Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 23 de abril de 2016

"Canadá" Richard Ford


Cuando faltaba poco más de una semana para empezar el instituto, la vida de Dell Parsons se vino abajo como un almiar golpeado por un tornado con la contundencia y falta de piedad con que sólo la naturaleza sabe golpear.
La novela, narrada en primera persona por el propio Dell, comienza de una manera que, contando lo principal, no desvela nada, sino que nos deja con unas inmensas ganas de descubrir todo lo que se oculta tras estas palabras:
"Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después. El atraco es la parte más importante, ya que nos puso a mi hermana y a mí en las sendas que acabarían tomando nuestras vidas. Nada tendría sentido si no se contase esto antes que nada". Porque lo que pudo hacer a sus padres atracar un banco es algo que Dell tratará de descubrir durante muchos años. De su padre llegará a pensar, al rememorar ciertas conversaciones, que siempre había tenido deseos de hacerlo, pero lo que pudo empujar a su madre a secundar tan disparatada idea, a meterse en el pozo sin fondo en el que al final terminaron ambos, es algo mucho más misterioso. 
Los Parsons son una familia normal. El padre, Bev (de Beverly que él nunca admitió que para la mayoría de la gente fuera nombre de mujer), es un típico chico del sur nacido en Alabama. Pasó la Segunda Guerra Mundial como bombardero de aviación ya que carecía de aptitudes para ser piloto como habría desea. La madre, Neeva (de Geneva), hija única de un matrimonio judío proveniente de Polonia y asentado en Tacoma, Washington, se vio obligada a casarse con Bev tras quedar embarazada a poco de acabarse la guerra. No estaban hechos el uno para el otro, pero no era sólo eso, "es más preciso afirmar que la boda de nuestra madre con nuestro padre fue el presagio de una pérdida, y que su vida cambió para siempre —y no para bien—, como seguramente ella habrá pensado tantas veces".
En 1960, Dell y su hermana melliza, Berner, tienen quince años y viven en Great Falls,
La población de Great Falls, Montana,
a orillas del río Missouri
Montana, donde su padre se ha licenciado hace unos meses de las Fuerzas aéreas y trata de ganarse la vida con trabajos poco fiables que esconden actividades poco honorables. Su madre "se desplazaba todos los días lectivos a la pequeña población de Fort Shaw, donde daba clases en penúltimo año de primaria". Dell, por su parte, espera con ansiedad que comience el curso porque es agosto y están de vacaciones y a Dell, ante los cambios continuos de ciudad tras los pasos de su padre y sus traslados de una base militar a otra, ha empezado a importarle de verdad el colegio, es en el colegio, en los distintos colegios, donde encuentra una continuidad estable, él no ha 
pertenecido a las ciudades en las que ha vivido, ha pertenecido a sus colegios. "Saber cosas se convirtió en algo muy importante para mí, con independencia de cuáles fueran esas cosas".
Su vida es poco convencional, no tienen amigos, no participan en ningún tipo de actividad: ni bailes ni boy scouts. Su madre teme que se queden en aquel ambiente si llegan a integrarse en él, y ese ambiente pueblerino que a ella la asfixia, le resulta inadecuado para sus hijos por lo que prefiere su desarraigo a una adaptación que podría resolverse en aceptación. "Si nos acomodábamos a aquella vida, pensaba nuestra madre, inevitablemente aumentarían las posibilidades de que los dos acabáramos quedándonos donde estábamos".
De manera que Dell piensa en su próximo curso en el instituto; y en criar abejas y en jugar al ajedrez; y piensa en la universidad, y todo ello se viene abajo cuando un domingo por la mañana, poco antes de coger el tren hacia Seattle, camino de Tacoma, a donde su madre los lleva decidida por fin a separarse del padre, dos policías entran en la casa y se llevan esposado al matrimonio acusado de haber robado el Agricultural National Bank de Creekmore, en Dakota del Norte.
A partir de ese momento, la vida de los hermanos tomará rumbos distintos. Ante el empeño de su madre de que no caigan en manos de los Servicios Sociales y terminen en un orfanato, Berner, más madura e inconformista que su hermano, se va de casa, "ella ya había empezado a compartir el mundo y yo no. Yo había sido abandonado en él"
Dell termina en Canadá y allí su vida se aleja todo lo que es posible de sus sueños de estudios y abejas y ajedrez. Compagina varios trabajos para el hombre que se ha hecho cargo de él, Arthur Remlinger, propietario de un hotel en Fort Royal, Saskatchewan, y organizador de
Praderas cerealistas en Saskatchewan, Canadá
partidas de caza de gansos. En todo ello ayuda Dell cuya necesidad de una figura paterna hace que admire a Arthur y se sienta frustrado por la indiferencia con que éste le trata. Sueña con un giro que cambie su vida y le permita conseguir que sus sueños de conocimiento se cumplan. Pero "el hecho de cruzar una frontera no cambia nada en realidad". Cuando finalmente Dell consiga que Arthur lo presente como su hijo, será para continuar encontrándose con su destino adverso, para seguir enredando los hilos de su destino alrededor de unas circunstancias que se suceden inexorablemente sin que nada pueda evitarlo porque los hechos que le han marcado, que han marcado la vida de ambos hermanos, que se produjeron sin su intervención ni conocimiento, están ahí para siempre y como le dirá Berner tiempo después "No puedo hacer otra cosa que reírme. Y todos nosotros venimos de eso. Fue el acontecimiento de nuestra vida, ¿no te parece? Un puto desastre, sobre el que todo fue amontonándose después". Pero para entonces han pasado muchos años y la vida que se ha amontonado sobre ellos tras el atraco de sus padres ha sido vivida por cada uno de los dos a su manera más o menos satisfactoria, pero no han podido evitar un poso de incertidumbre por lo que pudo ser, por lo que han podido perderse; un poso de incertidumbre que los ha dejado inermes a merced de su destino como pajaritos indefensos en la mano nerviosa de un cruel rapazuelo. "Entonces sentí una súbita punzada de añoranza... de ser joven, de que la vida que había vivido fuera un sueño del que habría de despertar en un tren rumbo a Seattle".

