Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

viernes, 28 de junio de 2019

"Prohibido fijar cárteles" Paco Gómez Escribano

Portada para la reseña en MoonMagazine de David de la Torre.
«"El Lejía se dio cuenta a tiempo de que seguir siendo un yonqui no le iba a llevar a ninguna parte, excepto a seguir atracando estancos, farmacias y gasolineras a punta de pistola; excepto a joder a toda su familia, a sus colegas y hasta a sus vecinos; excepto a chulear a cualquier chavala con poco cerebro y muchas ganas de llevarse un dinero fácil a cambio de ofrecer favores sexuales humillantes". Así empieza "Prohibido fijar cárteles" (atentos a la tilde porque es imprescindible), la nueva novela de Paco Gómez Escribano. Los que seguimos las historias de Canillejas desde los primeros años setenta de la mano del autor, hemos visto construirse, destruirse y convertirse a mucho yonqui. Los protagonistas de esta novela, El Lejía y El Tijeras, son de los convertidos. También lo es El Pipo, pero este se convirtió tarde y las secuelas que arrastra están a punto de terminar con él».

Y así empieza, más o menos, mi reseña de la novela de Paco Gómez Escribano en la Revista MoonMagazine que podrás leer en el siguiente enlace:

"Prohibido fijar cárteles". Paco Gómez Escribano.

Desde principios de los años setenta hasta nuestros días, el autor nos habla en sus libros de un barrio que nació como pueblo y terminó siendo absorbido por un Madrid que crecía cual agujero negro asumiendo todo lo que había a su alrededor. 

Las novelas de Paco Gómez Escribano tienen un único protagonista: el barrio, y unos personajes que, aunque varían de unas historiaas a otras, sobreviven o mueren cruzando continuamente la linea que fija la legalidad, pero nunca cruzan la de la dignidad, al menos no los principales, porque haber, hay de todo.

Si quieres leer el resto de las reseñas de las novelas de Paco Gómez Escribano, ambientadas en Canillejas en diferentes épocas, las puedes encontrar también en la Revista MoonMagazine en los siguientes enlaces:

Lumpen (escrita en colaboración con Luis Gutiérrez Maluenda)

Título del libro: Prohibido fijar cárteles
Autor: Paco Gómez Escribano
Editorial: Milenio
Año de publicación: 2019
Año de publicación original: 2019
Nº de páginas: 167

martes, 25 de junio de 2019

"Mujercitas" Louisa May Alcott

El libro que yo leía tenía la misma imagen
pero era una edición más antigua.
No sabría decir cuántas veces leí este libro entre los ocho y los trece años más o menos. Desde luego todas las navidades, pero también varias veces más a lo largo del año. Mi madre me la leía antes de saber leer yo misma. Pasaron los años y fui abandonando la costumbre de leer "Mujercitas" y sustituyéndola por la lectura de otras novelas más adecuadas a la edad que iba teniendo. 

Hace unos años, me dijeron que la versión original de la obra nada tenía que ver con aquella otra, resumida y basada en una película, que yo tenía y que era un volumen de mi madre, de la colección Historias Selección de  Salvat, de esos que cada cuatro páginas tenían una en forma de cómic con un resumen de la historia. La traducción de la versión original es una edición muy bonita de Lumen que contiene las dos primeras novelas de la serie: "Mujercitas" y "Aquellas mujercitas", obra esta última que también había leído aunque mucho menos que la primera. Cuenta también con unas sencillas y hermosas ilustraciones de Frank T. Merrill.

Gloria Méndez, la traductora, comienza el prólogo diciendo: "«Cuando me encargaron la traducción de Mujercitas me hice la pregunta que ahora, supongo, se harán muchos lectores: ¿por qué otra traducción de un texto tan conocido? Al poco de empezar el trabajo, comprendí que la respuesta era más interesante que la pregunta: porque no es cierto que conozcamos de verdad esta novela»". Y es que esta nueva traducción está hecha a partir de la versión íntegra de la edición de 1968, vamos, la primera. Se han añadido los párrafos que se quitaron en ediciones posteriores, bien por intereses de los distintos editores o incluso por simple censura. 

Ilustración Ilustración de  Frank T. Merrill para la presente edicióncon la que empieza el Prólogo
También reconoce Gloria Méndez que la mayoría de los lectores se acercarán a la obra con el recuerdo de lo leído en su infancia, pero añade que lo que se habrá leído será una versión edulcorada y censurada ya que fueron las únicas que circularon por España. En cualquier caso, nunca la versión original de 1868 porque la utilizada para las traducciones fue preferentemente la versión de 1880. 

Curiosamente, escritoras como Simone de Beauvoir o Joyce Carol Oates se han confesado admiradoras de "Mujercitas". La primera dijo de esta obra: "«Hay un libro en el que creí ver reflejado mi futuro: Mujercitas, de Louisa May Alcott… Yo quería a toda costa ser Jo, la intelectual. Compartía con ella el rechazo a las tareas domésticas y el amor por los libros. Jo escribía, y para imitarla empecé mis primeros cuentos cortos»". Respecto a la autora estadounidense, tiene una novela titulada "Las hermanas Zinn" que es un homenaje a "Mujercitas", llevando a los finales del siglo XX (la novela es de 1982) y a extremos que Louisa May Alcott, en toda su mentalidad progresista, jamás se hubiera atrevido a soñar, el ansia de independencia y el feminismo que nos mostraba en su obra.


Portada del libro que he leído
Porque no nos engañemos, cuando leemos "Mujercitas" en este primer cuarto del siglo XXI, tenemos que hacer un esfuerzo de contextualización para que el libro nos transmita lo que la autora pretendía. "Ésa debería ser la única razón por la que una joven esposa quiera salirse del mundo, para estar a salvo de su febril actividad y cuidar amorosamente de sus hijos, sin permitir que las penas, la falta de dinero o la edad la aflijan; para caminar siempre de la mano de un compañero fiel, en lo bueno y lo malo, y descubrir, [...] que el reino que mayor felicidad puede aportar a una mujer es su hogar y que saber dirigirlo, no como reina sino como madre y esposa, es, además de un arte, un gran honor". Leído desde nuestos días, a poco progresista que se sea, y por poco feminista que se sienta una, suena rancio y  ñoño ese salirse del mundo para no sentirse limitada por sus actividades y poder cuidar del hogar y los hijos que se supone que es lo que más felicidad le puede proporcionar a una joven. 

Pero no podemos olvidar que la novela se escribió en 1868. La Guerra Civil había terminado tres años antes y recién se había terminado con la esclavitud. La segregación racial aún sería legal casi un siglo más y el racismo efectivo sigue presente en nuestros días. Es en ese escenario del siglo XIX cuando analizar las palabras anteriores nos puede hacer ver el texto de manera diferente. El hogar y los hijos son la única razón por la que una chica debe alejarse de la actividad del mundo, lo que deja abierta la puerta al trabajo activo para otras mujeres que no deseen tal cosa; habla de caminar de la mano de un compañero fiel, no de servirle y obedecerle. La historia se muestra levemente feminista, levemente progresista, levemente antirracista (cuando aparece un personaje negro que escandaliza al vecindario, es cuarterón). Todos los valores que la autora y sus hermanas recibieron de sus padres, se manifiestan con suavidad, pero no debemos olvidar que esta novela fue un encargo y que se escribió con el fin de ayudar económicamente a la familia. No podía escribir nada escandaloso si quería que se vendiera y tuvo razón con la fórmula porque el éxito fue inmediato.

La historia está inspirada en la niñez de la autora en Concord, Massachusetts. En la novela no se menciona en ningún momento el lugar en que transcurre la acción. Deducimos que es en el Norte y que está cerca de Boston. La historia tampoco está fechada, pero cuando empieza, el padre está luchando en la Guerra de Secesión que tuvo lugar entre 1861 y 1865. Poco se puede decir que no se sepa. Las cuatro hermanas, bajo la mirada siempre cariñosa pero nada complaciente de su madre, intentan superar sus defectos, sobrevivir sin dinero, tras haberlo tenido, y compartir con los más necesitados algo de lo poco que tienen. Meg desearía ser rica y tener bellos vestidos; Jo, querría ser un chico y no tener que hacer nada más que escribir; Beth anhela un piano bueno para poder tocar mejor su música y Amy querría una hermosa nariz y no tener que ir a la escuela. La madre las ayuda con hermosos discursos y algun ejemplo práctico. "Pensé que necesitabais recibir una pequeña lección: ver qué ocurre cuando todo el mundo piensa solo en sí mismo. ¿No creéis que es más agradable ayudar a los demás, tener obligaciones diarias que os permitan disfrutar más del tiempo de ocio cuando este llega y hacer lo necesario para que la casa resulte acogedora y bonita?"

