Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

jueves, 26 de noviembre de 2015

"Herejes" Leonardo Padura


Leonardo Padura es un escritor cubano autor de una serie negra protagonizada por el policía habanero Mario Conde. Sí, yo puse la misma cara cuando lo oí por primera vez. Ahora ya me he acostumbrado y es que este Mario Conde no tiene nada que ver con el otro en el que estás pensando. 
Pero Padura no sólo es un escritor de novela negra. Aparte, escribe unas novelas con base histórica que son geniales, y fue con una de estas con la que le conocí. Concretamente, "El hombre que amaba a los perros", una novela en la que se mezclan muchas cosas a cual más atrayente: la huida de Trosky de la Unión Soviética y su periplo por varios países, de Turquía a Noruega, pasando por Francia, hasta recalar en Méjico, última etapa de su exilio y de su vida; la vida de Ramón Mercader desde pequeño, la influencia de su madre y su adiestramiento para asesinar al revolucionario ruso; la historia de un misterioso hombre que pasea por la playa, en Cuba, unos galgos rusos borzoi. Me pareció apasionante, tanto lo que cuenta, como la forma de contarlo, en la que no voy a entrar porque no es esta novela el objeto de esa entrada.
"Herejes" es un mixto entre Mario Conde y estas otras novelas históricas. El detective lleva ya unos veinte años alejado de la policía cuando recibe un encargo sorprendente: un pintor venido de Nueva York, Elías Kaminski, le pide que investigue lo sucedido con un cuadro de Rembrandt. El pintor es hijo de un judío polaco llegado de niño a la isla en 1939 donde sus padres pretenden ponerlo a salvo del horror que se presiente en Europa y más concretamente, en Polonia. El cuadro ha estado en manos de su familia durante más de tres siglos y, cuando se daba por perdido, reaparece a punto de ser subastado en Londres.
Con este pretexto, Leonardo Padura nos sumerge en historias que yo desconocía por completo (las vicisitudes de la comunidad judía en Cuba y su exilio en Miami con motivo de la revolución castrista) y otras de las que tenía cierta y vaga idea
El Sain Louis en el puerto de La Habana
donde permaneció una semana.
(el arribo a la isla en diciembre de 1939 del barco Saint Louis, un trasatlántico con cerca de mil judíos a bordo que tras intentar entrar en Cuba, Estados Unidos y Canadá, tuvo que regresar a Europa donde a sus pasajeros les esperaba un incierto destino en una nada incierta Guerra)

La vida de Daniel Kaminski se nos va contando a medias entre capítulos concretos dedicados a ello y el relato que su hijo, Elías Kaminsky, le hace a Mario Conde a lo largo de varios días en la Habana de 2007. Esta biografía comienza en 1939, cuando Daniel llega a Cuba. 
La vida de Daniel Kaminsky en La Habana, es una sucesión de episodios dispares en que la felicidad y el desenfado típicos de un niño y adolescente se ven enturbiados por la realidad a la que se ve sometido. La devolución del Saint Louis a Europa supone para Daniel, de apenas nueve años, un golpe muy duro que desencadenará su voluntad de no creer en un dios que considera que no ha sido justo con él y con los suyos. Ese descreimiento dará lugar a encuentros y desencuentros con su tío Joseph, a cuyo cuidado fue entregado y que será para él mucho más que un padre y sacrificará por él mucho más de lo que muchos padres estarían dispuestos a sacrificar. 
No obstante, Daniel decide ser cubano a pesar de que "varios años le tomaría a Daniel Kaminsky llegar a aclimatarse a los ruidos exultantes de una ciudad que se levantaba sobre la más desembozada algarabía". No va a ser ni judío, ni polaco. Será sencillamente cubano "del partido de los comedores de frijoles negros y yuca con mojo, decía siempre"
Pero su procedencia polaca y judía y su pertenencia a una familia, le llevarán a luchar por un cuadro, a intentar recuperar un legado ancestral, y esa pelea le obligará a abandonar Cuba unos meses antes de la Revolución y a instalarse en Miami, donde permanecerá hasta su muerte en 2006, cuarenta y siete años después.
Pero la novela es mucho más que la búsqueda de un cuadro, o mejor dicho, de cómo ese cuadro ha llegado a una subasta en Londres. Realmente, Elías Kaminski no quiere, o no es lo prioritario
La cena en Emaús (Rembrandt 1648)
El retrato perdido de los Kaminski
sería uno de los estudios que hizo el pintor
como ensayo para la cara de Jesús
para él, recuperar el cuadro. Lo que quiere Elías es saber si puede liberar la memoria de su padre de ciertas culpas, de ciertos actos de los que le sospecha autor. Lo que quiere realmente es cerrar la biografía de su padre que ha quedado abierta en su recuerdo.

Pero la novela es más aún. Es la historia de un judío en Ámsterdam entre 1643 y 1648, Elías Ambrosius Montalbo de Ávila, descendiente de sefardies asentados en la capital Holandesa. Un joven judío de diez y siete años dispuesto a desafiar el Libro Sagrado y sus leyes para convertirse en pintor porque, aunque se considera un buen judío, de viejos sabios y sensatos ha aprendido que "poco puede el hombre sin su Dios y nada puede el Creador, en cuestiones terrenas, sin la voluntad y el raciocinio de su engendro más indómito" y también que "en cada momento el hombre sabio debe actuar del mejor modo que su inteligencia le reclame, pues para algo el Creador le había dado al humano aquella capacidad" y es que "el deseo de libertad es indisociable de la condición singular del hombre, esa intrincada creación divina". De forma que, sintiendo que su afán sólo respondía a la capacidad y talento que el Creador le había otorgado, Elías entra de aprendiz (más bien de criado) en el taller de su admirado Rembrandt y así se irán poniendo los cimientos para la creación del cuadro que tres siglos y medio después se pretende subastar en Londres. 
Magníficos estos capítulos por la certera ambientación de Ámsterdam en el siglo XVII, las descripciones de la vida y obra de Rembrandt y la vida de los judíos en la ciudad.
Pero volvemos a La Habana de 2008. Mario Conde está inmerso en su vida de compra-venta de libros antiguos y en el dilema de si casarse o seguir como hasta ahora con Tamara, su compañera desde hace más de veinte años. Cuando ya considera terminado el asunto de los Kaminski y el cuadro del pintor holandés más famoso de la Historia, la desaparición de una joven emo (sí emo, no hay errata ni confusión), le da pretexto al autor para hacernos una crítica desnuda de la sociedad cubana en los primeros años del siglo XXI, de hablarnos de las tribus urbanas que también han florecido en el último paraíso socialista y caribeño. También le permite reabrir, o más bien, rematar la historia del judío polaco convertido en cubano, Daniel Kaminski.
Una novela poliédrica con más matices de los que aparenta en un principio, que nos presenta toda una variedad de mundos, culturas, épocas; una novela que nos muestra cómo los paraísos se convierten en infiernos, y cómo los infiernos queriendo transmutarse en paraísos, se vuelven cada vez más infernales.
Termino con un párrafo del libro que me ha impresionado especialmente. Ahí os lo dejo.

