Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 21 de diciembre de 2014

"Así empieza lo malo" Javier Marías




"...cuando uno renuncia a saber lo que no puede saber, quizás entonces, parafraseando a Shakespeare, quizás entonces empieza lo malo, pero a cambio, lo peor queda atrás"
Es por estas frases y otras muchas parecidas; es por sus temas recurrentes (porque son temas con los que yo también torturo mi tiempo y mis reflexiones); es, tal vez porque su novela es siempre la misma y trata sobre lo mismo, pero con distintos pretextos para ilustrarlo, por lo que siempre espero los libros de Javier Marías con ilusión y muchas, muchas ganas y para mí, es una fiesta la publicación de uno nuevo.

Conocí tarde a este autor. Allá por el año 1994 y con la novela que a mi entender sigue siendo la mejor: "Mañana en la batalla piensa en mi", por cierto, otra frase shakespeariana (si se permite la invención de palabras), otra novela, la primera que yo leía sobre su tema repetido. Rápidamente, un mes después calculo, leí "Corazón tan blanco", en la que el tema se presenta ya en la frase inicial que nunca olvidaré "No he querido saber, pero he sabido..."
Y es que ese es su tema obsesivo: lo que se sabe y no debería saberse o no querría saberse; lo que se ignora, pero ya había ocurrido cuando tomamos aquella decisión, cuando nos contábamos la vida y el pasado y el futuro de otra manera porque ignorábamos lo sucedido, porque cuando uno sabe o ignora ciertas cosas, "...eso desmiente todo lo habido, o lo invalida, uno tiene que volverse a contar lo vivido, o negárselo...";
Esta es la historia de una mentira y de su revelación posterior, y del daño que se causó con la primera, pero más aún con la segunda porque cuando uno sabe o ignora ciertas cosas que no debería o no querría haber sabido o que no debería haber ignorado, el pasado se transforma y vienen las dudas (¿qué habría hecho yo si hubiera sabido esto cuando tomé aquella decisión?), o la rabia de lo que se nos robó por desconocimiento (hubiera podido hacer aquello que tanto deseaba si hubiera sabido...). Y uno preferiría no haber sabido nunca ("No he querido saber, pero he sabido") porque a la feliz o, al menos inane, ignorancia del desconocimiento se le superpone la duda, la sensación de robo y uno preferiría no saber y seguir con su vida ignorante porque "¿qué hace uno entonces con eso? ¿Tachar su vida, cancelar retrospectivamente cuanto sintió y creyó?"
Es por eso por lo que el protagonista de "Así empieza lo malo", Eduardo Muriel, culpa a su mujer, tanto por su mentira, como por el hecho de habérsela revelado y haberla sacado del ámbito de la falsedad donde debió dejarla para siempre ("...Por eso no te puedo perdonar...Si no me hubieras dicho nada... si me hubieras mantenido en el engaño. Cuando se lleva uno a cabo, hay que sostenerlo hasta el final") porque (añado yo) generalmente, sacamos del error, contamos el engaño, no por lealtad, o con la intención de compensar a la víctima, sino para liberar la propia conciencia y así, echamos sobre el otro el peso de nuestro error para compartirlo, para que no nos pese tanto, y a la mentira (que al ser ignorada, no duele ni hiere) añadimos el dolor y la herida del conocimiento. Un acto de pleno egoísmo en definitiva. A veces, se necesita más valor para mantener el engaño que para confesar la verdad.
No, no fue pequeño el pecado de Beatriz Noguera. No fue una tontería como ella afirma en una ocasión en el libro y ha afirmado muchas veces a lo largo de los años como dejan traslucir las palabras de Eduardo (...¿Algo tan tonto? ¿Cómo te atreves a calificarlo así, todavía a estas alturas, después de lo que trajo y aún nos trae?"). No fue una tontería. A él le cambió la vida. No se sabe si para bien o para mal, pero torció el rumbo que él hubiera deseado y que había decidido.
El tema, como digo, me interesa desde hace mucho, desde antes del 94 en que leí por primera vez al autor y vi como lo trataba. Me interesa por razones personales que no vienen al caso, por experiencias propias, no tan extremas como las contadas en estas novelas, por causas que, desde muy joven me hicieron pensar que si la mentira es lo malo, a veces, la verdad es lo peor.
Y si el tema me interesa, la manera de tratarlo, mucho más. Y es que no se conforma con apuntarlo, con dejar leves rastros y breves comentarios, sino que profundiza en él, lo disecciona al milímetro, da vueltas a todos los matices, a todas las variables; no deja un resquicio sin analizar por marginal que pueda parecer.
Por lo que a este asunto se refiere, Javier Marías siempre escribe la misma novela y me fascina ver lo distintas que pueden ser esas novelas que son siempre la misma; los distintos caminos que utiliza para tratar el mismo tema: la realidad desconocida del pasado; la realidad que se desconoce de ahora mismo, que acaba de pasar, pero aún desconocemos; la mentira que nos oculta lo sucedido y la verdad que nos lo revela cuando ya no es el momento; los muertos llorados y queridos, pero que si aparecieran de nuevo vivos, nos cambiarían el presente y el pasado y tal vez, desearíamos volver a llorarlos muertos antes que enfrentarnos a su nueva vida inesperada.
"Así empieza lo malo" no solo es la historia del matrimonio protagonista y de la mentira que forjó su vida y la verdad que la alteró para siempre. Trata también sobre otros engaños menos privados, más globales y que afectaron a la vida de todo un país o, al menos de una gran parte del país; sobre la transición y sobre como otras mentiras ocultaron la infamia de algunas personas que de pronto eran "demócratas de toda la vida" que "...empezaron a forjarse biografías ilusorias, a presumir de demócratas desde la época ateniense y a proclamar que su antifranquismo venía de antiguo, cuando no de siempre".
Es por todas esas cosas, por lo que cada nuevo libro del autor es una fiesta y lo abro con verdadera ilusión, con curiosidad casi morbosa. Y algunos son mejores y otros (este, por ejemplo), no tanto, pero todos me aportan un ingrediente más, un tono nuevo de un color viejo. Y cuando empiezan de según qué formas, con según qué palabras, me quitan el sueño y el hambre y todo lo que no sean las ganas de volver a ellos.
"No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados."

