"Dos chiflados al cuadrado" Pedro Fabelo
«El mundo está lleno a rebosar de
chiflados. Aunque no los veas, ni adviertas su presencia, puedes creerme, están
aquí, ahí y allí. Están en todas partes.
Convives con ellos, te relacionas
e interactúas con y entre ellos, trabajas con y para ellos, y hasta te gobiernan,
pues no son pocos los chiflados que ocupan puestos de cierta relevancia,
social, económica y política, en el complejo engranaje de las sociedades a las
que pertenecen.
«a todos los que hacen puenting, o los que se visten de hombres-pájaro y se lanzan al vacío planeando como si fuesen pájaros sin serlo, o esa nueva modalidad de chiflados que de manera inconsciente no dudan en colocarse al borde de un precipicio o en el bordillo de la azotea de un edificio de considerable altura empeñados en hacerse un selfie, jugándose la vida por unos ridículos likes. Estos últimos, por cierto, además de chiflados son gilipollas».
Y hay aún un tercer tipo, los chiflados severos, con una chifladura tan manifiesta que se exterioriza en forma de conductas excéntricas. Este tipo de chiflados, cuando son famosos como Balzac o Dalí, son tomados simplemente por gente un tanto excéntrica.
Como podéis ver, y como Pedro nos cuenta, es gente con la que convivimos todos los días. Bueno con Dalí y Balzac no, pero con muchos otros sí. Viven entre nosotros, puede que nosotros mismos pertenezcamos a uno de esos grupos. Sea como sea, no son gente peligrosa, no suponen un peligro para los demás. De hecho, «suponen más una amenaza para ellos mismos que para los demás».
Tras confesar que si sabe tanto de chiflados es porque él mismo se cuenta entre ellos (no nos dice el grado), el autor pasa a presentarnos a uno de los protagonistas de su novela:
«Eduardo Feliz, ironía del destino, nunca ha sido feliz. Tiene cuarenta y cinco años, y trabaja de administrativo en las oficinas de una empresa de distribución y venta al detalle de suministros de fontanería. El suyo es un trabajo rutinario, aburrido y gris que odia profundamente, pero es el que le da de comer, y el que le permite ocupar el pequeño piso que tiene alquilado en una barriada popular del extrarradio, en la zona oeste de la ciudad»
Dos chiflados al cuadrado trata, como su nombre indica, de dos chiflados. Él, Eduardo Feliz; ella, Beatriz Alegre. Ambos han tenido relaciones de pareja complicadas e insatisfactorias. Ahora se disponen a cenar en casa de una pareja amiga. No se conocen. Esto es una cita a ciegas que Roberto y Emma han organizado para presentarlos porque creen que pueden encajar.
Conocemos a Eduardo y a Beatriz preparándose, cada uno en su casa, para asistir a la cena. Y conocemos a "sus cuadrados", los dos chiflados que faltan, sus voces interiores. Mientras Eduardo se resiste a asistir, su voz interior trata de animarle a ello y la discusión que se establece entre ambos, «que vayas, que no voy; que a ver si esta sí es el amor de tu vida, que estoy deprimido; que te vistas, que no quiero ir...», resulta totalmente hilarante.
Por el contrario, Beatriz se enfrenta a la cita con ilusión. Es su voz interior quien trata de disuadirla.
«—¿No crees que tal vez tienes puestas demasiadas ilusiones en la cita de esta noche?
[...]
—Tú mejor que nadie sabes lo mal que lo he pasado en mis relaciones anteriores. Deberías apoyarme en vez de dinamitar mis ilusiones.
[...]
—Precisamente por eso, porque sé lo mal que lo has pasado, he de pensar por las dos. Además, ¿qué te hace suponer que esta vez va a ser diferente?
[...]
—Quiero pensarlo. Deseo pensarlo. Necesito pensarlo. Eso es todo.
—Tú y tu idea romántica de la vida. ¿Cuándo vas a madurar?
—Te recuerdo que tengo treinta y siete años».
Así, con tan diferentes expectativas, comienza la cena en casa de Roberto y Emma. Una cena que evolucionará de forma inesperada. Una novela que termina con un final digno del devenir de la historia.
Sigo a Pedro Fabelo en su blog, Absurdamente, desde hace muchos años. Es un blog divertido porque el signo de identidad del autor es el humor. Un humor ácido en el que se queja de muchas de las cosas que nos perturban como individuos y como sociedad en el mundo actual. También establece de tarde en tarde hilarantes diálogos con su blog, también cargados de crítica. Pedro escribe con ironía, con humor, con intención de hacer reír, pero en esa aparente intención de hacer comedia que divierta y entretenga se esconde mucho análisis, mucha reflexión sobre unas situaciones para cuya aceptación resignada se requieren grandes dosis de irónico ingenio. Eso, o no aceptarlas y convertirse uno mismo en adalid de una lucha perdida antes de empezarla.
Pedro no es un loco ni un chiflado. Es un escritor que ha optado por el humor como antídoto de la locura. Y, como el ser generoso que es, lo comparte con todos nosotros. He leído todo lo que ha publicado Pedro Fabelo excepto su tercer volumen de relatos Absurdamente. Antología del absurdo. Lo tengo comprado hace años, y espero no tardar en leerlo. La pereza de los relatos... y eso que con los dos anteriores disfruté mucho. Os recomiendo cualquier libro del autor con la seguridad de pasar un buen rato y soltar alguna carcajada.
Estos son los libros que he leído de Pedro Fabelo, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1970. El año de lectura está entre paréntesis.
Un rockero de andar por casa (2022)
Dos chiflados al cuadrado (2026)



Ayyy Rosa, me apetece muchísimo conocer a estos dos chiflados y al "no chiflado" del autor al que todavía no he leído. Me has dejado con muchas ganas de saber como acaba ese encuentro un poco a ciegas entre esos dos.
ResponderEliminarPuede que todos estemos un poco chiflados (seguro que yo también lo estoy, jeje), pero claro, unos mucho mas que otros y creo que alguno sí hace daño al mundo y suponen un peligro a los demás, de hecho tenemos uno ahora muy presente cada día en las noticias. Pero también es cierto que seguramente estemos rodeados de muchos, tanto peligrosos como no peligrosos y no seamos conscientes de ello.
Como te decía voy a leer esta novela, no se cuando pero la voy a leer
¡Gracias por el descubrimiento!!
Un beso.
Pedro siempre me ha cautivado con sus historias llenas de humor, muchas veces crítico y, como bien dices, ácido, que refleja con nitidez la estupidez humana.
ResponderEliminarEn esta, su primera novela, sigue la tónica del humor, pero en otro nivel, más a ras de suelo, mostrando situaciones que más de uno hemos experimentado, como es el diálogo con tu interior, a veces amigo, y otras veces enemigo frontal.
La historia es, por lo tanto, muy entretenida y, en momentos, divertida. He leído todas sus obras que, hasta ahora, han sido relatos y en todas me he visto impulsado a reír, a veces con carajadas. Esta novela no es, en mi opinión, para reír, más biren sonreír, que es la hermana menor de la risa, pero que te deja un muy agradable sabor de boca. Y en cuestión de chiflados, todos hemos hecho alguna vez una chifladura, así que el lector empatiza fácilmente con los protagonistas. En definitiva, una lectura muy recomendable para quienes tengan un mínimo sentido del humor y quieran pasárselo bien.
Un beso.