"Islandia 2004" Ezequías Blanco
Getafe no es Dublín ni Lisboa ni, mucho menos, Nueva York o Londres. Ciento cuarenta y cinco mil almas según el anuario del periódico El País. Getafe no es Salamanca, ni París... Ni punto de comparación. Solo en número de habitantes. No es más que un pueblo grande. "Un poblachón manchego" dicen que le llamó Pío Baroja. Producto de la inmigración de los años sesenta donde venían de todos los lugares de España, sobre todo del sur, gentes con una mano delante y otra detrás, lo peor de cada casa, con la intención de mejorar sus vidas al olor del aceite chirriante y oscuro de las industrias. Y, a pesar de que muchos de aquellos pioneros ya hayan muerto, la impronta y la pátina de la suciedad que arrastraban y de la pobreza en la que estaban sumidos, sigue siendo dominante Sobre todo la suciedad: los papeles y las bolsas de plástico danzando por las calles, las cáscaras de pipas rodeando cualquier banco, las aceras llenas de las manchas más extrañas... Es cuestión de educación. ...