Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

sábado, 28 de abril de 2018

Sin reseña VIII


Vamos con la octava entrega.
En este caso solo hay dos novelas de género negro y policíaco. Creo que es la primera vez que esto sucede. Excepto una de las cinco que aparecen, todas me han gustado, tres, mucho y otra, con alguna objeción, tampoco me ha disgustado... pero, pasen y lean.

"Una madre". Alejandro Palomas.
Había leído tantas opiniones favorables y entusiastas acerca de este autor y de esta novela que estaba ya un poquito mosqueada. Suelo huir de los grandes éxitos editoriales, probablemente por un estúpido prejuicio que me hizo tardar años en leer "La conjura de los necios". Con Alejandro Palomas tenía curiosidad y una cierta suspicacia. Ni una mala opinión había leído de este autor y su obra.
Cuando le dieron el Premio Nadal 2018 por "Un amor", pensé que los prejuicios me habían vuelto a jugar una mala pasada como con "La conjura...", de manera que me dispuse a leer la novela, como suelo leer todos los premios Nadal. Entonces me enteré de que esta obra forma parte de una serie en la que también entran la mencionada "Una madre" y "Un perro" (creo que "Un hijo" no es de la serie). Como soy bastante maniática y me gusta leer los libros en orden, decidí empezar por este primero de la, por ahora, trilogía.
Pues no me han quedado ganas de darle una oportunidad al Nadal. No obstante, se la daré, pero pequeñita y haciendo un esfuerzo. "Una madre" me ha parecido un libro muy efectista, continuamente prometiendo misterios y secretos, algunos, si no todos, sumamente previsibles. Todos los personajes tienen lo suyo en esta novela, todos ocultan algo que pretende tenernos enganchados y pendientes de su resolución, pero por momentos todo se vuelve increíble. Los personajes son planos de puro estereotipados; las situaciones, no voy a decir que increíbles (siempre he abogado por lo increíble en vista de lo increíble que suele resultar la realidad), pero sí narradas de una forma que hace que nos apabullen y que resulten excesivas; la historia en general, me ha resultado ñoña y con muy escaso, por no decir nulo, interés. El personaje de Amalis, la madre, tan pronto se nos muestra como las maracas de Machín, como destila sabiduría y sensatez como para dar sesudos consejos (es un decir).
Como he dicho, le daré a "Un amor" una oportunidad; se la daré por el Nadal que suele gustarme, aunque no sucedió con el anterior, "Media vida" de Care Santos (que encontró su lugar en "Sin reseña I") y, mucho me temo, no va a suceder con este. 
¿Estará el prestigioso Premio Nadal plegándose a lo comercial por encima de la calidad? No me extrañaría. ¿Seré un bicho raro que no sabe apreciar lo que casi todo el mundo aprecia? Me extrañaría aún menos. En todo caso, como también he dicho, la oportunidad será pequeñita: como en los dos primeros capítulos no me atraiga por algo notable, irá a dormir el sueño de los justos en la sección de mi estantería dedicada a los libros desechados (que la tengo, no muy llena, pero la tengo).

"Todos deberíamos ser feministas". Chimamanda Ngozi Adichie.
Este libro, junto al siguiente, viene a "Sin reseña" porque, aunque me ha gustado, es tan corto que tampoco es cuestión de extenderse mucho. En papel, las editoriales hablan de 64 páginas, pero en algunos ebooks se quedan en 20.
Se trata de una conferencia que dio la autora en 2013 en la que intenta acallar los muchos mitos que hay sobre el feminismo y contra el feminismo. "Odias a los hombres, odias los sujetadores, odias la cultura africana, crees que las mujeres deberían mandar siempre, no llevas maquillaje, no te depilas, siempre estás enfadada, no tienes sentido del humor y no usas desodorante"Desde el prejuicio más general de que las feministas son infelices porque no encuentran marido, hasta el más local de que el feminismo es antiafricano, Chimamanda Gnozi Adichie intenta demostrar que esos mitos no se corresponden con la realidad y sí con los prejuicios. 
Tras declarase una feminista feliz a la que le gusta el maquillaje y los zapatos de tacón, pasa a analizar los pequeños atisbos de machismo que se esconden camuflados de normalidad entre las vivencias y los comentarios diarios; esos que muchos hacemos sin darnos cuenta. Algunos pueden parecernos típicos de un país africano y pertenecer a actitudes ya superadas en Europa occidental, pero otros nos sorprenderán por lo cercanos que nos resultan y es que, como todos debemos saber ya, el machismo no está erradicado en ningún lugar del mundo. Ni siquiera en los que nos podrían parecer más desarrollados.
Una lectura sencilla, entretenida y esclarecedora, aunque algunos aspectos nos puedan resultar obsoletos, muy recomendable y que se realiza en un ratito.
Os dejo un ejemplo de lo que podéis encontrar en el libro:
"«¿Por qué tienes que hablar como mujer? ¿Por qué no hablas como ser humano?». Este tipo de pregunta es una forma de silenciar las experiencias concretas de una persona. Por supuesto que soy un ser humano, pero hay cosas concretas que me pasan a mí en el mundo por el hecho de ser mujer. Y aquel mismo hombre, por cierto, hablaba a menudo de su experiencia como hombre negro. (Y yo tendría que haberle contestado: «¿Por qué no hablas de tus experiencias como hombre o como ser humano? ¿Por qué como hombre negro?»".

