Tres eran tres 48


La primera entrega de Tres eran tres de2026, y la 48 del total, nos trae tres novelas muy distintas. Una es china y pertenece a una serie que sigo hace años, la del Inspector Jefe Chen Cao de la policía de Shanghái. Está ambientada en los años noventa con todo el interés que esos momentos tuvieron en el devenir de la historia china. La segunda es una novela de espías ambientada entre los años 2011 y 2013, mayoritariamente en Damasco, cuando empezaban las protestas contra el régimen y una guerra que ha durado más de trece años. La última es una de las primeras novelas de un autor español. Está escrita en 1998 y reeditada en 2025 y ya se ve que el autor prometía mucho. Espero que disfrutéis con la entrada y os animéis con alguna de las propuestas.



"Seda roja". Qiu Xialong.
Esta es la quinta entrega de la serie sobre el Inspector Jefe Chen Cao de la policía de Shanghái. Una serie ambientada en la década de los noventa, cuando el comunismo de Mao ha ido dando paso a la China en la que una economía más abierta y con muchos tintes capitalistas permite una corrupción que está a la orden del día y hace que muchos chinos añoren el antiguo sistema. Como es habitual en las novelas del autor hay una destacada crítica a todo lo que supuso la Revolución Cultural de 1966 de la que su familia fue víctima. 

En Seda roja asistimos a dos casos de los que tiene que encargarse Chen. Por una parte, se le encarga investigar a Jia Ming, el abogado que representa a los vecinos en un caso de construcción inmobiliaria que huele a corrupción de lejos.

«A través de sus contactos, Peng obtuvo el permiso gubernamental necesario para comenzar a urbanizar la manzana nueve oeste. Tuvieron que derribar los viejos edificios de la zona para poder construir los bloques nuevos, y Peng expulsó a los vecinos que vivían allí. Sin embargo, la gente empezó a quejarse de los "agujeros negros" en la operación comercial, y no tardó en estallar el escándalo».

Pero ¿por qué se le encarga investigar al abogado de los vecinos? Este caso le servirá al autor para profundizar en en enriquecimiento ilícito de empresarios y en la corrupción de políticos. Y en lugar de investigar al empresario que supo cuándo y a quién entregar sobres rojos con dinero, o a los altos cargos del Partido que los recibieron y le ayudaron a convertirse en multimillonario, se le pide investigar al abogado de las víctimas. 

Por otra parte, empiezan a aparecer cadáveres de mujeres vestidas con qipao o vestido mandarín, siempre rojo, en telas caras y de confección propia de los años sesenta. Sin ropa interior, descalzas y con las hendiduras laterales desgarradas. Un caso que se va descubriendo relacionado con sucesos que pudieron tener lugar durante la Revolución Cultural.

A todo ello se une un estudio que el inspector está realizando sobre literatura clásica de amor romántico que le ayudará a resolver los asesinatos. En ésta como en sus anteriores novelas, Qiu Xiaolong nos cautiva con su prosa y con lo que nos cuenta sobre la China del pasado y del presente (los años noventa). 



"Estación Damasco". David McCloskey.
Estación Damasco es una novela de espías en el sentido clásico del término. Como su título indica, está ambientada en Siria, concretamente en Damasco, e inspirada en hechos que acontecieron allí entre 2011 y 2013, durante los primeros años de la rebelión, como nos indica el autor en los Agradecimientos.

El protagonista es Samuel Joseph, un agente de la CIA especializado en captar agentes en distintos países. 

«Lo que distinguía a los captadores [...] era su habilidad para reconocer a las personas con acceso a los lugares indicados, consolidar su relación con ellas y lograr que accediesen a trabajar para la CIA. Aun así, en la mayoría de los casos se necesitaban meses, y hasta años, para captar a alguien. Sam, sin embargo, lo había conseguido quince veces en sus diez años de servicio, muchas más que ningún otro miembro de su promoción. [...] Había dado coba a príncipes saudíes, agentes de la Mujabarat egipcia, jugadores itinerantes en Las Vegas y sindicalistas en la harinera de su Minnesota natal. Para él, captar activos era como un deporte».

