Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

lunes, 26 de marzo de 2018

"Muertes pequeñas" Emma Flynt.

Cuando Cindy y Frankie desaparecen, su madre queda destrozada por el dolor. ¿O tal vez no? Ruth Malone es una mujer de vida un tanto relajada. Hace poco más de un año que se ha separado de su marido. Trabaja de camarera y tiene que cuidar de sus dos hijos de cuatro y seis años. Acumula novios y amantes (ya lo hacía antes de separarse), no permite que nadie la vea llorar e incluso en medio del dolor por la pérdida de sus hijos, no le gusta presentarse en ningún sitio sin ir perfectamente arreglada para la ocasión, y el luto requiere un vestido negro.
Tal vez son todas esas circunstancias las que hacen que, cuando empieza la novela, nos encontremos a Ruth en la cárcel. Recordando, tratando de olvidar pero sin poder dejar de recordar el último día feliz de su vida, el último día con sus niños antes de que a la mañana siguiente hubieran desaparecido de su habitación, cerrada por fuera con pestillo, como si se hubieran volatilizado y fundido con el aire rancio y triste de una habitación infantil desolada de tan vacía. 
Ruth es la típica madre candidata a ser sospechosa. ¿Qué madre de dos niños pequeños tiene la casa desordenada y llena de polvo con tazas y platos sucios acumulándose en el fregadero? ¿Qué madre de dos niños pequeños tiene la basura llena de botellas vacías de bebidas alcohólicas de las fuertes? ¿Qué madre de dos niños pequeños sale por la noche y vuelve a casa con hombres distintos mientras sus hijos permanecen en la habitación encerrados por fuera con una falleba?
El sargento Devlin lo tiene claro desde el principio. Ella es la culpable sin lugar a dudas. Los niños eran una molestia y un obstáculo en la vida que Ruth Malone quería llevar. Todo la apunta sin ningún tipo de duda: sus salidas nocturnas, sus continuos amantes, su afición a la bebida, sus escasas aptitudes como ama de casa, escándalos anteriores que ya habían hecho acudir a la policía a su casa en dos ocasiones anteriores por exceso de ruido a horas inadecuadas.
El sargento lo tiene claro y no es él solo. Solo su amiga Gina la defiende con pleno convencimiento. Su marido (aún están casados) está de su parte, pero ante tantas evidencias, su confianza empieza a vacilar. La prensa, la opinión pública, el vecindario... todos desconfían de esta madre tan poco entregada, tan poco hogareña, tan poco madre. 
Hasta el lector desconfía de Ruth, porque a pesar de que a él se le permite entrar en lo más reservado de sus pensamientos y ver el dolor y el orgullo de animal indefenso y herido con el que la mujer se comporta en su estupefacción, el propio lector encuentra tan improcedente el comportamiento de Ruth, su vida tan poco acorde y compatible con el cuidado de dos niños pequeños, que le cuesta creer que sea inocente y se compre un vestido en una boutique de camino al funeral de su hija.
Hasta su propia madre desconfía de ella; ya la culpó en su día de la muerte del padre por su comportamiento inadecuado. "¡Tú lo mataste! Saliendo todo el día, bebiendo y haciendo lo que sea que hagas... ¡lo mataste!". Lo que piensa de la muerte de sus nietos, lo podemos imaginar.
Emma Flint
"Muertes pequeñas" es una novela sobre lo correcto y lo incorrecto, sobre los prejuicios, sobre el papel que se le supone a una madre, a todas las madres, a cualquier madre, sin recordar que hay tantas madres como mujeres, y cada una puede tener su propio estilo y ejercer la maternidad de forma distinta. Cada madre se recrimina sus fallos y torea con la culpabilidad como buenamente puede y sabe, porque si hay algo en lo que seguramente todas las madres coincidimos es en la culpa. Particular, distinta, propia de cada una, real o imaginaria (es tan frágil el convencimiento de una madre y tan grande su temor), pero cada una con una culpa que achacarse, echarse en cara y perdonarse. Y Ruth carga sola con su culpa como carga sola con sus hijos, porque está sola. "Ese hombre, Devlin, no tenía ni idea de eso. Ninguno de ellos, en realidad. Todos tenían sueldos de hombres y contaban con la ayuda de sus esposas para lidiar con el ruido y el desorden, con los problemas de Jimmy en la escuela o con el estrés de la pequeña Susie cuando no quería comer verdura o con el bebé que no paraba de llorar. 
No sabían nada de la culpa. No eran madres".
Devlin se interpone en el camino de Ruth, los hombres juzgan a las mujeres, pero los hombres no saben, no tienen ni idea. Pocos hombres se enfrentan al hecho de cuidar a dos niños pequeños sin ayuda, a prescindir del descanso tras el trabajo, porque entonces empieza el trabajo con los niños, la ducha, la cena, el cuento, los dientes... Los hombres se van y se van solos y las mujeres se quedan con los niños. Y si se quedan los hombres, lo más probable es que tengan una madre, una hermana, una cuñada... una mujer que les amortigua el golpe, que les hace llevadera la rutina y el hartazgo. Solo las mujeres están solas en esa tarea y las juzgan hombres que no tienen ni idea de lo que juzgan porque en casa tienen una mujer cuidándoles los hijos para que mientras ellos puedan juzgar a otras mujeres.