"Querida Ijeawele". Chimamanda Ngozi Adichie.
Este segundo libro de la autora tiene por subtítulo "Cómo educar en el feminismo" y se trata de una carta que la autora le escribe a su amiga Ijeawele cuando esta, que recientemente ha sido madre de una niña, le pide consejos para educarla en las ideas feministas. Cuando la autora publica este libro, han pasado dos años desde aquella carta y en la introducción nos cuenta cómo ahora ella es también madre de una niña y ha descubierto "lo fácil que es dar consejos sobre cómo criar a los hijos cuando no tienes que enfrentarte a la enorme complejidad que comporta".
En aquella carta, Chimamanda Ngozi Adichie le daba a su amiga Ijeawele, quince sugerencias acerca de lo que debía enseñarle a Chizalum Adaora, su hija recién nacida, para hacer de ella una mujer plena y una persona buena. Tal vez con esas características sobrara el apodo de feminista, pero como ambas cosas están muy lejos de alcanzarse, el feminismo es una receta para caminar en el sentido adecuado.
Como en el libro anterior, algunas de las sugerencias pueden parecernos superadas en nuestros ambientes, pero ¿cuántas lo están solo en teoría? Por ejemplo en la segunda sugerencia: "Hacedlo juntos. [...] Chudi (el padre) debería hacer todo lo que la biología le permite, que es todo menos amamantar". Puede parecer que es algo que tenemos claro las mujeres europeas, pero he conocido mujeres, en principio nada sospechosas de machismo, que cargaban con todo el trabajo que supone dar de mamar y cambiar el pañal al hijo a altas horas de la madrugada porque "ya que me tengo que despertar para darle de mamar, ¿por qué le voy a hacer levantarse a él para cambiar el pañal?"
Nos habla de un interesante concepto como el feminismo light, de la importancia de la lectura y el lenguaje, de la importancia de hablarles a las niñas de sexo, de la conveniencia de que practiquen deporte (cualquier deporte) y de otras muchas cosas; algunas, propias de su país, muchas, exclusivas de las mujeres, pero otras muchas, que se pueden aplicar a cualquier persona.
Como el libro anterior, se lee en una tarde. Las 96 páginas, quedan reducidas a 46 en algunos ebooks. La mayor pega que les pongo a ambos libros, este y el anterior, es que me parece un exceso editorial publicarlos como tales libros. Me parece un exceso hacer un volumen de una conferencia de veinte minutos o de una carta extensa. Otra cosa es una recopilación de artículos en la que se incluyan cartas. 
Letra grande y hojas gruesas, hacen que la apariencia de libro se mantenga, y, aunque el precio de ambos no es muy alto (4,65 y 5,60, que quedan en 2,84 en ebook; tal vez sí sea alto, teniendo en cuenta lo que son), creo que se trata de aprovechar el tirón de la autora tras el éxito de "Americanah" su última y muy recomendable novela. O tal vez estoy equivocada y suspicaz. 
No obstante, a pesar de estas objeciones, recomiendo también leer esta carta, porque interesante, lo es.

"Perros que duermen". Juan Madrid.
Tenía ganas de leer algo de este autor hace ya tiempo y, como no quería meterme con una nueva serie (ya tengo demasiadas a medias y que quiero ir terminando), decidí no leer ninguna de las suyas, "Brigada central" o "Toni Romano". Por eso me decidí a leer "Perros que duermen", su última novela, que nada tiene que ver con las series y sí con el tema que nunca deja de interesarme de la Guerra Civil y la temprana posguerra.
La novela comienza en 2011 cuando Juan Delforo es convocado a un chalet de El Viso para recibir lo que le ha dejado un hombre que acaba de morir: Dimas Prado. Al parecer el tal Dimas, antiguo comisario y falangista, tuvo relación con los padres de Juan, republicanos convencidos y el padre, además, combatiente en el ejército republicano.
A partir de este prólogo, la novela va alternando distintos lugares y épocas. Por un lado, nos cuenta unos hechos bastante luctuosos que tuvieron lugar en Burgos en enero de 1938. En ellos va a intervenir como investigador Dimas Prado. Por otro, en 1946, Juan Delforo, el padre del periodista y excombatiente republicano, con una condena a muerte conmutada por cadena perpetua, permanece en el penal del Puerto de Santa María y allí escribe un diario donde nos cuenta, a la par que sus penalidades presentes, toda su historia desde que comenzó la guerra.
Esta narración de las andanzas bélicas de Juan Delforo es la parte que menos me ha gustado porque es tan minuciosa y exhaustiva que creo que está bien en otro tipo de novela dedicada a narrar esos hechos, o incluso mejor en un ensayo. De unas y de otros he leído suficientes, y con sumo gusto pues ya digo que el tema me interesa, pero en esta novela, tal minuciosidad en los detalles es excesiva y creo que interrumpe la verdadera trama de la historia que es otra.
Esa otra trama que digo que es la verdadera, resulta interesante, insinúa cosas que ponen los pelos de punta (no sé si pertenecen a la pura narración o el autor tiene pruebas que las puedan hacer verosímiles) y mantiene la tensión y la intriga. 
El final es un tanto sorprendente, pues de pronto el tono de la novela cambia totalmente y el desenlace de los hechos se narra mediante quince apéndices que son cartas personales, expedientes, fragmentos de un diario... y en todo ello, encuentro demasiada palabrería que me distrae y me impide hasta cierto punto disfrutar de la resolución de la trama. 

"El silencio del bosque". Tana French.
Un poco más arriba he comentado que no quiero meterme en más series policíacas porque tengo unas cuantas empezadas y quiero ir terminando con alguna antes de empezar otras. Este libro del que hablo ahora, inaugura una nueva serie, pero en mi defensa he de decir que yo no lo sabía. Me lo regalaron por mi cumpleaños. No tenía ni idea de la autora y solo sabía que era una novela policíaca ambientada en Dublín. 
Empecé a leerla y me atrapó desde el principio: "Imagina un verano sacado de alguna película juvenil de iniciación ambientada en un pueblecito de los cincuenta. No se trata de una de esas sutiles estaciones irlandesas preparada para el paladar de un entendido, con matices de acuarela en un pellizco de nube y lluvia suave; es un verano desaforado y extravagante, de un azul caliente y puro de serigrafía. Este verano te explota en la lengua con sabor a briznas de hierba masticadas, tu propio sudor, galletas María con mantequilla chorreando por los agujeros y botellas de limonada agitadas para beber en una cabaña". ¿Quién podría dejar de leer? Pues a esa prosa poética y envolvente se une una trama que hunde sus raíces veinte años atrás y crece y se ramifica hasta llegar a 2004, aunque tal vez aquellas raíces no den lugar a estas ramas y habrá que seguir el tronco para averiguarlo.
Eso intentarán hacer los policías Rob Ryan y Cassie Maddox de la Brigada de Homicidios de la Garda, la policía irlandesa. Pero este caso puede terminar con la carrera de ambos detectives porque Ryan es uno de los protagonistas de los hechos de 1984 y Cassie lo sabe, pero ella no va a traicionarlo porque de saberse le retirarían del caso y eso es algo que Rob no quiere por nada del mundo.
Una trama interesante, complicada, con personajes psicológicamente complejos, pero muy bien dibujados; con un final que puede resultar escaso o decepcionante para algunos lectores, pero es perfecto para mí. Y una prosa muy hermosa y sugerente.
Me estaba gustando tanto la novela, que busqué información en Google y entonces me enteré de que "El silencio del bosque" es la primera entrega de la serie "Gardaí", de la que hay ¡¡cinco más!!, y me enteré de que estaba irremisiblemente atrapada en una serie nueva. Al menos, mientras alguna de las novelas integrantes no me defraude lo suficiente, claro. De momento, no puedo dejar de recomendarla porque es, o a mí me lo parece, muy buena.

jueves, 26 de abril de 2018

Recomendaciones para después del día del libro.