Ahora se le encarga la captación de una mujer siria que trabaja muy cerca del presidente Bashar al-Ásad, Mariam Haddad. Deberá captarla en París a donde va a tener lugar «una reunión entre una delegación del gobierno sirio y algunos exiliados de la oposición», y donde Mariam va a tener un papel importante. La CIA, y Sam Joseph en especial, tiene un aliciente adicional para golpear al régimen sirio, allí ha desaparecido una agente que era una amiga muy querida de Sam. 

La novela tiene un ritmo trepidante en el que se mezcla la venganza, el amor, los ataques del régimen contra poblaciones hostiles, los planes para asesinar al hombre al frente de la Mujabarat y muchas cosas más. Tecnología puntera en el mundo del espionaje del siglo XXI se mezcla con estrategias típicas de los espías de la Guerra Fría.

No llega a la excelencia que John Le Carré consiguió para el género, sería demasiado pedir, pero la he disfrutado mucho y la recomiendo para amantes del género.



"La mujer de Judas". Aro Sáinz de la Maza
Aro Sáinz de la Maza lleva escribiendo desde 1997 y tiene un puñado de novelas que anda por la docena, pero se ve que hasta que dio vida al Inspector Milo Malart, allá por 2012, más bien hasta que no se reeditó la primera novela de la serie, El asesino de la Pedrera en 2020, no alcanzó la fama que hoy tiene. He de confesar que yo lo conocí por entonces, exactamente en 2020 con la novela citada. Después fui leyendo el resto de la serie hasta completar la tetralogía. Imposible encontrar los libros anteriores del autor. Al menos yo he sido incapaz. 

Ahora Editorial Destino rescata el segundo libro que escribió el autor, La mujer de Judas, de 1998, y me confirma lo que ya me imaginaba: hay mucho Aro Sáinz de la Maza más allá de Milo Malart. 

«No hago otra cosa que mirar, mirar y mirar, y no veo a nadie, no hay gente, ni un alma. Retiro el ojo de la mira, apoyo el rifle en las piernas y echo la cabeza hacia atrás. Cierro los ojos. Noto el sudor, las gotas de sudor, acumularse en la frente, por mi espalda, su lento deslizar por las pistas de mi piel. No me molesto en enjugarlas, las dejo ahí, creciendo, cayendo. Es mi manera de relajarme, de lograr que desaparezcan las ganas de estallar, la tensión».

Así empieza La mujer de Judas y una se imagina que está ante un francotirador en alguna guerra o ante un loco asesino, pero pronto descubre que esa es la forma que tiene Jacobo Ciendones de aislarse de una realidad que le trastorna y a la que no sabe muy bien cómo enfrentarse. Su compañera, Mara, está embarazada de siete meses y él no sabe cómo encarar su próxima paternidad porque ni siquiera sabe como enfrentarse al rol de hombre que vive en pareja con los compromisos que eso acarrea. 

Ahora Mara y él están viviendo en el lujoso chalet de su amigo Julián. Julián merece mención aparte. Son amigos desde el instituto cuando descubrieron que vivían a dos portales de distancia y decidieron hacer juntos el trayecto. «[...] un día decidimos hacer un pacto solemne. El primero que lo consiguiera —nos referíamos a dinero, dinero abundante de verdad—, haría todo lo posible por compartirlo con el otro». Y parece ser que el que lo ha conseguido es Julián que vive en un chalet en una urbanización de lujo. Mara y Jabo viven en una casita, más bien cabaña,  en los montes próximos, pero un reventón en las cañerías, en pleno verano, ha hecho imposible vivir allí por lo que Julián les ha prestado su casa que él no ocupa de momento. De Julián son las armas que Jabo utiliza para espiar a los vecinos. 

Poco a poco, por boca del propio Jabo, la narración es en primera persona, iremos sabiendo de su personalidad un tanto siniestra, de sus complejos y de sus sentimientos. Sabremos de su infancia, muy marcada por las actitudes de sus padres, y de cómo, influido por ella, reacciona ante hechos del presente que para él constituyen una agresión. No hay sucesos extraordinarios en la novela, pero por debajo de la superficie se está fraguando toda una suerte de acontecimientos que suponemos violentos y muy siniestros, tanto como la mencionada personalidad de Jabo. 

