Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 17 de septiembre de 2017

"Aguacero" Luis Roso

"Aguacero" es una novela policíaca ambientada en la España rural; la triste, oscura y miserable España rural de 1955. Y es curioso porque a su autor, un joven de veintiséis años cuando la escribió, tendría que serle ajena, o cuando menos lejana, esa época y esa situación social y política. Pero nada menos cierto. Todas las personas tenemos dos realidades que nos conforman como seres humanos pensantes y sintientes. Una de esas realidades es lo que podríamos llamar, valga la redundancia, real, verdadera: la que vivimos día a día desde que nacemos. La otra es, valga la paradoja, ficticia. Se trata de la realidad escondida o patente en todas las lecturas que a lo largo de nuestra vida hemos ido acumulando y de las que hemos extraído experiencias y conocimientos. Es esta realidad ficticia la que ha dotado a Luis Roso de un entorno lejano a su historia verdadera, pero en el que se mueve como pez en el agua y es que "No tuve más que levantar la vista del ordenador y observar algunos títulos de mi estantería. Allí, entre otros muchos, estaban Delibes, Cela, Ferlosio, Sender, Azorín, De la Serna, Aldecoa, Barea, Martín Santos o Laforet. Allí, en estos y otros autores, estaban representadas todas las tendencias, todas las corrientes, todos los bandos. Allí estaba, en buena medida, la historia de la literatura española de las entrañas del siglo XX. Y debía ser de ahí y no de otra parte de donde partiera mi obra"
Ernesto Trevejo es inspector de primera de la Brigada de Investigación Criminal del Cuerpo General de Policía. Sabe que ha tocado techo en su carrera porque carece de padrinos y además, aunque se vea obligado a disimularlo, no es para nada "afecto al régimen". Tampoco desafecto, o eso quiere hacernos creer, porque lo que sí es Ernesto Trevejo es un cínico que sobrevive a base de nadar y guardar la ropa, única manera que tiene de salir adelante en un mundo que tiene muy claro lo que está bien y lo que no lo está en absoluto y si no estás conmigo estás contra mí. Ernesto cuelga del bolsillo izquierdo de su camisa la insignia con el yugo y las flechas que le abre las puertas de viejas amistades y de ciertos ambientes y que, cuando las circunstancias lo exigen, guarda en el interior del bolsillo. Y es que, en aquellos tiempos, "en España primaba la supervivencia del más ecléctico. Lo suyo era saber adaptarse según vinieran dadas, no mostrar nunca tus cartas o tus ideas antes de tiempo, o acaso no mostrarlas nunca. Ser una cosa o su contraria según quien te convidara al café".
Una mañana de mediados de enero de 1955 le encargan una incómoda misión. En un pueblo de la Sierra de Madrid, Las Angustias, hace más de un mes fueron asesinados y torturados dos guardias civiles. Casi un mes después, otros dos cuerpos aparecen con cuatro tiros cada uno: el alcalde del pueblo y su mujer. El arma que realizó los ocho disparos proviene de las robadas a los guardias asesinados. 
Trevejo es encargado de viajar al lugar y, extraoficialmente, ponerse a las órdenes de la Guardia Civil y ayudar en la investigación. Alguien poderoso tiene mucha prisa en que el caso se resuelva.
Lo que se va a encontrar Ernesto Trevejo en Las Angustias, aparte de la animadversión del capitán Cruz, al mando del cuartel de la Guardia Civil, es un pueblo dominado por las fuerzas vivas y por los secretos que todos parecen querer esconder, aunque nadie lo consigue. El cura, el nuevo alcalde, hijo del asesinado, el médico, el juez, la maestra, el conde. Y, en un pequeño pueblo cercano, Valrojo, perteneciente al término municipal de Las Angustias, se va a encontrar con un mundo paralelo, un mundo que estando apartado unos pocos kilómetros es como si estuviera en otra galaxia. Para sorpresa de Ernesto, en Valrojo se está construyendo una presa y la compañía eléctrica "ha traído a unas pocas docenas de andaluces y los tiene picando piedra en el margen del río [...] Además de arreglar las carreteras, van a hacer que llegue la luz y el agua a todos los rincones, y se va a mejorar el servicio telefónico, [...] El pantano va a traer riqueza y prosperidad a la zona. O eso dicen". (Como natural de una tierra "bendecida" por el ansia empantanada del hacedor de presas, puedo asegurar que los pantanos jamás dejaron riqueza en la zona; en el mejor de los casos la dejaron kilómetros más abajo, en las tierras yermas convertidas en fértiles gracias al regadío; en el peor, tan solo en manos de las grandes hidroeléctricas).
Los trabajadores andaluces viven en su propio mundo, al pie de la presa en construcción, en barracones miserables, sin comunicarse apenas con el resto de la gente, muriendo de infecciones que la malnutrición hace imposible vencer, malviviendo con lo justo y, aún así, contentos de tener un sueldo porque en su tierra vivían peor.
Luis Roso
Los intereses de la compañía eléctrica que construye el pantano, representada en el lugar por un ingeniero austriaco (aunque hay quien dice que es alemán) de oscuro pasado, se mezclan en toda la trama y, desde lejos, están siempre presentes. 
El empresario al mando, Sorrigueta, le suena a Ernesto, es un elemento más de un conjunto de personajes bien conocido en la España de la época: "oportunistas, charlatanes, iletrados, engreídos y prepotentes", un grupo de empresarios que, a decir de Ernesto, no importa de donde procedan o cómo se hayan enriquecido, "el dinero, o más bien el ansia por poseerlo, limaba las asperezas de las personalidades de cada uno, volviéndolos seres aburridos y predecibles, y también peligrosos, que nadaban a sus anchas en las aguas estancadas y pestilentes del régimen que los engendraba y tan profusamente los nutría".
La resolución del caso no satisface a Ernesto que, con el pragmatismo que le permite sobrevivir a tanta miseria moral, parece aceptarlo como parte de las reglas del juego tramposo y cicatero al que casi todos juegan en la España del momento. Pero Trevejo, además de pragmático, es un poco romántico y no podrá dejar las cosas como están. El final es de lo mejor que he leído últimamente en novela policíaca. Un final capaz de redimir la novela si la redención fuera necesaria. No lo es. La novela es buena sin necesidad de que un buen final venga a salvarla. Aquí el final solo sirve para redondear un resultado que ya era bueno de mano. 
Dos personajes, aparte de Ernesto Trevejo, sobresalen en la novela: Aparecido Gutiérrez (sí, habéis leído bien, Aparecido) es el único guardia civil con cuyas simpatías cuenta el inspector. Será su ayudante, el que le da soporte para diálogos cargados de humor negro y de ironía amarga, y será su chófer al manillar de una motocicleta en cuyo sidecar va Ernesto. Y juntos, se enfrentarán al otro personaje destacable: la lluvia. Una lluvia que no da tregua, que todo lo moja, todo lo empapa: trajes, zapatos, sombrero. Trevejo se defiende como puede, seca su ropa mientras duerme, pero siempre se la pone húmeda. Lluvia en la ropa, lluvia creando cieno en el suelo, lluvia que vuelve grises los días y profundamente negras las noches; lluvia que nos empapa y nos hace tiritar de frío mientras leemos y nos vamos sumergiendo en este aguacero que parece no tener fin y del que nos cuesta salir.