6 comentarios:

  1. Me vas a matar, Rosa, o me va a matar Javier Marías, pero me gusta más leer tu reseña que sus libros. No sé por qué, pero no he logrado congeniar con su escritura. Leyéndote, pienso: "va, no seas tozuda, dale o date otra oportunidad", pero... pues eso, que no sé cuándo lo haré. Por deformación profesional, y a pesar de lo "novelera" que soy, creo que me quedo con los textos de su hermano, Fernando, quien, por cierto, tiene un extraordinario sentido del humor. Lo descubrí una noche, hace mucho tiempo, cuando coincidimos en una inauguración y, la verdad, me gustó tanto como persona como me gusta como historiador del arte. Pero aquí hablas de Javier, no de Fernando, y soy una charlatana, así que te dejo un abrazo por aquí y me retiro pasito a pasito.

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    1. No te retires muy lejos que me encanta tenerte cerca y cerca de mi blog. Es que Fernando, que yo sepa y corrígeme si me equivoco, no escribe novela, Claro para ti como historiadora del Arte, es lo más adecuado, pero yo estoy muy decantada por la novela y Javier Marías (al que no me imagino para nada con sentido del humor) es uno de los mejores escritores vivos de este país. Tú sí me vas a matar diciendo que te gusta más leer mi reseña que sus libros. Qué orgullo xd!!
      Un beso Carmen y lo dicho: quédate cerquita.

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  2. Me encanta tu reseña, Rosa, sobre todo porque yo nunca he hecho ninguna y me parece dificilísimo. Me gusta como combinas los trocitos del libro con tus propios pensamientos, y creo que esto es lo que hace que sea tan agradable leerte, y hace que sea el motivo de que te apetezca leer el libro.
    Un beso enorme

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    1. Gracias por tu amable comentario. Con amigos como los que os acercáis por aquí, da gusto escribir. Me alegro de que te guste la reseña. Es un libro muy bueno y así, cuesta mucho menos hacer buenas reseñas. Te las da el autor casi hechas. Me gusta meter trocitos de las novelas para mostrar cómo están escritas e ilustrar mejor lo que quiero mostrar del libro.
      Un beso.

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  3. Siempre he tenido miedo leer a este autor, presiento que me va a defraudar. Leeré el de la "batalla", pero creo que me pasará como a Carmen Pinedo, me gustará más tu reseña que el libro. Un beso Rosa

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    1. hay mucha gente a la que no le gusta Javier Marías. A mí me cautivó con "mañana en la batalla..." y me ganó totalmente con "Corazón tan blanco". Desde entonces soy incondicional.
      Me gustará leer tu opinión sobre la "batalla".
      Un beso.

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