Me ha gustado mucho La mujer de Judas. En la sinopsis de la contraportada se habla de «el terror que habita en lo cotidiano» y ya sabéis el valor que yo le doy a esa cotidianidad que esconde mucho más de lo que revela. Espero que Destino u otra editorial siga recatando los libros antiguos de Aro Sáinz de la Maza.

Comentarios

  1. Del primer autor leí el primer libro de esta serie y me gustó mucho, pero no he vuelto a leer nada suyo. Veo que mantiene el nivel en sus siguientes libros. De los otros dos me llama especialmente el segundo, aunque aún no he leído nada del autor. A ver si le pongo remedio.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tanto Qiu Xiaolong como Aro Sáinz de la Maza son dos autores para seguirlos. El primero por todo lo que nos revela sobre la historia de China y la poesía del país, tan distinta a la nuestra; el segundo, tiene la tetralogía policíaca de Milo Malart que me gustó mucho, pero esta novela, más bien negra, domestic noir diría yo, me ha parecido fantástica. Te lo recomiendo.
      Un beso.

      Eliminar
  2. "Seda roja" de Qiu Xialong lo tengo en la pista de despegue pues leí de él "Muerte de una heroína roja" y me gustó mucho. Así que caerá con toda seguridad. De los otros dos me atrae el de Aro Sáinz de la Maza. En cuanto al de asunto sirio me llama menos aunque recuerdo con nostalgia un momento en uno de mis últimos años como profesor, cuando el conflicto acababa de estallar, que pedí a un alumno de origen sirio que tenía en uno de los cursos que impartía que nos hablase de Alepo (él era de esa ciudad) y de Bashar al Assad que por entonces detentaba el poder. Estuvo interesante ese momento, pero la lectura no es algo que ahora mismo me atraiga demasiado
    Un beso, amiga Rosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también tuve alumnos sirios que vinieron huyendo de la quema con sus familias. Recuerdo a una chica que lo pasó fatal. Estaba totalmente desubicada y con una especie de estrés postraumático porque pensaba que iban a venir a por su padre, un médico que había tenido que huir perseguido político. A mí es que me gustan mucho las novelas de espías. A John Le Crré lo tengo muy trabajado.
      Y de Qiu Xiaolong qué te voy a decir. Su narración de la historia reciente de China, desde la Revolución Cultural es magnífica.
      Un beso.

      Eliminar
  3. Si esto fuera un concurso, votaría como primer premio a la primera novela que nos presentas, pues como sabes, soy un fan de la novela policíaca, ya sea china, japonesa, nórdica, etc. y la descripción que haces de su trama me ha convencido para tenerla entre mis próximas lecturas (dentro de unos meses, en todo caso, pues tengo una larga lista de lecturas esperando su turno, je, je). En cambio, las novelas de espionaje no son lo mío, aunque sus tramas suelen ser trepidantes. Por último, la novela de Sáinz de la Maza, sí me atrae, pero quedaría en segundo lugar entre mis preferencias. Evidentemente, tales "puntuaciones" están hechas sin conocer a fondo ninguna de las tres historias ni el estilo narrativo de los autores.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El género de espías me gusta mucho en literatura. No tanto en cine pues me olvido de los nombres de los personajes, no sé de quién hablan y termino por perderme. Eso no me pasa en los libros y los disfruto mucho.
      La serie policíaca china es muy buena. Las tramas de los casos son buenas, la forma de resolverlas también lo es y resultan libros muy entretenidos. Si a eso unimos todo lo que cuenta de la historia de China y de su situación en los noventa, resulta de lo más interesante.
      Y Aro Sáinz de la Maza te gustaría mucho porque sus novelas policíacas se ambientan en Barcelona, lo cual es un plus me imagino para los que vivís en esa ciudad.
      Un beso.

      Eliminar
  4. Hola, Rosa. Pues la que más me llama la atención entre estas tres novelas es Seda roja por el contexto histórico en que se ambienta y el momento de cambio cultural que muestra, pero todas parecen historias de esas que atrapan enseguida. Muy buenas propuestas para empezar el año.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todas estas novelas son muy recomendables, pero sin duda Seda roja es la más exótica y lo que aporta sobre la historia de China, muy interesante.
      Un beso.