Paseando bajo el tren elevado de Queens (Julio 2009)

Y si, en nuestra tentadora complacencia, queremos consolarnos pensando que eso fue en los años sesenta, en Queens, Nueva York, no tendremos que pensar mucho para darnos cuenta de que pocas cosas han cambiado desde entonces. Con pocas excepciones (siempre las hay; también las habría en 1965, cuando está ambientada la novela), los patrones se siguen repitiendo: las madres se quedan con los hijos, se les exige un comportamiento intachable, dedicación exclusiva, renuncia a su vida de mujer para entregarlo todo a su vida de madre; los padres se van, nada les impide vivir como quieran, entrar, salir, echarse una amante cada noche, otra pareja... con las debidas excepciones.
"Muertes pequeñas" es una novela que trata de todo esto y lo trata bien; como análisis de prejuicios, como muestra de la situación ante el juicio implacable a que se ven sometidas algunas mujeres, funciona y funciona bien, pero en cuanto a trama policíaca adolece de algún fallo. El principal para mí, aunque no el único, es un final que se precipita en las últimas páginas demasiado abruptamente, por un chispazo de intuición repentina, y que (pero esto es problema mío) no coincide con el que a mí me hubiera gustado o me hubiera parecido mucho mejor literariamente hablando. 
Hay también, creo, un fallo de anacronismo: "Marcó unas comillas en el aire con los dedos". Mi anotación fue inmediata: ¡¿En los años sesenta?! Pero luego me ha entrado la duda: el gesto de las comillas en el aire con los dedos ¿me habrá llegado a mí con décadas de retraso? ¿estaría de moda en Estados Unidos muchos años antes que en España? Como siempre, si alguien me puede resolver la duda le quedaré muy agradecida.
No obstante los fallos, creo que es una novela cuya lectura merece la pena. Nos pone ante nuestros prejuicios, nos atrapa y nos deja enganchados, es muy entretenida y mantiene la intriga. 


26 comentarios:

  1. Ya me había llamado la atención cuando la vi en novedades, ahora después de leerte, más. Me la llevo bien apuntadita.
    Besos

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  2. Hay situaciones que no pasan de moda y son de actualidad de continuo. Este argumento es uno de ellos: el prejuicio y la desigualdad. La ley del embudo entre hombres y mujeres. Y el ser madre y esposa que no fue nunca una bicoca.
    No entendí bien a qué anacronismo te refieres.
    Un beso.