Ilustración de  Frank T. Merrill para la presente edición
A medida que va avanzando el libro, los dos libros en realidad, las hermanas van consiguiendo unas cosas y asumiendo que no conseguirán otras. Meg encuentra la felicidad con un hombre pobre, pero trabajador que nunca le dará hermosos vestidos, pero sí una hermosa familia. Jo seguirá escribiendo y llegará a envidiar los matrimonios de hermanas y amigas porque a pesar de que "las jóvenes norteamericanas valoran la independencia tanto como sus antepasados y se las admira y respeta por ganarse la vida por sí mismas", el feminismo del siglo XIX nada tiene que ver con el actual, y Jo añora un compañero y unos hijos, y no le gusta la idea de ser para siempre la tía solterona.

Por un momento, creo que va a salir la Louisa May Alcott realmente rebelde, cuando Jo, escuchando hablar a unos filósofos en Nueva York, empezó a pensar "que la religión perdía fuerza ante la razón y que el intelecto se convertía en el único Dios verdadero [...] escuchaba embelesada hablar de la libertad de la filosofía especulativa, permaneció en su silla, con la intención de averiguar en qué se podía confiar una vez aniquiladas todas las viejas creencias". Pero dura poco la esperanza porque cuando el profesor Bhaer, acompañante de Jo, tomó la palabra "defendió la religión con la elocuencia que aporta la verdad" y para Jo, que le escuchaba "el mundo volvió a recuperar el sentido que tenía [...], las viejas creencias que tanto tiempo habían perdurado parecían nuevamente mejores que las nuevas. Dios no era una fuerza ciega y la inmortalidad no era un cuento hermoso sino una bendición real"

Louisa May Alcott
Nunca podré olvidar lo que este libro supuso en mi infancia y preadolescencia. Cada Navidad, además de leer el libro, esperaba anhelante la enésima reposición de la película en la televisión vacacional. Solía ser la versión de 1949 con June Allyson como Jo y Elizabeth Taylor como Amy, pero algún año había suerte y nos sorprendían con la versión anterior, la de 1933. Esta se titulaba "Las cuatro hermanitas" y tenía el aliciente adicional de contar con Katherine Hepburn en el papel de Jo.

Es imposible saber lo que el libro hubiera provocado en mí de haber entrado en contacto con la historia por primera vez en estos momentos. Tal vez lo hubiera cerrrado a las pocas páginas aburrida de tanta religión, buenismo y moralina. Tal vez no hubiera sabido ver detrás a una mujer educada en los valores más progresistas de su época que escribe una novela para el gusto del gran público con la esperanza de que lo ganado le permita seguir escribiendo lo que realmente le gusta y que son esos libros que realmente hubieran escandalizado a sus contemporáneos y más aún de saber que los escribía una mujer. Novelas como la única que he leído de ella (aparte de la presente), "Tras la máscara", escrita dos años antes bajo seudónimo y que no le dio fama ni riqueza, aunque para mí es mucho mejor. 

Tal vez, de no ser por los previos que se remontan a mi infancia, no le hubiera dado tiempo a "Mujercitas" para mostrarme los tesoros que encierra: la sinceridad de una autora que cuenta cómo era la vida en aquellos momentos y en aquel lugar; las diferencias entre las distintas clases sociales, la frustración de los que caen desde las más altas y se ven conviviendo con los que antes estaban a su altura y ahora los compadecen cuando no los desprecian; las corrientes intelectuales y filosóficas imperantes en Estados Unidos durante la época en que se desplomaba la esclavitud y la Guerra Civil llegaba a su fin; las contradicciones de unos personajes que luchan por superar sus limitaciones y no siempre lo consiguen.

Leerla de adulta ha sido toda una experiencia. No ha habido lugar a la decepción. Las lecturas de la infancia están ahí, imborrables e inmutables. Jamás me atrevería a juzgarlas como jamás las juzgué de niña. Me apasionaba y me emocionaba la historia. Aquellos recuerdos siguen igual. Esta lectura ha sido otra. Yo soy otra ("nosotros los de entonces ya no somos los mismos": Neruda dixit) y la novela también es otra.

¿Que si la recomiendo? Eso ya es más difícil de decidir. Si has crecido fascinado por esta historia, creo que leer la traducción de la versión original de la primera edición, es lo menos que puedes desear. Lo que luego opines, ya no depende de mí.

Esta novela entra en el III reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1980. "Mujercitas" y "Aquellas Mujercitas" están publicadas en 1868 1869 respectivamente.

Esta novela entra también en el I reto "Cabalgando entre clasicospor estar publicada antes de 1970. 

Título del libro: Mujercitas y Aquellas mujercitas
Autora: Louisa May Alcott
Título original: Little women y Good Wives
Traducción: Gloria Méndez
Ilustraciones: Frank T. Merrill
Editorial: Lumen
Año de publicación: 2005
Año de publicación original: 1868
Nº de páginas: 768

sábado, 22 de junio de 2019

"Absurdamente" Antología del absurdo, Vol 1" Pedro Fabelo

Pensé hacer la reseña de este libro junto a los otros dos volúmenes de "La Antología del absurdo" de Pedro Fabelo, pero como soy dada a saltar de un tipo de lectura a otra, de un autor a otro, de un género a otro, creo que igual tardo un poco en seguir con la antología y no quiero dejar pasar más tiempo para comentaros este libro que en palabras del autor "va de un total de 28 cuentos cortos y relatos escritos en clave de humor absurdo con cierta propensión hacia la ironía y el sarcasmo. Todos los cuentos aquí reunidos han sido previamente publicados en el blog personal que el autor —o sea, yo— mantiene activo en Internet". Por cierto, por si alguien quiere visitar dicho blog, dejo aquí el enlace:



Nos cuenta también el autor o sea, élque escribir es lo que más le gusta y que, por lo tanto, a pesar de lo difícil del asunto, pretende vivir de la literatura, aunque pase algo de hambre e incluso sed. Encomiable tarea a la que yo no me atrevería a dedicarme porque siempre me ha gustado la seguridad de un sueldo a fin de mes y me encanta comer a las horas y beber cuando me apetece. Dice que su principal objetivo es "entretener y divertir al lector, y, una vez conseguido esto, invitar a la reflexión". Y a fe que lo consigue. Entretiene y divierte, pero sobre todo, y no después sino a la vez, hace reflexionar sobre la vida y sus absurdas circunstancias. Hay mucho humor en estos relatos de Pedro Fabelo, hay ironía y sarcasmo, pero la única burla que se permite es hacia sí mismo, porque su humor es inteligente y fino. Como me he visto declarando estos días en algún que otro lugar, ya ni recuerdo dónde, el único humor que me vale es el que sirve para reírse de uno mismo y de las circunstancias de cada cual. La burla hacia terceros me parece miserable y de gente con poca catadura moral y psicológica. 

Ya en "Humor absurdo", el primer relato, a modo de conjuro, con el pretexto de un hombre (que es él mismo) aquejado de desidia y desgana por la vida, nos habla de un medicamento en comprimidos llamado Humor absurdo. Es un medicamento para personas aquejadas de lo que la médica llama Sobreexposición a la realidad, una dolencia mucho más frecuente de lo que podría parecer y de la que hay que protegerse. Yo creo que ser consciente de la realidad propia y ajena es algo bueno; saber que el mundo no es un reality show de Tele 5, sobre todos ciertos mundos situados en otros hemisferios o en otros barrios, es necesario para no pecar de papanatismo buenista. Sí, un poco de consciencia es buena, pero sobreexponerse a esa realidad, darle más vueltas de la cuenta, dejar que nos haga perder la perspectiva de lo que de bueno, por poco que sea, puede tener la vida, es muy peligroso. 

