Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

jueves, 11 de diciembre de 2014

"Nos vemos allá arriba" de Pierre Lemaitre


"A un general le quitas la guerra, que le da una razón para vivir y la energía de un muchacho, y lo dejas hecho un cascajo" Y eso es lo que nos muestra Pierre Lemaitre con esta novela, ganadora del premio Goncourt 2014: una Francia que, tras la Gran Guerra de la que esperaba salir preñada de héroes, gloria y honor, quedó convertida en un cascajo lleno de pícaros, cuando no de criminales; repleta de tullidos, de mutilados en su cuerpo y en su alma; algo que era como un reflejo cruel de la gloriosa victoria con la que se soñaba en los días previos al armisticio que es cuando empieza la trama.
En la novela se contrastan dos historias contrapuestas como las imágenes de un espejo: en ambas aparece la corrupción, la estafa, el afán de lucro, la indiferencia por las víctimas del fraude. Pero qué diferencia entre una y otra imagen. Simétricas, sí, y por eso mismo, inversas.
De un lado, Henri D'Aulnay Pradelle, el noble venido a menos, villano y cobarde desde la cuna, aclamado como un héroe a la vuelta de la Guerra, después de cometer la mayor infamia que se le puede suponer a un oficial responsable de unos hombres maltrechos y agotados, pero felices porque ven que aquello se acaba. Henri D'Aulnay Pradelle, que no contento con su vileza en la Guerra, decide continuarla en la Paz, y ya que no puede jugar con las batallas, comienza a jugar con los muertos de tales batallas. Los episodios son tétricos, mezquinos, miserables. Sería insoportable su lectura, a poca imaginación que se tenga, si no fuera porque a todo esto el autor le da un punto cómico que, si bien los aligera de tensión, pone más de manifiesto lo cicatero de todo el proceso. Y es que, como dice el autor, "para el capitalismo la guerra es un regalo, se sirve de ella antes, durante y después"
Del otro lado, Albert Maillard y Edouard Péricourt, estos sí dos héroes, pero anónimos. Si el segundo le salva la vida al primero, quedando gravemente mutilado, el primero dedicará su vida a cuidar del segundo y proveer todas sus necesidades, incluso la morfina a la que sus terribles heridas le han hecho adicto. Y todo esto desde la pobreza, con trabajos precarios, en las condiciones más adversas porque Francia arengó a sus hijos para que dieran la vida por ella, pero no está dispuesta a mantener a los soldados anónimos que han tenido la mala idea de sobrevivir a la masacre; Francia está dispuesta a enterrar a sus muertos, anónimos y conocidos y a levantarles monumentos en cada pueblo, pero no está dispuesta a cargar con los gastos de tanta supervivencia vergonzante; porque Francia está arruinada tras el esfuerzo bélico y la gloria se ha convertido en miseria y la miseria en desafección hacia sus hijos.
Pierre Lemaitre
Y Edouard decide cobrarse todas las afrentas, las de la guerra y las de la paz porque al contrario que Henri D'Aulnay Pradelle, él sí tiene afrentas y deudas que cobrar.
Edouard es un pícaro del siglo XX porque, de nuevo en palabras del autor, no estamos ante una novela histórica, sino ante una novela picaresca y "la novela picaresca es la novela de la exclusión, es el sálvese quien pueda, es el relato de unos personajes que han de vivir en un mundo que no les quiere"
Pero hay más personajes, presentes y ausentes y voy a hablar solo de tres.
Uno es el padre de Edouard, Marcel Péricourt, un rico burgués que siempre rechazó a su hijo, que llegó a desear que desapareciera y dejara de amenazar el buen nombre de la familia con su vida bohemia y sus costumbres depravadas y antinaturales; un hombre que empieza a apreciar a su hijo y a quererlo cuando lo cree muerto y enterrado de incógnito en el panteón familiar; un padre que "sufría porque ya nunca podría convertirse en el padre que no había sabido ser"; un hombre que, a manera de tragedia griega, acaba con su hijo cuando más hubiera deseado recuperarlo. 
Otro personaje es la madre de Albert, un personaje ausente, al que sólo conocemos por las citas que el autor pone en su boca y que nos van retratando a Albert, como un ser indeciso, falto de carácter, incapaz de tomar las riendas de su vida. Y quizás sea su indecisión, y no su altruismo, el que lo convierte en el guardián de Edouard. Al final, es Albert el único que sale bien parado o, al menos, el que sale mejor parado, y es que, quizás, es el único inocente porque a pesar de su pecado, que no es menor, tal vez la causa del mismo haya sido la indecisión, la impotencia, el contagio de entusiasmo.
El tercer personaje al que quiero referirme es Joseph Merlin, el funcionario enviado a inspeccionar el traslado de cadáveres. Un personaje bastante repulsivo ("...la cabeza muy pequeña y un corpachón que parecía hueco como la carcasa de un pollo tras la comida... la cabeza rojiza, frente estrecha y un pelo muy corto que le nacía muy abajo, y que casi se le juntaba con las cejas... vestido como un adefesio... una chaqueta de terciopelo marrón llena de manchas de tinta a la que le faltaban la mitad de los botones), pero honrado e incorruptible hasta límites difícilmente encontrados en ninguna circunstancia, en ninguna otra historia, ni real, ni imaginada. No aparece demasiado, pero sin él, la novela sería otra cosa. No es concebible la trama sin este personaje, y no porque sea fundamental para deshacer la estafa de los cementerios, que lo es, sino porque da el contrapunto necesario a tanta ignominia, a tanta pobreza material y de espíritu, a tanto egoísmo justificado o no.
No quiero dejar de aludir al aspecto folletinesco del libro que por momento recuerda a Dumas o Victor Hugo; el padre que cree muerto al hijo que no lo está; la posibilidad de un encuentro entre ambos amenazando continuamente; la suerte que sonríe al rico mezquino y se burla de los pobres héroes olvidados; la justicia que acaba dejando deudas zanjadas, aunque para ello haya de llevarse por delante a algún personaje (totalmente insalvable, por otra parte).

