Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 16 de octubre de 2016

"Incendios" Richard Ford

 "En el otoño de 1960, cuando yo tenía dieciséis años y mi padre llevaba sin trabajo algún tiempo, mi madre conoció a un hombre llamado Warren Miller y se enamoró de él".
Así comienza "Incendios", la novela más corta y también la más sencilla de todas las que he leído de Richard Ford. Es sencilla por la historia que nos cuenta; la historia de lo sucedido en aquellos tres días de principios de octubre de 1960 en que Joe asiste, impotente y sin saber muy bien como actuar, al descubrimiento de que su madre, Jean, tiene una vida propia, al margen del marido y del hijo, y siente que la existencia segura que hasta entonces había gozado y supuesto inalterable se derrumba a su alrededor como los árboles allá en la montaña se derrumban ante las llamas incontrolables que llevan asolando el bosque desde principios de julio. 
No tiene nada de sencilla cuando se trata de mostrar los sentimientos de los personajes ante lo que les está ocurriendo, porque las vidas de las personas pueden ser sencillas, de hecho la mayoría lo son; los acontecimientos se repiten de unas personas a otras, de unas vidas a otras, la mayoría de las veces con una monotonía que raya en la vulgaridad, pero lo que nunca es sencillo, ni monótono, ni vulgar son los sentimientos y las reacciones que esa repetición de hechos provoca en las personas que los viven.
Y ahí es donde Richard Ford, de Jackson, Mississippi, me tiene cautivada. La expresión de esos sentimientos es lo que la pluma (el teclado, imagino) del autor  convierte en una paleta sucia donde se mezclan en pulcro desorden todos los colores del arco iris; en un caleidoscopio brillante donde las formas y las luces adquieren categoría de obra de arte. Richard Ford es el maestro de los sentimientos. En sus novelas, en las que he leído, tal vez con la única excepción de "Canadá", los hechos no son lo más importante, pero déjate arrastrar por el autor y te envolverán las emociones, los descubrimientos, la angustia, la culpa, la impotencia, el resentimiento... la aparente indiferencia "¿Sabes lo que pasa —dijo— cuando te pasa lo que menos querías que te pasara? [...] Nada en absoluto". Aunque esas palabras que podrían indicar indiferencia (aparente) por parte de Jerry, el padre de Joe, terminen siendo, al final, una profecía.
Great Falls, Montana
Estamos en Great Falls, Montana, a orillas del río Missouri, en el mismo pueblo donde transcurre la primera parte de "Canadá". Joe y sus padres se han mudado la primavera de aquel mismo años a instancias del padre "en la creencia de que la gente —gente modesta como él— estaba haciendo dinero en Montana —o lo haría muy pronto—, y con el deseo de llevarse un trozo del pastel mientras duraran los buenos tiempos, antes de que todo se fuese al traste y se esfumase en el viento". Allí viven con lo que el padre gana dando clases de golf en un club privado y en la base aérea. 
A finales de septiembre Jerry se queda sin trabajo y, tras unos días de una cierta indolencia en los que no se sabe muy bien lo que hace ni si busca trabajo o no (aunque probablemente se está buscando a sí mismo), se apunta para trabajar con las brigadas que suben a los bosques a intentar apagar los incendios. Esa ausencia del padre, en contra de la opinión de la madre, "no sabes nada de incendios. Vas a acabar abrasado", desencadena toda la historia que dura los tres días que el padre está fuera y varios meses después que se nos resumen en un corto capítulo final. 