"[...] es posible que los judíos quisieran parecerse a los alemanes para dejar atrás la imagen del comerciante barrigón, ahorrativo, mezquino, que cuenta cada moneda, y de ese modo ser aceptados por los alemanes. No es casual que muchos judíos alemanes se asimilaran totalmente, o casi, y algunos hasta abominaran del judaísmo, como Marx, un judío que incluso odiaba a los judíos... Lo terrible, [...] es que, sin embargo, el sueño de los alemanes era justo lo inverso: parecerse a lo esencial de los judíos, o, sea, ser puros de sangre y espíritu como decían ser los judíos, sentirse superiores, como los judíos, por su condición de pueblo de Dios, ser fieles a una Ley milenaria, ser un pueblo, un Volk, como decían los nacionalsocialistas, y gracias a todas esas posesiones maravillosas resultar indestructibles, como los judíos, quienes a pesar de no tener patria y de haber sido amenazados mil veces con la destrucción, siempre habían sobrevivido. En pocas palabras: ser diferentes, únicos, especiales, gracias al amparo de Dios. [...] Lo que llevó al desastre y el Holocausto fue que todos se equivocaron: los judíos queriendo ser alemanes sin dejar de ser judíos, y los alemanes aspirando a tomar el ejemplo de predestinación y singularidad de los judíos".

Si te ha gustado mi entrada, haz +1 en hispablogger, en la columna derecha, arriba. Muchas gracias.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Bloodline


Inauguro una sección que hace tiempo pensaba abrir, pero siempre lo he ido dejando. Ahora acabo de ver una serie que me ha gustado especialmente y he decidido que ya era el momento de hacerlo.
"Bloodline" es una de esas tentaciones de las muchas que me han venido de la mano de Josevi Blender y de su blog "Todo negro". Es una serie de esas que te pillan y te enganchan y estás deseando que llegue la hora, sea ésta la que sea que utilizas para ver series (yo, por la noche como relax final del día), para volver a sumergirte en sus peripecias y personajes, en su mundo marino y tropical, en sus muchos secretos y cuentas con el pasado.
El título se traduciría literalmente como línea de sangre, esa línea de sangre, amor, resentimiento, odio, secretos, que une a los miembros de la familia protagonista y a casi todas las familias (aunque pocas escondan tanta mugre en los armarios de la memoria colectiva).
Se han hecho muchas series con sagas familiares y en la reseña de "Bloodline" en "Todo Negro" se menciona "Dallas": nada que ver, allí ya se dice. Me atrevería a decir que ninguna de todas ellas, tiene la calidad y los valores de ésta. A saber: una ambientación muy atractiva y sugerente, en los Cayos de Florida, entre los mangles que hunden sus raíces en el pantano, con sus playas de aguas verdes y transparentes; un ambiente en el que esperas vidas paradisíacas, pero que puede esconder tantas desdichas y malas experiencias como el barrio más deprimido de la más poblada y estresante ciudad; una historia muy bien trabada de la que te van dando la información con el ritmo perfecto y en las cantidades justas para que te vayas hundiendo irremediablemente en un argumento que te atrapa como si te hubieras hundido entre las aguas turbias del manglar; unos personajes con mucho mundo, con muchas aristas y matices, con mucha vida, no muy fácil, algunos y demasiado fácil, otros, que los empuja a actuar de formas a veces inesperadas y, casi siempre, sorprendentes; unos actores que dan vida a esos personajes con una credibilidad tal que cuesta convencerse de que sólo son actores, de que nunca han vivido esas situaciones que son capaces de transmitir en un gesto, en una mirada, en dos palabras dichas de cierta manera. Valores que hacen que se trate de una historia familiar, sí, pero de una calidad insuperable.
La familia Rayburn al completo
La serie comienza con una celebración. No recuerdo si era el aniversario de boda de los padres, los Rayburn, o una celebración de aniversario del hotel que regentan en los Cayos. Es la ocasión ideal para ir presentando a los miembros de la familia, los padres y, sobre todo, los cuatro hijos: John, policía, felizmente casado y con dos hijos; Kevin, un poco desastre él, recién separado, aunque nadie lo sabe aún; Meg, la niña buena, abogada comprometida o a punto de hacerlo con Marco, un hispano compañero de John en la policía; Dany, el hermano díscolo, el único que no vive en el entorno familiar, al que todos esperan para la celebración... y llega.
Hasta aquí, no creáis que os he revelado nada. Todo esto se sabe antes de la primera media hora del primer episodio. Todo esto y todo lo que se va sabiendo hace que salgas de ese primer capítulo deseando ver el segundo porque la serie te va llevando hacia el pasado y hacia el futuro con una habilidad certera e insuperable, y si el futuro que vislumbras te espanta, el pasado que vas viendo te va dando dimensiones nuevas que no sabes si te explican el futuro o te lo hacen más espantoso.
Es una historia de personas normales que viven su vida tratando de superar algunos hechos del pasado, tratando de superar su culpabilidad más o menos justificada, o su igual de justificada o injustificada ignorancia; son personas a las que el pasado ha lanzado hacia un presente complicado, a las que el pasado no va a perdonar sus deudas y tendrán por fin que enfrentarse a él con las armas que les queden después de tantos años de intentar soslayarlo.
Ya hablé más arriba de la interpretación cuidada al extremo en todos los personajes, con actores muy buenos de los que sólo conocía a Sissy Spaceck (Sally Rayburn, la madre) y Sam Shepard (Robert Rayburn, el padre), ambos buenos actores, sobre todo él desde mi punto de vista. Pero la gran sorpresa, lo que para mí ha sido todo un descubrimiento, ha sido Ben Mendelsohn, el actor que interpreta (¡¡y cómo!!) a Danny Rayburn, el hermano mayor.
Lo había visto hace unos meses en una película bastante buena "Mátalos suavemente", en la que hace un papel secundario bueno, pero que no me llamó la atención especialmente. En esta serie he descubierto un actor de carácter, comparable a mis
Ben Mendelsohn

