Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 29 de octubre de 2017

"Los pacientes del doctor García" Almudena Grandes

"...yo no me llamaba Rafael Cuesta Sánchez, sino Guillermo García Medina. [...] Había ido a buscarla para ayudar a Manuel Arroyo Benítez, un amigo mío que había suplantado la identidad de Adrián Gallardo Ortega. [...] Mientras tanto, el verdadero Adrián Gallardo mendigaba en Berlín, y cuando le paraba una patrulla, enseñaba la documentación de un hombre llamado Alfonso Navarro López.
Mi historia es la historia de tres impostores".
Y es la historia de una impostura, la que con España y su República cometieron los países "democráticos" de Occidente al mantenerse neutrales en el conflicto español mientras las dictaduras europeas alemana e italiana ayudaban a los rebeldes golpistas de forma evidente. Una impostura que se mantuvo tras la Segunda Guerra Mundial cuando los rusos, hasta entonces amigos, se convirtieron en enemigos y, en aras de la máxima "los enemigos de mis enemigos son mis amigos", Franco, y hasta los nazis, se convirtieron en amigos a proteger. 
Desde noviembre del 36, en uno de los momentos más crudos de la guerra en Madrid donde por primera vez se ensayó en un conflicto armado el bombardeo de población civil ("La verdadera matanza empezó el día 16. En la Puerta del Sol, una bomba alemana de quinientos kilos abrió un agujero que dejó a la vista los raíles del metro sembrados de cadáveres"), Guillermo García y Manuel Arroyo, a veces juntos y otras veces por separado, nos acompañarán hasta enero de 1977, en una España que, más de cuarenta años después, aún se lame perezosa e impotente las heridas sin cicatrizar. 


Durante esos cuarenta años, los dos amigos se han jugado la vida, las ilusiones y lo que debió ser una existencia apacible y normal, primero luchando en la guerra, cada uno desde su ámbito particular, para devolver al país la legalidad que suponía la República, y luego, perdido ese primer objetivo, intentando demostrar la connivencia del régimen de Franco con los nazis que escapan a la justicia internacional, muchos de ellos implicados en la matanza salvaje y tan increíble como cierta que supuso el Holocausto. 
Después de perder en la guerra intentarán ganar en la paz y arriesgarán su vida y su libertad en la creencia de que demostrando dicha alianza convencerán a los estadounidenses de intervenir en España. El resultado histórico de este intento novelesco ya todos lo conocemos: Franco murió en la cama como caudillo de España por la gracia de Dios y miles de nazis acabaron como pensionistas privilegiados en la costa mediterránea o huyeron a la Argentina con ayuda del régimen.
Pero además de los dos amigos, Guillermo García y Manuel Arroyo, está el otro impostor, Adrián Gallardo, que luchó en el otro bando con la misma ilusión y las mismas ansias de justicia y que, tras ganar la guerra, transformó la paz en otra guerra y, perdida esta, perdió definitivamente todas las batallas. La fe la había perdido mucho antes. "Le habría gustado hablar bien alemán para explicarle que él ya no rezaba, que en la guerra de España había perdido la costumbre y en Krasny Bor, la fe. Allí había dejado de creer que pudiera existir un Dios capaz de contemplar aquella carnicería sin detenerla, y había pensado después que, si existía, no era digno de la adoración de nadie".
Clara Stauffer
En la novela, como es habitual en estos "Episodios de una guerra interminable", los personajes históricos se mezclan con los de ficción. Almudena Grandes parte de hechos históricos, todos titulados en mayúsculas y de forma que queden claros fecha, lugar y personaje "ES 6 DE ENERO DE 1937 Y CLARA STAUFFER ESTÁ EN SALAMANCA". En esos hechos, doce en total, irán luego encajando los episodios de la novela. Y lo harán con la naturalidad, la prosa limpia y precisa como el bisturí del doctor García y la crítica insobornable y nostálgica de justicia con la que Almudena Grandes se enfrenta, y nos enfrenta, a las horas más negras de la historia de España: sin dogmatismos sectarios, pero sin equidistancias injustas; dejando a cada uno en su lugar y dejándonos a nosotros el sabor agridulce cuando nos vemos en la tesitura de comparar lo que debió ser y lo que realmente fue.
Ubicada la ficción en esos doce cuadros históricos, nos encontramos en una novela de espías profesionales o coyunturales; de infiltrados que, habiéndolo buscado o no, porque les tocaba o porque les cayó en suerte, se encuentran de la noche a la mañana jugando a ser agentes dobles y jugándose en consecuencia la vida como todo agente doble.
Asistimos a sus andanzas con la estúpida esperanza de que la jugada les salga bien, a pesar de saber que es imposible, a pesar de saber algo de historia, a pesar de saber de antemano el desenlace, al menos el desenlace de los hechos reales. Y es que, a pesar de saber, no podemos dejar de desear, y el deseo nos lleva a esperar un final distinto. Pero ni nuestra guerra terminó con justicia, ni la guerra mundial nos la devolvió. España se quedó sin justicia, ni divina ni humana   porque, como dice la propia autora en "Inés y la alegría", para que eso sucediera "no sólo haría falta que Dios existiera, sino que además hubiera decidido cambiar de bando"
Lo que no sabemos, de lo que mantenemos la intriga, es de lo que sucederá en la ficción. Cuál será el destino de nuestros personajes, aunque mucho nos tememos que, vivos o muertos, lo que es seguro es que terminarán siendo perdedores de casi todas sus batallas.
Almudena Grandes
En esta novela, Almudena Grandes nos saca de España y nos invita a recorrer escenarios geográficos e históricos que se alejan mucho de nuestras fronteras. Asistiremos al horror en un bosque en Estonia;  pasaremos una navidad en un palacio de los zares de Rusia; estaremos en una trinchera en Wilhelmstrasse a pocos días de la toma de Berlín por las tropas rusas; iremos hasta el despacho de un congresista en Washington y le acompañaremos después hasta un pueblecito de la costa de Massachusetts; perseguiremos hasta Buenos Aires a un montón de nazis huidos de  la justicia y ayudados en España por la red clandestina de Clarita Stauffer con la connivencia total del régimen.
Y volveremos a España, cansados, aturdidos, desesperanzados, con las ilusiones perdidas y derrotados de tanta realidad para asistir al final de una novela que se ha hecho esperar mucho tiempo. Esta es la cuarta entrega de esa serie que la autora empezó hace ya siete años con "Inés y la Alegría" (2010) a la que siguen "El lector de Julio Verne" (2012), "Las tres bodas de Manolita" (2014). La que ahora se termina de publicar, "Los pacientes del doctor García" (2017), no será la última porque se nos han prometido dos entregas más. Aunque Almudena Grandes pensaba tenerlas terminadas para 2017, el final de la serie se hará esperar aún un tiempo. De momento disfrutamos de esta novela tanto como con sus predecesoras y sufrimos con sus personajes y sus desilusiones que no dejan de ser las nuestras, al menos, os lo puedo asegurar, son las mías.
"Su cuerpo estaba bordado de cicatrices y eran mis manos las que lo habían cosido. Ninguno de los dos usaba su verdadero nombre, aunque cada uno llamaba al otro por su nombre auténtico. Yo le debía la vida, él me la debía a mí. Al vernos, sanos y vigorosos todavía, [...] nadie habría adivinado que nos habíamos hundido juntos, que habíamos tocado el fondo de la última derrota con las plantas de los pies".


