Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

jueves, 26 de mayo de 2016

"La solterona" Edith Wharton


Si en "Washington Square", de Henry James, la soltería viene impuesta por un padre receloso acerca de las intenciones del pretendiente de su hija, en "La solterona", de  Edith Wharton, está determinada por la existencia de una hija secreta y una pariente amable y complaciente, dispuesta a hacer cualquier favor que le haga la vida más fácil a su prima. Pero a veces los favores aprisionan y amordazan. A veces, se podría ser feliz atreviéndose a vivir sin esos favores que condicionan la vida, que la supeditan a los caprichos de la persona acreedora... Claro que, a veces, es el propio deudor el que ha manipulado para que se le otorguen las ayudas precisas en cuyas redes, después, se verá inexorablemente aprisionado.
"En el viejo Nueva York de 1850 despuntaban unas cuantas familias cuyas vidas transcurrían en plácida opulencia. Los Ralston eran una de ellas".
Delia Lovell, entró a formar parte de los Ralston cuando a los veinte años se casó con James Ralston.
Ahora, cinco años después, dos veces madre, Delia analiza las dudosas ventajas de tal tipo de enlace, lo que se consigue a cambio del anillo de compromiso es tan solo, "una semana o un mes de sonrojante congoja, aprensión y embarazoso placer; luego, la progresión de la costumbre, el insidioso arrullo de la rutina [...] y a continuación, los bebés; los bebés que se suponía que «lo compensaban todo», pero que resultaba no ser así... por más que fuesen criaturas entrañables. Una seguía sin saber exactamente qué se había perdido o qué era aquello que los hijos compensaban".
Tal vez es esa necesidad de algo emocionante y novedoso en su vida, más que el deseo de ayudar a su prima Charlotte, lo que la impulsa a hacerse cargo de la hija que ésta ha tenido en secreto y de la que cuida en una especie de Guardería que regenta para niños desamparados... o tal vez sea el hecho de que el padre de la criatura, Clement Spender, fuera el primer y, posiblemente verdadero y único amor de Delia. 
Charlotte rompe con su prometido, simulará un recrudecimiento de su antigua dolencia pulmonar - la que también le sirve como excusa para la ruptura de su compromiso - y volverá de la granja junto al Hudson donde ha ido a recuperarse, con una niña, Tina Lovell, a la que se supone que ha adoptado. A partir de ese momento y, sostenida económicamente por Delia y James, vivirá solo para su hija a la que todos suponen la solución a un instinto maternal que, según el doctor Lanskell "era particularmente intenso en aquellos casos en los que alguna enfermedad pulmonar había echado a perder un posible matrimonio". De esta manera Charlotte puede hacerse cargo de su hija sin levantar sospechas ni murmuraciones, aunque el precio a pagar fuera tan alto como lo era, en aquella época, permanecer soltera.
Edith Warthon
Años después, al quedarse viuda Delia con sus dos hijos aún pequeños, acogió en su casa a la madre y a la hija y pasó a ser vista por Tina como la benefactora rica y elegante y "obedeciendo a un instinto de emulación que nadie se tomó la molestia de corregir, la niña siempre llamó «mamá» a Delia Ralston y «tía Chatty» a Charlotte Lovell". De esa manera, Delia se convirtió en la madre complaciente y amorosa, aunque se comporta más bien como una tía transigente y otorgadora de caprichos de toda índole, mientras que Charlotte pasa a ser la tía solterona mirada con la condescendencia y el mal disimulado desprecio con que se suele mirar a estos parientes, severos y de costumbres anticuadas y mojigatas. Sobre todo, teniendo en cuenta que a ella le toca el papel de madre severa que, en beneficio de la educación de su hija, prohibe y marca los límites.
No obstante, Charlotte prefiere que su hija la considere una solterona amargada, ridícula y exiliada del amor a que llegue a saber que es su verdadera madre "pero no me compadezcas - le dice a Delia -. Ella es mía".
Durante los siguientes años, la relación de las primas se verá condicionada por sentimientos muy complejos. Los celos de la tía hacia la verdadera madre de la niña; los celos de quien tal vez se hubiera atrevido a gozar del amor "si Clem Spender hubiese estado en condiciones de mantener a una esposa, o si hubiese consentido en cambiar Roma y la pintura por Nueva York y la abogacía", amor que sí gozó Charlotte, aunque ello, posiblemente, le alteró la vida por completo y para siempre; la insensibilidad que se va enquistando en la madre debido al sufrimiento que le causa una situación que no quiere aclarar por amor a su hija  y es que "lo peor de un sufrimiento como el de Charlotte es lo insensible que le hace a uno al más mínimo roce..."; una insensibilidad que acaba secando casi el alma y el corazón de Charlotte que se vuelve inmune a  las muestras de afecto de su prima, e incluso a las de su hija que supone dictadas por la piedad y la lástima, cuando no por la propia Delia.
Cuando, finalmente, se presenta la necesidad de que Delia adopte legalmente a Tina y la convierta en una Ralston, el expolio al que se siente sometida Charlotte es total. Todo el resentimiento larvado a lo largo de los años acabará cristalizando una noche en que Charlotte, olvidada del supuesto agradecimiento que le debe a su prima, hablará por primera vez y soltará todo lo que lleva guardando tantos años. 
No sabremos si la necesidad de ser agradecida, el hecho de deber un favor, produce una humillación capaz de generar odio y rencor; no sabremos hasta qué punto el favor concedido era más interesado de lo que podría parecer en un principio - "¡todo lo has hecho por Clement Spender" - ; no sabremos de qué forma sibilina, la persona favorecida manipuló los hechos y tocó las teclas necesarias para que fuera imposible negarle la ayuda. Es difícil discernir, cuando hay tantos sentimientos en juego, cuando se callan tantas cosas por miedo a hacer daño o a ser poco delicado, cuando se teme desvelar de uno mismo más de lo que se desea, qué hay de malo y de bueno en cada decisión que toma cada persona. 
Lo único que queda al final libre de toda duda es el enorme cariño que ambas mujeres sienten por Tina. Por amor a ella se han hecho daño y han larvado toda una serie de resentimientos, y por
Bette Davis en la versión
cinematográfica de
"La solterona"
amor a ella estarían dispuestas a renunciar a todo, incluso a ella misma.

