Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

martes, 11 de agosto de 2015

"Matar un ruiseñor" Harper Lee


Portada de la edición
del Círculo de Lectores
que es la que siempre he leído
Hace ya varios meses hablé de este libro con motivo de un concurso de la Universidad de León, "El libro que me cambió la vida". Allí decía que iba siendo hora de leerlo otra vez y ahora, por fin, lo he hecho. El motivo no ha sido el rememorarlo para aquel concurso, sino la reciente lectura del que se supone que fue escrito antes que éste, perdido y reencontrado de alguna manera misteriosa hace unos meses y recientemente publicado: "Ve y pon un centinela".
Ante la desazón que me dejó la lectura de esta obra; la sensación de haber leído un sinsentido salido de no se sabe dónde, pero sí con qué motivo (aprovechar la fama y calidad de su predecesora (?) para asegurarse unas ventas millonarias, como así ha sucedido), sentí la necesidad de volver a leer "Matar un ruiseñor" y confirmar que es la maravillosa novela que yo recordaba y que nada tiene que ver con la fallida "Ve y pon..." de la que me chirría hasta el título.
De manera que la empecé : "Cuando se acercaba a los trece años, mi hermano Jem sufrió una peligrosa fractura del brazo, a la altura del codo. Cuando sanó, y sus temores de que jamás podría volver a jugar fútbol se mitigaron, raras veces se acordaba de aquel percance. El brazo izquierdo le quedó algo más corto que el derecho; si estaba de pie o andaba, el dorso de la mano formaba ángulo recto con el cuerpo, el pulgar rozaba el muslo. A Jem no podía preocuparle menos, con tal de que pudiera pasar y chutar" y solo con leer este primer párrafo, ya me di cuenta de que mis recuerdos eran veraces, ésta, la maravillosa novela que todos conocemos y la otra... no sé qué es la otra, pero nada que tenga que ver con "Matar un ruiseñor". Tras este comienzo, una se siente arrastrada hacia el final y sigue leyendo y podría terminar la historia de una sentada si no fuera porque su extensión lo impide; una tiene, cuando menos, que comer y dormir (afortunadamente, una está de vacaciones). 
Y es que hay que leer la novela completa, para saber cómo se rompió Jem su brazo. Hay que recorrer todas y cada una de las páginas para ser testigos de la historia que nos cuenta Scout, una niña que tiene seis años cuando empieza, y apenas nueve cuando termina, pero que es en realidad mucho mayor porque nació sabiendo leer The Mobile Register "No podía recordar una época en que no supiera leer los himnos. [...] No podía recordar cuándo las líneas de encima del dedo en movimiento de Atticus se separaron en palabras", lleva toda
Harper Lee. Retrato de
Nicole DeClerck
su vida pegada a los pantalones de su hermano, cuatro años mayor y tiene por padre a Atticus, un hombre al que jamás se le ocurriría no tomarse en serio a Scout y tratarla como si no fuera capaz de entender las cosas. Hay que llegar casi al final para ver salir de su casa a Boo Radley el vecino malvado "Por poco muero el primer año que vine a la escuela y comí nueces... La gente dice que las envenenó y las puso en la parte de la valla que da al patio de la escuela", al que nadie ha visto en años, pero del que se sabe que está en la casa "por la misma razón de siempre: nadie había visto todavía que saliera", el mismo que, como pasa casi siempre, no es lo que parece y resulta que no es tan malo. 

