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Mostrando entradas de 2021

"Madres e hijos" Theodor Kallifatides

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Madres e hijos o padres e hijos, o padres y madres. Es esta la historia de Theodor Kallifatides, la historia de su familia más bien. No sé si habrá algo de ficticio en esta novela o todo será real y la única ficción se deba a la traición del recuerdo. No lo sé y tampoco me importa más allá de por esa curiosidad cotilla que todos llevamos dentro. Pero ni la mayor o menor realidad ni la mayor o menor ficción le restan un ápice a la belleza y el interés de este libro.  «Este año cumplí los sesenta y ocho, y mi madre los noventa y dos. "No fui la causa principal de la Primera Guerra Mundial, pero nací el año en que comenzó", dice alguna vez con la distancia irónica que impide que sus sentimientos se apoderen de ella. Los dos hemos envejecido y ha llegado el momento de hacer lo que siempre quise: escribir sobre ella. No quería hacerlo mientras ella viviera. Pero ahora, creo, no tengo otra opción. La muerte se nos está acercando a ambos. La muerte de quién da los pasos más largos e

"Al pie de la escalera" Lorrie Moore

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«El frío llegó tarde aquel otoño y a los pájaros cantores los cogió desprevenidos. Cuando la nieve y el viento empezaron a ser intensos, demasiados habían sido engañados para quedarse, y en vez de partir hacia el sur, en vez de haber volado ya hacia el sur, estaban acurrucados en los jardines de las casas, con las alas ahuecadas para conseguir un poco de calor. Yo estaba buscando trabajo. Era estudiante y necesitaba trabajo de canguro, de modo que pasé algún tiempo caminando por esos atractivos pero invernales vecindarios, de entrevista en entrevista, al tiempo que inquietantes multitudes de petirrojos picoteaban la tierra congelada, pardogrisáceos y desvalidos —aunque qué pájaro no parece, incluso en las mejores de las circunstancias, algo desvalido.»   Una de las cosas que más me han gustado de este libro son las descripciones de todo tipo, tanto las físicas en las que se nos ofrecen maravillosos cuadros del paisaje, el clima, los cambios de estación; como de los sentimientos, sensac

"Tomás Nevinson" Javier Marías.

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«‘En el restaurante casi desierto podría haberle metido un tiro con facilidad. De haber tenido el menor atisbo del papel que esa inmundicia iba a desempeñar, y de los años de sufrimiento que iba a infligirnos, lo habría hecho sin pensármelo dos veces. Pero lo vi como a un personaje salido de una tira cómica, y así no le disparé’.» Esta cita extraída de Diario de un desesperado , del escritor alemán Friedrich Reck-Malleczewen, se podría considerar el tema (el tema principal al menos) que sobrevuela toda esta maravillosa novela, la última de Javier Marías. Sobre todo si le añadimos la reflexión que a continuación hace el propio Javier Marías: «El 11 de agosto de 1936 aún había visto muy pocos sufrimiento y horror en comparación con los que vinieron después, y aun así Reck-Malleczewen piensa que no habría dudado en matar a sangre fría a un hombre ridículo que se disponía a almorzar a solas en 1932, de haber sabido entonces lo que sabía cuatro años más tarde y ocho y pico antes de morir, a

Tres eran tres 7

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Por primera vez en esta sección no predominan las obras de género negro o policíaco. Tan solo la última lo es. Esta vez he escogido tres libros de autores españoles que estaban en mi Kindle hace alrededor de un año y a los que ya quería poner la etiqueta de leídos. De vez en cuando lo hago con libros que se van quedando rezagados y que muchas veces ni recuerdo cómo y por qué fueron comprados. En este caso han sido tres libros muy distintos, de lectura rápida y que me han gustado. El último, especialmente, ha sido todo un descubrimiento. " Doce horas ". Mayte Esteban. Este libro lleva más de un año esperando en mi estante de pendientes. Cuando ya ha pasado un año de aquel confinamiento domiciliario que nos tuvo a todos encerrados por meses me ha gustado leerlo; volver a recordar aquellos días de encierro empleados en leer, cocinar, ver series, hacer ejercicio, esperar a las ocho para oír los aplausos de los vecinos (algo a lo que nunca me animé porque para eso soy muy mía)...