En esta novela de Edith Warthon, los personajes masculinos o son inapreciables o son como fantasmas que sobrevuelan la trama sin posarse nunca en ella, como Clement Spender, presente siempre en los recuerdos de Delia y en la presencia de Tina. 
Es una historia protagonizada por mujeres que luchan por su independencia, que no se contentan con la felicidad que debe darles el matrimonio y los hijos. Delia es una mujer que llega a preguntarse de qué compensan los bebés - aparte del hecho de ser "criaturas entrañables" -, no, desde luego, de la rutina aburrida en que se convierte el matrimonio, pero en ningún momento llega a dar el salto liberador; sigue basando su éxito y su felicidad en un matrimonio acertado y en unos hijos sanos y felices. Siempre obtiene lo que quiere, pero a cambio de convencer a su marido de ello. No lo obtiene por propia independencia, sigue sometida a la voluntad del hombre. 
Finalmente, ya viuda, y por fin liberada de ataduras masculinas, se decide a vivir su amor frustrado por Clement a través de la persona de Tina, la hija de Clement, la hija que podía haber sido de ambos. Por eso la adoptará y le dará el prestigioso apellido de la familia posibilitando así su boda con el hombre al que ama, posibilitando, además, un matrimonio por amor al que ella misma renunció por un prestigio y una comodidad que, tal vez, no le han llegado a compensar.




26 comentarios:

  1. Pocas veces se topa una con un libro sonde no solo las mujeres son las protagonistas sino que incluso no hay una figura masculina con la que compartan el protagonismo. Debería haber más literatura así. Yo me lo apunto. No conocía la historia.

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    1. Es un clásico de la literatura nortemaericana. Una autora muy particular. Te gustará.
      Un beso.

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  2. Hola!!!! Pues no conocía el libro, la peli sí pero no sabía que era la adaptación de una novela.
    Me ha gustado muchísimo la reseña, lo desgranas tan bien que me ha dado la sensación de conocer bien a cada uno de los personajes.
    Un besito.

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    1. La peli la veré esta noche. Bueno, la volveré a ver porque ya, hace años, la he visto.
      La novela es muy buena. Te la recomiendo.
      Un beso.

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  3. Me gusta mucho Edith Warton, sobre todo, su punto de ironía y de crítica hacia las costumbres de la época y la condición de la mujer. Esta novela la tengo descargada (como otras más de la autora) y menos mal que todas las que tengo pendientes, unido a mi mala memoria, contribuirán a que cuando la lea ya no me acuerde del argumento que expones tan bien en esta reseña. Como siempre, una estupenda reseña. Un abrazo, Rosa.

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    1. Me ha gustado mucho esta novela. Junto a Washington Square de Henry James, es un estudio de la sociedad americana de finales o mediados del XIX y un análisis de la situación de la mujer muy certero. Muy recomendable. Yo quiero seguir con ambos autores.
      Un beso.

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  4. Creo que vi la película pero no estoy segura, en cualquier caso no me acuerdo del argumento.
    Sí me apetece leer la novela, la posición de la mujer especialmente en el siglo XIX siempre me ha atraído y después de leer tu reseña creo me animaré a leer el libro.
    Gracias, Rosa.
    Un beso

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    1. Pues, como el de Henry James de la semana pasada, es cortito y se lee muy bien. A mí éste me ha gustado más aún.
      Un abrazo.

