Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

lunes, 29 de octubre de 2018

"En piel ajena". Tana French

"Algunas noches, cuando duermo sola, todavía sueño con Whitethorn House. En mis sueños siempre es primavera y una luz fría y penetrante quiebra la neblina del atardecer. Subo los escalones de piedra, llamo a la puerta [...]y una anciana con delantal y gesto hábil e inflexible me franquea el paso. [...] La casa siempre está vacía. Los dormitorios, desnudos y limpios. ...] Un perfume a jacintos silvestres entra por las ventanas, abiertas de par en par, y se funde con el olor a barniz de cera de abejas".
No es extraño que la detective Cassie Maddox, tenga esos sueños. Pocas veces se habrá enfrentado a un caso más traumático. Imaginen la siguiente situación: cuando Cassie recibe una llamada de la Brigada de Homicidios para que acuda al lugar en el que ha aparecido asesinada una joven, se queda conmocionada al ver que la joven bien podría ser ella misma porque el parecido es asombroso. Pero no termina ahí la cosa, porque la muerta responde al nombre de Alexandra Madison, Lexie. Y es la historia de Lexie Madison la que Cassey se dispone a contarnos, salvo que Lexie Madison nunca existió. Fue un personaje inventado y diseñado, con el que Cassey se disfrazó durante un tiempo, cuando trabajaba en los servicios secretos y "Frank pretendía infiltrar a algunas personas en el círculo de tráfico de drogas que operaba en el University College de Dublín. Yo quería realizar ese trabajo, quizá más de lo que he querido nada en toda mi vida". Así es que se infiltró como Lexie Madison, dando vida a un personaje ficticio que ahora parece haber cobrado vida (para morir asesinada) y saltado a la realidad (para hundirse enseguida en el recuerdo).
Para terminar de completar este juego de espejos imposible en el que la autora nos ha metido, Cassey volverá a trabajar como infiltrada, dando vida a una Lexie que supuestamente no ha muerto, y tendrá que intentar averiguar el autor y la causa del asesinato, viviendo la vida de Lexie y metiéndose en su ambiente. A ver quién desenmaraña el hilo, porque yo me pierdo: un personaje creado de la nada, que sorprendentemente aparece muerto y quien lo creó, tiene que asumir su identidad para saber quién lo mató. Se me pierden los matices, pero en la novela, todo está calibrado al milímetro; en ningún momento hay incongruencias, detalles que se salen de la lógica narrativa, absurdos inexplicables. No, en la novela todo encaja a la perfección. 
Y no he destripado nada. Todo lo que he contado aparece en las primeras páginas del primer capítulo. "Hay algo que deben saber acerca de Alexandra Madison: nunca existió. Frank Mackey y yo la inventamos hace mucho tiempo, una luminosa tarde estival en su oficina polvorienta en Harcourt Street"
Tras el desastroso desenlace de la Operación Vestal y su ruptura con su compañero, Rob Ryan, ambos han sido sacados fuera de la Brigada de Homicidios y Cassey languidece en Violencia Doméstica. Cuando Frank le propone volver a colaborar con Operaciones Encubiertas la tentación es demasiado fuerte. Ya había trabajado allí antes de entrar en Homicidios y la oportunidad de hacerse pasar por Alexandra Madison e investigar su asesinato se presenta, dado el asombroso parecido entre ambas, como una oportunidad irrepetible y la ocasión perfecta para, al menos por un tiempo, hacerle "un corte de mangas al personal de Violencia Doméstica en general y a Maher y su problema de halitosis en particular".
Lo que nunca se hubiera imaginado es que el papel de Lexie le iba a resultar tan atractivo, sus compañeros de casa, tan acogedores, su vida, llena de una paz que nunca había sentido. Lexie vivía con Daniel, Justine, Abby y Rafe en Whitethorn House, a las afueras de una población llamada Glenskehy, no muy lejos de Dublín. Realizan doctorados de postgrado en El Trinity a donde se trasladan todas las mañanas en alguno de los dos coches que tienen. 
La vida de estos cinco chicos, una vez Cassey se les cuela en casa, se nos irá manifestando como algo seductor y a la vez escalofriante. Juro que en muchas ocasiones he recordado a los enanitos de Blancanieves cantando el "I go, I go..." en la película de Walt Disney. Igual de divertidos, igual de compañeros, igual de colaboradores, igual de felices. Su relación nos embruja con unos cautivadores sentimientos de amistad y compañerismo; con sus divertidas cenas, sus veladas de lecturas alrededor de la chimenea o de partidas de cartas mientras degustan una copa. Un ambiente que embelesa y atrapa, que atrapará a la misma Cassey, detective bregada primero en Operaciones Encubiertas y más tarde en Homicidios. 
A medida que nos vayamos adentrando en las más de seiscientas páginas del libro, iremos descubriendo lo que se esconde en el pueblo y su hostilidad con los cinco amigos, en el pasado del anterior habitante de la casa y su familia, en esa Lexie salida de no se sabe dónde y dando vida a un personaje de ficción. Iremos quitando velos hasta dejar al descubierto una terrible historia de la que todos son víctimas y en la que todos se vieron envueltos a pesar de su inocencia y de sus buenas y pacíficas intenciones.

Tana French
Aunque de origen irlandés, Tana French es nacida en Vermont, Estados Unidos, si bien hace casi treinta años que vive en Dublín.
Cuando leí la primera novela de Tana French, "El silencio del bosque", no sabía que era una serie. Fue un regalo de mi marido. De esos que, ya lo he comentado, encuentra revolviendo rincones de librerías o preguntando al librero (este, concretamente, fue recomendación del vendedor). Me atrajo su ambientación en Irlanda y la sinopsis que leí. Cuando me adentré en la historia, me sentí fascinada primero por la prosa sumamente precisa, sencilla y hermosa de la autora; segundo, por una historia compacta, original, bien llevada y con muchos matices, y con un final que, a pesar de ser redondo, dejaba hilos para ser anudados por el lector. Fue al terminar de leer la novela y averiguar cosas sobre la autora, cuando supe que formaba parte de una serie. Aquella primera novela formó parte de la octava entrega de "Sin reseña" (por si os interesa, es la última novela que aparece en la entrada) y allí decía que seguiría con la serie "al menos, mientras alguna de las novelas integrantes no me defraude lo suficiente". Pues bien, después de haber leído la segunda, estoy aún más enganchada y dispuesta a seguir con la serie "Gardaí", que así se llama (Gardaí es el nombre que se da a la Policía en Irlanda). Tanto es así, que esta novela ya no he querido meterla en "Sin reseña" y he preferido darle una entrada para ella sola.

Título del libro: En piel ajena.
Título original: The Likeness
Autora: Tana French.
Traducción: Gemma Deza
Editorial: RBA
Año de publicación: 2011
Año de publicación original: 2008
Nº de páginas: 656

viernes, 26 de octubre de 2018

"Cuéntame una historia" cumple cuatro años.