Cabecera del artículo de MoonMagazine

El pasado 23 de abril, día del libro, la Revista MoonMagazine hizo su habitual artículo en esta fecha recomendando libros de algunos de los que colaboramos en ella con nuestras reseñas.
Unos días antes, "Cuéntame una historia" había publicado la entrada "Recomendaciones para el día del libro". En ella recomendaba diez de las mejores novelas leídas desde el 23 de abril de 2017. Diez lecturas extraídas de todo un año lector; diez emociones (aunque no las únicas) experimentadas a lo largo de todo un año. En esa entrada, no obstante, faltaban dos de las mejores novelas, de las que más me gustaron, y faltaban precisamente, porque eran mi colaboración al artículo de MoonMagazine y no era cuestión de repetirse.
¿Podéis adivinar cuáles son viendo las portadas de las dieciséis novelas que se recomiendan en la revista y que encabezan esta entrada?
Aquí os dejo el enlace para que comprobéis si habéis acertado


Reseñas de: Juan Carlos Galán, Josevi Blender, David de la Torre, Almudena Natalías, Txaro Cárdenas, Marisa Arias, Maya Velasco Natalías, Manu López Marañón, Inma García Ros, Cristina García Ferry y yo misma. Reseñas que se publicaron en blogs personales, en distintas revistas y en blogs conjuntos. 
Os invito a descubrir cuáles son esas recomendaciones y como cada reseñador de MoonMagazine las sintió y explicó en su momento.
Y comparto este artículo porque el año existe más allá del día del libro, otros 364 días más allá exactamente. Con todas estas recomendaciones hay para cubrir una pequeña parte de un maravilloso año lector. Como dice el título "para gente que lee todo el año". O que regala.


lunes, 23 de abril de 2018

"Bartleby, el escribiente" Herman Melville

Hay una preciosa frase en una canción de Pablo Milanés que dice: "Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere". Tal parece que esa frase se la hubiera aplicado nuestro amigo el escribiente si no fuera porque Bartleby fue creado por Herman Melville noventa años antes de que el cantante cubano naciera, exactamente en 1853. Tal vez fue Pablo Milanés el que tomó la idea del personaje decimonónico o ninguno influyó en el otro, al fin y al cabo, la idea de no hacer lo que uno no quiere debe de estar impresa en nuestros genes desde hace milenios porque es una de las cosas que con más ahínco ponen en práctica los bebés (y no tan bebés) para desesperación de sus padres. Luego la vida nos va domesticando y nos encontramos adultos haciendo de continuo infinidad de cosas que preferiríamos no hacer; por cobardía, por pereza, por vergüenza, por considerarlas oportunas, por creerlas nuestro deber, por no incomodar a alguien...
La novela está contada en primera persona por "uno de esos abogados en absoluto ambiciosos, de esos que nunca se dirigen a un jurado o que, en modo alguno, provocan un elogio público, sino que en la serena tranquilidad de una cómoda guarida, saco adelante un cómodo negocio entre préstamos, hipotecas y títulos de propiedad de gente rica". Una manera un tanto irónica del autor para criticar a un determinado tipo de abogado. Una crítica que el autor remata al relatarnos el personaje el enfado que sufrió cuando la nueva Constitución del estado de Nueva York suspendió por decreto la Oficina del Secretario del Tribunal de la Equidad que se le había otorgado, "decreto prematuro, en tanto en cuanto yo había contado con el usufructo de las ganancias para toda la vida y tan sólo me pude beneficiar durante unos pocos años —muy pocos—".
Este es el personaje que, ante el incremento de trabajo que supuso aceptar la oficina del Secretario del Tribunal de la Equidad, decide contratar un nuevo escribiente para completar la plantilla de personas que trabajan para él en su oficina de Wall Street: Turkey, Nippers y  Ginger Nut. 
Ante su puerta y en respuesta a su anuncio, una mañana aparece un joven apacible de "figura, pálidamente pulcra, lastimosamente respetable, incorregiblemente desolada. ¡Ese era Bartleby!".
Ah, Bartleby, ¿cómo he podido dejar pasar tantos años hasta encontrarme contigo? Eres un clásico, había oído hablar de ti y de tu autor toda la vida, pero jamás se me había ocurrido leerte. Tuvo que ser una amiga la que me hablara de ti, la que me pusiera tras tu pista al ver en algún sitio que se te comparaba con "La vegetariana". 
Y te leí, y tu imagen me recordó, no sé por qué, al entrañable insecto en que se convirtió Gregorio Samsa una noche mientras dormía. E indagué y supe que eras una de las influencias que se le atribuyen a Kafka. Y supe que tenía que leer un libro de Enrique Vila-Matas que duerme el sueño de los justos en mi estante de pendientes hace tiempo, "Bartleby y compañía". Te leí y quedé marcada.
Bartleby era un hombre tranquilo que contrastaba con los desequilibrios vespertinos de Turkey y los mañaneros de  Nippers (Ginger Nut, con apenas trece años, es solo el chico de los recados) por lo que el narrador lo sitúa cerca de él y confía en tenerlo a mano cuando lo necesite. Por eso la sorpresa de nuestro abogado es mayúscula cuando, al cabo de un tiempo desde la llegada del eficiente y pacífico Bartleby,  al proponerle que revisaran juntos un documento que el escribiente había redactado, práctica habitual en la oficina, este "con una voz particularmente suave pero firme, contestó: «Preferiría no hacerlo»" . 
Esa es la frase que probablemente más se ha repetido en una novela en toda la historia de la liteatura: "I would prefer not to do it". Representa la voluntad inquebrantable de Bartleby de no hacer absolutamente nada que no quiera hacer, porque tras ese amable y tímido "preferiría no hacerlo", se esconde el más inquebrantable "no lo haré así me maten".
En el Nueva York de mediados del siglo XIX, en pleno Wall Street, Bartleby se refugia tras "una pequeña ventana lateral que había en esa parte de la sala, ventana que en sus orígenes ofreció una vista de soslayo a unos patios traseros y a unos ladrillos mugrientos, pero que, debido a posteriores construcciones, actualmente no disponía de vista alguna". Allí parecerá transcurrir toda su existencia alimentándose de tortas de jengibre, y escudándose cada vez más en su "Preferiría no hacerlo", hasta que la situación se hace insostenible. 
No quiero destripar el final de la novela para quien no la conozca, pero en sus 120 páginas (en la edición de Nórdica con sus maravillosas ilustraciones de Javier Zabala; en otras no llega a setenta) tiene mucha historia, avanza deprisa, y avanza mucho. Bartleby va haciendo cada vez más dejación de sus actividades, va ganando en su vida el "Preferiría no hacerlo" hasta llegar a hacer tan poco que ni siquiera hace lo suficiente para poder sobrevivir.
Mucho se ha hablado de lo que puede significar este personaje, o de lo que pudo significar más bien, a mediados del siglo XIX. Se ha hablado de que el personaje podía padecer algún tipo de enfermedad como autismo o esquizofrenia; que fuera un lunático de los que frecuentaban las calles de Nueva York y que Melville vería por la ciudad; se ha pensado que podría estar inspirado en algún amigo o conocido del autor; se ha especulado con que represente al trabajador prisionero de un escritorio con un trabajo monótono, nada creativo y alienante; hasta se ha apuntado (tal vez lo más acorde con este mundo en que vivimos; no sé si tanto con el de mediados del siglo XIX) la idea de que pueda representar la libertad, el deseo de mantener su voluntad alejada de imposiciones más allá de las exigencias del trabajo y de todo lo humanamente razonable.  
Herman Melville
Herman Melville es especialista en personajes tenaces, de voluntad inquebrantable. Ahab perdió su vida y la de sus marineros en su insensata obsesión por vengarse de la ballena blanca. Tal vez Bartleby, como Ahab se enfrentó a la ballena, se enfrenta a una sociedad que le proporciona un trabajo alienante con la misma tenaz ofuscación. En cualquier caso, la ternura que produce Bartleby en su vulnerable y aparente indefensión está muy lejos de la mala leche, el genio iracundo y la amargura que destila Ahab (conste que no he leído "Moby-Dick"; tan solo he visto una adaptación cinematográfica hace ya muchos años por lo que hablo desde la memoria y la cultura general).
Bartleby es fuerte en su propia fragilidad, indestructible por cuanto ofrece una resistencia pasiva que arrolla todas las decisiones que se le enfrentan sin apenas parecerlo. Antes de darte cuenta te ha aplastado con la fuerza de su implacable pero discreta obstinación. Aunque "preferiría no hacerlo".

