"Los incomprendidos" Pedro Simón
«Lo que pasa es que existe un día definitivo en tu vida en que ya no puedes subirte a la hija a los hombros. Porque pesa demasiado, porque su tamaño no te alcanza, por lo maltrechas que están tu espalda o tus cervicales. Y entonces le dices que no, que no puedes más, y la bajas al suelo, y es como si le cortaras un poco las alas, como si le hicieras ver que el vuelo se acabó, que toca pisar tierra, que lo que sea que venga a partir de entonces será por separado, cada uno con su propio camino» . Para Javier ese día definitivo llegó. Llegó en la realidad cuando Inés ya era demasiado grande para cargarla a hombros. Eso es normal pasa siempre con los hijos. Llegó metafóricamente cuando Inés se desprendió de ellos y dejó da hablarles y dejó de sonreír y se convirtió en un ser silencioso y huraño, un ser que solo habla para discutir, para echar en cara, para reprochar. Una gárgola de rostro malhumorado. Lo que Javier no sabe es que Inés guarda dentro de sí mucho dolor, mucha culpa...