Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

lunes, 29 de enero de 2018

"Anestesia total"


La encontraron muerta en la cocina de mi casa. 
Prácticamente partida en dos a lo largo y todo embadurnado de una sustancia oscura y pegajosa. No hubo nada qué hacer. Un vecino lo había visto todo desde una ventana de su casa y había llamado a la policía.
Todo el empeño de los agentes era que no le había ahorrado ningún sufrimiento. ¿Qué querían, que la hubiera anestesiado?
         Lo intenté agente, pero no hubo manera. La jeringuilla con el anestésico rebotaba sobre su superficie. No paraba quieta. Sí, pude haber intentado un algodón con cloroformo, pero me agarraba con fuerza y me mordía y arañaba.
¿Que si lo había hecho antes?
        No, agente, por supuesto que no.
(Afortunadamente, en las ocasiones anteriores, el vecino no estaba asomado a la ventana espiando la actividad de mi casa).
¿Qué si lo hice delante de los niños?
        Claro que no, agente, ni se me ocurriría. ¿Por quién me toma?
(Procuro que los niños no estén delante, aunque creo que esta vez, el pequeño se coló en la cocina persiguiendo una pelota mientras yo luchaba para reducirla).
No hubo nada que hacer. Me llevaron esposado ante un juez y ahora no sé si saldré libre, con una multa o con dos meses de cárcel.
Y es que si vives a orillas del Lago Leman y preparas una paella, tienes que tener mucho cuidado con quién te observa mientras matas la langosta.

*Este relato, mínimamente modificado, fue presentado al reto "Con todo mi humor" de la Comunidad de G+ "Escribiendo que es gerundio". No resultó premiado.


viernes, 26 de enero de 2018

"La hondonada" Jhumpa Lahiri

Andaba detrás de esta autora desde que Kirke y Chelo, cada una en su blog, hicieron una entrada de esas que hacen de tiempo en tiempo y que llaman "Al alimón". Kirke, comenta el libro y Chelo, la película. La última entrada de esta sección fue sobre el libro "El buen nombre" escrito en 2004 por Jhumpa Lahiri y la película del mismo título dirigida por Mira Nair en 2006. La verdad es que había pensado empezar mi relación con la autora con este título, pero alguien propuso "La hondonada" para la tertulia del instituto de enero, de manera que no me ha quedado más remedio que cambiar mi idea inicial y empezar por ella. Publicada en 2013 (2014 en España) fue finalista del Premio Booker y del National Book Adward.
Jhumpa Lahiri nació en Londres de padres bengalíes, aunque creció en Rhode Island. En el año 2000 obtuvo el Premio Pullitzer por "Intérprete de emociones". Se trataba de un libro de relatos que, además, era su primera obra. Después vendrían "El buen nombre", "Tierra desacostumbrada" y "La hondonada" que es, por ahora, su última publicación.
"Al este del Tolly Club, más allá de donde Deshapran Sashmal Road se bifurca, hay una pequeña mezquita. Un desvío lleva a un tranquilo enclave. Un laberinto de callejones y modestas viviendas de clase media. Antes, en ese lugar había dos lagunas alargadas, una al lado de la otra, y detrás, una hondonada que medía varias hectáreas". Las dos lagunas se convertían en una cuando el monzón las llenaba y hacía desaparecer el talud que las separaba. También la hondonada se llenaba de un agua que alcanzaba el metro de profundidad y duraba gran parte del año.
La hondonada, las lagunas, el Tolly Club en el que se colaban para coger pelotas de golf perdidas, el campo donde jugaban al fútbol, todo ello dibuja el escenario que conforma la infancia de Subhash y Udayan, donde se desarrollan sus juegos y donde Udayan, a pesar de ser quince meses más pequeño que su hermano ("Subhash nació a finales de 1943 [...] Quince meses más tarde, poco antes de que terminara la guerra y Japón se rindiera, llegó Udayan"), será quien le defienda y tome decisiones y tenga más iniciativa. Subhash siempre fue dócil y obediente, más dispuesto a seguir las reglas, a hacer lo que se debe hacer; Udayan, intrépido y rebelde, aspira a cambiar el mundo, debe saltarse las reglas y hacer lo que no se debe, porque a veces, es necesario hacer lo que no se debe para conseguir una sociedad más vivible y equitativa. Esa diferencia de carácter determinará el destino de los hermanos pues mientras uno decide seguir sus estudios en Estados Unidos, el otro jamás se irá a ningún sitio. La política, la revolución y el deseo de cambiar las cosas y conseguir más justicia e igualdad en unos tiempos en los que eso aún se veía como posible, lo tienen atado y prisionero en la India. 
Subhash nunca consiguió que los encendidos discursos y mítines a los que alguna vez acompañó a su hermano le produjeran ninguna emoción. No sabe si es por falta de valor o de imaginación y, aunque le asusta esa discrepancia con Udayan, aunque teme lo que puede pasar, aunque tiene "miedo a dejar de existir, a que Udayan y él dejaran de ser hermanos si Subhash le llevaba la contraria", tal vez es ese propio miedo, la necesidad de dejar de temer, de dejar de depender, lo que le haga tomar un camino opuesto al de su hermano.
Echemos un vistazo al contexto geográfico e histórico en que se ubica la novela. Estamos en Calcuta, la capital del Estado de Bengala Occidental. Bengala Oriental, de mayoría musulmana a diferencia de la parte occidental donde predominaban los hindúes, ya hace varios años, desde 1947, que dejó de ser parte de la India para pasar a ser primero Pakistán Oriental y, finalmente, en 1971, Bangladesh. En 1946, los padres "temieron que la violencia se extendiera hasta Tollygunge y que sus vecinos musulmanes se volvieran contra ellos. En ese momento se plantearon recoger sus pertenencias y marcharse a vivir un tiempo a otra parte de la ciudad, donde los hindús fueran mayoría". No fue necesario. 
Jhumpa Lahiri
En 1967 tienen lugar los sucesos de Naxalbari que dan origen al movimiento naxalita que llega hasta nuestro días y del que saldría el Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista). En todo ese movimiento y en la formación del partido, se verá complicado Udayan y en esa situación quedará atrapado para siempre.
En 1969 ambos hermanos tomarán caminos distintos, pero no por mucho tiempo. Tan unidos desde pequeños, ni los miles de kilómetros de distancia, ni el océano y el continente que los separan podrán conseguir que las acciones de cada uno sigan influyendo en el otro. Las vidas de ambos volverán a enredarse y así permanecerán para siempre aunque ellos no estén juntos. 
En 1969 Subhash se traslada a Rhode Island para doctorarse en Oceanografía. Udayan, mientras tanto, permanece en Calcuta, se enamorará y se casará. Las cartas que le envía a su hermano, hacen a este pensar que las aficiones políticas de Udayan se han visto superadas por el matrimonio, el trabajo y la asunción de las responsabilidades típicas de la vida adulta, pero eso se revelará totalmente falso cuando Subhash reciba la noticia que le hará volver a Calcuta tras tres años de ausencia. A partir de ese momento, su vida jamás volverá a ser la que fue. El viaje le proporcionará una mujer y una hija. Volverá a Rhode Island con una familia, pero el precio a pagar se dilatará en el tiempo. Muchos años después seguirá pagando el no haber sabido deshacerse a tiempo del influjo de su hermano. Y no será él el único que pague tal error.
Pero hay más personajes que aportan su visión en esta historia. Gauri, la mujer de Udayan, de la que se había enamorado un año antes de que Subhash se marchara y de la que no le había contado nada, será incapaz de sustraerse al amor de su marido y de olvidar lo que llegó a hacer por él. Renunciará a todo lo conseguido por medio de Udayan; tan solo se quedará con lo que debe a su propio esfuerzo y tesón y la única explicación que se me ocurre es que lo hace como penitencia, como una manera de castigarse por los errores del pasado, los que cometió por exceso de amor. "Gauri temía haber descendido a un lugar desde donde ya no era posible nadar hasta Bela y aferrarse a ella. Su amor por Udayan tampoco era reconocible ni estaba intacto: siempre llevaba añadida la rabia"
Bela, la hija de Gauri y de Udayan se quedará de pronto sin padre y sin madre. A partir de entonces, aprenderá a vivir en soledad, sin dejar demasiadas huellas de su paso por los lugares que frecuenta, acumulando también rabia contra su madre, contra su padre, contra sí misma.
Bijoli, la madre de los hermanos terminará viuda y sola en su casa de Calcuta, alejados y perdidos para siempre sus dos hijos, con los que no conseguirá reconciliar recuerdos y esperanzas.
Todos estos personajes verán sus vidas alteradas por los hechos que tuvieron lugar en Calcuta en 1971, hechos que determinan toda la trama de la novela y que no he querido desvelar. De haberlo hecho, esta entrada me hubiera resultado mucho más fácil. Me hubiera podido explayar con el relato de los acontecimientos, las causas y las consecuencias derivadas de ellos, las culpas y los resentimientos. Hubiera quedado una entrada mucho más lucida posiblemente, o puede que no, pero lo que está claro es que cualquiera que desde aquí se hubiese acercado a la novela lo habría hecho con su capacidad de sorpresa mucho más limitada y con un conocimiento de los hechos  que mermaría mucho el disfrute que yo he tenido como consecuencia de ignorarlo todo y de ir descubriéndolo a medida que leía. 