Cuando leemos el prospecto de Humor absurdo, encontramos indicaciones muy precisas acerca del para qué, cómo, quién debe tomarlo, pero me ha parecido sobre todo interesante el cuándo, porque es un cuando que cada vez es más frecuente. Vean si no:
"—Sensación de que hay demasiados hijos de puta en el mundo. 
—Sensación de que, pase lo que pase, esos hijos de puta siempre salen ganando.
—Sensación de que si bien los hijos de puta son muchos menos que nosotros, “ellos” están mejor organizados y saben manejarse mejor en el sucio juego de la vida. 
—Sensación Gatopardo, es decir, «Que las cosas a veces han de cambiar para que sigan exactamente igual que siempre»".

Entre los efectos del medicamento está el perder el miedo a vivir y el promover la risa y hasta la carcajada. Yo, que no le tengo mucho miedo a vivir, preferiría que quitara el miedo a morir, cosa que finalmente también hace porque ante el absurdo, el humor, el optimismo y demás sensaciones que se nos transmiten, todo se enfrenta con otro talante y por un momento, hasta la muerte nos da risa.

Pedro Fabelo
Los relatos son muy variados y en ellos se encuentran situaciones absurdas de todo tipo. Después de recetarnos el Humor Absurdo, sigue con "El otro tío" donde vemos a un pobre hombre abandonado en la Luna desde 1969. Cincuenta años lleva allí escribiendo poesía y preocupado por la cantidad de correo que se le estará acumulando en el buzón. Está también "Sala de espera", una descripción de pacientes en una sala de espera. "SUJETO 2. Varón. 60-65 años. Parece un clon del anterior sujeto. Empiezo a sospechar que los fabrican en serie, como a las lavadoras en una gigantesca cadena de montaje o los políticos corruptos en las Asambleas Nacionales de los partidos políticos". Varios sujetos hablando de sus males: el tiempo que hace que no evacuan, quién tiene la memoria más perdida, cuál es el que peor duerme. Todo ello mientras el narrador se desespera y lee el libro de Yasutaka Tsutsui, "Hombres salmonela en el planeta porno". En "El (otro) proceso", se juzga a un funcionario por desempeñar su trabajo con seriedad, eficiencia y rapidez, dejando en evidencia a sus compañeros y frustrados a los usuarios que no tienen de qué quejarse. 

Eso por poner solo algunos ejemplos porque hay historias para todos los gustos: historias de espías en el más estricto sentido, con la CIA y la KGB; una de Tarzán y Jane en la que Jane, como siempre instruye a Tarzán; hay políticos y extraterrestres, o más bien políticos extraterrestres; un Rumpelstikin muy bien dotado; uno que odia la Navidad; Rafie el plasta, que es tan plasta que nos cuenta cómo "Tom Wilkins, el carnicero, se subió a un árbol para esconderse de mí. El pobre hombre perdió el equilibrio y cayó de espaldas. ¡Menudo mamporro se dio contra el suelo!"; una pareja que discute quién quiere más a quién con un final... inesperado; un Supervillano que odia el humor y es Registrador de la Propiedad. Y así hasta veintisiete relatos (si no he contado mal que bien podría ser).

Hay cuentos largos como "Polvo de Estrellas" y otros tan cortos que con una página sobra la mitad como "La película de su vida". Hay relatos para todos los gustos, pero todos con mucho humor absurdo; absurdo como estilo de humor no como adjetivo que lo califique, porque es un humor muy incisivo y que pone muchas cosas de manifiesto y, por lo tanto, útil, muy útil. Útil para ponernos ante nuestras propias contradicciones y las de la vida que llevamos en general, útil para que sepamos reírnos de nosotros mismos y útil para divertirnos y entretenernos mientras leemos los relatos. Como disfruta y se divierte y sufre Pedro mientras escribe porque cómo también él mismo nos dice: "Me gusta escribir porque me pone contento. Y también triste. Y eufórico. Y melancólico. Me gusta escribir porque siento, deseo, necesito hacerlo. Me gusta escribir porque odio, detesto, abomino de la realidad que me ha tocado vivir".

Título del libro: Absurdamente. Antología del absurdo Vol 1
Autor: Pedro Fabelo
Editorial: Autoedición
Año de publicación: 2015
Año de publicación original: 2015
Nº de páginas: 118

miércoles, 19 de junio de 2019

"Tigres de cristal" Toni Hill

"Yo, Ismael Arnal [...] sé todo lo que ha de acontecer en esta historia que nunca verá la luz, quizá mejor aún que los propios protagonistas, y sin embargo, ahora que se acerca el momento, no me decido a escribirlo. Quizá porque, en el fondo, cualquier autor piensa siempre en un lector que complete su acto de creación, en alguien que juzgue, comprenda, critique o aprecie su esfuerzo. Quizá sea eso lo que necesito para poder llevar a cabo mi expiación completa: un lector que dé sentido a todo esto".

No sé si yo soy esa lectora que Ismael Arnal, narrador de parte de la trama de "Tigres de cristal", necesita. No me creo tan importante como para "dar sentido a todo esto", aunque sí he completado su acto de creación poniendo mi parte de interpretación, también he comprendido, apreciado el esfuerzo, criticado por qué no, y hasta puede que, sin estar preparada (nunca se está), haya juzgado. Y lo más importante, me he dejado atrapar por la novela y sus personajes, por Juanpe y Víctor, y por sus padres, tan diferentes, tan dispar el entorno que proporcionaron a sus hijos adolescentes y que tanto influyó en toda la historia; me ha atrapado ese instituto, ese barrio, esa ciudad que se nos muestra en 1978 y en 2015, con los mismos personajes que siguen transitando sus calles y sus parques y viviendo incluso en los mismos pisos o en otros cercanos, y me han atrapado los nuevos personajes, los jóvenes, los que siguen en las mismas aulas y viven sin saberlo la estela de unos hechos que tuvieron lugar muchos años antes de que ellos nacieran. Iago, Alena, Lara, Christian, Saray, jóvenes e inconscientes que repiten lo bueno y lo malo de los que les precedieron cuarenta años antes: la amistad sin fisuras, pero también la prepotencia y el afán de dominio que desencadenaron entonces la tragedia.

La ciudad está en el cinturón industrial de Barcelona, cerca y a la vez muy lejos de las calles y los barrios acomodados. La ciudad ha cambiado en estos cuarenta años. "Nadie sabe muy bien por qué la llamaban la Ciudad Satélite. Creo que fue un periodista quien acuñó la expresión para describir aquella zona, antiguos campos de cereales y algarrobos convertidos en suelo edificable, donde crecieron viviendas para los inmigrantes que llegaron alrededor de los años sesenta. Hileras de bloques idénticos de ventanas pequeñas, rectángulos de inspiración soviética levantados en pleno franquismo. Un espacio construido sin orden ni concierto que, una década después, albergaba ya a más de cuarenta mil personas". Hoy ya nadie la llama Ciudad Satélite, sino San Ildefonso y pertenece a Cornellá de Llobregat, pero a finales de los años setenta, cuando sucedieron los hechos que dan lugar a esta novela, San Ildefonso era conocido por todos sus habitantes como Ciudad Satélite o la Satélite para acortar, que no estaban los tiempos para perderlos con nombres demasiado largos.

Moría el año 1978, cuando el 15 de diciembre, con las vacaciones de Navidad en puertas, un terrible suceso terminó con la vida apacible de varias personas: una familia, los Vázquez, destrozada para siempre, incluso Miriam, un bebé demasiado pequeño para enterarse de los hechos, pero que verá su vida marcada por la sombra de lo sucedido; dos amigos, Juanpe y Víctor, a los que de un día para otro se les tuerce la vida, y el camino que bien podían haber seguido se desploma en un abismo que los obliga a tomar vías alternativas por las que nunca hubieran imaginado transitar; un escritor, testigo desconocido, que carga desde hace años con una culpa que quiere expiar a través de su relato.

