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Mostrando las entradas etiquetadas como Elizabeth von Arnim

"Abril encantado" Elizabeth von Arnim

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«Y resultaba tan asombroso sentir esta dicha total, ya que allí estaba, sin hacer ni tener la intención de hacer una sola cosa desinteresada, sin ir a hacer nada que no quisiera hacer. Según todas las personas que había conocido a lo largo de su vida, habría debido tener por lo menos remordimientos. No tenía ni un remordimiento. Algo fallaba en alguna parte. Era asombroso que en casa hubiera sido tan buena, tan terriblemente buena, y sólo hubiera conseguido sentirse atormentada. Allí los remordimientos de todo tipo habían sido el pan suyo de cada día; molestias, dolores, desalientos, mientras ella mantenía una generosidad constante. Ahora se había desembarazado de toda su bondad y la había abandonado como una pila de ropa empapada, y lo único que sentía era alegría. Se había despojado de la bondad, y disfrutaba de su desnudez. Estaba completamente desnuda y exultante. Y allí, alejado en la bruma borrosa de Hampstead, estaba Mellersh enfadado». El párrafo con el que abro esta entrada...

"Expiación" Elizabeth von Arnim

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Aquella importante zona residencial del sur de Londres apreciaba a los Bott, familia de una sólida posición económica en continua y creciente prosperidad. Eran su columna vertebral. Donaban, presidían, daban discursos, inauguraban. Titford estaba lleno de Botts y todos y cada uno de ellos eran un orgullo para la vecindad. Cuando se casaban, cosa que hacían con absoluta puntualidad al llegar a la edad apropiada, o cuando tenían descendencia, también de forma puntual una vez casados —excepto Ernest, que no había tenido hijos—, Titford se regocijaba de corazón; cuando morían, cosa que hacían al llegar a la vejez y no antes —excepto Ernest, al que se lo había llevado un accidente de coche—, Titford lo sentía de corazón y de corazón compadecía a quien sobrevivía, en general, por esa extraña ley de la naturaleza que hace que la embarcación que parecía más frágil acabe por ser la más resistente, una viuda. Los Botts son muchos y muy respetados, en efecto. Ahora una desgracia ...

"Vera" Elizabeth von Arnim

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«Estaba delicado y ella había cuidado de él. Así había sido desde siempre. Y, también desde siempre, su padre lo había sido todo para ella. En su vida adulta, Lucy no dedicó un solo pensamiento a nadie que no fuera él. No había lugar para ninguno más; tal era el espacio que ocupaba en su corazón. Lo habían hecho todo juntos, lo habían compartido todo, habían esquivado juntos los inviernos, se habían instalado en sitios encantadores, habían visto las mismas cosas bellas, h abían leído los mismos libros [...]  Era su compañía más entretenida, el amigo más generoso, el guía que la iluminaba, el padre más entregado…, y ahora estaba muerto. Y ella no sentía nada» . El padre de Lucy acaba de morir. Aún no ha tenido tiempo de asimilarlo, aún la pena no se ha abierto paso para ponerse a la cabeza de sus sentimientos. Aún lo están preparando las mujeres del pueblo para el velatorio y Lucy ha salido al jardín, el jardín de la casa de Cornualles a donde han llegado la semana antes para pasar ...