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Mostrando las entradas etiquetadas como Cabalgando entre Clásicos

"Loxandra" María Iordanidu

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"Dice Loxandra que vino al mundo en Constantinopla, en tiempos del sultán Abdül-Mecit, «que mala muerte tenga…». —Shhh, cállate, Loxandra, nos perderás. —¡Oh, que Dios conceda larga vida al sultán Abdül-Mecit, mal rayo lo parta! —Shhh, calla de una vez. ¿Te has vuelto loca para gritar así? Pero Loxandra no está gritando. ¿O sí? No, está hablando en voz baja. Pero la voz baja de Loxandra resuena como una campana de Santa Sofía. Sólo los muertos no la oyen. Una voz muy grande y sonora tiene la bendita y no la puede modular" . Loxandra es una voz en sí misma. Nadie que haya convivido con ella puede sustraerse a sus palabras, sus actos, su presencia. La vida con Loxandra estaba teñida de olores, sabores y pensamientos especiales. Había venido al mundo, efectivamente, en Constantinopla cuando Constantinopla aún no se llamaba Estambul, pero ya no se llamaba Bizancio; vivía en un barrio de la ciudad, que tampoco hoy se sigue llamando como entonces, y era feliz. Se levantaba por la m...

"Rebeca" Daphne du Maurier

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Con esta reseña colaboro con el concurso de relatos de " El tintero de oro " de diciembre, dedicado a " Rebeca ". La reseña no participa en el concurso, pero contribuye a completar el homenaje a la obra y a la autora a las que se dedica el mes de diciembre. "Anoche soñé que había vuelto a Manderley. En mi sueño me encontraba ante la verja del parque, pero durante algunos momentos no pude entrar. Estaba cerrada la puerta con candado y cadena. En sueños llamé al guarda, pero nadie me contestó, y cuando miré detenidamente a través de los mohosos barrotes de la verja, vi que la caseta estaba abandonada.  No humeaba la chimenea, y las ventanucas y sus celosías bostezaban en su abandono. Entonces, como todos los que sueñan, me sentí de repente dotada de una fuerza sobrenatural y atravesé como un espíritu la barrera que me detenía. Serpenteaba el camino ante mí, retorcido y tortuoso como siempre, pero según avanzaba noté que había cambiado; ahora era estrecho y estab...

"El legado" Sybille Bedford

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" El legado " es parcialmente una obra autobiográfica que narra los primeros años de la autora y, sobre todo, la historia de su familia previa a su nacimiento. Es una de esas obras en que si empiezas a preguntarte qué es ficción y qué es realidad, terminarás frustrada y, salvo que profundices, y mucho, en la vida de la autora, no saldrás de la duda. Ella nos da alguna pista en la introducción, pero son pistas escasas y que no desvelan el misterio. " lo que sé, o creo saber, de los lugares y hombres y mujeres de esta historia procede de lo que vi y, sobre todo, de lo que oí de niña, cuando contaba entre tres y diez años de edad [...] Lo demás es invención y conjeturas. Algunos personajes —especialmente el de Sarah y el conde Bernin— son invención mía [...] me brindaron versiones rebajadas, a menudo en tono de censura, de advertencia o de reprobación…, creyendo que gran parte de ellas quedaban fuera del alcance de mi oído y comprensión. Hubo también numerosas charlas de so...

"Los niños" Edith Wharton

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"Ciertos hombres tenían una suerte increíble en sus viajes. Les bastaba con subir a un tren o a un barco para encontrarse con un antiguo amigo o trabar amistad con alguien, lo cual era mucho más emocionante. Siempre coincidían en el mismo compartimento o en el mismo camarote con alguna celebridad errante, con el propietario de una casa famosa, de una colección notoria o de una personalidad divertida y peculiar, siendo este último, claro está, el caso más infrecuente, por ser el más reconfortante" . Y si eso es lo que le pasaba a Edward, tío abuelo de Martin Boyne, no es el caso del propio Martin quien al contemplar desde la cubierta la larga fila de pasajeros de primera clase que ascendían por la pasarela del barco solo pensó que no había uno solo con el que le apeteciera hablar.  Martin Boyne es un ingeniero que ha viajado mucho. Le gusta la aventura y, afortunadamente para él, ha habido mucha en su vida pues gracias a su trabajo y a las obras que ha tenido que realizar ha v...

"Lejos del mundanal ruido" Thomas Hardy

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"[...] El matrimonio puede ser muy bonito en cierto sentido. La gente hablaría de mí y pensaría que he ganado mi batalla, y yo me sentiría victoriosa, y todo eso. Pero un marido… —¡Qué! —Pues que siempre estaría allí, tal como usted ha dicho; cada vez que levantase la vista, estaría allí. —Claro que sí. Eso es. —Lo que quiero decir es que no me importaría ser la novia y celebrar una boda, si pudiera hacerlo sin tener un marido. Pero como una mujer no puede hacerlo sola, no me casaré… al menos por el momento" . Me parece un diálogo maravilloso, adelantado a su tiempo, chispeante, ágil, con un gran sentido del humor. Sí, cuando empieza " Lejos del mundanal ruido ", una de las novelas más conocidas de Thomas Hardy, Bathsheba Everdene es una adelantada a su tiempo... en algunos aspectos. Por lo demás, es coqueta, vanidosa, da y quita a capricho de su voluntad.  Quien así se ve rechazado en sus ansias matrimoniales con la joven es  el  hacendado  Gabriel Oak, títul...

"Hermana muerte" Thomas Wolfe

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El día que empiezo a escribir esta reseña (1 de junio) se cumplen dos años de la muerte de mi padre. Esta mañana (1 de junio) he publicado la entrada sobre " Un espíritu en mi sofá " de Alicia Lakatos. El sábado murió el mejor amigo de mi padre. E sta tarde termino de leer " Hermana muerte " y empiezo la reseña y es como si la muerte me persiguiera de forma totalmente casual (no he leído estos libros por su tema; uno ha sido porque era un compromiso demasiado tiempo pospuesto y otro, por selección al azar entre mis pendientes), pero en vez de agobiarme o deprimirme me dejo arrastrar por la prosa de Thomas Wolfe, un autor al que tenía en mi lista de pendientes hace mucho tiempo. Podía haberse el azar decidido por otra de sus obras, pero su azaroso dedo cayó sobre esta y esta ha sido la leída. "Oh, Hermana Muerte, que te posas solemnemente en el ceño de los hombres humildes, oh, Orgullosa Muerte, a quien he visto en la oscuridad tantas veces, siempre al acech...