Es que con lo que tú adoras Rayuela ya estás tardando en ir a París. Por cierto te recomiendo que leas la segunda entrada de este post, la del relato que ganó el famoso concurso. Estoy segura de que te entusiasmará. Un beso.
«Quebró las patas del conejo con las manos y los chasquidos la hicieron retroceder al día en que apretó un gatillo dos veces, muerta de risa, creyendo que la pistola era de juguete. Aquel suceso hizo estallar su vida para siempre, pero apenas reparaba en él. ¿A qué edad sabe un niño cuándo acaba el juego y por qué? […] Cuando creció, se preguntó si el hecho de no haber sentido nunca una poca lástima tenía que ver con que solo era una niña y desconocía, aún, las instrucciones básicas de la vida y la muerte, dónde acababa una y empezaba otra, ni siquiera si había algo en la frontera de las dos. Creía recordar que aquellos dos niños salieron de la casa en dos camillas. Le pareció entonces oír el ruido de las ambulancias y los gritos y urgencias que rodean a un grave accidente, no el silencio helado que cubre todo cuando se produce una muerte. Pero en realidad ella no vio nada, porque en cuanto sonaron las detonaciones su padre apareció corriendo en la cocina y se la llevó en volandas ...
—Recuerdo que me sentía algo resentido con Dios —explicó Adam—. Tanto Caín como Abel ofrecieron lo que poseían, pero Dios aceptó el presente de Abel y rechazó el de Caín. Eso siempre me pareció injusto. Jamás lo comprendí. ¿Y usted? —Acaso lo consideramos desde diferentes puntos de vista —replicó Lee—. Me parece recordar que esta historia fue escrita por y para un pueblo de pastores, que nada tenían de agricultores. ¿No es natural que el dios de los pastores encontrase más valioso un rollizo cordero que una gavilla de cebada? Siempre se debe sacrificar lo mejor y más valioso. —Sí, eso lo entiendo —dijo Samuel—. Pero, Lee, permítame advertirle que vaya usted con cuidado y procure no llamar la atención de Liza con sus razonamientos orientales. —Sí —intervino Adam con fogosidad—. Pero ¿por qué condenó Dios a Caín? Eso fue una injusticia. La cita con la que comienzo es una de las conversaciones más apasionantes que aparecen en esta novela. Aunque no lo parezca. Recuerdo que de ...
Difícil encontrar dos novelas más distintas para unirlas en un Ristretto de los míos. Puede decirse que lo único que tienen en común es el estar escritas por mujeres. Y como lo único que puede decirse ya está dicho, no digo más. " Villette ". Charlotte Brontë. «Era otoño y me encontraba en Bretton; mi madrina había ido en persona a buscarme a casa de los parientes donde en aquella época tenía fijada mi residencia. Creo que ella veía con claridad los acontecimientos que se avecinaban, cuya sombra apenas adivinaba yo; pero una leve sospecha bastaba para sumirme en la tristeza, por lo que me alegré de cambiar de escenario y de compañía. El tiempo siempre discurría plácidamente al lado de mi madrina; no de un modo agitado, sino despacio, como el curso de un río caudaloso que atraviesa una llanura.». Cuando empieza la narración, en primera persona por parte de Lucy, esta es una niña de unos doce o trece años. En esta visita a su madrina, la señora Bretton, estará acompañada por ...
«Cuando piensas en Cabo Cod, puede que te imagines el cielo de color lapislázuli o escalonado de gloriosas bandas grises. Puede que visualices las largas extensiones de playas salvajes con dunas escarpadas al fondo o pintorescas casas de tejas rodeadas de nubes de hortensias azules. Tal vez pienses en el azul intenso del mar mientras el sol se hunde en él y forma los colores de un polo derretido. Es curioso, porque la mayor parte del tiempo la pasas en realidad en la tienda de surf, o en el extraño supermercado que huele a carne cruda, o en la cola del puesto de almejas, de la panadería, en el baño público, o en el minigolf. Estás comprando una crema solar de veinte dólares en la gasolinera. Estás esperando a que tu hijo elija seis caramelos masticables, con la playa dentro de un bocadillo de pensamiento sobre la cabeza mientras la barba se te llena de canas, te llega hasta el suelo y las hojas del calendario pasan volando». Yo cuando pienso en Cabo Cod (Cape Cod en mi imaginario) pie...
«Desde la carretera, los montes parecían sólo piedra y arbustos, rocas yermas bajo un cielo inclemente, pero quienes habíamos nacido entre ellos los conocíamos bien, y conocíamos la riqueza que escondían para quien fuera capaz de encontrarla. […] por todas partes [crecen] espárragos silvestres que al final de la primavera están maduros, como las moras en verano, antes de que el otoño siembre el suelo de setas comestibles. El invierno es peor, pero en invierno bajan los jabalíes que huyen del hielo, y los ciervos se desorientan, se alejan de la manada y, con suerte para los cazadores, se pierden de vez en cuando. En los montes hay cuevas donde resguardarse del frío, sotos umbríos donde escapar del calor, colmenas repletas de miel en los huecos de los árboles, y agua de sobra para beber, para lavar y hasta para bañarse. Hay muchas cosas en el monte para quien sepa encontrarlas. Por eso, y aunque por una razón o por la contraria nadie lo dijera nunca en voz alta, todos sabíamos que los mo...