admirados Mathew McConaughey y Woody Harrelson de "True detective" (la primera parte, la segunda no llega ni
tan siquiera a poder compararse), o a Bryan Cranston, el genial William White o Heisemberg de "Breaking bad". Vamos, un actor para apuntar y seguir con total fidelidad hasta el fin de la historia del cine y la televisión y más allá; un actor que con un sólo cambio imperceptible de su rostro, pasa de mostrarte su vulnerabilidad y su alma herida, a revelarte su lado más oscuro, el que no sabes si realmente existe o es sólo obra de tu imaginación. 
Otro actor, éste totalmente desconocido para mí, es Kyle Chandler que interpreta a John Rayburn), el sensato de la familia, al que acuden todos para resolver sus problemas, sobre el que caen demasiadas responsabilidades, demasiadas decisiones difíciles, el peso del pasado y del futuro. Un actor totalmente desconocido que también está perfecto en su papel. Un personaje siempre en su punto medio, controlado, sabiendo siempre lo que hay que hacer para bien y para mal, dentro y fuera de la ley; un referente para todos los miembros de su familia; contenido como una olla a presión que, en algún momento se descompensa y estalla, y se ve en todo su cuerpo, en sus movimientos y gestos y en su mirada, se ve que va a descompensarse y no sabemos por dónde saldrá,
Kyle Chandler
pero eso es anecdótico porque si algo sabe hacer John es mantenerse sereno y disponible para todos.

Y termina la serie, al menos los trece episodios de la primera parte, y nos deja con ganas de ver la segunda, proyectada para el próximo año y a la que se abre camino con el final de esta primera. 
Pero da lo mismo, no importa si no hay segunda parte. La primera tiene entidad por sí misma, y es mucha entidad. 
Si os gustan las series, las buenas series, ésta es incuestionablemente imprescindible. 
Si te ha gustado mi entrada, haz +1 en hispablogger, en la columna derecha, arriba. Muchas gracias.

martes, 17 de noviembre de 2015

"Los besos en el pan" Almudena Grandes


"A mis hijos,
que nunca han besado el pan".
Esta es la dedicatoria con la que Almudena Grandes inicia este libro, un libro que ha salido de lo más profundo de sus vísceras. Es algo más que haberle salido del alma; le ha salido del cuerpo, de la carne y de la sangre; del alma, también, pero de las lágrimas del alma. No es su mejor libro, pero probablemente sí el más comprometido. Es una crónica de la crisis, de esa que llegó de repente y, aunque venía avisando desde hacía tiempo, nadie pensó que realmente llegara para quedarse. "No será para tanto, se dijeron, pero fue, y nada cambió en apariencia mientras el asfalto de las calles se resquebrajaba y un vapor ardiente, malsano, infectaba el aire. Nadie vio aquellas grietas, pero todos sintieron que a través de ellas se escapaba la tranquilidad, el bienestar, el futuro".
El libro se estructura en tres partes: Antes, ahora, después.
Antes
Es un corto prólogo de una pocas páginas en las que la autora nos presenta al barrio; un barrio del centro de Madrid, pero que podría ser representativo de cualquier ciudad, un barrio vivo, lleno de gente; un barrio en el que conviven ancianos que han vivido en él toda la vida con inmigrantes recién llegados, inmigrantes que proceden de lugares del planeta donde la crisis es endémica y viene de siglos y los empujó y aún empuja a tierras donde hasta las crisis parecen un lujo.
En este prólogo o introducción o presentación se hace un recuerdo de otros tiempos del barrio cuando los que vivían en él eran los niños que eran niños en los años sesenta; los niños que crecieron entre fotografías de familiares desconocidos y siempre muertos, por los que no debían preguntar; niños a los que sus mayores enseñaron a besar el pan cada vez que se caía al suelo "tanta hambre habían pasado sus familias en aquellos años en los que murieron todas esas personas queridas cuyas historias nadie quiso contarles".
Almudena Grandes
También habla de los mayores que vivían en el barrio en aquellos años sesenta del siglo XX; los mayores que ahora tienen menos miedo porque recuerdan todo: "el frío, los mutilados que pedían limosna por la calle, los silencios, el nerviosismo que se apoderaba de sus padres si se cruzaban por la acera con un policía..."; adultos que, a pesar de vivir "con las mandíbulas apretadas, como talladas en piedra"; a pesar de haber "acumulado desgracias suficientes como para hundirse seis veces", seguían de pie "porque en España, hasta hace treinta años, los hijos heredaban la pobreza, pero también la dignidad de sus padres, una manera de ser pobres sin sentirse humillados, sin dejar de ser dignos ni de luchar por el futuro".
Pero los adultos de ahora, los que eran niños en los años sesenta y, sobre todo, los que nacieron después, se han visto asaltados por una situación para la que no tenían defensas porque alguien se empeñó en que había que olvidar el pasado para construir el futuro, sin darse cuenta de que el futuro se construye sobre los cimientos del pasado y si nos cargamos el pasado estaremos construyendo un futuro tan débil y precario que se desmoronará al menor soplo de dificultad, ante el menor contratiempo. Sin darse cuenta de que antes de pasar página hay que leerla, que las heridas para que cierren y cicatricen hay que desinfectarlas y sacarles el pus y la mugre porque si no, cerrarán en falso y matarán al paciente de gangrena, de la gangrena del olvido.

