Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 12 de septiembre de 2015

"La puerta pintada" Carlos Aurensanz


Esta novela la tenía un poco apartada. La sinopsis que había leído me había resultado interesante, pero me daba pereza empezar con un autor al que no conocía de nada. Ya he tenido que abandonar varios de libros en los últimos tiempos y no quería más lecturas fallidas.
Después leí una reseña de mi amiga Kirke en su blog "Leer, el remedio del alma" y ya me decidí definitivamente, pero con tantas lecturas en la lista y a la espera, ha tenido que esperar varios meses para pasar de la estantería de pendientes a la mesilla de noche (es por la noche cuando leo novela policíaca).
El estímulo final ha sido la iniciativa "Septiembre, mes guerrero" del blog "Libros que hay que leer", de manera que decidí empezar por ésta mis lecturas de novelas ambientadas en época de guerra.
"La puerta pintada" me ha sorprendido muy agradablemente. Primero, porque es una novela policíaca al uso, con sus asesinatos en serie y la intriga que eso siempre suscita; segundo, porque esta trama de intriga está ambientada en 1949, en una pequeña ciudad navarra (aunque se llama Puente Real, parece ser que se trata de Tudela, ciudad de donde es natural Carlos Aurensanz) anclada en las más rancias tradiciones de la época -partida en el casino, misa y rosario en la catedral, campanero viviendo en las alturas al más puro estilo Quasimodo...- que, aunque rancias, me resultan muy atractivas porque
Puerta del Juicio de la
Catedral de Tudela
es la vida que me contaban mis abuelos y aún me cuentan mis padres; porque es la vida que veo en las fotos antiguas de mi ciudad y de mi familia y, de alguna manera, enlaza con mi propia vida.

Pero es que además, el arte tiene un papel importante en esta novela, hasta el punto de que la Catedral se convierte en un personaje más: las andanzas del campanero, Ángel Expósito, por su estructura más íntima, donde habita y trabaja; las descripciones de los capiteles y las dovelas de la Puerta del Juicio y de los episodios
Recreación de los colores que se supone
que tenía en principio. A la derecha,
el Infierno, a la izquierda, el Cielo
que cuentan sobre el cielo y sobre el 
infierno, tienen tal protagonismo en el libro que merecen toda una galería de fotos al final del mismo. 
Y por si todo esto fuera poco, cuando ya se está resolviendo el caso, cuando tenemos al asesino prácticamente descubierto y entre rejas, la trama da un salto en el tiempo y nos pone de pronto en Febrero de 1936, con las elecciones recién celebradas y esperando los resultados que darían la victoria al Frente Popular. Comienza entonces la historia de otros personajes, algunos, los menos, ya conocidos del futuro 1949, otros totalmente desconocidos, pero con los aconteceres de todos ellos en los siguientes y aciagos meses, se va conformando un mosaico que encaja perfectamente con el otro, el que se construyó trece años después y que ya conocemos. 
Y es que de aquellos polvos vienen estos lodos, y algunos personajes que encontramos en la paz honrados, íntegros, decentes y justos, tienen ciertas deudas contraídas en el pasado, en tiempos de guerra, porque estamos en una paz en la que la honradez, la integridad, la decencia y la justicia, no se miden según los cánones y la escala de valores adecuados; estamos en una paz que, como dijo el gran Fernando Fernán Gómez
Carlos Aurensanz
en aquella maravillosa obra "Las bicicletas son para el verano", no es la paz, sino la victoria, y todo se mide según la moral de los vencedores.

La novela ha sido tachada por algunos de ser parcial, de mostrar solo una visión de la Guerra Civil. Me parece totalmente inadecuada la acusación. Se cuenta lo que sucedió en el lugar de los hechos. En otro lugar, serían hechos diferentes. ¿Habría atrocidades? Por supuesto que sí. En ambas zonas las hubo, pero mientras en la zona republicana, fueron rápidamente perseguidas y eliminadas en su mayoría por las autoridades, en la zona rebelde, fueron perpetradas y promovidas desde el poder y se mantuvieron muchos años después de terminada la Guerra.  Además, no caben equidistancias torticeras cuando un bando se levanta en armas contra la Constitución y los designios de las urnas, en defensa de sus privilegios, mientras desde el otro, se intenta preservar la Democracia y la Legalidad.
Una novela sobre la Guerra Civil, sobre la posguerra incivil, y sobre cómo, los hechos del pasado se toman la revancha en el futuro y se llevan por delante a los culpables, no a todos, pero también, a veces, a inocentes (o no tanto).




5 comentarios:

  1. Me alegro que te haya gustado, Rosa. A mí también me dio pereza empezarla por desconocer al autor pero ahora me alegro de haberla leído porque tras sus páginas no sólo se encuentra una novela detectivesca sino una crítica a esa postguerra 'incivil'. Yo rememoré determinadas situaciones que mis abuelos me contaron (también mis padres) en cuanto que la guerra supuso para algunos una excusa para zanjar viejas rencillas personales que se daban sobre todo en las ciudades pequeñas.
    Y sí, no se puede dar esa pretendida equidistancia porque algunos olvidan que la guerra la empezaron los que se opusieron a un legítimo resultado electoral.

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    1. Estamos totalmente de acuerdo. En nuestras reflexiones sobre la Guerra y en nuestra opinión de la novela. Me ha resultado muy grato leerla. Gracias por darme el empujón definitivo.
      Un beso.

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  2. La tengo prevista para más adelante, Nuestra común amiga la recomendó y ahora tú lo certificas.La reseña es atractiva y ya te digo que la leeré seguro.
    Un beso

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    Respuestas
    1. Me ha entrado tu comentario en el correo mientras leía tu entrada de Peter Englund sobre la Gran Guerra. Yo creo que "La puerta pintada" en muy agradable de leer. Te gustará, espero.
      Un abrazo.

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