«Cada vez que pienso en Kang, aprieto los dientes y reprimo un quejido de dolor; froto la mejilla febril contra la colcha, que noto helada. Él se quedó con todo lo que Inju dejó atrás: sus pinturas, sus escritos e incluso su olor. Como un loco, pasa las noches en vela en ese taller helado. Atribuye la muerte de Inju a un suicidio con una lógica imbatible, convierte su vida en un melodrama y moldea su biografía con palabras como si su espíritu le perteneciera. Todos estarán de acuerdo con lo que diga. Al pasar las páginas de su libro y al mirar las reproducciones de las obras, sentirán compasión y se estremecerán ante esa heroína trágica. Al ver sus ojos tristes en la foto, disfrutarán de una compasión malsana, sentirán una secreta satisfacción. No tengo fuerzas, no tengo fuerzas para frustrar todo esto». Kang es Kang Seogwon, nada que ver con la autora. Al menos, que yo sepa. Kang Seogwon es un personaje de este libro. Un personaje que la narradora, Lee Cheonghee, no conoce de nada ...
«Cada vez que Anna pasaba del mundo de su padre al de su madre y Lydia, sentía como si hubiera abandonado una vida y la hubiera cambiado por otra más profunda. Y cuando volvía con su padre, recorriendo la ciudad de su mano, era de su madre y de Lydia de quienes se deshacía, hasta el punto de que a menudo se olvidaba por completo de ellas. Iba y venía una y otra vez, adentrándose en cada ocasión en un lugar más y más profundo, hasta sentir que ya no podía bajar más. Pero siempre podía, nunca llegaba al fondo» . Cuando Anna estaba a punto de cumplir doce años, su vida se repartía entre dos mundos. En casa estaban la madre y Lydia, su hermana de ocho años, atada a su propia invalidez, incapaz de caminar o de hablar. Tan solo emitía sonidos que Anna y la madre sabían interpretar como agrado o desagrado, placer o dolor. Eddie, el padre, estaba aferrado a su hija mayor y la llevaba consigo a todas partes. Y todas partes era llevarla a sus intentos de ganarse la vida en 1934, en plena Depresi...
"Pocos meses después de que apareciera mi última novela, dejé de escribir. Durante casi tres años, no escribí una sola línea [...] no escribí ni una carta burocrática, ni una tarjeta de agradecimiento, ni una postal de vacaciones, ni una lista de la compra " . Así comienza Delphine de Vigan su última novela, " Basada en hechos reales ", la tercera de la autora que leo. Yo creo que " Días sin hambre " es una novela que toma mucho de la propia biografía de la autora, sin ser exactamente autobiográfica; y creo que " Nada se opone a la noche " es autobiografía, o más bien biografía (pues sobre todo trata de su madre), pero con ciertas concesiones a la ficción. Sin embargo, opino que " Basada en hechos reales ", a pesar de su título, es la más ficticia de las tres. A pesar de las coincidencias, a pesar del empeño en dar la sensación de que la novela esta " basada en hechos reales ", no deja en ningún momento de darme la sensac...
Con esta reseña colaboro con el primer concurso de relatos de esta temporada, 2022-2023, en El tintero de oro dedicado a " El gran Gatsby " de Francis Scott Fitzgerald. La reseña no participa en el concurso. Tan solo pretende contribuir al homenaje que a la obra y al autor rinde El tintero de oro en este mes de octubre. Recomiendo seguir el enlace de más arriba si se quiere conocer más a fondo la vida del autor y su tormentosa relación con Zelda, su esposa. También se habla de esta obra maravillosa que ha dado un maravilloso y enigmático personaje en la figura de Jay Gatsby, un millonario que nunca dejó de ser un niño encandilado por un precioso juguete que no estaba hecho para él. " Trimalción ". Francis Scott Fitgerald. Hacía poco que había llegado a mi lista de pendientes Trimalción de la mano de Marcelo, del blog Libros en Estéreo , cuando salió la convocatoria de este concurso de Octubre. Me pareció la oportunidad ideal para acercarme a la obra y de p...
«Hablar conmigo es como meterte dentro de las fuentes en verano, como comerte el helado mordiendo el cucurucho y aspirando desde abajo: hacerlas con siete años es tierno, risueño, gracioso; hacerlas con dieciséis, es estar loco. Finges que no hablas conmigo igual que finges que te lavas el pelo un día sí y un día no o que nunca has probado los porros. Lo finges mejor, incluso. Has dejado de hablarme» . Desde pequeña, Marta habla con ella. Lo hacía mucho en el primer capítulo cuando tenía siete años, pero ahora, en este segundo capítulo al que pertenece la cita, con dieciséis años, ya no es plan de hablar con una amiga invisible. Al menos no es plan que nadie se entere. Pero sigue hablando con ella. Y escuchándola porque casi todo el libro está escrito en segunda persona, en esa segunda persona en la que Belaundia Fu se dirige a ella. Belaundia Fu es su amiga invisible. Es la voz que le dice todo es «solo una voz, una voz a la que tú has decidido poner nombre, una voz que en cierto...
A mí me encantaria tomarme una foto en un café de París, mientras leo. Sentirme como del Club de la Serpiente.
ResponderEliminarEs que con lo que tú adoras Rayuela ya estás tardando en ir a París. Por cierto te recomiendo que leas la segunda entrada de este post, la del relato que ganó el famoso concurso. Estoy segura de que te entusiasmará.
EliminarUn beso.