Hay que pasar despacio, entre juegos y clases, en sus carreras para esperar a su padre al final de la calle cada atardecer; por el discurrir sosegado de su vida en el Condado de Maycomb, "más antiguo que el Estado", un Estado, Alabama donde "no hay estaciones bien definidas; el verano flota a la deriva dentro del otoño, y al otoño a veces no le sigue el invierno, sino que se convierte en una vaga primavera que se funde otra vez en verano". 
Hay que ser de piedra para no emocionarse con la historia de Tom Robinson, no con lo que le sucede a él (que también), sino sobre todo con la emoción de los niños ante la injusticia que se perpetra en su persona, con el trauma de unos seres inocentes, educados con la idea, frecuentemente repetida por Atticus, de que la Democracia consiste en algo muy simple: "derechos iguales para todos; privilegios especiales para ninguno"; con el golpe que sufre su ingenuidad y su conciencia ante la injusticia y el descubrimiento de que, a veces, el mundo es un lugar inhóspito y poco amable (El mundo es ancho y ajeno que diría, pocos años después de las peripecias aquí narradas, el escritor peruano Ciro Alegría)  
Tras el juicio de Tom Robinson, Jem, Scout y Dill pierden la inocencia, aprenden que la democracia solo existe para algunos privilegiados cuyo color de piel se encuentra dentro del tono adecuado; que hay hombres malos, borrachos, pendencieros, seres violentos que maltratan a sus hijos, y que "lo único susceptible de darle[s] alguna ventaja sobre sus vecinos más cercanos, era que si le[s] restregaban con jabón de sosa dentro de agua muy caliente, le[s] saldría la piel blanca."
Una escena de la película
dirigida en 1962 por Robert Mulligan.
Hay que tener en cuenta que estamos ante una novela valiente, que está escrita en 1960, cuando la lucha por los derechos civiles estaba en pleno apogeo y la segregación se practicaba con toda naturalidad a pesar de las leyes que la iban prohibiendo; está escrita por una escritora del Sur, y está ambientada en el Sur, en uno de los estados con más tradición segregacionista del país (el boicot contra la segregación en los autobuses tras la detención y condena de Rosa Parks en 1955, tuvo lugar en Montgomery, la capital de Alabama). Parece ser que, en parte, está basada en la infancia de la propia autora y de Truman Capote, amigos y compañeros de juegos desde niños.
Se pueden decir tantas cosas de este libro (y de la película que vi al día siguiente de terminarlo), que no hay espacio suficiente. Ni siquiera las frecuentes referencias a Dios y la Religión, para una persona poco aficionada a mezclar esos temas con el cine, la literatura y la vida en general como yo, le ha restado el más mínimo interés, el más mínimo valor a sus ideas humanistas, a su valiente apuesta por la libertad y contra el racismo, a su sentido del humor fresco, pero un poco amargo. Se pueden decir muchas cosas, pero solo voy a añadir algunas frases especialmente esclarecedoras del espíritu del libro y que me han gustado especialmente.

"Los Cunningham jamás cogen nada que no puedan devolver [...] No tienen mucho, pero pasan con ello."

"[...] uno debe mentir en ciertas circunstancias... y en todas las ocasiones en que no puede modificar las circunstancias."
Portada para la edición
del cincuenta aniversario

"Pero, en nombre de los santos montes, ¿por qué habéis esperado hasta esta noche? [...] porque si Boo Radley los mataba se quedarían sin ir a la escuela y no sin las vacaciones"

"[...] hay hombres tan... tan ocupados en acongojarse por el otro mundo que no han aprendido a vivir en éste"

"[...] ¿cómo es posible que uno odie tan terriblemente a Hitler y luego, al mirar a su alrededor, sea tan injusto con personas de nuestra propia Patria?"

"Tanto si Maycomb se da cuenta como si no, estamos rindiendo a Atticus el tributo más grande que podemos rendir a un hombre. Ponemos en él la confianza de que obrará rectamente."

"[...] yo creo que sólo hay una clase de personas. Personas."

"[...] empiezo a comprender por qué Boo Radley ha estado encerrado en su casa todo este tiempo... Ha sido porque quiere estar dentro"

"[...] siempre que un hombre blanco abusa de un negro, no importa quién sea, ni lo rico que sea, ni cuán distinguida haya sido la familia de que procede, ese hombre blanco es basura."





13 comentarios:

  1. Qué novela, Rosa, qué inmensa novela. ¿Sabes cuándo lloré? Cuando aparece Boo. Ahí ya no pude contenerme más. Pero una novela que te hace estallar en carcajadas, indignarte, emocionarte, pensar, enamorarte y tantas cosas más es... Matar un ruiseñor. Magnífica reseña, como todas las tuyas. Un abrazo, Scout.