Joe está empezando a descubrir que la infancia queda atrás y la vida es más compleja de lo que podía imaginar y los padres son seres de carne y hueso que también tienen miedos e inseguridades. "Cuando uno tiene dieciséis años no sabe lo que sus padres saben, ignora mucho de lo que entienden, y más aún de lo que pueda haber en su corazón. Ello puede salvarte de hacerte adulto demasiado pronto, evitar que tu vida llegue a ser tan sólo una repetición de la suya, lo que siempre implica una pérdida. Pero escudarte en ti mismo —cosa que yo no hice— parece un error aún más grave, pues lo que pierdes es la verdad de la vida de tus padres". Joe no se escuda en sí mismo y a pesar de la intranquilidad y el sufrimiento, casi sin darse cuenta, va penetrando en esa verdad dolorosa que es la vida de los padres para los hijos; esa caída de los ídolos que todo hijo experimenta con respecto a sus padres cuando los descubre como seres humanos tan limitados como el resto, tan limitados como uno mismo. 
Jean descubre la soledad que toda persona arrastra por muy rodeada de gente que esté, por muy amada que sea; esa soledad en la que nadie puede acompañarte porque es inherente a toda vida (se nace solo, se muere solo y se vive, en gran medida, solo). Pero Jean no entiende o no quiere entender lo inevitable de esa solead. "Nadie quiere complacerte de verdad, eso es todo [...]. Eso es lo que pasa. Quieren complacerse a sí mismos. Si tú eres feliz así, estupendo. Si no, mala suerte. Y esto que digo es muy importante [...]. Es la clave de todo.[...]. De la felicidad. De la tristeza. De todo". Y busca fuera de casa y de su matrimonio lo que no encuentra dentro - tal vez porque no existe - y que tampoco encontrará fuera - porque no existe -.
Jerry es el personaje más complejo de la novela y, aunque es el que menos sale, su presencia se impone en cada párrafo de cada página. No se sabe muy bien lo que busca, pero da por supuesta la posesión de la familia y se dedica a buscar fuera algo que solo tiene que ver con su persona. Se busca a sí mismo o busca una función en el mundo con la que sentirse a gusto, en la que sienta que encaja.
Aparece como un hombre sereno, capaz de asumir las cosas con la calma que da el saberlas inevitables. "Supongo que debería haber sabido lo que estaba pasando [...]. Siempre sale una tercera persona por alguna parte. Aunque sólo sea en tu mente. Uno no puede controlar la mente. Lo sé. Y seguramente no debería ni intentarlo [...]. Es el dinero —dijo—. Ésa es la causa primera. Así es como se rompen las familias. No teniendo el dinero suficiente". Por eso sorprende su reacción cuando finalmente la toma y decide actuar. Pero incluso esa desequilibrada reacción está envuelta en el mayor de los equilibrios y en la más absurda sensatez.
Richard Ford
Y todos estos acontecimientos y las respuestas y sentimientos que desencadenan se enmarcan en una naturaleza hostil en la que las cenizas y el humo del fuego, allá en la montaña, se hacen omnipresentes para aportar un grado más de angustia, de falta de aire, de impotencia ante lo que la vida va poniendo delante de los personajes, la misma impotencia a la que se enfrentan para apagar unos fuegos que solo la nieve o la lluvia serán capaces de dominar, al menos temporalmente. "Ahora, aunque lloviera allá arriba, en los cañones, el fuego no se apagaría. Quedaría latente, sin llama, y luego volvería a levantarse".
Joe se sentirá dividido entre el amor a su madre y la lealtad a su padre y, como toda persona antes o después, se verá en la difícil situación de tener que escoger aunque sea sólo en sus pensamientos. Y descubrirá que la vida consiste en una serie de renuncias porque tal vez la mejor lección que nos transmite este libro se plasma en las palabras que Jean le dice a su hijo: "Tu vida no es lo que tienes, cariño, o lo que consigues. Es aquello a lo que estás dispuesto a renunciar. Es un proverbio viejo, lo sé. Pero es cierto. Uno necesita tener algo a lo que renunciar, ¿de acuerdo?".



