"Vínculos de sangre" Amalia Hoya
La escarcha me cubría los hombros y el intenso frío me obligaba a tiritar. Uno de los soldados me regaló su capote, todavía recuerdo el tacto áspero de la tela cuando mi madre me envolvió en él. En cambio, mis pies no tenían remedio; llevaba unas zapatillas poco adecuadas para caminar por el terreno pedregoso, el barro y los charcos. Y los gruesos calcetines hacía rato que se habían empapado. Mis padres y yo huíamos de la guerra. Él era un capitán del ejército republicano que había luchado en la batalla de Santander a las órdenes del general Mariano Gamir Ulibarri, responsable militar de las Vascongadas, Asturias y Santander. Y mi madre, una maestra y activista republicana que escribía artículos en El Diario Montañés y, más tarde, en La República. Dos años antes, las tropas de Franco habían conquistado toda la franja norte de España, por lo que, perdida la zona, mi padre decidió llevarnos con él a Zaragoza con intención de unirse a las tropas que libraban la batalla en el Ebro....