Dos de... Anne Tyler... otra vez


Con estos son cuatro los libros de Anne Tyler leídos este año. Estuvieron a punto de quedar sin reseña, pero me ha dado pena porque son muy buenos y porque, como ya pasó en los dos anteriores, tienen mucho en común, a pesar de que uno es de los primeros que escribió (1985), y el otro, de los últimos (2020), pero ambos tratan de hombres solitarios por abandono reciente de sus parejas, un tanto impedidos para mostrar sus sentimientos y que encuentran su apoyo afectivo en su familia compuesta en ambos casos por varios hermanos. 
"El turista accidental". Anne Tyler.

«—Macon, quiero divorciarme —dijo Sarah.

Macon frenó y le dirigió una mirada. El coche se desvió bruscamente. Tuvo que mirar de nuevo hacia adelante.

—¿Qué he dicho? —preguntó él—. ¿Qué he dicho exactamente?

—No puedo continuar viviendo contigo —dijo Sarah.

Macon siguió mirando la carretera, pero su nariz parecía más afilada y más blanca, como si le hubiesen estirado la piel de la cara. Carraspeó.

—Cariño. Escucha. Ha sido un año difícil. Lo hemos pasado mal. Los que pierden un niño se sienten así a menudo; todo el mundo lo dice, todo el mundo dice que el matrimonio se resiente…

—Quisiera buscar un piso en cuanto lleguemos —dijo Sarah».


Esto sucede en el primer capítulo cuando Sarah y Macon vuelven en coche a su casa en Baltimore tras pasar unos días en la playa, una semana que se acortó por falta de ganas de más. Un matrimonio que languidece hasta exhalar el último aliento. Y es que, tras el asesinato de un hijo, es difícil que una pareja sobreviva. Sobre todo teniendo en cuenta que Sarah es incapaz de superar la pérdida mientras que Macon parece no estar afectado y sigue con su vida en la que, al menos aparentemente, nada ha cambiado. 

«Ethan se fue de colonias cuando tenía doce años; hacía de esto casi exactamente un año. [...] Lo asesinaron en una hamburguesería Bonanza la segunda noche de estancia en el campamento. Fue una de esas muertes sin sentido: el atracador ha recogido el dinero y es libre de marcharse pero decide, primero, pegar un tiro en la cabeza a cada uno de los presentes».

De manera que Sara se va y Macon sigue con su vida repartida entre la casa, que parece que se ha hecho más pequeña con la ausencia de Sarah, y los insulsos viajes, que cada vez le gustan menos, pero que necesita por su trabajo como escritor de una guía de viajes para hombres de negocios, El turista accidental. Aunque la mayor parte del trabajo la hace desde casa, también se ve obligado a viajar a distintos países europeos y a distintas zonas de Estados Unidos. Macon sigue con su vida ante el abandono de Sarah, como siguió con ella ante la pérdida de Ethan. Aunque ahora trata de mantener la casa y su vida en perfecto y ordenado estado porque si algo odia es el desorden y la anarquía en su vida. 

Un orden que mantiene a pesar de que Macon no vive solo. Está con Helen, la gata, y Edward, el perro. Lo que no sabe es que el desorden está a punto de llegar precisamente por culpa de los animales. La mujer que contrata para adiestrar a Edward y conseguir que obedezca y deje de morder, Muriel Prittchet, es un torbellino de mujer que solo aportará más caos a su vida. Un tropezón con Helen con el resultado de la pierna izquierda enyesada, le llevará a vivir con sus hermanos que, en comparación con Macon, son un tanto estrafalarios. Rose es una mujer ya madura y soltera, que cuida la casa y a sus hermanos como si fuera una madre. Son éstos Porter y Charles, ambos divorciados, con hijos el primero y sin ellos el segundo. 

Macon inicia, casi sin querer, una relación con Muriel y se verá viviendo en su casa con Alexander, el niño que tiene ella y que poco a pco le irá robando el corazón. Y pasan más cosas en esta novela,  ninguna espectacular porque la autora, como  es su costumbre, nos narra la cotidianidad de la vida y sabe hacer de ella una historia apasionante. Cuando Macon sale de su zona de confort, primero con sus hermanos y después con Muriel y Alexander, aprenderá a ser feliz y a recuperar las ganas de vivir. 

Una novela deliciosa, muy del estilo de Anne Tyler, publicada en 1985 y que obtuvo el National Book Critics Circle Award for Fiction en 1985, y el Ambassador Book Award for Fiction en 1986. En 1988 fue llevada al cine por Lawrence Kasdan interpretada por William Hurt, Geena Davis y Kathleen Turner. Obtuvo varios premios y nominaciones, incluyendo el Oscar a mejor actriz de reparto para Geena Davis en su papel de Muriel Prittchet.
"Una sala llena de corazones rotos". Anne Tyler.

«En otro tiempo había habido muchas expectativas puestas en su futuro. Había sido el primero de su familia en ir a la universidad; su padre se dedicaba a podar árboles para la compañía de gas y electricidad de Baltimore y su madre servía mesas, igual que sus cuatro hermanas hasta el presente. Habían considerado a Micah su estrella de la buena suerte. Hasta que dejó de brillar. Para empezar, había tenido que aceptar toda clase de trabajos estrambóticos a fin de costearse la beca parcial, lo que había vuelto muy difícil seguir los estudios. Y, lo más importante: la universidad no era como se la imaginaba. Él pensaba que sería un lugar que le daría todas las respuestas, que le proporcionaría una única y sucinta Teoría de Todo para organizar su mundo, pero en cambio parecía una extensión del instituto [...] Perdió el entusiasmo. Avanzó a trompicones; cambió dos veces de asignaturas troncales; acabó estudiando ciencias de la computación, lo que, por lo menos, era algo concreto».