En 26 de octubre de 2014, iniciaba su vida este blog con una entrada, "Saludos", de la que casi me avergüenzo. No la he borrado porque una no mata a sus hijos... aunque se avergüence de ellos, pero ganas no me faltan.
Premio del primer aniversario
Al cumplirse el primer aniversario, lo celebré con una entrada en la que hacía un pequeño resumen del año y otorgaba un premio, diseñado por mí, a los blogs con los que por aquella época más me relacionaba. La mayoría siguen ahí, y siguen siendo referentes para mí, pero otros muchos han venido a sumase. Si se quieren considerar depositarios del premio, ahí lo tienen a su disposición. Yo por mi parte, hace tiempo que dejé un poco de lado eso de los premios. Y no he debido de ser la única; cada vez se ven menos por estos pagos. En realidad, hace meses que no aparece ninguno, al menos entre los blogs por los que transito.
Los aniversarios segundo y tercero pasaron sin que me enterara, pero en este cuarto, dado que lo he recordado a tiempo, quiero hacer resumen, un anuncio y proponer una iniciativa.
Como resumen diré que empecé reseñando libros y películas y cada vez he ido dejando más de lado el cine (sin que haya llegado a desaparecer) para centrarme en la literatura. 
Al principio reseñaba solo algunos libros que me parecían especiales, pero ya desde hace dos años, dejo constancia de todo lo que leo, bien en reseñas individuales o bien en mi sección "Sin reseña", donde dedico comentarios más breves a cinco novelas de las que, por diversas causas, no quiero o no puedo hablar demasiado.
En un principio, publicaba sin orden, cuando tenía algo, y/o cuando tenía tiempo. Así podía sacar una entrada diaria durante tres días seguidos y luego estar varios días sin publicar nada. Hace ya un tiempo que publico dejando dos días en medio, salvo alguna entrada que pienso que con un día es suficiente. Pero el caso es que me organizo y elaboro un calendario de próximas publicaciones.
Por hacer un resumen más numérico, diré que llevo publicadas 502 entradas, algunas sin comentarios (dudo que alguien las haya visto); la mayoría, últimamente, con entre veinte y treinta comentarios (contando mis respuestas), aunque las hay que pasan de setenta, sobre todo algún relato propio. Tengo algo más de trescientos seguidores y muy pronto cumpliré las trescientas mil páginas visitadas. Y os comunico que todo esto lo he sacado del propio escritorio de blogger, porque ni sé cómo se ven esas estadísticas de las que muchos habláis, ni, en realidad, me interesa especialmente. Sé que blogger no es exacto, pero no deseo exactitud; me basta con tener una idea general de si la cosa va a más, a menos o se mantiene.
El anuncio que tengo que hacer es que hay una sección de mi blog que considero finalizada y que ya no volverá a salir: se trata de "Bienvenido nuevo mes literario". Me da pena, pero últimamente, me costaba hacerla, me costaba encontrar libros que merecieran estar en ella, me llevaba mucho tiempo... y creo que me he llegado a cansar. Apareció en mi blog en mayo de 2015 por lo que ha pervivido durante más de tres años. Creo que, a partir de ahora, recibiré cada mes haciendo un resumen de los libros leídos durante el mes anterior, aunque no tengo nada claro lo que haré. Tal vez deje pasar el primer día de cada mes como si fuera uno más.
Respecto a la iniciativa, como no sé hacer sorteos (tampoco sé qué iba a sortear) ni votaciones ni nada de eso, y dado que quería hacer algo especial para celebrar este aniversario, en el grupo de facebook, "Amigos a los que les gusta Cuéntame una historia", encontraréis un anuncio. Si alguien no es aún del grupo, que le dé a "unirse al grupo" y lo aceptaremos. 
Y hasta aquí, esta entrada de aniversario. Espero compartir aún por esta vía, muchos libros, algunas películas, varias experiencias e infinitas historias.