viernes, 27 de octubre de 2017

Reconstrucción

Reconstrucción 3. Pedro Flores. (Serie Reconstrucción, 2007-2009) 
Fue una ardua tarea que fui realizando poco a poco; construyéndome a mí misma de herida a cicatriz; de socavón a ladrillo; de dolor a convalecencia.
Tuve que dejar de lado el temor, y qué difícil es cuando el temor se ha larvado desde la infancia, a base de lecturas, de películas, de consejos maternos: "una mujer sola no es nada; tienes que formar una familia, buscar un hombre trabajador, tener unos hijos que llenen tus días y tu vida".
Tuve que resetear mi mente adiestrada durante tantos años y asumir que soledad no significa fracaso ni abandono, que se puede convertir en un objeto de deseo y ser una compañera agradecida. Llegué a estar harta de tanta falta de soledad (o de tanta soledad en compañía), de tanto tumulto y multitudes y frustraciones compartidas; de esperanzas defraudadas y egoísmo propio y ajeno.
Y casi, sin darme cuenta, un día me vi deseando que llegara el momento en que nada que no fuera yo misma interfiriera en el dulce paso de las horas, más dulce porque entonces sería solo mío. Mío y de mis hijos, porque mis hijos no eran algo extraño; al menos, no lo eran aún. Tal vez con los años, cuando su vida se desligara de la mía, llegaran a serlo, pero de momento formaban parte de mí misma, como mis brazos o mis orejas.
Había empezado a ser feliz en mi propia compañía; a aceptarme tal como era y a gustarme tal como me aceptaba. Por primera vez, no deseaba ser otra o ser distinta; no deseaba ser más agradable y complaciente, más simpática y cuidadosa con las tareas domésticas. Total, por más que lo intentaba, nunca conseguía estar a la altura. 
Hasta entonces había intentado levantar frente a él un muro que me envolviera por completo aislándome y protegiéndome; un muro de indiferencia, de impasibilidad ante el dolor; un muro que él rompía cada vez con el primer puñetazo, con la primera patada, ante la primera gota de sangre; un muro que cada vez saltaba hecho pedazos y del que algunos pedazos podían escaparse algún día y golpear a mis hijos.
Ahora, sin miedo a la soledad y con el ánimo reconfortado, renovada por dentro como nunca pensé que pudiera llegar a estarlo; como solo el dolor puede llegar a renovar, había decidido rodearme de un muro igual de invisible pero más eficaz: el muro de la distancia. Tenía que hacerme distante, tenía que hacerme ausente y envolver en esa invisibilidad a los niños. 
Pero no existe lo incorpóreo, no existe lo invisible más que bajo la capa de Harry Potter y la había perdido en alguno de mis pasos inciertos. Ayer nos estaba esperando en el portal del piso de alquiler de la barriada periférica en la que nos hemos refugiado todos estos meses. Cuando me golpeé la cabeza contra el escalón, lo último que vi, antes de perder el conocimiento,  fue cómo se dirigía hacia mis hijos que, desde un rincón, cogidos de la mano, miraban la escena paralizados. 
Cuando recuperé la consciencia, en la habitación blanca y verde y algodonosa de un hospital, lo primero que hice fue dirigirme a la primera bata blanca que se acercó a mi cama: "Doctor, por favor, mis hijos. ¿Me puede decir si están bien?"

Este relato ha sido levemente modificado respecto al que presenté al reto de la comunidad de G+, "Escribiendo que es gerundio".  Ahora, tal como lo publico aquí, lo presento al II concurso de otra comunidad de G+,  "El tintero de oro", que organiza David Rubio en su blog "Relatos en su tinta"

miércoles, 25 de octubre de 2017

Sin reseña V


Vamos ya con la quinta entrada de esta sección, hoy con una novedad que podréis descubrir si seguís leyendo. Espero que os resulte útil o, cuando menos, entretenido este pequeño catálogo de lecturas.

