Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

martes, 8 de septiembre de 2015

"Conversación en La Catedral" Mario Vargas Llosa


Hace unos días publiqué la entrada dedicada a los comienzos de libros correspondiente al mes de septiembre con el de esta novela cuyo comienzo me acarició el alma de repente mientras veía la película "Regreso a Ítaca". 
Este comienzo no me lo sabía de memoria por lo que tuve que buscar el libro y refrescarlo y así empecé a leer "Desde la puerta de la Crónica Santiago mira la avenida Tacna sin amor..." y seguí leyendo (¿cómo dejarlo?) y no pude parar y cuando quise hacer cuenta estaba en la página veintitantos y ya no pude ni quise detenerme. Así es que he seguido y, simultaneándola con otras lecturas, he vuelto a leer por tercera vez esta novela maravillosa.
Una conversación que se prolonga durante más de setecientas páginas puede parecer demasiada conversación, pero por ella transcurre una parte importante de la historia de Perú, concretamente la Dictadura del General Odría que transcurrió entre 1948 y 1956; por ella transcurre la vida de Santiago Zavala que piensa y piensa en qué momento se pudieron joder Perú y él mismo; por ella transcurre un mundo de queridas y
Manuel A. Odría
bulines y familias de la burguesía y doncellas e
nredadas en amores con chóferes y reventadores de mítines y animadores de campañas y periodistas alcohólicos porque "uno se defendía del Perú como podía" y porque "el periodismo no es una vocación, niño, sino una frustración"
Todo ello, además, contado con ese lenguaje en que las palabras se reinventan para dar a los conceptos un regalo con cada término; donde los niños que vocean los periódicos son canillitas; las mujeres no están desnudas, sino calatas (los hombres, calatos); la lluvia fina que aquí llamamos chirimiri (calabobos en mi tierra), es allí garúa; los buitres son gallinazos, los chulos y proxenetas, cafiches; a los indios se les llama cholos y a los negros, sambos y se visten para trabajar con un overol que no es otra cosa que un mono de los azules de toda la vida (naranjas, también, aunque menos).
Una novela en la que los saltos en el tiempo son continuos, una conversación se mezcla con otras dos o tres que transcurren en diferentes épocas, unas historias se mezclan con otras y todo ello vertebrado por la charla entre Santiago y Ambrosio, un antiguo chófer de su padre al que hace años que no ve y al que le cuesta reconocer en uno de los empleados de la perrera "Su voz, su cuerpo son los de él, pero parece tener treinta años más. La misma jeta fina, la misma nariz chata, el mismo pelo crespo. Pero ahora, además, hay bolsones violáceos en los párpados, arrugas en su cuello, un sarro amarillo verdoso en los dientes de caballo. Piensa: eran blanquísimos. Qué cambiado, qué arruinado". Y van recordando en La Catedral, un sitio "de pobres, no sé si
En el edificio del centro se 
fundó La Crónica, en Lima,
calle Mercaderes, en 1912
le gustará
", episodios pasados en los que se va resumiendo la vida de Santiago, que de hijo de buena familia, pasó a hijo díscolo, a oveja negra porque "Al flaco le da cólera que su viejo ayudara a Odría a hacerle la revolución a Bustamante [...] Él está contra los militares". 
Y se fue de casa y no quiso saber nada de negocios, ni de herencias "Ese primer día comenzaste a matar a los viejos [...] piensa. Estabas rompiendo, Zavalita, entrando a otro mundo: ¿fue ahí, se cerraron ahí? piensa: ¿rompiendo con qué, entrando a cuál mundo?". ¿Sería ahí cuando se jodió Zavalita?Y de hijo díscolo, pasó a joven desencantado, periodista en "La Crónica"
donde no quiere saber nada de noticias de política, donde un día, sustituyendo al encargado de sucesos, se encontró de cara con secretos familiares que le eran desconocidos, pero que toda Lima conocía. 
Por esa conversación pasa también la historia de Cayo Bermúdez, Cayo Mierda, hijo del Buitre, un antiguo capataz de finca enriquecido como prestamista "Y con la plata el Buitre se volvió importante, don, hasta fue Alcalde de Chincha [...] Y se llenó de humos. Le dio porque su hijo se pusiera siempre zapatos y no se juntara con morenos". Cayo es nombrado Director de Gobierno por su amigo de infancia y adolescencia el Coronel Espina, el Serrano,
Alejandro Esparza
Zañartu
que era Ministro de Gobierno con Odría. Más tarde, Espina cae en desgracia acusado de conspirar contra el dictador y Cayo
termina ocupando su puesto como ministro de Gobierno. Se convierte en el azote del régimen y, finalmente es sacrificado por Odría en un intento de mantenerse en el poder cosa que sólo logrará durante unos pocos meses más. Y es que, como ya le había advertido Cayo al coronel Espina "Bueno, mientras los tengan contentos, apoyarán al régimen. Después, se conseguirán otro general y los sacarán a ustedes. ¿Siempre no ha sido así en el Perú?"
Cayo Bermúdez es el trasunto literario de Alejandro Esparza Zañartu, cuyo encuentro con Vargas Llosa cuando éste era un estudiante y acudió con otros compañeros a pedir permiso para llevar mantas y colchones a compañeros encarcelados, inspiró esta novela. Y en él se personificó la represión y la tortura del régimen, pero si fue él el "culpable" de que esta novela se escribiera, con ello ha redimido una pequeña parte de culpa y la Literatura en lengua castellana y aun la universal, han contraído con él una deuda más grande de lo que se merece. 
Santiago, Zavalita, y Ambrosio van consumiendo su conversación entre trago y trago, en una mesa de un rincón de La Catedral y nunca sabremos cuál fue el preciso momento en que se jodió Santiago (aunque, quizás no se jodió nunca y "esa monotonía con estrecheces era la felicidad, esa discreta falta de convicción y de exaltación y de ambición, a lo mejor era esa suave mediocridad en todo"), pero sí sabemos que Ambrosio se jodió cuando nació pobre y sambo. 
Y así terminan la conversación y el libro. Bueno, al menos el libro porque yo creo que la conversación continúa eternamente, esperando que volvamos a retomarla cada ciertos años. Así termina el libro con Ambrosio resignado, pero con las cosas claras.
"¿Y cuando se acabara la rabia se acabaría tu trabajo en la perrera, Ambrosio? Sí, niño. ¿Y qué haría?
[...] Trabajaría aquí, allá, a lo mejor dentro de un tiempo había otra epidemia de rabia y lo llamarían de nuevo, y después aquí, allá, y después, bueno, después ya se moriría ¿no niño?" 