Para terminar, me gustaría dejar muestra de algunas frases que me han parecido especialmente memorables, empezando por la primera que hace que el libro se te pegue a las manos y te sea difícil separarlo: "Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo. Precisamente a causa de la guerra" 
Y algunas más:
"La vida de Edward se desmoronaba porque ya ni siquiera la sostenía el odio. Esa guerra también la había perdido."
"en casa de los ricos todo es bonito, se dijo Albert, hasta los pobres" (ante una guapa criada de la mansión de los Péricourt)
"Labourdin era un imbécil esférico: lo volvieras hacia donde lo volvieras, siempre se mostraba igual de idiota"


 

16 comentarios:

  1. A mí también me gustó bastante esta novela, la única que he leído de Lemaitre aunque le tengo ganas a "Irene".
    Un abrazo

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  2. Pues si lees la reseña que le hice a "Irène". Aún le tendrás más ganas. A mi me gustó mucho. te animo a leerla.
    Un saludo.

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  3. Respuestas
    1. Lo recomiendo encarecidamente. A mí me gustó mucho. Gracias Jose Juan.

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  4. Magnífica la reseña, Rosa. Si el libro tratara de la contienda bélica en sí no me atraería demasiado, pero la semblanza biográfica y emocional de unos personajes que tienen que enfrentarse a las consecuencias de esa contienda, sí me llaman mucho la atención.

    Creo que me faltarán años de vida para leer todo lo que me gustaría jajajaja. Muchas gracias por acercarnos siempre obras tan interesantes!!

    Un beso enorme y feliz viernes :))

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    1. Ay, Julia! yo ya tengo asumido que no voy a leer, no sólo todo lo que me gustaría, sino tampoco mucho de lo que tengo en casa. Y encima, me gusta releer mis libros y/o autores favoritos. se hará lo que se pueda.
      Gracias por tu visita.

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  5. Hala, otro libro para el saco de futuras lecturas. Una vez más me pones en contacto con autores y obras que desconocía completamente.
    No sé por qué pero los relatos que se ambientan en la Primera Guerra Mundial me atraen y aunque esta no es estrictamente bélica me resulta atrayente por ese motivo.
    Al igual que a Julia no sé de dónde voy a sacar tiempo para leer el montón que tengo pendiente (y en ese montón hay unas cuantas ideas tuyas) pero algo se hará.
    Un besote.

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  6. Es una gran novela que ya leí hace varios meses. De hecho la entrada es de diciembre. Creo que te gustará. Cuenta cosas terribles, pero con mucho humor. Y tiene personajes entrañables.
    Un beso.

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  7. Gracias. Ha despertado totalmente nuestro interés . Este va a ser un libro para los dos. Rosa leí hace unos años Home faber que me dejó muy impresionada . Qué te parece a tí esa obra.
    Voy a buscar tu reseña de Irene

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  8. Gracias. Ha despertado totalmente nuestro interés . Este va a ser un libro para los dos. Rosa leí hace unos años Home faber que me dejó muy impresionada . Qué te parece a tí esa obra.
    Voy a buscar tu reseña de Irene

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  9. Gracias Rosa . Un libro que ha despertado mi interés . Ahora voy a buscar tu reseña de Irene.
    Hace años leí Home faber ¿Qué te parece esa obra?

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  10. Gracias Rosa . Un libro que ha despertado mi interés . Ahora voy a buscar tu reseña de Irene.
    Hace años leí Home faber ¿Qué te parece esa obra?

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    Respuestas
    1. Me alegro de que te haya interesado la reseña. Espero que "Irène" también te guste. Respecto a la obra que me dices "Home faber" no la he leído. ¿Te refieres a la novela de Max Frisch?
      Un saludo y gracias por tu visita.

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  11. Esta novela la tengo en el punto de mira. Un registro diferente de Lemaitre pero que por lo que he leído en tu reseña confirma lo que me comentó una compañera de trabajo que lo está leyendo, que es una obra a tener en cuenta y mucho. La Gran Guerra dejó muy tocada a Francia como comentas y es una época de la que no se suele escribir tanto como de la Segunda Guerra Mundial. Y es un periodo a tener muy en cuenta pues cambió las reglas de los conflictos bélicos, para siempre. Y vaya que quiero conocer al autor en un registro diferente y si le han dado el premio Goncourt es por algo ;)
    Un besote Rosa.

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    1. Era lo primero que leía de él y lo disfruté muchísimo. Es tierno, es cómico, es genial en sus descripciones y tiene frases memorables. Para mí fue todo un descubrimiento. El Premio Goncourt tiene un prestigio, que en España puede corresponder al Nadal (con excepciones), y responde a él.
      Un beso.

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