"Quizás desde la ventana" Sara Mañero Rodicio

-Pero Raquel, ¿vienes o qué? Vamos a llegar tarde y mamá se va a enfadar. -Ya te he dicho que no sé dónde he dejado el cargador... Otra vez ese instante infinito, que ahora me atenaza como si fuera presagio de inmensos males. ¿Cómo pueden esas simples frases convertirse en amenaza? ¿Cómo, las bromas, anticipar el desastre? Sé que cerré la puerta con llave, que comprobé que la hubiese cerrado. Sé que busqué las llaves del coche en el bolso y después...ya se me fue el recuerdo, hasta que desperté en este nuevo cuerpo, con esta extraña vida que jamás habría elegido, sin entender cómo había llegado allí. Aquí. Esos son los últimos recuerdos de la narradora antes de despertar en su nuevo cuerpo. No sabemos bien qué le ha pasado, aunque desde el principio sabemos que es algo no muy bueno. Desde ese capítulo llamado 0, que viene escrito en cursiva y en segunda persona pues la narradora se lo narra a sí misma, nos va dando noticia de su situación. Sabemos que no puede ver el mar que rec...