"Crímenes duplicados". Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt.
Esta es la segunda entrega de la serie de Sebastian Bergman. Cuando aparece asesinada, con un tremendo ritual, la tercera mujer, el Grupo de Homicidios de la policía de Estocolmo al que ya conocemos de "Secretos imperfectos", se da cuenta de que está ante un asesino en serie. Los asesinatos representan fielmente otros que tuvieron lugar catorce años antes... lo que pasa es que el autor de los crímenes de 1996 lleva todos esos años en la cárcel sin comunicación con el exterior. Tal vez sea el momento de acudir a Sebastian que fue quien consiguió detener entonces al asesino y es quien mejor conoce su personalidad criminal.
Para Sebastian será la oportunidad de conectar de nuevo con la vida pues desde que, en la entrega anterior, se enteró de que tenía una hija ya adulta de la que nada sabía, toda su obsesión es estar cerca de ella, cosa que no puede hacer si no quiere desbaratar todo el feliz mundo familiar de la chica. Sebastian se desmorona por momentos; cada vez necesita más el sexo; acude a una terapia; ha alcanzado cotas de desintegración a las que nunca creyó que llegaría. El colaborar en la investigación será para él un estímulo que pondrá de nuevo su mente en funcionamiento y le ayudará a olvidar su obsesión. También le permitirá volver a ser el odioso y soberbio prepotente al que nadie en el equipo soporta.
No sabe que se está metiendo en un túnel de difícil salida en el que estará a punto de quedar atrapado; no sabe que su vida personal se va a complicar más aún de lo que ya está y que su salud mental va a deteriorarse hasta casi destruirle; no sabe que por la senda que conduce al final del túnel o a la nada, algunas personas se van a quedar por el camino y él sentirá el incómodo aliento de la culpa en sus maltrechos sueños. Creo que a base de darme pena le acabaré cogiendo cariño.
"Crímenes duplicados" me ha gustado más que la primera entrega. La trama es muy interesante, está muy bien estructurada y muy bien narrada. El retrato de los personajes y de sus relaciones, algunas de las cuales se van complicando, es muy certero y nos los muestra con mucha minuciosidad. 
También hay alguna cosa que no me ha gustado, algún detalle que puede resultar poco creíble, pero resulta tan anecdótico que no llega a empañar lo que he disfrutado. No tardaré en abordar el tercer libro de la serie.

"Donde los escorpiones". Lorenzo Silva.
La serie de los guardias civiles Rubén Bevilacqua (permite que le llamemos Vila para simplificar) y Virginia Chamorro se inició en 1998 con "El lejano país de los estanques". Desde entonces, sus protagonistas, han ascendido en el Cuerpo y han crecido y madurado. Su relación ha ido pasando de simples compañeros de trabajo a una amistad en la que cada uno sabe ser compañía y ausencia según el otro necesite en cada momento. 
En esta última entrega (por muy poco tiempo pues en noviembre se publicará el noveno título de la serie), él es ya subteniente y ella sargento primero. La acción les llevará a una base militar española en Herat, Afganistán, donde tendrán que investigar el asesinato de un militar que ha aparecido degollado.
Lo más interesante de estas novelas no son las tramas policiales (y no quiero decir que no lo sean), que se convierten en un mero pretexto para hablarnos de otras muchas cosas; a lo largo de la serie, en las distintas entregas, se nos han ido mostrando distintos aspectos: el ambiente un tanto cerrado del turismo alemán en Mallorca con su vida nocturna, trapicheos y relaciones promiscuas; la víctima cuya vida secreta habrá que desentrañar para poder descubrir lo que le ha sucedido; las influencias políticas que permiten sacar de vía muerta un caso sucedido años antes; el dolor que pueden causar las personas más cercanas, a las que amamos y que deberían amarnos;el mundo de la prensa amarilla, los errores judiciales, las injusticias de algunas leyes, las corruptelas políticas, la delincuencia más abominable. O, como en el caso de esta última, el funcionamiento de una base militar en un país en guerra, asediada por el peligro continuo de un ataque; .
"El alquimista impaciente", segunda novela de la serie, le supuso el Premio Nadal en 2000 y con "La marca del meridiano", la sexta,  consiguió en 2012, el Planeta.

"Aviso de muerte". Sophie Hénaff.
La segunda entrega de la serie sobre la brigada de Anne Capestan, es aún más divertida que la primera. Y más dura y emotiva porque el caso que les encargan investigar afecta a Anne de forma personal. No es que la brigada más vituperada de la policía parisina haya hecho méritos y ganado el respeto del omnipotente y omnipresente "número 36 del Muelle de les Orfèvres". En realidad cada vez están peor vistos y, tras el caso anterior, en el que descubren implicaciones de criminalidad por parte de algunos policías, ahora, además, son tachados de traidores. 
El encargo se lo hacen para aprovecharse de las implicaciones personales de Anne en el caso y siempre serán subalternos de la BRI (Brigade de recherche et d’intervention: Unidad de Investigación e Intervención) y de la BRB (Brigade de repression du banditisme: Brigada contra el Crimen Organizado). Las informaciones que se supone que tienen que recibir de estas brigadas para poder llevar a cabo su trabajo, siempre están incompletas y a falta de los datos más importantes. 
Nada será obstáculo suficiente para nuestra brigada de desechos de policía con los que nadie sabe que hacer. Serán alcohólicos, gafes, ludópatas, viudos deprimidos, autores de series de éxito o polis de gatillo fácil; nada de ello impide que sean también polis con recursos, capaces de obtener la información donde nadie más sería capaz, tenaces y muy intuitivos.
A los ya mencionados miembros de la brigada, cada uno con su recado particular, se une ahora  Henri Saint-Lô, apodado D'Artagnan. ¿Su pecado? "creía que era inmortal, procedente de los tiempos más remotos, y aseguraba que en sus comienzos había sido mosquetero del rey"
Una novela divertida, con una trama bien construida, suspense, acción, escenas cómicas en las que me he reído sin poder evitarlo. Refrescante y muy recomendable.