Todas las imágenes que acompañan a esta entrada (salvo la foto del autor que es de la red) están sacadas de la propia novela en su edición de Nørdica y pertenecen a Javier Zabala. Lo menciono porque es una edición preciosa como se puede juzgar a la vista de las ilustraciones.

Esta novela entra además en el II reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1990, concretamente, "Bartleby, el escribiente" es de 1853.

viernes, 20 de abril de 2018

Recomendaciones para el día del libro.


Como se acerca el 23 de Abril, día del libro, en este 2018 he decidido seguir una iniciativa que he visto en "El blog de Juan Carlos" y que copio con su permiso. 
Se trata de algo tan sencillo como recomendar algunos de los libros que hemos leído. Él lo ha hecho solo con libros leídos en lo que va de año. Además ha hecho un apartado de narrativa y otro de poesía. Yo como principalmente me dedico a la narrativa voy a sugeriros diez novelas de las leídas desde el día del libro de 2017 y que me han gustado especialmente. 
De día de libro a día de libro, diez de las mejores novelas que he leído en un año.
Os dejo con ellas los enlaces a las respectivas reseñas. Todas, excepto una, están publicadas en este blog. La excepción lo está en la Revista MoonMagazine de la que sabéis que soy colaboradora y que creo que también prepara algo especial para ese día. 
Estas son las novelas:
  1. "La vegetariana" de Han Kang.
  2. "Tú no eres como otras madres" de Angelika Schrobsdorff.
  3. "Americanah" de Chimamanda Ngozi Adichie.
  4. "Los demonios exteriores". David Rubio.
  5. "Alcohol de 99º" de Manu López Marañón.
  6. "Francamente, Frank" de Richard Ford.
  7. "Cuando gritan los muertos" de Paco Gómez Escribano.
  8. "Vida hogareña". Marilynne Robinson.
  9. "Yo te quise más". Tom Spanbauer.
  10. "Lo que nos queda de la muerte". Jordi Ledesma.
No siguen ningún orden especial de preferencia. Las he ido escogiendo un poco al azar y he tenido que ir descartando, cosa que me ha costado, porque ha habido muchas buenas lecturas a lo largo de estos doce meses y dejarlas en tan solo 10 ha sido laborioso. Tan solo he procurado que sean libros relativamente recientes.
Espero que a alguien le pueda servir esta pequeña guía. 


¡¡Feliz día del libro!!


martes, 17 de abril de 2018

"Prudencio Calamidad" Manuel Cerdá.


Después de las reseñas de "Adios, mirlo, adiós, (Bye, bye, blackbird)", en la Revista MoonMagazine, y "El corto tiempo de las cerezas", en Cuéntame una historia, Manuel Cerdá me regaló su siguiente libro, "Prudencio Calamidad", que rompe totalmente con la línea histórica del autor en sus dos anteriores novelas. Y es que Manuel Cerdá es historiador y escritor y, aparte de libros de su especialidad que es la Historia Social y la Arqueología Industrial, también escribe novelas. 
Su primera novela "El viaje", aún no la he leído, pero la tengo para muy pronto. En cuanto termine con lo que tengo entre manos y alguna reseña pendiente. Si en "El corto tiempo de las cerezas" y "Adiós, mirlo, adiós", nos contaba la historia de España y del mundo en los últimos 150 años, en "Prudencio Calamidad" nos traslada a nuestros días para contarnos el cuento de unos seres desfavorecidos por el hada que eligió su lugar en el mundo. Pero esto es un cuento y nuestros personajes, el Johnny, el Tomate y Robin, se van a encontrar un genio en una botella, un genio un poco desastroso, un poco calamidad, pero genio al fin y al cabo... aunque no es un genio, que es un esente, y no me preguntes qué es eso porque tampoco yo lo sé muy bien, pero te recomiendo que leas la reseña completa en la Revista MoonMagazine que es donde está publicada y así sabrás más acerca de esta "novela por momentos, social; por momentos, filosófica; por momentos, negra; bastante cuántica, pero en todo momento, muy divertida".


Una reflexión acerca del mundo en el que vivimos. Una reflexión un tanto disparatada porque disparatado es este mundo y tal vez desde el propio disparate sea la mejor manera de entenderlo.
Quiero dar las gracias a Manuel Cerdá por su amabilidad al hacerme llegar esta novela con la que he aprendido y disfrutado mucho.


sábado, 14 de abril de 2018

"Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado". Eudald Carbonell y Rosa M. Tristan.

