Diciembre 2016
Desde hacía muchos años deseaba escribir sobre los Finzi-Contini — Micòl y Alberto, el profesor Ermanno y la señora Olga— y sobre todos los que habitaban o, como yo, frecuentaban la casa de Corso Ercole I d’Este , en Ferrara, poco antes de que estallara la última guerra. Pero el impulso, la incitación para hacerlo de verdad, no los sentí hasta hace un año, un domingo de abril de 1957. Y es que en abril de 1957, el narrador de esta historia se encontró, tras la visita a una necrópolis etrusca, cuando volvía en coche a Roma, con su recuerdo varado en el cementerio judío de Ferrara ante la tumba de Alberto, la única tumba en la que reposaba un Finzi-Contini, porque, " muerto en 1942 de un linfogranuloma, fue enterrado en ella, mientras que Micòl, la hija segundogénita, y el padre, el profesor Ermanno, y la madre, la señora Olga, y la señora Regina, la muy anciana madre paralítica de la señora Olga, deportados todos a Alemania en otoño de 1943, quién sabe si encontrarían s...