"La lluvia en la Mazmorra". Juan Ramón Biedma.
Es este un curioso libro que no ha llegado a gustarme. Aunque tampoco puedo decir que no me haya gustado. Se trata de una trama compleja y poliédrica. Una actriz es asesinada en plena representación cuando se dispone a entregarle algo al rey Alfonso XIII que, desde su palco, contempla la obra; el médico que la trató desaparece en las horas siguientes y su hija, Marcela, acompañada de un sereno y de ¡¡Enrique Jardiel Poncela!!, indaga en la muerte de la actriz como única salida para encontrar a su padre. 
Por otra parte, otra joven, Antolina, investiga el origen de un autómata que la amenaza de muerte. El muñeco ha aparecido en el taller de un artesano del juguete fallecido. Su hijo lo encontró cuando limpiaba la tienda.
Si a todo ello unimos una pareja de policías que recita "La venganza de Don Mendo", venga o no a cuento; un conde que resucita en pleno velatorio y a cuya sombra se va formando un enjambre de desheredados, gorrones, curiosos y todo un variopinto muestrario de humanos de diferente condición, y una pareja curiosa formada por un ciego y su amigo del que apenas se separa, tenemos planteadas todas las situaciones que se dan en la novela, todas sin relación aparente, pero que tendrán que ir encajando para formar una historia de conspiración política que se desarrolla cuando la Dictadura de Primo de Rivera se acerca a su fin.
No son las situaciones absurdas lo que me molesta. Me gustan cuando están bien contadas y aquí, algunas lo están. Me ha chirriado un poco que se tome a un personaje como Jardiel Poncela y se le ponga a recorrer Madrid en plan detective; me ha resultado una novela larga y, por momentos, aburrida; el final no está a la altura de lo que promete el recorrido y se precipita demasiado bruscamente, con lo que hay un desequilibrio entre la lentitud de la narración y la rapidez con que se remata. Todo sucede en tres días que se me figuraron tres meses, mientras que el final se resuelve en unas pocas páginas y de manera poco satisfactoria. 
Para terminar, nunca había visto tal cantidad de traiciones. Tanto entre los secundarios más fiables, como entre los personajes principales, florecen los traidores y todos se van manifestando de repente y en poco tiempo.
No diré que la novela es mala ni desaconsejaré su lectura, pero por lo que a mí respecta, no me han quedado ganas de repetir con el autor.

"La cordillera". Santiago Mitre.
Por primera vez en "Sin reseña" aparece una película. No había pensado mezclar cine y literatura en esta sección, pero creo que lo haré a partir de ahora pues también hay películas que no me gustan o que no dan para una reseña de las mías. Hoy os hablaré de esta película de reciente estreno en la que tenía puestas muchas expectativas y que me ha defraudado enormemente. 
Genial como siempre, la interpretación de Ricardo Darín (en palabras de Carlos Boyero el mejor actor del mundo), pero la película te deja con la sensación de que te han engañado. Una sensación que me incomoda mucho cuando, a media película, empiezo a sentirla y que se manifiesta en mi mente como "mucho ruido y pocas nueces".
Se trata de una película de tema político. El fondo de la historia es una cumbre de países latinoamericanos que tiene lugar en Chile, en un hotel en plena cordillera andina. 
Darín es Hernán Blanco, el presidente argentino que con esta reunión realiza su, por el momento, actuación más importante en un cargo en el que lleva poco tiempo. Pero al tema político se le une muy pronto un tema familiar que raya en lo paranormal y que, por momentos, entra dentro del género de terror.
Empiezas a pensar que la mezcla es, cuando menos, curiosa. No sabes bien lo que va a pasar ni eres capaz de decidir si la película es política o de terror. Finalmente, descubres que no es nada. Un abrupto final se precipita sin que te des cuenta y, cuando empiezan a desfilar los títulos de crédito, se te abren unos ojos como platos y no puedes creer en la impostura de haber terminado así una película con tantas ínfulas. 
La parte política, aunque poco original, no está mal, pero le falta cuerpo para cedérselo a la película. La parte de terror familiar queda desdibujada y sin concretar. 
Para incondicionales de Ricardo Darín. La verdad es que verle trabajar, compensa de ciertas penas.



sábado, 21 de octubre de 2017

"Érase una vez en América" Sergio Leone

Hoy quiero rescatar esta entrada que publiqué en agosto, durante esa ausencia estival de muchos blogueros en la que las entradas se quedan casi sin visitas. Este verano decidí que cuando pasara la pausa vacacional, ya con todos reintegrados a nuestra actividad normal, volvería a sacar a la luz algunas de las reseñas que más me gustan. Aquí os la dejo. Espero que la disfrutéis.




Así empiezan los cuentos que se cuentan en inglés: "Once upon a time...". Así empieza esta historia... pero dejadme que antes de empezar con la historia, empiece por dejar una música. Dadle a reproducir y disfrutad mientras leéis mi entrada. La calidad no es muy buena, lo siento.
Once upon a time...




Sergio Leone fue quien le dio al western su último periodo de gloria; fue el inventor del spaghetti western. Fue, además, quien dio a conocer en sus películas a dos de los personajes que serían después imprescindibles en la historia del cine: Ennio Morricone, como compositor de sus músicas, y Clint Eastwood, como protagonista de su Trilogía del dólar "Por un puñado de dólares", "La muerte tenía un precio" y "El bueno, el feo y el malo". No son películas que me entusiasmen. Es un género, el western en general y el spagehtti western en particular, que no me seduce. Sergio Leone sería para mí un director sin importancia si no hubiera sido porque en 1984 tuvo un maravilloso acierto. "Érase una vez en América" fue su última película y, como tal, constituye un maravilloso canto de cisne. Debido a su larga duración (más de tres horas y media) se estrenó en los cines en dos partes.
A mí me llegó primero la música de manera un poco tardía, en 1990. Un amigo (hoy es mi marido) me regaló una de aquellas cintas de cassette que tenía, grabada por él mismo, por una cara la música de Vangelis para "Blade Runner" y por la otra, la de Ennio Morricone para "Érase una vez en América". Ambas bandas sonoras me enamoraron, pero como la ciencia ficción no me atrae demasiado (y entonces aún me atraía menos), la que quise ver rápidamente fue la segunda. Si la música me gustó, la película me entusiasmó. 
La había visto ya unas cuatro veces cuando, hace unos días, me enteré de que había una versión extendida que ampliaba en unos veinte minutos la original que yo conocía, dejando la duración total en unas cuatro horas y diez minutos. Me hice con ella y la he visto en dos noches consecutivas. 