miércoles, 24 de enero de 2018

Tarro-Libros 2018


Por segundo año consecutivo, participo en esta iniciativa de Facebook que me encanta. En 2016 fue la primera vez que tuve noticia de ella, pero para cuando lo supe, ya hacía tiempo que se había terminado el plazo para apuntarse por lo que tuve que esperar hasta 2017. Ahora bien, en 2017, allí estaba yo como un clavo con mi Tarro fotografiado antes de finales de enero que es cuando cada año se termina el plazo. Ha pasado un año entero y he de decir que mi experiencia ha sido de lo más positivo. 
Cada lectura la he publicado con un pequeño comentario en la página de facebook. Cada mes he publicado un resumen de lo que había leído en unas composiciones fotográficas elaboradas con PowerPoint que luego me han servido para ilustrar la entrada del 1 de enero, "Feliz y literario 2018",  en la que hacía un resumen de lo leído en todo el año.
Como esos comentarios de cada libro y el resumen mensual lo hacía mucha gente del grupo, he conocido muchas lecturas y autores que, de otra manera, hubiera seguido ignorando.


Mi Tarro-Libro del año pasado con el botín lector

Y al finalizar el año, me he encontrado con 104 euros por 104 libros leídos. A algunos sé que os parece mucho, pero ha habido gente en el grupo que ha quedado rondando los 200. Y yo que pensaba que leía mucho...
Como era de esperar, en 2018 he andado igual de rápida y ya hace días que me presenté al grupo y  presenté mi Tarro-Libro de este año.
Si alguien está interesado, deberá entrar en el blog de Carmen y amig@s donde verá las bases y condiciones del reto. Después, esto ya lo explica en su blog Carmen Forján, alma mater de la idea, deberá entrar en facebook en Tarro-Libros 2018 y pedir unirse al grupo. Luego deberá colgar la foto de su Tarro-Libro en el hilo especial habilitado para ello, antes del 31 de enero. Animaos, no compromete a nada, solo a leer, cada uno a su ritmo, sin prisas ni presiones.



Este en mi Tarro-Libros de 2018. Es una simple caja de cartón en la que venía un regalo. Me gustó mucho por la forma y el lazo negro y decidí que sería mi tarro de este año.  La he habilitado y tuneado literariamente, como debe ser. Le he pegado imágenes de portadas de libros y le he puesto una pinza con mariquita. Ha quedado monísima.
Espero llenarla de euros lo que será prueba de muchos libros leídos, pero lo que de verdad quiero es que, sean muchos o pocos, sean buenos y los disfrute.
Si os animáis, en Tarro-Libros 2018 os esperamos.



domingo, 21 de enero de 2018

Sin reseña VI


La sexta entrega de "Sin reseña" se ha hecho esperar He tardado en tener cinco obras para traer a esta sección. De  nuevo, volvemos a tener una película. El resto, son novelas policíacas. Dos pertenecen a series que llevo tiempo siguiendo y tenía un poco abandonadas; las otras dos, son sendas primeras entregas de nuevas series.