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    1. Por desgracia hay lacras sociales que siempre están de actualidad y que llevan a prejuicios peligrosos como el de pensar que por no ser la mejor madre del mundo te puedes convertir en asesina de tus propios hijos.
      Lo del anacronismo es porque yo creo que lo de hacer el gesto de las comillas con los dedos es de hace poco tiempo. Desde luego, no de los años sesenta, pero puedo estar equivocada.
      Un beso.

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    2. ¡Ah! Ahora entendí.
      Si, creo que se puede tratar de uno de esos. es un gesto más bien actual.

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  3. Me lo compré tras varias reseña positivas y lo tengo esperando turno. A ver para cuando. Eso sí la edición es muy chula.
    Un beso ;)

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    1. Yo lo compré en kindle, así es que me quedo sin edición chula.
      Algún fallo le he visto, como digo, pero merece la pena. nada es perfecto. Ja, ja.
      Un beso.

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  4. Solo iniciar la lectura de tu reseña, ya me cayó mal la protagonista. Mea culpa, mea maxima culpa. Quizá caí en los prejuicios masculinos al juzgar a priori la "mala" conducta de esa mujer como madre despreocupada. Pero haría falta leer esta novela para entender (si es que resulta justificada) esa conducta reprobable a simple vista. Desde luego, hay que conocer en profundidad los antecedentes familiares y personales para ser justo a la hora de juzgar a alguien. No obstante, a juzgar por tu crónica no parece, ni de lejos, una madre modélica.
    Lo que comentas sobre ese final abrupto, a mí también me molesta que un final se resuelva en un pis pas, quizá producto de, como dices, una inspiración de última hora.
    Lo de las comillas me resulta algo totalmente desconocido. No sé si en los EEUU de los años sesenta ya solían hacer ese gesto. De todos modos, he visto por internet (pues desconocía esta autora) que Emma Flint es escocesa. Quizá en su escocia natal ya se hacía uso de ello. Vaya usted a saber, jeje.
    Un abrazo.

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    1. No es una conducta que tenga una explicación que la justifique y eso es una de las cosas buenas de la novela. Es una madre no muy ejemplar, pero eso no presupone que tenga que ser la asesina. Ella quiere a sus hijos lo que pasa es que la supera la situación. Que es una situación que, de superar alguien, siempre será a la mujer. A un hombre siempre habrá una mujer dispuesta a librarle del trago. A una mujer se le presupone esa obligación.
      Ruth no es un personaje que caiga bien, pero, en principio, tampoco eso la convierte en asesina de sus propios hijos.
      Un beso.

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  5. Me gustan esas novelas que tratan dilemas morales y ahondan en este mundo nuestro tan raro y contradictorio. Es curioso que se siga perpetuando este rol de madre-cuidadora en nuestros días, cuando la sociedad a voz en grito pide mayor flexibilidad entre géneros. Conozco a hombres a los que les hubiera gustado asumir ellos ese papel, pero no tuvieron oportunidad y tampoco es justo para ellos. Por cierto, no he podido evitar investigar sobre el gesto de las comillas. Al parecer ya se usaba en los 70 del pasado siglo, incluso antes, pero no se le puso nombre hasta los 80. Puede ser un anacronismo o no. Te pego el link: https://en.wikipedia.org/wiki/Air_quotes
    Un abrazo.