Ambientación del barrio judío en Brooklyn

Se trata de una película con un guión magnífico, una fotografía genial, una ambientación conseguidísima, una interpretación de lujo y una historia de amistad, delincuencia, desamor, violencia, traición, búsqueda, ambición, lealtad, culpa... Cine en estado puro.
No nos engañemos, los protagonistas son delincuentes en la infancia y asesinos en la edad adulta: "Es cierto que he matado, señor Bailey. A veces para defenderme y a veces por dinero" manifiesta Noodles (Robert de Niro) casi al final de la película. Son gente despreciable que algunas películas han sabido poner a la altura de los héroes y dotar de la grandeza de los mitos. Nosotros los amamos y empatizamos con ellos, pero no debemos olvidar que trasladados a la vida real desearíamos encerrarlos y tirar la llave. Hecha esta aclaración, seguiré con la película, sus héroes y sus mitos, a los que no puedo por menos que adorar.
Cuando empieza la película, la historia está a la mitad. Noodles huye de alguien que lo quiere muerto. Sus tres amigos de toda la vida acaban de ser abatidos por la policía y él se las arregla para desaparecer. Volverá treinta y cinco años después atraído por ciertos hechos que le hacen pensar que ha sido encontrado y que, de alguna manera, ha llegado la hora de liquidar varios asuntos pendientes. "¿Qué has hecho todos estos años?" le pregunta su amigo Moe, cuando vuelve. "Acostarme pronto" responde.

Cockeye, Patsy, Max y Noodles en 1920

Arrastrados por los recuerdos del pasado de Noodles, a su vuelta, nos veremos llevados al Nueva York de 1920, en el barrio judío de Brooklyn, donde cuatro amigos, David Aaronson (Noodles), Patrick Goldberg (Patsy), Philip Stein (Cockeye) y Dominic coquetean con la delincuencia y hacen encargos menores para Bugsy, un gangster de gama media (por no decir de medio pelo) del barrio. La llegada de Maximilian Bercowicz (Max) con su ambición y su deseo de triunfar sin deberle nada a nadie cambiará la situación y cambiará, sobre todo, el mundo de Noodles. 
En esta época se empieza a despertar el amor de Noodles por Deborah, la hermana del gordo Moe, una niña angelical que baila al ritmo de "Amapola" en el almacén de la tienda de su padre mientras el chico la espía desde un agujero en la pared de los retretes. Una preciosa Jennifer Connelly de catorce años que nos enamora de inmediato. Pero la influencia de Max es superior al amor que le inspira Deborah, y Noodles no será capaz de convertirse en el chico que ella podría amar. "Venga corre. Te llama tu mamá", le dice Deborah cuando Max interrumpe su tierna escena de amor adolescente. "Vete Noodles. Te llama tu mamá", le volverá a decir quince años después.

Jennifer Connelly (Deborah adolescente)

Bajo la influencia de Max, gracias a su arrojo y determinación, los amigos empezarán a dar golpes más serios y a ganar más dinero, harán un pacto para toda la vida... y terminarán enfrentados con Bugsy, y con uno de los cinco amigos muerto ("Noodles, me resbalé" dice en el momento de morir).
Después de este suceso traumático, la película da un salto hasta principios de los años treinta. Los amigos regentan varios negocios tapadera, pero en realidad se dedican a enriquecerse, como tantos otros, vendiendo alcohol en plena Ley Seca, con la prostitución y con el asesinato por encargo. Por fin son importantes, ganan mucho dinero y pueden llegar a influir en la política. 
Deborah empieza a triunfar como actriz y bailarina y sigue despertando en Noodles el más tierno amor, aunque su relación esté sometida a los frenos de la sensatez por parte de ella y a la incapacidad de sustraerse al magnetismo de su vida fácil y excitante y a la llamada de Max, por parte de él.

Elizabeth McGobern (Deborah adulta)

Un mundo de maravillosas oportunidades se abre ante los cuatro amigos, pero el fin de la Ley Seca y la sempiterna ambición de Max terminará con él mismo, Patsy y Cockeye en sacos para el forense y con Noodles viviendo lejos y bajo una identidad falsa.
 
Cockeye, Patsy, Max y Noodles en los años 30

Del pasado al futuro y del futuro al presente, iremos saltando de una época a otra al conjuro de la memoria de Noodles que, treinta y cinco años después de perder a sus amigos, es convocado a Nueva York, desde donde quiera que estuviese. Ha recibido una carta que supone una nueva pista y vuelve para tirar del hilo. La clave la tiene el Secretario de Comercio Bailey quien le encargará un trabajo con el que quiere saldar viejas deudas y limpiar su conciencia, pero Noodles, tal vez en el mejor acto de venganza, aunque ni él mismo lo considere así, se niega a aceptar el trabajo y le deja solo e inerme ante su conciencia y ante otras deudas más acuciantes. 
"- Mucha gente nos ofrecía trabajos. Socios, rivales, amantes. Unos trabajos los aceptábamos y otros no. El suyo no lo habríamos aceptado señor Bailey.
- ¿Es esta tu forma de vengarte?
- No. Es mi forma de ver las cosas."
Una historia compleja, en la que la traición esconde lealtad y amor, la lealtad, a veces, se convierte en traición y los amores son irreconciliables con la situación, pero eternos, tal vez por imposibles.

Robert de Niro en sus interpretaciones de Noodles joven y maduro

Maravillosa interpretación de Robert de Niro, como siempre, dando vida a Noodles joven y a Noodles ya mayor. Maravillosas las elecciones de los niños que interpretan a los personajes adolescentes. 
La versión extendida introduce algunas escenas de baja calidad técnica y subtituladas en castellano (yo he visto la versión doblada). Son prescindibles, pero aportan algún matiz interesante.
Tal vez parezca que cuento mucho de la trama, pero no es cierto. La magia sigue intacta; la intriga, la esencia, el suspense quedan totalmente preservados para que cualquiera que se atreva, se enfrente a las cuatro horas, algo menos en la versión tradicional, que dura esta historia. Prometo CINE con mayúsculas, sin paliativos, sin falsos artificios ni vanas pretensiones: cine en estado puro.