"El final del hombre". Antonio Mercero.
Con esta novela se inicia la serie sobre la inspectora Sofía Luna. No tenía intención de meterme en otra serie. Tengo tantas empezadas, y alguna semiabandonada, que no quería enfangarme en ninguna más a no ser que fuera muy especial. Pero cuando leí alguna reseña de esta novela me di cuenta de que si algo podía ser es precisamente eso, muy especial. Y es que Sofía Luna empieza la novela siendo Carlos Luna. Comienza la historia el día en que termina de conseguir su cambio de sexo legal. Viene de recoger su nuevo DNI y está dispuesta a aparecer, por primera vez y sin previo aviso, vestida de mujer en la comisaría. Pero las circunstancias la obligan a posponer sus intenciones.
El motivo es un asesinato. El hijo de un prestigioso autor de novelas histórica, famosos bestseller de temática medieval, ha sido asesinado en la casa que comparte con su padre y su madrastra. Sofía Luna debe personarse en el lugar de los hechos y prefiere dar el susto a sus compañeros en la intimidad de la comisaría por lo que vuelve a vestirse de Carlos Luna y se dirige a su trabajo.
Una policía nacional transexual me pareció lo suficientemente especial como para meterme en otra nueva serie y he encontrado una trama muy bien llevada y resuelta y una novela muy bien escrita que me ha resultado entretenida y que he leído bastante enganchada. 
Además, me ha parecido que trata muy bien el tema del cambio de género, una realidad que adquirió carta de legalidad en España a partir de 2007 en que entró en vigor la Ley de Identidad de Género. Esta ley permite a los transexuales cambiar legalmente de género sin necesidad de haberse operado para un cambio anatómico de sexo. Tan solo tienen que tener un diagnóstico de disforia de género. Sofía planea someterse también al cambio quirúrgico, pero de momento ha cambiado su nombre y su género y se enfrenta a los problemas típicos. El ser admitida por sus compañeros de trabajo y sus superiores y explicárselo a su hijo será el reto más importante a superar. 
Una novela muy recomendable para amantes de la novela policíaca y para los interesados en todos los temas relacionados con los derechos civiles.

"Suburbicon". George Clooney.
Suburbicon es una urbanización de los años cincuenta en Estados Unidos, la representación más genuina del sueño americano, el lugar "donde tus problemas desaparecen". Al menos hasta que empiezan a aparecer. Y lo hacen de formas variadas. En forma de una familia negra que alquila la casa de enfrente, en forma de unos ladrones que entran en tu casa por la noche y, al parecer por descuido, terminan con la vida de tu mujer.
Los problemas en Suburbicon están soterrados, escondidos bajo un aparente paraíso material, social y familiar. El social se vendrá abajo cuando una familia afroamericana alquila la casa de enfrente de los Lodge. No son ellos los más alarmados ante la novedad, incluso los niños de ambas familias se harán amigos, pero los altercados, manifestaciones, acoso a la familia y destrozos de todo tipo, serán el escenario, el fondo sobre el que se irá desarrollando la otra trama de la película, la que termina con el paraíso familiar de Gardner Lodge y su familia: Rose, su mujer; Margaret, su cuñada y su hijo Nicky.
Y es que una noche, al inicio de los conflictos raciales que tienen la calle en un tumulto continuo, unos ladrones entran en la casa de los Lodge y acaban con la vida de Rose. Y Nicky ve algo raro y lo seguirá viendo porque nada en aquel atraco y muerte está medianamente claro y, a medida que pasa el tiempo, cada vez está menos claro hasta que poco a poco se va aclarando para descubrir toda la terrible realidad que rodea la vida mezquina e interesada de sus protagonistas.
Pero no nos confundamos, la película, a medio camino entre "Pulp Fiction" de Tarantino y "Fargo" de los hermanos Coen (a quienes se debe el guión), es una comedia en la que consigues soltar la carcajada ante los hechos más dramáticos.
Está maravillosamente interpretada por Matt Damon y Juliane Moore (una de mis actrices míticas); está ambientada con una belleza que subyuga, a la que colabora, y mucho, la estética de los años cincuenta: vestidos, coches, mobiliario. La mejor época, tal vez, del sueño americano antes de que se pusiera de manifiesto la pesadilla que escondía. La fotografía es perfecta... y sin embargo...
No es una comedia hilarante en la que la trama es violenta como en "Pulp Fiction"; no es una trama negra, negrísima con sus puntos de humor, como "Fargo"; no es un drama de denuncia social, y el problema del racismo parece que está metido con calzador y por pura voluntad de meterlo como sea.
La sensación que me dio es la de ser un thriller en el que el humor es excesivo y resulta frívolo. No es una comedia, no es un drama, no es crítica social... y es todas esas cosas y creo que algo en ella no llega a encajar en ningún estilo y hace que salgas del cine con la sensación de haber visto una obra fallida. 

"Los crímenes azules". Enrique Laso.
Me llegó este autor como el autor en castellano más vendido por Amazon (más de 1300000 copias vendidas en quince idiomas) y decidí empezar su lectura con esta novela que es la primera de la serie sobre el psicólogo criminalista del FBI Ethan Bush. Tras un éxito notable en su primer caso en el que, gracias al perfil que realizó de un asesino en serie en Detroit, se pudiron relacionar todos los asesinatos y detener al culpable, ahora se le encarga apoyar en la investigación de unos asesinatos que han tenido lugar en Oskaloosa, Kansas. Hasta allí se trasladará con sus colaboradores y allí se encontrará con el sheriff del condado y con el detective encargado del caso.
Lo que nunca hubiera pensado Ethan tras su triunfo en Detroit, es que un par de asesinatos en  un condado de menos de 20000 habitantes y en un pueblo que no llega al millar, el caso se presentara  más complicado de lo que había sido el de Detroit, una gran ciudad con cientos de miles de habitantes. Pero es que en Oskaloosa, juegan papel importante los prejuicios, para bien y para mal, de los vecinos, todos conocidos, todos con ideas preconcebidas acerca de los demás. En varias ocasiones, Ethan se sentirá al borde del desaliento, pensando que el caso que parecía más sencillo puede terminar con su incipiente y prometedora carrera.
Toda la acción está ambientada, y muy bien ambientada, en Estados Unidos y el autor, según declaración propia en la entrevista que Almudena Natalías le hizo para MoonMagazine, ha sido asesorado por el propio FBI. 
La novela es entretenida, se lee bien y está bien escrita. Lo de ser el autor más vendido en Amazon en lengua castellana, me parece un poco exagerado, aunque tal vez no lo sea si tenemos en cuenta que, con más de doce pseudónimos, ha escrito de todo: libros de auto ayuda, guías para runners, novela negra, novela histórica...

