"Los que merecen morir" Carlos Salem
«El sol de Bruselas es un sol de mentira, de pintor flamenco resignado a repetir de memoria una calidez que le queda demasiado lejos, una lámpara ecológica y correcta que no derrocha luz ni calor. Un sol tan tímido que ni siquiera brilla los domingos para no perturbar el descanso de los habitantes de la ciudad, tan madrugadores el resto de la semana» . Y allí, en Bruselas, lleva cinco años en Comisión de servicios Severo Justo, un comisario general repetidamente condecorado, pero tan cumplidor del reglamento y de lo correcto que incluso a los de Asuntos Internos se les escapaba de la norma. Allí, en aquel sol desolado, pasa Severo Justo sus días y sus noches. Sin pensar ni sentir ni sonreír ni, mucho menos, amar. Allí recuerda su vida de sacerdote, su corto periodo de marido y padre, sus éxitos como policía, su paso por psiquiatras y demás terapeutas. Y es que h ace veinte años su vida desapareció bajo las ruedas de un coche, el mismo que atropelló y mató a su mujer y a su h...