En 1978, en la Ciudad Satélite, se sale del franquismo como se sale en  toda en España, con expectativas e ilusión o con miedo y suspicacia, pero los jóvenes de aquellos años, que serán los protagonistas de esta novela, sueñan con huir del barrio y muchos lo hacen, aunque no todos por la misma puerta. "El tedio es tan poderoso como paralizante, y en los setenta, cuando aún coleaba la dictadura, el barrio era para los adolescentes un lugar tan asfixiante como había sido el pueblo para sus mayores. Su rabia, sin embargo, era distinta, o eso pensaban, porque para la generación de mi hermano mayor ya no había adónde escapar. La posibilidad de una huida ficticia, a base de porros, de alcohol y luego de heroína, al ritmo de Los Chichos y La Banda Trapera del Río, resultaba demasiado fácil para resistirse a ella".

Muchas cosas eran iguales (o muy similares) a las de ahora, aunque no se hablara de ellas o no de la misma forma. Entre esas cosas está el maltrato. Parece que el hombre hubiera recibido de su demiurgo una orden incuestionable: "maltrata a tu prójimo como nunca desearías que te maltrataran a ti mismo". Nunca criatura ninguna se aprestó a la obediencia con más dedicación. No es que "Tigres de cristal" sea una novela de maltrato, aunque puede que sí lo sea. Lo hay, aunque no sea el tema predominante y, como en él está el desencadenante de la historia, lo traigo a colación. Hay maltrato en algunos matrimonios, hay maltrato en algunos de los caminos que llevan de casa al instituto y del instituto a casa. Hay hechos y sentimientos que derivan del maltrato y esos son los hechos y los sentimientos que la novela nos cuenta.  

Cada una de las cinco partes de que consta "Tigres de cristal", comienza con un capítulo dedicado al pasado. contar los hechos. En estos capítulos, el autor desconocido nos va contando los hechos de diciembre de 1978; el terrible suceso acaecido entonces, pero también la vida en el barrio y la de las diferentes personas que se vieron más o menos afectadas. En el resto de los capítulos de cada parte, diferentes personajes o un narrador omnisciente nos traen hasta casi el momento actual, hasta los años 2015 y 2016, y nos iremos encontrando con los personajes del pasado y ellos se irán encontrando entre sí y con los del presente, y entre todos nos irán contando una historia triste como lo eran las historias en un país más negro; una historia que no ha logrado teñirse de las luces que han venido a brillar sobre España con el falso espejismo de un mundo perfecto que resulta no serlo tanto. "Y ahora que la historia ha vuelto a empezar, después de una pausa de casi cuarenta años, es más importante que nunca explicar bien el pasado, los orígenes de un crimen cuyas consecuencias se extienden hasta hoy como ramas torcidas de un árbol de raíces secas"El negro pasado sigue sobrevolándonos a todos y las luces del presente, por más que se empeñan en brillar,  poco hacen en su afán por penetrarlo. "Perdón por la tristeza" que diría el cantautor.

De los personajes de 1978, alguno ha salido adelante mejor de lo que se podría imaginar. Lo que pareció que le destrozaba la vida ha servido al final para proporcionarle dinero y una inmejorable y envidiable posición. Algún otro sigue arrastrando el lastre del pasado que no ha hecho desde entonces más que complicarle la vida y las intenciones, aunque en el fondo siga siendo el mismo buen tipo que fue siempre. Otro, sin conocer apenas los hechos, ha visto su pasado, su presente y hasta su futuro empañados por el destilado triste y absorbente que ha envuelto toda su vida.

Y veremos también a los jóvenes, los que repiten actitudes, las víctimas y los victimarios, los que están muy lejos de sospechar a dónde les pueden llevar en un momento de mala suerte sus comportamientos y cómo tendrán el resto de sus vidas para arrepentirse de ellos. Aunque puede que el presente sea más piadoso de lo que lo fue el pasado. "Ojalá una lluvia gigantesca limpiara estas calles, ojalá una desgracia nos volviera solidarios en lugar de egoístas. Ojalá pasara algo".

Toni Hill
"Tigres de cristal" obtuvo el Premio Novelpol 2019, junto a "El porqué del color rojo" de Francisco Bescós. Toni Hill es el último de los nueve novísimos de Paco Camarasa que me quedaba por leer. En su libro "Sangre en los estantes" dice Paco Camarasa de este autor: "Tengo el honor de haber sido el primer presentador, en la Semana Negra de Gijón de 2011, de una novela de Toni Hill. Cuando leía las galeradas de su primer libro, me sorprendía que fuera el primero de un autor. Cuando conocí a Toni Hill, lo entendí. Era lector editorial y traductor; es decir, era, en parte, responsable del acabado de algunas de las buenas novelas que había leído". Ha traducido entre otras cosas los libros de Jeff Lyndsay que dieron origen a la serie "Dexter". Ese primer libro del que habla Camarasa, "El verano de los juguetes muertos", aún no lo he leído. Puede que sea el próximo y me meta así en otra serie a pesar de que trato de evitarlo. Quizás me decida por algún otro libro del autor y deje la serie de Héctor Salgado, para mejor ocasión, pero desde luego seguiré leyendo a Toni Hill.

"Tigres de cristal" es su última novela y no llegó a leerla Paco Camarasa, pero seguro que le hubiera gustado mucho. Tanto al menos como me ha gustado a mí

Título del libro: Tigres de cristal
Autor: Toni Hill
Editorial: Grijalbo
Año de publicación: 2018
Año de publicación original: 2018
Nº de páginas: 480

domingo, 16 de junio de 2019

"Cárdeno adorno" Katharina Winkler

Si hay libros que dejan marcas en la piel de la conciencia este es uno de ellos. Manchas cárdenas como los adornos que lleva en su piel la protagonista y narradora de esta historia. Ella es Filiz. "Oigo decir que los niños somos diez. Oigo decir que yo soy la séptima. Mi madre va pariendo como una vaca, niño tras niño, entre siembra y cosecha, entre cosecha y siembra. [...] Una vez es niño, otra niña, una vez niño, otra niña, niño… como perlas ensartadas en el hilo. Solo una vez llegó niño tras niño, pero murió, y la siguiente fue niña"
Todos tienen sus tareas encomendadas, son pastores y son rebaños nos dice Filiz. Hay muchos rebaños de niños en las lomas circundantes, en la aldea. Van naciendo (se van cayendo del vientre de sus madres mientras voltean el heno) y van siendo asignados a una tarea. Cuidan cabras, corderos, cabritos, vacas, burros, becerros, caballos, se cuidan unos a otros. Están en Turquía, no se sabe muy bien en qué lugar ni en qué momento, pero tampoco es que importe. Esta historia se come tiempos y lugares. Es todo sentimiento, dolor, aceptación... hasta la callada y discreta rebeldía. Es algo que yo no puedo asumir desde mi posición, algo que asumiría sin remedio, sin extrañeza de estar en aquel lugar en aquel momento. ¿O no?
"Cuando padre entra en casa, el silencio lo acompaña. Nos ponemos de pie, nuestros ojos se ponen de acuerdo, Yildiz le acerca una silla por la espalda, Fatma le saca la chaqueta por los hombros, yo corro a la cocina, a la tinaja, y vierto agua en el barreño, tres cazos. Fatma, de cuclillas ante padre, le ha desatado las botas, le quita la bota derecha por el talón, yo me acuclillo junto a ella y cojo la otra, el pie de padre está húmedo y caliente. Lo sumerjo en el agua fresca, y lava que te lava le voy borrando la jornada de la planta.
Zehra me tiende la toalla, froto el pie hasta dejarlo seco y lo deslizo, de mi mano a la sandalia". ¿Podría realmente asumir tanta sumisión? ¿La rechazo porque estoy acostumbrada a otra vida, a otros derechos a otro tipo de relación con el padre, con el hermano, con el marido? ¿La rechazaría igualmente de estar allí, aunque no me quedara más remedio que tragar y aguantar? Algunas de aquellas mujeres se suicidan. No lo pueden soportar. Otras lo ven normal. Se lo imponen a sus hijas. Yo no me veo capaz de soportarlo. Jamás podría hacérselo soportar a mis hijas. Tengo suerte. No he tenido que saber si se soporta o se muere en el intento.