30 comentarios:

  1. Preciosa y completa reseña,Rosa, de este autor del que no he leído nada,pero que recordaba por tu reseña de "Canadá". Si ahora dices que es un 'maestro' de los sentimientos, lo voy a tener muy en cuenta.
    El personaje de Joe creo que infundirá tristeza por la tesitura en que se encuentra, ya que renunciar a algo en la vida (como su padre le dice que tiene que hacer) es en sí un acto de elección.
    ¡Un beso, amiga!

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    1. No creo que renunciar a cosas sea una elección. Puedes elegir a qué renuncias y con qué te quedas, pero nadie te libra de renunciar y esa para mí es la tragedia del ser humano y el precio que pagamos por ser animales "inteligentes".
      Es un gran escritor y ahora con el Premio Princesa de Asturias, espero que se le reconozca y se le lea más por estos pagos.
      Un beso.

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  2. Ahí está nuestro flamante premio Príncesa de Asturias, de momento este es su único libro en mi haber, pero tengo alguno más anotado esperando su turno. Tu reseña me ha permitido revivir muchas de las sensaciones que me provocó su lectura este verano, se nota que es un autor al que conoces bastante bien.
    A mí también me parece que ese incendio que rodea y amenaza Great Falls y que está omnipresente, añade muchos elementos interesantes al desarrollo de la historia y además funciona como metáfora.
    Es una historia de personajes normales y corrientes, incluso vulgares, pero como bien dices al principio, sus emociones no lo son y es una novela, que sin ser densa, es profunda. Acabé un poco desorientado por el mutismo aparente del narrador, que no es sino desconcierto, ese enigma que es el padre y el dichoso Warren Miller. El clímax cuando padre e hijo lo abordan en su casa es tan patético como fascinante.
    En fin, no sigo más porque se me va a escapar algún spoiler y he visto que soy el primero en comentar.
    Feliz domingo, yo disfruto ahora mismo de un instante de sosiego, jaja.
    Saludos.

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    1. Ay, Gerardo, qué rabia me ha dado. Pensaba comentar en la reseña lo del Premio, pero se me fue por completo el santo al cielo. Luego pensé añadirlo, pero ya estaba publicada y compartida en varias redes y he preferido dejarla tal cual.
      Es un escritor del que aparte de "Canadá" e "Incendios", he leído la trilogía (que ya es tetralogía y me queda el cuarto) de Frank Bascombe, de manera que creo que un poco sí que lo conozco y sé que es un maestro en explicar lo que sus personajes sienten ante hechos cotidianos.
      Me encanta lo que cuenta y la sencillez con que lo cuenta. Sus personajes tienen una profundidad. Ese final del que hablas, cuando Joe y Jerry van a buscar a Warren (cuando Jerry se decide a actuar que digo yo), es algo que, aparte de ser genial en el contenido, está plasmado de una forma que me emociona por su perfección. Lo dejo yo también porque me vengo arriba y no es cuestión de hacer otra reseña.
      Disfruta de tu relax. Un beso.

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  3. Hola Rosa,
    Yo soy de las que no ha leído nada de Ford pero desde luego toda la pasión que sientes por el autor se transmite en esta excelente reseña y la narras perfectamente.
    A veces como bien dices no es tanto que pasen cosas en una novela, lo importante no es la historia, sino lo que los personajes nos hacen sentir, su profundidad y esa alma que el escritor sabe dibujar en ellos que calan en nosotros como lectores, que nos emocionan y nos hacen empatizar con ellos. Me han gustado las citas que destacas y me ha recordado una frase de Prado que venía a cuento "no hay nada más difícil de ignorar que las cosas que hubieras preferido no saber como parece que le pasa al protagonista.

    Un beso y feliz domingo

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    1. Es que generalmente, las cosas que preferirías no saber son las que marcan tu vida y la trastornan y la ponen en una ruta sin retorno, por eso son tan difíciles de olvidar. Es curioso porque yo tuve una idea similar, pero a mí me recordó a Javier Marías en "Corazón tan blanco" en donde insiste mucho en el "No he querido saber, pero he sabido..." así empieza la novela y desarrolla la idea durante toda ella.
      Richard Ford es un autor imprescindible, creo yo y el Premio Princesa de Asturias es más que merecido.
      Un beso.