Ahora
Ahora llegó la crisis y en el barrio, se presentan situaciones de todo tipo. Esta parte es el cuerpo central de la novela. Está construida a modo de novela coral en la que se van sucediendo episodios que les ocurren a distintos personajes, personajes relacionados por el parentesco, la amistad, el trabajo, el barrio en definitiva. Situaciones difíciles, unas más que otras, alguna desesperada; situaciones con las que nadie había contado en un país que había vivido sus años de bonanza como si nunca se fueran a acabar, como si siempre hubieran existido, sin recordar que "los españoles siempre hemos sido pobres, incluso en la época en que los reyes de España eran los amos del mundo, cuando el oro de América atravesaba la península sin dejar a su paso nada más que el polvo que levantaban las carretas que lo llevaban a Flandes, para pagar las deudas de la Corona". Y si en la época de mayor esplendor de la Corona ya éramos pobres, en plena crisis, desinflada la burbuja inmobiliaria que era la responsable de haber mantenido a España falsamente en una aparente época de vacas gordas eternas, el cuento se nos vino abajo sin que fuéramos siquiera conscientes
de que vivíamos en un cuento (y si a alguien le interesa profundizar en el tema, recomiendo el libro, éste ensayo, de Antonio Muñoz Molina "Todo lo que era sólido").
Ahora, incluso los que vivían con un desahogo que parecía estable como la médico, su marido el ingeniero y sus tres hijos, empiezan a pasarlo mal. Quien dejó la secundaria para trabajar en la obra ganando más que los que le rodeaban y miraban con envidia, tiene que empezar a adquirir los conocimientos que le faltan para poder reciclarse en otros empleos peor pagados, pero que requieren más destrezas. Los negocios estables y boyantes se ven amenazados por las bajadas de precios de la competencia venida de fuera y acostumbrada a trabajar más horas por menos dinero. Los niños pasan hambre en el recreo porque sus padres no tienen para el bocadillo, o la fruta o el batido de media mañana. Y así, se van narrando historias que se enredan unas con otras como las cerezas en un cesto y tiras de una y salen todas porque todas se relacionan, todas tienen que ver y todas están imbricadas en el barrio.

Después
Ha pasado un año desde que empezó "Ahora" y la autora dice adiós a sus personajes que, como al principio, regresan de vacaciones a finales de verano. Unos siguen en sus trabajos aunque no saben por cuanto tiempo, otros han perdido los suyos y se han dedicado a otras aventuras que no siempre salen bien, algunos han conseguido mejorar y otros se han quedado por el camino. "Aquí les despedimos, en este barrio de Madrid que es el suyo, distinto pero semejante a muchos otros barrios de esta o de cualquier ciudad de España, con sus calles anchas y sus calles estrechas, sus casas buenas y sus casas peores, sus plazas, sus árboles, sus callejones, sus héroes, sus santos, y su crisis a cuestas"
Esta es una novela fácil de leer, pegada a la realidad como pocas, que muestra situaciones que de tan repetidas y conocidas por todos, llegan a parecer demasiado estereotipadas, pero es que la dura realidad se ha convertido en una caricatura de sí misma y ya se sabe, las caricaturas son estereotipos deformados. Es una novela que destila un optimismo tal vez excesivo, una solidaridad que no sé hasta qué punto es real, no porque sea falsa, sino porque yo creo que, en la realidad, no está tan generalizada. Todos los personajes de la novela son buenos, generosos, dispuestos a compartir lo que tienen y lo que no tienen. Tan sólo en un par de ocasiones aparece
el egoísmo, el sálvese quien pueda y lo hace de una forma muy puntual. 
Es lo único que me resulta un poco reñido con la realidad, pero me imagino que la autora ha querido poner el acento en el optimismo ya que como ella misma ha dicho: "Esta es una obra sobre resistentes. El primer peldaño para superar la crisis es que puedas seguir viviendo tu propia vida, que no te cambien. A unos personajes les va mejor o peor, pero todos hacen un esfuerzo por continuar siendo lo que eran"






Si te ha gustado mi entrada, haz +1 en hispablogger, en la columna derecha, arriba. Muchas gracias.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Serie Michael Ohayon. Batya Gur













Desde "Asesinato del sábado por la mañana" (1988), hasta "Asesinato en directo" (2004), el superintendente de la policía de Jerusalén Michael Ohayon, de la mano de la escritora israelí Batya Gur, y a lo largo de seis novelas, nos acompaña en un viaje sumamente interesante por las calles y barrios de la ciudad, y nos introduce en ambientes muy variados que Ohayon va analizando y diseccionando con su habilidad para comprender a las personas y sus respectivos mundos: la psiquiatría y el psicoanálisis, los ambientes literarios del país, la cerrada e idealizada vida en un kibbutz, los ambientes musicales de las selectas orquestas de música clásica, un barrio normal de Jerusalén donde Michael se encuentra con una parte de su pasado y, finalmente, el mundo de la Televisión pública israelí y las sombras de una guerra (la de Yom Kippur) que ha dejado heridas abiertas en el país.
Michael Ohayon, de origen marroquí, llegó a Israel con sus padres a los tres años. Licenciado en Historia y doctor cum laude, hubiera podido abrirse camino en el mundo universitario si no hubiera tenido que mantener una familia al quedar su novia embarazada y tener que casarse. De la mano de Shorer, amigo de la familia, entró en la policía y ahí sigue, ya divorciado y con un hijo adolescente.
Michael es un hombre tolerante, un judío laico y amante de la paz al que le podemos ver decir cosas como esta: "en su momento, nos asentamos en lugares que ya estaban habitados, [...] el problema es que, como judíos, esperábamos tener un comportamiento más moral…, mostrarnos más comprensivos con el prójimo…, y resulta que somos exactamente iguales a los demás [...]aquí no estamos tratando bien el asunto del territorio, sobre todo desde la Guerra de los Seis Días, y [...] peor no lo podíamos haber hecho. En realidad, una verdadera vergüenza [ ...]Pero ahora ya no se puede hacer nada al respecto. Lo único, reconocer que les arrebatamos las tierras y que los expulsamos, pero es imposible devolvérselas. ¿Cómo lo harías tú? ¿Echando a los judíos de sus casas? Cuando exista un Estado palestino y haya paz, entonces se podrá empezar a hablar también de eso…, o por lo menos reconocerlo… ".
Michael Ohayon, como es natural, sólo transcribe las ideas de su creadora. Batya Gur nació en Tel
Batya Gur
Aviv en 1947, en una familia que había sobrevivido al Holocausto recién perpetrado hasta hacía sólo dos años. Ella también era partidaria de un país laico y de un estado palestino en el que convivir en paz. Sus planteamientos, le hacen poner en boca de Yuval, el hijo de Michael, un  muchacho ya de veinticuatro años en la última novela de la serie: "yo no quiero participar en la defensa de los colonos ni tampoco en su evacuación, y me parece que no es justo que todos los jóvenes de mi edad tengan que perder su tiempo defendiendo a un grupo de judíos cerrados de mollera que se han instalado en las tierras de los árabes [...] Nuestro comportamiento ha sido vergonzoso desde el principio [...] porque aquí había árabes desde el principio y ésta era su tierra". 
Empezó a escribir novela muy tarde, con más de cuarenta años, tras haber trabajado de crítica literaria y autora de ensayos. Estaba licenciada en Literatura Hebrea y murió en 2005 de cáncer. Eso nos privó de recibir más entregas de Ohayon y nos dejó con ganas de saber si finalmente, consigue dejar de fumar, si Yuval se ha ido a Canadá... y tantas otras cosas.
No se trata de la serie negra más entretenida que he leído. A veces su pormenorizada narración de acontecimientos la hacen un poco densa, pero jamás he tenido la tentación de abandonar uno de sus libros. Son interesantes las tramas, las habilidades de Michael Ohayon para meterse en el alma y las circunstancias de sus investigados, la visión crítica con la situación del país y, sobre todo, el ambiente exótico, entre religioso, laico y mítico en que se desenvuelven los argumentos. Bien se puede pagar el precio de unas situaciones descritas con un poco más de minuciosidad de lo debido, lo que, por otra parte, les da un toque cinematográfico que no deja de agradarme.



