Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

martes, 15 de diciembre de 2015

"La higuera" Ramiro Pinilla


Estamos en 1966. Hace ya casi treinta años que un hombre cuida una higuera en Fadura, un barrio del municipio de Getxo. Exactamente desde Junio de 1937, desde que en Getxo terminó la Guerra y comenzó el espanto. En todos los pueblos y ciudades de España, a lo largo de los tres años escasos que van desde Julio del 36 hasta Abril del 39, a medida que los ejércitos de Franco iban "liberándolos", la Guerra se iba terminando para dar paso al horror. Para algunos la transición fue más brusca. Entraron en el horror sin pasar por la Guerra. Ni siquiera tuvieron tiempo de luchar, ni siquiera tuvieron la oportunidad de ser derrotados. En Getxo lucharon durante un año, escaso también, hasta que entraron los falangistas con sus camisas azules, unas más viejas que otras, más viejas todas, en cualquier caso, que las que salieron de los baúles de algunos de los que hasta el día anterior se habían vestido de gudaris, o de socialistas o de comunistas, o de simples republicanos. Hacía pocas semanas de la "liberación", "el grueso del ejército vasco, sesenta batallones nacionalistas, se había rendido en Santoña, en lo que nuestro pequeño Asier Altube calificaría de traición a la República, y Manuel Goenaga, el maestro de Algorta, de algo así como de salvaguarda étnica." 
El pueblo vivía el horror de los golpes en las puertas a media noche, de los familiares que sacaban de casa unos individuos con botas y camisas abiertas hasta medio pecho, que hacían mucho ruido y levantaban el brazo hacia los luceros mientras clamaban por subir a España más arriba aún. A su España, la que ellos querían y entendían porque durante muchos años en España, no iba a haber más España que la suya. Y se llevaban al padre, al hermano, al abuelo, al hijo, y nadie volvía a verlo. Además estaban los presos, las cárceles atestadas y el "lote humano que todas las noches —excepto los domingos y fiestas de guardar— era sacado de las prisiones y conducido en camiones al cementerio más próximo donde piquetes del ejército los fusilaban contra las tapias, al menos, a las familias se les permitía recoger los cuerpos para enterrarlos; porque los «paseos» producían cadáveres ilegales de los cuales nunca se volvía a saber"
Pero, contra lo que pudiera parecer, esta novela no trata sobre la Guerra Civil. O no especialmente. Esta novela trata sobre la culpa sin culpa, el miedo, la necesidad de cambiar el destino escrito en la mirada dura, fría, enormemente elocuente en su inexpresividad, de un niño de diez años. Un niño que, tras ver como sacan de su casa a su padre y su hermano mayor, ha decidido que para morir y para matar hay que tener diez y seis años. Le faltan seis y ese es el tiempo que tiene Rogelio Cerón para ganarse la voluntad del niño e impedir que lo mate. O, al menos, eso es lo que piensa Rogelio Cerón
Pero es que además, la higuera cubre un secreto.
Ramiro Pinilla y ¿la higuera?
Entre sus raíces largas y retorcidas, se descompone la historia, al menos la historia de la Guerra y de la prematura posguerra que llegó a Getxo en la primavera de 1937. Nadie sabe lo que hay bajo la higuera, ni siquiera si hay algo. Hay quien piensa que esconde dinero y por eso Rogelio Cerón no la pierde de vista, esperando el momento de poder recuperarlo. Y, mientras tanto, sólo Rogelio y un niño de diez años, que va creciendo con la higuera, saben la realidad que esconden sus raíces.

Rogelio llegó a Getxo con los libertadores en la primavera de 1937. Llegó con su camisa azul de falangista de Valladolid a limpiar la retaguardia de rojos y separatistas. Pero su destino cambió cuando, tras participar en el asesinato de Simón García, el maestro de Las Arenas, y su hijo Antonio de diez y seis años, quedó enredado en los ojos de acero de Gabino, hijo y hermano respectivamente, de los asesinados. Gabino que trajo a los humedales de Fadura el esqueje de higuera y ordenó sin palabras a Rogelio que lo cuidara y regara e impidiera que nada ni nadie lo arrancara;  el esqueje de higuera que Gabino tuvo que sustituir varias veces a medida que se iba secando y que, finalmente, sustituyó por un hijuelo arrancado del pie de la higuera de su propio caserío; hijuelo que, tras ser sustituido a su vez, por fin prendió y dio lugar a esta maravillosa higuera que ahora, casi treinta años después, en 1966, se ve amenazada por la construcción de un instituto de segunda enseñanza. 
La higuera ha dado muchos higos (¿o eran brevas?) a lo largo de su vida. Higos (o brevas) que casi nadie ha comido porque Gabino, desde el principio, desde que salieron los catorce primeros, decidió que su destino era otro y así se lo comunicó, sin palabras, sólo con la fuerza de su mirada, a Rogelio, que ha seguido las instrucciones del niño al pie de la letra. Casi nadie, porque como nos cuenta, Mercedes, la maestra, "sólo un getxotarra consiguió en aquel tiempo probar una docena: mi alumno de siete años Julio Zalla".  Y fue Julio Zalla, experto en higos (y en brevas), quien les anunció a todos de donde provenía la higuera que Rogelio cuidaba con dedicación de converso: aquellos higos (quizás brevas) sabían exactamente igual que los de la higuera del caserío del maestro desaparecido, Simón García, caserío e higuera ahora en poder del hombre que delató al maestro, Joseba Ermo, de los Ermo de la Venta.
A muchos les sonarán nombres y personajes de esta novela y es que, sí, volvemos a encontrarnos aquí con ese mundo mítico, formado a partes iguales por sueños, anhelos, realidades y fantasía que Ramiro Pinilla creó mucho antes, pero perfeccionó y llevó al dominio de lo sublime en su trilogía "Verdes valles, colinas rojas".