Micah es un hombre soltero que se dedica a eso que estudió, a la computación. No terminó tampoco esa carrera porque «A mitad de su último curso (al que había tardado cinco años en llegar), abandonó la carrera para montar una empresa de informática con un compañero de clase que se llamaba Deuce Baldwin. Deuce puso el dinero y Micah, el cerebro pensante». Después trabajó en Computer-Master, una empresa en la que aprendió mucho y ahora tiene su propia empresa, aunque él no sabe si empresa es el nombre más adecuado para lo que hace. Y lo que hace cada mañana, después de correr y desayunar, es pegar en su furgoneta el cartel magnético de TERMOERMITAÑO que es como se llama su ¿empresa? 

«—Primero trabajé para diferentes empresas de informática aquí y allá, pero los dueños eran todos una panda de idiotas. Así que uno de mis clientes, el señor Gerard, me tomó confianza y cuando decidió mudarse a Florida me ofreció encargarme del mantenimiento de su edificio. Por supuesto, era un trabajo fácil y aburrido y con una birria de sueldo, pero al menos me permitía vivir sin tener que pagar alquiler y sin que nadie me diera órdenes. Y después, poco a poco, algunos otros antiguos clientes se enteraron de dónde estaba y así fue como acabé montando Tecnoermitaño».

Así que no vive solo de arreglar todo tipo de material informático cada vez que recibe una llamada, sino que también es el manitas del edificio en cuyo sótano sigue viviendo sin pagar alquiler. Sin olvidar que es un maniático del orden, con días dedicados a cada cosa, «El lunes era el día de fregar el suelo: el de la cocina y el del baño»; con rutinas específicas para cada acción «dejaba los platos en remojo mientras limpiaba la mesa y la encimera, guardaba la mantequilla, pasaba la aspiradora por debajo de la silla por si se le había caído alguna miga. El día fijado para la aspiradora era el viernes, pero entretanto le gustaba tener las cosas impolutas». Y todos los días se levanta, sale a correr, se ducha y desayuna a la misma hora.

Y así vive, entre el aprecio de sus vecinos, su relación con Cass, su novia, y el cariño incondicional, aunque él no se prodigue demasiado, de su extensa familia, y es que cuatro hermanas con sus maridos, hijos y nietos, hacen una gran familia, y un caos total para el gusto de Micah, porque si algo caracteriza a sus hermanas es el más auténtico desorden. 

Pero algo va a venir a sacar a Micah de su rutina cuando recibe la visita de Brink, un adolescente con aspecto de niño pijo, hijo de una antigua novia de la universidad, que se ha escapado de casa y busca refugio con quien cree que es su padre biológico. Pero Micah sabe que eso es imposible porque «Lorna y él nunca habían mantenido relaciones sexuales. Lorna llevaba un anillo de oro especial de su iglesia que significaba que se estaba "reservando", tal como decía ella, y Micah no había tratado de hacerla cambiar de opinión».

Coincidiendo con la aparición de Brink, y con la invitación de él y Cass a una cena en familia en casa de la hermana mayor de Micah, Cass decide romper su relación, por lo que el hombre se verá solo y a merced de las bromas de sus familiares que piensan que la mujer lo ha abandonado por ser tan tiquismiquis, y le insisten para que trate de volver con ella. 

Entre el abandono de Cass y la visita de Lorna que busca a su hijo, Micah irá haciendo recuento de su vida y se dará cuenta de que todas sus relaciones han terminado en ruptura y no sabe hasta qué punto puede ser culpa suya. 

Lorna se acabó, y punto. Igual que todas las demás: también Zara y Adele, y por último Cass. Debería sentirse liberado. En realidad, se siente liberado. Lorna era tan mojigata que resultaba agotadora, [...] Adele con sus queridas especies en peligro de extinción. [...] Y Cass: bueno, Cass tenía muchos defectos; para empezar, que hubiera sido muy poco sincera con lo que esperaba de él. ¿Cómo iba a saber Micah las expectativas que tenía ella? ¡No podía leerle el pensamiento!

Y mientras tanto, sigue siendo el vecino manitas ideal, el tecnoermitaño que todo lo arregla, el maniático del orden. Y al igual que el Macon de El turista accidental parece que hay pocas cosas capaces de tambalear su vida y sus sentimientos (más allá del  desorden y la falta de rutina), pero la sucesión de acontecimientos inesperados vendrán a sacar a Micah de su orden autoimpuesto y provocarán una catástrofe vital de la que se irá dando cuenta poco a poco. Poco a poco, como todo en su vida, como todo en las magníficas novelas de Anne Tyler en las que no ocurre nada más allá de la vida cotidiana, pero es que la vida cotidiana, cuando se sabe contar (y en ello son maestros los escritores estadounidenses) puede convertirse en la aventura más apasionante. 

Novelas de Anne Tyler leídas, con año de lectura y enlace a la reseña.
"El hilo azul" (2024)
"El turista accidental" (2025)
"Una sala llena de corazones rotos" (2025)

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