"El hombre perdido" Jane Harper

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No suelo ser amante de ambientes hostiles y normalmente huyo de novelas ambientadas en sitios desapacibles. Siempre digo que Islandia es un lugar en el que no me siento a gusto cuando leo una novela. Tampoco me gustan las ambientadas en barcos que me producen la misma claustrofobia que siento en esos vehículos flotantes. Y sin embargo... Sin embargo, en las últimas  semanas he leído dos libros ambientados en entornos duros, muy duros, que me han gustado muchísimo y parte del aliciente lo he encontrado en esa ambientación. Hablo de El reino , de  Jo Nesbø,  a la que le dediqué una entrada hace unas semanas, y esta de El hombre perdid o que hoy traigo al blog.  Si El reino se ambientaba en las montañas de Noruega, en parajes nevados gran parte del año en los que la temperatura puede descender a los treinta grados bajo cero, en El hombre perdido  nos vamos al desierto de Australia, a Queensland, un lugar en el que los veranos son atroces, los termómetros suben a más de cuarenta grados y

Ya estoy de vuelta

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Faro de Estaca de Bares (Rosa Berros 2021) Por eso de que de lo que se come se cría, he vuelto de Galicia convertida en pulpo. Pues eso, que ya estoy de vuelta y aunque el viaje no ha sido lejos ni muy largo, ha sido muy intenso. He visitado paisajes naturales: rías, cabos, arenales, playas... Y me he enterado de cosas muy curiosas. Por ejemplo, que el punto más occidental de España no está en Fisterra como yo pensaba, sino en el Cabo Touriñan, por muy poquito (algo más de dos minutos geométricos), pero así es y así lo indica una placa allí situada. Lo bueno de ir leyendo cualquier tipo de letra impresa que una se encuentra en el camino es enterarse de cosas así. También he visto los dos cabos que se consideran frontera entre las aguas del Cantábrico y las del Atlántico (sin dejar de tener en cuenta que el Cantábrico no deja de ser un mar del inmenso océano Atlántico). Son estos el cabo Ortegal y el de Estaca de Bares. No hay contradicción; están tan cerca uno de otro en el mapa que es

Buen descanso y hasta pronto.

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Hoy traigo una entrada muy escueta para anunciar que me tomo un par de semanas de vacaciones y me voy a Galicia, una tierra que me encanta y a la que no me acerco desde 2016. Si en aquella ocasión fueron Pontevedra y Lugo las provincias visitadas en dos viajes distintos, en esta ocasión será A Coruña.  Si tengo tiempo y ocasión puede que visite vuestros blogs o visite aquellas reseñas que me interesen. Como solo dispondré de móvil no creo que deje comentarios aunque nunca se sabe. Nos vemos a la vuelta, hacia el 10 de julio.

"El reino" Jo Nesbø

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«Era el día que murió Dog. Yo tenía dieciséis años, Carl quince. Unos días antes papá nos había enseñado el cuchillo de caza con el que lo maté. Tenía una hoja ancha que brillaba al sol y unas ranuras a los lados. Papá nos explicó que las ranuras servían para desviar la sangre cuando descuartizas la presa. Solo con oír eso Carl se puso pálido y papá preguntó si iba a vomitar en el coche otra vez. Creo que por ese motivo Carl se propuso matar de un disparo lo que fuera, cualquier cosa,» pero a lo único que Carl fue capaz de disparar fue a Dog, el perro de la familia. Así empieza el prólogo de El reino y ya en él se nos da una imagen de cómo son los  Opgard, padre madre, Roy y Carl. Se nos da sobre todo una imagen de la relación entre los dos hermanos. Roy siempre tapando a Carl  ante el padre, resolviéndole los problemas, salvándole de su propia cobardía y falta de decisión.  «—No se lo digas a papá. —¿Que has llorado? —Que no has sido capaz de sacrificar… que no lo has sacrificado.

"En casa" Marilynne Robinson

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«–¡En casa para quedarte, Glory! ¡Sí! –dijo su padre, y a ella se le cayó el alma a los pies. Él intentó acompañar sus palabras con un brillo de alegría en la mirada, pero tenía los ojos húmedos de conmiseración–. ¡Para quedarte una temporada, esta vez! –rectificó y le cogió la bolsa, cambiando antes el bastón a su mano más débil. Dios bendito, pensó ella, Dios bendito que estás en los cielos. Últimamente, así empezaban y terminaban todas sus plegarias, que eran en realidad exclamaciones de asombro. ¿Cómo podía estar tan frágil su padre? ». La casa está en Gilead, Iowa, que es el escenario de un ciclo de novelas titulado así, Gilead . Son cuatro las novelas del ciclo aunque yo solo he leído las tres primeras. En todas salen los mismos personajes, aunque el protagonismo vaya saltando de unos a otros en las distintas entregas. También se salta en el tiempo, pero no importa. Todo ello hace que sea indiferente el orden de lectura. Nos vamos encontrando con los Ames y los Boughton en distin