martes, 23 de octubre de 2018

"La noche de los niños" Toni Morrison

"No es culpa mía. A mí no pueden acusarme. Yo no hice nada y no tengo ni idea de cómo pasó. Una hora después de que me la sacaran de entre las piernas ya me había dado cuenta de que había un problema. Un problema grave. Era tan negra que me asustó. Un negro medianoche, un negro sudanés. Yo soy de piel clara, con pelo del bueno, lo que se llama «amarillo subido», igual que el padre de Lula Ann. En mi familia no hay nadie que tenga ni remotamente ese color".
Lula Ann nació negra, muy negra. Demasiado para su madre, Sweetness, cuya familia era de tono más bien claro; cuya abuela, la bisabuela de Lula Ann, prefirió pasar por blanca, abandonó a su familia y no quiso saber nada más de sus oscuros hijos; oscuros sí, pero no tanto como ese tizón que le ha nacido a Sweetness y al que no logra acostumbrarse. 
Nos resulta extraño, reprobable. La propia Sweetness nos lo dice. Nos asegura que nos parecerá mala idea que los negros se agrupen según el tono de su piel y se distribuyan en barrios, iglesias, colegios, etc. Nos parece raro, mal incluso, que entre negros hagan esas diferencias, y ese parecernos mal no deja de ser otra manifestación de nuestro propio racismo de blancos. Si el racismo hace que un blanco mire mal a un negro, ¿por qué no va a hacer que un negro claro mire mal a un negro medio y este a un negro oscuro? O como dice Sweetness, "¿cómo vamos a conservar algo de dignidad? Si no, ¿cómo evitas que te escupan en la farmacia, que te den codazos en la parada del autobús, eso de andar por la cuneta para que los blancos tengan la acera para ellos solos, o que al ir a la compra te cobren cinco centavos por una bolsa de papel que para un blanco es gratis?".
Todos son negros. Al menos así los hemos calificado los blancos. Basta con una gota de sangre negra, aunque semejen mucho más a blancos que a negros, para que a todos se les meta en el mismo grupo: negros. 
Pero el tener un tono más claro de piel permitía a la madre de Sweetness, la abuela de Lula Ann, poder probarse los sombreros en los grandes almacenes y a su padre, probarse los zapatos en la parte delantera de la zapatería en lugar de en la trastienda, porque los blancos inventamos el racismo y ellos se adaptaron como pudieron... salvo los que se enfrentaron, aunque estos, en principio, fueron pocos.
En este ambiente nació Lula Ann que nunca podría probarse un sombrero ni entrar en los lavabos de unos grandes almacenes. Lula Ann supuso una enorme vergüenza para su madre que nunca la tocaba hasta el punto de que la niña "Rezaba para que me diera un bofetón o un cachete, solo para sentir su mano"
Contra todo pronóstico, Lula Ann crece y se transforma en una belleza. Mucho tiempo después la encontramos con el nombre de Bride, "Lula Ann Bridewell ya no está entre nosotros y, además, no llegó a ser una mujer. Lula Ann era yo a los dieciséis años, pero nada más acabar la secundaria me quité de encima ese nombre tan ridículo y tan paleto"
Cuando empieza a contarnos su historia, algo extraño y terrible le está sucediendo, algo que no sabe explicar, como si se estuviera deshaciendo, como si estuviera regresando hacia un tiempo ignoto del pasado y pudiera volver a convertirse en la nada de la que salió. No sabe lo que es, pero sabe cuando comenzó: justo cuando Booker, el hombre con el que tenía una relación, le dijo que no era la mujer que él quería, se puso los vaqueros, las botas y la camiseta y se fue dando un portazo para no volver más.
Cuando todo esto sucede, Bride tiene veintitrés años y trabaja en una empresa de cosméticos, Sylvia, Inc, en la que tiene un puesto importante y es responsable de su propia línea de productos, "You, gire", en la que diseña cosméticos para "cualquier tono de piel, desde el ébano hasta la leche pasando por la limonada".
Cuando empieza la novela Bride se dispone a hacer un viaje para recibir a alguien que sale de la cárcel. Es en realidad ese viaje el que ha espantado a Booker de su lado. Cuando las expectativas que la joven tenía puestas en el encuentro con Sofía, la mujer excarcelada, se frustran, volverá su vista y sus anhelos hacia el novio perdido y decidirá ir en su busca. Tirando del hilo de una trompeta que Booker había llevado a arreglar, se hará una idea de por dónde empezar a buscar.
Comenzará un periplo por el país que la llevará por moteles y carreteras, resultará herida, conocerá a una extraña pareja con una extraña vida y una niña aún más extraña, se tendrá que ir reinventando a sí misma para no revertir hacia el pasado y terminar perdiéndose en una infancia a la que parece destinada a volver aunque no quiera (aquí la parte sobrenatural del libro, algo de enorme poesía y belleza que no quiero desvelar).
La novela está contada por distintos personajes: Bride y Sweetness, por supuesto, pero también Brooklyn, la mejor amiga de Bride, la que está siempre al otro lado de una llamada telefónica cuando las cosas se ponen difíciles y el dolor la paraliza, "Martillazos de dolor. Me cuesta sacar el móvil y llamar a Brooklyn, la única persona en la que puedo confiar. Por completo"; Sofía, la mujer que sale de la cárcel tras quince años de encierro, la que representa las más oscuras culpas de Bride, los peores y a la vez mejores recuerdos de su niñez: la vergüenza, el remordimiento, la primera vez que su madre se sintió orgullosa de ella; Rain, la niña del bosque, que a sus escasos años ya guarda todo un bagaje de recuerdo turbios y vivencias bochornosas. 
Hay otros personajes igual de importantes con sus vidas, sus recuerdos y sus culpas: Booker, el novio de Bride; Queen Olive ("se pronuncia Ol-li-vé"), la tía preferida de Booker; Evelyn y Steve... De todos ellos iremos sabiendo, entre todos nos irán mostrando que la infancia no siempre (casi nunca) es el paraíso que se nos vende, que se nos trata de vender. La infancia no es una Arcadia feliz que siempre se recuerde con nostalgia y cariño. A veces es la más cruel de las pesadillas, está llena de peligros, los monstruos acechan en cada revuelta del camino, cada árbol del bosque esconde una amenaza y, muchas veces, quienes deberían cuidar y proteger se convierten en el ogro que destroza la paz de los sueños y convierte las noches de los niños en el más terrible desamparo.
Tal vez por eso cuando Bride empieza a perder sus referencias y a hacer agua, va sintiendo que vuelve a la niñez, a la inseguridad de entonces, a su tristeza de niña no querida capaz de cualquier cosa por una caricia, por una mirada de aliento. Deberá empezar a tomar conciencia de su propia vida, para recuperarse a sí misma y frenar la vuelta a esa infancia en la que solo padeció sinsabores, aunque a cambio esté "a punto de descubrir cómo son las cosas, cómo es el mundo, cómo funciona y cómo cambia" cuando te encuentras al otro lado del espejo.
Toni Morrison
Toni Morrison es una escritora nacida en el norte de Estados Unidos, a la orilla del Lago Erie, pero sus novelas destilan el espíritu del Sur. Su primera novela "Ojos azules" la publicó con cuarenta años y desde entonces ha tenido los Premios más prestigiosos: el Premio de la Crítica en 1977 por "La canción de Salomón", el Pulitzer en 1988 por "Beloved", y el Nobel en 1993.
No me considero experta en Toni Morrison, ni mucho menos. Con este son cuatro los libros de la autora que he leído, pero "La noche de los niños" me ha dejado muy sorprendida. No es el libro que me esperaba de la autora. Muchas cosas lo separan de aquello que acostumbro a encontrar en sus novelas: la extensión, mucho menor en este libro; la ambientación, en California, en la época actual; los personajes, con buenos trabajos y triunfadores, en principio. 
Tengo muy poco que reprocharle a esta novela. Toni Morrison es una autora excelente y lo vuelve a demostrar en ella, pero creo que "La noche de los niños" no está a la altura de otras obras suyas; intenta tratar demasiados temas y son temas que me interesan mucho y los trata muy bien, aunque por el camino, creo que pierde algo de concreción. Pero que nadie se engañe, estamos ante una novela muy buena. Que no sea lo mejor de Toni Morrison no quiere decir que le falte calidad, en absoluto. Es que ella misma se ha puesto el listón tan alto, que siempre buscaremos la genialidad en sus novelas. Esta no es genial, pero sigue siendo buena.

Título del libro: "La noche de los niños"
Título original: "God help the child"
Autor: Toni Morrison
Traducción: Carlos Mayor Ortega (Premio de traducción Esther Benítez por este trabajo)
Editorial: Lumen
Año de publicación: 2016
Año de publicación original: 2015
Nº de páginas: 192

sábado, 20 de octubre de 2018

Sin reseña XI


Me he dado cuenta de que hace ya varios meses que se cumplió un año de esta sección de mi blog. Concretamente, el 19 de abril de 2017, se publicó "Sin reseña I". No pensé que en menos de año y medio iban a ser ya once las entradas con las que cuenta.
Pasa el tiempo, pasan las lecturas y sin más preámbulo vamos a abordar esta nueva y undécima entrega.


"La desaparición de Stephanie Mailer". Joël Dicker.
Hace ya varios años que leí "La verdad sobre el caso de Harry Quebert". Aún no tenía blog por lo que no hay reseña de esta novela. Recuerdo que la leí a gusto, me entretuvo... y poco más, porque soy incapaz de recordar nada acerca de lo que trataba.
Tiempo después intenté leer "Los últimos días de nuestros padres", pero me estaba resultando tan aburrida que la dejé a poco de empezarla. No me pasó lo mismo con "El libro de los Baltimore", una novela en la que la pequeña intriga que tiene es un misterio más familiar que policíaco. Ya adelanto que, de momento, es la que más me ha gustado.
Porque, ¿qué decir de "La desaparición de Stephanie Mailer"? Nada que no sepáis acerca de su éxito en redes sociales y blogs literarios. No he visto a nadie ponerle la más mínima pega (tampoco es que yo lea todos los blogs del mundo) y ya me fastidia hacerlo yo, pero desde luego no ha cumplido las expectativas que podía tener.
Hay que reconocerle al libro que entretenido, es muy entretenido; que tiene unas características que me atraen mucho y que me hicieron empezar a leerlo a pesar de tantas alabanzas (suelo huir de los libros muy mediáticos o muy famosos): saltos en el tiempo para contar el presente y acontecimientos ocurridos con veinte años de diferencia, narración por parte de distintos personajes, una sinopsis muy intrigante, una ambientación entre Nueva York y los Hamptons que me resulta muy atractiva...
Y todo eso es cierto, y además tiene su cuota de crítica, por ejemplo a la cultura popular y a los críticos prepotentes ("Ya sabe que solo una ínfima parte de la población puede darse cuenta por sí sola de qué es bueno de verdad. Por desgracia, como actualmente todo el mundo quiere opinar de todo y hemos visto cómo ensalzaban auténticas birrias, a nosotros, los críticos, no nos queda más remedio que poner un poco de orden en ese circo. Somos la policía de la verdad intelectual"); a la comida basura y el trato discriminatorio hacia las clases desfavorecidas ("Hace unos años, acusaron a Grassinos de cebar a los niños en el comedor escolar y, para compensar, costeó el reparto de manzanas [...] la fruta estaba llena de pesticidas y los niños desarrollaron cáncer. [...] tuvieron suerte dentro de lo malo; eran niños de barrios pobres y, afortunadamente, los padres no tenían recursos para meterse en juicios"). Pero como se puede ver por las citas que me permito poner como ejemplo, se trata de una crítica simplona, evidente y bastante poco sutil.
Por si fuera poco, la resolución del caso es una mala copia de un clásico del género negro. No lo puedo considerar homenaje porque entonces tendría que haber algo que lo indicara y nada aparece para así manifestarlo. Entonces ¿cómo diferenciar entre homenaje y simple copia?
Es cierto que el autor es muy joven y puede que su evolución le lleve a adquirir una calidad de la que, hoy por hoy, carece. Aunque teniendo en cuenta que es su cuarta novela y con tanta fama acumulada, esa calidad debería venir ya de oficio. No es así. Aunque, por supuesto, solo desde mi punto de vista.