20 comentarios:

  1. Me llama la época en la que está ambientado, y hace tiempo que no leo novela negra, además siendo el primer libro de un autor joven y causando tan buenas impresiones, no tengo que dejarlo pasar.

    Estupenda reseña Rosa, un abrazo.

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    1. Me ha gustado mucho. Es una gran novela. Había leído mucho acerca del libro y la verdad es que todas las alabanzas son merecidas.
      Creo que te gustará
      Un beso.

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  2. Es cierto que resulta curioso que el autor haya elegido una época que no ha conocido para ambientar su novela, pero si lo hace bien, el mérito es doble. En estos momentos estoy leyendo "Falcó", de Pérez Reverte, y las coincidencias en la temática, salvando las distancias, y en algunas caracterísitcas comunes de los personajes, me han hecho sonreir.
    El libro desde luego pinta muy bien y si además dices que el final es bueno, me lo anoto sin pensar. ¡Muchas gracias por la recomendación, Rosa! Por cierto, tal y como has descrito el ambiente "acuoso" de la novela me has hecho sentir añoranza. Aquí no cae gota ni por una apuesta :(

    Un beso enorme y feliz comienzo de semana.

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    1. Falcó es otra cosa distinta. Quizás más depurado y exquisito en lo que se refiere a la forma, pero creo que este es más complejo y profundo en cuanto a la temática. Y conste que Falcó me gustó mucho. Estoy esperando a que salga la segunda parte un día de estos
      Vente para el norte. En los últimos días hemos tenido aguaceros para dar envidia. Me refiero a Santander. En León tampoco cae una gota.
      Un beso.

