Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

viernes, 19 de abril de 2019

Notre Dame de París vs Santa María de Regla de León.

Dos catedrales hermanadas por el desastre
No era mi intención rescatar ahora esta entrada y ojalá no hubiera sentido nunca la necesidad de hacerlo, pero el triste incendio que ha terminado con la imagen de Notre Dame de París que conocíamos hasta ahora,  me ha recordado este otro acaecido hace casi 53 años en la catedral de mi ciudad. 

Yo era muy pequeña cuando en 1966 ardió la catedral de León una tarde de primavera debido a una tormenta. Mis recuerdos son difusos y escasos, como cuento en la entrada. He sido sin embargo muy consciente de este otro incendio que me ha sobrecogido y entristecido más de lo que imaginaba.

He estado seis veces en París. No voy a decir que las seis he entrado en Notre Dame, pero sí que todas ellas me he acercado a sus alrededores, la he rodeado admirando sus pórticos, me he sentado en los jardines del lado oriental y he contemplado su bello ábside, he levantado la vista hacia sus gárgolas intentando distinguir a Quasimodo y he gozado de la estilizada aguja del cimborrio que he visto anodada doblarse y desplomarse como si fuera de cartón.

Casualmente, mi hijo estaba en París, en el Barrio Latino, en el momento del incendio. Estábamos en contacto por Watsapp y me estaba mandando fotos de unas apetitosas crépes que se estaban comiendo él y su novia. De pronto me entra un mensaje de voz: "Te mando un vídeo, que se está quemando algo. No sabemos qué es. Vamos a ver, pero está todo el mundo grabando, todo el mundo asustado". Unos segundos después, me entra otro, esta vez de texto: "Que dicen que es Notre Dame". Empiezo a ponerme nerviosa y pocos segundos después mis nervios se confirman cuando recibo el tercero, también de texto: "Hostia, que sí que es" (he educado a mi hijo lo mejor que he sabido, pero lo de los tacos es muy de familia). 

Pensé que sería cosa de poco y que se sofocaría en cuestión de minutos. El primer vídeo que me mandó mostraba las llamas saliendo por la base de la aguja y ya empecé a verlo negro.



Las imágenes acompañadas por el llanto de la novia de mi hijo, me pusieron de punta hasta los pelos del bigote. No tenía ni idea de lo que iba a llegar a ver a lo largo de la noche. 

A partir de ese momento el cruce de fotos y vídeos fue constante. Él mandaba lo que veía in situ y yo le mandaba fotos de lo que salía por la televisión.

El antes y el después
No voy a insistir en lo que ya todos conocemos. Dejo la entrada que publiqué el 29 de mayo de 2016, justo el día que se cumplían 50 años del incendio de la catedral de León. Sirva de homenaje para las dos catedrales que me son más queridas, hermanadas ahora también en su fatalidad con el fuego.

He modificado muy pocas cosas y todas sin importancia: algún espacio, alguna foto, etc.


Foto de César, un fotógrafo leonés del que no hay que decir más. El nombre lo dice todo.
El 29 de mayo de 1966, domingo, mientras la Cultural y Deportiva Leonesa, el equipo de fútbol local, jugaba y ganaba el partido frente al Cartagena, el calor sofocante que se había ido acumulando en la tierra durante todo el día, estalló en el cielo en forma de una de esas tormentas eléctricas que estrangulan el bochorno y son capaces de perturbar la atmósfera con el sonido de los truenos y la luz de los rayos recortándose contra el gris "panza de burra" de las nubes. 

"¡¡La catedral se quema!!" era el grito que se oía en León aquel anochecer de aquel 29 de Mayo de 1966. 

Un rayo, recogido por el pararrayos de la torre, pero devuelto en retroceso por la toma de tierra, prendió en la techumbre de madera de la catedral amenazando con dejar a León expoliada de su perfil característico, ese perfil en el que, a día de hoy, la catedral sigue siendo la mayor altura que se recorta contra el cielo. Parece ser que las llamas tardaron unas dos horas en hacerse visibles. Las primeras notas de alarma sonaron en la misa de ocho, cuando empezó a notarse el olor acre y pastoso del humo.

Yo era muy pequeña, probablemente esa noche no me enteré de nada. Ahora solo recuerdo a mi madre entrando en la cocina y diciendo que se había incendiado la Catedral, pero es muy posible que fuera ya al día siguiente. 