"El verano del comisario Ricciardi". Maurizio de Giovanni.
El comisario Ricciardi es una de esas series que tenía abandonadas hace casi cuatro años. Esta es la tercera novela que leo y las otras dos lo fueron antes de abrir el blog por lo que nunca han aparecido en él. El protagonista es Luigi Alfredo Ricciardi, uno de los personajes más entrañables, a la vez que inquietantes, de los que pueblan las series policíacas. Ricciardi es comisario en la Jefatura de Policía de Nápoles y lo es en los recién estrenados años treinta del pasado siglo, cuando el fascismo estaba en todo su apogeo. 
Ricciardi, que nació con el siglo, tiene treinta años cuando empieza la serie. Entre una novela y otra pasa tan solo una estación de ahí los títulos. Las otras dos son "El invierno del comisario Ricciardi" y "La primavera del comisario Ricciardi". 
Y si interesante es el contexto social (Nápoles es todo un contexto social en cualquier época), político e histórico, no menos interesante es el contexto personal del comisario. Porque en su vida existe algo que le impide ser feliz, algo que lo mantiene solo y alejado del amor. Él lo llama "el Asunto" y es algo que no se siente con derecho a compartir con nadie, y mucho menos con una hipotética mujer: es capaz de ver los espíritus de gente que ha muerto de forma violenta y de escuchar sus últimos pensamientos, justo lo que se les estaba pasando por la cabeza en el momento de morir.
Es "el Asunto" lo que le mantiene solo, compartiendo su vida únicamente con la tata Rosa que le cuida desde que se quedó huérfano siendo niño y contemplando desde la ventana de su dormitorio la ventana del edificio de enfrente donde la joven Enrica pasa las noches bordando.
En esta novela de la serie una joven duquesa ha sido asesinada y lo que sobran son los sospechosos: su hijastro, su amante y hasta su marido, el viejo duque postrado en cama esperando una muerte próxima. Pero nada es lo que parece y, cuando descubra por fin al asesino, no podrá dejar de pensar que a veces, "la solución es muchísimo peor que el daño. Y nunca hay solución para la solución"
Se trata de una serie de novelas con profundas reflexiones, certeros y perfectamente dibujados personajes y descripciones absolutamente cautivadoras del Nápoles de la época. De estas últimas quiero dejar constancia con un par de citas:
"El viernes por la tarde la ciudad no quiere saber nada de pobreza y hambre. En los callejones las gallinas escarban en la basura y los séquitos de niños persiguen al pazzariello, el pregonero que suda dentro del pesado uniforme mientras hace girar el bastón, tocando el tambor e invitando a todos a la apertura de alguna tienda. Las comadres se cuentan sus secretos aullando de un balcón a otro, mientras tienden las sábanas en el alambre que une edificios situados a pocos metros de distancia".
"El domingo es una fiesta. Pero parece una guerra. Los ejércitos acuden convocados por las campanas, que anuncian la misa de siete con tonos de reproche por no acordarse en primer lugar de Dios y demorarse en los jergones con las ventanas abiertas de par en par para dejar entrar un soplo de aire".


"Volar en círculos". John Le Carré.
Este es el penúltimo libro escrito por John Le Carré. Se trata de un ensayo autobiográfico escrito en 2016. Tras leer hace unas semanas su novela "Llamada para el muerto", como siempre hago, sobre todo desde que tengo el blog, indagué un poco acerca de sus últimas obras, vida, etc. Y me encontré con este libro. Tal y como se describe en la propia editorial Planeta ("En este apasionante relato, el autor comparte con el lector la historia de su vida, la historia de la segunda mitad del siglo XX"), pensé que era un libro autobiográfico y me apresuré a hacerme con él, pues la vida de este hombre, que dejó los Servicios de Inteligencia británicos para dedicarse a la escritura y cuya infancia siempre se ha descrito como poco afortunada, me resultaba de lo más atrayente.
No es exactamente una autobiografía. No empieza con su nacimiento o infancia; los hechos no están contados siguiendo un orden cronológico, no habla (apenas) de matrimonios, hijos, etc. No, definitivamente, no es una autobiografía al uso.
El título le va de maravilla porque, en efecto, lo que hace el autor con los episodios de su vida que nos cuenta es volar en círculos alrededor de las ideas y los hechos: de un tiempo a otro más pretérito, y de nuevo a un pasado menos remoto para adelantarse casi hasta el presente; de una zona del mundo a otra (África, Israel, Rusia, Panamá, Suiza, Inglaterra, como no, Alemania, tanto oriental como occidental...); de unos acontecimientos a otros (genocidio de Ruanda, caída del muro de Berlín, la Rusia soviética, la un poco menos soviética de la glásnost y la perestroika, la Rusia posterior con sus mafias y el desmantelamiento de todo un poderoso estado, el conflicto palestino-israelí...); de unos temas a otros (los hechos o personajes que inspiraron sus libros, las películas que sobre ellos se realizaron o las que se frustraron, el espionaje, como no...).
Me ha resultado mucho más interesante que si hubiera sido una biografía al uso. 
Para amantes del autor y su obra, imprescindible.