Filiz y sus hermanas, así como su madre, viven bajo la sombra negra, poderosa y muy alargada de su padre. Los hermanos también, pero ellos pronto podrán salir y empezar a desplegar su propia sombra. Para las chicas solo hay una forma de salir y es pasar a cobijarse bajo la sombra del marido.
"El honor es, para mi padre, lo más importante.
Más importante que nosotros, los niños. O que madre.
El honor está por encima de todo, dice padre.
El honor me gana en altura".

En ciertos lugares, aquí no hace demasiado tiempo, puede que aún suceda en algunos ambientes, el honor de los hombres está siempre entre las piernas de las mujeres. Y las piernas de las mujeres se mantienen cerradas a la fuerza y la sumisión va saliendo de entre las piernas cerradas y envuelve a las mujeres como una crisálida hasta que las encierra por completo. Las protege y las aprisiona. Los hombres mantienen brillante y tersa la envoltura de sumisión y si creen que empieza a descascararse la reparan con adornos cárdenos que son como joyas sobre la piel sumisa de las mujeres. 

En el valle donde vive Filiz casi todas las mujeres llevan sus adornos de un cárdeno variable: cárdeno oscuro, cárdeno claro. El claro se puede convertir en oscuro. Es más raro que el oscuro se convierta en claro. "El cárdeno adorno de las mujeres lleva la caligrafía de los hombres. La herramienta, madera o hierro, y la cantidad de los golpes determinan el matiz del cárdeno [...] Cuando sea mayor, seré una mujer cárdena.   Confío en un matiz cárdeno claro como el cielo invernal".

Es muy joven Filiz cuando decide huir de la sombra paterna. Huye hacia la sombra de Yunus, el chico que la ha elegido. El que ya le ha dejado claro que no puede mirar a otros hombres. El que le ha hecho sentir que tiene un hombre, que pertenece a un hombre. Filiz ha sonreído ante la idea. Aún no tiene once años. Aún no ha tenido la aybaşi, algo que llegará y que nadie puede ver. Algo que Filiz no sabe lo que es. Nadie se lo ha explicado. Pero por fin llega "A partir de hoy sangrarás cada mes. Ahora eres mujer"

Pero antes de tener la aybaşi, antes de saber siquiera lo que es, Filiz ya sueña con su destino. A pesar de saber que en ese destino se encuentran sus joyas cárdenas a pesar de que sabe que el marido se las regalará sin medida, sueña con él. Y para dotar de imagen a su sueño se ha fijado en Yunus porque Yunus se fijó en ella. 
"Seré su esposa. Seré su mujer. 
Le coceré baklava y le prepararé la mesa.
Ordeñaré sus vacas, pariré a sus hijos y llevaré su nombre:
Şahin. Filiz Şahin".

"Cárdeno adorno" es la historia de Filiz que tuvo que huir de su casa para casarse con Yunus y hacerse merecedora de sus cárdenos adornos. Filiz, que tuvo su primer hijo a los trece años; que soñaba con vivir en Alemania con su marido y poder usar pantalones vaqueros y zapatillas deportivas; que vivió efectivamente en Austria, pero nunca usó vaqueros y nunca dejó de estar adornada con sus joyas cárdenas: pulseras, gargantillas, medallones. Hasta que los hijos, las hijas más bien, tienen edad suficiente para compartir las joyas de la madre. "Las niñas robaron el cárdeno adorno de la madre. Seda lleva mi pulsera, tiene un brillo oscuro, demasiado oscuro para ella. Selin se ha enganchado mi diadema en el pelo". Pero no lo robaron, solo lo compartieron.

Lo más terrible del caso es que se trata de una historia real. Ya sabemos que estas historias existen, pero cuando leemos una novela, sabiendo que solo es eso, la impresión no es tan profunda como cuando se sabe que todos estos hechos terribles le han ocurrido de verdad a la persona que los cuenta. Sabemos que esto no solo ocurre en Turquía. Está sucediendo en España, en la casa de al lado, en el piso de arriba. Pero en el valle de Filiz es algo asumido por todo el mundo, mujeres incluidas. Y las que sin saberlo se rebelan tienen que luchar contra todo lo que las rodea, incluida su propia madre. Y las pocas afortunadas que no tienen su piel adornada de cárdeno ni siquiera son bien vistas. "Songül es la única inceleste y sin cárdeno. Donde ella aparece, la conversación enmudece Qué se ha de hablar con la inceleste? 
Se pasea por el pueblo con piel impecable. Las mujeres la esquivan, ninguna palabra, ningún saludo para la inceleste. ¡Mírala!, dice mi madre, acariciándome el pelo con su mano negricárdena, no es ni lista ni hacendosa. Y sin embargo, ¡no tiene un solo cardenal!".

Katharina Winkler
Filiz le contó su historia a la autora, Katharina Winkler, que la iba grabando. La autora le dio forma de poesía. Sí, me he explicado bien. No es poesía, es prosa con forma de poesía, con ecos y ritmo y una cadencia poética en un intento de vencer al horror con la belleza, porque "Cárdeno adorno" cuenta una historia horrible. "«La poesía era necesaria para que el lector tenga un apoyo en su viaje por el infierno. En la vida no hay abismos absolutos, están la muerte y la belleza a un lado y al otro y no hay lo uno sin lo otro. La poesía es el contrapunto estético a la violencia. La belleza no niega ni se somete a la crueldad»", dice la autora.

Katharina Winkler era una niña cuando conoció a Filiz. Tenía 13 años lo que, teniendo en cuenta que nació en 1979, nos ayuda a ubicar un poco la historia. Era 1992 cuando Filiz entró en la vida de la familia Winkler en Austria. Y es que la historia está falta de un lugar y un tiempo en el que colocarla. Sabemos que se trata de un pueblo turco, pero no qué lugar de la vasta geografía turca ocupa ese pueblo. No sabemos nada del momento en que tiene lugar la historia. No tiene demasiada importancia más allá de la curiosidad del lector. Hay un montón de países en los que esas vivencias son el plato cotidiano de las mujeres; lo lleva siendo desde hace siglos. No, realmente no importa demasiado el cuándo y el dónde, lo que realmente importa, es el cómo. El cómo lo viven y, ya que de una obra literaria se trata, el cómo nos lo cuentan. 

"Cárdeno adorno" es la primera novela de Ktharina Winkler. Ha obtenido el Prix du Premier Roman Étranger 2017 por su traducción al francés. "Cárdeno adorno" es una novela dura. Por momentos dejas de leer porque la violencia te duele en carne propia, en la carne de alma. Es un libro del que sales herido y cada uno puede elegir si se deja herir o no. Yo, personalmente, no creo que tenga derecho a dejar de compartir, aunque sea mínimamente, un cárdeno adorno en la piel de mi conciencia.

Título del libro: Cárdeno adorno
Autor: Katharina Winkler
Título original: Blauschmuck
Traducción: Richard Gross
Editorial: Periférica
Año de publicación: 2018
Año de publicación original: 2016
Nº de páginas: 256

jueves, 13 de junio de 2019

"Solo hay una clase de monos que estornudan" Ezequías Blanco

Me llegó este libro de la mano de Juan Carlos Galán al que todos conoceréis de "El blog de Juan Carlos". Ezequías Blanco y él fueron compañeros de estudios en la Universidad de Salamanca y después profesores de Secundaria en Madrid, de Lengua y Literatura, labor de la que ya ambos están jubilados. A los tres nos une algo, más allá de habernos dedicado a la enseñanza: los tres compartimos patria en ese antiguo Reino Leonés que estuvo representado en la última distribución franquista como Región Leonesa formada por León, Zamora y Salamanca. Soy un poco más joven que ellos, pero ya se ve que acumulo conocimientos que no son de este siglo ni de finales del pasado. Pues bien, Juan Carlos es de Salamanca, Ezequías de Zamora y yo de León. Con todo eso en común, no es de extrañar que me haya metido en los relatos como en terreno propio y conocido (no en vano, ya en el primer relato sale mi querido Barrio Húmedo leonés), y en el prólogo que los presenta, de la pluma de Juan Carlos, como en el preludio de algo con lo que sabía que iba a disfrutar. 

