"Niágara" Joyce Carol Oates
" Desconocido y anónimo en aquel momento, el individuo que iba a arrojarse a las cataratas Herradura apareció ante el portero del puente colgante de la isla Cabra aproximadamente a las 6.15 de la mañana. Se trataba del primer peatón del día. «¿Cómo iba a saberlo entonces? No podía. Pero si miro atrás, sí, debería haberme dado cuenta. De haberlo hecho, tal vez le habría salvado» . Gilbert Erskine, el hombre que acaba de lanzarse a la catarata Herradura, la más grande de las que componen las cataratas de Niágara, era un ministro presbiteriano de veintisiete años, hijo y yerno de ministros presbiterianos. Yerno reciente. No hace ni veinticuatro horas que se casó con Ariah. No ha sido exactamente un matrimonio por amor. Ariah, con veintinueve años, ha llegado justo a tiempo de comprometerse antes de cruzar el límite de la treintena y entrar en el camino del olvido, el Límite que, como el de las cataratas, no permite la vuelta atrás. Gilbert... bueno, Gilbert, como bien sabe Ari...