"Maldita verdad". Empar Fernández.
Esta es la última entrega de la "Trilogía de la culpa" de Empar Fernández. La primera entrega, "La mujer que no bajó del avión", fue la que más interesante me resultó. Creo que es la más elaborada. La segunda, "La última llamada", entró en la primera entrada de mi serie "Sin reseña". Me pareció más floja, aunque la razón para meterla en esa sección no fue tanto que no me hubiera gustado, como el hecho de tener mucho leído y poco tiempo para hacer reseñas. Ello unido a la dificultad de explayarme con las situaciones de la novela, para no revelar más de la cuenta, la llevaron a recibir tan solo un breve comentario en dicha sección.
Ya allí dije que leería la tercera de la serie porque realmente "La última llamada" no fue disuasoria ni mucho menos.
Con "Maldita verdad" me ha sucedido algo extraño. Lo que trata es interesante; la culpa, la casualidad, lo inoportuno de ciertos momentos, pero que tiene la importancia suficiente como para desencadenar una tragedia; todo ello hace que la novela resulte atractiva, pero no me ha gustado su protagonista, no he conseguido creérmelo. Ese jovencito que estudia criminología, que limpia el piso de su abuela para instalarse en él mientras su madre y sus tías consiguen venderlo, que se enamora a primera vista de la primera compañera de facultad que le pregunta por la copistería, que sale de casa de sus padre con los tupper de comida para la semana, que sigue dependiendo del dinero que le sueltan sus progenitores para poder subsistir. Ese joven Raúl Forcano me ha resultado un personaje con el que no he conseguido simpatizar. Inmaduro, eterno adolescente dependiente al que todo le viene sin esfuerzo. Hasta el trabajo que investiga en esta novela se lo ha proporcionado su tía. Parece uno de esos jovencitos acostumbrados a recibirlo todo sin dar mucho (o nada) a cambio. Hasta las reformas de la casa de la abuela se las resuelve, a medias es cierto, otra persona.
Cuando Olga le contrata para que investigue las causas que han podido llevar a su hijo de dieciséis años a suicidarse, poco puede imaginar que el caso le va a poner en peligro, le va a romper el corazón y le va a enseñar que, a pesar del código deontológico que le enseñan en sus clases, hay veces en que lo mejor es ocultar la verdad tras la sonrisa amable y consoladora de una buena mentira.


"Un mal nombre". Elena Ferrante.
Esta es la segunda entrega de la serie "Dos amigas" de Elena Ferrante, que si ha venido a la sección "Sin reseña" es porque no tengo mucho que decir de ella; mejor dicho, no puedo decir mucho porque no quiero ni destripar esta novela ni la anterior. Continúa la narración que Lenù, Elena, comenzó en "La amiga estupenda" al enterarse de que Lila había desaparecido. Elena y Lila continúan donde las dejamos al terminar la novela anterior. Ahora tienen dieciséis años y la vida empieza a complicarse. La camaradería y los días eternos que las dos niñas pasaban en juegos y lecturas se irán diluyendo en un mundo de estudios, trabajo y obligaciones variadas que harán que ya no puedan pasar tanto tiempo juntas, que se pasen incluso meses o años sin verse, pero Lenù puede seguir contando la historia de ambas. Lo que no conoce de primera mano lo sabe porque "en la primavera de 1966, en un estado de gran agitación, Lila me confió una caja metálica con ocho cuadernos"
De esos cuadernos irá sacando Lenuccia la información para poder contarnos todo lo sucedido durante unos años cruciales en la vida de ambas amigas; esos años en los que la adolescencia se transforma en juventud y la gente lucha por sus ilusiones o se resigna a que las ilusiones no son más que ilusiones y se conforma con la vida; en los que los sentimientos buscan los grandes amores que parece que llegarán sin remedio o se agarran a lo que va llegando por si acaso no viene otra cosa. 
Seguiré con estas novelas. Los personajes ya me han enganchado y necesito saber lo que les sucede y por qué desaparece Lila con más de sesenta años. Además quiero ver cómo evoluciona el ambiente en el que se desenvuelve la historia. Espero ver en las novelas cómo va cambiando ese barrio trabajador de Nápoles a medida que pasan los años. Aunque tampoco sé si el resto se seguirá ambientando en esa ciudad, pero en la que sea, seguro que el ambiente y la historia me siguen enganchando.


miércoles, 17 de octubre de 2018

"La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

"De Dawsey Adams, Guernsey, islas del Canal, a Juliet 
12 de enero de 1946 
Señorita Juliet Ashton 
81 Oakley Street Chelsea 
Londres SW3 
Estimada señorita Ashton:
Me llamo Dawsey Adams y vivo en una granja en la parroquia de St. Martin's Parish en Guernsey. La conozco porque tengo un viejo libro que una vez le perteneció, Ensayos escogidos de Elia, de un autor que en la vida real se llamaba Charles Lamb. Encontré su nombre y dirección escritos en la cubierta interior del libro"
Como a cualquiera de nosotros le sucedería, a Juliet Ashton le hizo muy feliz recibir esta carta. Saber que un libro que se había visto obligada a vender (lo tenía repetido y necesitaba con desesperación más espacio) ha encontrado un nuevo propietario es como un acto de compensación hacia el volumen desechado. Nos quedamos tranquilos, la culpa se relaja y el ánimo se esponja. El objeto querido, a pesar de exiliado, ha encontrado un exilio dorado. Lo que Juliet no entiende es como ha llegado el libro a una de las islas del canal de la Mancha para hacerle la vida feliz durante la ocupación alemana a uno de sus habitantes.
"La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey" es un libro que está escrito en forma epistolar (¿forma epistolar? ¿habla de literatura? ¿a qué me recuerda?). Todo lo que conocemos lo hacemos a través de las cartas que los personajes se van enviando uno a otro. 
Juliet es una escritora en horas bajas aunque aún le quedan remanentes de su pasado éxito. Durante la guerra adquirió notoriedad escribiendo, bajo el seudónimo de Izzy Bickerstaff, una serie de columnas en el Spectator. Con el título de Izzy Bickerstaff va a la guerra, se han recopilado en un solo volumen que se está vendiendo muy bien. Pero su biografía de Anne Brontë resultó un desastre y el nuevo libro en el que está metida, "Debilidades inglesas", no consigue avanzar.
Lo que ella no sabe es que la carta de Dawsey Adams, que acaba de recibir desde Guernsey, está a punto de ponerla en la estela de una nueva y exitosa historia.
Dawsey Adams, en su primera carta, insinúa además algo que Juliet no puede por menos de pedirle que le explique con todo detalle. "Charles Lamb me hizo reír durante la Ocupación alemana, sobre todo cuando escribió eso del cerdo asado. La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey nació por un cerdo asado que tuvimos que esconder de los soldados alemanes"
Tras tan curiosa revelación, Juliet no puede evitar preguntarse y preguntarle a Dawsey a vuelta de correo, acerca de un cerdo asado, su importancia como causante de la creación de un círculo literario, una cena que debe mantenerse en secreto, un pastel de piel de patata y su imposible participación en el nombre del citado club literario.
Comienza así un intercambio de cartas entre Juliet y distintas personas de Guernsey, participantes en el club unas, y ajenas a él otras. Poco a poco, mientras Juliet mantiene correspondencia con otros personajes (su editor, Sidney; la hermana de Sidney, Sophie; amigos y pretendientes) se va cerrando un círculo de simpatía y amistad entre la autora y algunos de los habitantes de la isla.
Carta a carta iremos conociendo el pasado de Juliet; su infancia de huérfana díscola educada por un tío abuelo que se vio obligado a mandarla a un internado; cómo el internado y la gente que allí conoció abrió las puertas a lo que es Juliet en la actualidad; las circunstancias que la llevaron a perder todos sus libros por no dejar que un antiguo novio los metiera en cajas y los relegara al sótano; el acoso floral al que la somete Markham V. Reynolds hijo, un hombre enamorado de ella a cuyas pretensiones matrimoniales tendrá enormes tentaciones de acceder porque es norteamericano, apuesto, millonario y editor. 
Carta a carta iremos sabiendo la historia de "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey"; su origen, sus pequeñas anécdotas: "Una vez, cuando me tocaba a mí hablar, lo hice sobre las hermanas Bronté. Siento no poder mandarle mis apuntes sobre Charlotte y Emily; los usé para encender el fuego de la cocina, no había más papeles en la casa. Ya he quemado las tablas de mareas, el Apocalipsis y la historia de Job"; las relaciones de amistad, recelos, amor, lealtad que se establecieron entre los miembros de la Sociedad y entre estos y personas ajenas.
Y sabremos de la Guerra y de Guernsey durante la Guerra, de la ocupación alemana, del hambre que afectó por igual a ocupantes y ocupados; de la entrega y amistad que no fueron patrimonio solo de los isleños, porque el enemigo está formado por personas y a veces esas personas están más cerca que las que comparten origen y bando en litigio; se tiene con ellas una comunidad de intereses mayor que con los que se compartió banco en la escuela durante años. Y así nos encontramos con soldados que tiraban al suelo patatas de los camiones que escoltaban para que los niños que los perseguían se fueran un poco menos frustrados. Y encontramos vecinos delatores que con sus palabras consiguieron la detención y deportación de algunos otros. Lo mejor y lo peor del ser humano donde menos se espera encontrar.