Los relatos de Ezequías Blanco son un retablo de la condición humana más genuina vista desde un humor que la estira hasta el absurdo para dejarla bien a la vista y bien en evidencia. Empieza fuerte ya el primero de los diecinueve relatos, el que se titula precisamente "Solo hay una clase de monos que estornudan", frase que se pone en boca de la abuela del narrador. Aunque no sea cierto, porque recién se ha descubierto otra especie de primate que estornuda cuando llueve y se le mete el agua en la nariz. Vamos que ni eso tenemos en exclusiva los humanos con respecto al resto de los primates. Una buena manera de empezar, poniéndonos en nuestro sitio de un manotazo y sin contemplaciones. De la misma forma en que termina este relato que, sin contemplaciones, cuenta la mejor forma para defenderse de esos gafes que nos amargan la vida y de los que deseamos mantenernos lo más lejos posible.

El título del segundo relato no tiene desperdicio porque "Un cristo saliendo del armario" es algo que nadie hubiera creído poder llegar a imaginar en sus más delirantes sueños.
"−Ayúdame, por favor [...]
¿Que te ayude a qué?
A salir del armario. Desde 1975 estoy intentando salir y esto es lo que he conseguido [...]
Pero bueno, si estás hecho un Cristo...
Soy un Cristo".

Se podría hablar de cada relato porque todos tienen detalles dignos de mención, pero tampoco es plan de destripar el libro o de hacerle la autopsia; más que nada porque el libro está muy vivo y lo mejor es que quien se acerque a él haga su disección particular. Lo que sí puedo asegurar es que estos relatos, pegados todos ellos al suelo, a las escenas cotidianas, nos hablan de la matanza del cerdo, de la enseñanza, de los problemas matrimoniales que surgen con el paso de los años, de hermanastros desconocidos que le salen a uno cuando menos se lo espera; nos hablan de la realidad, sí, pero aderezada con unas pizcas de humor y despropósito que la hacen más vivible, más soportable. Y es que la realidad se lleva mucho mejor cuando en ella hay un Club Británico regentado por una pareja de chinos al que acude un cliente que está "en contacto con una prostituta rusa para que viniera un día al Club Británico a recitar en pelotas El Cántico Espiritual". O cuando un peregrino en el Camino de Santiago se va encontrando con personajes salidos de los cuentos más famosos de la literatura clásica, desde Blancanieves hasta Caperucita Roja.

Pero no nos engañemos. La fantasía y lo disparatado solo pretenden hacernos más llevadera y más ridícula la realidad en la que vivimos mientras pensamos que lo hacemos en el más cuerdo y solvente de los mundos. Como dice Juan Carlos en su prólogo "al acabar de leer muchos de los relatos de este libro, percibimos que algo en nosotros ha mutado, se ha transformado, de manera que la comprensión de lo que sea el mundo ya no es igual a la de antes de iniciarlos"

Tras leer estos relatos, en efecto, algunas cosas dejan de ser tan malas o tan buenas como pensábamos (léase la venganza). Algunos hechos de la naturaleza a los que nunca dimos importancia, se nos antoja de pronto que podían tenerla (como el escándalo de las cotorras). Asumimos como normales (incluso con una carcajada) escenas que de otro modo podrían ponernos los pelos de punta y dejamos que los hechos salgan de la corrección y se nos manifiesten con otra realidad, con una superficie brillante y desconocida en la que podemos vernos reflejados cometiendo actos de los que jamás nos hubiéramos creído capaces (y me estoy acordando del bebé-gato). 

Hasta cierto punto, "Solo hay una clase de monos que estornudan" es un compendio de relatos de miedo, porque miedo dan muchas de las reacciones que tienen sus personajes y solo el humor nos hace saltar la barrera que separa el grito de terror de la carcajada, pero el amago de grito queda marcado en la materia blanda y maleable de nuestra consciencia.

Ezequías Blanco
Los temas que tratan los relatos son variados: el maltrato, la venganza, el sexo, la infidelidad, la violencia, la religión, el deporte... Y en todos ellos los seres humanos se comportan como esa única clase de mono especial, capaz de estornudar, que de pronto empieza a intuir que no lo es tanto, que no deja de ser un mono más, sometido a las mismas miserias que los demás monos: envidia, ignorancia, soledad y, en una palabra, miedo. El miedo de todo ser que no puede, por mucho que crea lo contrario, decidir su vida y satisfacer sus deseos, y se mueve por el mundo al albur de lo que se va encontrando, de lo que la vida le va dando o le va quitando, tan incapaz de controlar su mundo como incapaz de evitar un estornudo en el peor momento. ¿Os habéis dado cuenta de que al estornudar somos incapaces de mantener los ojos abiertos? 

Mucho he disfrutado con los cuentos de Ezequías Blanco. Se leen en un par de tardes, aunque yo los fui dosificando para que me duraran un poco más. Os recomiendo su lectura, seguida o de forma suelta. Encontrareis un mundo que es todo, excepto convencional.

Aparte de este libro, al autor tiene otras dos recopilaciones de relatos: "Memorias del abuelo de un punk" y "Tienes una cabeza apuntando a tu pistola" (si será por títulos originales...) y dos novelas: "Tres muñecos de vudú" e "Islandia". Durante treinta años dirigió la revista literaria "Cuadernos del matemático". Nombre raro, pero seguramente se debe a que nacería en el instituto de Getafe en el que Ezequías Blanco trabajaba: Matemático Puig Adam.

Un descubrimiento que le agradezco a Juan Carlos y al propio Ezequías, y que recomiendo mucho.

Título del libro: Solo hay una clase de monos que estornudan
Autor: Ezequías Blanco
Editorial: Huerga & Fierro
Año de publicación: 2019
Año de publicación original: 2019
Nº de páginas: 127

lunes, 10 de junio de 2019

"El matrimonio amateur" AnneTyler

 novela norteamericana"Pensar era lo que hacía que las noches se hicieran tan largas. Todos los malos pensamientos del pasado se agolpaban en su mente. Se había equivocado tanto en la vida; lo había estropeado todo". Muchos años han pasado desde el inicio de "El matrimonio amateur" cuando Pauline hace estas reflexiones al levantarse un sábado, más tarde de la cuenta, tras un sueño tardío en una noche en vela. Para entonces, Pauline es abuela tres veces, vive sola y tiene mucho tiempo para reflexionar sobre el tiempo pasado. 

Cómo entiendo a Pauline. Yo no soy abuela ni vivo sola, pero sí que paso muchas noches, como ella, tratando de ponerme de lado. Ponerme boca arriba. Buscar un trozo fresco de almohada. Noches de insomnio que, yo sí, combato con pastillas o con un libro, porque sé, como ella, que ponerse a pensar en el pasado es peligroso, aunque yo no sienta que me he equivocado en todo o que lo haya estropeado todo o que me haya casado con quien no debía y descubra que tal vez sí debía un poco más tarde de la cuenta.

Pauline y Michael se casaron muy jóvenes. Eran los días previos a la Navidad de 1941 cuando se conocieron. Pearl Harbour acababa de ser atacado por los japoneses y Estados Unidos había entrado en la Guerra. "En el barrio cualquiera habría podido contar cómo se habían conocido Michael y Pauline. Ocurrió un lunes por la tarde, a principios de diciembre de 1941". El barrio era St. Cassian, un barrio polaco en la zona este de Baltimore. Pauline entró herida y sangrando en el colmado que la señora Anton sacaba adelante con Michael, la única ayuda que le quedaba tras haber perdido a su marido en 1935 y dos años después a su hijo mayor al que "una enfermedad degenerativa que se lo llevó centímetro a centímetro y músculo a músculo". 

El caso es que allí entró Pauline de la mano de unas amigas, con su abrigo rojo y un pañuelo apretado contra la sien izquierda para restañar la sangre de una herida. El fervor patriótico y los desfiles de los jóvenes para alistarse la habían hecho saltar de un tranvía en marcha para unirse a la multitud. Multitud a la que pronto se unirá Michael que saldrá de la tienda con las chicas y volverá habiéndose alistado para disgusto de su madre y susto propio en cuanto sea consciente de lo que ha hecho. Y es que nada enardece tanto el patriotismo de un chico como la compañía de una chica guapa dispuesta a admirarle y a convertirlo en su héroe. 