miércoles, 18 de octubre de 2017

Relatos en su tinta. Como atrapar a un lector IV


Llegamos al final de estas entradas que publicó David Rubio en su blog "Relatos en su tinta" entre marzo y junio de este año, y que yo he compartido con vosotros (aunque muchos ya las habéis seguido en el propio blog de David) porque me han resultado enormemente interesantes y amenas.
Estas entradas son una apuesta de David de acercarnos al libro de Ángel Zapara, "La práctica del relato". Una apuesta muy digna de elogio y agradecimiento.
En las entradas anteriores he compartido tres de los cuatro aspectos que, según Ángel Zapata, son fundamentales para atrapar la atención de los lectores: naturalidad, visibilidad y continuidad.
En esta cuarta y última entrega, hablaremos de la personalidad. Esta es, según Ángel Zapata, "decir las cosas de un modo propio, novedoso para cualquier persona que no sea el propio autor". Y los consejos para conseguir esa personalidad que, en opinión de Ángel y de David, es algo que no se aprende son: evitar el perfeccionismo, evitar los tópicos, evitar el pudor, no escribir con la cabeza.
Como en todas sus entradas, para ilustrar estos consejos, David nos propone una serie de textos que él llama "textos con personalidad", de diferentes autores. Textos de Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Vladimir Nabokov, Ray Bradbury, Anton Chejov, Raymond Carver, Eduardo Mendoza y Michael Ende, que son comparados con los de un supuesto Escritor X que nos cuenta lo mismo que cada uno de los célebres autores, pero con un estilo que es incapaz de enganchar. El Escritor X no es otro que David que, además de escribir de maravilla, es capaz de imitar a un supuesto X que, como él dice "se sabe un par de pasos de baile y los aplica a lo que le echen, ya sea un rock, un vals o una sevillana". 
Aunque solo sea por esas comparaciones y por esos maravillosos textos de maravillosos autores, las entradas de David en esta sección son sumamente interesantes y enganchan, vaya si enganchan.
Os dejo el enlace a la cuarta y última entrega de la serie:


Espero que disfrutéis tanto como yo con esta lectura que os comparto. En el blog de David podéis encontrar también todo lo relativo al concurso mensual "El tintero de oro" del que recientemente se ha conocido el fallo de su primera edición correspondiente al mes de septiembre y está ya en marcha la de octubre. Estáis a tiempo por si os interesa participar.
Además, hace unos días he publicado en este blog una entrada sobre el libro de relatos de David, "Los demonios exteriores". Por si alguno no la habéis visto os invito a visitarla, pero sobre todo, os invito a leer el magnífico libro de David. Realmente muy bueno incluso para los que, como yo, no sean partidarios de la ciencia ficción.


domingo, 15 de octubre de 2017

"Berta Isla" Javier Marías

"¿Desde cuándo la gente ha elegido sus vidas? A lo largo de los siglos las existencias estaban trazadas, con mínimas excepciones. Era lo normal, no una tragedia. La mayoría no se movía de un lugar, nacía y moría en el campo, en la aldea o en la ciudad mezquina, más adelante en su miserable suburbio". Nadie elige su vida, o elige algunos, pocos, aspectos de su vida. O quizás, tan solo tiene la ilusión de que elige. Tomás Nevinson tuvo muy poco que elegir. Hijo de un inglés que compaginaba cargos en la embajada británica en Madrid con quehaceres en el British Council, y de una española profesora de inglés en el Instituto Británico, desde pequeño habló con absoluto dominio ambos idiomas, además de tener una enorme facilidad para aprender otros varios y un don especial para imitar todo tipo de acentos en todo tipo de lenguas. Esas características, que debieron permitirle escoger entre varias opciones de ganarse la vida, y de ganársela muy bien, fueron las que a la larga le limitaron la posibilidad de elección, y le obligaron a verse, cuando estaba a punto de iniciar su vida adulta, en la difícil tesitura de tener que escoger entre lo malo y lo peor. 
Berta Isla decidió desde muy joven, tendría unos quince años, que quería convertirse de mayor en Berta Isla de Nevinson. Tomás llegó al colegio Estudio, en el que estudiaba Berta, cuando, debido a su edad, tuvo que abandonar el Instituto Británico donde los alumnos solo permanecían hasta terminar el cuarto de Bachillerato. En el colegio Estudio se conocieron los dos jóvenes y Berta se sintió enseguida enamorada de él con una "decisión elemental y arbitraria, también esteticista o presumida (uno mira alrededor y se dice: “Quedo bien con este”)"
Pero lo que Berta no pudo elegir fue lo que el ser la señora de Tomás Nevinson traería aparejado. Elegimos algunas cosas con un empeño desmedido y no nos damos cuenta de que nunca vienen solas; tras ellas, como si cada una fuera una cuenta de un collar medio deshilvanado, pero aún unido, salen otras, y si las primeras nos gustan, a veces las que vienen detrás nos causan pavor, pero todas van juntas. No podemos elegir más que la primera cuenta, la que arrastra tras de sí todas las demás, y a veces, ni siquiera esa. Cuando Berta tiró de la ilusión de casarse con Tomás, se encontró casada con un hombre que había perdido el brillo de la juventud cuando recién rebasaba la veintena.
Ahora, varios años después, ni siquiera sabe si su marido es su marido, "de manera parecida a como no se sabe, en la duermevela, si se está pensando o soñando, si uno aún conduce su mente o la ha extraviado por agotamiento. A veces creía que sí, a veces creía que no, y a veces decidía no creer nada y seguir viviendo su vida con él, o con aquel hombre semejante a él, mayor que él". Berta nos cuenta su extrañeza, su desconocimiento de un novio que ha vuelto de Oxford, una vez acabados sus estudios, con la alegría perdida, como si sobre él hubieran caído los años y la desesperanza y las preocupaciones más propias de un hombre que ha vivido muchos más años. 
Pero nosotros ya sabemos lo que Berta no sabe. Nosotros sí, porque las dos primeras partes del libro están contadas por un narrador omnisciente que nos lo revela todo. Así sabemos que también Tomás, en Oxford, se vio obligado a elegir, y su elección no fue admitida, y tuvo que volver a plantearse su opción, pero ya con pocas posibilidades, porque entre lo malo y lo malísimo no hay mucha libertad en el hecho de escoger, y cuando Tomás vuelve con sus estudios recién terminados, su vida ya está trazada y decidida y comenzará a partir de entonces para discurrir por un camino que ni él ni Berta hubieran imaginado nunca.
Y esa vida inesperada que comienza es lo que Berta nos revela en primera persona a partir de la tercera parte, a partir de su boda con Tomás en 1974. Esa vida tan distinta de la esperada en la que Tomás es una presencia intermitente con la que nunca sabe hasta qué punto puede contar. Una intermitencia que, en principio iba a ser temporal, pero se alarga haciendo que lo excepcional se convierta en norma, haciendo que Berta se acostumbre y se adapte al hecho de que "la distancia entre lo que puede ocurrir y lo que ocurre efectivamente es tan gigantesca que lo primero se acaba olvidando"
En esa vida inesperada los años pasan. Veinte años no es nada que dice el tango, pero uno tras otro, o uno encima de otro, van pesando y, al cabo de todos ellos, la vida puede decidir poner las cosas en su sitio y devolvernos algo de lo que habíamos soñado y nos fue arrebatado. 
Tomás desaparece y regresa, a veces tarda más y a veces menos. Berta no sabe cuando va a volver, ni siquiera si va a volver. Espera y duda y procura hacer su vida independientemente de las idas y venidas de su esposo, tratando de no esperarle, pero sin dejar de esperarle.