Hace muchos años, cayó en mis manos un libro que me contagió una nueva afición: "Lucy: el primer antepasado del hombre". Estaba escrito por Donald Johanson, uno de los científicos que, en 1974, descubrió en Etiopía los restos de aquel ejemplar de Australopithecus afarensis al que llamaron Lucy por la canción que sonaba en el campamento en la campaña de aquel año, "Lucy in the sky with diamonds" de los Beatles. Aquel ejemplar, con unos tres millones y medio de años de antigüedad, sería considerado eso, el antepasado más antiguo del hombre. Y es que, en aquel momento, A. affarensis era el homínido más antiguo que nunca se había encontrado. Y aún lo sería durante casi veinte años más. Habría que esperar a que, en 1992, Tim White descubriera, también en Etiopía, los restos de un nueva especie y un nuevo género, Ardipithecus ramidus que, con 4,4 millones de años, destronaría a Lucy como abuela de la humanidad.
Ahora ya tenemos antepasados homínidos de más de seis millones de años. En realidad, ahora sabemos que, posiblemente, Lucy tampoco es antepasada nuestra. 
Me conmovió Lucy en aquellos años. Ella resolvió una de las dudas más candentes de la paleoantropología hasta entonces: ¿Qué fue antes, el desarrollo del cerebro o la postura erguida? ¿Se desarrolló el cerebro y eso hizo que se seleccionaran individuos con más capacidad para usar las manos y llevar a cabo las ideas que surgían? ¿Fue así el ser humano elevando la vista y soltando las manos a medida que su cerebro le exigía ver y manipular? Pues no. Lucy fue la primera que nos lo contó porque con su cerebro minúsculo (inferior al de algunos chimpancés actuales), andaba totalmente erguida sobre sus dos patas traseras (¿piernas?). Por si alguien no se lo terminaba de creer, de A. affarensis se encontraron hasta huellas de sus pisadas sobre cenizas volcánicas fosilizadas. Algo que no fue la inteligencia hizo levantarse a unos primates y empezar a caminar erguidos, algo que aún no está totalmente claro, que posiblemente tenía que ver con el sexo y la reproducción y que posibilitó el que yo esté aquí ahora escribiendo y tú, leyendo.

Huellas de Laetoli, reconstrucción de Lucy y los restos encontrados en 1974

Me fascinaron los pasos que, según el autor, se habían ido dando para echarnos de los árboles, ponernos a caminar sobre dos patas y dejarnos las manos libres y preparadas para llegar a construir bifaces, ruedas y minúsculas computadoras; y cómo el cerebro había ido poniéndose a la altura para posibilitar tales hazañas. 
Después vinieron otros descubrimientos y llegó Atapuerca donde se ha descubierto al europeo más antiguo; y llegaron los libros de Arsuaga y maravillosos documentales como "Caminando con cavernícolas" o "La odisea de la especie" y, para entonces yo estaba enamorada de la evolución humana. 
Había estudiado Antropología en la carrera y me había gustado porque además tuve un buen profesor, pero como otras muchas asignaturas con otros muchos profesores. Jamás habría sido mayor mi interés de no haber sido por aquel libro de Donald Johanson. 
Juan Luis Arsuaga con "La especie elegida" y "El collar de neandertal" terminó de engancharme. Él me contagió su amor por esta otra especie, más cercana, la más cercana de hecho; la única con la que, hasta hace poco, se creía que habíamos convivido; la especie que, hasta hace poco, se creía que no había dejado ninguna impronta genética en nosotros, cosa que hizo afirmar a Arsuaga con cierta pena en "El collar de neandertal": "Tal vez hubo casos de mestizaje, pero no se dieron en una cantidad suficiente corno para que sus genes hayan llegado hasta nosotros. Nada me haría tanta ilusión como llevar en mi sangre una gota siquiera de sangre neandertal, que me conectase con esos poderosos europeos de otro tiempo, pero temo que mi relación con ellos es sólo sentimental". Hoy, casi veinte años después de escritas esas palabras, Arsuaga puede estar satisfecho. Por fin se sabe que aproximadamente un 2% de nuestro ADN procede de los neandertales. Nuestra relación con ellos es algo más que puramente sentimental.

Atapuerca: una vista general

"Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado", más que de evolución humana, habla de la historia del yacimiento, o mejor dicho, de los yacimientos, porque en Atapuerca hay varios yacimientos y algunos de ellos han puesto a España, con todos los honores, en el mapa de la paleoantropología mundial. En Atapuerca se ha descubierto el homínido europeo más antiguo, que no es Homo antecessor, como se creyó durante mucho tiempo con sus 900000 años de antigüedad y que se encontró en La Gran Dolina. Ese título lo ostenta ahora el dueño de unos restos, encontrados con posterioridad y que se han datado en 1,2 millones de años. Aún no se ha descrito la especie a la que pertenecen por lo que lo llaman Homo sp. Fue encontrado en la Sima del Elefante. 
En Atapuerca se han encontrado los signos más antiguos de canibalismo en homínidos por parte de H. antecessor y también, los más antiguos indicios de ritos funerarios con otra de las especies de la zona: Homo heidelbergensis (unos 430000 años), hallado en la Sima de los Huesos. A esta especie y a sus ejemplares de Atapuerca le debemos el ADN secuenciado más antiguo que se conoce, tanto mitocondrial como nuclear. Se ha esperado durante mucho tiempo a que aparecieran los primeros restos fósiles de Homo neanderthalensis en Atapuerca. Había restos de su industria y de las presas que cazaban, pero los huesos se hacían esperar. En este libro me he enterado de que, por fin, dos restos, encontrados respectivamente en 2016 en la Cueva Fantasma y en 2017 en la Galería de las Estatuas, pertenecen a la especie con casi total seguridad, aunque aún están sin estudiar en profundidad. 
El libro nos explica cómo se formó el sistema kárstico que cobija los yacimientos y cómo está estructurado. Cómo influyó la trinchera del ferrocarril, un ferrocarril que nunca llegó a construirse, pero cuyas obras preparatorias, con la famosa trinchera, dejaron ante los ojos de quien supiera mirar, la historia de varios millones de años al descubierto. Veremos cómo ha sido el clima a lo largo de los tiempos, cómo han variado la fauna, la flora y el curso de los ríos.
También se nos cuenta la relación del ser humano con este lugar desde que lo pobló H. sp hace 1,2 millones de años, hasta la actualidad. Sabremos toda la historia de las cuevas y de la búsqueda de restos en ellas, que se remonta mucho más atrás de lo que podemos pensar. Veremos cómo ha ido evolucionando su importancia científica hasta convertirse en lo que es hoy en día. Uno de los yacimientos más importantes a nivel mundial en lo que paleoantropología se refiere y un hito en los descubrimientos sobre la evolución humana.

