"Grandes promesas" Pierre Lamitre


«Su amor por François y Hélène, sus otros hijos, había evolucionado —los quería como una mujer de setenta años quiere a unos hijos de cuarenta—, pero con el Gordito seguía siendo la joven madre que sufre por su niño tímido, retraído, ansioso, permeable a todas las emociones. "El Gordito es una esponja...", solía decir Louis, su marido, fallecido unos años atrás. Así que, mientras el resto de los asistentes observaban el improvisado escenario, ansiosos por que empezara aquella pequeña ceremonia literaria, ella se esforzaba por ignorar la irritación teatral de su nuera. Y aunque se sentía muy orgullosa de François, el protagonista de la noche, sólo podía pensar: "Que no le haya pasado nada a mi Jean"».

Estamos en 1963 y la ceremonia literaria es en honor de François, el mencionado hijo de Angèle. Va a recibir el premio Pont des Arts por su tercera novela, Sin noticias de ti. Toda la familia está allí, excepto Jean, el Gordito, el hijo mayor, que no termina de llegar. Y no llegará porque lo que le hace retrasarse lo llevará al hospital, herido, pero convertido en un héroe. Circunstancia que aprovechará Geneviève, su esposa, para conseguir notoriedad, aunque para ello tenga que recurrir a los trucos más retorcidos y deplorables. Ganeviève sigue siendo el ser egocéntrico, egoísta y odioso que ya conocemos. 

Recuerdo que cuando terminé la tercera parte de lo que iba a ser la trilogía Los años gloriosos, Un futuro prometedor, comenté que, por lo que el autor mencionaba en el epílogo, habría más libros acerca de la familia Pelletier, y decía yo: «Una maravillosa promesa que espero que pronto se materialice en una nueva entrega de la trilogía, aunque me inclino más por una nueva trilogía que recupere a los descendientes de Louis y Angèle Pelletier». Pues no, estaba equivocada. Lo que tenía que venir era una nueva entrega de Los años gloriosos que se convierte así en una tetralogía. Una nueva entrega que cierra el ciclo y lo cierra tan bien, y me ha gustado tanto, que seguramente figurará entre mis favoritos de 2026. 

Poco se puede decir que no destripe la trama de ésta y de las tres anteriores para quien no las haya leído. Tenemos a los personajes de siempre: Angèle, ya viuda de Louis, sigue velando y sufriendo por sus hijos y nietos. Tenemos por una parte a Jean, el hijo mayor, casado para desgracia de todos, con Geneviève. Colette, la hija mayor, ha sido durante años víctima del egocentrismo extremo de Geneviève que nunca la quiso y se avergonzaba de ella. Pero eso ha cambiado. El hijo pequeño del matrimonio, Philippe, que era el ojito derecho de su madre, ha perdido los favores de ésta en cuanto ha visto que su niño no era la maravilla que ella esperaba. 

«Durante siete años, aquel hijo le había parecido perfecto, pero al comprender que nunca destacaría en los estudios había cambiado de opinión y, como por reflejo, había empezado a adorar a su hija, que hasta entonces había sido el blanco de su hostilidad. Algunos temperamentos, decía Victor Hugo, no pueden amar por un lado sin odiar por el otro. Era su caso. En su descargo, hay que decir que era más fácil querer a la que tenía éxito que al que hincaba los codos sin obtener resultados». 

François ha triunfado como novelista y ahora recupera su afición original de periodista de sucesos. Ha encontrado pistas que le hacen volver hacia el caso de los asesinatos en serie que se han venido produciendo a lo largo de las tres entregas anteriores. Hace ya años que no se produce ninguno, pero François no cree en las casualidades y las pistas que encuentra, de no ser casualidad, le llevan a un sospechoso en el que jamás habría pensado. No quiero desvelar nada, tan solo diré que el lector está al tanto de la identidad del asesino desde el principio.

Hélène, la hermana pequeña, y Lambert, su marido, parecen vivir tranquilos con sus hijos. Aparecen en las reuniones familiares, pero Hélène tiene menos peso del que tuvo en entregas anteriores.