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    2. Me lo apuntaré y cuando lo lea te cuento.
      Ves con Javier Marías tengo algún problemilla, es un autor que se me atragantó y no acabo de encontrar el momento de repetir la oportunidad.
      Besos

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  4. Muchos autores imprescindibles se me están juntando, y aunque haya dejado aparcadas de momento las reseñas sobe libros, no dejo de leer un buen puñado de ellos.
    Este que nos presentas ahora se hace atractivo no por lo que nos cuenta en sí como historia de trasfondo, sino por lo que trasciende, que son los sentimientos y las apreciaciones de los personajes; de los que en buena parte nos has resumido en citas clave.
    Como siempre una completa e interesante reseña.
    Un beso.

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    1. Un autor para tener en cuenta, desde luego. Sus novelas son novelas de personajes. Los perfila muy bien hasta el punto de que, a veces, sabes como van a reaccionar ante determinados hechos. A mí me ha pasado con Frank Bascombe de tan bien como me lo ha hecho conocer. Anímate.
      Un beso.

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  5. A mí también me gustan mucho los libros que ahondan en los sentimientos y en las motivaciones profundas y personales de los protagonistas, por lo que tengo la sensación de que este libro me gustaría mucho. Además tu forma de presentarlo, sacando todo el jugo y citando frases clave que nos dan una idea muy cercana a la filosofía que inspira la novela, contribuye a ello en gran medida. Es una reseña genial, pero a estas alturas ya no me sorprendo de ello :))

    Quizás en estos momentos debo elegir argumentos más luminosos, más positivos e incluso más intrascendentes, pero desde luego me anoto el título para más adelante. ¡Gracias por la recomendación, Rosa!

    Besitos de lunes.

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    1. Déjalo apuntado para cuando estés más animada pues si te gustan los libros que profundizan más en los personajes y sus emociones que en los hechos, este autor ha de gustarte mucho.
      Muchas gracias por tus palabras. Son un estupendo estímulo para pensar que lo que hago tiene interés y merece la pena más allá de la satisfacción que me produce a mí misma.
      Un beso.

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    2. No lo dudes ni un segundo, Rosa. Leerte está entre el placer, la sincera admiración y el aprendizaje (bueno, y poco de envidia también, para qué lo vamos a negar jajajaja).

      ¡Un beso y feliz noche, guapa!

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    3. ¿Envidia tú? No me lo puedo creer. Tú que escribes unos relatos tan buenos. Al fin y al cabo yo solo sé escribir aecrca de lo que han escrito otros. Crear, lo que se dice crear, lo haces tú mucho mejor.
      Un beso enorme.

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  6. Como siempre Rosa, una magnífica reseña. Yo de R. ford he Leído"El periodista deportivo". Y tengo desde hace tiempo en espera"Canadá". Ahora también la que tú tan bien comentas.
    Un beso

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    1. Pues como también te gusta la literatura norteamericana, este autor te tiene que gustar mucho. "Canadá" me pareció muy buena y en esta, sin pasar tantas cosas, se muestran muy bien las reacciones de los personajes.
      Y, por supuesto, tras "El periodista deportivo", te recomiendo que sigas con Frank Bascombe. Menudo personaje.
      Un beso.

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  7. La caída de los padres como ídolos en mayor o menor medida nos sucede a todos y marca un poco el tránsito a la edad adulta. Se nota que te gusta mucho este autor pues siempre me convences con tus reseñas. De hecho ahora mismo estoy con "Canadá", a punto de terminar esa primera parte a la que aludes en esta reseña, y ya le estoy cogiendo el gusto y mucho a Richard Ford. Un gran autor, sin duda.

