Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 25 de octubre de 2015

Trilogía de Samuel Esparta de Ramiro Pinilla



1- "Sólo un muerto más"







2- "El cementerio vacío"









3- "Cadáveres en la playa"

Corre el año 1945, la Guerra Civil ha terminado hace apenas seis años y, en Getxo, Sancho Bordaberri languidece mientras se ocupa de su librería, Beltza, y escribe novela negra a imitación de sus adorados autores americanos "¿Qué soy yo al lado de los Hammett, Chandler, Cain, Himes, Ambler y todo ese Olimpo? Ni me respondo. [...] Ellos escriben con las tripas y yo con la linfa". 
Cuando la última editorial le devuelve la decimosexta novela, decide no seguir escribiendo. Hace un paquete con el libro y se acerca a la playa de La Galea con la intención de ahogar en el mar sus aspiraciones frustradas.
Pero de repente, sus ojos tropiezan con una peña. No es una peña cualquiera, es la Peña de Félix Apraiz, donde hace diez años murió uno de los gemelos Altube, Leonardo, mientras el otro, Eladio, salvaba la vida de milagro. El crimen ha quedado sin resolver. Los gemelos no eran muy queridos en el pueblo y entre que quizás no se pusieron todos lo medios y que pocos meses después "vino la Guerra con su montón de muertos y todos olvidamos al Altube. ¡Es que era un solo muerto!", el caso quedó olvidado.
De manera que nuestro escritor, en vista de que no parece dársele muy bien lo de escribir crímenes, decide vivirlos. Se viste con traje, sombrero y gabardina; se cambia de nombre, adoptando el más sonoro de Samuel Esparta (¿adivináis en honor de quién?) y decide ponerse a investigar la muerte de los gemelos Altube.
Ramiro Pinilla. Al fondo Punta Galea con el 
Molino y la playa abajo.
La resolución de este caso y la consiguiente publicación de la novela que se fue escribiendo a medida que se investigaba, no trae más que problemas a Samuel Esparta, por lo que relega al armario traje, gabardina y sombrero, y regresa a Sancho Bordaberri, su librería y su vida de ciudadano normal. 
¿Pero cómo resistirse a volver a sacar del armario a Samuel Esparta dos años después cuando dos mocosos de unos once años vienen a contratarle (por cincuenta pesetas al día más gastos) para que demuestre la inocencia de su amigo Pedro, un "maqueto" al que han encontrado sobre el cadáver de la muchacha más bella de Getxo, y al que han apresado, juzgado y condenado, antes de llegar a la celda donde lo retienen?
En esta novela Samuel Esparta tendrá que enfrentarse a la superstición y a las leyendas populares más delirantes, como la que preconiza que los cementerios costeros se vacían por abajo porque los cadáveres escapan de ellos hacia el mar para vivir otra vida de libertad. 
Como en la novela anterior, tendrá que luchar contra muchos de sus vecinos, acérrimos defensores de la "esencia vasca" según la cual lo vasco es bueno por definición y los crímenes han venido a cometerlos de fuera (de ahí que "el maqueto", aparte de haber aparecido junto al cadáver, sea el asesino perfecto que librará y mantendrá a salvo la pureza de la raza)
El caso se resuelve, pero sólo Samuel Esparta y su empleada y secretaria Koldobike (a la que ha hecho teñirse el pelo de rubio y acortar y ceñir sus faldas hasta bordear el límite de lo considerado decente) tienen las claves de su solución. Sólo la fuerza mayor de salvar a un inocente, persuade al investigador de escribir la novela y revelar sus descubrimientos. 
Todo un mundo el creado por Ramiro Pinilla
Han pasado 25 años y estamos en 1972 cuando nos volvemos a encontrar con la gabardina y el sombrero de Samuel Esparta. Es ahora un cincuentón que sigue regentando la librería Beltza ayudado ahora por Manuel, un sobrino de Koldobike, que se ha casado y ahora se dedica a labores más prosaicas que la investigación criminal.
Por lo que se insinúa, Samuel no ha permanecido en el armario todos estos años. Se hace alusión a varias novelas publicadas y todo hace sospechar que son más de dos. 
En esta ocasión se trata de desenterrar de manera simbólica un cadáver que las corrientes están a punto de desenterrar de manera totalmente real. Bueno, en realidad hay diez cadáveres en la playa, pero a Samuel sólo le han encargado desenterrar la historia y al culpable de uno de ellos. Volvemos a 1937, paseos de madrugada con un final de tiro y enterramiento, escondidos huyendo de la Guerra, amor, celos, venganza... una carretilla que chirría y un pescador escondido que ve más de lo que le gustaría.
Tres novelas ambientadas en el mundo mágico que Ramiro Pinilla ha creado a lo largo de su obra, pero tres novelas muy diferentes en las que se tratan muy distintos temas, aunque puedan parecer similares. No son la quintaesencia de la novela policíaca, pero su candidez a la vez que sus críticos planteamientos y la ingenuidad de su antihéroe, las hacen muy recomendables.

Por si a alguien le queda la duda de a quién
homenajea Samuel Esparta


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1 comentario:

  1. Josevi!! Intenté publicar tu comentario con el móvil, se me fue el dedo tonto y le di a eliminar. Y esto no pide confirmación. Lo siento. Acabo de anular la moderación de comentarios.
    Gracias por tu visita y comentario. Al menos lo había leído. Sí, creo que Pinilla se merece un buen homenaje.
    Un beso.

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