Richard Ford es uno de los escritores más respetados de la actual literatura norteamericana.
Richard Ford
Nació en 1944 en Jackson, Mississippi.
En 1996 obtuvo los premios Faulkner y Pulitzer por su novela "El día de la Independencia", segunda de las protagonizadas por Frank Bascombe, uno de los personajes más humanos y mejor perfilados con que he tenido el placer de encontrarme en una novela. O mejor dicho, en tres, porque junto a las otras dos novelas de la serie, "El periodista deportivo" (1986) y "Acción de gracias" (2006), cada diez años, con puntualidad cronométrica, este autor nos ha ido desgranando las andanzas del bueno de Frank, un hombre normal, aquejado por problemas normales, que vive la vida superando fracasos y desolaciones, celebrando los momentos positivos y peleando como todos para poder salir adelante
con el mínimo daño posible. Un Frank del que Richard Ford publicó en 2014 una cuarta entrega, "Francamente, Frank, esta vez compuesta por cuatro novelas cortas que estoy deseando leer.
"Canadá" se publicó en el mismo 2014, poco antes que esta cuarta entrega de Frank Bascombe.
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22 comentarios:

  1. Muy buena reseña Rosa, te haces una idea muy clara del libro..

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    1. Un libro muy recomendable como todos los del autor. Me alegro de que te haya gustado. Gracias por tus palabras.
      Un abrazo.

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  2. Ya hace un par de años que la leí y la recuerdo vivamente.Las situaciones por las que pasaron dos niños y como de adulto intenta explicar lo que sucedió. Novela que siempre deja recuerdo. Recomendable cien por cien. Un abrazo Rosa.

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    1. Un gran autor. Sus novelas sobre Frank Bascombe son geniales porque el personaje es todo un tipo. Este libro es el único de él que he leído sin Frank Bascombe y también me ha gustado mucho. Tardaré en olvidar la historia que nos cuenta a pesar de mi memoria precaria porque, como dices, se queda en algún lugar prendida.
      Un beso.

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  3. No lo conocía y tiene buena pinta. Además, todo lo que tenga que ver con mellizos me atrae ;-)
    Aunque la madre, una egoísta por no querer que echaran raíces dónde podrían haberse sentido a gusto con sus respectivas vidas.
    Me lo apunto, Rosa.
    ¡Un beso y feliz tarde!

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    1. La verdad es que la situación de la madre es algo más que egoísmo. Yo creo que ella quería para ellos algo mejor. Al final contribuyó a destrozarles la vida, pero su intención era solucionar un mal mayor. Te la recomiendo porque es muy difícil explicar todo lo que transmite.
      Un beso.

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  4. Es una de las novelas que tengo pendiente, si no me pierdo por otras rutas. Me gusta tu resumen, porque me anticipa el libro sin destripármelo todo, y eso está muy bien. Un abrazo.

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    1. Intento que mis reseñas no desvelen demasiado de la trama y, a la vez, dar una idea del contenido. Me alegro si lo consigo. No siempre es fácil. Te recomiendo que la leas. Yo también la he tenido un tiempo esperando. Ahora me alegro mucho de haberla rescatado.
      Un beso.

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  5. La tengo en lista de espera desde hace dos años por lo menos. No sé cómo me organizo pero los que llegan más tarde no respetan el turno y, claro, así no hay quién pueda.

    Tu reseña es estupenda, como siempre. Me has reavivado los deseos de leer "Canadá".
    Un beso

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    1. Es lo que pasa: van llegando cosas nuevas que apetecen y van pasando por delante de otras y como nos llegan a más velocidad de la que leemos, esto es un sinvivir. Te recomiendo que no dejes que ésta quede arrumbada en un rincón.
      Un abrazo.