¿Qué más recuerdo de aquel suceso? Solo una cosa: tiempo después, con motivo de alguna celebración, tal vez para las fiestas de San Juan y San Pedro que tuvieron lugar un mes después o tal vez para las Navidades o la Semana Santa siguiente, la confitería La Coyantina - las mejores bombas fritas rellenas de crema que he comido y jamás volveré a comer - hizo un montaje de escaparate
en el que se veía una reproducción en dulce de la catedral y, saliendo de ella, una fila de sacerdotes pequeñitos que llevaban los Tesoros al vecino Palacio Episcopal, recreado también en dulce. Nada más recuerdo. Así quedó grabado en mi memoria el incendio de la Catedral de León.

Dos catedrales ardiendo en la noche. Casi 53 años separan ambas imágenes.
Con motivo del cincuenta aniversario del suceso, han salido publicadas algunas cosas en la prensa local - Diario de León - que me han resultado curiosas y esclarecedoras. 

Hay una frase que dice muy a menudo un amigo de mi padre: "Deja al maestro aunque sea un burro". El maestro, en esta ocasión era Andrés Seoane, cantero mayor y restaurador, tanto de la Catedral como de San Isidoro entre otros monumentos. Pero tenía una ventaja sobre el maestro del aforismo anterior: él no era ningún burro. Por el contrario, sabía muy bien lo que se hacía y se dio cuenta de algo que pocos más aparte de él habrían percibido y que iba en contra de toda la lógica que cualquiera hubiéramos aplicado: a partir de un determinado momento, mandó retirar a los bomberos y dejar que terminara de consumirse la techumbre de madera, porque el derrumbe del templo, que no pudo provocar el fuego, lo hubiera provocado un exceso de agua. 

La razón estriba en la bóveda de la Catedral. Convertida en cenizas toda la cubierta de madera - 3500 metros cuadrados - había que salvar la bóveda de piedra, concretamente de toba volcánica, una roca muy porosa, poco pesada y resistente al fuego. Resiste el fuego, sí, pero lo que no puede resistir es que su estructura porosa se empape de agua, porque entonces el peso se multiplica y el peligro de derrumbe se vuelve muy grande. 

De esa manera, se salvó la Catedral de León, la Pulchra Leonina, de un nuevo ataque del destino, de otro de los muchos que, a lo largo de su dilatada existencia se han ensañado con ella, no todos ajenos a la desidia y mal hacer de quienes deberían vigilar su seguridad.

La piel del topo sobre la puerta de San Juan
El primero de esos ataques tuvo lugar ya durante su construcción, cuando el topo famoso roía y destruía por la noche lo que los trabajadores habían construido por el día. Al final fue atrapado y muerto y su piel aún luce - es un decir - en el interior del templo, sobre la puerta de San Juan. De manera que ese topo de leyenda, si anda por ahí, estará despellejado y así poco daño puede causar a la catedral que hoy luce más bonita que nunca; blanca, limpia, en medio de una gran plaza peatonal, y dejando boquiabiertos a los visitantes cuando, al terminar de subir la Calle Ancha y entrar en la plaza, se la encuentran de repente como una aparición de otro tiempo. A mí, cada vez, me sigue erizando los pelos y acelerando el pulso.


Foto propia de julio de 2015

Foto propia de noviembre de 2014

*Parte de la información ha sido tomada de "El Diario de León" del 1 de mayo de 2016


32 comentarios:

  1. Los monumentos y arquitecturas son las frases con las que el ser humano escribe su historia. Algo único. Su perdida es irreparable, es como si desapareciera definitivamente nuestro pasado. A veces es por accidente; en otras, por el deseo fanático de reescribir la Historia.
    Por encima de creencias o ideologías son parte de nosotros, de la sociedad de hoy y nuestra obligación es conservarlos para las generaciones que nos sucedan.
    Desde luego existe un gran paralelismo con la catedral de León y menos mal que hubo alguien con la sensatez y aplomo para impedir lo que a cualquiera nos resulta más obvio, echar agua al fuego. Y de esa manera evitar mayor destrozo.
    Un fuerte abrazo, Rosa!! Disfruta de estos días de vacaciones.