"Muertos de papel". Alicia Jiménez Bartlett.
Es esta una serie que tenía abandonada desde hace dos años. Van llegando tantas series nuevas que algunas de las veteranas van quedando postergadas. Esta concretamente es la cuarta entrega de la inspectora de la policía nacional, Petra Delicado que con su siempre fiel ayudante, el subinspector Fermín Garzón, se enfrenta a casos de asesinato en los que suelen estar presentes el sexo y el dinero como motores del delito y la violencia como modus operandi del mismo.
Petra es una mujer llena de contradicciones, mientras que Fermín es un hombre llano y sencillo. Ambos llevan como pueden su solitaria vida. Petra, dos veces divorciada, es una mujer independiente que vive sola y feliz (o eso intenta aparentar ante sí misma). Fermín, por el contrario, viudo desde hace años, no lleva bien su soledad. Al menos, esa es la situación hasta donde he leído pues, al parecer, en entregas posteriores, ambos terminan acompañados y casados de nuevo.
En esta novela, la trama nos introduce en el mundo de los famosos. Aparece asesinado un periodista de las revistas del corazón y los reality show televisivos; un periodista que ha centrado toda su actividad alrededor de esa parte de la noticia que se basa en alimentar el morbo que, sobre una gran parte de la población, ejercen las vidas ajenas. 
Es una serie que se lee bien y entretiene, aparte de introducirnos en ambientes no siempre bien conocidos y algunos interesantes. No obstante no es de las que me entusiasman. No quiero dejarla, pero será de las que vayan lentas.

"Martyrium". Nieves Abarca y Vicente Garrido.
Esta es la segunda entrega de Valentina Negro. La primera, "Crímenes exquisitos" tuvo una reseña completa. Aún no había iniciado mi sección "Sin reseña". Esta novela no está en dicha sección porque no me haya gustado, pero ya sabéis que cuando se trata de series y/o de novelas policíacas no hay demasiado que escribir de ellas y por eso prefiero meterlas aquí. Siguen los crímenes de "el Artista" o de alguien que le imita puesto que, según el libro escrito por Lúa Castro, el Artista había muerto abatido por la policía cuando se disponía a matar a su propio padre, en el caso anterior. 
Este nuevo caso, perfectamente entroncado con el anterior, llevará a Valentina y Javier a Roma donde transcurrirá la mayor parte de la trama. Allí se encontrará cada uno con unos crímenes que se juntan y se separan por momentos, sin saber si se trata en realidad de uno o de dos casos. Trata de blancas, drogas, corrupción, amores imposibles y dañinos, psicopatías... y una carrera contra reloj para conseguir una sentencia justa que depende de lo que Valentina pueda descubrir y solucionar en Roma.
Como "Crímenes exquisitos", la primera de la serie, "Martyrium" engancha desde las primeras páginas. Se nota que sus autores se mueven, por formación y/o por profesión, en el mundo de la Criminología  y de la Psicología de los asesinos en serie. De hecho, Nieves Abarca hizo un curso de especialista en Perfiles Criminales bajo la dirección de Vicente Garrido el cual es, a su vez, graduado en Criminología y doctorado en Psicología. En la Universidad de Valencia  es profesor de Psicología Penal y Educación Correccional. Un buen bagaje, sin duda.

jueves, 18 de enero de 2018

Dos historias de mujeres


Salvo en mi sección "Sin reseña", no suelo hablar de más de un libro a la vez. Lo hice este verano con "Dos nouvelles y un relato" y vuelvo a hacerlo ahora. Pero si en aquella ocasión, ambos textos solo tenían en común la época en que transcurría la acción, en este caso, la relación va mucho más allá.
Se trata de dos novelas no muy largas y ambientadas ambas en el complejo mundo interior de dos mujeres. Se trata de "Apegos feroces" de Vivian Gornick y "Aprender a terminar" de Laurent Mauvignier. 224 páginas tiene la primera (160 en mi ebook) y 125, la segunda (la tengo en papel).
Si una narra las vivencias de una mujer desde su infancia en un barrio de Nueva York, y su conflictivo vínculo con su madre, la otra nos cuenta la ansiosa y dependiente relación de una mujer con su marido. La primera está escrita por una mujer, la segunda, por un hombre, pero en ambas nos encontramos con mujeres dominadas por su necesidad de encontrar afecto y reconocimiento por parte de la persona que las desprecia; ambas deberán recorrer el difícil camino que lleva de la dependencia del otro a la libertad que supone poder vivir fuera de su influjo.  O intentarlo. 
Las dos están contadas en primera persona, pero una es una narración en la que alternan, de manera ordenada y clara, episodios que van desde la niñez, hasta el momento presente (presente en la novela), y la otra es un monólogo obsesivo que salta en el tiempo sin que apenas nos demos cuenta y que hace que tengamos que volver atrás para situarnos de nuevo.

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"Apegos feroces". Vivian Gornick.
"La relación con mi madre no es buena y, a medida que nuestras vidas se van acumulando, a menudo tengo la sensación de que empeora. Estamos atrapadas en un estrecho canal de familiaridad, intenso y vinculante: durante años surge por temporadas un agotamiento, una especie de debilitamiento, entre nosotras. Después, la ira brota de nuevo, ardiente y clara, erótica en su habilidad para llamar la atención". La narradora tiene ocho años cuando comienzan estas memorias y vive en el Bronx, un barrio en que coincidían, mezclados que no revueltos, judíos, irlandeses e italianos. Ella pertenece a una familia judía y su madre procede de Ucrania de donde llegó con su familia a principios del siglo veinte.
El pasado nos muestra a una niña que adora y admira a su madre a quien está ansiosa por agradar, pero en la que nunca llega a encontrar el asidero que precisa. Podría haberlo encontrado en Nettie, la vecina viuda y madre de un bebé que supo entenderla y comprender sus necesidades, pero también perdió ese influjo cuando tuvo que tomar partido y se decidió por su madre. Ambas, mujeres, con su influencia contradictoria, irán conformando su mundo y sentando las bases de una educación sentimental que no le ha dado demasiadas satisfacciones.


