"El corazón es un cazador solitario" Carson McCullers
Poco después de que Singer regresara a su habitación de la casa de huéspedes, Mick y Jake Blount y el doctor Copeland empezaron a venir nuevamente. Todos querían saber dónde había estado y por qué no les había advertido de sus planes. Pero Singer fingió que no entendía las preguntas, y su sonrisa era inescrutable. Uno a uno iban llegando a la habitación de Singer para pasar las tardes con él. El mudo se mostraba siempre pensativo y tranquilo. Sus ojos, tan llenos de matices, aparecían graves como los de un hechicero. Mick Kelly y Jake Blount y el doctor Copeland llegaban y se ponían a hablar en la silenciosa habitación porque sentían que el mudo siempre comprendía, fuera lo que fuera lo que quisieran decirle. Y tal vez incluso más. Y aún habrá un visitante más en la habitación de John Singer: el dueño del café Nueva York, Biff Brannon. Y son esos personajes los que, unidos y amalgamados por el mudo Singer, van dejando ver su vida a lo largo de la novela. Se puede decir que Jo...