Guernsey es una de las islas del Canal de la Mancha. Más próxima a la Normandía francesa que a las costas británicas, fue lo que los alemanes supusieron el trampolín ideal desde el que saltar y conquistar Reino Unido. Poco pensaron que sus planes quedarían frustrados en ese trampolín en el que permanecieron desde que llegaron, poco después de comenzar la guerra, hasta que pudieron regresar una vez concluida. "Llegaron aquí el domingo 30 de junio de 1940, después de habernos bombardeado durante dos días seguidos. [...] Nos bombardearon, y mataron a unos treinta hombres, mujeres y niños, [...] Cuando ya nadie les disparó a ellos, comprobaron que los británicos nos habían abandonado, indefensos. Siguieron sobrevolándonos pacíficamente durante dos días, y nos ocuparon durante cinco años"
Pero cinco años son muchos años. La convivencia y el compartir penurias acercó a algunas buenas personas de ambos bandos, a las que tenían intereses literarios o de cualquier otro tipo en común, despertó amores y amistades, pero también celos y resentimientos. 
Cuando Juliet decide visitar la isla para conocer en persona a las personas con las que ya había establecido amistad por carta, poco podía imaginar que su vida iba a cambiar para siempre. A pesar del ambiente, tan diferente del bullicio de Londres, en la isla encuentra un modo de vivir sencillo, gentes cálidas y acogedoras, remedios insospechados e improbables para curar casi todos los males. Encuentra unas personas heridas por la guerra que curan sus males con amistad y optimismo; se enamora del lugar y de sus gentes.
Aún en Londres, cuando solo eran cartas lo que la unían a la Sociedad Literaria, ya le contaba a Sydney su enamoramiento con las personas y los hechos. "Aparte de mi interés en su «interés» por la lectura, me he enamorado de dos hombres: Eben Ramsey y Dawsey Adams. También me gustan Clovis Fossey y John Booker. Quiero que Amelia Maugery me adopte, y yo quiero adoptar a Isola Pribby". Cuando ahora los conozca a todos, su enamoramiento será total, sobre todo porque aún le faltaba conocer a Kit y todo lo que esta tenía para regalarle: el cariño incondicional de una niña de cuatro años que atienden por turno los miembros de la Sociedad y que irá quedando cada vez más al cuidado exclusivo de Juliet. 
Y a pesar de todo lo dicho, aún no he hablado de quien, para mí, es la protagonista total del libro. Se llama Elizabeth, no llega a aparecer en persona, pero a ella es a quien se debe el origen de la Sociedad Literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, a ella se deben las nostalgias de los tertulianos;  su rastro sobrevuela los relatos de los isleños, representa las heroicidades de los ocupados. Sin ser de la isla, su recuerdo ha quedado imborrable en quienes fueron amigos y compañeros de lecturas. Ahora, terminada la guerra, esperan que regrese.

Mary Ann Shaffer (sentada) y Annie Barrows
La novela aparece firmada por dos mujeres. Mary Anne Shaffer es una escritora norteamericana que con motivo de un viaje a las islas del Canal, supo que habían estado ocupadas por los alemanes y entonces "Sentí la imperiosa necesidad de volar a Guernsey y quedé fascinada por la breve visión que tuve de la historia y de la belleza de la isla. De esa visita nació este libro, aunque muchos años después". Annie Barrows es su sobrina, también escritora, quien ante ciertos problemas de salud de su tía se ocupó de trabajar en el manuscrito que ya estaba comprometido. 
No he podido dejar de ver, planeando sobre esta novela, la sombra alargada de "84, Charing Cross Road" (1970), de Helene Hanff, también sobre literatura y también elaborada a base de cartas, y aunque "La sociedad literaria..." me ha gustado, tiene detalles realmente interesantes y lo he leído con mucho agrado, la novela de Hanff tiene una magia difícil de superar y como digo sobrevuela, a gran altura, "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey". Que, no obstante, recomiendo.

Título del libro: "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey"
Título original: "The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society".
Autor: Mary Ann Shaffer y Annie Barrows
Traducción: Sandra Campos
Editorial: RBA 
Año de publicación: 2010
Año de publicación original: 2008
Nº de páginas: 303

domingo, 14 de octubre de 2018

"El fin de los buenos tiempos" Ignacio Martínez de Pisón

"El fin de los buenos tiempos" es uno de los primeros libros de Ignacio Martínez de Pisón. Sigo al autor desde que leí su novela "Enterrar a los muertos". Me gustó tanto que desde entonces, he leído todas las novelas que ha publicado y alguna de las anteriores que, de tiempo en tiempo, rescato de entre mis lecturas pendientes. 
Aunque antes de leer sus libros, lo conocía por ser el autor de "Carreteras secundarias", una película que vi una tarde de Navidad y que me gustó mucho.
Este libro que hoy me ocupa no es una novela, sino tres relatos un poco largos o puede que tres novelas cortas. Las tres, unidas por las relaciones entre padres e hijos y por la culpa. La culpa siempre presente entre padres e hijos. ¿Quién no se ha sentido culpable como hijo? Culpable de no haber sido suficientemente cariñoso con los padres, de no haberles reconocido lo mucho que nos entregaron, de no haberles tratado con la debida consideración, de no... Y ¿quién no se ha sentido culpable como padre? culpable de no haber dado más, de haber exigido demasiado, de haber escatimado aquel capricho tan demandado...
Como siempre digo, las relaciones familiares, sobre todo las que van de padres a hijos, mezclan de manera sorprendente el amor con el resentimiento, el egoísmo con la más absoluta entrega, el deseo de morir y el deseo de matar.
En este libro tenemos tres historias, tres padres, alguna madre, dos hijos, una hija, un perro, culpa, resentimiento, dolor.
"Siempre hay un perro al acecho" es la primera historia. Los padres de una niña que padecía una grave enfermedad reciben la feliz noticia de su curación total. "Aún no han pasado tres meses desde el día en que la doctora Rubio nos dijo que Marta estaba totalmente curada. Recuerdo que nos miró a través de sus gafas de montura de carey y nosotros contuvimos el aliento, temiendo que fuera a anunciarnos la posibilidad de una recaída. Pero se quitó las gafas, las sostuvo un instante ante la cara como en un movimiento congelado por una cámara fotográfica y sonrió con una sonrisa que lo decía todo: «Está totalmente curada.» Giovanna me cogió una mano y exhaló un largo suspiro". Así empieza este primer relato. Una entrada en la que ya se nos transmite todo el dolor y la desesperación pasados, todo el inmenso alivio que esos padres sienten. Les oímos soltar el aire que llevaban meses, tal vez años, conteniendo en el interior de sus pulmones. Sentimos la ligereza que el enorme peso del que terminan de despojarse ha dejado sobre sus hombros físicos y mentales.
Para celebrar la buena noticia, el padre decide realizar el viaje a Lisboa que le había prometido a su mujer desde antes de casarse. Ahora podrán ir los tres y comenzar a retomar proyectos que la enfermedad de la niña había hecho posponer. Pero Gandul, el perro de la familia, no puede acompañarlos.
El viaje se verá enturbiado por la ausencia de Gandul y por los perros que, como una premonición del desastre, aparecerán atropellados en distintos puntos de la carretera.
Estos hechos, intrascendentes en apariencia, desencadenan unos acontecimientos insospechados que recaen sobre la conciencia del padre en forma de una culpa ni buscada ni merecida, pero de la que ya nunca podrá desprenderse.