Vivian Gornick

La muerte prematura del padre de forma inesperada sume a la madre en una profunda depresión de la que le costará años salir. La soledad a la que se ve obligada desde entonces, la hará volverse hacia su hija y buscar refugio en ella, mientras la somete a sus caprichos hasta producirle un tremendo rechazo. "Me hizo dormir con ella durante un año y durante los veinte años siguientes no pude soportar que una mujer me rozara".
Alternando con el relato del pasado se nos van mostrando escenas del "presente" cuando la narradora pasea con su madre anciana por las calles de Manhattan. A pesar de tener cuarenta y cinco años, estar divorciada, tener un buen trabajo y ser totalmente independiente, sigue buscando la aceptación de su madre, pero esta parece estar siempre ajena a las esperanzas y anhelos de su hija. 
No llegará a superar la frustración perpetua que la indiferencia, cuando no hostilidad, de su madre le causa, pero aprenderá a convivir con ella y a hacerla parte de su vivir cotidiano. "La situación entre nosotras es volátil. El cambio constante es nuestra realidad cotidiana. La inestabilidad es un asombro impregnado de misterio y promesa. Ya no andamos a la gresca. Hemos alcanzado un grado de distancia permanente".

Esta novela entra además en el II Reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1990, concretamente, "Apegos feroces" es de 1987.


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"Aprender a terminar". Laurent Mauvignier.
"La negrura de su mirada era contra mí, me la dedicaba solo a mí, nada más verme la cara. Y, sin embargo, yo siempre llegaba con flores y me decía a mí misma: aunque ya no me quiera, aunque ya no me pueda ni ver". Ella va a visitar a su marido, le lleva flores. Él ha estado a punto de morir tras un grave accidente de coche, pero por fin va a salir del hospital. Por fin ella sabe que va a estar en casa ocupándose de las tareas cotidianas: podar los aligustres, tapar las grietas cuando el yeso se requebraje, poner las trampas para las ratas en el sótano...
Lo espera con impaciencia. Prepara la casa; los hijos pasan a compartir habitación para dejarle al padre un dormitorio en el que nadie le importune, ella se prepara para asistir a la convalecencia, larga, del marido. Y se va recuperando, cada día un poco más. Lentamente, cada vez se va haciendo más independiente, se mueve más y llega un poco más lejos...
Y enredados con las esperanzas de la mujer de recuperar a su marido para siempre, vienen los recuerdos de cómo antes del accidente temía perderle, que la abandonara; de cómo notaba su desprecio, su alejamiento "para él yo estaba muy, muy abajo.Y su voz, que a menudo me decía al oído, que se reía al decirme: apáñatelas con ese nosotros que te preocupa tanto, porque muy pronto ya no estaré aquí, porque ya no puedo más con esto, ya no puedo más, contigo es que no puedo más". Y ella vivía inmersa en la ansiedad porque le quiere, siempre le ha querido, hasta que llegó el accidente y supo que ya nunca podría abandonarla. 
Ahora se la ve loca de alegría, sin nada que temer. Entregada a él noche y día, siendo su soporte, su sustento, mientras él asiste ilusionado a cada progreso de su salud, a cada avance en el camino hacia la normalidad que se ve tan lejana. Ahora él no tiene a donde ir ni tiempo para pensar en escapar porque cada día está ocupado en esperar el mañana y las nuevas  mejoras que traerá. Hasta que esas mejoras son suficientes para que recupere la independencia y el tiempo de volver a pensar en otra cosa que no sea su propia curación.

Laurent Mauvignier

Y con la recuperación del marido vuelven las angustias de la mujer y continúan sus recuerdos que nos van mostrando más de su vida en común y de la dependencia casi enfermiza que ella llegó a desarrollar. "cómo habría podido confesarme el dolor que sentía al verlo ya curado,al saber que estaba ahí arriba, vestido, que se había quitado el pijama él solo y que ahora podía empezar todo de nuevo". Y el miedo es tan grande que empieza a desear que se vaya de veras y así poder dejar de temerlo y, cuando se ve frente al peligro real, cuando la amenaza deja de ser una imagen de su mente para ser una imagen real ante sus ojos, entonces es cuando se empieza a sentir liberada de todo, reconciliada con ella misma y con la idea de la soledad en soledad que, a veces, casi siempre, es mucho mejor que la soledad fría y afilada que se vive en compañía.



martes, 16 de enero de 2018

Tercer premio en "Escribiendo que es gerundio"


Dicen que no hay dos sin tres. Después de haber obtenido ya dos premios en la comunidad, el último relato con el que he concursado en "Escribiendo que es gerundio", ha vuelto a resultar ganador. 
Hace ya bastante que lo supe, exactamente, el día 2, pero alguna reseña pendiente y algún reto que surgió inesperadamente, han hecho que demorara la publicación hasta hoy.
Como es habitual, quiero compartir con vosotros esa alegría. Ha sido un maravilloso comienzo de año y quiero aprovechar para felicitar 2018 a todos los componentes de la comunidad, especialmente a los que han participado en este II reto "Una imagen, un relato". Y como no, también quiero, aunque con retraso, felicitar el año a todos los que estéis leyendo esto. Para mí este premio fue un buen comienzo de 2018
El reto consistía en escribir un relato de 350 palabras como máximo, inspirado en la imagen siguiente:


Estoy muy contenta porque mis relatos obtengan algún reconocimiento por parte de quien los lee porque siempre pensé que carecía de imaginación suficiente como para escribir algo que mereciera la pena.
El relato fue publicado en el blog el día 24 de diciembre por lo que fue incluido en la felicitación navideña que podéis ver aquí.
Esta vez, no repito aquí el relato pues al ser de tema navideño, quedaría un poco anacrónico. Quien tenga interés, que clique en el enlace.
Ah, y quiero dar las gracias a Francisco Moroz por el diseño del diploma que ya he unido a los otros dos en la columna izquierda del blog.


