"Los colores del tiempo" Ana Alonso
«El olor del papel viejo era casi comestible, y no muy diferente para Adela del de un pastel de hojaldre recién salido del horno: la misma promesa de placer, el mismo poder para evocar momentos deliciosos del pasado, la anticipación del goce mezclada con la melancolía de la memoria… Las novelas y los milhojas de crema tenían eso en común: se podían saborear hasta en las peores circunstancias. Aunque, por otro lado, el aroma punzante de la tinta recién salida de imprenta le revolvía un poco el estómago. Le recordaba la época en que recibía los nuevos números de La Novela Ideal [...] Adela se escapaba en cuanto podía al descuidado jardín que había un par de manzanas más arriba de la sede de la CNT y se sentaba a leer bajo los tilos.» . Ha pasado el tiempo desde entonces. Ha pasado el tiempo y ya no existe ni La Novela Ideal ni la sede de la CNT. Ha pasado una guerra y Adela ya no está en Barcelona. Ahora está en León, es maestra y tiene una hija de siete años. Ha perdido a su novio,...