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    1. Son pérdidas irreparables o así lo sentimos en nuestra corta perspectiva del tiempo. Luego te pones a ver y ninguna de las catedrales que conocemos es como la construyeron. Todas han pasado por muchas vicisitudes y muchas reconstrucciones. De la de León hay fotos en las que se ve con muchos elementos distintos y que le dan una apariencia distinta a lo que es en la actualidad. La aguja de Notre Dame es del siglo XIX. Ahora la remodelarán y las nuevas generaciones la conocerán distinta y para ellos será la Notre Dame de siempre.
      Lo peor hubiera sido que se hubiera desplomado del todo como temí en algún momento que sucediera. menos mal que a nadie de le ocurrió seguir las ocurrencias del tarado de Trump.
      Yo he aprendido a relativizar esos asuntos, pero aun así, la conmoción de verla arder fue terrible. Y nada tiene que ver con creencias religiosas de las que yo carezco.
      Un beso.

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  2. Creo que estamos de acuerdo en lo esencial. Se ha perdido mucho pero las restauraciones, no se si afortunada o desgraciadamente, son parte de la historia de la mayoría de los edificios por muchas razones y Notre Dame no es una excepción. No me cabe duda que en este caso esta nueva trasformación será fantástica y nos obligará a volver. Y para muestra, un dedal, la catedral de León es hoy en día una de las más bellas de España.
    Y mientras esa restauración no se termina, los recuerdos y vivencian redoban su valor.

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    1. Sí. Como le decía a David, la Notre Dame que conocemos no es más que una versión de las varias que habido a lo largo de los siglos. esta, concretamente es el resultado de la restauración de Viollet le Duc del siglo XIX. Las nuevas generaciones conocerán la de otro eminente arquitecto del siglo XXI. Nos volveremos a extasiar ante la nueva Notre Dame y será un pretexto más para volver a París.
      Un beso.

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  3. Pues sí, como dice David, el paralelismo es evidente. Me ha encantado la historia que cuentas, Rosa. Un beso.

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    1. Cuando me enteré del incendio de Notre Dame recordé el de la Catedral de León, aunque aquel lo supe sin enterarme muy bien y por lo que me contaron. Después oí alguna comparación más en la radio por lo que se refiere a cómo la de León se salvó por no echarle demasiada agua y cómo la de París se hubiese venido abajo de seguir los consejos de Trump.
      Triste paralelismo.
      Un beso.

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  4. Recordaba la entrada que dedicaste a la catedral de León, Rosa, se ve que soy un seguidor ya con galones, jeje.
    Fíjate que cuando estudiaba Historia del Arte la catedral de Notre-Dame se veía más como un monumento historicista, ya que fue muy reformada por Viollet-Le-Duc, como muchos monumentos "medievales" franceses. Cuando la vi, junto a unos amigos, nos decíamos: esto es gótico del XIX. Pronto, se podrá decir que es gótico del s. XXI. Los monumentos sufren el paso de los siglos, recuerdo las fotos de San Martín de Fromista, convertida en un pajar o el San Juan de los Reyes de Toledo o la misma Alhambra, donde acampaban los gitanos.
    Nos rasgamos pronto las vestiduras en Occidente, parece que la vida es un selfie perfecto. En fin, al menos hechos como este unen a los europeos en torno a sus señas de identidad, que no es poco.
    Un abrazo.

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    1. Casi todos los monumentos que conocemos, sobre todo los más antiguos del románico o del gótico, son versiones más modernas conseguidas en las reconstrucciones. En Frómista no creo que haya ni una piedra original. Yo tengo unos amigos que siempre han dicho que es un pastiche... pero es un pastiche precioso.
      En mis estudios de historia del arte llegué hasta el gótico. Luego empecé a trabajar, tuve a mi hijo y dejé a medias la carrera que entonces se llamaba Geografía e Historia. Tal vez por eso lo estilos que más me atraen son los más antiguos. El gótico siempre me ha parecido como un milagro por las innovaciones frente al románico que le permitieron conquistar la luz y las alturas.
      Tengo curiosidad por ver cómo queda Notre Dame.
      Un beso.

