"Las cosas que perdimos en el fuego" Mariana Enríquez
Hace años que Lala decidió ser mujer y brasileña, pero había nacido varón y uruguayo. Ahora es la mejor peluquera travesti del barrio y ya no se prostituye; fingir el acento portugués le resultaba muy útil para seducir hombres cuando era puta en la calle, pero ahora no tiene sentido. Igual, está tan acostumbrada que a veces habla por teléfono en portugués o, cuando se enoja, levanta los brazos hacia el techo y le reclama venganza o piedad a la Pomba Gira, su exú personal, para quien tiene un pequeño altar en el rincón de la sala donde corta el pelo, justo al lado de la computadora, que está encendida en chat perpetuo. No todas las mujeres de los relatos de este libro son capaces de decidir su destino como Lala. Algunas lo deciden de forma mucho más dramática como las mujeres quemadas de Las cosas que perdimos en el fuego , el último relato y el que da nombre al libro, esas mujeres que deciden quemarse en solidaridad con las mujeres quemadas por sus parejas y exparejas, rociadas d...