9 comentarios:

  1. NO he leìdo nada de èl, pero esta quincena me compro algo porque ya con tu reseña, se ha vuelto una lectura obligada. La historia de nuestra latinoamèrica me gusta mucho, el estilo de Vargas Llosa, por lo que he podido leer en los retazos que nos compartes, es parecido al de Gabriel Garcìa Marquèz, por lo que se me harà familiar y muy amena.

    Me ha gustado que las palabras que se usan en Perù son muy parecidas a las que usamos en Panamà y es inevitable sentirte como en casa cuando leer de esta forma.

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    1. Yo he leído bastante literatura hispanoamericana y soy una enamorada del lenguaje que se usa por allá. De Panamá no he leído nada, ni conozco su literatura, pero indagaré. Vargas Llosa es un escritor formidable y en la época en que escribió esta novela (1969) fue un bombazo. No es la más conocida de su autor y no sé por qué porque para mí es la mejor.
      Es distinto a García Márquez. Vargas Llosa no es tan mágico y fantasioso. Sus personajes son muy reales y las situaciones también. Quizás les acerca más un tipo de lenguaje. En definitiva, creo que te gustará.
      Un beso.

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  2. ¡Hola! Te he nominado a un liebster award en mi blog y espero que te guste. Te dejo un enlace para que puedas informarte mejor: http://unalectoraenpraga.blogspot.mx/2015/09/1-liebster-award.html , un beso <3

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    1. Muchas gracias. ya lo tengo, pero igual hace mucha ilusión. Te apunto entre los que me han nominado. En la columna de la izquierda lo verás.
      Un abrazo

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    2. la entrada la haré en unos días porque con el empiece de curso estoy agobiada de trabajo.
      Besos.

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  3. Me doy cuenta que eres de esas lectoras a las que le gusta volver a libros disfrutados, valores seguros que en su momento te llenaron las expectativas de deleite.
    Yo también tengo unos cuantos en mi haber de los que disfruté. pero a mi me ocurre, que viendo tantos por delante colocados en sus estanterías, pienso que he de avanzar y descubrir autores y lecturas nuevas.
    Yo también fui lector de autores hispanoamericanos y me conquistaban sus historias cotidianas contadas con lenguaje tan mágico y melifluo de tal manera; que no querías salir de ellas, como si te hubiesen aducido hasta terminarlas.
    Una buena reseña.Gracias por presentarnos este título
    Besos

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    1. Yo releo mucho. Alguien dijo algo así como "si un libro no merece dos lecturas es que no merece ninguna". Creo que tampoco es eso, pero desde luego hay libros que merecen dos y hasta tres lecturas y, puesto que nos perdemos tanto de leer, no se nota si nos perdemos un poquito más y disfrutamos de un viejo conocido.
      Y este se lo merecía.
      Un beso.

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  4. ... una reedición de las inveteradas dictaduras latinoamericanas. Otros personajes, nuevas situaciones, pero el trasfondo seguirá siendo común. Los dictadores actuales no son caliificados actualmente así. Ahora son elegidos entre comillas, democráticamente y ejercen el poder -su regímen autoritario y excluyente- bajo otros atuendos. Es ese sino nefasto de nuestro continente. Considero es el trasfondo de la novela de Vargas Llosa. El manejo idiomático, marcado de localismos y los usos y situaciones reiterativas de este convulso continente. No procede la analogía con Gabriel García Marquez. Son dos mundos, dos concepciones diferentes de la literatura; dos estilos; dos momentos históricos diferentes, y el hecho, los hechos, nimbados por esa fantasía -realismo mágico- incontrastable, difícil de equiparar con otro escritor latino e incluso mundial. Cada escritor y bien vale la consideración, es un universo único, excepcional ...

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    1. Sí, actualmente las dictaduras se camuflan tras las urnas. Otros tiempos, otros modos. Estoy de acuerdo contigo en cuanto a la analogía entre García Márquez y Vargas Llosa. Cada uno a su manera, los dos Premios Nobel son, quizás lo mejor que ha tenido la Literatura en Castellano (y en mayúsculas), pero remarcando el "cada uno a su manera". Muchas gracias por tu visita y por tu comentario.

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