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  5. Minutos antes de ver las dolorosas imágenes de Notre-Dame en llamas, había estado con mi mujer y mis paseando por otra catedral, la de Jerez. Mi mujer y yo nos quedamos sobrecogidos, también conocemos Notre-Dame y tenemos recuerdos entrañables recorriendo los rincones de la catedral... fue una visión muy triste para ambos.
    Desconocía ese suceso en la Catedral de León, estuve justo enfrente de ella con doce o trece años, de paso hacia Asturias, paramos ahí, aún tengo su imponente presencia en mi cabeza, y eso que solo estaríamos quince o veinte minutos. No me extraña que aún te ponga los pelos de punta su contemplación, a mí me dejó impactado... y hasta ahora.

    Adoro "recogerme" dentro de una catedral, a pesar de mi nula religiosidad.

    Magníficas líneas para mi regreso a Madrid, Rosa.
    Un beso.

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    1. A mí también me gusta mucho lo de "acogerme a sagrado", ja, ja. Las iglesias me encantan para descansar... de todo: del calor, del ruido, del sol excesivo. Me encanta sentarme y mirar al techo o pasear por sus naves y dar vuelta a la girola cuando se puede. Para ello prefiero las catedrales góticas o las iglesias románicas. Yo tampoco soy religiosa, pero la paz y la belleza de una iglesia son impagables.
      La aparición de la catedral de León, de improviso según terminas la calle Ancha y desembocas en la plaza, es uno de los espectáculos más hermosos que conozco. Me sigue sobrecogiendo aunque ya sé lo que me espera. Julio Llamazares contaba su impresión cuando lo vio por primera vez, ya no recuerdo en qué libro, y, aunque yo no puedo recordar esa primera vez, si recordaba que a partir de un determinado momento fui consciente de ello.
      Un beso.

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  6. los destrozos de los lugares históricos son muchos y gracias a las restauraciones algunos edificios se han mantenido en pie. Es una gran pérdida ahora que yo ya no la voy a ver como era, viajo a París a primero de mes. La de catedral de León he tenido la oportunidad de verla varias veces que he viajado a esta Ciudad y es preciosa. Sobre todo las vidrieras son espectaculares. Un buen reportaje. Un abrazo.

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    1. Las vidrieras de la catedral de León son las más importantes del mundo junto con las de la catedral de Chartres. Se dice que hay más cristal que piedra en sus fachadas y además, la mayoría son las originales.
      Se conocen más las catedrales de Burgos o Sevilla, pero como no podría ser de otro modo, la de León es la más bonita, ja, ja.
      Qué lástima que por unos días no puedas ver Notre Dame luciendo en todo su esplendor. Tendremos que esperar a la restauración.
      Un beso.

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  7. Entrañable homenaje a “tus dos catedrales”. Lástima que lo hayas tenido que escribir. Esperemos la restauración, con o sin aditamentos modernos , y que dentro de unos años luzca tan bonita como la de León. Un beso

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    1. Seguro que estará preciosa. Puede que le pongan elementos modernos, pero moderna era la aguja y era casi lo más característico del perfil de la catedral.
      Habrá que esperar, pero ya estoy deseando verla restaurada.
      Un beso.

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  8. Fijate tú no sabia yo que un mes después de nacer yo se incendio la Catedral de León.
    Yo vi Notre Dame cuando tenía unos catorce años y ya me pareció preciosa, y es una pena que se haya quemado, es una tristeza inmensa. Hable con mi tia por Whatssap que vive en Toulose pero mi tio es de Paris y estaban los dos muy muy tristes y apenados como es natural.
    Con este triste hecho hemos perdido todos no solo los franceses, y veremos cuando tardan en restaurarla, muchos muchos años pero ya nada será igual una gran pena.
    No conozco la de León pero he de plantearme muy seriamente ir alguna vez que pueda, y aunque mi madre me ha dicho que León se ve en dos días, me da igual ya solo por ver esa Catedral y verte a tí por supuesto, ya merece la pena, ahora eso si, el presupuesto economico me lo tiene que permitir y de momento imposible.
    Besos y feliz fin de semana.

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    1. Todas las catedrales han sufrido muchas restauraciones. La de León, al igual que Notre Dame, fue sometida a enormes cambios en el siglo XIX. Se le quitaron un montón de elementos barrocos que se le habían añadido y se reconstruyeron pórticos y frontones y un montón de elementos. Creemos que siempre han sido como las conocemos, pero no es así.
      Cuando vengas por León (ahora estoy aquí por las vacaciones), avisa. a ver si coincidimos.
      Un beso.