En 2016, la editorial de Javier Marías, "Reino de Redonda", publicó  "La mujer de Martin Guerre", de la escritora norteamericana Janet Lewis. En esa novela se trata un caso real: el de un granjero que a mediados del siglo XVI desaparece de su casa para volver años después. Lo curioso del caso es que su mujer, tras la alegría inicial, está convencida de que es un impostor y a pesar de que el usurpador, si es que lo es, mejora al marido original, la esposa se siente engañada y empujada al adulterio por lo que viene la denuncia y un largo proceso cuyas actas utilizó Janet Lewis para escribir su novela en 1941. La novela fue llevada al cine dos veces. La primera, "El regreso de Martin Guerre", en Francia en 1982 por Daniel Vigne; la segunda, "Sommersby", más conocida del público, en Estados Unidos en 1992 por Jon Amiel, con Jodie Foster y Richard Guere en los papeles protagonistas. En este caso, la acción se traslada a la Guerra de Secesión.
Es la versión francesa la que ve Berta Isla antes de saber que existía la novela o los hechos reales en que se basan novela y película. También se encuentra Berta con "El coronel Chabert", la novela de Balzac en la que se narran los inconvenientes que puede traer consigo la aparición de alguien a quien todos dan por muerto, alguien que viene a alterar la paz de los que le lloraron y ahora han rehecho sus vidas y se han acostumbrado a su ausencia y no quieren que nada interfiera con su nueva costumbre.

Berta siempre espera, aunque a veces parezca una espera vana, aunque a veces prefiera pensar que la ausencia es definitiva, porque "no quería que le sucediera a Tomás [...] lo mismo que a aquel pobre militar cuya supervivencia era negada hasta por su propia mujer horrorizada por su resurrección, vuelta a casar con un Conde y con hijos de ese segundo marido de mayores provecho y rango y mucho mejor porvenir".

Javier Marías
La nueva novela de Javier Marías no repite las altas cotas de calidad alcanzadas con "Todas las almas", "Corazón tan blanco" o "Mañana en la batalla piensa en mí", pero es una novela que, como todas las suyas, no deja indiferente, que vuelve a sumergirnos en los temas constantes de su literatura: lo que se sabe y lo que se desconoce y la ventaja de una cosa y la otra; lo que se conoce y se preferiría desconocer y el hecho de intentar siempre saber más de lo que realmente nos conviene; la capacidad o incapacidad para poder elegir. "Berta Isla" no me ha parecido, a mí, la mejor novela de Javier Marías, pero me ha gustado mucho y la considero lectura obligatoria para todos los que seguimos al autor desde sus comienzos, aunque como yo, por razones de edad, empezáramos a seguirle un poco tarde y tuviéramos que coger carrerilla para alcanzar a ponernos al día con sus primeras obras.


viernes, 13 de octubre de 2017

Re Las claves de tu mano



Hoy comparto una iniciativa de Emerencia Albarce, la administradora del blog "Viaje y fotos". Hace unos meses, nos invitó a hacer unas entradas en su blog contando nuestro primer viaje. Tampoco tenía por qué ser el primero sino un viaje especial por algún motivo o el primero en algún aspecto. Yo conté mi accidentado primer viaje a París, también el primero que hacía con el que hoy es mi marido. 
Ahora a Eme se le ha ocurrido otra interesante iniciativa. Se trata de pedir a los seguidores de los blogs que sean originarios de fuera de España que nos hagan de guías para conocer un poco mejor sus países respectivos. 
En sus propias palabras "Las fronteras aquí se hacen más cortas. Conocimiento y sensibilidad. No hay mejores aliados, juntos son ideales para que broten emociones y recuerdos".
Si nos sigues desde fuera de España y te apetece, permítenos conocer mejor tu país. Escribe una entrada hablando de él, de lo que significa para ti, de cómo lo percibes; habla de sus paisajes, sus gentes, sus gobernantes, su cultura... de lo que quieras. Añade fotos, o no las añadas, pero envíaselo a Eme para que lo publique en su blog.
Aquí dejo el enlace donde nos da cuenta de esta magnífica iniciativa que nos acercará a todos un poco más.


Espero que os animéis y pronto podamos leer acerca de vuestros países en "Viaje y fotos", el blog de Eme.

martes, 10 de octubre de 2017

"La señal" Ruy Vega

Era el 15 de agosto de 1977. Pasadas las once de la noche, el radiotelescopio Big Ear, de la Universidad de Ohio, recibió una señal de radio de origen desconocido. La señal duró exactamente 72 segundos  y provenía de la zona oriental de la constelación de Sagitario. Su intensidad fue 30 veces superior a la radiación cósmica de fondo que Penzias y Wilson descubrieron en 1965 y que constituye la prueba más consistente de la existencia del Big Bang.
La señal de 1977 quedó registrada en una hoja de papel continuo por una computadora. Allí la descubrió, días después, Jerry Ehman que trabajaba en el proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence). Fue tal su sorpresa al descubrir la señal en el trozo de papel continuo que la había recogido que no pudo contenerse y escribió una expresión de admiración en el propio papel: "¡Wow!". Con ese nombre se iba a conocer la señal hasta nuestros días: la señal Wow!
¿Y en qué consistía esa señal que tanto revuelo iba a levantar? Pues, sencillamente, en una secuencia de números y letras que a la mayoría de nosotros no nos hubiera dicho nada: 6EQUJ5. Pero es que nosotros no somos voluntarios de ningún SETI, entendemos muy poco de todo esto y tampoco entendemos muy bien por qué una de las explicaciones más plausibles que se le dio en aquella época fue que la señal venía de una civilización inteligente y avanzada. 