sábado, 13 de enero de 2018

"Francamente, Frank" Richard Ford

La cuarta entrega de la vida de Frank Bascombe, "Francamente, Frank", son cuatro relatos ambientados en los días previos a la Navidad de 2012. El huracán Sandy, el más violento de toda la temporada en 2012 y el segundo en la historia de Estados Unidos después de el Katrina, ha pasado hace tan solo dos meses dejando asolada la costa este. Entre otras calamidades que ha dejado el huracán, también ha derrumbado la casa de Sea-Clift, la mansión en la playa, de cristal y madera de secuoya, ubicada en la costa de New Jersey ante lo que parecía ser un mar benigno y tranquilo; la casa en la que vivió Frank durante años antes de cerrar la agencia inmobiliaria y volver a instalarse en Haddam.
Conocimos a Frank Bascombe hace más de treinta años. Era 1986 y "El periodista deportivo" confirmaba a su autor, Richard Ford, como uno de los grandes escritores estadounidenses. En aquella primera entrega de lo que con el tiempo iba a ser "la trilogía de Frank Bascombe", ahora convertida en tetralogía, el personaje tenía treinta y ocho años y trabajaba como periodista deportivo. Catorce años antes había conseguido un montón de dinero vendiendo un libro de cuentos. A pesar de la prometedora carrera que se presentaba ante él, dos años después aceptó un trabajo como periodista deportivo y dejó de escribir. "Durante estos doce años, mi vida no ha estado nada mal y en muchos aspectos ha estado muy bien. [...]Y no cambiaría muchas cosas, si es que cambiaba alguna. Preferiría no estar divorciado y que mi hijo, Ralph Bascombe, no hubiera muerto, pero eso es lo único"
Cuando volvemos a encontrar a Frank, tan solo han pasado dos años en la vida de Frank (diez desde que se publicó el libro anterior). Sigue viviendo de Haddam, pero ya no escribe crónicas deportivas para el periódico, ahora trabaja en una agencia inmobiliaria y mantiene relaciones con Sally. Estamos en vísperas de "El día de la independencia" (premios Pulitzer y Faulkner; el único libro que ha conseguido ambos premios) y Frank va a pasarlo con su hijo Paul, un adolescente para el que su padre ya hace mucho que dejó de ser el héroe de la infancia. Un encuentro que es fuente de toda clase de desconciertos para Frank que no sabe cómo enfrentarse a un chico de quince años al que recientemente han detenido por robar en una farmacia tres cajas de condones extra largos.
En "Acción de Gracias" han pasado doce años. Frank está casado con Sally, lleva ya un tiempo viviendo en Sea-Clift y tiene una agencia inmobiliaria junto a su socio Mike. Ha pasado un cáncer de próstata y está esperando poder pasar el día de Acción de Gracia junto a sus hijos Clarissa y Paul, aunque no tiene muy claro que eso vaya a ser posible.
"Francamente, Frank" es, por ahora al menos, la última aventura o, mejor dicho, las últimas cuatro aventuras del personaje, porque el libro consta en realidad de cuatro relatos y, siguiendo las fechas memorables del calendario estadounidense a las que el autor nos tiene acostumbrados, lo podría haber titulado "Navidad". Las cuatro historias tienen lugar en las fechas previas a la Navidad de 2012, cuando el huracán Sandy está aún muy presente en los habitantes de la costa Este. "Un segmento bastante grande de la población de Haddam (republicana por tradición y en los últimos tiempos neciamente partidaria del Tea Party) cree que el presidente o bien provocó personalmente el huracán Sandy, o bien, como mínimo, lo dirigió desde su «búnker subterráneo» de Oahu, para conducirlo hasta la costa de Jersey, donde había muchos italoamericanos de derechas (en realidad no los hay) absolutamente decididos a votar por Romney, sólo que sus casas volaron por los aires y ya no pudieron presentar el certificado de residencia". Así es Frank, irónico, crítico, demócrata... Se refiere en este párrafo a las elecciones presidenciales que le dieron a Obama su segunda victoria, frente a Mitt Romney, y que tuvieron lugar apenas dos semanas después del huracán.


Discurso con motivo de la entrega del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016

Frank ha vuelto a vivir a Haddam tras cerrar la agencia inmobiliaria y vender su casa de Sea-Clift. Tiene ya sesenta y ocho años y está jubilado. Sigue casado con Sally y sigue siendo ese personaje incómodo que ha sido a lo largo de toda la serie; el personaje del que se vale Richard Ford para decir lo que muchos querrían y no se atreven. Todo encuentra lugar en el afilado espíritu crítico de Frank, todo lo ve a su manera, no siempre políticamente correcta, y de todo hace burla; de sí mismo para empezar, porque como ha dicho el autor en varias ocasiones "si las cosas no resultan graciosas, no son realmente serias". Y Frank, siguiendo la máxima, lleva riéndose de todo y de sus más tristes experiencias desde hace veintisiete años. 
Ahora hace la vida propia de un jubilado. Lee todas las semanas para los ciegos en una emisora local y "viajo una vez a la semana al aeropuerto Liberty de Newark con un grupo de veteranos, para dar la bienvenida a los soldados que, cansados y perplejos, vuelven a casa de Irak y Afganistán después de su periodo de servicio", mientras Sally, su mujer, se vuelca en la ayuda a los más afectados por el huracán. 
Para él el huracán no es un desastre, o no solo un desastre. Es también una manera que tiene el mundo de cobrarse lo que es suyo, de volver a su ser, de ponerlo todo en cuestión y demostrarnos la poca importancia que tiene una casa una vez desaparece. Una vez desaparecida su vivienda, o mejor dicho, la que le vendió a Arnie hace ocho años, y las que la rodeaban, el espacio se vuelve a configurar como siempre deparando un hermoso panorama y el mar se vuelve a enseñorear de todo, vuelve a ser el señor del espacio como lo fue desde el principio de todas las cosas. "Hay argumentos en favor de un buen huracán que no se anda con chiquitas, arrasando la vida para ponerla de nuevo en perspectiva".
Frank es un adorable tocapelotas, un ingenuo malicioso, un escéptico optimista, un ser dotado de una especial clarividencia para observar y juzgar a sus conciudadanos y a su país. Viene haciéndolo desde 1986 y lo hace con gran precisión, sin concesiones, pero con simpatía. Él ama a su país y, porque lo ama, se siente en la obligación de ponerlo ante sus miserias y sus contradicciones. Es algo que hacen de maravilla los escritores estadounidense. Ya lo he dicho en este blog: pocos escritores aman tanto a su país y pocos son tan crueles en sus críticas hacia el mismo como los de Estados Unidos. La complacencia nunca es un acto de amor.