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  9. Hola Rosa el vídeo es sobrecogedor y no me extraña que se te pusieran los pelos de punta, recuerdo que viendo las imágenes por televisión sentí que se me llenaban los ojos de lágrimas recordando mi visita por Nôtre Dame buscando esas huellas del famoso Quasimodo y imaginándolo contemplando a Esmeralda, magnífico Víctor Hugo.
    Y la comparativa con la Catedral de León y ese desastre que las hermana por desgracia, el fuego que las arrasa y que destruye ese tesoro. Se reconstruirán y nos acostumbraremos a esa nueva imagen, de hecho me ha recordado al incendio del Gran Teatro del Liceu que fue una hecatombe y que nos hizo llorar y se ha podido reconstruir.
    Y a raíz de esa recaudación tan rápida, tengo presentes un par de entradas en blogs que cuestionaban nuestro sentido de la solidaridad, somos capaces de donar a toda velocidad dinero para la reconstrucción y mantenernos impasibles ante las hambrunas, buff me hizo pensar pero también creo que es relativizarlo todo a blanco o negro cuando hay muchísimos matices.
    Besotes guapísima

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    1. Afortunadamente para Notre Dame, su reconstrucción se puede solucionar con donativos generosos. Por desgracia para los que sufren las hambrunas, el hambre en el mundo no es tan fácil de solucionar, depende de un mejor reparto de los recursos y de la riqueza y me gustaría ver a lo que está dispuesta a renunciar toda esa gente que escribe esas cosas que comentas. Solucionar el hambre en el mundo, aparte de una cuestión política, es sobre todo una cuestión de gran Economía que supone que el mundo desarrollado baje el consumo y la producción (muchísimo) para que lo puedan subir los países subdesarrollados hasta alcanzar todos el mismo nivel, sin tener que invadir otros planetas. Ya sé que las corrientes van hacia el lado contrario y se nos vende que lo bueno es que crezca la economía, pero eso solo sirve para que los ricos se hagan más ricos y, lógicamente, los pobres más pobres. Así es que, que me digan, ¿están dispuestos a pasar frío, a prescindir de un coche, a no tener el último modelo de móvil cada año, a tener solo ropa de quita y pon, a comerse todas las sobras, a tener los supermercados desabastecidos de todo lo prescindible...
      Uff, menudo rollo, pero es que me lo has puesto a huevo como suele decirse. Yo también he visto opiniones de ese estilo y, sinceramente, creo que es confundir churras con merinas o, como decía el gran Delibes, el culo con las témporas.
      Respecto al tema en cuestión, ha sido muy triste, pero sí, se remodeló antes y se volverá a remodelar y la volveremos a disfrutar.
      Un beso.

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  10. Qué curioso lo de dejar arder la catedral para evitar su derrumbe pero, claro, tiene su lógica una vez que se explica.
    Volverá a resurgir Notre Dame como volvió a resurgir la catedral de tu ciudad y además el incendio formará parte de su historia y su leyenda. Es cierto que parece que algo se nos va con ese fuego. Supongo que es el símbolo caído de las grandes y hermosas cosas que puede construir la humanidad.
    Besos

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    1. A cualquiera se le ocurriría echar agua hasta empapar las estructuras (a Trump sin ir más lejos que quería echar toneladas de agua desde un avión, aunque eso hasta yo, que no soy presidente ni nada, veo que es una aberración). De lo de la toba volcánica y su capacidad para absorber agua me enteré con motivo del cincuenta aniversario, cuando salieron cosas en los periódicos. Me pareció de lo más curioso.
      La Notre Dame que conocíamos deriva de la reform del siglo XIX. También la de León sufrió una gran transformación en ese siglo. Si se ven fotos o dibujos de cómo era antes de esas reformas, se ven muchísimas diferencias. Y ese antes era producto de otras reformas en las que se le había añadido mucho barroco (de hecho en el XIX, se tendió a quitar esos elementos barrocos, no sé si en la de Notre Dame también iría por ahí la reforma). Es evidente que una iglesia de más de ochocientos años, no podemos pretender que se mantenga intacta. Cada reforma se puede considerar una obra de arte y la maravillosa Notre Dame que conocimos era la obra de arte del tiempo y de Violet le Duc.
      Un beso.