Si te ha gustado mi entrada, haz +1 en hispablogger, en la columna derecha, arriba. Muchas gracias.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

"Truman" Cesc Gay


Truman es el perro y, por lo tanto, "Truman" podría ser la historia de un perro viejo, con cara de bueno, amable y de ojos tristes; un perro cuya raza no sabría deciros pues no entiendo nada de razas caninas. Un pobre perro al que su amo busca una casa y una familia de adopción porque en breve no va a poder cuidar de él. Truman se arrastra lentamente por la calle y por los parques porque ya casi no puede con su vida. Truman mira a su amo con ojos de infinito amor cuando ve o sospecha que su amo se separa de él. Y su amo, Julián, siente un enorme amor por su perro porque son muchos años ya y duermen juntos y se bañan juntos. Por eso busca la manera de dejarlo lo mejor colocado posible, donde le den arroz cocido con trocitos de carne que le gusta mucho. Y magdalenas. Le gustan mucho las magadalenas.
Sí, "Truman" podría ser la historia de un perro al que su amo busca acomodo, si no fuera porque su amo se está muriendo y porque su mejor amigo, Tomás, viene desde Canadá a visitarlo y despedirse de él y porque es la historia de un hombre que quiere dejarlo todo preparado para el momento próximo de su muerte, sin incomodar a nadie, ni siquiera a sí mismo. Quiere irse sin estridencias, habiendo luchado y habiéndolo intentado todo, pero sin sufrimientos innecesarios, sin escenas trágicas, ni despedidas traumáticas.
Y es la historia de Tomás, un hombre generoso hasta el límite; generoso con su dinero, con su tiempo, con su comodidad. Un hombre que ha venido de muy lejos y acabará sintiéndose orgulloso de cómo su amigo gestiona sus últimos asuntos. Un amigo que está dispuesto a apoyarlo y acompañarlo en todo; en lo más desagradable y en sus juergas finales; en sus neuras y en sus despedidas; y está dispuesto a gritarle y a discutir con él y a abrazarle y llevarle a todas partes. Y a correr con los gastos.
Julián es un actor que está interpretando el papel de Valmont en una adaptación teatral de "Las amistades peligrosas", que llegó hace muchos años de Argentina, no sabemos muy bien por qué ni cómo. Está separado de una mujer con la que se lleva mejor que muchas parejas que viven juntas y tiene un hijo estudiando por Europa. De manera que Julián está solo con su perro. Solo salvo por
una prima, Paula, que cuida de él más de lo que a él le gustaría.
Julián y Tomás, pero también Paula y Truman son los personajes de esta historia. Una historia condensada en cuatro días; los cuatro días que tiene Julián para dejar liquidados sus asuntos y hacerlo acompañado por Tomás porque hay asuntos que es muy doloroso zanjar en solitario; los cuatro días que tiene Tomás para intentar convencer a su amigo de que debe luchar hasta el final, de que no debe tirar la toalla porque hay cosas por las que merece la pena dar todas las batallas. 
Esta es una película dura en sus situaciones, tierna en sus sentimientos, honrada en sus planteamientos, valiente en su temática y generosa con el espectador en su sentido del humor, un humor que hace que, a pesar de la cruda y triste realidad que nos muestra, no podamos dejar de reír con sus ocurrencias y diálogos.
Se tratan temas que aún no están resueltos. En nuestras sociedades tan evolucionadas que parece que lo han superado todo, aún hay asignaturas pendientes: la muerte, la pertinencia de tratamientos agresivos e ineficaces, el suicidio como alternativa, el derecho a contar o no contar ciertas cosas, a mentir, incluso, para preservar nuestra intimidad. Se nos muestra la dificultad que aún tenemos (yo muchísima) para enfrentarnos a ciertas situaciones y hablar abiertamente de ellas; la hipocresía con la que a veces las enfrentamos... Se tocan tantos temas que, aunque todo el mundo sepa de qué trata la película, es obligado ir a verla porque guarda muchas sorpresas, muchos matices, muchos sentimientos que sólo se pueden apreciar mientras se está sentado en el cine y después de salir.
Cesc Gay es un director muy interesante cuyas películas nunca dejan indiferente. Según él "es una película sobre la muerte, pero también es una película sobre la vida y sobre la amistad. Yo la sentí como una especie de paseo por Madrid durante cuatro días"
Y si todo lo dicho no convence, el argumento final es insoslayable. Ver trabajar a Ricardo Darín y
Javier Cámara y Ricardo Darín
Javier Cámara, es un espectáculo que nadie debería perderse por poco que le guste el cine. Ambos obtuvieron el premio a Mejor Actor en el reciente Festival de San Sebastián. 