Un mundo literario que nada tiene que envidiar a Macondo o Comala, ni en el fondo ni en la forma, porque aunque todo el mundo conoce los mundos de García Márquez y Juan Rulfo y casi nadie sabe quién es Ramiro Pinilla ni lo que escribió (y menos fuera de España), no por ello su literatura es menor. 
Empezó a escribir en 1960 con una novela impresionante, "Las ciegas hormigas", con la que obtuvo el Premio Nadal en 1960 y el de la Crítica de Narrativa Catellana en 1962. Desde entonces, nunca dejó de escribir. En 1971 quedó finalista del Premio Planeta con "Seno", novela que no he leído y que amantes del autor, como yo, me han desaconsejado (aunque seguro que lo intentaré).  Yo lo conocí en 1986 con su novela "Antonio B, el rojo", novela que había escrito en 1977 y que se volvió a editar en 2010, a raiz del éxito de la Trilogía, con el desafortunado título de "Antonio B, el ruso". Nunca dejó de escribir, pero hasta que en 2004 se publicó "La tierra convulsa", fue un autor prácticamente desconocido. Tras el éxito de la trilogía y los premios correspondientes (Crítica de Narrativa Catellana en 2005 y Nacional de Narrativa de España en 2006), se empezó a hablar de él, pero nunca ha salido del ámbito de los autores minoritarios. 
Lo último que debemos a su pluma es una nueva trilogía, ésta más sencilla, policíaca, pero ambientada en el mismo mundo misterioso y sugerente que fue creando a lo largo de toda su obra. "La trilogía de Samuel Esparta" y "Aquella edad inolvidable", una preciosa novela ambientada en el mundo del fútbol, fueron los dos regalos que Pinilla nos dejó antes de morir el 23 de Octubre de 2014 con 91 años. Un gran legado porque no sólo nos legó su obra, sino todo un mundo, su particular mundo de Getxo, para soñar, imaginar y disfrutar.


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20 comentarios:

  1. Excelente recomendación Rosa. De Ramiro Pinilla tan solo he leído Las ciegas hormigas y me impresionó. Los críticos dicen que es el Faulkner español. Así que este post me ha venido muy bien para actualizar mi lista de pendientes. Espero poder hacerle un hueco pronto a La higuera o cualquier otro.
    Un abrazo.

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    1. Ah, "Las ciegas hormigas". Es un libro alucinante. Mejor que "La higuera", con todo y ser éste muy bueno. Pero para mí, nada como la trilogía "Verdes valles, colinas rojas".
      Me alegro de actualizar tu lista, aunque con el poco tiempo y lo mucho que leer, no sé si es bueno o malo lo de dar ideas.
      Un beso.

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  2. Interesante y completa reseña que me ha descubierto otro escritor desconocido para mí, Ramiro Pinilla, y aunque la novela se presenta interesante me has despertado curiosidad por la trilogía que citas y que creo será mi debut con este autor.
    Estupenda entrada.
    Un beso, Rosa.

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    1. La trilogía a mí me pareció genial y, a pesar de que son tres libros bastante gordos, cada vez siento más tentaciones de releerla porque crea un mundo alucinante y muy atractivo. este ya lo leía por segunda vez, pero como si fuera la primera, porque gracias a mi mala memoria, cada relectura es como si fuera la primera. Algo bueno tenía que tener.
      Un beso.

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  3. Me ha gustado mucho la reseña del libro, ya solo por ella, el interés puede acabar en lectura, como ocurrirá con toda probabilidad, sin embargo también aprecio la trayectoria literaria del autor, que aunque desconocida para mí, aviva el interés creciente. Agradezco la información y que nos des a conocer un libro que forma parte de nuestra historia y que promete deleitar nuestros ratios.
    Un beso

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    1. Es un autor injustamente desconocido y muy recomendable. Estoy encantada de que mi reseña te pueda llevar a leer el libro y espero que te guste tanto como a mí.
      Un abrazo.

