos de color". Pere Cervantes.
  64. *"Atrapando la luz". Sara Mañero.
  65. *"El refugio de los canallas". Juan Bas.
  66. "La novia gitana". Carmen Mola.
  67. "La desaparición de Stephanie Mailer".  Joël Dicker.
  68. *"Llamada para el muerto". John Le Carré.
  69. "Los quehaceres de un zángano". Fernando Morote.
  70. *"Mejor la ausencia". Edurne Portela.
  71. "Subsuelo". Marcelo Luján.
  72. *"Vidas minúsculas". Pierre Michon.
  73. "El verano del comisario Ricciardi". Maurizio de Giovanni.
  74. **"Siempre hemos vivido en el castillo". Shirley Jackson.
  75. "No te sientes de espaldas a la puerta". David Verdejo.
  76. *"Todos nuestros ayeres". Natalia Ginzburg.
  77. "Volar en círculos". John Le Carré.
  78. "Tiene que ser aquí". Maggie O`Farrell.
  79. *"Duelo". Eduardo Halfon.
  80. *"Tarde, mal y nunca". Carlos Zanón.
  81. "Dios no vive en la Habana". Yasmina Khadra.
  82. "La señora Osmond". John Banville.
  83. "Irreal como la vida misma". Josep María Panadés.
  84. "La mujer en la ventana". A. J. Finn.
  85. "La retornada". Donatella di Pietrantonio.
  86. *"El fin de los buenos tiempos". Ignacio Marínez de Pisón.
  87. *"Retrato de una dama". Henry James.
  88. "Maldita verdad". Empar Fernández.
  89. *"La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey". Mary Ann Shaffer.
  90. *"La noche de los niños". Toni Morrison.
  91. "Un mal nombre". Elena Ferrante.
  92. "En piel ajena". Tana French.
  93. *"Canción dulce". Leila Slimani.
  94. "Malas artes". Donna Leon.
  95. *"¡Así de grande!". Edba Ferber.
  96. **"El chal". Cynthia Ozick.
  97. "Serpientes en el paraíso". Alicia Giménez Bartlett.
  98. *"Violación". Chester Himes.
  99. "El hombre de tiza".  C. J. Tudor.
  100. *"Un mal secreto". Ann Marie Macdonald.
  101. "Crímenes justificados". Michael Hjorth & Hans Rosenfeldt.
  102. *"Brújula". Mathias Enard.
  103. "El púgil". Javier Gimeno.
  104. "Tres mil noches con Marga". Pedro Ramos.
  105. "Te veré esta noche". Susana Rodríguez Lezaun.
  106. *"Las posesiones". Llucia Ramis.
  107. "Después de la caída". Dennis Lehane.
  108. **"En la orilla". Rafael Chirbes.
  109. "Reikiavik". Pablo Sebastiá Tirado.
  110. "Elvira". Rubén Angulo Alba.
  111. "Azul de Prusia". Philip Kerr.
  112. "Días memorables". Michael Cunningham.
  113. "Eva". Arturo Pérez Reverte.

Y para terminar, quiero desearos a todos un feliz 2019. Para mí va a ser un año muy especial. Ya contaré en su día el porqué. 
Espero que traiga menos sobresaltos y acontecimientos tristes que 2018, y, de traerlos, que sean solo de los que se adaptan a lo que llamamos "ley de vida" . 
También deseo tener un año lector tan bueno como este, sobre todo en la calidad. En este caso, la cantidad no importa (o no demasiado).
A los demás os deseo mucha felicidad y mucha lectura, películas, viajes, escritura... a cada cual lo que más le plazca.


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