Ricardo Darín es Julián. El hombre decidido a salir con dignidad y por la puerta grande de este mundo que se niega a seguir acogiéndolo. Tan pronto burlón y divertido, como sumido en la más profunda angustia; con una risa que se contagia desde sus ojos azules y brillantes, un poco achinados en la alegría, y un llanto que te encoge el alma como si estuviera llorando sobre tu propio hombro. Una interpretación de esas de... Ricardo Darín, en dos palabras, porque sobran todas las demás.
Javier Cámara nunca deja de sorprenderme. Le he visto hacer papeles tan variopintos y todos con tanta maestría que no cabe duda de que nació con la palabra actor escrita en la frente. Es Tomás espantado, apenado, enrabietado; indefenso ante tanta situación que lo supera. Es Tomás comprensivo, respetuoso, orgulloso; admirado cuando por fin entiende la situación de su amigo. Y es Tomás quien finalmente... pero eso tendréis que ir a verlo al cine.
Si te ha gustado mi entrada, haz +1 en hispablogger, en la columna derecha, arriba. Muchas gracias.

domingo, 8 de noviembre de 2015

"La Oculta" Héctor Abad Faciolince


Héctor Abad Faciolince es un autor al que conocí hace unos cuatro o cinco años leyendo "El olvido que seremos", una preciosa novela dedicada a su padre, un médico colombiano asesinado en Medellín por ser un hombre bueno, un hombre que lo único que había hecho mal fue crearse enemigos por intentar defender los derechos humanos, por denunciar los asesinatos de los paramilitares, por no callar ante la violencia de la guerrilla. Y, como ya esperaba él mismo, la violencia lo calló en forma de sicario enviado por los paramilitares.
"Después de leer hace algún tiempo El olvido que seremos, la más apasionante experiencia de lector de mis últimos años, deseé ardientemente que los dioses o el azar me concedieran el privilegio de conocer a Héctor Abad Faciolince para poder decirle de viva voz lo mucho que le debía"
Estas palabras no son mías, por supuesto, sino del gran Vargas Llosa, pero suscribo hasta la última comilla desde la primera. Solo que a mí ni los dioses, ni el azar me van a permitir conocer al autor colombiano.
Pero ahora quiero hablar de su último libro, "La Oculta". Había leído buenas reseñas de él y no eran engañosas. Se trata de un libro envolvente que te va arrastrando por paisajes atractivos: Antioquia, el departamento colombiano; Medellín, su capital; Jericó, el municipio del que son originarios los personajes; la Oculta, la finca familiar heredada de antepasados lejanos. 
Paisajes en los que viven y sufren sus peripecias tres hermanos que se van turnando en el uso de la palabra para contarnos una historia que se remonta a seis generaciones atrás, cuando Abraham Santángel, un judío de Toledo, llegó a Colombia a hacia 1786, cuando todavía se llamaba Nueva Granada.
Pilar es la mayor y vive en la Oculta. Es una mujer tradicional que lleva casada con su marido desde los dieciocho años y ha tenido cinco hijos. "A veces pienso que yo fui la última de la familia en vivir como mi abuelita Miriam [...] ¿Cómo será mejor la vida: a la antigua como yo o a la moderna como mis hermanos? [...] ¿Quién vivió mejor? Eso no lo sabe nadie, cada cual hace lo que puede y siente. Nunca se sabe nada". Pilar embalsama los muertos de la familia desde que tenía veintiún años. Eso la ha acostumbrado a
Héctor Abad Faciolince en la finca familiar,
su Oculta particular
sobreponerse al dolor y ha hecho de ella una mujer fuerte capaz de sobrellevar desgracias familiares fuera de lo común, no con resignación, sino con el convencimiento de que así son las cosas y no merece la pena rebelarse porque así van a seguir siendo. Pilar es la que más ama la Oculta, la que ha hecho cosas difícilmente aceptables para mantenerla, pero es que prometió a su padre, en su lecho de muerte, que nunca vendería la tierra, ni siquiera si se estuvieran muriendo de hambre porque "si un día nos estábamos muriendo de hambre, nos íbamos a quitar el hambre cultivando la tierra de La Oculta"; ni siquiera para pagar el rescate del hijo secuestrado. 

Eva es la segunda hermana. Si Pilar fue la última en vivir como su abuela, Eva fue "la primera en vivir como mis hijas". Se pierde la cuenta de los maridos y amantes que ha tenido. Es una mujer libre que vive sola en Medellín, tiene un hijo, Benjamín, al que tuvo "con uno de sus maridos, sí, con el segundo, pero mucho después de haberse separado de él, [...] Eva se limitó a pedirle la fecundación y el apellido, como un favor especial"
Eva no ama La Oculta. Eva no quiere propiedades, que atan y molestan y lastran la vida: Sólo quiere tener una habitación donde dormir y la plata justa para comer. Piensa que debería regalar su parte a sus hermanos y si no lo hace es por su hijo "quizá sean los hijos lo que nos hace egoístas, lo que nos hace pensar en la propiedad, cuidar la propiedad como si fuera comida para el hijo"  
Antonio es el pequeño. Vive en Nueva York donde es el último violinista, pero en una gran orquesta, y está casado con Jon, un pintor negro con el que vive en Harlem, porque Antonio es homosexual y, al igual que Abraham, su antepasado judío, huyó de Toledo dos siglos antes, él huyó de Colombia buscando tierras donde su condición no fuera un estigma. De manera que después de vivir la primera mitad de su vida como Eva, buscando hombres y probando distintas parejas, de pronto conoció a Jon y, desde entonces vive como Pilar, aunque "con ciertas breves aventuras" porque nadie es perfecto y porque "el Dios de los creyentes es un exagerado. La moral aprendida es muchísimo más rígida que las inclinaciones del cuerpo"
La relación de Antonio con la finca es ambigua. Añora el lugar, su tranquilidad, su historia. Añora la añoranza, las visitas de infancia a los abuelos, las vacaciones, el primer amor. Quiere volver, pero algo le dice que aquel no es su sitio, que allí echaría de menos el bullicio, el ruido y las mil actividades de la ciudad. O eso quizás lo saben el lector y Jon, y Antonio no se ha dado cuenta aún.
Antonio es el historiador de la familia. Quiere apoderarse del pasado puesto que su condición de homosexual y el no poder tener hijos propios, le impide proyectarse en el futuro. Indaga en un pasado que se remonta al primer Santángel, Abraham, venido de Toledo, buscando una tierra en que su nombre "no fuera un estigma, y allí, algunos años después de llegar a Antioquia, del vientre de su mujer, Betsabé, nació Ismael, el quinto de sus hijos. Ismael con Sara engendró a Isaías, que con su esposa Raquel engendró a Elías, quien con su esposa Isabel tuvo un hijo de nombre José Antonio, del cual con Mercedes nació Josué, quien se casó con Miriam, que parió a Jacobo, mi padre, que con mi madre, Ana, tuvo también a mis dos hermanas, Pilar y Eva, y me tuvo a mí". Con este estilo bíblico, nos cuenta Antonio toda la genealogía hasta llegar a su propia generación.
Desde que llegaron, los Santángel trabajaron duro ganando espacio a la selva, desbrozando laderas y allanando pendientes, y recibieron en pago a su ayuda unas tierras que, poco a poco, generación tras generación, se fueron vendiendo y repartiendo hasta no quedar más que esta finca, la Oculta, en manos de la familia.
Es Antonio el que nos va contando la historia familiar a lo largo de los dos siglos que los Ángel (así quedó reducido el apellido del patriarca Abraham) llevan en el país.
Eva y Pilar nos cuentan la historia más reciente, la que entronca directamente con la Oculta porque
la Oculta es la verdadera protagonista de la historia. Es la finca que a todos amalgama y reúne, donde pasaban Navidades y Semana Santa hasta que murió Ana, la madre de los tres hermanos. Es la finca en la que casi matan a Eva los paramilitares; la misma finca a la que unos años antes habían llegado los de la guerrilla y se habían llevado a Lucas, el hijo mayor de Pilar, al que tuvieron secuestrado nueve meses. Y es que la finca es un resumen de Colombia, una metáfora del país. La finca como el país sufrió "primero los guerrilleros, dizque para devolverles la tierra al pueblo, a los pobres, [...] Mentirosos. Para quedarse ellos con la plata de los secuestros, [...] Y después los paramilitares, dizque para protegernos de los guerrilleros. Embusteros: para apoderarse ellos también de la tierra, por las buenas o por las malas [...]Para entregar esa tierra a los mineros y a los narcos, sus aliados más cercanos"
Una historia dura, con la dureza que la Historia ha arrojado sobre algunos países, pero una historia que destila belleza y sentimientos, olor a sancocho y a cafetales húmedos, donde se cultiva teca y café y se hace siesta en una hamaca y las noches son cálidas y aromáticas. Donde hay una selva amazónica que es un resto de la "Amazonia antiquísima, lo único que queda de la Amazonia antigua, la primordial, cuando el río Amazonas desembocaba en el Pacífico. Luego los Andes se habían elevado cerca del océano, y al río Amazonas le había tocado invertir su curso, por todo el continente americano, hacia el otro lado por planicies interminables, hacia el Atlántico. Del lado occidental había quedado un solo pedazo intacto de la selva amazónica primordial, la original, pues aquí la cordillera de los Andes se había levantado un poco más tierra adentro: y ahí estaba, impenetrable, con plantas amazónicas más antiguas que las de la otra Amazonia, una foresta única, húmeda y dura, impenetrable, antigua como la selva más antigua del planeta, lluviosa como la zona más lluviosa de la Tierra"
Si te ha gustado mi entrada, haz +1 en hispablogger, en la columna derecha, arriba. Muchas gracias.