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    1. Al final de la reseña, a la izquierda, están los cuadritos de las redes sociales para compartir. O si no, ya en cada red social buscándome y compartiendo desde allí. Yo lo hago desde las propias reseñas. Me resulta más cómodo.
      Muchas gracias. Un beso.

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  6. Una trama de relaciones femeninas muy densa. Creo entender que es la lucha de dos mujeres contra la mojigatería de la época, en la que ellas desempeñan de féminas florero, siempre a la sombra de los hombres y disimulando sus sentimientos auténticos y ahogando sus ansias de ser ellas mismas.
    Está claro que eres una enamorada de los autores americanos, no lo puedes disimular.
    Besos

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    1. Se ve que mi amor por los americanos, ne se limita a los actuales o recientes. A Henry James no le conocía, pero de Edith Wharton ya había leído un par de cosas y me habían gustado, pero hacía mucho de eso.
      La novela trata de eso que dices, pero también de más cosas rondando alrededor de esa niña que casi (o sin el casi) si disputan.
      Un beso.

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  7. hola! que entrada y que fotos!!! mujer, pura belleza tu post, vimos la pelicula de la amada Bette Davis, espectacular. pobre mujeres y que erróneos conceptos, arcaicos y machistas. beso.

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    1. Yo quería haberla visto este finde, pero me ha sido imposible. La he visto, pero hace años y, tras leer la novela, me apetece mucho. La novela es muy buena, como todo lo de la autora
      Un beso.

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  8. Qué complicadas son a veces las relaciones: lo que no se dice, lo que se teje, la mezcla de agradecimeinto, culpa y rencor, la manipulación. Y todo parece estar aderezado por la exquisita ironía de Edith Wharton. Me gusta mucho esta autora y este libro aún no lo he leído, así que me lo apunto.
    Besos

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    1. Para no haber leído la novela, describes a la perfección lo que narra. Toda esa mezcla de sentimientos es lo que da cuerpo a la historia. Sólo he leído este libro y "La edad de la inocencia", pero tengo varios en reserva porque me gusta mucho.
      Un beso.

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  9. Sigues en tu linea Rosa. Quedándote con lo importante de la novela y describiendo muy bien los perfiles de los personajes...
    Un beso..

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    1. Es que los perfiles de los personajes son lo fundamental en estos autores. Sentí llegar al final de la tertulia y muy cansada porque la novela es muy interesante. Pronto leeré algo más de la autora.
      Un beso.

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  10. No conocía el libro, Rosa, pero tu reseña ya de por sí es como un extraordinario relato. Pero igualmente me lo apunto porque creo que sería de mi agrado. Me ha impresionado la pregunta que se hace Delia sobre los bebés y, sin embargo, no me extraña nada que no llegue a dar lo que llamas "un salto liberador".
    Gracias por tu estupenda reseña, ¡un besazo!

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    1. La de los bebés es una declaración sumamente revolucionaria para la época. Creo que te gustaría esta novela de relaciones y sentimientos complicados y con unos personajes, casi todos femeninos, muy bien trazados.
      Un beso.

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  11. Acabo de leerla; ! Me ha encantado! Gracias,mRosa, una vez más.
    Un beso

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    1. No sabes cuanto me alegro, Irene. Pues hay un montón de novelas suyas traducidas que prometen ser tan interesantes como esta. Yo ya he apuntado varias.
      Un beso.

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  12. Como tantas veces digo, querida Rosa, no sé si el libro me gustará, pero si ha servido de pretexto para tu magnífica reseña, ya le debo algo. He disfrutado mucho leyendo esta semblanza de la historia, complicada y rica en sentimientos y secretos, que tanto promete. Afortunadamente hoy no son frecuentes situaciones como las que plantea la novela, pero creo que hay mucho que aprender de ellas...

    ¡Enhorabuena, un beso y feliz finde!

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    1. Hola, Julia. No sabes la rabia que me da, pero a veces se me escapa algún comentario y este tuyo ha sido de esos. Gracias a que acabo de recibir otro y al ir a contestarlo ha visto el tuyo.
      Me alegro mucho de que hayas disfrutado la reseña, pero te aseguro que disfrutarías mucho más con la novela de Wharton porque es fabulosa.
      Un beso.

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  13. Estupenda reseña y una autora que no conocía. Si vi la película hace tiempo, aunque no la recuerdo bien, así que es una oportunidad para volver a verla y también de leer el libro, seguro que me gusta más este último.
    Besos.

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    1. La película es muy buena, pero es que está basada en una novela sensacional de una autora imprescindible. El ambiente neoyorkino de finales del siglo XIX y principios de XX, contado por una persona con una perspicacia y un a psicología excepcionales.
      Un beso.

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