Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

lunes, 25 de septiembre de 2017

"Los viejos amigos" Rafael Chirbes

"Eso fuimos. Personajes anónimos de las contemporáneas guerras de religión: discutían los bandos acerca de si el paraíso debía llegar después de la muerte o se tenía que instaurar en la tierra. Eso dirán de nosotros. Quisieron aquellos últimos herejes el paraíso en la tierra, aparecerá así, un par de páginas en las historias universales dentro de trescientos años, saldremos en los libros junto a los husitas, a los valdenses, a los partidarios del remoto emperador Mot-Su, que vivió en la China hace algunos milenios".
Y Pedrito sigue recordando y ansiando, si bien ya con menos ansia. Y sus amigos, a su alrededor, siguen cenando y siguen recordando, aunque los recuerdos no sean los mismos o no se interpreten de la misma manera, porque si algo hay subjetivo es la memoria que nos miente o nos engaña o, tal vez, nosotros la engañamos a ella para que se adecue a lo que nos interesa, a lo que nuestra conciencia puede recordar sin llegar a destruirnos.
Pedrito, Carlos, Amalia, Demetrio, Guzmán; todos presentes en esta cena que los ha convocado. Elisa, Rita, Narciso, Ana; ausentes de la cena por voluntad propia o por voluntad de un destino poco complaciente, pero presentes en sus diálogos o en las evocaciones del resto.
Todos ellos se irán desnudando ante nosotros, o serán desnudados por los demás, y nos irán mostrando la historia de una célula comunista a finales de los sesenta y primeros setenta, y de sus componentes que creyeron que el paraíso debía conseguirse en la tierra para todos los hombres de buena voluntad; que creyeron que la justicia social podía llegar por medio de atentados y explosiones y reuniones clandestinas y terminaron dándose de bruces con la realidad.


Diego Manuel. Cena con amigos 2014

Ahora ha pasado el tiempo y aquellos veinteañeros universitarios que creían que el Arte era lo mismo que la revolución tienen ya cincuenta años y han tenido que conformarse con lo poco que han podido rescatar de sus ilusiones: nada de la revolución, poco o nada del Arte. "He de reconocer que a Madrid me llamó el arte con la misma insistencia que la revolución. ¿O es que no eran lo mismo?".
Unos han salido mejor parados y se han construido, efectivamente, su propio paraíso en la tierra a costa de los demás, a costa de la traición, a costa de la renuncia. Cada uno a costa de lo que fuera que le podía traer una justicia a su medida, a su gusto. Ellos treparon por encima de sus esperanzas y se consideran triunfadores, personas bien situadas en la política o en los negocios. Otros han tenido que conformarse con las migajas de sus sueños. Resbalaron sin remedio hasta que sus anhelos se los tragaron y siguen  jugando al pintor o al novelista mientras se ganan la vida en trabajos prosaicos, sin glamour ni veleidades revolucionarias. Y es que el que hubiera vendido a Lenin por una buena novela, ha terminado vendiendo pisos tras volver a su Denia natal.  
Hay que se cree la impostura de haber conseguido vivir por y para el Arte, convenciéndose "de que no hace negocios, sino que crea cultura con su productora, con la galería de Ana, con las canciones de Lalo, que son como un certificado de algo". El arte vivido de manera vicaria y el negocio sublimado y escondido bajo una actividad más digna y menos mercantilista. Hay mucho negocio en el Arte.
La cena ha sido convocada por Pedrito que ya en su día era el jefe de la célula. A lo largo de la noche, se irán turnando en el uso de la palabra todos los que han acudido y alguno que ha renunciado al encuentro. Entre todos nos irán contando aquel pasado como lo ve cada uno, la evolución hacia este presente que ha dejado a alguno por el camino y ha despojado a otros de algunas de sus razones para vivir. "¿Qué hemos ganado?, ¿qué hemos perdido? Puta vida, ¿verdad? Nuestras ilusiones".
Rafael Chirbes
En esta nueva novela, la historia de España avanza un poco más. Si en "La caída de Madrid", todo tenía lugar el 19 de septiembre de 1975, esta cena sucede en el año 96. Estamos ante un retrato de la Transición. Tal vez una metáfora, porque quizás las ilusiones perdidas de los amigos y la acomodaticia complacencia de algunos de ellos, son las ilusiones perdidas de un país que se complacía en aquella época de haberse convertido en uno de los países más modernos del mundo, pero como aquellos amigos solo era un superviviente de sus perdidas esperanzas.
La novela no está dividida en capítulos y tan solo un espacio un poco mayor anuncia las partes en las que se cambia de narrador. No hay ninguna indicación y si, al principio, puede uno hacerse un poco de lío, rápidamente vamos encontrando pistas y detalles para identificar a cada uno.
Se irán turnando en el uso de la palabra y alguno, con más clarividencia y menos empeño de redención, se dará cuenta de la poca trascendencia que tiene su pasado, el pasado de cualquiera, casi tan poca como su futuro, como el futuro de cualquiera. "Eso fuimos. Personajes anónimos de las contemporáneas guerras de religión: discutían los bandos acerca de si el paraíso debía llegar después de la muerte o se tenía que instaurar en la tierra. Eso dirán de nosotros. Quisieron aquellos últimos herejes el paraíso en la tierra, aparecerá así, un par de páginas en las historias universales dentro de trescientos años, saldremos en los libros junto a los husitas, a los valdenses, a los partidarios del remoto emperador Mot-Su, que vivió en la China hace algunos milenios".