Rosa M. Tristán y Eudald Carbonell

El libro está escrito por Eudald Carbonell, uno de los codirectores de Atapuerca junto a Juan Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro, y Rosa M. Tristán, periodista que trabaja sobre todo temas de divulgación científica y ambiental. 
Las palabras de Eudald Carbonell a propósito de "Atapuerca: 40 años inmersos en el pasado"son las que mejor explican y resumen de qué trata este libro: "No queríamos dejar nada fuera y por ello uno a uno los yacimientos fosilíferos son diseccionados y abordando todos los aspectos (la geología, la  estratigrafía, la fauna, las arqueología, la historia, la antropología, la botánica, la genética) como si se tratara de un paseo con guías expertos en cada asunto. Si bien es verdad que dedicamos mucho espacio a explicar la historia de estas cavidades desde que se descubrieron en el siglo XVII, sobre todo hemos querido destacar las aportaciones más importantes de un proyecto español que ha cambiado muchos paradigmas en lo referente a la evolución humana".


miércoles, 11 de abril de 2018

"El origen de la tristeza" Pablo Ramos

Hoy recupero una publicación de diciembre de 2014. Se trata de una novela que me gustó mucho y de una reseña que se quedó sin comentarios porque mi blog, por entonces, no los tenía. 
Además, os confesaré que ando muy retrasada con las reseñas porque he estado unos días enferma y sin abrir el ordenador. Pero, aunque no tanto como me habría gustado, he seguido leyendo, de manera que se me acumula el trabajo. Menos mal que la reseña de "Absolutamente Heather" la había escrito antes de caer.
Además ya había anunciado la idea de rescatar algunas de mis reseñas favoritas que quedaron sin casi público.
Vuelvo a compartir con todos vosotros "El origen de la tristeza" de Pablo Ramos. Espero que os guste.
**************

Pablo Ramos es un escritor argentino nacido en 1966 que, como el personaje de su novela, ha vivido el rigor de la realidad: el trabajo duro y la crisis argentina; la escasez y la insatisfacción que conforman una niñez triste de necesidad y desolación; la depresión tras la muerte de su padre que lo llevó a las drogas y a la rehabilitación posterior... y, como escribió un crítico en la sección de Cultura de la revista colombiana "Semana", "hizo literatura con sus naufragios".
De esos naufragios salió una trilogía escrita con parte de su vida y parte de otras vidas, reales o imaginarias (que no dejan de ser igual de reales, aunque no se sepa dónde, cuándo o cómo lo son). 
Hoy quiero hablar de la primera novela de esta trilogía "El origen de la tristeza" publicada en 2003 y que ha llegado a mis manos de casualidad. Las otras dos, que leeré en breve son: "La ley de la ferocidad" (2004) y "En cinco minutos levántate María" (2010)
En "El origen de la tristeza" Gabriel va dejando atrás la niñez; la deja, de hecho en las poco más de cien páginas que tiene el libro; deja atrás la niñez o ella lo deja a él, pero el caso es que el personaje que termina la novela no es el mismo que la empezó. 
La historia está organizada en tres partes. En la primera es amigo de Rolando, un alcohólico cuidador de tumbas y mausoleos del cementerio de Avellaneda en Buenos Aires, en uno de cuyos panteones vive de manera ilegal. Rolando es un adulto y es como su padrino en el paso de la infancia a la adolescencia. Con Rolando conoce las fantasías y realidades de la vida y la muerte y recorre los paseos entre las tumbas y visita a una momia... que le resulta inquietantemente conocida.
En la casa familiar hay asado y en el taller del padre, trabajo y minas desnudas en los afiches de la pared, y Gabriel es un niño de unos once años, no sé si feliz, pero, al menos, inconsciente de lo que se esconde en los vericuetos de la vida de ciertos barrios, de ciertas ciudades, en ciertos países (que al final pueden ser todos); bebe vino y fuma cigarrillos que su hermano le roba al padre y se hace pajas mirando las desnudeces que prometen un futuro de placer desde los muros del taller vacío; ayuda a Rolando y ahorra para comprar un regalo de cumpleaños a su madre embarazada.
Arroyo Sarandí

En la segunda parte, la hermana ha nacido y tiene ya casi un año, Rolando ha desaparecido y no se vuelve a saber de él (se sospecha que pueda estar en la cárcel) y Gabriel es un adolescente con una barra de pibes (panda de adolescentes en lenguaje porteño) de la que es el jefe. Con ella beben hasta caer inconscientes, negocian el precio con las putas y van viendo quemarse los restos de su infancia junto a las llamas inmensas y envenenadas que salen de las aguas podridas del arroyo Sarandí; el arroyo que ha entrado en combustión espontánea y amenaza con llevarse por delante todo el barrio ("Nuestro barrio se llama El Viaducto porque lo atraviesa un viaducto") cuyos habitantes son evacuados de sus casas y llevados a la escuela. En aquella escuela llena de refugiados, Gabriel descubre un olor, un olor fuerte hasta casi provocar el vómito, un olor del que supo "que ese era el olor de los desgraciados, de las personas que están desamparadas del mundo... En ese momento me pareció que la vida era un hecho triste y feo, sobre todo feo"
A lo largo de esta segunda parte, la realidad va aflorando y, ni toda la inconsciencia de los pocos años, ni la alegría intrínseca de la infancia podrán impedir que se muestre con toda su crudeza en la tercera parte cuando los acontecimientos fluyan inexorablemente hacia lo triste y feo. 
Pablo Ramos
De la mano de estos hechos que huelen a desgracia, entran en su vida dos nuevos adultos, la señorita Florencia y Fernando, y ambos serán fundamentales para su entrada en la vida adulta y jugarán su papel, para bien o para mal, en la tercera parte.
Con la señorita Florencia llega la desilusión, la decepción de la mentira, la traición, porque uno ya no es tan niño como para no descubrir las mentiras que solo a los niños se les cuentan, y duele verse tratado como a un crío por quien aprecias y ha fingido apreciarte.
Con Fernando y su breve relación cristaliza todo lo triste y el inicio de la realidad y de la edad adulta. "A Fernando lo conocí cuando pasó lo de mamá... Fernando era músico y homosexual, o sea maricón". Y Fernando es fundamental en su devenir posterior, porque él no miente, él no trata de fingir lo que no es "Él nunca trató de darme una respuesta, lo que hizo fue regalarme un libro, el primer libro que tuve, y que cambió mi vida para siempre".
En la tercera parte, la realidad, lo feo, se manifiesta en una serie de sucesos que sospechamos que no son nuevos. No es que la vida del personaje cambie para mal, que se voltee la rueda de la fortuna y empiece a mostrar su cara más cruel. No, es la vida de siempre con sus miserias y alegrías; con sus escaseces y su resignación de siempre. Es Gabriel el que empieza a ser consciente, el que ya no puede tomarse a risa lo que le rodea, ni consolarse con los desnudos del taller o el vino, los cigarrillos y las putas y es que "...las cosas que nos rodean tienen vida propia porque nosotros tenemos vida, y son capaces de entristecerse cuando nosotros nos entristecemos".
Finalmente el taller, como una metáfora de toda la vida del personaje, con sus almanaques de desnudos en la pared, con la maquinaria parada, sin laburo, se disuelve en las escamas de estaño en las que se funden los peces de colores y la infancia de Gabriel. Un Gabriel que es consciente de que ha llegado al final, aunque no creo que sepa de qué final se trata; un Gabriel que se queda allí, hasta muy tarde, hasta que ya no puede ver, brillando en el agua, el estaño de los peces.