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  11. Cuando una obra de arte que ha costado tanto esfuerzo levantar, se destruye siempre es motivo de tristeza. Espero que Notre Dame repare las heridas del fuego tan bien como lo hizo la catedral de León. Cuando visité la catedral de tu ciudad no fui consciente de esa destrucción, el tiempo y el esfuerzo hacen posible cualquier cosa.
    Me ha recordado este reportaje doble que la catedral de Salamanca quedó bastante maltrecha pero por culpa de un terremoto. Estas maravillas de la arquitectura siempre estarán expuestas a los elementos.
    Besos.

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    1. Cuando se incendió ya era más o menos como ahora, pero por las imágenes que he visto de antes de las reformas del siglo XIX, era mucho menos bonita que ahora. En esas reformas se devolvió el estilo gótico (no sé hasta qué punto similar al original) quitando todos los añadidos barrocos de las fachadas y pórticos.
      Como le digo a Lorena, nada permanece más de ochocientos años intacto. Todos los monumentos del gótico para atrás y muchos posteriores han sufrido las modas de las distintas épocas y los avatares del desastre, bien sean incendios, terremotos o pillaje. Nos resignaremos y disfrutaremos de la nueva Notre Dame.
      Un beso.

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  12. Es cierto que la destrucción de una obra arquitectónica de la envergadura de una catedral es toda una catástrofe. Terremotos como el de Asís, guerras como la que afecto al Partenón de Atenas y pillajes en museos como el que tuvo lugar en Iraq, ermitas románicas españolas vendidas a magnates del petroleo y desmanteladas piedra a piedra. Expolio en excavaciones arqueológicas como las de Pompeya... Eso dice poco del mismo ser humano que es capaz de crear esas maravillosas obras. Ángeles y demonios en el mismo cuerpo.
    Pero a nivel personal te diré que me llama la atención como nos conmueven hasta las lágrimas este tipo de sucesos y sin embargo como pasamos por alto (Quiero creer que no todos), casi como con indiferencia ante noticias de destrucción de seres humanos a manos, de otros seres que no lo son tanto.
    Hoy por ejemplo nos hemos desayunado con un atentado en Sri Lanka donde han atentado contra iglesias y hoteles, terminando con algo más sagrado que una obra de arte, la vida de muchos seres inocentes.
    ¡En fin! Una reflexión gratuita que dejo en tu blog.
    Un beso, amiga.

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    1. Te diré que a mí también me conmueven esas noticias más humanas en las que las víctimas caminan sobre dos piernas, pero creo que una cosa no quita la otra y que todos tenemos ciudades, monumentos, puentes, ríos, plazas, etc que nos son especialmente queridas y cuya pérdida lloramos y sentimos.
      Llorar por una catedral o por que se te muere el gato, no quiere decir que no sientas las catástrofes humanas.
      Si hubiera muerto alguna persona en el incendio de Notre Dame, el desastre se habría convertido en tragedia. Afortunadamente no fue así y de eso nos alegramos todos.
      Un beso.

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  13. León es mi segunda casa, cuando tuvo lugar el incendio yo aún no había nacido, pero si ocurriese ahora sería un golpe terrible para mi. También lo ha sido en el caso de Notre Dame, aunque no he estado nunca en Paris.
    Estoy seguro de que será reconstruida y que las labores harán del nuevo Notre Dame un lugar hermoso, como lo es el Palacio Catalina en San Petersburgo, destruido casi en su totalidad en la segunda guerra mundial, y hoy reconstruido (aún no se ha terminado esa tarea) y ciertamente hermoso, o como ocurre con la totalidad de la ciudad vieja de Varsovia. La belleza subsiste.
    Gracias por este relato.
    Saludos.

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    1. No sabía de tu relación con León. Yo era muy pequeña. Si sucediese ahora, sería todo un trauma para mí.
      Me quedé alucinada cuando vi en fotos cómo había quedado Varsovia tras la guerra y lo estaba viendo allí mismo, en la plaza reconstruida. Se hacen obras de arte originales y se hacen copiando o restaurando o reconstituyendo. Será igua con Notre Dame, no me cabe duda, pero verla arder ante nuestros ojos..
      Un beso.