Poco después Michael volverá a casa sin haber abandonado los Estados Unidos, herido por otro recluta mientras hacían la instrucción y con una cojera que lo acompañará de por vida. Para entonces, Pauline es su novia, anhela casarse con ella y todos esperan que lo haga. "Cuando Michael soltó sin pensarlo el bastón y la abrazó y le preguntó si quería casarse con él, ¿a quién podía extrañarle que ella dijera que sí? Todavía no era demasiado tarde para echarse atrás. ¡Pauline todavía podía rectificar! Y estuvo a punto de hacerlo, media docena de veces, incluida la última, solo minutos antes de la boda".

Cuántas bodas se han llevado a efecto por pura inercia, porque llegado un momento es más fácil seguir adelante que volver la vista atrás y desdecirse. Cuántas veces Pauline, durante esos años, se habrá arrepentido de no haberlo hecho, de no haberse echado atrás, incluso unos minutos antes de la boda. Lo he imaginado muchas veces: las invitaciones entregadas, el banquete encargado, los regalos que van llegando, las flores, los vestidos, los padrinos... y a uno le entran dudas, y se da cuenta de que no quiere pasar el resto de su vida con la otra persona... Y ¿qué hace? Se convence de que son los nervios de la ocasión, de que serán felices, de que lo podrá soportar. Todo antes del bombazo que supone cancelar la boda en vísperas. No es algo que yo haya vivido. Mis "bodas" han sido de las que se cancelan y, salvo padres y hermanos, nadie se entera.

"El matrimonio amateur" es una de estas historias. Y es un título clarividente. Todos somos aficionados en eso del matrimonio (léase vida en pareja), nadie va aprendido, todo se aprende sobre la marcha. Aún en el caso de que se haya vivido otro matrimonio, otra vida en pareja, tan solo se conocen las generalidades, y ni siquiera es seguro que sirvan (cuántas veces se tropieza en los mismos errores que terminaron con la anterior vida en pareja, cuántas veces los mismos fallos terminan con la nueva); hay que volver a especializarse en la nueva persona, que será distinta de la anterior, conocer sus características y adaptarse a ellas. Cuando el matrimonio se produce empezando la veintena todo es desconocido acerca de lo que supone la vida en pareja, se desconoce todo de uno para otro y los errores pueden se cruciales. "¿Cómo iba a saber yo lo que querías que te regalara por tu cumpleaños? ¡Tengo veintidós años! ¡La única mujer a la que le he comprado regalos es mi madre! ¡Y a mi madre siempre le ha encantado que le regale cosas útiles!". No, la cazuela de tamaño familiar para hacer conservas no ha sido el regalo más adecuado para una chica que acaba de cumplir los veintitrés años. 

El matrimonio entre Pauline y Michael, tal vez nunca debió celebrarse, pero siguió adelante ni peor ni mejor que otros muchos. Llegaron los hijos, llegaron y se superaron los problemas; la situación económica fue mejorando y llegaron otros problemas que también se superaron. Hasta que empezaron a llegar otros conflictos de esos que no se superan, que hacen que se vea a la otra persona con unos ojos que habían estado ciegos o tal vez es que, ante ciertas dificultades, cada uno saca facetas que estaban escondidas y muestra su lado oculto. Michael irá viendo cosas en Pauline que le harán percibirla de modo distinto a como la había visto en su enamoramiento incondicional. Llegará a avergonzarse de ella. "Sintió que se volvía insensible ante su esposa. Confiaba en que el oficial de policía comprendiera que ellos dos no se parecían en nada".

Michael y Pauline tendrán que enfrentarse a muchas cosas. Tendrán que ir aprendiendo sobre la marcha a sacar adelante su matrimonio y lo harán con éxito hasta cierto punto y hasta cierto momento.

La novela avanza por la vida de la familia Anton a saltos. Cada uno de sus diez capítulos nos muestra una etapa de su historia. Entre uno y otro pasan un puñado de años de manera que, desde que Pauline y Michael se conocen en 1941, acompañaremos a la familia hasta el presente siglo. Les veremos tener hijos y nietos y biznietos, les veremos amarse y desamarse; cambiar los papeles pasando el adorador a ser adorado y viceversa; sufrir con los hijos, ser felices con los hijos, ocuparse de los nietos. Finalmente, llegaremos a la conclusión de que hemos asistido a una vida normal y corriente, como tantas vidas, a un matrimonio que, como todos los matrimonios, aprende a serlo a fuerza de serlo, y que aprenda con mayor o menor fortuna puede que ni siquiera dependa de ellos, porque al final, como casi todos los matrimonios, "lo hicimos lo mejor que pudimos. Hicimos lo imposible. Lo que pasa es que no estábamos… bien preparados; nunca llegamos a dominar el asunto. Y no fue porque no lo intentáramos".

Anne Tyler
Este ha sido mi primer, y muy recomendable, encuentro con Anne Tyler, una autora estadounidense nacida en 1941 en una familia cuáquera. La conocía de nombre, por supuesto, y por la famosa adaptación de su novela "El turista accidental". En mi afición por la literatura de ese país, añado un nuevo nombre a la ya larga lista. Lo próximo que leeré de la autora será la novela con la que obtuvo el Premio Pulitzer en 1989, "Ejercicios respiratorios". 

Título del libro: El matrimonio amateur
Autora: Anne Tyler
Título original: The amateur marriage
Traducción: Gemma Rovira
Editorial: Debolsillo
Año de publicación: 2017
Año de publicación original: 2004
Nº de páginas: 424

viernes, 7 de junio de 2019

"Tras la máscara" Louisa May Alcott

Hasta ahora, Louisa May Alcott era  para mí la autora de "Mujercitas", una novela que leí en una edición adaptada de aquellas de Salvat de la colección Historias Selección que cada cuatro páginas tenían una en forma de cómic con un resumen de la historia. Lo leí en un volumen de mi madre que terminó siendo encuadernado de nuevo dado el estado de deterioro al que llegó y que no es de extrañar porque no sabría decir las veces que llegué a leerlo.

Teniendo en cuenta la época que le tocó vivir (nació en 1832), Louisa May Alcott tuvo una vida nada convencional. Su padre, un convencido abolicionista y partidario del voto femenino y de la igualdad de los sexos, se encargó de educar él mismo a sus cuatro hijas (el único hermano murió siendo niño). En la educación de las hermanas tenía especial importancia la lectura y el ejercicio al aire libre. En palabras de la propia autora que aparecen en el prólogo de Blanca Briones González, "«Jamás fui a la escuela, solo tenía a mi padre y a alguna institutriz que venía de vez en cuando… Así que cada mañana teníamos clase en su estudio. Y eran horas muy felices para nosotras, pues las enseñanzas de mi padre se basaban en el sabio método que extrae lo que hay en la naturaleza del niño, como una flor que se abre, en lugar de atiborrarlo con más de lo que puede digerir como si fuera un ganso relleno»". Un sabio modo de enseñar al que los sistemas educativos españoles aún no han llegado. Aparte de todo, la familia Alcott, que vivía en Concord, Massachusetts, tenía como vecinos y visitantes frecuentes en su hogar a personajes de la talla de Nathaniel Hawthorne y Henry David Thoreau.

La decisión de dedicarse a la literatura le surgió, aparte de como afición, como una necesidad de contribuir a la economía familiar. "Mujercitas" surgió como un encargo de escribir una novela para chicas. En la obra recrea muchos acontecimientos autobiográficos que vivió con sus hermanas. Pero mientras el éxito le llegaba de la mano de estas novelas juveniles (las series de "Mujercitas" y "Hombrecitos" y otras novelas del mismo estilo) ella, en secreto, se dedicaba a escribir la literatura que en realidad le interesaba. 

"Tras la máscara" es una de las novelas escritas bajo el seudónimo de A. M. Barnard. Uno de sus domestic noir, un género en el que se incluyen novelas de suspense ambientadas en la intimidad del hogar. Aunque hay mucha literatura clásica que se podría incluir en el género ("Rebeca", "Luz de Gas", esta misma que nos ocupa), el término se acuña en 2011 y aunque la novela que dio origen a esa calificación fue "No confíes en nadie" de S. J. Watson, fue "Perdida" de Gillian Flynn y su enorme éxito la que puso de moda y dio a conocer el término. 

