Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 21 de febrero de 2016

Harper Lee, In memoriam









Qué poco me gusta hacer este tipo de entradas en el blog. Esta es la sección que menos me gusta ver crecer. La muerte de un escritor al que se ha seguido con expectación a lo largo de los años, es algo que nos deja un poco huérfanos, huérfanos de lectura, huérfanos de nuevas expectativas, huérfanos de tantas novelas...
Pero cuando la persona que muere es una autora a la que conociste hace varias décadas; cuando le adjudicas el papel de hacer de ti la lectora impenitente que ahora eres; cuando sientes que ella cambió tu percepción del mundo, y te pasó de los libros de aventuras a los libros para adultos; cuando estás convencida de que ella contribuyó de manera decisiva a hacerte la persona que hoy eres, entonces la desaparición de la autora, te deja un poco sumida en la perplejidad porque cuando oí la noticia, me di cuenta de que había sucedido algo con lo que no contaba. Sabía que tenía noventa años y que vivía ya muy impedida en una residencia en Monroeville su ciudad natal y el lugar que le sirvió de inspiración para el poblado de Maycomb en "Matar un ruiseñor", pero nunca se me había ocurrido que podría morirse. No es que pensara que era inmortal, es que la idea de su muerte no se había abierto paso en mi cabeza en
ningún momento; es que tampoco había pensado que fuera mortal. El tema de su posible mortalidad no había sido contemplado por mí. Estaba ahí desde mis primeras lecturas y me imagino que pensé que estaría ahí siempre. 
Harper Lee no es de esos escritores a los que sigues a lo largo de su carrera porque su carrera nació y murió con "Matar un ruiseñor". Fue como el canto del cisne, sólo que ese bello, inimitable, conmovedor último canto, fue también el primero. 
Este libro y esta autora se han convertido además en uno de los temas más recurrentes en este blog que se siente, de esta manera, más huérfano si cabe ante la pérdida. En enero de 2015 me presenté a un concurso literario de la Universidad de León hablando de este libro y publiqué el texto en el blog; unos meses después, con motivo de la lectura de "Ve y pon un centinela", me sentí en la necesidad de releer "Matar un ruiseñor" y de ver la película del mismo título. De todo ello di cuenta en el blog y dejo enlaces por si a alguien le interesa.
Nelle Harper Lee nació en Monroeville, Alabama, el 28 de Abril de 1926. Le quedaban por tanto poco más de dos meses para cumplir los noventa años. Su padre, abogado, defendió en una ocasión a dos hombres negros, padre e hijo, acusados de matar a la dependienta blanca de una tienda. Ambos hombres terminaron ahorcados. No cabe duda de que el suceso impresionó a la autora y le inspiró más adelante la trama central de su novela.
Su legendaria amistad con Truman Capote se remonta a la infancia de ambos. El escritor había nacido en Nueva Orleans dos años antes que ella. Su infancia, tras el divorcio de sus padres, la pasó viviendo con familiares que se turnaban en su cuidado. Coincidió con Harper Lee cuando ambos eran niños. Eran los primeros años treinta y Truman vivía en Monroeville, en la casa contigua a la de la escritora, con unos tíos. Él mismo confesó que iban a los juicios en los que intervenía el padre de Harper. 
Truman Capote y Harper Lee
De esta manera, la novela se convierte en más autobiográfica de lo que nunca hubiera imaginado las primeras veces que la leí. Harper Lee (siempre una niña díscola y un poco brutota) es Scout, Truman Capote (pasando su infancia de un familiar a otro) es Dill; puede que algunos de los hermanos de la escritora sea Jem y no cabe duda de que su padre es Atticus.
La novela, publicada en 1960, tuvo enseguida un enorme éxito, coronado por la obtención del Premio Pulitzer. Truman Capote no supo asimilar bien el éxito de su amiga y, aunque su amistad se mantuvo unos años, la vida de Truman, dedicada a las drogas y al alcohol, amante del éxito y la fama (al contrario que Harper), fue enfriando la relación. Cuando el autor murió llevaban varios años sin comunicarse, según Harper Lee. 
Ahora ha muerto ella. He tenido que admitir que era mortal, que todos nuestros ídolos (escritores, actores, directores de cine) son mortales. Muchas veces me he dicho: "este hombre (o mujer) tiene muchos años, cualquier día se muere y me va a dar mucha pena". De ella jamás lo había pensado. No creía que fuera inmortal. Sólo me olvidé de pensar que era mortal.
Que la tierra te sea ligera.

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19 comentarios:

  1. Descanse en paz la autora que nos dejó una historia emocionante.
    Cuando se crean vínculos entre autor y lector es muy difícil asumir la perdida del que se convirtió en referente de una parte de nuestra vida.
    Somos mortales, efímeros pasajeros de un tren que sigue su marcha. Pero algunos de esos viajeros, dejan palabras, historias, pensamientos, plasmados en un papel y eso, les concede toda una eternidad que perdura a través de los que los lean.
    Aprovecho este espacio para recordar otra pérdida. La de Umberto Eco, que nos regaló esa historia medieval tan bien urdida entre otras cosas.
    A ambos: sit tibi terra levis y que vuestra obra trascienda.
    Besos Rosa y agradecimiento por este recuerdo.