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  3. Me gusta, parece casi un western. Y con esas referencias literarias, cómo resistirse. Yo creo además, a la hora de escribir sobre tiempos pretéritos, también influye la historia familiar. A mí me gusta esa época porque es la de mis abuelos y mis padres y revivirla es como vivir en ellos. No sé si me explico. Me ha recordado también a la anterior reseña de Ignacio de Valle, que ya tengo localizado en la biblioteca.
    Un abrazo.

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    1. Hace siglos que no leo a Ignacio del Valle. Tengo su serie de Arturo Andrade abandonada hace siglos a falta de leer el último.
      A mí la época me gusta por las razones que cuentas (me recuerda hechos narrados por mis abuelos y por mis padres) y además por lo que puede dar de sí debido a los acontecimientos vividos en España en esos momentos. Lo curios es que este autor tan joven maneje el momento con tal soltura. Está claro que las referencias literarias son tan válidas o más que las familiares e incluso que las vitales.
      Un beso.

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  4. Es una novela que, desde que se publicó, está recibiendo unas críticas excelentes y por eso no me importaría leerla. Por eso y porque su ambientación y personajes me atraen como el imán al clavo. Besos

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    1. Como buena amante de la novela negra, estoy segura de que te gustará. Sus buenas críticas son totalmente fundadas. Nola dejes.
      Un beso.

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  5. Interesante propuesta. Por lo que comentas todo un "Local crime" en el que el autor se atreve a trasladarse a otra época lo que supone un plus de dificultad. Desde luego, lo tendré en cuenta para mi archivo de autores "negros". Un abrazo!!!

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    1. Una muy buena novela. Creo que es un autor que nos reserva sorpresas y alegrías para el futuro. Y es el segundo que descubro en poco tiempo, junto a Jordi Ledesma.
      Apúntalo junto a tus negros. Creo que no te arrepentirás.
      Un beso.

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  6. Hola Rosa,
    Después de leer tu reseña, y tan buena crítica.
    Me lo apunto a la lista de novela negra, que como ya sabes, en mi caso siempre anda bastante escasa en propuestas.
    Besos, y feliz tarde.

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    1. Es novela negra, policíaca y también social. Como ves, las referencias literarias del autor para nada son de autores de novela negra, pero con ambientes de Cela, Delibes, o Sender, ha sabido construir una muy buena novela de policías y asesinos, con intriga, crítica, humor... Te la recomiendo.
      Un beso.

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  7. Me llama mucho lo que cuentas, la época y las situaciones pero acabo de leer un libro, también recomendación tuya, con una temática similar por lo que este me lo apunto pero para más adelante.
    Un beso, Rosa.

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    1. Vengo de leer tu reseña. Veo que te ha gustado. tanto "El caso de la mano perdida" como esta me han gustado mucho. No sabría decir cuál más. Puede que esta porque, entre otras cosas, tiene un final de los que a mí me entusiasman.
      Si te gustó "El caso...", creo que esta te gustará también.
      Un beso.

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  8. Leí a Kirke antes que a ti, pero me sorprendo que las dos novelas vayan por los mismos derroteros en torno a una opresiva época de nuestra historia con todo lo negro que reportaba.
    Otra obra que me parece interesante y tendré en cuenta para futuras lecturas.
    "Nunca habrá suficientes vidas para leerlo todo"
    Un beso.

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    1. Están ambas ambientadas en los años cincuenta y en zonas rurales, una en Sierra Morena y la otra en la Sierra de Madrid. Por lo demás, los casos son muy diferentes y los protagonistas también, pero ambas merecen la pena y son muy recomendables.
      Un beso, guapo.

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  9. hola rosa! que decirte que se va de cabeza a mi lista de inmediatos, juntos a todos mis negros, me encanta la lluvia, asi que sumado a los personajes y la epoca este bocadito cae en picos de las buhas, segurisimas de disfrutarlo! gracias y abrazosbuhos( que bonita estabas con chelo!!)

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  10. Pues si te gusta la lluvia, en este libro tienes luvia para aburrir. Además de otras muchas coas muy interesantes. Negra y de calidad.
    Un beso.

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  11. Interesante el contexto de esta novela y lo que comentas (o comenta el autor) acerca de la realidad real y de esa otra realidad que nos aporta nuestro bagaje lector.
    Besos

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    1. Es un autor muy joven y se ha sentido más a gusto ambientando su novela en los años cincuenta por todo el bagaje literario que arrastra y que le hace conocer esa época de maravilla.
      Lo de la realidad real y la ficticia o literaria es algo en lo que pienso a menudo. Es tan fuerte lo que te transmite la buena literatura que se puede dar el caso de que conozcas tiempos pasados mejor que los propios si te dedicas más a literatura de esa época más que a la actual. No sé, es confuso.
      Un beso.

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