domingo, 8 de abril de 2018

"Absolutamente Heather". Matthew Weiner.

Había visto algunos comentarios de este libro que animaban a leerlo y me dio buenas vibraciones. También me animó mucho el que se dijera que se lee en una tarde. Y, por supuesto, el hecho de que Mathew Weiner sea el creador de la serie televisiva "Mad Men", y haya sido escritor y productor de algunas temporadas de "Los Soprano", dos de las series que más me han gustado.
No sé muy bien cual es mi reacción ante "Absolutamente Heather" porque es una novela extraña. No la recomendaría, no desaconsejaría su lectura. Diría "léela y luego me cuentas". 
"Mark y Karen Breakstone se casaron algo mayores. Karen tenía casi cuarenta años y había renunciado a encontrar a alguien tan bueno como su padre".  No se puede decir que el matrimonio de Karen y Mark fuera un matrimonio dictado por las necesidades de una loca pasión. A ella la convenció el hecho de que su futuro marido tenía gran potencial para hacerse rico. A Mark le sorprendió la belleza de Karen y pensó que nunca se cansaría de acostarse con ella. De manera que se casaron, se establecieron en Manhattan y Karen dejó su trabajo en una editorial y se dedicó a ser ama de casa y pronto, esperaba, madre. Porque la gran aspiración de Karen era tener un bebé antes de que fuera tarde y que el padre de ese bebé fuera Mark. El regalo que este recibió el día que cumplía cuarenta y un años fue la noticia de que Karen estaba embarazada. Para entonces ya era más rico de lo que él mismo pensaba y se mudaron a un piso más grande en uno de las últimos barrios auténticos de Manhattan.
"Heather era un bebé precioso. Su pelo rubio terminaría oscureciéndose, pero tenía unos grandes ojos azules y a las cuatro semanas ya sonreía, a menudo dando palmadas de alegría con sus rollizas manitas". La llegada de los hijos puede unir a las parejas o puede separarlas. 
Matthew Weiner
Cuando el padre, además de no poder amamantar al bebé no ve la necesidad de cambiarle los pañales y vuelve del trabajo cuando la niña ya ha paseado, cenado, tomado su baño y está durmiendo plácidamente; cuando además nadie se lo reprocha porque la madre prefiere hacerlo todo ella misma para asegurarse de que se hace correctamente y a su manera; cuando eso sucede, llega un momento en que el padre se da cuenta de que se ha quedado fuera de algo, se ha quedado al margen de la vida familiar y es tan solo un extraño que aparece por casa cuando es hora de descansar del resto de la vida.
Y luego está Bobby. No sabemos quién es; nada tiene que ver con los Breakstone, al menos de momento, porque una sospecha que en algún momento sus caminos tienen que cruzarse. Bobby "fue un milagro que pasó desapercibido al personal médico, ya que nadie estaba al corriente de que su Madre casi no había consumido otra cosa que cerveza durante un embarazo del que no tuvo constancia hasta prácticamente el parto. Nació con el apellido de su Madre porque el padre podía ser cualquiera de unos cuantos hombres que tenían el pelo castaño ceniza y los ojos azules de Bobby". El nacimiento de Bobby no disuadió a la Madre de pensar que la heroína y el alcohol eran buenos compañeros de fatigas y el niño creció en un ambiente en el que se hizo malo y aprendió que si contaba su triste vida y conseguía provocar la lástima suficiente, podía conseguir casi todo lo que deseara. 
Cuando nos encontramos con los personajes en la "actualidad", Bobby trabaja para las cuadrillas que, desde New Jersey, se trasladan cada día a trabajar a Manhattan, ya ha pasado una temporada en la cárcel y ha dejado tras de sí toda una serie de delitos a cual más grave. Heather es una adolescente extrañamente hermosa e inteligente; los Breakstone, una pareja cuyos tibios ardores del principio hace ya tiempo que se han apagado. La irrupción de Bobby en sus vidas será determinante para todos y desencadenará un final trágico que, tal vez podíamos esperarnos, pero no así, o no ese, o no...
La novela está muy bien escrita. Sin un solo diálogo es capaz de dibujar unos personajes con gran potencia psicológica; de ahondar en sus problemas, frustraciones y deseos hasta hacer que los conozcamos lo suficiente como para prever sus reacciones; de describir, con gran economía de palabras, las situaciones a las que se ven sometidos y hacernos vislumbrar un final que podría resultar truculento; que, como digo más arriba, nos esperamos y nos lo cambian. No es malo que el final sea distinto que el esperado, salvo que sea peor, que sea repentino, que se termine la novela con un final que se precipita sin que estemos preparados, al menos yo no lo estaba. Cuando terminé la lectura, me pareció una novela efectista y engañosa. La reflexión posterior me ha reconciliado en parte con ella y me ha hecho apreciar valores indudables. Por ello no la recomendaría, no desaconsejaría su lectura. Diría "léela y luego me cuentas".
 