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    1. Es maravillosa. Han pasado más de cuarenta años desde que la leí por primera vez y me sigue emocionando. No me extraña que contribuyera a mi vicio lector.
      Un beso.

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    2. Ya me gustaría haber sido una niña como Scout.

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  2. Me gusta mucho y lo buscarè. El tema me apasiona, la igualdad de derechos, la discriminaciòn, parece mentira que han pasado tantos años desde que este libro se escribiò y estos fenòmenos sociales se siguen dando en todas partes del mundo.

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    1. No dejes de leerlo. Hay cosas maravillosas en él para transmitir a tu hijo e intentar que, él sí, se parezca un poquito a Scout.
      Besos.

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  3. Inmensa novela y estupenda reseña, Rosa. Sólo vi la película ya hace tiempo y guardo de ella un muy buen recuerdo. Leo por doquier reseñas, ¡malas!, sobre "Ve, y pon un centinela"; aunque veo que como a ti su lectura te ha llevado a ésta que comentas.
    Pienso que más actualidad no puede tener su lectura viendo como vemos los abusos policiales en Ferguson y Charleston (Missouri, USA). Estos desmanes policiales de blancos contra negros -en especial los del verano pasado- me llevaron a leer novelas del afroamericano Chester Himes, novelas negras que presentan con gran nitidez la realidad USA de la década de los 60, justo la que novela Harper Lee.
    Un abrazo

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    1. Es absolutamente descorazonador ver que han pasado los años, pero los negros siguen siendo ciudadanos de segunda, las cárceles se nutren sobre todo de ellos y de hispanos, y la policía los mata a tiros como Atticus mató al perro rabioso. La elección de Obama me alegró mucho y pensé que algo había cambiado, pero empiezo a pensar que no es así, que tal vez Obama solo ha sido posible por la desesperación de la Crisis.
      ¿Se superarán todas estas lacras algún día?
      Un abrazo.

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  4. Una novela atemporal pues aunque transcurre en los años 60 y como comenta Juan Carlos algunas cosas siguen igual. La justicia ni es ciega ni es imparcial, aunque yo creo que más que una cuestión de racismo o xenofobia es más una cuestión de clases: ricos y pobres (O. J. Simpson es negro y en su juicio le fue muy bien).
    Por 'tu culpa' volveré a leerme la novela porque con tu reseña me he dado cuenta que apenas me acuerdo de ella (la leí de adolescente)
    Un beso

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    1. Sí que es un problema de ricos y pobres, pero a igualdad de riqueza (o pobreza) el negro tiene siempre las de perder. De hecho en el libro, tan pobre es Tom Robinson como el señor Ewell que lo acusa.
      Me alegro de ser la culpable de que vuelvas a leerlo. Creo que te gustará tanto como la primera vez. Y luego puedes ver la película como hice yo. En breve pondré una reseña en Blogger House. Aquí ya me da vergüenza seguir aprovechándome del libro.
      Un beso.

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  5. Esta novela es una de las que yo llamo mis eternas pendientes y espero ponerle pronto remedio. Respecto a "Ve y pon un centinela", la tuya no es la única valoración que he leído disuadiéndome de su lectura así que no creo que me anime con ella.
    Estupenda reseña.
    Besos!!

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    1. Me alegro de que te guste la reseña. La verdad es que "Ve y pon un centinela" no merece la pena con todo lo que hay para leer. Pero a "Matar un ruiseñor", ponle remedio cuanto antes.
      Un abrazo.

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  6. Al fin pude leer este post Rosa, y me ha gustado tanto como el post en el que hablas de la película. Efectivamente no hay apenas diferencias entre peli y libro (que ahora me falta leer). Respecto al otro "ve y pon..." ya ni intención. Como tú dices, hasta el título es ppco agradable.
    Besitos

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    1. Te recomiendo que leas el libro. Hay más diferencias de las que parece y, siendo muy buena la película, a mí siempre me ha gustado más el libro. Gracias por tu visita. Entre las tres le hemos dado un buen repaso a la historia.
      Besos.

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