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    1. Yo también conozco hombres que sufrieron mucho cuando tuvieron que separarse de sus hijos, pero hay que reconocer que son la excepción. La mayoría, se los dejan a las madres muy felices (salvo que quieran fastidiarlas y encuentren que quitarles a los niños es la mejor forma). Otros se quedan con ellos, pero al final quien realmente los cuida es su madre (la de ellos) su hermana (la de ellos) o similar. Pocos padres asumen en la soledad más rotunda el cuidado de los niños y todo el mundo lo ve bien porque "el padre tiene que trabajar". La madre tiene que renunciar a su trabajo, su vida y su salud para quedarse con los hijos y si no lo hace, que se prepare al juicio social y familiar. Y créeme que sé de lo que hablo.
      Y es alucinante que siga siendo igual tras años de normalizarse el divorcio. Esos prejuicios que todos tenemos (yo incluida) es lo que esta novela saca a la palestra muy bien.
      Muchas gracias por indagar en lo de las comillas. Tienes razón, podría no ser un anacronismo. La anacrónica soy yo que creo que la primera vez que vi el gesto pudo ser hace diez años o menos. Aunque por lo que veo, en Estados Unidos se hicieron populares en los años noventa. El libro se ambienta en 1965. Lo dicho: podría serlo o no.
      Un beso.

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  6. Tiene buena pinta... no me importaría leerlo.

    Besotes

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    1. Y además es muy entretenido y mantiene el suspense. Merece la pena.
      Un beso.

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  7. Pues me alegra saber que el tema está bien tratado porque de entrada la novela no me sugería demasiado y su argumento me recordaba un poco a esos telefilmes de sobremesa de los fines de semana. Prejuicios míos. Prejuicios también los que rondan en torno a la maternidad. Las mujeres siempre teniendo que demostrar más e incluso autoexigiéndonos más. No descarto su lectura.
    Besos

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    1. Ja, ja. Tienes razón. El argumento, visto así, podría ser una peli de Antena 3 de sobremesa. De las que usaba yo hace años para dormir la siesta.
      Tiene más interés que todo eso. La personalidad y las circunstancias de la madre se narran bien y, sobre todo, no se les busca disculpa; no es una pobre mujer vencida por las circunstancias. Sencillamente, le gusta vivir y divertirse y puede que nos ea la mejor madre del mundo, pero se le exige más que a cualquier hombre y enseguida se hace sospechosa de la desaparición.
      Como novela y como trama policíaca tiene sus fallos, pero me ha gustado como muestra el tema de los prejuicios acerca de la mujer y la maternidad.
      Un beso.

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  8. Hola Rosa, lo primero que he pensado al leer tu cuidada reseña, es que detrás de esta historia, hay en mi opinión, suficiente material para una posible adaptación cinematográfica. Los dilemas morales y los prejuicios suelen funcionar bien si tratan de la adecuada forma tanto en la literatura como en el cine. Respecto al anacronismo, y si tuviera que apostar,
    diría que puede ser un error de la autora, yo al menos nunca lo vi reflejado en ninguna película de la citada época, y es la referencia que puedo usar.
    Gracias por otra reseña muy acertada. Un beso y feliz semana.

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    1. Cierto que tiene muy buena adaptación al cine, y con el éxito que está teniendo el libro, no me extrañaría que se hiciera. Después ya todo depende de cómo se haga la adaptación.
      Desde luego, yo lo de las comillas con los dedos lo conozco hace unos años, pero por las indagaciones de Gerardo la cosa viene de mucho antes.
      Un beso.

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  9. Hola guapa, ahora descubro esta novela. Pinta bien, porque trata un tema socialmente complicado. Tener prejuicios es lo peor del mundo pero a veces juzgar desde fuera es inevitable, aunque no se quiera.
    Tengo mucho por leer aunque me ha llamado bastante la atención. Me lo apuntaré para no olvidarme, y más adelante lo leeré!
    Un besote guapa!! :))

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    1. Todos tenemos prejuicios y lo bueno de libros como estos es que nos ponen delante nuestras propias taras.
      Leí varias reseñas del libro que me lo hicieron interesante y lo pasé por delante de muchos en la lista.
      Un beso.