Habitación en Nueva York (Edward Hopper. 1932)

Frank vive rodeado de gente. Está su mujer y están sus hijos. Ahora también está su ex mujer, pero fundamentalmente, está solo. A lo largo de las cuatro novelas citadas, las personas que lo rodean no dejan de ser detalles accidentales en su vida que vemos como transcurre en soledad; como, por otra parte, mal que nos pese, transcurre la vida de todos. Una inmensa soledad, más o menos compartida con otras soledades, pero soledad en el amplio sentido de la palabra. 
Frank ha superado el cáncer de próstata, pero tiene ya una edad en la que hay que evitar riesgos y entre los más evidentes están las caídas; gente mayor que no se recupera de una caída, que se rompió la cadera y no volvió a ser el mismo, que se murió poco después de caerse en el jardín. Y Frank se pregunta "pero ¿de qué altura se cae esa gente, coño? ¿De la azotea de un edificio? ¿De espumeantes cataratas? ¿Por una alcantarilla? ¿Está el suelo más lejos que antes?". Simplemente, Frank.
También se verá enfrentado al deterioro y a las frustraciones de otros. Arnie, el hombre que compró su antigua, y ahora destruida casa en Sea-Clift, quiere que le aconseje acerca de qué hacer con la ruina en que se ha convertido el edificio; su ex-mujer y madre de sus hijos, Anne, con un principio de Parkinson, se ha trasladado a vivir a una residencia muy moderna, y que proporciona cuidados especiales, muy cerca del domicilio de Frank en Haddam; un amigo al que no ve hace años se pone en contacto con él para hacerle partícipe de su muerte inminente; una antigua inquilina de la casa en la que ahora vive con Sally le visita y le pide pasear por la que fue su antigua morada para terminar contándole la historia de lo que había sucedido en aquel espacio, ahora el espacio familiar de Frank, hace ya mucho tiempo. Todo el mundo pretende compartir con Frank sus propias cuitas. Parece que todos necesitan testigos que den fe de que lo que les ocurre, o les ha ocurrido, ha sucedido en realidad. "Es lo que los meapilas están deseando, de la mañana a la noche. Por eso hay cosas tales como «padrinos de boda», «portadores del féretro», «madrinas», «invitados a la ejecución». Todo es más auténtico si lo ven dos".
"Francamente, Frank" podría ser el epílogo de esta historia que es la historia cotidiana de Estados Unidos, la  "istoria sin h" que diría un amigo bloguero, la del hombre de la calle. Esa historia que no es más que "la cotidianidad de un individuo pensante, inmerso en las contradicciones que distinguen a un país espacialmente inabarcable como Estados Unidos. Edward Hopper pintó su soledad resignada, Bruce Springsteen le ha puesto música y, de vez en cuando, los hermanos Coen son capaces de filmarla. Richard Ford le ha dado la voz y el nombre de Frank Bascombe" (de la página Anaqueles abarrotados)
No me resisto a la tentación de dejaros aquí algunas citas de la novela que constituyen un ejemplo de la clarividencia de Frank Bascombe que no es otra que la de Richard Ford. Uno de los mejores escritores estadounidenses del momento.

"La vida ya vivida, en especial cuando se llega a la edad adulta, siempre es una cuestión de sobreabundancia que va menguando cada vez más. Sólo que (en mi opinión) esa mengua es tan buena como cualquier cosa que haya ocurrido con anterioridad, además de mucho más sencilla".

"¿Qué no está causado por el estrés? A los veinte años ni siquiera sabía que existía el estrés. ¿Qué ha pasado para que apareciera en este mundo? ¿Por dónde andaba antes? Yo creo que estaba latente en lo que generaciones anteriores consideraban placer pero que ahora ha trastornado todo el vecindario psíquico".

"¿Qué coño tiene de malo sufrir el dolor uno mismo? Cuando murió mi hijo, logré vivir con mi propio dolor".

"Todo el mundo lo sabe todo pero nadie sabe qué hacer con ello".

"No hay una forma adecuada de planificar la vida ni tampoco de vivirla: sólo un montón de formas inadecuadas".

"¿Soy el único ser humano que de vez en cuando piensa que está soñando? Cada vez estoy más convencido".

"La plena revelación es el mito de las clases inquietas. Los que ignoran la historia no están más condenados a repetirla que los enterados, pero es más probable que se sientan más a gusto sobre muchas cosas".

"Lo que no te mata, te hace más fuerte, ¿verdad? Yo no creo en eso, desde luego. La mayor parte de las cosas que no nos matan en el acto nos matan después".



jueves, 11 de enero de 2018

Reto "Serendipia recomienda 2018"


He sabido de este reto por primera vez este año, aunque ya es la quinta edición. La iniciativa parte de Mónica Gutiérrez Artero (Serendipia) y consiste en que cada participante recomiende tres libros de los que tenga reseña en su blog. No deben ser libros muy famosos ya que se trata de dar a conocer autores y libros a otros lectores que pudieran estar interesados, cosa que no se consigue recomendando "El Quijote" o "Crimen y castigo", ya de sobra célebres y que no necesitan recomendación.
El reto consta de dos fases. En la primera se hará una entrada como esta en la que se recomendarán los tres libros y se enlazarán las reseñas correspondientes. La segunda fase consistirá en escoger tres de los libros recomendados por otros participantes del reto, leerlos y reseñarlos también en el blog de cada uno.
Pero será mejor que leáis las bases en la propia iniciativa original de Serendipia.
De momento, yo recomiendo estas tres novelas:
  • "Taxi" de Carlos Zanón. Una novela que narra las andanzas de un taxista por Barcelona durante una semana en la que huye de un futuro que no desea. 
  • "Yo te quise más" Tom Spanbauer. Una novela de amor en el Nueva York de los años setenta y ochenta. Hank, Ben y Ruth viven su amor y su amistad, sus decepciones y la enfermedad sin eufemismos de ningún tipo.
  • "Nada se opone a la noche" Delphine de Vigan. A raíz del encuentro de su madre muerta, la autora decide preguntar a amigos y familiares y reconstruir para nosotros la vida de su madre; una vida dura y difícil como pocas.
Son tres de las novelas que más me han impresionado este año. Espero que a alguien le sirva alguna para descubrir a un gran autor. Para mi fueron dos hermosos descubrimientos (segundo y tercera) y una maravillosa recaída (el primero).
Aquí iré actualizando a medida que haga las reseñas de los tres libros escogidos en "Serendipia recomienda 2018". De momento pongo los títulos que son:




lunes, 8 de enero de 2018

"Buenos días, me voy a dormir" Estefanía Farias Martínez

"15 de junio de 2009 11:06
¡Buenos días!
Hoy empiezo a trabajar en la biblioteca.
Salgo de casa en media hora.
No me da tiempo a comer, así que me llevaré el sandwich.
También me llevo el teléfono.
Ya te iré contando cómo me va".
Esta es una novela curiosa. Está escrita como si se tratara de un diario, aunque va más bien por horas que por días. La narradora le cuenta sus vivencias diarias a alguien muy cercano y querido que vive en España. Se lo cuenta por el móvil, posiblemente en mensajes de texto SMS pues en el año en que transcurre la acción, 2009, WhatsApp empezaba a dar sus tímidos pasos en Estados Unidos.
La protagonista, posiblemente la propia autora o, en todo caso, muy inspirada en sus vivencias personales, nos hace partícipes de sus impresiones acerca de Holanda, un país al que llegó un año antes. Con idea de practicar  el idioma para un examen, solicita entrar a trabajar en una biblioteca. Entre que la solicitud fue hecha hace dos meses, y que el examen no se esperaba hasta agosto, nuestra narradora pensaba tener un largo periodo de prácticas, pero la entrada en la biblioteca se retrasó, el examen se adelantó y, a mediados de junio, tan solo le queda una semana de prácticas en la biblioteca antes de tener que presentarse a su examen. No obstante "Llevo un mes haciendo prácticas por mi cuenta para el examen del lunes, veo mucha tele en holandés, programas de noticias y debates para hacer oído"
Es esa semana, su encuentro con el trabajo en la biblioteca a la vez que la fecha del examen se va acercando, lo que nos cuenta Estefanía en el libro. Trabajar en una Biblioteca era algo que, en principio, le hacía mucha ilusión como buena lectora que es y doctorada en Lengua, pero pronto ve que allí es solo un peón: descarga y coloca carros de libros, sirve y limpia en la cafetería, saca la basura... y realiza toda clase de trabajos para los que no se precisa ninguna preparación. Ni en labores tan sencillas puede poner en práctica la más mínima iniciativa. Es un país donde todo se hace en un orden concreto, no hay lugar para la improvisación o la innovación. 
Se trata de una biblioteca curiosa, más parecida a lo que aquí entendemos por librería-cafetería. En ella se sirve café y bollería, se prestan libros, claro, pero también se sacan fondos que se dedican a la venta. "Cuando los libros ya no se mueven los quitan de las estanterías y los sustituyen por nuevos. [...] La semana que viene tenemos mercado de descuento de libros".
Estefanía Farias Martínez
Muchas son las cosas que le chocan de este país en el que lleva viviendo un año: un sistema educativo en el que la Formación Profesional es la opción más normal, mientras que la Universidad, cara y con un nivel elevado de exigencia, es minoritaria y no mucha gente debe de ir a ella pues hay muchos médicos extranjeros; una cultura que es otro bien de consumo más, con museos de todo en cualquier lugar y unas librerías que "son papelerías con una sección de libros de oferta, sobre todo bestsellers, guías y literatura infantil. A veces encuentras algunos de arte. La literatura de verdad es un bien escaso. Los libros no se leen, se consumen".
Holanda se convierte en este libro en el país moderno y evolucionado que nos han contado y que, poco a poco, va mostrando una cara menos amable, más ajustada a la realidad porque si la puntualidad es un objetivo insoslayable y "siete minutos son siete minutos" cuando de un viaje en autobús se trata, esa misma máxima, aplicada a otras facetas de la vida, hace que todo sea demasiado exacto, demasiado rígido, demasiado alejado de la espontaneidad y con pocas concesiones a la imaginación. 
La obsesión del personaje es la comunicación que se ve dificultada, no solo por el diferente idioma, sino también, y sobre todo, por la diferente visión del mundo. Como buena española, ella posee todo lo bueno y lo malo del carácter latino: tendencia a la ensoñación, a la improvisación, a salir de cualquier atolladero con las armas que en cada momento nos salgan al paso o seamos capaces de desarrollar. Sus compañeras están muy alejadas de todo esto. En el país en que "siete minutos son siete minutos", no hay lugar para ocurrencias de última hora por muy eficaces que se manifiesten. Todo está ordenado y debe hacerse de formas establecidas y precisas porque "alterar el orden natural de las cosas podría provocar el caos".
Esa dificultad en la comunicación, agotadora de por sí, hace que la narradora llegue cada día a su casa extenuada y con pocas ganas de seguir, en este caso, con su vida familiar y personal: estudiar holandés, hacer de canguro de su sobrino o su último empeño que la cansa solo con pensarlo: enseñar holandés a sus padres. Porque obsesionada con la necesidad de comunicarse, quiere facilitar también a sus padres la tarea.
Menos mal que siempre la puede estar esperando un baño de espuma en forma de cine clásico "poco antes de venir me compré una lata de Bette Davis con cinco películas y sólo pude ver “Amarga victoria”. Sin embargo, esta tarde encontré “Eva al desnudo”, una de mis favoritas" (también es una de mis favoritas); o una siesta reparadora en forma de cine... menos clasico "pondré una de esas películas que me dan sueño y será siesta segura. “Forrest Gump”, por ejemplo" (también yo siento un profundo sopor de pensar en Forrest Gump).
La ciudad en la que vive es Almere, a treinta minutos de Ámsterdam en tren, en una zona que, como muchas otras en Holanda, antes no existía "¿Te he contado que donde vivo no existía antes de los setenta? Era un lago de agua dulce, en la desembocadura del Rhin. Dentro del lago hicieron varios diques y drenaron el agua.[...]Vivimos a tres metros debajo del nivel del mar. El drenaje tiene que ser continuo si no el agua llegaría hasta el primer piso". Y es que como dicen en el país: "Dios hizo el mundo y los holandeses hicieron Holanda"´.
Estefanía Farias Martínez nos entrega con "Buenos días, me voy a dormir" una novela fresca, de fácil lectura, irónica y con un sentido crítico muy afilado. Una novela en la que todo se analiza con incisiones profundas, pero con un humor que amortigua el dolor del corte y hace que sangre menos. Una novela que se lee con gran facilidad porque el estilo directo mediante mensajes de texto huye justo de esa incomunicación que a la autora tanto le preocupa y hace que el intercambio de información sea fluido y sencillo y se establezca entre escritora y lector con asombrosa facilidad. 
En palabras de la autora para periódico irreverentes.org. "necesitaba hablar de cómo fue mi llegada a Holanda. Lo tenía pendiente. Pero no encontraba la forma de hacerlo. Hasta que un día me di cuenta de que la clave era la naturalidad. Desnudarme ante alguien muy cercano. De ahí nació la idea de contar en primera persona una historia de ayer como si hubiera ocurrido hoy".



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