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    1. Todos somos mortales y prescindibles, pero algunas personas enriquecen con su obra el mundo que les rodea y las vidas de los demás, por eso resulta tan penosa su pérdida.
      Murió también Unberto Eco y, aunque leí tres de sus novelas con gusto, sobre todo dos de ellas, no me resulta tan entrañable ni de lejos. Descanse el también, donde tenga que descansar.
      Un abrazo, Francisco.

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  2. Harper Lee seguirá siendo inmortal a través de su novela.
    Hermoso panegírico el tuyo para esta escritora.
    Eres bien nacida, Rosa, por ser tan agradecida.

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    1. Gracias, Kirke por decirme cosas tan lindas. Afortunadamente, tenemos su novela y podremos volver a ella tantas veces como queramos.
      Un beso.

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  3. Es verdad, Rosa, que a veces la literatura es una auténtica cronológica. Con todo y con eso (como recuerda Francisco Umberto Eco también murió ayer) la obra de estos autores los hace inmortales. Harper Lee fue autora de sólo una obra (la 2ª fue una preparación, un ensayo de su obra maestra). Siempre la tendremos en nuestra memoria... por ella y por la adaptación al cine.
    Un abrazo

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    1. No he hablado casi de la segunda novela porque no quiero empañar la imagen de la autora. Dudo que ella la escribiera, estoy casi segura de que no es anterior a "Matar un ruiseñor" y, de ser ella la autora, estoy segura de que no pudo dar su conformidad para la publicación. para mí, como bien dices, es autora de sólo una obra.
      Un abrazo, Juan Carlos.

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  4. Emotiva entrada, Rosa. De "Matar a un ruiseñor" he leído tanto, que al final ha sido contraproducente. Porque tengo la sensación de haberla leído, y no, sigue entre mis pendientes. Trataré de enmendarlo.
    Un abrazo.

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    1. Pues debes leerla, creo yo y ver la película también. Ambas grandes obras. Aunque habrás leído tantas alabanzas que podría decepcionarte.
      Un beso.

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  5. Qué emotivo post, Rosa. Yo no sabía de ella hasta que no hicimos Kirke y yo nuestro Alalimón con "Matar un ruiseñor", y al ver de nuevo ahora su foto me ha dado pena. Leí entonces un poco sobre su vida y con lo que nos has contado la veo perfectamente en el papel de Scout.
    Como tú dices, que no vaya a más esta sección porque nos deja un poco alicaídos.
    Un beso, feliz tarde de domingo

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    1. Gracias, Chelo. Domingo tranquilo y un poco acatarrado y amodorrado. Enseguida me vuelvo al sofá a leer. Luego me haré un chocolate calentito que ayer José Juan Picos Freire, me dio envidia en su blog.
      A ti y a Kirke también os ha tenido que dar pena doble pues cuando hicisteis vuestras entradas tuvisteis que meteros en su vida y obra. En fin, aquí no se queda nadie. Se queda la obra.
      Un beso.

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  6. Hola, Rosa. Yo hace relativamente poco que "conocí" a Harper Lee, había visto la película "Matar un ruiseñor" en varias ocasiones y me encantaba, pero no fue hasta hace dos años que conseguí la novela y me fascinó.
    Me da muchísima pena la muerte de la autora, cuando fallece alguien que ha marcado nuestra vida con sus libros (o películas, o pinturas...) se queda un vacío enorme.
    Es un bello homenaje esta entrada que le dedicas.
    Un beso enorme

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    1. Yo leí el libro con once o doce años y me dejó marcada. Luego la he vuelto a leer una tres veces y la peli la he visto como tres o cuatro veces. En fin, que gran parte de mi afición a la lectura me la creó ella. Una pena, pero bueno, aquí no se queda nadie.
      Un beso.

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  7. Se me saltan las lágrimas Me gusta tanto, pero tanto y tanto Matar un ruiseñor, tanto novela como peli...ha sido un finde penoso para la cultura, ella y Umberto Eco, ufffff.
    Un besito.

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    1. Sí ha sido triste, pero Umberto, a pesar de haber leído tres novelas suyas, me resultaba más lejano y un tanto frío. Harper Lee, es todo lo contrario: cálida y cercana.
      Un beso.

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  8. Siento mucho la muerte de esta gran escritora y siento también que te afecte de una forma tan viva, Rosa. Comprendo ese sentimiento de haber perdido un referente literario y, en cierta medida, de decepción. Pero como dice Kirke, ella es y será siempre inmortal a través de su novela. Ella siempre estará ahí para todo el que se acerque a leerla...

    Un beso grande!!

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    1. Lo bueno de los escritores es que dejan su obra. Y allí sigue, en casa de mi padre, la edición del Círculo de lectores que es la que siempre he leído y volveré a leer casi seguro.
      Gracias Julia y un gran beso.

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  9. Rosa cuando se muere alguien importante deja un vacío iremplazable. Pero cuando es esa edad ya no importa por que su obra queda aquí para que la disfrutemos los demás. siempre vendrán otros que tomaran su ejemplo y dejarán su impronta. Un abrazo

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    1. Siempre tendremos su libro, en este caso, o sus libros en otros casos. de esa manera es como si no se hubieran ido. La literatura es su forma de elevarse por encima de la mortalidad. Una forma que los demás no tenemos.
      Un abrazo.

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