      Eliminar
  5. Hola, Rosa.
    A Qiu Xialong lo tengo apuntado ni se sabe desde cuándo. Siempre me recomiendan el de Muerte de una heroína pero no recuerdo si es el primero. Tampoco me importa leer de forma desordenada este tipo de series. Algún día me pondré y veré qué tal. Curioso que el investigado sea el humilde abogado que parece honrado, igual eso justo es lo que le hace sospechoso en esos ambientes corruptos.
    Respecto al de Damasco, la verdad es que aunque me gusta mucho el género espías lo consumo más en miniseries y pelis que en literatura de Le Carré he leído unos cuantos y claro, son palabras mayores pero parece que nuestro autor promete y está en el buen camino.
    Me lo apunto.
    Con el último no te vas a creer lo que te voy a decir pero tengo un trauma infantil ligado a ese apellido y cada vez que lo veo me trae malos recuerdos. No lo puedo evitar. Aunque la novela puede ser interesante pero no sé yo. Curioso lo que dices de la dificultad de encontrar los libros que faltan, he mirado en el catálogo de la biblio y tienen un porrón pero no sé si están esos.
    Besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es curioso lo que cuentas de Sáinz de la Maza. A mí me llamó la atención su apellido porque es un apellido muy frecuente en Cantabria y he tenido muchos alumnos con ese apellido, pero este autor es catalán. No sé si tendrá antecedentes cántabros. Imagino que los libros que hay en la biblioteca son los de Milo Malart, porque salvo éste recién recuperado, no se encuentran. pero dime por si fueran distintos para buscar.
      John Le Carré es una maravilla del género de espías. Éste está muy bien, y lo recuerda un poco, pero no le llega. La verdad es que me ha gustado mucho.
      Muerte de una heroína roja es el primero de la serie. Yo los he leído en orden y me han venido muy bien para el reto Autores de la A a la Z de Marisa en Lecturápolis. No es fácil encontrar autores cuyo apellido empiece por X. No lo dejes. Creo que lo disfrutarás.
      Un beso.

      Eliminar
    2. Hola, siguiendo con el tema de Aro. En la biblio tienen La culpa fue de la tonta de Eva, Nada es azul, Silas nada más y El paseo de los tristes. No sé si son esos los que buscas.
      Por cierto, sí que he visto la serie de Netflix que creo que adapta el primer libro de Malart, el del asesino de la Pedrera. Me gustó pero tiene cosas demasiado cuentas para mí y explícitas. Se llama Ciudad de sombras.
      Besos

      Eliminar
    3. ¡¡¡No!!! Ninguno de esos es de la serie de Milo Malart. Esos son los que querría encontrar. ¿Son ediciones muy antiguas? Igual están descatalogados, pero saber que existen es todo un aliciente. tampoco sabía nada de la serie de Netflix, pero me pongo a buscarla. Muchas gracias.
      Más besos.

      Eliminar
  6. No tengo casi tiempo, pero hoy ha sido uno de esos días para pasarme y disfrutar un poco de vuestros blogs. Ante todo Feliz Año Nuevo.
    De las tres que nos has traído, me quedo con la última y la primera, de modo que las añado a mi larga lista pendientes (con mudanza poco tiempo dispongo ahora para leer) pero prometo hacerlo.
    Gracias por siempre tus reseñas.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias a ti, Tere y feliz año 2026 también para ti. Tengo tu entrada abierta en una pestaña de Chrome, pero aún no he comentado. A ver si esta tarde tengo tiempo. Y sí, esperemos que 2026 no traiga sorpresas desagradables como años anteriores.
      Sí, las mudanzas no son situaciones muy dadas a la escritura y atención a blogs. Pero luego, se estrena casa y eso siempre gusta.
      Un beso.