Ignacio Martínez de Pisón
"El fin de los buenos tiempos" es el segundo relato y el que da título al libro. Un equipo de fútbol local, de una ciudad pequeña, está pasando por sus mejores momentos. "El pueblo no había tenido un equipo tan brillante y luchador desde hacía muchos años, desde aquella temporada gloriosa en que se alcanzaron los octavos de final en la Copa. Había algunos jugadores que destacaban sobre los demás —el portero, uno o dos de los defensas y, desde luego, Bellido, el goleador—, pero lo que de verdad funcionaba era el conjunto". Sí, desde hace dieciocho años, cuando el club local hizo la mejor temporada de su historia, no había vuelto el pueblo a gozar de los triunfos continuados de su equipo. 
Cuando el entrenador sufre un accidente y tiene que ser sustituido, nadie mejor que Silvestre,  uno de aquellos jugadores de aquella otra alineación histórica de hace tantos años.
La euforia en el pueblo se desata y el ascenso, al final de la temporada, se contempla como algo incuestionable. El segundo mejor equipo de la historia (cronológicamente hablando) entrenado por un jugador del primer mejor equipo.
Pero en el pueblo no contaban con lo impensable. Asuntos sin resolver que dejó Silvestre cuando se fue del pueblo hace ya muchos años, están esperando su vuelta para cobrarse la deuda que dejó impagada. Y el pago de la deuda pasa por Bellido, el goleador del equipo, que dejará de jugar presionado por su madre. Todo se trastoca y lo que parecía que iba a ser una época de gloria deportiva para el pueblo y para el club se convierte, de nuevo, en el fin de los buenos tiempos, porque los buenos tiempos vienen cuando vienen, nunca muy a menudo, pero siempre tienen su fin más cercano de lo que a todos nos gustaría.
"La ley de la gravedad" pone el final a este libro de relatos. Si en el primero nos encontramos a una niña y en el segundo a un adolescente en sus complicadas relaciones paternofiliales, en este caso es ya un hombre maduro quien toma la palabra para hablarnos del regreso. El regreso a la casa familiar (aunque ya no sea la misma casa) y al padre enfermo, y el regreso a los escenarios y amistades de la juventud. Y también el regreso a los recuerdos, a lo que estableció la distancia que lo ha mantenido alejado hasta recibir una carta de su tío que le anuncia la enfermedad del padre.
La madre murió hace veintiún años, cuando el hijo tenía doce. El padre fue militar, y fue el centro de la vida familiar la ley de la gravedad hacia la que todo convergía. "Durante mi adolescencia creí firmemente que la ausencia de mi madre no había dejado ninguna huella en mí. Y en el fondo, no era tan ilógico que pensara así: en todos los recuerdos de mis primeros doce años me veo como el astro principal que gira en torno a mi padre, y ella queda siempre relegada a esa amplísima zona de sombra que ha de compartir con otras figuras igualmente borrosas y secundarias, prescindibles casi. De carácter apocado y salud quebradiza, su influencia en la vida doméstica era poco menos que nula"
Pero de eso hace ya mucho tiempo y los desencuentros vinieron a crear distancias entre padre e hijo. Unas distancias que ahora deberán ser acortadas para volver a recuperar, antes de que sea tarde, el pulso de los afectos, la cercanía final que conjura la culpa y el tiempo perdido. A base de cafés, partidas de ajedrez y fotos familiares, irán dando de lado los años de separación y resentimiento... aunque nada es tan fácil al fin y al cabo.
Un relato, el mejor desde mi punto de vista, con un final espeluznante, que nos inquieta y nos deja un regusto a frustración ante la idea de no poder dar marcha atrás, de que la vida no da segundas oportunidades y las marcas de lo que hicimos y de lo que nos faltó quedan indelebles como huellas de ave en el cemento.


Por si alguien quiere leer mis otras reseñas sobre libros de Martínez de Pisón, dejo los enlaces.
"Derecho natural"
"Filek: El estafador que engañó a Franco"

Título del libro: El fin de los buenos tiempos

Autor: Ignacio Martínez de Pisón
Editorial: Anagrama
Año de publicación: 1994
Año de publicación original: 1994
Nº de páginas: 160



jueves, 11 de octubre de 2018

"Retrato de una dama" Henry James


Tras publicar hace unos días una entrada sobre "La señora Osmond", de John Banville, quiero ahora, como prometí allí, hablar de la novela que da origen a ella y de la que la obra de Banville no es más que una continuación. Se trata, de "Retrato de una dama", de Henry James, que yo no había leído, y como no la había leído no supe reconocer lo que "La señora Osmond" me estaba contando.
"Retrato de una dama" junto a "Otra vuelta de tuerca" fueron  mis libros pendientes de James durante muchos años. Curiosamente, cuando me inicié en la lectura del autor lo hice con otros títulos: "Washington Square" y "La figura en el tapiz" fueron mis primeras novelas de Henry James. Aunque "Otra vuelta de tuerca" no tardó en sumarse a los leídos, "Retrato de una dama" se me resistía y aún no había abandonado la estantería de pendientes. Por fin lo ha hecho arrastrada por su secuela. Me alegro de haberme visto empujada a ello, pero poco más le tengo que agradecer a John Banville. Me atrevo, por el contrario a decir que alguna cosa le tengo que reprochar.


