"Los nombres propios" Marta Jiménez Serrano.
«Hablar conmigo es como meterte dentro de las fuentes en verano, como comerte el helado mordiendo el cucurucho y aspirando desde abajo: hacerlas con siete años es tierno, risueño, gracioso; hacerlas con dieciséis, es estar loco. Finges que no hablas conmigo igual que finges que te lavas el pelo un día sí y un día no o que nunca has probado los porros. Lo finges mejor, incluso. Has dejado de hablarme» . Desde pequeña, Marta habla con ella. Lo hacía mucho en el primer capítulo cuando tenía siete años, pero ahora, en este segundo capítulo al que pertenece la cita, con dieciséis años, ya no es plan de hablar con una amiga invisible. Al menos no es plan que nadie se entere. Pero sigue hablando con ella. Y escuchándola porque casi todo el libro está escrito en segunda persona, en esa segunda persona en la que Belaundia Fu se dirige a ella. Belaundia Fu es su amiga invisible. Es la voz que le dice todo es «solo una voz, una voz a la que tú has decidido poner nombre, una voz que en cierto...