Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

viernes, 5 de junio de 2015

"La ley de la ferocidad" Pablo Ramos

A finales de diciembre publiqué en este blog una entrada a raíz de una novela que me había gustado especialmente: "El origen de la tristeza" del escritor argentino Pablo Ramos. Ya anuncié en ese momento que se trataba de la primera entrega de una trilogía. Pues bien, aquí está la segunda en la que nos volvemos a encontrar con Gabriel, ahora ya adulto, rico y enfrentado con total desolación a la muerte de su padre.
Si en la primera novela nos encontramos a un Gabriel adolescente que abandona la niñez para sumergirse en "el hecho triste y feo, sobre todo feo que es la vida", aquí lo vemos dando vueltas en la vorágine de una realidad que le supera. Cuando empieza a contarnos los acontecimientos (la muerte de su padre), hace ya cinco años que han tenido lugar por lo que "el hombre que lo vive no es el hombre que lo escribe, pero [...] va a terminar de transformarse en él cuando acabe de escribir. Por el hecho de escribir". 

El libro narra el velorio que tiene lugar tras la muerte del padre. Más bien, narra lo sucedido al narrador (protagonista y observador) a lo largo de los dos días y dos noches que dura el velorio, pues él mismo reconoce hacia el final: "Me doy cuenta de que, contando las horas que estuve en estas dos noches de velorio, no deben sumar ni diez". 
Por lo tanto, cuenta lo que él mismo, Gabriel, vive mientras los demás velan a su padre. Su padre, por el que no sentía especial aprecio, ni simpatía, ni respeto ha marcado toda su vida; lo ha empujado a hacerse rico a tener "los autos que a él le hubiera gustado tener, la casa que a él le hubiera gustado tener, la chequera que a él le hubiera gustado tener". Pero impotente, comprende que no ha vencido, que no ha conseguido ningún resarcimiento porque "queriendo ganarle a mi padre, construí lo que construí; queriendo ganarle a fuerza de odio, la victoria se me fue de las manos. La victoria nunca se fue de las manos de mi padre". 
Ahora Gabriel ha perdido todas sus referencias y todo se le vuelve un vacío sin sentido y se pregunta qué puede hacer "con la empresa, con la vida que armé en torno a su aprobación"; ha perdido el referente alrededor del cual ha montado su existencia de adulto y ahora, incapaz de enfrentarse a la pérdida, se vuelve hacia otro de los referentes de su vida: el alcohol y las drogas que llevaba más de un año sin probar y en los que se sumergirá hasta la náusea en los dos días con sus noches que dura el velorio. 
Nos encontramos también aquí con un personaje que apareció mucho en la primera parte de "El origen de la tisteza" y que luego desapareció, no sabemos con certeza en qué revueltas de la historia. Me refiero a Rolando, el amigo del Gabriel niño que "tenía unos cincuenta años y llevaba más de treinta viviendo en las bóvedas del cementerio de Avellaneda". Rolando sigue emborrachándose en los bares cercanos al cementerio, tiene veinte años más, "la nariz rota hacia el lado izquierdo, la cara roja curtida por el sol y por la ginebra, una cicatriz que baja desde la frente [...] hasta el cuello [...] Está vestido con un traje de lana viejo y desgastado por el uso y los usuarios, supongo, porque tiene pinta de haber pertenecido a más de un difunto". Y es que, en algunos ambientes, si pasar de la infancia a la juventud es demoledor, pasar de la madurez a la vejez es una derrota en toda regla. También aquí,
Pablo Ramos, su gato y su biblioteca
Rolando desaparece sin dejar un rastro que se pueda seguir.

Alternando con el relato del velorio nos cuenta algunos episodios vividos con su padre: El proyectado viaje de ambos a San Miguel de Tucumán para pasar unos días con su hermano Alejandro, encargado allí de unas obras de la empresa familiar. Un viaje que empieza él solo, la víspera del vuelo, sometiéndose a una cantidad tal de todo el polvo que se puede meter por la nariz y todo el alcohol que cabe en un cuerpo, que el lector acaba saturado, y sufriendo él también los síntomas de la sobredosis; un viaje que termina en el bar del aeropuerto, con su padre: "Vos, papá, sos... un hijo de puta". O la vez, la única vez, en que, siendo él todavís un muchacho, su padre le puso la mano en el hombro y Gabriel sintió que todo era posible porque "Si con sólo un toque de su mano la ferocidad le daba algo de espacio al amor, ¿qué no podía ser posible entonces con un poco de tiempo?". Pero su padre jamás le volvió a tocar el hombro.
Y es que la sensación que transmite la novela es la de que Gabriel está dominado por la ira, ahíto de rabia, sometido a la ley de la ferocidad por el desafecto de su padre, ausente físicamente durante gran parte de su infancia y siempre emotivamente ausente "Padre, padre mío, ¿no habrá otra manera de jugar a la familia? O no estás, o estás lejos, o estás ausente o estás muerto. ¿No podrías haber sido más normal?
Y sin embargo, hay veces en que la ausencia esconde el miedo, el miedo de perder, el miedo de sufrir, el miedo de añorar y entonces prefieres borrarte antes de que la vida se te borre.

En un paralelismo con la ausencia del padre, Gabriel también se va. "Decidí salirme de la historia como siempre me salgo de las historias: de la peor manera posible"
Y es que lo que le pasa a Gabriel, como él mismo nos dice en un momento de la novela "A veces no puedo con lo que es la vida"

 


 

12 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Me identifico con el personaje en aquello de buscar la aprobaciòn de su padre. MI papà y yo somos tan unidos y tan similares, que aunque nso amamos mucho y todos los dìas nos lo decimos, nos cuesta aceptar o respetar las decisiones que cada uno toma por su parte.

    Buena reseña. A mì me gusta este tipo de entradas pero confieso que no soy muy buena hacièndolas, soy spoiler a un nivel insufrible jajajaja sobre todo cuando el libro no me queda gustando.

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  3. Es un libro muy interesante que recomiendo y el anterior también. Gracias por tu visita y tu comentario.
    Un abrazo.

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  4. Hola, aun no leí el primero pero después de lo que dices de este me dan muchas ganas de empezar a leerlos (Dios y mi lista sigue aumentando, Ni siquiera e empezado al Este del Edén). Tantos libro y tan poco tiempo. pero lo haré ^^ jeje. Saludos, nos estamos leyendo.

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    1. A mi me han gustado mucho los dos. Leeré el tercero más adelante porque me gusta alternar estilos, autores y nacionalidades. También es cierto que el primero me gustó más. De haber calificado los libros de aquella, le habría dado cuatro ranitas.
      Un saludo.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Hola!
    Soy Angel,y me encanta tu blog.
    Este es el mio :)
    http://verdaderoartepop.blogspot.com/

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    1. Gracias por pasarte. Me alegro de que te guste. Yo también te sigo.
      Un saludo.

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  7. Hola!
    La verdad es que no me llama la atención el libro así que no creo que lo lea. Gracias por la reseña
    Me quedo por aquí
    Besitos

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    1. Me parece muy bien. No todos los libros nos van a gustar a todos. Gracias por pasarte y por el comentario. Un beso.

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  8. Hola!

    te he nominado a un premio: http://imaginaresfantastico.blogspot.com.ar/2015/06/premio-liesbter-n-2.html

    espero te guste y lo realices.

    Saludos

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    1. Muchas gracias. Por supuesto que lo haré, pero en un par de días porque con el fin de curso, tengo mucho que corregir.
      No conocía tu blog, pero ya me he hecho seguidora.
      Un saludo

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