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  4. Otro autor desconocido para un servidor.
    La trilogía sólo la conocía por las portadas que presentas y si escribe de lo que escribe, osea nuestra historia reciente, creo que le haré un hueco, pero quizás con el título de "las ciegas hormigas". ¿Qué cuándo?¡ Por Dios! no me pongas en un brete.
    Besos

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    1. Qué responsabilidad!! Espero que os guste porque os animáis a leerlo y como os aburra, me vais a buscar con aviesas intenciones. Pero yo creo que sí (no puede ser de otra manera)
      Ya me contarás.
      Un beso.

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  5. Buena lectura de nuestro querido Pinilla. Un abrazo.

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  6. Lo malo, Rosa, es que a mí me sonaba el autor (cosa rara) y no recuerdo de qué, porque "La higuera" no lo he leído (menuda trama desencadena). Quizás pueda haber visto en casa de mis padres algunos otros que citas. Tengo curiosidad y lo comprobaré.

    Tu reseña me ha encantado, como siempre, lo explicas todo tan bien...Pero lo que no me deja de asombrar es la rápidez con la que leéis ;-)

    ¡Besosss!

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  7. Me has contagiado la curiosidad por saber donde has visto un libro de Ramiro Pinilla y cuál es. En cuanto lo sepas, dímelo por favor.
    En cuanto a la rapidez de lectura, es que leer es tan divertido que utilizo casi todo el tiempo que me deja libre el trabajo. Más las horas nocturnas que me deja libre el sueño.
    Un beso.

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    1. Rosa, no me olvidé de la curiosidad que nos surgió a ti y a mí respecto a Ramiro Pinilla. Se trata de un libro suyo que tiene mi padre, "Antonio B. El Ruso: ciudadano de tercera". Le pregunté por él y dice que se pone con él cuando acabe el actual. A ver qué me cuenta luego.
      Un beso

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    2. Fue el primer libro que leí de Pinilla en 1986 o 87. Por entonces se titulaba "Antonio B el rojo, ciudadano de tercera". Lo leí porque gran parte transcurre en la comarca de La Cabrera, una zona muy deprimida de León (ya sabes que yo soy leonesa) Lo de rojo no era por comunista, sino por pelirrojo (el personaje no tiene ninguna cultura política), pero cuando se reeditó, alguien pensó que era por comunista y le pusieron El ruso. Creo que os gustará.
      Un beso.

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  8. Rosa, he enotado el nombre del escritor a ver si por casualidad doy con èl en alguna librerìas. En el contexto de las guerras civiles y las revoluciones, que no son extrañas a paìses pequeños como el mìo (y dicho sea de paso el 20 de diciembre se conmemora la criminal invsiòn de Panamà, ocurrida en 1989) y por eso toca fibras sensibles en el deber y el amor de cada uno a su patria. LOs desaparecidos, los torturados, los presos polìticos y cientos de cadàveres sin justicia que dejan estos conflictos, no son un tema alegre de leer pero en cambio nos permiten no olvidar para no repetir la historia.

    La reseña es excelente. Leyendo sobre el higuero, me ha parecido una metàfora hermosa pero tambièn triste. ¿No te lo parece?

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    1. Es muy triste. Se trata de un autor muy bueno y bastante desconocido en España, pero sus novelas son muy interesantes. Espero que encuentres algo por tu país y puedas leerlo.
      El día 20, aquí hay elecciones generales. Me temo que se resolverán de manera muy distinta a como me gustaría. Me acordaré de tu país y de lo que conmemoráis. Algo muy lamentable que, como bien dices, no hay que olvidar para eviar que se pueda repetir.
      Un beso.

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  9. Hola, Rosa. No conozco a este autor que mencionas más que de oídas, no he llegado a leer ninguno de sus libros. Me encantan tus reseñas, los haces todos atractivos ;)
    Un beso enorme

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    1. Me alegro de que te guste la reseña y que te haga atractivo el libro. No creas, a veces también son negativas. Pocas porque cuando el libro no me gusta o lo dejo, o lo termino, pero no suelo reseñarlo. Pero hay por ahí un par de reseñas no muy positivas.
      Un abrazo.

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  10. Como siempre, me quito el sombrero ante tu habilidad para hacer reseñas. Leerte es un didáctico placer, Rosa, aunque una después no pueda o decida no leer el libro en cuestión.

    Yo, como muchos, no conocía a Ramiro Pinilla hasta ahora y gracias a tí. No dudo en absoluto de su talento para escribir, sobradamente respaldado por su larga trayectoria y por los premios recibidos, pero creo que no leeré este libro porque me lo voy a pasar llorando la mayor parte del tiempo y no me apetece. Yo me lo pierdo, sin duda :(

    Un beso enorme y gracias mil!!

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  11. No te creas, que tiene sentido del humor y te puedes reír, dentro de lo duro que es. Ya sabía que no era un autor muy conocido y los comentarios que me vais haciendo me lo confirman.
    Feliz de que te haya gustado la reseña.
    Un beso.

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