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  10. Sin ánimo de llevar la contraria creo que un comportamiento como el de la protagonista no es el adecuado para criar unos niños tan pequeños, aunque eso tampoco implica que los vaya a matar (dices que "desaparecen" pero luego hablas de luto y funeral así que entiendo que han muerto, no?).
    Y con ese comportamiento inadecuado no me refiero a que salga con hombres o deje de salir, sino a que no tengan una higiene y una alimentación correcta. Puestos a moralizar, es posible que no siempre sea buena idea la premisa de que los niños, en una separación, se los tenga que quedar la madre solo.
    Evidentemente, todas las madres son seres humanos, con tristezas, con frustraciones y con todo lo que lleva implícito vivir. Si además tienen que cuidar de unos seres indefensos que requieren mucha atención la vida se complica y mucho.
    Bueno, ya me dejo de discursos. Me parece un libro interesante, me lo tendré que leer porque de entrada, y como le ha pasado a Josep Mª, la protagonista me ha caído fatal.
    Un besote.

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    1. A mí no me llevas la contraria. Tampoco me parece la actitud de la protagonista la ideal para estar a cargo de unos niños pequeños. Lo que pasa es que a la paternidad nunca se le exige lo mismo que a la maternidad. Me imagino a un hombre solo con dos niños que hace lo mismo que Ruth, y me imagino a la gente diciendo "claro, la mujer le deja solo con los niños; el pobre hombre sale de trabajar y necesita distraerse..."
      Eso por una parte y por otra, que una cosa es que ella nos caiga mal y la consideremos una mala madre y otra que no podamos evitar pensar que ella es la que se ha librado de los críos para seguir haciendo su disipada vida.
      Un beso.

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  11. La novela muestra cómo una madre será expuesta al escarnio público, quedando sentenciada antes de ser juzgada por una sociedad de mente estrecha que presupone su culpabilidad por no cumplir con los convencionalismos de la época. Me alegro de que te haya gustado. Besos

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    1. Convencionalismos que siguen estando en vigor y que harían que a día de hoy se sospechara de ella igualmente.
      La novela me ha gustado, aunque como trama policíaca le he encontrado algún fallo. Gracias por tu reseña que, en parte fue una de las que me animó a leerla.
      Un beso.

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  12. ¡Otra al zurrón! Me encantan los misterios de "habitación cerrada". Son los mejores, y no es raro que precisamente iniciaran el género de detectives con Los crímenes de la calle Morgue. El final me alerta un tanto, porque en este tipo de novelas casi diría que el final lo es todo, pero desde luego se presenta una lectura para leer en vacaciones.
    ¡Madre mía, qué observadora eres! Ni en mil años me hubiera planteado si ese gesto de las comillas es anacrónico o no. Dudo que la escritora haya reparado en ese detalle. Un fuerte abrazo!!

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    1. Vaya nunca los he llamado "misterios de habitación cerrada", pero desde luego le va muy bien.
      Ya me dirás qué te parece el final. A mí me hubiera gustado más otro. Pero lo que más me ha chirriado de este es la forma en que se desarrolla. Demasiado repentino me parece.
      Lo de las comillas, si realmente es anacrónico, me parece importante. El reto de ambientar una novela fuera de tu tiempo es precisamente cuidar el ambiente.
      Un beso.

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  13. No me pierdo este libro por nada del mundo, ¡me parece interesantísimo! Si la autora lo ha hecho bien, y tú dices que sí, resulta muy esclarecedor saber cómo ven y piensan los hombres sobre cosas que en absoluto conocen pero sobre las que se dan el lujo de "sentar cátedra". Y tienes toda la razón, a pesar de lo que nos gustaría creer, aún hoy en día los niños son cosa exclusivamente de las mujeres, que se ven sobrepasadas si además pretenden tener una vida laboral, social y personal :((

    Me ha encantado la reseña, Rosa. Tienes una forma tan especial de presentar los libros... :)

    Un beso, guapa, espero que estés disfrutando estos días.

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    1. Espero que te guste. Ya digo que tiene sus fallos, pero creo que ese tema lo aborda bien. Lo malo es cuando nos sorprendemos compartiendo prejuicios.
      Espero que me digas qué te parece.
      Un beso.

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