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  6. Me ha sabido a poco, quiero saber más. Me temo que tendré que hacer un hueco a Richard Ford en mi lista de pendientes. Lo has contado (y lo has escrito) maravillosamente. Estas historias de sagas y familias rotas, de individuos bregando contra su destino supongo que son la norma de esa novela americana que sueles traer por aquí y de la que voy aprendiendo gracias a tus reseñas. Nos ponen de frente con nuestra propia naturaleza y generan empatía total: no son personajes ni situaciones imposibles, muchos seres humanos tienen que afrontar este tipo de encrucijadas en sus vidas. De ahí que, como dices, se quede prendida y no sea una historia que se olvide después de cerrar el libro. Algo parecido a lo que ocurre con Steinbeck, por ejemplo.
    Saludos.

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    1. Tú lo has dicho, eso es lo que me fascina de la novela americana, que trata de historias normales (esta es de las más extremadas) que le pasan a gente normal. Además están escritas con sencillez, sin pretensiones más allá que la de indagar en los problemas de la gente.
      Te recomiendo a este autor y puede que me anime a hacer una entrada sobre autores americanos del momento.
      Un abrazo.

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  7. A mí me ha llamado la atención que el chaval al cambiar continuamente de domicilio vea en el centro educativo el nexo que le da estabilidad; qué curioso.
    Creo que comprendo la postura de la madre ante esa itinerancia y el no querer adaptarse a un lugar que no le parece adecuado, aunque esa actitud reporte resultados negativos a sus hijos, pienso que la intención era buena.
    Los escritores norteamericanos no son mi fuerte y menos si las historias que cuentan se desarrollan allí, así que no he leído nada de Ford aunque sí había oído hablar de él (algo es algo).
    Tus fantásticas reseñas me hacen sospechar que debería cambiar de registro, quizás lo haga con esta novela que aparece muy interesante.
    Gracias.
    Un beso.

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    1. A mí me gustan sobre todo cuando sus historias se desarrollan allí. Hay mucho de interesante en aquella vida tan similar a la nuestra (hoy en todo el mundo desarrollado es todo muy similar) y a la vez tan distinta. Esta novela se desarrolla en gran parte en Canadá (un sitio mucho menos interesante desde mi punto de vista, mucho más encorsetado por lo poco que he visto)
      Aunque para empezar con los norteamericanos, me atrevería (con tu permiso) a recomendarte a John Irving con "La última noche en Twisted river" o "Una mujer difícil". Con el autor que sea, si te animas, no dejes de contarme.
      Un beso.

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  8. Ayyyyyy qué apetecible y cómo crece mi lista de libros pendientes!!!!! Me gusta, es uno de esos libros que yo devoraría. Un besito y feliz domingo.

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    1. Pues, nada, uno más a la lista. Así no te quedarás sin libros para leer. En serio ahora, es terrible. A mí me produce ansiedad ver todo lo que se acumula y el poco tiempo que hay. Mejor leer más y pensar menos.
      Un abrazo.

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  9. Me gusta lo que cuentas. No he leído nada del autor y además Anagrama es una de mis editoriales favoritas, así que me lo apunto.
    Besos

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    1. Es un autor muy recomendable. tanto este libro como la trilogía de Frank Bascombe, merecen la pena.
      A mí también me gusta mucho Anagrama. Sus compactos de colorines y tan baratitos y con autores tan interesantes es lo mejor que hay en bolsillo.
      Un beso.

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  10. Otra historia de familia desarraigada con unos acontecimientos que causan trauma en sus componentes, y que irán arrastrando como condicionante, viéndose envueltos como en tela de araña y sin muchas posibilidades de dejar a lado un pasado que no les deja vivir adecuadamente su futuro.
    ¿Eliges la temática de tus novelas? o ¿Es que me parece a mi que todas tienen en común algo que las hace un tanto tristes y desesperanzadas?
    Un besos Rosa. Sobre la reseña no te digo nada por que ya sabes que eres buena haciéndolas.

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    1. No suelo elegir las temáticas; de hecho de este libro no sabía nada acerca de lo que trataba. Escojo más bien el autor, y este es siempre garantía de calidad. Lo que pasa es que, salvo policíaca y negra, me gustan las historias muy reales y la realidad tiende a la tristeza y si algo tienen los americanos es que son muy reales y apegados a las cosas cotidianas. Bueno esta novela es de las menos cotidianas que he leído últimamente.
      Un abrazo, Francisco.

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  11. Tal y como lo cuentas parece que el libro tiene una trama interesante y bien hilada. Personas normales, con problemas normales y vidas normales que, sin esperarlo, sufren una "inflexión" definitiva en el devenir de sus futuros. Incluso yo tengo mucha curiosidad por saber qué llevo a los padres a cometer un atraco, no me lo immagino...
    Tengo la sensación de que disfrutaré de este libro si lo leo, así que me lo apunto.

    Muchas gracias por la recomendación, Rosa, y por hacer siempre reseñas tan interesantes, amenas y fieles a las obras literarias. Deberíamos pagarte por allanarnos el camino hacia los libros que nos gustan :))

    Un beso y feliz viernes!!

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    1. Seguro que lo disfrutas. Y muchas gracias por tus palabras. Es un honor y un placer que te resulten interesantes mis reseñas y guía para futuras lecturas, aunque eso de ir aumentando la lista de pendientes no sé si es para agradecer o para reprochar (ji, ji).
      Un abrazo.

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