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    1. Me alegro de que te esté gustando "Canadá" y, si has llegado a ella por la reseña que le hice, me siento muy satisfecha de habértela dado a conocer. Es un autor que, en efecto, me gusta mucho. Este año me han dejado totalmente satisfecha con el Premio Princesa de Asturias de las Letras.
      Un beso.

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  8. Estupenda reseña de un autor que admiras.
    Como suelo comentar a menudo, cada libro tiene su momento en función de la situación del lector. La situación en la que me encuentro no es la adecuada para leer esta obra que nos traes. No estoy yo para calibrar sentimientos; ahora mismo necesito de la lectura la evasión que busco en muchas ocasiones (de hecho estoy con una novela que me encanta pero que estoy leyendo a paso de tortuga porque no consigo concentrarme).
    Quizás contemple la lectura de "Incendios" para otro momento más propicio.
    Un besote.

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    1. Cada libro, incluso cada autor, tiene su momento. Richard Ford es para leerlo con el ánimo tranquilo y disfrutarlo a tope, de manera que te entiendo perfectamente. hay que leer y disfrutar, aunque a veces se disfrute con novelas que te llevan al extremo de sufrir, pero tiene que ser un sufrimiento asumido.
      Un beso.

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  9. No he leído aun nada de este autor, pero lo voy a dejar pasar porque tengo muchas lecturas pendientes. Gracias por tu recomendación. Besos

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    1. Se apuntan más libros de los que se leen y las listas crecen y crecen. Te entiendo perfectamente.
      Un beso.

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  10. Me resulta muy interesante Richard Ford. Tendré muy en cuenta este título que nos presentas tan bien. Me gusta lo que dices de que es un escritor de los sentimientos. Creo que ese tipo de novelas, en las que aparentemente no parece que ocurra nada, me atrapan muchísimo. Un beso, Rosa.

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    1. La verdad es que cualquier novela que cuente bien una buena historia me atrapa, pero hay veces en las que en las novelas pasan tantas cosas que parece que se nos quiere ocultar lo poco que tiene el autor que decir, y tras un montón de acontecimientos descubres que no te han contado nada. Por eso estas novelas escuetas y sencillas, pero llenas de emociones, muestran al desnudo lo buenas que son. Me fascina pensar en el mundo interior tan rico que tienen que tener Richard Ford y otros autores similares.
      Un beso.

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  11. Respuestas
    1. Gracias. Los buenos libros parece que facilitan las buenas reseñas.
      Un beso.

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  12. NO he leído nada del autor y ya he leído varias reseñas que me han despertado la curiosidad. Habrá que ponerle remedio. Por cierto Rosa, sigo participando en los libros encadenados, pero todavía no he decidido con cual. Un día de estos te sorprendo continuando la cadena cuando menos lo esperes. Jajaja.
    Un besote.

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    1. Es un autor que te recomiendo pues creo que te gustará
      Respecto a lo de los libros encadenados, no tengas prisa, que bastante agobio dan otras cosas. Esto es para disfrutar. Espero tu sorpresa, pero con calma.
      Un beso.

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  13. Hola!!!! Qué bueno es Richard Ford, y cuánto me habría gustado ir a su encuentro, era gratis y respondió muchas preguntas, pero lo malo de las actividades de los premios Princesa de Asturias es que siempre las organizan entre semana y claro, no es tan fácil ir. Me ha encantado la reseña, como siempre.
    Besos.

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    1. A mí me encantan sus novelas. Me queda la última de Frank Bascombe, que es la última que ha publicado y alguna más que tengo que controlar, pero es de esos autores que quiero leer enteros.
      Un beso y bienvenida de nuevo a este mundo.

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    2. A mí me encantan sus novelas. Me queda la última de Frank Bascombe, que es la última que ha publicado y alguna más que tengo que controlar, pero es de esos autores que quiero leer enteros.
      Un beso y bienvenida de nuevo a este mundo.

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