miércoles, 4 de abril de 2018

"La vegetariana" Han Kang

"Yeonghye había empezado a comportarse de un modo extraño unos tres años atrás, cuando repentinamente se volvió vegetariana. Ahora hay mucha gente que es vegetariana, pero lo particular en su caso era que no estaban claros los motivos que la habían llevado a aquello".
Nadie sabe por qué Yeonghye se ha hecho vegetariana. Ella no nos lo cuenta, o no nos lo cuenta explícitamente. Cuando le preguntan, lo achaca a sus sueños, y sus sueños es lo único que nos relata la propia Yeonghye en primera persona. Sueños que la hacen sentir angustiada, sueños de violencia, de gritos, de sangre, de opresión, de dolor... Sueños en los que siente que ha comido demasiada carne, en los que la sangre le mancha las encías y no se reconoce en esa mujer que tiene la sensación de desgarrar carne cruda con los dientes.
Yeonghye solo nos cuenta sus sueños porque su historia nos la cuentan terceras personas. Personas cuya vida dio un vuelco a raíz de la decisión de Yeonghye de no comer carne. Su marido, su cuñado y su hermana son los narradores.
El marido nunca la ha apreciado lo suficiente, pero le ha resultado muy cómoda hasta ahora su vida en común. "Si me casé con ella fue porque, así como no parecía tener ningún atractivo especial, tampoco parecía tener ningún defecto en particular. Su manera de ser, sobria y sin ninguna traza de frescura, ingenio o elegancia, me hacía sentir a mis anchas. No hacía falta que me mostrara culto para atraer su atención ni tenía que andarme con prisas para llegar a tiempo a nuestras citas". Un hombre mediocre que busca en la mediocridad de su mujer la manera de no tener que sentirse inferior. Lo malo es que, de pronto, descubre que su mujer no es tan mediocre como pensaba. A veces resulta imprevisible y cuando deja de comer carne, cuando no puede soportar que nada de origen animal entre en su casa, empieza a sentirse inseguro. No entiende su actitud y además le resulta inconveniente para sus aspiraciones laborales, El "qué dirán" y las murmuraciones no convienen a sus deseos de ascenso en su empresa. 
Yeonghye tiene otras rarezas. No soporta la presión en el pecho por lo que no usa sujetador, y aún tiene la mancha mongólica, esa mancha gris verdosa con la que nacen algunos niños, así llamada por poseerla alrededor de un 99% de los bebés de raza asiática, y que desaparece normalmente en la infancia. Es esa mancha, o el conocimiento de esa mancha, lo que atrae hacia ella la atención de su cuñado.
El cuñado es artista. Prepara instalaciones de vídeo y ahora una idea lo obsesiona. "El hecho de que su cuñada tuviera todavía la mancha mongólica en el trasero y la imagen de un hombre y una mujer copulando desnudos y con los cuerpos pintados de flores se le imprimieron en la cabeza en una incomprensible y a la vez clara relación de causa y efecto". Buscará en Yeonghye la figura perfecta a la que convertir en su lienzo viviente y en una de las figuras de su próxima obra con la que piensa poner fin a dos años que sequía creativa. "Dos años no era un intervalo de descanso que se pudiera llamar «fatal», pero era suficiente tiempo como para poner ansioso a cualquier artista".
Cuando todos han desaparecido, la única que permanece es la hermana que lucha por mantenerla aferrada a este lado de la vida y de la cordura. Yeonghye sigue luchando por mantenerse libre de opresiones y de repugnancias; sigue luchando por parecerse lo más posible a la naturaleza y, en su afán por fundirse con ella, quiere ser árbol. Inhye, la hermana, no puede evitar sentirse culpable y las preguntas se agolpan en su cabeza. ¿Hubiera podido evitarlo? ¿Las cosas serían diferentes si...? Todas las circunstancias de la vida de las hermanas le parecen a Inhye hitos en el camino que han llevado a la situación actual. En cuál de esos hitos debieron tomar un camino distinto es una duda que no puede resolver.
Aunque tal vez no haya más culpable que Yeonghye. Tal vez Yeonghye quiere huir de la vida de los humanos y de sus convenciones y reglas. "Si no comes carne, todo el mundo te devorará". O lo que es lo mismo: si no acatas las normas y te adaptas no serás nada. Serás devorada por los que han triunfado, por los que han sabido adaptarse y cada tarde de domingo celebran sus barbacoas y comen trozos de carne sangrante en sus viviendas de triunfadores.

Han Kang

Han Kang es una escritora surcoreana. En Corea del Sur, uno de los países en los que el capitalismo ha entrado de forma más salvaje (tal vez por el ansia de diferenciarse lo más posible de su vecino del norte), la competitividad es enorme desde la escuela. El estar a la altura de lo que se espera de uno, somete al individuo a una presión que eleva el índice de suicidios y el consumo de alcohol a cotas desconocidas en los países de Europa occidental. Para ahondar en este tema, resulta de lo más interesante el prólogo del libro escrito por Gabi Martínez y que resulta de imprescindible lectura.
Según la traductora al español, Sunme Yoon, la novela fue recibida por la crítica con gran dureza e incomprensión. "La pulverizaron. La crítica también está dominada por hombres. A las mujeres les gustó, les impactó, pero los hombres perdían el hilo".  La novela se puede entender como una lucha de la mujer por elevarse sobre la dominación de los hombres. Yeonghye tuvo una infancia muy marcada por la severidad de su padre, que incluso de adulta se atreve a darle una bofetada, y vive complaciendo a un marido que no la valora, pero no creo que pueda ser entendida como una novela feminista. 
La rebelión de Yeonghye puede ser la de cualquier ser humano incapaz de adaptarse a la dureza de una sociedad competitiva y cruel que le impide mostrase como individuo, que enmascara cualquier atisbo de diferenciación entre unos y otros y mantiene una uniformidad que puede llegar a ser opresiva si no se asume con todas sus consecuencias. Yeonghye no la asume y, ante la fuerza de la imposición, se revuelve con otra fuerza callada pero inquebrantable. Irá renunciando a todo lo que la ata, pero, tal como yo lo veo, más como ser humano que como mujer. Aunque no podamos obviar las servidumbres adicionales a las que nos vemos sometidas las mujeres, la angustia de Yeonghye me parece universal, propia de todo el género humano.
La autora con
el premio
Man Booker International
La novela consiguió el Premio Man Booker International 2016, uno de los más prestigiosos del mundo. Aunque en España se publicó en 2017, la publicación del original data de 2007.
Antes, HanKang había escrito un cuento titulado "El fruto de mi mujer" y según la autora, "Se puede decir que fue la semilla que dio origen a La vegetariana".
Voy a terminar la entrada con las palabras con las que Sunme Yoon nos da su propia opinión de la novela. Coincide con la mía, pero yo no sabría expresarlo tan bien.
"Me pareció una novela singularmente lírica y bella, pero no con la belleza serena y placentera que nos transmiten las cosas convencionalmente bonitas y agradables sino con esa belleza perturbadora e inusitada que nos corta el aliento y nos deja temblorosos, como cuando nos asomamos a un precipicio sin fondo o experimentamos la finitud bajo las incontables estrellas del universo". Una atracción al vacío que nos arrastra y nos hace leer hasta el final sintiendo dolor, sintiendo empatía con Yeonghye, sintiendo que la carne nos devora y los árboles se alejan y la lectura se hace suicida, pero inevitable.

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