La famosa foto de la señal Wow!

Posteriormente, se ha explicado como una emisión de Hidrógeno particularmente abundante como las que se producen por el paso de un cometa. Entre noviembre de 2016 y febrero de 2017, se han realizado análisis para demostrar la hipótesis de Antonio Parisastrónomo del St. Petersburg College de Florida, según el cual, la señal era causada por el paso del cometa 266P/Christensen. Dicho cometa había pasado cerca de la Tierra en 1977 y volvía a hacerlo en 2016 (en realidad pasa cada siete años y medio, más o menos). En esta última visita a la Tierra del 266P/Christensen, la señal volvió a ser detectada. No obstante, hay muchos astrónomos que no aceptan la hipótesis de Paris por lo que el misterio de la señal, aunque cada vez con menos misterio, se mantiene.
Hasta aquí la historia, lo que la realidad da de sí. A partir de aquí, viene la novela de Ruy Vega "La señal". Una novela que mezcla la ciencia ficción con la novela policíaca, escrita, como su novela anterior, "El Proyecto Dream", a base de artículos periodísticos, noticias de radio, correos electrónicos, mensajes de Whatsapp, conversaciones telefónicas o presenciales... todo tipo de comunicación le sirve a Ruy Vega para ir conformando la historia que comienza en marzo de 2015 y se prolonga hasta junio de 2016.
Se trata de una novela en la que predomina un tema: ¿es conveniente reservar ciertas informaciones para un privilegiado grupo de expertos o es más honrado y justo compartirlas con la población?
En el planteamiento inicial, un científico del SETI,  Vincent Patinson, intenta en vano ponerse en contacto con un periodista, Markus Fielchbert, porque cree que se debe hacer pública la noticia de los muchos contactos mantenidos con civilizaciones extraterrestres. La señal Wow! no ha sido la única. Tras ella han llegado otras comunicaciones más inequívocamente procedentes de una civilización más avanzada. Son secuencias de números que, adecuadamente interpretadas, representan cosas que sólo pueden provenir de mentes inteligentes. Es el caso de un mapa del Sistema Solar en el que, por cierto, aparece un nuevo planeta, desconocido por nosotros. 
Nada más empezar el libro, el astrónomo partidario de la divulgación es asesinado, como lo serán algunas personas más a lo largo de la novela.
"Periódico The National Journal/EEUU
(Versión digital)
27 de marzo de 2015
Vincent Patinson, ingeniero de la NASA durante más de veinte años, ha sido hallado muerto en su domicilio de Columbia"
La muerte parece deberse a un suicidio, pero el hermano del muerto, Arnold, seguro de que no se trata de tal cosa, intentará convencer a policías y periodistas de que a su hermano lo han asesinado por querer divulgar lo que, desde hace casi cuarenta años, se mantiene en secreto.
Ruy Vega
En su intento por esclarecer la verdad será ayudado por Markus Fielchbert, que, desde su programa de radio, "La luz de Andrómeda", tratará de sacar a la luz toda la verdad acerca de un asunto, la existencia de seres inteligentes más allá de las fronteras de nuestro diminuto Sistema Solar, del que está absolutamente convencido. Ahora que cuenta con pruebas (Vincent no se ha llevado sus secretos a la tumba, al menos no todos) hará todo lo posible para demostrar y divulgar la noticia... pero en su camino se cruzará una misión encomendada por el propio presidente Obama que le hará replantearse, aunque solo sea de forma temporal, la posible conveniencia de ocultar la verdad para evitar males mayores.
Las comunicaciones de los extraterrestres siguen llegando a un ritmo cada vez más rápido, más de lo que se pensaba que era posible; algunas parecen esconder una amenaza; otras, una petición de ayuda desesperada. También continúa el peligro para cualquiera que tenga más información de la necesaria y esté dispuesto a compartirla. 
Y siguen los mensajes en buzones de voz, en Whatsapp y en correos electrónicos.
"Teléfono móvil de David Backcoop
Mensaje de Whatsapp
23 de junio de 2015
16:56 h
Buenas tardes, David. Por favor llámame urgentemente en cuanto leas este mensaje. He tratado de localizarte pero no he podido. Ha ocurrido algo".
Y siguen las conversaciones y las reuniones; y se siguen publicando artículos en periódicos americanos, rusos y europeos; y continúan desde "La luz de Andrómeda" intentando poner algo de luz, nunca mejor dicho, en la confusión real y en la que distintos intereses han creado artificialmente con motivo de embrollar el asunto, despistar y dificultar el conocimiento de la verdad. Y nos vemos atrapados y vamos avanzando por una historia que se encamina hacia un final sorprendente en el que de nuevo, el ser humano debe enfrentarse a sus peores pesadillas, esas de las que él mismo es el único protagonista; un ser humano siempre enfrentado a sí mismo y siempre perdiendo la batalla.
Es la segunda novela de ciencia ficción que leo en poco tiempo. Es la segunda novela de ciencia ficción que disfruto muchísimo y que me engancha sin remisión. Y me pregunto si me estaré aficionando al género o si será que estamos ante novelas que, más allá de historias fantásticas, nos hablan de un futuro previsible, ficticio sí, pero tan previsible y tan probable, que me invitan a sumergirme en sus páginas buscando la revelación de lo que nuestro comportamiento actual nos puede deparar en un futuro no demasiado lejano; buscando las claves para conjurar la amenaza de la que nosotros mismos somos sujeto y objeto; buscando más bien (no creo que estemos a tiempo ni creo en los milagros) solucionar el misterio de cuál será la forma elegida por la Tierra para deshacerse de nosotros y continuar llena de vida su viaje alrededor del Sol durante otros pocos miles de millones de años.

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