martes, 3 de noviembre de 2015

"El laberinto e Dios" Manuel Casanova


Este es el primer ensayo que reseño en este blog. No suelo leer ensayo muy a menudo, unos tres o cuatro al año, de temas muy variados, desde historia, política y economía, hasta evolución humana, cambio climático, física, etc.
Este que ahora traigo aquí me llegó por el Blog de Manuel Casanova, "Equinoccio", del que hace mucho tiempo que soy seguidora.
Hace unos días, Manuel publicó en su blog un capítulo del libro "El laberinto de Dios", del que es autor, y lo leí con enorme agrado, de manera que decidí comprarlo y leerlo por completo. 
El acierto no pudo ser mayor porque aparte del tema, sumamente interesante, del capítulo mencionado (el sentido o falta de sentido de la vida y la necesidad de crear dioses y religiones que se lo den), aparecen otros muchos análisis, tan atractivos o más que el anterior. Se habla del origen de Universo, el origen de la vida, la evolución humana, la relatividad y la mecánica cuántica, etc. En definitiva, temas que siempre me han atraído mucho y sobre los que he leído bastante. 
Comienza calificando la existencia de Dios como hipótesis sin demostrar comparándola con otras hipótesis, también sin demostrar como la energía oscura.
Evidentemente, la existencia de Dios, Dios mismo, es una hipótesis no demostrada e indemostrable, pero dicho esto ¿se puede comparar con hipótesis científicas como la de la energía oscura, teniendo en cuenta que ambas están sin demostrar? Yo creo que no, puesto que la energía oscura es, más que una hipótesis, un concepto para definir esa energía que hace que el Universo se expanda cada vez más deprisa en lugar de hacerlo más despacio como sería de esperar en un mundo en que toda expansión tras una explosión va disminuyendo y siendo sobrepasada por la Gravedad. Por tanto, la energía oscura responde a la necesidad de explicar una realidad contrastada (expansión cada vez más rápida), mientras que la idea de dios no responde a nada de este estilo. 
No obstante, y sin ser creyente, soy de las que piensan, al igual que el autor, que las religiones son muy necesarias. Si no existieran, habría que inventarlas. Y eso hizo el ser humano,
probablemente nuestros primos los neandertales, cuando realmente tales religiones no existían. Las inventaron. Porque ¿qué sería del ser humano, consciente de su mortalidad, si no hubiera inventado un mito con una vida más allá de esta vida? ¿Qué sería de los pobres desgraciados que han vivido a lo largo de la Historia una vida de esclavitud, miseria, dolor, enfermedad y explotación si no tuvieran la esperanza en una Justicia Divina que los compensara de todo eso?
Hay una frase en el libro que Manuel considera una falacia por cuanto supone juzgar con mentalidad de hoy hechos del Antiguo Testamento ocurridos hace milenios: Dios no existe, pero si existiera sería un malvado”. Yo creo que esa frase es cierta y poco tiene de falacia, pero no por las plagas y crueldades cometidas contra su pueblo, sino por algo que se sale del tiempo y las mentalidades. ¿Cómo se puede hacer al hombre a imagen y semejanza de Dios (es decir, consciente e inteligente) y a la vez no hacerlo inmortal?¿Cómo se puede dejar a una criatura indefensa e inerme frente al gran drama de ser consciente de su propio final ineludible?
Pero, claro, Dios es un mito, y los mitos no son ni crueles, ni malvados, ni nada... nada más que lo que queramos nosotros que sean. Y Manuel nos recuerda que, según los cristianos postmodernos, o los amantes de los mitos bíblicos como yo,
"no estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, sino que hemos hecho a Dios semejante a nosotros". Aunque le hemos dotado de unas características que, si bien no tenemos, entendemos perfectamente y desearíamos tener. Así, "todos los atributos que hemos adjudicado a Dios como omnipotencia, omnisciencia, ubicuidad, bondad suprema, etcétera, son asimismo antropomórficos: son sólo las máximas virtudes y poderes que el hombre ha sido capaz de imaginar".
Posteriormente, la religión fue aprovechada por los poderosos para que les ayudara a contener a los pobres desgraciados a los que explotaba, esclavizaba, etc. Y la religión que había servido para consolar al hombre de su paso fugaz por la vida y, a veces por la miseria, empezó a servir para que el pobre desgraciado se conformara con su desgracia en aras de una redención en el más allá y siguiera enriqueciendo la bolsa y las ansias de poder de los privilegiados porque según Steven Weinberg, citado en el libro,  “La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin religión siempre habrá buena gente haciendo cosas buenas y mala gente haciendo cosas malas. Pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta la religión”. Y así llevamos siglos, desde el comienzo de la Historia (quién sabe si no desde antes), matándonos por un quítame allá ese dios de más o de menos.