"Retrato de una dama" Henry James
"Cuando concurren ciertas circunstancias, pocos momentos hay en la vida que resulten más gratos que esa hora que se dedica a la ceremonia conocida como el té de la tarde. Hay circunstancias en las que, tanto si uno toma té como si no —y, por supuesto, hay gente que jamás lo hace—, la situación resulta placentera por sí misma. Aquellas que tengo en la mente al iniciar la narración de esta sencilla historia hacían que el escenario de tan inocente pasatiempo resultase digno de admiración". Estamos en Gardencourt en una tarde de verano, a esa hora en que los crepúsculos se hacen esperar y las tardes son eternas. Ralph Touchett se dispone a tomar el té en compañía de su padre y de su buen amigo, lord Warburton. Ellos no lo saben, pero algo está a punto de cambiar sus vidas para siempre. La señora Touchett acaba de regresar de Estados Unidos de donde se ha traído a Isabel, una sobrina, hija de su fallecida hermana, y que acaba de quedar también huérfana de padre.
Isabel Archer es una joven impetuosa, independiente, con gran imaginación y que ha leído mucho. Si a ella se le abre todo un mundo con la oportunidad de visitar Europa que le ofrece su tía, ella a su vez será un hálito de vida e ilusión para varias de las personas que se crucen en su camino.
Lord Warburton quedará enamorado de Isabel y no tardará en declararse. Nadie, salvo Ralph, entiende que lo rechace y que además rechace con él la oportunidad de convertirse en lady, ascender de categoría social y vivir en un mundo con el que jamás habría soñado.
Ralph no solo lo entiende, sino que la admira por ello. Ralph está enfermo. Podemos creer que está enamorado de su prima. Nunca nos lo dirá, o tal vez, lo haga de forma velada. Enamorado o no, la quiere lo suficiente como para no hacerla cargar con un enfermo y como para darle los medios que la liberen de caer en un matrimonio de conveniencia. Por eso le hace a su padre una original propuesta "Dices que yo tendré dinero suficiente para dos. Lo que yo quiero es que tengas la bondad de librarme del superfluo y se lo dejes a Isabel. Que dividas mi herencia en dos partes iguales y le des la otra a ella. [...]Si te hago esta propuesta es precisamente para librarla de ese tipo de cosas. Si cuenta con ingresos suficientes, nunca se verá obligada a casarse para que la mantengan. Eso es lo que yo quiero astutamente evitar. Ella desea ser libre, y tu herencia le dará la libertad". 
Lo que Ralph desea es sentarse y ver a su prima vivir con libertad. Y es que para Ralph una persona es rica cuando tiene lo suficiente como para dejar volar su imaginación y satisfacer los caprichos que su fantasía le imponga. Y lo que Ralph piensa obtener a cambio es disfrutar al ver como se cumplen los proyectos que su propia imaginación pone en la mente de Isabel: ver mundo, conocer gente y no atarse a nada ni a nadie.
Pero a veces los regalos están envenenados aun sin conocimiento de quien los otorga, y Ralph verá a su prima evolucionar de forma muy distinta a como él había imaginado. 
Disponemos de más de ochocientas páginas para acompañar a Isabel y ser testigos de sus errores, de su arrogancia de mujer joven que se cree invencible y que termina claudicando donde menos se podría esperar; y también asistiremos a la desilusión de Ralph y a su, a pesar de todo, cariño inquebrantable por su prima.

Henry James
"Retrato de una dama" es tal vez la novela más célebre de Henry James. Se publicó originariamente por fascículos entre 1880 y 1881, año en que salió en forma de libro. Es la cuarta novela que leo del autor y si bien, junto a "Washington Square", es la de más fácil lectura, también he de decir que de todas las leídas es la que menos me ha impactado. Y es que Henry James es un autor que impacta, que te deja imaginar (se ve que lo de la imaginación es para él un asunto muy serio y digno de respeto), te permite terminar de escribir sus libros y a veces te ves con las manos llenas de datos que te empujan hacia un final tan inquietante como incómodo.
Es tanto lo que James empuja a sus lectores a completar sus historias que John Banville se ha atrevido a continuar "Retrato de una dama" en el mismo sitio en que lo deja James. Ahora, con ambos libros leídos, me veo en condiciones de opinar y completar la reseña de "La señora Osmond". 
Como dije en ella, Banville se mimetiza a la perfección con el estilo de Henry James, pero solo en la forma: la sintaxis, las frases largas, las descripciones minuciosas, los análisis pormenorizados de sentimientos, pensamientos y actitudes, todo ello nos recuerda mucho lo salido de la pluma de James. En cuanto a la forma, nada que objetar y hasta puedo decir "chapeau".
Por lo que al contenido se refiere, ya es otra cosa. Las largas reflexiones y análisis de James nos obligan a seguir leyendo, queremos saber más, queremos ver a dónde le llevan (nos llevan) sus razonamientos, las conclusiones de sus silogismos; nos arrastra en un torrente de palabras e ideas que queremos saber en qué mar desembocan. Los largos párrafos de Banville me hacen perder la atención, me aburren, me entran enormes tentaciones de abandonar.
Si hubiera leído primero la novela de James, me hubiera interesado más la de Banville, hubiera tenido interés por ver lo que les sucedía a los personajes una vez abandonados por el autor; unos personajes a los que Henry James me ha hecho querer y desear saber de su vida. 
Se debería avisar de que por nada del mundo se debe leer "La señora Osmond" sin antes haber leído "Retrato de una dama". Porque no es solo que me hubiera interesado más la secuela, es que además no hubiera servido para destriparme la trama de la magnífica novela de Henry James haciendo que la haya disfrutado mucho menos que si hubiera llegado "virgen" a ella. Cuando la empecé, ya sabía todo lo que iba a pasar, nada me pilló por sorpresa, nada pude imaginar.
Quiero destacar además en esta novela, los interesantes comentarios con los que Henry James, por boca de sus personajes (casi todos estadounidenses afincados en Europa), compara actitudes y formas de ver la vida entre Estados Unidos y Europa, sobre todo, Reino Unido.
Y quiero terminar hablando de los maravillosos diálogos que es capaz de construir, algo que John Banville no consigue ni de lejos. Es largo, pero no quiero privaros de esta maravilla (hablan la señorita Stackpole, periodista del Interviewer de Nueva York en busca de crónicas de la vieja Europa, y Ralph Touchett):
"—No comprendo cómo no le remuerde la conciencia.
—¡Mi querida señorita, yo no tengo conciencia!
—Pues le aconsejo que se la procure. La va a necesitar la próxima vez que vaya a Estados Unidos.
—Lo más probable es que no vuelva jamás.
—¿Es que tiene vergüenza de dejarse ver?
Ralph meditó la respuesta con una leve sonrisa.
—Supongo que si uno no tiene conciencia, también carece de vergüenza.
—De lo que no carece usted es de gran aplomo —declaró Henrietta—. ¿Le parece bien renunciar a su país?
—Uno no puede renunciar a su país, de la misma forma que uno no puede renunciar a su abuela. Ambos preceden a toda elección… son elementos de la propia esencia que no pueden eliminarse.
—Supongo que eso quiere decir que lo ha intentado y ha fracasado. ¿Qué piensan aquí de usted?
—Me adoran.
—Eso será porque cede ante ellos.
—Bueno… ¡atribuya también algo a mi encanto natural!"

Título del libro: Retrato de una dama
Autor: Henry James
Traducción: Ana Eiroa Guillén
Editorial: Penguin clásicos
Año de publicación: 2015
Año de publicación original: 1881
Nº de páginas: 832

Esta novela entra además en el II reto "Nos gustan los clásicos" por estar publicada antes de 1990. "Retrato de una dama" está publicada en 1881.

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