"Los perseguidos" Fernando Benzo
« Embistió el terraplén sin aflojar la velocidad. El Seat 124 se elevó durante unos segundos. El morro cabeceó como si fuese un caballo encabritado, las ruedas cayeron con pesadez y los bajos del coche sonaron a cascajo al chocar contra el suelo. La carrocería crujió y una nube de tierra pardusca lo envolvió impidiendo cualquier visión. El Chungo soltó un aullido de placer. Se lo estaba pasando en grande. A su lado, Dardo dio tal bote que la cabeza le chocó contra el techo. En el asiento de atrás, Peyo perdió el equilibrio y cayó a un lado. Pareció que el coche iba a deshacerse en pedazos. Pero aguantó el arreón y siguió adelante, campo a través, dejando atrás una estela de polvo. Tras ellos, apenas a unos metros, los dos Seat 131 de los polis dieron el mismo salto al toparse con el montículo de tierra. Se rehicieron más rápido que el 124 y, pronto, volvían a pisarles los talones » . Así empieza Los perseguidos . Empieza con una persecución que acaba mal. Al menos para alguno. Chungo, ...