22 comentarios:

  1. Como siempre todo lo que huele a Chirbes es atrayente. Buena reseña. Profunda.

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    1. Y leerlo en orden es toda una aventura. Mejor que el mejor tratado de Historia.
      Ahora, en unas semanas, a por "Crematorio" que lo leí hace un montón de años.
      Un beso.

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  2. Por lo que se ve Chirbes ha tratado toda nuestra historia reciente. En el fondo, como hilo conductor, siempre está la desilusión, ¿no crees? Algún día asumiré tu reto y las leeré en orden cronológico, porque empecé precisamente con la última, "En la orilla". Me pregunto que pensaría el autor respecto a esto. Hablando de Chirbes y no es por meterte presión, pero vi un libro suyo con muy buena pinta donde habla precisamente de otros libros. Supongo que lo conoces, se llama: "Por cuenta propia: leer y escribir".
    Un abrazo.

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    1. Leerlo en orden me está resultando apasionante. Va avanzando por la historia de España desde la guerra, e incluso antes (en "La buena letra") y llega hasta nuestros días con "En la orilla". Hace todo un análisis de la historia más reciente de este país, y, como bien dices, en el fondo, siempre la desilusión, la frustración.
      Chirbes tiene varios ensayos sobre libros y escritores, pero no sé si me animaré a leerlos. Ahora me estoy planteando hacer con Ramiro Pinilla lo mismo que con Chirbes, pero eso son palabras mayores.
      Un beso.

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  3. Desde que leí tus reseñas de Chirbes, siento gran curiosidad por la prosa de este escritor. Como siempre, el escaso tiempo para leer me hace alejarme un poquito más de estas historias tan necesarias.
    Me hizo pensar en la evolución de esos personajes que se dejaron llevar por el fervor de la juventud y por esa falsa promesa del paraíso que debían pagar con sangre inocente. De pronto te das cuenta de que en la actualidad hay quien todavía está dispuesto a todo para cumplir ese "sueño".
    Un abrazo, Rosa.

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    1. Un sueño que, donde se llegó a soñar, pronto se convirtió en una pesadilla. No se puede dejar que los paraísos dependan del ser humano porque no está en su naturaleza crearlos. Algunas personas, son capaces de idearlos (tal vez, Marx y Engels lo hicieron), pero cuando otros se ponen a llevarlos a la práctica, todo se topa con la cruel realidad.
      Anímate con el autor. Te gustará.
      Un beso.

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  4. Hola Rosa, nos traes otra estupenda reseña sobre otro de los libros de Chirbes, a cada cual mejor, ya no sabría con cual estrenarme. Porque leerte me ha servido Rosa, para dejarme con las ganas de este autor, porque me has contagiado tu entusiasmo por su obra.

    Un abrazo Rosa.

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    1. Si te interesa la historia de España, yo empezaría con "La buena letra" y de ahí, en adelante. "Mimoun" y "En la lucha final" son distintos, sobre todo el primero, muy intimista.
      Como dice, a mí, desde luego, me entusiasma.
      Un beso.

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  5. Hola Rosa,
    Qué reseña más interesante. Creo que este pasará por encima de otros libros que tengo pendientes. Me encantan las lecturas que muestran a los personajes tal cual son, con sus emociones, miedos, frustraciones y alegrías. Y este por como lo has mostrado es justo así.
    Un besazo.

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    1. Justamente así, Irene. Un grupo de personajes mostrándose tal cual, aunque alguno de engañe un poco, pero ya lo ponen en evidencia el resto.
      Este autor no tiene desperdicio. Cualquiera de sus libros es un disfrute total.
      Si lo lees, ya nos contarás.
      Un beso.

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  6. Preciosa reseña, Rosa. Pero no termino yo de animarme con este autor, será porque la época en que ambienta sus novelas no me atraen demasiado. Besos

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    1. Yo seguiré contando sus novelas y así te podrás hacer una idea. La próxima ya está ambientada en los años noventa y tiene su punto negro, aunque sigue siendo dura.
      Un beso.