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  14. Hola de nuevo Rosa, te agradezco tu atención de dejarme tu huella en mi blog y regreso a tu "casa" para comentarte mis impresiones acerca de esta nostálgica por un lado y sorprendente por otro, refiréndome a las circunstancias que nos describes sobre dichas catedrales, las cuales he tenido el gusto de conocer y visitar.

    Por supuesto que el vídeo de tu hijo es impactante y siendo un testimonio personal le confiere más valor real. No me extraña que te alarmases cuando te lo envió.

    Con respecto al suceso acaecido en León, ya sabes que por allí también andaba yo, aunque no me enteré de nada, incluso solía frecuentar con mis padres la confitería La Coyantina, que mencionas, pero no me acuerdo del montaje de escaparate que aparece en la imagen, supongo que al ser tan pequeña me pasó desapercibido o tal vez lo desconozco al irme de vacaciones a casa de mis abuelos maternos a Salamanca por esas fechas de las fiestas y ferias de San Juan y San Pedro.

    Un placer rememorar viejos tiempos y más aún de mi infancia en León.

    Un beso.

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    1. Lo del montaje en la Coyantina es como un recuerdo fantasmal. He intentado encontrar fotos en Google, pero no lo he conseguido. No obstante, no puede ser fantasía porque lo tengo muy nítido. La Catedral y el palacio episcopal en chocolate y otros dulces y entre uno y otro, una larga fila de sacerdotes portando lo que querían ser cofres y otros objetos. Se movían de un edificio a otro sin pausa.
      ¿Recuerdas las bombas de la Coyantina? Por más bombas que he comido, porque me encantan, jamás he probado otras iguales.
      Es una pena que tengamos que rememorar hechos de nuestra infancia a causa de un desastre como el que ha sufrido Notre Dame. Afortunadamente, ni en uno ni en otro hubo ningún muerto. Eso hubiera sido terrible.
      Un beso.

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  15. Tremendo lo sucedido. Desde luego el vídeo que has subido refleja de una manera perfecta la conmoción de aquellos que lo vieron en directo. Respecto al incendio de León en la misma noche que ardía Note Dame, televisión española comenzó a sacar imágenes de archivo en blanco y negro, y en lo personal es cuando supe que la catedral leonesa ya había sufrido un suceso similar. Desde luego, hoy en día, la catedral de León luce imponente y es una de las más bellas del mundo. Ojalá Notre Dame recupere también su esplendor.
    Un cariñoso abrazo.

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    1. Yo también pienso que la Catedral de León es una de las más bellas del mundo. De hecho, solo me gusta más la de Saint-Denis en París, y eso según por donde la mire. La de León tiene mucho copiado de esa catedral más antigua. Sain-Denis es la iglesia gótica más antigua del mundo.
      No sabes lo que me alegra que tú, sin ser de León, opines lo mismo, ja, ja.
      Yo no pude dejar de establecer la comparación desde la primera noticia que me dio mi hijo. Aunque era muy pequeña cuando sucedió, lo recuerdo, tan vagamente como cuento en la entrada, pero lo recuerdo.
      Y sí. Igual que se recuperó la de León, se recuperará Notre Dame.
      Un beso.

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  16. Como tú dices, Rosa, ojalá no hubieras tenido motivos para rescatar este estupendo post. Tengo confianza en que igual que la catedral de León luce hoy majestuosa, así también lo vuelva a hacer la de París.
    Me imagino que conocer el suceso del incendio de Notre Dame de la forma en que tú lo hiciste tuvo que ser impactante a más no poder. Muchos y malos recuerdos por algo que ya habías vivido :)
    Confieso que no conozco la catedral de León, pero hago desde ya firme propósito de que eso cambie.
    Me ha encantado leerte, Rosa, a pesar del tema que tocaba hoy.
    ¡Un beso enorme!

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    1. Es una lástima que me haya sentido en la necesidad de rescatar esta entrada. Ha sido muy triste. Y es cierto, que la especial manera en que me enteré lo hizo, si cabe, más impactante. Mi hijo y su chica no olvidarán jamás su primer viaje juntos a París.
      Tienes que acercarte a conocer la catedral de León porque es muy bonita y la ciudad también lo es y tiene lugares muy impresionantes artísticamente hablando. Y su ambiente de tapeo es muy especial. A ver si coincidimos por aquí.
      Un beso.

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