      Eliminar
  7. Hola Rosa, Seda roja la leí hace unos años porque me gusta mucho el inspector Chen, todas las entregas de esta serie me han parecido muy interesantes. Una pena que no sigan traduciendolas, porque a mí me encantaban. De Aro Sainz de la Maza leí casi seguidas las tres primeras entregas de la tetralogía de Milo Malart. Me queda la última. La mujer de Judas no la conocía, así que me la apunto. De David McCloskey no he leído nada, pero Estación Damasco tiene buena pinta. Tomo nota. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya he visto en Wikipedia que las últimas novelas están sin traducir. Pasa lo mismo con la serie del comisario Ricciardi, de Maurizio de Giovanni y creo que me gusta más aún que la de Chen Cao. Igual es que no tienen éxito, pero me extraña mucho.
      La mujer de Judas es algo muy distinto a lo que se conoce por el gran público de Sáinz de la Maza que se reduce a Milo Malart.
      Estación Damasco es una novela de espías en su más pura esencia, que te recomiendo.
      Un beso.

      Eliminar
  8. ¡Hola Rosa! interesantes propuestas las que nos traes...de los tres autores solo leí Dócil de Sáiz de la Maza que creo es el tercero de la saga. Supongo que te sorprenderá el hecho ¿saga? y ¿el tercero? pues es que no tuve mas remedio en esos momentos porque estaba en un club de lectura virtual y fue el que propusieron, pero me gustó mucho a pesar de tener la sensación de que me perdía cosas de Milo Malart.
    La mujer de Judas no forma parte de saga, por lo que veo, ese sí me animaría a leerlo, me llama mucho la atención lo que cuentas de la novela, sobre todo ese comienzo que te hace pensar en un. francotirador o un asesino a sueldo y que incita a leer.
    He mirado como Norah en mi biblioteca y la verdad que tampoco están los que comenta arriba en comentarios y que sí están en su biblio
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Te gustó mucho y no tuviste la tentación de leer más sobre el personaje? Yo si leo un libro de una serie y me gusta, soy incapaz de no buscar el resto, sobre todo habiendo solo cuatro. Otra cosa son esas series que llevan veinte o treinta entregas y te pillan tarde. La mujer de Judas no pertenece a ninguna serie y me ha encantado ver los inicios de este autor con este su segundo libro escrito hace casi treinta años. Creo que podría gustarte.
      Es curioso, pero los libros antiguos del autor no aparecen ni en Amazon. He encontrado alguno, pero de segunda mano. tendré que mirar mejor.
      Un beso.

      Eliminar
  9. No he leído nada de los tres autores que nos propones. La oriental atrae y la última también. Por cierto, mi mujer tiene una amiga de la infancia con el mismo apellido, Sáinz de la Maza. No sé si será pariente del escritor. Lo que sí sé es que eran los del café "Saimaza", una familia con dinero.
    Yo ahora ando leyendo la última de Lorenzo Silva "Las fuerzas contrarias", y me está gustando: Bevilaqua y Chamorro enfrentados a dos asesinatos. Con esta novela completo toda la saga escrita por ahora.
    Abrazos!
    Abrazos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como comento más arriba, siempre pensé que el apellido Sáinz de la Maza era cántabro. Tuve varios alumnos a lo largo de los años con él, pero se ve que está bastante más extendido de lo que yo pensaba.
      Tengo la última entrega de Bevilacqua y Chamorro esperando en mi estantería de pendientes y espero leerla pronto. Yo ya los he leído todos a lo largo de este siglo. Ayer terminé Visibilidad cero, que me ha gustado mucho, y ahora estoy con A la vista de todos, de Teresa Cardona, cuarta entrega de su serie sobre la guardia civil Karen Blecker. Otra serie que sigo desde el principio y que me gusta mucho.
      Un beso.

      Eliminar

Publicar un comentario

Con tus comentarios reflexionamos, debatimos y aprendemos más.

Lo más visto en el blog este mes

"Terra Alta" Javier Cercas

"La península de las casas vacías" David Uclés

Cuidado con lo que odias

"La ciudad y los perros" Mario Vargas Llosa

"La luz difícil" Tomás González

"Feliz final" Isaac Rosa

"La perra" Pilar Quintana

"Tan poca vida" Hanya Yanagihara

"Cumbres Borrascosas" Emily Brontë

"Mágico, sombrío, impenetrable" Joyce Carol Oates