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  7. Hola Rosa!
    Una reseña literaria muy interesante.
    Desconocía a este autor, pero el tema que trata esta obra me resulta atrayente. Quizá por la edad, lo que relatas del argumento me trae reminiscencias (ligeras) de mi adolescencia, que tuvo también un breve periodo de tintes pro-comunistas y revolucionarios. Pero sin violencia alguna, que conste. Clandestinidad sí (era a mediados de los años setenta) pero sin excesos, excepto los verbales.
    Cuando uno mira hacia atrás, a veces siente añoranza de lo que pudo ser y no fue, pero otras te asalta esa sonrisa provocada al recordar la ingenuidad y entusiasmo un tanto descontrolado y utópico propio de la juventud rebelde.
    Muchos son los que, por el camino, has ido dejando caer sus ideales de juventud y se han ido aburguesando. Parece incluso ley de vida. La rebeldía tiene corta vida cuando uno se da de bruces con la realidad. Lo que sí me parece intolerables es que quien dijo y quiso ser un "benefactor del pueblo" se convierta, al cabo de los años, en un "explotador del pueblo".
    Un abrazo.

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    1. Debemos ser de edad similar porque a mí también me pillaron los setenta en la universidad y en ambientes troskistas. De aquella ya tampoco había violencia en los sitios en que yo me movía, pero ilusiones y ansias ingenuas de revolución, muchas. Tus palabras acerca de la rebeldía y la realidad me han recordado un dicho curioso que le oí a mi padre por aquella época: "Quien no es comunista a los veinte años no tiene corazón, quien lo es a los cuarenta, no tiene cabeza". Contento le tenía yo a mi padre y eso que era de izquierdas por los cuatro costados.
      Chirbes es un autor de lo mejor que ha habido en este país en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI.
      Un beso.

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  8. Ya veo que sigues con tu cruzada particular "chirberiana" y yo que no he pasado de 'La buena letra'. Me gustó mucho su narrativa pero es un poco triste él ¿no? Desde luego, aquel libro lo fue y a través de tus reseñas estoy viendo que esa perspectiva es común en toda su obra.
    Hala, otro más para añadir a la lista.
    Un beso grande, amiga.

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    1. Es que sus novelas retratan la realidad y esta no es para muchas alegrías. Si te gustó "La buena letra", seguro que te gusta "La larga marcha" y esta que hoy reseño.
      Creo que es uno de los autores que más se merece figurar en nuestra lista. A mí me quedan tres novelas para terminar con mi reto ¡¡y ya las he leído las tres!! Ahora toca releerlas, al menos dos, porque otra la tengo tan reciente que hasta hice reseña en su día, mucho antes del reto.
      Un beso, guapa.

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  9. Tengo a este autor en la agenda de pendientes y desde luego me ha atraído mucho esta reunión de amigos que descubrieron finalmente que ninguna ideología merece una sola gota de sangre, que no hay peor tirano que quien se considera portavoz de la Verdad y que nadie es tan peligroso como aquel que monopoliza sobre sí la voluntad de un pueblo. Bueno, me estoy dejando llevar... Un fuerte abrazo, Rosa!!

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    1. En la juventud se ven las cosas con mucho romanticismo y en nombre de la justicia y la igualdad social, se adscribe uno a movimientos un tanto confusos, pero es la edad del blanco o negro. Luego vienen los matices, y la revolución adquiere su verdadera cara que no es todo lo limpia que nos parecía. Aunque alguna revolución de vez en cuando...
      Un beso.

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  10. Tal y como planteas tu reseña, Rosa, se me antoja una novela intimista, de reflexiones y nostalgias, hecha para leer a ratos en los que todo lo demás quede en silencio. El planteamiento, la reunión de un grupo de amigos, no es en principio novedoso, pero si el autor ha sabido "dirigirla" bien, a buen seguro que resulta única.

    Respecto al regusto amargo que parecen "padecer" algunos protagonistas por lo que ha llegado a ser su vida con respecto a lo que vislumbraban en el pasado, creo que solo hay una lección que aplicar: el idealismo es para la juventud; la realidad para los adultos hecho y derechos que tienen que buscarse la vida.

    Muy interesante, sin duda, y tu reseña, como siempre, espectacular. Me apunto la recomendación, ¡gracias! :)

    Un beso enorme y feliz fin de semana.

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    1. Pues es cierto que el planteamiento no es novedoso y me imagino que en 2003, cuando se publicó, tampoco lo sería, pero es tan interesante toda la reflexión que hace y la forma de plantearlo, que ni me había fijado en ese detalle que otras veces tengo muy presente. Chirbes es único. No necesita originalidad: él pone toda la originalidad con sus reflexiones y su forma de narrar.
      Me tiene embrujada.
      Un beso y buen fin e semana.

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  11. Gran reseña la de esta novela. Fíjate que yo no termino de animarme con este autor. No sé si por la época de ambientación o porque.
    Un beso ;)

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    1. A mí me gusta mucho la época, o más bien las épocas porque va avanzando por la historia de España y las diferentes épocas con lo que no hay época concreta.
      Es un autor que merece la pena y mucho.
      Un beso.

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