Mientras asistimos las vicisitudes de los Pelletier, aparece un personaje al que vamos siguiendo a lo largo de los años. Retrocedemos a 1950 y conocemos a Manuel de catorce años e hijo de un matrimonio español. Sus padres tenían versiones muy diferentes acerca de la historia familiar.

«En ambas, todo empezaba a mediados de los años treinta, con las penurias de la vida en España que los habían obligado a emigrar a Francia para que el padre trabajara como temporero. Ambas contaban cómo, gracias a conocidos y parientes, habían acabado en aquella región donde —en una época en la que aún no existían las cosechadoras— la siega requería abundante mano de obra».

Iremos siguiendo a Manuel en capítulos que alternarán con la historia central de la familia Pelletier y que van avanzando en el tiempo hasta encontrase con ella en 1964. No sabemos qué es lo que terminará uniendo las dos historias, aunque lógicamente, sabemos que algo tiene que establecer un nexo entre ambas. 

Y lo hay. Y llega casi al final. Y ese final es, como ya he dicho, el cierre perfecto para la historia de la familia Pelletier, que no deja de ser el cierre perfecto (si es que no llegan más novelas relacionadas) para los siete libros que componen la trilogía Los hijos del desastre y esta tetralogía, Los años gloriosos. Una historia que se inició con Nos vemos allá arriba y que recorre medio siglo XX, desde 1918 hasta 1964. Un final con toques de humor, dentro de su tragedia, con guiños surrealistas que hacen esbozar una sonrisa, con esa emoción que queda cuando una historia nos ha ido gustando página a página (y libro a libro, en este caso) y se cierra con un final digno de todo lo anterior. Terminé la novela y lo que me salió en ese momento fue «¡Qué bueno es este hombre!». Y es que sí, Pierre Lemaitre es muy bueno. Me lo ha demostrado novela a novela, y las he leído todas. No hay ninguna de la que se pueda decir que es más floja, pero sí hay un par de ellas que me han parecido sublimes. Ésta es una de ellas.

Las otras novelas de Pierre Lemaitre leídas y con enlace a las reseñas y año de lectura entre paréntesis son:
"Nos vemos allá arriba" (Trilogía Los hijos del desastre) (2014)
"Irène" (Serie Camille Verhoeven) (2015)
"Alex" (Serie Camille Verhoeven) (2015)
"Rosy & John" (Serie Camille Verhoeven) (2016)
"Camille" (Serie Camille Verhoeven) (2016)
"Los colores del incendio" (Trilogía Los hijos del desastre) (2019)
"El espejo de nuestras penas" (Trilogía Los hijos del desastre) (2020)
"El ancho mundo" (Tetralogía Los años gloriosos) (2024)
"El silencio y la cólera(Tetralogía Los años gloriosos(2025)
"Un futuro prometedor(Tetralogía Los años gloriosos(2025)
"Grandes promesas" (Tetralogía Los años gloriosos) (2026)

Comentarios

  1. Muchas gracias por tu reseña. Del autor he leído Irene, Alex, Rosy and John, Camille, Vestido de novia y Recursos inhumanos. Todas me gustaron mucho y me has recordado que tengo pendiente seguir leyendo sus libros, varios los tengo en casa, así que no tengo excusas. A ver si este verano me pongo con la trilogía o con la tetralogía.

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  2. Qué voy a decirte, Rosa, que ya no sepas de tanto haberlo repetido. Pierre Lemaitre es uno de mis autores favoritos, si no el que más. Yo también he leído todas sus novelas, desde que le descubrí con Nos vemos allá arriba. Y novela que escriba de nuevo, novela que leeré porque para mí ya es un referente y una garantía de disfrute, por los argumentos con los que ha trabajado y sobre todo por su prosa, intercalando, como bien dices, unas pequeñas dosis de humor entre el drama de la historia.
    Y en cuanto a esta novela en concreto, al margen de su riqueza, me ha manteido sumamente intrigado por saber el final que les tenía preparado a Jean y a la odiosa de Geneviève. Hasta en esto Pierre Lemaitre ha sido original.
    Un beso.

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