"Tras la máscara" es una novela muy inquietante. Aunque desde el final del primer capítulo veamos por donde va el asunto, no deja de resultarnos angustioso ver cómo se van desencadenando los hechos para llegar a lo inevitable, y más turbador aún nos puede parecer el hecho de que deseemos que lo inevitable ocurra a pesar de saber que no es justo. ¿O sí lo es?


Ilustraciones para la edición
"Ha llegado?
—No, mamá, todavía no.
—Desearía que todo hubiera terminado ya. Pensar en ello me preocupa y me altera. Acércame un cojín para la espalda, Bella.
La pobre y malhumorada señora Coventry se acomodó en un sillón con un suspiro nervioso y aspecto de mártir, mientras su hermosa hija revoloteaba a su alrededor con afectuosa solicitud".  Estamos en Inglaterra en el siglo XIX y en casa de los Coventry se espera a la nueva institutriz de Bella que está a punto de llegar. Jean Muir aparece puntual y deja cautivada a parte de la familia, concretamente a la señora Coventry, su hija Bella y su hijo Ned. Los otros dos miembros, el primogénito, Gerald, y su prima y prometida oficiosa, Laura, recelan. Una por celos y por ese instinto femenino que puede que no exista, pero quién sabe, y otro por  una perezosa indolencia que le impide hasta el pequeño esfuerzo de manifestar sentimientos nuevos, ambos deciden no fiarse de la joven hasta que demuestre merecer esa confianza. 

La joven manifiesta tener diecinueve años, aunque aparenta algunos más. No es atractiva, pero tiene la elegancia que imprime la pobreza y la vida poco complaciente en las personas fuertes que no se dejan abatir por las circunstancias. Jean Muir es una superviviente de la desgracia que trabaja para subsistir en un mundo en el que no le queda nada ni nadie más allá de ella misma y sus propios recursos. Pero no tardaremos mucho en saber, justo lo que demora en terminar el primer capítulo, que la señorita Muir nada tiene que ver con lo que aparenta. Al quedarse sola en su habitación, Jean deja caer la máscara (junto con las trenzas postizas) y se manifiesta como es en verdad. "¡No está mal! Será un buen terreno en el que trabajar, y cuanto más difícil sea la tarea, más me complacerá. Merci, vieja amiga. Me infundiste ánimo y coraje cuando nadie más lo hacía. Vamos, el telón ha caído, de modo que puedo ser yo misma por unas horas, si es que las actrices son ellas mismas alguna vez".


Ilustraciones para la edición
A partir de ese momento veremos a Jean Muir dirigirse sin escrúpulos hacia su objetivo que rápidamente se nos muestra como el deseo de realizar un buen matrimonio en aquella casa de gente acaudalada. Mentiras, disimulos, falsa modestia, hipocresía... todas las artes del engaño puestas al servicio de unos intereses puramente materiales. Pero ¿puede alguien culpar a Jean Muir de su particular obra de teatro? En una sociedad en la que la única salida honorable de las mujeres era el matrimonio, en la que el único modo para que una chica pobre pudiera acceder a la fortuna era una boda desigual, en ese mundo no diseñado por las mujeres ¿se puede culpar a quien siguiendo las normas decide hacer una buena boda que la libre de la miseria al precio que sea? 

Jean Muir es una mujer que utiliza las pocas armas que le deja un mundo hecho por los hombres y para los hombres, en el que las mujeres son meros objetos de decoración, meras hacedoras de hijos para mayor gloria del apellido familiar. Esas armas pasan por esa debilidad lastimosa a la que pocos hombres pueden resistirse cuando la exhibe una mujer hermosa: "No puedo evitar que la gente me ame. No quiero su amor. Solo pido que me dejen en paz, y no consigo entender por qué me atormentan. No soy hermosa, no tengo dinero ni posición social y, sin embargo, cada jovencito tonto confunde mi sincero interés con algo más cálido, y eso me hace sentir desdichada. Esa es mi desgracia". Ante esa vulnerabilidad los hombres se sienten redentores y otorgan a la mujer que sepa y se atreva a utilizarlo un poder que se vuelve contra ellos.

Se ha calificado a Jean Muir de antiheroína, pero para mí es justamente lo contrario. Es una mujer fuerte en un mundo que condena a las mujeres a ser seres vulnerables para dar a los hombres la satisfacción de apoyarlas con su fortaleza; es una mujer que ha decidido tomar las riendas de su destino y no dejar al albur de los astros el que un hombre se enamore de ella y la eleve de categoría social. Es, en resumen, una mujer fuerte en un mundo que la quiere débil y sometida. ¿Que no manifiesta demasiados escrúpulos? Cierto, pero tampoco me parece muy escrupuloso pedirlos a quien tiene el mundo en contra y lucha para superar una situación que la quiere doblegada y a merced de los hombres.

Tiene mucho de teatral esta novela calificada por su autora como de "sangre y truenos" (el término thriller no se había inventado en su época). Desde la máscara que ya aparece en el título o la puesta en escena de los personajes en muchos de los episodios hasta la actuación de la propia Jean interpretando un papel que nada tiene que ver con la realidad o las propias escenas teatrales que se representan en la mansión de John Coventry, todo es muy teatral. Todo recuerda mucho a aquella obra de teatro que había escrito Jo March y que las hermanas representaban en Navidad para amigos y vecinos en "Mujercitas". ¿Cómo olvidar el "¡Rodrigo, sálvame, sálvame!" que declamaba Jo en la novela y Katherine Hepburn en la película?

Louisa May Alcott
Louisa May Alcott empezó a escribir antes de su éxito arrollador con "Mujercitas", pero como hemos dicho, lo hacía bajo seudónimo. A. M. Barnard fue el más usado, pero no el único. Con ese nombre escribió esas novelas que hoy llamamos thrillers y más concretamente domestic noir. Ella admiraba a Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawtorne y Wilkie Collins, autores todo ellos de novelas de suspense. En palabras de Juan Mari Barasorda, autor del posfacio de esta edición: "En las novelas de Alcott/Barnard se produce la recreación del romanticismo oscuro de Poe y los primeros ejemplos del thriller doméstico. Si en el siglo XVIII la heroína era acosada por el mal en un entorno tenebroso [...] en el siglo XIX se accede a un nuevo escenario: el «ambiente doméstico»"Para ese tipo de literatura, más propia de hombres en su época, utilizó el seudónimo. Solo se atrevió a firmar con su nombre las novelas juveniles basadas en sus vivencias y en su familia, más propicias a salir de una pluma femenina. 

A pesar de la educación poco convencional y tendente a la igualdad de todo tipo que había recibido tanto por parte de padre como de madre, hay ciertas imposiciones derivadas de la época en que uno vive que cuesta mucho desterrar. Aunque puede que todo fuera una cuestión práctica y pensara que firmando como hombre (nadie pensaría que se escondía una mujer tras aquel A. M.) obtendría más réditos económicos. No olvidemos que el escribir fue un medio de aportar algo de dinero a la maltrecha economía familiar. 

Buscaré más novelas de Louisa May Alcott de este "domestic noir" porque creo que es todo un mundo a descubrir.

Esta novela entra en el III reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1980. "Tras la máscara"" está publicada en 1866.

Esta novela entra también en el I reto "Cabalgando entre clasicospor estar publicada antes de 1970. 

Esta novela la he leído como recomendación de Las Inquilinas de Netherfield y de Marta Navarro del blog Cuentos vagabundos. Dicha recomendación me llegó a través de El Reto Serendipia Recomienda 2019. Esta es la primera novela que leo de las tres que supone el reto. Si queréis saber cuáles son las otras dos podéis verlo en esta entrada de mi blog.

Título del libro: Tras la máscara o el poder de una mujer
Autora: Louisa May Alcott (bajo el seudónimo de A. M. Barnard)
Título original: Behind a mask, or a Woman’s power
Traducción: Rosa Sahuquillo Moreno y Susanna González
Editorial: Depoca
Ilustraciones: Cassell’s Magazine
Año de publicación: 2018
Año de publicación original: 1866
Nº de páginas: 184

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