Pero no sólo habla el libro de las necesidades humanas de tener una religión y unos dioses. Analiza también las teorías científicas más actuales y se plantea si el Universo en el que nos movemos y, sobre todo, el hecho de que nos movamos, de que haya vida y vida inteligente, puede deberse al mero azar o es necesario un diseño que lo realice. Unas teorías indemostrables, pero perfectamente formulables matemáticamente, como el autor nos recuerda. Tan matemáticamente formulables que pueden llevarnos a la idea de que las matemáticas son Dios. Y es que "las matemáticas se acomodan tanto a la irrealidad como a la realidad de cualquier cosa"
Al final va a resultar que Dios está contenido en la Ciencia, es parte de la Ciencia: "La mecánica cuántica no es más que un algoritmo. Úsela. No se preocupe, funciona" ¿Será tal vez Dios ese algoritmo que funciona? ¿Será una propiedad emergente del complejo sistema al que llamamos Universo, como tal vez lo sea la vida? ¿Será una de esas consecuencias impredecibles que acompañan a todo sistema caótico?
No lo sé y, realmente, no me importa. El Universo es maravilloso en sí mismo. Lo es su origen, lo es la aparición de la vida, lo es una deformación del tejido espacio-tiempo en la que giramos todos y que Einstein llamó Gravedad. Lo es que nuestras partículas atómicas se hayan generado en estrellas que después explotaron como Supernovas contaminando su alrededor con los elementos formados en su interior. Lo es que haya surgido un ser pensante, consciente y agobiado de angustia por su final inevitable. 
Y lo es mucho más aún, si todo eso se debe al azar, a unas leyes físicas que, en gran medida aún desconocemos, pero que cada vez vamos penetrando más. 
Cómo decía Sabina hablando de Dios "llámalo x me parece bien, llámalo energía, mejor todavía".
Yo creo, como decía el personaje de su canción que "es de cajón que algo tiene que haber", pero, para mí, ese algo se llama Física. Dios está escondido entre las ecuaciones de Einstein, porque ¿dónde mejor encontrar a Dios que en una ecuación tan bella (E=mc2) que en su simplicidad es capaz de explicar el funcionamiento del Universo?
Manuel no da respuestas. No las tiene como nadie las tiene, pero él tiene la humildad y la valentía de reconocerlo. Su libro no soluciona dudas, pero plantea interrogantes, hace reflexionar y ese es su valor porque reflexionando puede que no nos acerquemos más a la verdad, pero estaremos más cerca de ser mejores personas.

Si te ha gustado mi entrada, haz +1 en hispablogger, en la columna derecha, arriba. Muchas gracias.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Noviembre 2015



"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato"
Como estamos en noviembre y se acercan los fríos invernales, he traído a este mes literario el sabor del Caribe. Un sabor húmedo y caliente, como de aguas estancadas infestadas de zancudos, como de sangre derramada en una tarde bochornosa.
Por primera vez repito autor en esta sección, pero es inevitable. Si "Cien años de soledad" tiene un comienzo sublime, la "Crónica de una muerte anunciada" no le debe envidiar nada. Gabriel García Márquez escribió esta novela en 1981 y cuando lo hizo, escribió una maravillosa tragedia en el más puro estilo de la tragedia griega. 
Es uno de los comienzos más valientes y arriesgados que se han escrito. Desde la primera linea sabemos que a Santiago lo van a matar. Podemos pensar que para qué seguir si ya nos han contado el final. ¿Podemos? ¿Podemos dejar de leer esas frases que vienen a continuación y que nos van arrastrando sin que podamos evitarlo? ¿Puede alguien resistirse a terminar de leer todo lo que el genio de García Márquez tiene que contarnos? Yo, desde luego, no.
Y de esa manera nos sumergimos en el último día de la vida de un hombre de veintiún años, Santiago Nasar, el hombre que, durante casi 170 páginas, ignora lo que todo el mundo sabe, lo que incluso el lector sabe desde la primera frase de la novela: que lo van a matar.
Y Santiago, feliz en su ignorancia, se viste de lino blanco y se va al muelle a esperar al obispo por si tiene ocasión de besarle el anillo.
Ignora demasiadas cosas. Ignora que a Ángela Vicario, en cuya boda ha estado el día antes, la ha devuelto su marido a su familia por llegar deshonrada a su noche de bodas; que ella le ha acusado a él de su deshonra; que los hermanos, Pedro y Pablo, han jurado matarle y limpiar así el honor familiar. Santiago Nasar ignora todo lo que todo el pueblo sabe; lo que nadie quiere que pase. Ni siquiera los hermanos Vicario tienen muchas ganas de matarlo. De hecho, hacen todo lo posible para que alguien se lo impida. Sólo la necesidad de mantener la honra (como en las mejores tragedias griegas), les impulsa a realizar un acto para el que no están preparados. Mucha gente, muchas veces, parece que está a punto de impedirlo, de contárselo al menos a Santiago para que pueda hacer algo por su vida. Pero como en las mejores tragedias griegas, el destino es insoslayable y el destino de Santiago Nasar estaba cumplido aquella mañana en que se levantó a las 5.30 para ir a recibir al obispo.

Las novelas que aparecen en esta sección, "Bienvenido nuevo mes literario", no están recién leídas, pero están leídas. Se trata de novelas que empleo para comenzar cada mes. Por ello comienza la entrada con el inicio del libro. No pretende ser una reseña, sino el comentario sobre una historia que me marcó lo suficiente como para poder hablar de ella aunque haga ya muchos años que la leí. Por ello, espero que me perdonéis si incurro en algún error.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...